
El tiempo me arrastra a playas inciertas,
en un vértice me encuentro,
dónde los cruces del camino
me confunden.
Aprovecho que sopla el viento,
me dejo llevar a esas playas
donde habrá restos del naufragio
con los que construiré mi nueva casa.
Sanaré mis heridas
con la sal de las lágrimas,
esas que derramé
y guardé en un bote de cristal.
Curaré el mal de amores
con el olor de las flores.
Me arropa mi gente,
me cantan dulces esperanzas,
me dan la mano,
me acarician el pelo negro.

