6,25

Cualquier día de estos vuelvo a escribir, cualquier día de estos me siento y escribo algo. Cualquier tarde estas, ninguna en particular, una de estas. Y si es mañana mejor, arranco con todo y vuelvo a escribir. Ya te dije, mañana mismo.

Aunque el amor por leer esta intacto como mi tiro desde los 6,25, me da la puta sensación que aquello que escriba, lo que sea, va a ser un resumen de pelotudeces pocas veces vistas y renuncio justo antes de empezar, y eso se va profundizando, al principio es la renuncia ante la hoja en blanco, al final es no saber ni siquiera donde está el word.

Siento la necesidad, pero el impulso no llega, no es que falte tela, es que no se que ponerme últimamente. Si de serio analista posmo o de simple estibador de letras que a su vez hacen pirámides de palabras, no se, o, mejor dicho, lo se aunque me pise el status y mi rol quede mirando con las manitas abiertas.

Los espero, con las manitas abiertas.

 

Quien sabe…

Cuando supo lo de su tío le parecio conmocionante, para ser honestos con él, le parecio mas bien que debía actuar como si estuviese conmocionado. Su hija le consultó por sus primitas y nadie, ni siquira el, pudo decir algo.

El siempreactuadodefelicidad fin de semana familiar se puso raramente interesante. Viviana puso la tetera sobre la mesa y con los ojos le señalo a las primitas el camino al jardín. El resultado fue: él, su madre, la tetera y el tema a conversar, el tío.

Entremos un poco en perspectiva, el tío es ingeniero en sistemas, trabaja, esta casado, los martes y los jueves hace nueve hoyos en Punta Carrasco y su mujer lo engaña de manera flagrante todos los martes y jueves.

Un otro

Me doy cuenta que ésto que estoy haciendo en este momento es mas que ésto que estoy haciendo en este momento. Es un momento en donde se van los dedos a las teclas y entonces no llego a escribir lo que quiero, y se me van el anular a la a y despues pega fuerte en la d.

Me pasa mucho que leyendo lo que escribo siento que fue llevado a cabo por otro, y pienso, que no se si este ejercicio no es ser un poco otro, no otro distinto, otro complementario.

Tanto me dicen que debo hacer esto que estoy haciendo ahora, que en ocasiones me siento bien. Y en otras otro complementario.

Termino con mi amigo el escoces, después de una entrañable borrachera, que se enoja como pocas vesces y pregunta si estoy loco cuando sentencio: «escribir para mi es una perdida de tiempo…»

30

«contreinta no te echas ni la falta» y la sentencia supo a sabiduría. Domingo Hermano acompañaba el ambiente y unos grissi-chinchu, describían a la vez: pletórico.

Nos habíamos dado cuenta que era para siempre, que pocas cosas nos sacarían de ahí, de ese espacio en el cual por ese instante eramos nosotros mismos.

Y una copa, y un a brazo, la confección ya es parte de la metáfora. Esta bien, acá estamos, somos con vos. Estamos con vos. Y la vista puesta en el amor nos devuelve la falta.

Ciertos días prefiero la quietud, no sorprenderme con mundanas sensaciones. Bailar, bailar.

Me acuerdo que «27 o 28 son mejores para la falta» y en  esto toda una declaración, el límite es mejor que el peaje…

de que??

che, como andan??

Quimera

El sueño de su vida

cambió sin tener amagues

en un suelo empapelado lloró

su primer engaño

No sabía nada, no quería nada

así, sintiendo que no

así, buscando que si

viví, sólo viví.

Con la piba entre los brazos

su universo se hace hermoso

justifica los dolores

rediseña sus amores.

No sabía nada, no quería nada

así, sintiendo que no

así, queriendo que si

viví, solo vivi

En la esquina de la plaza

se juzga y se desmadra

se sueña y no se estudia

se ama sin sospechas.

No sabía nada, no quería nada

así, muriendo que no

así, llegando que si

viví, sólo viví

El Capitán, El Fürer, La Mala y Yo

Caen soretes de punta en la ciudad de brujas y de asfaltos. Con el Capitán vamos a lo del Fürer y La Mala a disfrutar algún manjar. Todo ese espacio se comienza a llenar de comodidad y risas al tiempo que nuestras copas ven como su obesidad se transforma en anorexía al vomitarnos sus jugos rojizos.

