Cumpleaños

“Que todo el amor y la fuerza del mar te colmen” me dijo mi amigo, el poeta, como regalo de cumpleaños. Y así era.. el fin de semana previo había comenzado a celebrar con mi tribu de mar. La amistad, los atardeceres, la música en vivo, la belleza, el baile, los nuevos amigos, la magia, las locuras, los amaneceres, los pueblos mágicos y el poder del océano me hicieron olvidar por unos días cada dificultad, cada desafío, y todo el dolor que aconteció en mi último giro al sol…

Mis tremendas ganas de fumar fueron apagadas por el viento de la Bahía que es un respiro de vida y libertad.
Todo fluyó espontanea y naturalmente al lado de mujeres a quienes amo y admiro… El mar… cálido y sereno estuvo presente en mi sentir, en mi pensar, en mi piel como un fiel amor a quien vuelvo una y otra vez.

Luego, al regreso, la desaparición de Nina, mi gatita, nubló el verdadero día de mi cumpleaños haciéndolo un recorrido agridulce por las emociones de tristeza por su ausencia, de miedo por la incertidumbre de lo que pudo haberle sucedido, pero también de esperanza con la magia del “believe” y del cariño de toda esa gente maravillosa que compartió el post de búsqueda de Nina… El amor de mi familia me sostuvo … y la noche terminó con una cena al lado de amigas que lograron distraer mi angustia por Nina…

No sé donde está mi gatita, pero la seguiré buscando y esperando hasta el final… acaso decida volver de la aventura que también ella quiso emprender más allá de estas 4 paredes. I believe, y eso me mantiene más serena ya.

Éste fue un cumpleaños diferente… intenso y profundo, lleno de sentir; que, como siempre, fue animado, recreado y nutrido por tanto, tanto, tanto amor… de los míos…

¿Y a ti quién te cuida ?

Te entristeces, lloras de repente, pero no te deprimes como podrías hacerlo, porque has estado en modo supervivencia emocional   en los últimos meses, en el último año… enfrentando miedos profundos, luchando batallas, resolviendo, cuidando, rescatando, protegiendo, sanando… a tus padres, a tus hermanos, a tus sobrinos, a tu pequeña, a tus amigos, a tus gatos, a quien te ha necesitado. 

Siempre ha sido así… a veces reniegas y renuncias a ese rol que tú misma pusiste sobre tus hombros… entonces te enfocas en ti -como sugiere cualquier manual de psicología-  pero luego  comienzan tus crisis existenciales porque no has terminado de aceptar tu esencia, tu naturaleza protectora, guardiana… y sucede que te sientes incompleta, que algo te falta cuando no estás haciendo algo por ellos… Y retomas el camino, ese al que siempre regresas porque no logras estar sin compartir tu amor, tu  tiempo, tu energía,  tu luz. 

Pero algunas noches…   Acompañada del silencio lunar, suspiras deseando  eso que no has tenido, incluso  cuando  dormías con él; la sensación de sentirte protegida tú, cuidada tú, mimada tú, el sentimiento   de que todo estará bien porque hay alguien abrazándote,  cuidándote, que se encargará de resolver, de guiar, de sanar y todo eso que tú sabes bien hacer…   Esas noches suspiras, lanzas deseos al viento pero luego te das  cuenta de que tal vez  no lo necesites, no del todo… porque sabes que siempre has sentido la presencia de quien te mira y te guarda, quien te da la fuerza y  te levanta, quien cura tus heridas y te hace sentir profundamente amada, acompañada, cuidada.

Y sin embargo en el fondo comprendes que aunque no necesites quien te proteja… sería acaso hermoso…  se sentiría tal vez…   

Seducción otoñal

Tzintzuntzan (foto de internet)

Lo sé ya que en octubre la luna seduce con   esa redondez    empoderada, su belleza hipnótica y el  más poderoso rayo de luz.

Sin embargo  es el naranja fuego al que sucumbe mi deseo   al caer la noche profunda, cuando la muerte coquetea, me susurra al oído su olor primero de noviembre y todo se impregna de  copal, de tierra cementerio, de lago de Pátzcuaro, de flor de  Cempasúchil.

Yo me dejo seducir  por la promesa de descanso, cese de dolor, vida eterna que Catrina canta junto al altar que he diseñado a mi nombre…. y me dejo llevar por un instante que en silencio navego en un mar  de tentación hasta recordar el pacto que alguna vez hice con el mundo de los vivos…. Y me despido con un “hasta el año próximo” mientras beso sus labios rojos. 

All’inizio

Il mio piccolo paradiso

Mi troverai in quella spiaggia del Pacifico selvaggio che nessuno conosce, guardando per prima volta il raggio verde sull’orizzonte.  

Ti avvicinerai al mio abbraccio mentre le balene festeggeranno, in mezzo al mare, il nostro   incontro.

