
Por invitación de la Editorial, el miĆ©rcoles 30 de abril, anduve por la Feria, firmando ejemplares de mi libro. Para ello debĆ vencer ciertas resistencias vinculadas a dos cuestiones fundamentales, primero, un elevado grado de pudor personal, que provoca mi alocada huida ante este tipo de situaciones y segundo, el temor al "papelonazo", por cuanto yo tenĆa serias dudas de que alguien fuese a requerir mi firma, como trofeo de caza. La cosa es que me armĆ© de coraje y fui. La experiencia fue altamente gratificante. No voy a decir que la inmensa cola salĆa de la Feria y daba la vuelta a toda la Av. Santa Fe y que sequĆ© la tinta de 33 lapiceras, pero tampoco quedĆ© zapatero.
Lo comparto con ustedes, transcribiendo un texto de Alberto Szpunberg, que tiene mucho que ver con la poesĆa, los poetas y la lectura.
"La poesĆa y las baldosas flojas"
Por algĆŗn motivo –estudio o entretenimiento o devoción marketinera–, el habitual lector de libros sigue un orden establecido: por la numeración de las pĆ”ginas, la secuencia de los capĆtulos o la saga de una trama atrapante, y asĆ hasta alcanzar el punto final, ya sea del texto o de su paciencia. El lector de poesĆa, en cambio, es diferente. HumildĆsimo como nadie, no dispuesto a dar vueltas inĆŗtiles o ganado por la legĆtima ley del menor esfuerzo, lee menos cantidad de texto por pĆ”gina: las lĆneas ni siquiera llegan hasta el otro margen. Su comportamiento suele ser extraƱo: a menudo, abre el libro por donde se le canta (esto de que “se le canta” es uno de sus rasgos fundamentales) y va saltando de un poema a otro e, incluso, dentro de un mismo poema, de un verso a otro. Como si, por ejemplo, un dĆa de lluvia, cruzase una vereda de baldosas flojas. Por mĆ”s saltos que dĆ©, una vez puesto a bailar, sabe que esa vereda es una experiencia irreversible. Cuando termina de atravesarla, descubre que, como en el mundo cuĆ”ntico, donde sólo la ubicuidad explica el yo soy otro, las partĆculas de la vereda tienen un comportamiento extraƱo: sólo en esas baldosas es posible el milagro de que llueva de abajo para arriba.