Pasa el tiempo y en esta época de mi vida que me he sentido muy tranquila, felíz y en paz... recuerdo que hace unos años, no dejaba de llorar, de sentirme perdida, aun en los momentos mas aventureros y alegres no había una armonía constante. Fueron muchos cambios a lo largo de cinco años, inició con el rompimiento de un compromiso y cancelar esa boda fue desastroso, le siguió el divorcio de mis padres, el cambio de casas, las mudanzas, el enamoramiento y el abandono de alguien que dijo sería mi héroe, entonces vinieron los viajes, las canciones dedicadas los mails escritos por poetas que aun me ponen la piel chinita, los pretendientes, las citas fallidas y las noches de chicas mas divertidas. Ahora me doy cuenta que el "todo pasará" no es un mito, que realmente pasa... aun el dolor mas profundo, aunque no sane del todo, pasa y podemos seguir.
Ahora que ya viene en camino mi hija, no imagino un mejor momeno para ella, el de nacer con una madre que se siente fuerte y protegida, madura, consciente de lo que se puede superar y lo que no. No dejo de darle a Dios gracias, por que aunque muchas veces me queje de una infancia dificil y una juventud de trabajo exigido, hoy se que él tenía este momento previsto para mi, donde pudiera ser simplemente yo guardando y haciendo crecer un hijo en un lecho de amor y paz.

