
Comienza una nueva aventura…
Ven acompáñame a descubrir éste mundo de bellas letras….
This is the post excerpt.

Comienza una nueva aventura…
Ven acompáñame a descubrir éste mundo de bellas letras….
No fue el cuerpo lo primero,
fue la mente.
Ese pequeño descuido
en tu manera de mirarme
como si supieras
exactamente
dónde detenerte.
Encuentra un detalle que se moje…
y fue el labio entreabierto,
la copa olvidada en la mesa,
la tela rendida al pulso del calor,
la palabra que no dijiste
pero dejaste temblando en el aire.
No todo lo húmedo nace del deseo evidente,
a veces brota del silencio,
de la espera bien sostenida,
de la paciencia que sabe
que el erotismo
vive en lo mínimo.
Yo te ofrecí el detalle.
Tú lo descubriste.
Y en ese acuerdo tácito,
algo —sin nombre—
aprendió a mojarse
despacio.
#PasionyMagia
Por Ana Ortiz

Mi lectura se mece entre tus letras
como un cuerpo que aprende el vaivén del deseo.
Hay en ellas una sutil indecencia
que me roza despacio,
sin pedir permiso.
Entonces mi poesía se vuelve descarada,
alza el mentón,
camina desnuda entre metáforas
y no finge pudor.
Se vuelve arrogante porque puede,
porque presume —con ahínco—
el orgullo exacto
de saberse digna de ti.
No te implora,
te merece.
Y en ese gesto insolente
Soy Tuya.
#PasionyMagia
Por Ana Ortiz

Las estrellas flotan,
y yo también,
abierta,
cuando tu nombre se posa en mi mente
como una orden que no se pronuncia
pero se obedece.
Mis manos están mojadas,
de lluvia:
de pensarte demasiado.
De deslizarme sola
por la idea de ti.
Por más que intente disiparlo,
mi cuerpo insiste
en recordarte.
Sigo las nubes,
el viento,
la fantasía de tus pasos.
Si caminas cada día,
me pregunto
si algún día
me dejarás mirarte
con la boca entreabierta
y el deseo quieto,
aprendiendo a esperar.
La luz de las estrellas cae
y me rindo un poco más.
Vuelvo a vagar
por la nieve del anhelo.
Me duele el vientre
de tanto extrañarte.
No me defiendo:
me ofrezco.
Quiero perder de esta forma:
en tu nombre dicho despacio,
en tu respiración marcándome el ritmo,
en este ardor dulce
que me mantiene alerta,
húmeda de espera.
Mi corazón grita,
sí…
pero mi cuerpo
aprende a esperar
como quien se desnuda
por dentro.
A usted.
#PasionyMagia
Por Ana Ortiz

Contigo nada es casualidad.
Tu presencia desarma.
Te miro.
Te acercas.
Me despiertas.
Tus manos no llegan al cuerpo,
llegan a la idea
de lo que puedo ser contigo.
Me hablas cerca,
lo suficiente
para que el aliento
sea una amenaza dulce.
—Mírame—
y obedezco.
El corazón te elige
cuando sostienes mi mirada.
El alma te reconoce
cuando pronuncias mi nombre.
Y el cuerpo…
el cuerpo se rinde
cuando me haces sentir
que no hay prisa,
pero tampoco escape.
Te entrego el temblor,
la respiración abierta,
el gesto exacto
en el que dejo de resistirme.
Porque contigo
el deseo no es accidente:
es encuentro.
Es elección.
Es una rendición lenta,
consciente,
absurdamente perfecta.
Y ahí,
justo ahí,
todo
nace contigo.
#PasionyMagia
Por Ana Ortiz

No me atas:
me lees con cuerda lenta.
Tus manos no apresuran,
miden el pulso del hilo,
calculan el silencio
antes de cerrarlo en un cruce perfecto.
Cada nudo sabe mi nombre
y lo grita cuando me roza.
No aprieta: afirma.
No hiere: declara.
La cuerda desciende
como una idea firme,
se desliza con respeto
sobre la geografía tibia de mi piel
—ahí donde el temblor aprende a obedecer—.
Me sostienes
con esa fuerza
con esa exactitud.
Y en esa precisión tuya
yo cedo.
Porque el shibari
no es atadura:
es la forma más delicada
de decir quédate
sin usar palabras.
#PasionyMagia
Por Ana Ortiz

