Los trabajos más arduos y fascinantes se encuentran en los procesos de transformar lo complejo en sencillo. Su apariencia puede parecer de fácil creación, sin embargo no hay nada simple en ello. Podemos estar pensando en una manera de hablar, en la forma de escribir o de narrar una historia; podemos pensar en cualquier manifestación artística.
Lograr la brillante sencillez en cualquiera de estos asuntos, es todo un éxito. Y es brillante porque en esta sencillez se guardan ideas, emociones, pensamientos, cultura… sin trazos ni palabras grandilocuentes que transmiten. Sucede a veces en la literatura infantil.

Marta Comín es autora e ilustradora de libros infantiles. Sus creaciones van destinadas a lectores muy exigentes: bebés, y niños y niñas que están aprendiendo a leer. Al mismo tiempo, sus libros causan asombro y gusto en las manos de adultos porque desbordan ingenio e inteligencia.
«Porque las lecturas se respiran y se transitan. Cuando leo un libro sé si ha mantenido mi interés hasta el final o no. Si se me ha hecho demasiado largo o demasiado corto, si algún elemento me ha sacado fuera. Si me han maravillado las imágenes, pero lo que me ha contado me ha dejado indiferente. O al contrario, si unas ilustraciones que en principio no me atraían demasiado, tras la lectura han brillado y cobrado todo su sentido poniendo a prueba mis prejuicios. Es difícil llegar al equilibrio entre idea, palabra e imagen, y siento una admiración enorme y muchísimo gozo cuando me topo con una lectura en la que todo hace clac: una lectura redonda que te deja el cuerpo caliente y la sonrisa dibujada.» Marta Comín





Sus procesos creativos son complejos y cuidados: desde las ideas que cuenta, hasta los procesos técnicos de composición (formas, colores y espacios). Hay un trabajo lleno de complicidad con la editorial, que colabora y acompaña en la adecuada maquetación, impresión y edición de sus libros, porque todo conecta en ellos.
Encontrarás en sus libros colores planos y rotundos sin degradados. Formas redondeadas o rectas que podrían hacerse con una sola línea. Fondos lisos en los que todo encaja como un puzzle. Hay en sus ilustraciones un trabajo de ingeniería para que todo esté claro y comunique.
«Me atrae muchísimo la síntesis, el silencio, los juegos formales, las relaciones de pequeños conceptos y la musicalidad en la lectura». Marta Comín.
Cuenta asuntos nada banales desde una mirada audaz y muchos guiños al lector. Sus libros nos hablan de asuntos profundos de manera sencilla y clara:
Todo se confabula para proteger a la infancia y dar la oportunidad al crecimiento personal en «El camino prodigioso»
En «Suben y bajan» hay un ingenioso juego para conocer el mundo a través de la dualidad de situaciones opuestas que nos rodean.
Para apreciar una situación desde diferentes perspectivas, «¿Y tú, qué crees?», es una propuesta bastante filosófica.
«Un Huevo Con Patatas Una Niña En Bicicleta» es uno de los juegos con palabras más divertidas y gamberras que puedas experimentar.
«Bienvenida» es un libro objeto lleno de amor para recibir una nueva vida en el mundo animal.
Y qué manera tan bonita y creativa de hablar de emociones en «Diez gusanitos duermen».





Sus libros despiertan curiosidad en cada página. Conecta con el lector a través de la ternura, el humor y la sorpresa. Son una invitación al juego a través del pensamiento y a través de la manipulación en aquellos en los que hay solapas, desplegables o cualquier otro sencillo mecanismo capaz de actuar como el sombrero de un mago.
Nos encantan los libros publicados en las editoriales A buen paso, Combel, Zahorí, Triqueta verde y Toppitori.
Cosas que cuentan de la autora:
Marta Comín (Santander, 1982) se graduó en la Academia de Bellas Artes de Valencia, donde reside actualmente. Concibe la escritura y la ilustración como medios para observar, reflexionar y descubrir relaciones formales y conceptuales inusuales. Para ella, el libro es un espacio para plantear preguntas, abrazar la curiosidad y la ironía, lejos del ajetreo de la vida cotidiana. A través de la disposición del color, la síntesis del dibujo y el equilibrio entre llenos y vacíos, la autora articula un lenguaje conciso y directo, que encuentra sus principales referencias estéticas en los libros infantiles de Paul Rand y Fredun Shapur, los collages de Matisse y la obra gráfica de Ikko Tanaka.
«Mi marco de referencia han estado muy presentes el diseño gráfico y la obra de aquellos que han experimentado con el formato libro, en la línea de Munari y Enzo Mari, como son Lucie Félix, Annette Tamarkin, Katsumi Komagata o, aquí en España, Milimbo«. Marta Comín
Y mucho más en esta bonita entrevista que le hicieron en Urdimbre Ediciones, Conozcamos a Marta Comín
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