Siempre deja huella. Siempre está ahí. Para lo bueno y para lo malo. Hasta en mi chaqueta.
Siempre se puede brillar más que el sol, aunque estés en la oscuridad.
El mundo no se para, ni para mi, ni para ti, ni para nadie. SIGUE.
Adiós 2017.
Y el cielo, reflejo del mundo, roto.
Llegando al mundo.
Por los días buenos, por los no tan buenos. Por nosotros.
Un domingo cualquiera.
«No llueve eternamente», de vez en cuando, sale el sol.