Pues pese a la total falta de constancia y de manera absolutamente aleatoria, sigo empeñado en esta tontería de proyecto que supone este pequeño recorrido por la historia del Found Footage. Hoy ya nos dejamos de los experimentos previos (que mencionamos en las anteriores entradas sobre el tema) y entramos de lleno en lo que se convirtió en un género por derecho propio con este film, venerado y odiado a partes iguales, y que cambió las cosas para siempre. Llega el turno para hablar de «Holocausto caníbal» (Cannibal Holocaust, 1980), la primera peli GORE que ví en mi vida y a muy tierna edad (craso error, ¡pardiez!, dirigida por Ruggero Deodato.

El film, considerado de culto por los aficionados, forma parte ya de la cultura popular y destaca por su extrema violencia gráfica (tanto ficticia como real, incluyendo la matanza de animales, algo impensable y escandaloso para la época), lo que la llevó a ser censurada en múltiples países y a que su director fuese arrestado temporalmente bajo sospecha de asesinato real. Su premisa gira en torno a un profesor de antropología que recupera las cintas perdidas de un equipo de documentalistas en el Amazonas, revelando su cruel (aunque merecido) final a manos de una tribu local con costumbres un tanto peculiares.

Es una obra controvertida, objeto de cierto “debate ético” que a día de hoy se ha quedado muy trasnochado y en poco más que una anécdota, ya que es obvio que no era la intención del director entrar en temas filosóficos, sino escandalizar al espectador. Es cierto que se puede pretender cierta crítica a la hipocresía de los medios occidentales, puesto que en la película, las grabaciones recuperadas revelan que la violencia y el salvajismo del hombre blanco supera con creces al de los nativos, algo que no tiene nada de ficticio y que hemos visto a lo largo de nuestra historia, en pos del colonialismo y la civilización, pero creo que esa supuesta intencionalidad es algo surgido a posteriori de mano de los críticos y opinólogos de carrera, buscándole tres pies al gato. Lo que es innegable es la crudeza, violencia y abusos explicitos, el triperío, la tortura y casquería, la crueldad animal y cualquier burrada que se os ocurra, que se muestran sin filtro. A día de hoy puede hacernos verla con sorna y cierta condescendencia, pero en aquella época fue una salvajada que generó todo tipo de reacciones, acusaciones y escándalos.

Aunque sabéis que el gore y el splatterpunk no son para nada mi rollo, por parecerme algo para lo que no se necesita demasiado talento, sin ánimo de ofender (lo de hacer daño al otro es algo que nos sale de forma natural y sí es por animaladas, solo basta con ver cualquier noticiario), sí es cierto que a esta vieja reliquia se la considera la madre de ambos géneros, tanto del gore “comercial” como del Found Footage, abriendo camino para este último como una propuesta no solo viable, sino muy efectiva dentro del terror. Al césar lo que es del césar.