El vino es bueno, excelente, la risa es excelente, bueno, era esperable. El juego de los reencuentros nos postula un par de premisas insalbables, a saber, algún breve repaso por la vida de cada uno y la necesaria mini-nostalgía de las aventuras pasadas.

Entonces, El Capitan, El Fürer, La Mala y yo una simple Baldosafloja. La conversación tiene tramos épicos, La Mala, hoy ladera y consejera del Fürer, tiene eso en los comentario que los transforman en disparadores, la palabra para ella es un arma que sabe usar aunque confiesa que debe resistir la tentación que le surge de apretar el gatillo cual si fuese un AK 47.

El Capitan se ríe y es parte de aquella épica, se ríe y es indisimulable, se ríe con todo el cuerpo, con todo el ser. Esta feliz y eso tampoco lo puede disimular. Hace calor, hay humedad, un par de mitos hechados por tierra y la imprescindible necesidad de un back up para recordar, para recordar toda esa conversación que hubiese sido la reina de la noche a no ser por una milhoja de papas que se salto de un libro de mallman para irrumpir en esa frugal mesa de cena.

La mirada es a veces (o siempre) el mejor argumento, el mejor guión, la mejor explicación, la mirada que es tan sabia  nos va adelantando aquello que en ocasiones nos cuesta decir. La mirada de mi amigo El Fürer dice por el algunas cosas maravillosas. Si lo mira al Capitan se notan destellos de alegria y buena fortuna al haber tenido la suerte que un verano en la costa después de dos fernets se hayan hecho amigos para siempre. Si me mira, siento que me admira y respeta, que puede aprender de mi tanto o más que yo de él, que su sensibilidad es apreciada por mi y por supuesto por mis miradas. Ahora bien, cuando la mira a La Mala el asunto es más claro, sus ojos cambian, la mirada se vuelve lenta, cadenciosa, infinita, hasta en algún punto diría que su mirada se vuelve palabra, se vuelve argumento y declaración, se vuelve la síntesis de todas las cosas, cuando la mira a La Mala su mirada es palabra y las palabras que contruye, cuando la mira le dice: Te amo. Y La Mala, sin bajar la guardia un segundo, pero enternecida y a sabiendas que su nombre no le hace justicia, lo mira, y su mirada dice: Yo también.

Semana Santa

Lo loco de semana santa es que a martes ya me invitaron a cuatro asados.

Educación Lívica II

Para calentar el agua elije la hornalla mas alejada, su cocina tiene spar, por eso se reclina hacia adelante y en puntas de pie genera un movimiento en ola. Primero sus gemelos se vuelven anfitriones, luego esa magia sube por sus musculos y tendones volviendo sus plopitios una suerte de autopista en donde los ojos pasan rápido, sin peaje, al comienzo de sus muslos. Estoy a unos dos metros, sin embargo puedo oír el sonido de sus gluteos tensándose. Amargo o dulce?

Volvemos al estudio, ella vuelve, yo no me voy a poder ir en un tiempo de la imágen anterior. Me parece perfecta, todo estaba bien, la luz, su pelo, el sonido y su casual vestimenta: zapatillas, calza y musculosa. Sencillo, con tan poco cuanto. Mmm.

Continuará….

Que si, si

Bondi, vieja que no entiende las leyes de la física y pretende meter un bolso (presumo lleno de frasquitos con muestras de orina) del tamaño del aconcagua debajo del asiento. No se puede señora, espere que me tomo los frasquitos los atamos al bondi y ponemos un cartel detrás: recien castrados.

Subte, crema y dulce de leche como servicio de pilin (no se como mierda se escribe). Un heavy metal pelado y con barba tipo Cordera vestido de guarda, no era sin duda empleado, seguro estaba haciendo algun trabajo encubierto para la CIA, NSA, o Documentos America.

Culiado cumpliendo años o haciendo negocio, en un mes me voy a terminar de dar cuenta del asunto. Por las dudas hoy a la mañana me lleve dos dedos ahí para ver si seguia virgen el sitio donde nunca da el sol. Muchos, Mucho Gusto…muchos,Que tal? encantado….. ahora que lo es una frase de mierda, encantado? de que mierda, no voy a decir nada más, pero me parece que una buena sonrisa es mejor.

Ahora a los pagos de la bruja, veremos si tanto ajetreo cambio la posición de manejo.

un bacio, con ruido, lindo, con las dos manos en la cara y los ojos entrecerrados.

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