Nunca me he sentido vieja, soy de espíritu joven, alma vieja y personalidad libre...
Pero no sé si sea esto de los treintas, pero llega el miedo y los temores, por ejemplo, ahora cuando mis hermanos me dicen que saldrán de viaje, me invade una sensación de preocupación y miedo, cuando me han dicho que alguno llegó de madrugada o cuando mis amigos se van muy de madrugada y sé que tienen que manejar...
Me podrán decir que es la conciencia la madurez, pero insisto es VEJEZ.
Porque yo salía a veces del barrio antigüo a veces a las seis de la mañana, me fui muchas veces de viaje, estuve en conciertos monumentales y en pleno desmadre citadino, nunca sentí miedo, temor, ni preocupación alguna, sabía que todo saldría bien.
Ahora que los tiempos han cambiado, no es la violencia lo que me preocupa, ni los secuestros, simplemente me perturba pensar o imaginar que algo les pasara a las personas que quiero, viene esto a desembocar al miedo a morir.
Creo que cuando uno envejece este miedo es la raíz de todos nuestros miedos, todo o casi todo esta ligado a la muerte, querer ser eternos para nuestra gente y que nuestra gente sea eterna para nosotros...