Fuera luces

(imagen de internet)

A las 4:00 de la tarde se fue la luz en todo el barrio. Después del intercambio de reniegos en el chat vecinal tomé el libro que había pausado durante meses y me puse a leer. La trama dio un giro  interesante, tanto que se me fueron las horas y cuando menos lo pensé llegó el atardecer y con él los sonidos de la noche. Seguí leyendo encantada por la historia  hasta que la obscuridad me lo impidió. 

Me di cuenta de que mi celular se estaba descargando y su  linterna no duraría   mucho así que preparé algunas de las velas decorativas que nunca había usado para efecto iluminador.  

Salí al balcón y vi cómo mis  vecinos acomodaban sus sillas   en el jardín común para platicar, a la vieja usanza. Yo me preparé un gin, saqué  un sofacito y me senté cómodamente. No quise bajar porque desde arriba el cielo se veía espectacular.

-¿Alguien sabe qué dijeron sobre el reporte?

–  Se supone que la iban a reconectar a las  7:00

-¡No manches, ya son la 8:30! 

-Lo bueno es que ya está fresco, hace unos días habríamos muerto de calor sin ventiladores

-Sí… yo tengo aire acondicionado pero casi nunca lo uso, sale muy caro, la verdad. 

-¡No sé cómo voy a hacer para dormir a la nena sin caricaturas!

-Miren, ¿ya vieron la luna?

Charlaban todos, incluso los que en condiciones normales  no  tienen tiempo ni de voltear a saludar por el ritmo acelerado en la que suelen moverse.

A los hijos  de mis amigos parecía no importarles la poca visión. Ellos    jugaban como si fueran vacaciones de verano.  Me emocionó verlos correr, saltar, divertirse sin dispositivos de por medio.

Con la ausencia del ruido visual de la ciudad  el cielo era un lienzo estallante de estrellas y matices de azules cobalto donde el perfil de los cerros se erguía verde-obscuro sobre los edificios apenas distinguibles. En el centro de tal espectáculo, la luna inefable nos alumbró un largo rato. 

La electricidad hizo su aparición poco antes de las 10:00. Algunos celebraron pero estoy segura de que más de uno sintió desasosiego al igual que yo.  

Después de despedirnos entré a casa,  cerré la puerta del balcón, activé los focos de la sala, apagué las velas y me dispuse a hacer mi ritual nocturno: pijama, dientes, skincare,  agua, película… No, anoche no vi  ninguna  serie ni película. Anoche, no encendí la pantalla ni revisé mi iPhone. Sólo quise seguir leyendo hasta terminar el libro y cuando lo hice caí dormida profunda, deliciosamente.

Dualidad (segunda parte)

Cuando mi amiga canadiense me platicó que el 30 de septiembre fue un día festivo por el  “Truth and Reconciliation Day” le pedí que me diera más detalles,  pues el nombre me pareció poderoso y me atrajo tremendamente.

Me dijo que es un día para para la reflexión sobre el daño que los pueblos originarios han sufrido en Canadá. Se trata de tomar mayor conciencia y para ello se invita a ver una película o leer sobre el tema,  asistir a algún evento,   adquirir una de sus obras artesanales, etcétera; pero el aspecto que más me conmovió fue cuando me habló acerca del perdón.

El día de la Verdad y la Reconciliación fue la analogía que necesitaba para asimilar el daño que me he hecho todo este tiempo; hacer las paces conmigo misma,   con mi dualidad, con la lucha entre mis luces y sombras. 

El desafío que hoy me propongo  es aceptar  la verdad sobre mis múltiples contradicciones, errores y ambigüedades pero también reconocer y valorar el sol en mí. Encontrar un equilibrio o mejor aún  lograr que la balanza se incline hacia el lado luminoso en la medida de lo posible… La palabra “reconciliar” resuena en lo más profundo de mi ser, donde reina el amor y el perdón… ese perdón que me debo desde hace  tiempo…  y en el que este día comienzo a trabajar. 

DUALIDAD (primera parte)

Muchos años de grandes altibajos  fueron acaso necesarios para moldear tu personalidad, fortalecerte… Cuando crees que finalmente has alcanzado un crecimiento humano y espiritual que te mantiene en paz contigo mismo y con el mundo, llega un huracán que de la noche a la mañana se convierte irremediablemente en categoría 5 y arrastra con todo eso que te sostenía y más aún quiebra lo que con gran esfuerzo habías reconstruido dentro de ti. 