Su voz es firme
desde el primer susurro.
No tiembla.
No pregunta.
Sabe.
Se acerca a mi oído
como quien ya decidió el final
antes de iniciar el camino,
y me dice qué hacer
con la calma de quien domina
sin prisa.
No hay ensayo en su tono.
Cada palabra cae exacta,
medida,
y mis deseos se balancean entre sus manos
porque él marca el ritmo
desde el principio.
“Así”,
dice.
Y mi cuerpo entiende.
No necesita elevar la voz
para guiar mis pasos,
le basta su seguridad
rozándome la piel,
dirigiendo mi respiración,
colocándome donde quiere
con frases bajas
y precisas.
Él manda
sin dureza,
sin fisuras.
Yo sigo
porque su certeza
me envuelve
como un juramento silencioso.
No hay duda en su guía.
Solo camino.
Solo obediencia elegida.
Solo ese susurro firme
que no vacila
y me conduce
hasta él.
#PasionyMagia
Por Ana Ortiz
Es extraño…
te miro todo el día
y mi cuerpo responde
antes que mi razón.
Estoy loca.
Me río,
porque me excita reconocer
que ya no me pertenezco del todo.
Entraste sin llamar
y yo abrí las puertas:
primero las de la mente,
luego las del deseo.
Me sacudiste.
Con esa violencia precisa,
con esa forma exacta
de quien sabe dónde tocar
aunque aún no lo haga.
El día que no pueda separarme de ti
—cuando mi pulso se acelere solo al pensarte,
cuando mi humedad pronuncie tu nombre
antes que mis labios—
dime:
en tu corazón,
ese lugar donde guardas lo que dominas,
¿hay una habitación para mí?
No quiero escapar.
Quiero quedarme.
Dame una habitación
donde mi corazón se arrodille sin miedo,
donde mi obediencia
deje de ser elección
y se vuelva destino.
Mírame así:
con el cuerpo atento,
la respiración rendida,
el deseo abierto
esperando tu permiso.
Soy feliz sin motivo
porque imaginarte
me endurece los montes,
me afloja las veredas,
me vuelve dócil.
Haz latir mi corazón más rápido.
Hazme esperar.
Hazme temblar sin tocarme
y luego…
tócame.
Seré una ramita en tus manos:
flexible,
dispuesta a doblarse
sin romperse.
Eres una película sin tráiler:
no sé cuándo ocurre,
no sé cómo termina,
solo sé
que sigo aquí,
esperando la escena.
Llegaste como lluvia
sobre mi piel caliente.
No preguntaste.
Y yo tampoco lo hice.
Y si llega el día
en que no pueda apartarme de ti,
cuando mi cuerpo aprenda
a responder solo a tu voz…
volveré a preguntar,
con la voz baja,
el cuerpo ofrecido:
¿me darás la habitación?
¿me dejarás existir
dentro de tu corazón
y debajo de tu control?
Así soy.
Así me entrego.
Y sí…
me gustas.
Me gustas así.
#PasionyMagia
Por Ana Ortiz

Que esta Nochebuena sea de resiliencia,
de compañía sincera
y de gratitud profunda.
Que no olvidemos el verdadero sentido de la Natividad:
ese mensaje que nos ha sido confiado
de generación en generación:
amarnos los unos a los otros,
dar al prójimo el mismo amor
que deseamos para nosotros.
Que el amor sea lo único que nunca falte,
que no se niegue jamás,
que se reciba y se entregue
a manos llenas.
Feliz Navidad para todos, que esta noche te abrace con paz, luz y palabras que reconforten el alma.
#PasionyMagia
Por Ana Ortiz
Tú eres esa canción
que mi corazón canta siempre,
el eco suave de un amor guardado
en lo más hondo de mi alma.
Un amor así,
de esos que los nombran amor Inolvidable,
que se queda suspendido en el tiempo
como una melodía eterna
que vuelve, una y otra vez,
a nombrarte.
#PasionyMagia
Por Ana Ortiz

No hicieron falta cuerdas,
ni el tintineo frío del metal.
Me ataste antes,
mucho antes,
cuando rozaste mi nombre
con esa voz que desarma.
Fueron tus gestos,
esa manera exacta de mirarme
como si adivinaras mis sombras,
los que me dejaron quieta,
sumisa,
lista.
Me sujetó tu sonrisa torcida,
esa que cae a media asta
cuando decides que soy tuya;
ahí, en ese gesto mínimo,
me anudo entera.
Tus palabras—
ah, tus palabras—
son más firmes que cualquier cadena:
me rodean la cintura,
me suben por la espalda,
se cierran en mi garganta
como un voto silencioso.
Y yo, que debería huir,
me quedo.
Me quedo porque la verdadera atadura
es la elegancia con la que me reclamas,
la calma con la que deshaces mi voluntad,
el compromiso tácito
de dejarte entrar hasta donde nadie ha llegado.
No hubo cuerdas esta noche.
Pero aquí estoy, presa.
Trazada.
Ofrecida.
Atada únicamente
a la forma en que pronuncias mi nombre.
#PasionyMagia
Por Ana Ortiz