Es así que en medio de vientos y fuertes lluvias recientemente me encontré sintiéndome de nuevo perdida en un mar de  confusión,  con un alma adolorida,   expuesta y vulnerable… sin saber -de nuevo- quién es ésta, éste, esto que habita mi cuerpo… cuál de todos soy yo: la prudencia, la sabiduría, la serenidad, la fe,  o el arrebato, el ego, la pasión, el deseo, la obsesión, los excesos, el autosabotaje… 

Esta vez las sombras vencieron  la  batalla y mi ser quedó arrollado al igual que Milton lo hizo con Florida. Entre ruinas mi reproche más violento reclamaba: “cómo es posible que  hayas echado al pozo todo lo que has avanzado y aprendido estos últimos años… cómo es que fallaste negligentemente  en la más importante tarea que tienes: cuidar tu corazón. 

Los siguientes días fueron de introspección. Quise recurrir a la tan de moda “autocompasión” e intentar ponerle un poco de orden a mi caos pero no lo lograba. Me torturaba pensando en los mismos errores que he comedido, no dos ni tres veces sino  en muchas ocasiones…  cuánto más tendría que caer para tocar fondo y acaso salir a flote,   recuperarme a mí misma… ¡Ya ni si quiera sé quién es “yo misma”! me decía.

Acqua IV

Apenas siento el frío vaivén en los dedos, mi sentir y mi pensar se sumergen en un mundo libre, sublime, donde recuerdo quién soy. Adentro existen música, caricias, movimiento. Todo dolor es suspendido allá afuera, cada impulso obsesivo de aferrarme al futuro muere en el preciso instante donde estoy vibrando al compás de la corriente. No hay temor… cuando el agua me envuelve.

Podría

Podría dedicarte canciones

Hacerte un montón de preguntas

Citar para ti frases de películas

Pintar tu rostro en acuarela

Desempolvar mi guitarra y cantarte

Podría dar un paso

Enviarte un mensaje

Ponerte una de mis fotos lindas

Llamar tu atención

Desaparecer un rato

Hacer que desees conocerme

Seducirte…

Podría hacer tantas cosas para traerte a mí…

Pero no lo haré

No haré nada

¿Sabes por qué?

Porque por primera vez

Me siento

Tímida

Expuesta

Temerosa

Vulberable

Nerviosa

Así…

Porque esta vez realmente me importa…

Extraño fumar

Extraño fumar. 

Cambié el cigarro por cervezas.

Intento domar mi tendencia adictiva y en lugar de gin tomo  una chela , o dos, o tres… al menos así no siento que bebo pues la cerveza “no cuenta” como alcohol – de esta manera tranquilizo mi miedo al alcoholismo y  sobrellevo los  días-  

Pero es que extraño fumar… lo extraño tanto. Hice una promesa hace ya varios meses… no creí que lo lograría pero sí he podido. 

Y sin embargo, en momentos como éste, de música, de emociones, de inspiración, cómo quisiera sentarme en el balcón, colocar  un cigarro entre mis labios, dejar que el mundo ruede  e imaginar que se me va el dolor con el humo que exhalo. ¿Por qué? quizá era una forma de calmar la intensidad disparada del sentir, una manera de sublimar. Es claro que voy a encontrar otro camino sin dañarme… pero mientras tanto… veo imágenes de gente fumando y me transporto… echo de menos las noches de Bowie, junto  a  mi gata observando  la luna… yo encendía el último tabaco de la noche y me sentía profunda… como si el cigarro me llevara a mi interior… 

Pero sé… conozco bien… esas formas de autosabotearme… este instinto  autodestructivo que a veces susurra y  combato con fuerza sujetándome, conteniendo la fiera… Casi siempre lo logro.

Me pregunto si algún día volveré a fumar… mientras lo pienso me lleno de una nostalgia dolorosa y lejos de reconocerme  por el logro de haberlo dejado, siento como mi cuerpo se estremece al recuerdo de eso que me daba -no sé por qué- tanto placer. 

Acqua III

Imagen tomada de internet

La espuma burbujea, se deshace  entre mis dedos.

Silencio el viento,

el rumor de la gente

y me sumerjo. 

Ahí el sonido es el que piernas y agua componen al unísono.  

Afilo los  brazos. Mi cuerpo es una flecha que atraviesa la marea hacia el horizonte, en busca de ballenas.

Floto en medio del todo… suspendida,  extendida, mirando  acuarelas blanco-azules… al vaivén del tenue oleaje bajo mi espalda.

Y entonces

siento

que vuelo.

Cigarette

Mi momento a solas

en medio de lo obscuro

nunca sé cuál será el ultimo

¿acaso éste?

Temblor filtrándose en mis labios

Penetrante amor-y-odio

ansia serena

Pasado recurrente

Que desconoce el final de esta historia

de desvelos

de tormentas, excesos

Compulsiones

Estas falsas ansias se anestesian

al ritmo del humo

La euforia se desliza en mi boca

Desnudando lo que siento

Mi necesidad

Sea lo que fuese

quiero más.

Acaso mañana 

dejaré de decirme 

las mentiras que me invento

justificando el placer

ese que no se somete al juicio

y deje de sentir

este deseo