domingo, 18 de diciembre de 2005

He pedido a Papá Noel un Porsche Cayenne 4x4

Antes, en el Portoviejo de los años setenta, por estas fechas el árbol de plástico engalanado ya solía estar rodeado de unas quince botellas de whisky cortesía de los colegas constructores de mi padre. La abundancia del whisky era para mí el símbolo inequívoco de que la economía estaba todavía boyante. Otro indicador económico de mi infancia lo constituían las ventas del bazar de mi madre. Allí se vendía toda clase de regalos hasta bien entradas las once de la noche del 24. Yo vivía el espectáculo de la venta con algo de dramatismo, pues a medida que avanzaba la noche, mientras ayudábamos a empacar regalos, veía cómo iban desapareciendo los juguetes más apetecidos, con lo cual iba desapareciendo también mi ilusión de que los que no se vendieran pasaran a mi propiedad si sobrevivían a las rebajas del día de reyes. En esos días de navidad a eso iban encaminadas todas mis oraciones. Nunca fuimos a la misa del gallo, hábito que propagandizaban entusiastamente los curas del colegio. Nosotros siempre nos caracterizamos por ser católicos convencionales pervertidos por el consumismo. Lo nuestro era vender y comprar regalos, ordenar un pavo al horno y beber vino a profusión en ese calor atroz del diciembre manabita. Ya se encargarían las hermanas de mi padre, muy devotas todas ellas allá en la apacible Loja, de pedir al Señor que reserve nuestra cuota de bendiciones.

Macerado de esa manera en el prurito regalón de diciembre, no ha habido forma de eludirlo en mi vida adulta. Casado con una puertorriqueña, he tenido ya oportunidad de hacer compras navideñas en el centro comercial más grande del caribe, el Plaza las Américas de San Juan, lo que ya es bastante decir. Dice la leyenda borincana que el JCPenny de Plaza tiene la mejor facturación de toda la cadena. En fin, todo esto para decir que este domingo me ha tocado renovar mi cuota a favor de la reactivación económica del país y lo he hecho con suma responsabilidad en el Quicentro de la avenida Naciones Unidas. Después de hacer el gasto, aplicadamente llené los cupones de la rifa y ahora guardo la ilusión de ganarme el BMW descapotado que se exhibía en los corredores del centro comercial. Lo miré con el mismo embeleso con que miraba los juguetes de la tienda de mi madre y le hice prometer a Lisandra que si nos lo ganamos nos iríamos a dar un paseo en la playa antes de venderlo. Ya me veo andando por el estrecho malecón de Crucita en esa joya plateada. Tendría que recuperar mi amistad con mis panas más dañados del colegio, volver al whisky y vociferar malas palabras contra el viento de la tarde. ¡Manolo en un BMW descapotable! Sería un sueño.

Supongo que don Blasco Peñaherrera Solá se ganó la rifa el año pasado, pues hace poco lo vi desembarcar nada menos que de un Porsche Cayenne 4x4. No todos los días se ve un Porsche Cayenne en las calles de Quito. La concesionaria Alvarez Barba apenas vendió 10 en todo el Ecuador el año pasado: 10 versus 76200 en el resto del mundo. Yo pasaba por allí cuando vi al conocido joven Peñaherrera estacionar y descender camino de un restaurante, dejando a su paso el incofundible aroma de carro nuevo. Detras de él, la imagen de su Porsche Cayenne me dejó pasmado. ¡Un gran carro el Porsche Cayenne 4x4, sin duda! Si no lo ganó en la rifa del Quicentro, me dije yo, seguro se lo compró con las utilidades que le habrá dejado la nada modesta campaña publicitaria de la OXY, uno de los opulentos clientes de su empresa. OXY extrae de la amazonía ecuatoriana nada menos que cien mil barriles de petróleo por día, con una utilidad neta al año de 1.100 millones de dólares. Quienes no vivan en el territorio continental de la República Febrescorderana deben saber que la aludida campaña publicitaria nos atosiga en radio, prensa y televisión desde hace casi dos meses con su propaganda vomitiva sobre las buenas obras que lleva a cabo la OXY a cambio de la bicoca que se lleva en crudo pesado. A juzgar por lo que dice la solemne y empalagosa voz de Renato Ortega, locutor de la mencionada cuña, la OXY es más o menos la encarnación misma de la Divina Providencia en nuestro suelo patrio por las nutridas dosis de internet y medicinas que lleva cada día a los otrora indómitos indígenas amazónicos. El propósito de la campaña no es otro que balancear la opinión pública a favor de la compañía petrolera en momentos en que el gobierno del Ecuador debe decidir si da por terminado unilateralmente el contrato de concesión en represalía a los incumplimientos de la compañía. Blasco, que sabe mucho de opinión pública, es el perfecto asesor para estos casos.

Ustedes creerán que me puede la envidia. No lo niego, algo hay de eso. Y esto es doblemente penoso en esta época navideña. Imagino que mi buen amigo Freddy Ehlers, cuyo programa de Mejor Ecuatoriano también recibió una buena dosis de publicidad de parte de la OXY y del OCP, estará a un paso de tener un Porsche Cayenne también. Y la radio La Luna, a la que soy tan fiel, estará ahorrando para un nuevo transmisor gracias a lo que le dejan las cuñas de la OXY, con lo cual la OXY resulta ser propiamente la hostia consagrada. Bien me decía el otro día don Henry Yanez, antiguo diputado de la ID, antiguo sindicalista de PetroEcuador y militante apasionado de una política petrolera nacionalista, que la OXY, la OCP y ENCANA han tenido el buen criterio de convertirse en sustento vital de cuanto show informativo hay en el país con el fin de ganarse la lealtad de sus voceros. Hay que reconocer que Paco Velasco al menos ha seguido tratando a la OXY con el mismo desprecio de siempre, lo cual no ha evitado que la voz de Ortega chille como un vidrio roto cuando la escuchamos en su radio. Paco al menos deja que se lo digamos, en cambio los otros no dan chance ni siquiera de que se lo endilguen: en sus programas, simplemente, no se habla de petróleo.

Blasco Peñaherrera Solá, el asesor comunicacional de la OXY, tampoco lo hace. Más bien, ahora también le ha dado por la reforma política. Como presidente de la Cámara de Comercio de Quito se ha convertido de pronto en entusiasta animador de un gran debate nacional para llegar a acuerdos que nos permitan salir del atolladero. Así lo vimos en televisión la semana pasada, haciendo de feliz anfitrión de la plana mayor de la política nacional, reunida por su iniciativa para discutir una agenda de país donde, suponemos, se tratará de todo menos de la caducidad del contrato de la OXY. Toda la amable clientela de la Porsche entretenida con el nudo gordiano de nuestro atraso.

En esto pensaba yo mientras miraba embelesado el BMW del Quicentro esta tarde y mientras repartía mis cupones en tres ánforas distintas para multiplicar las probabilidades de mi suerte.

ms


P.D. Tampoco vayan a creer que el Porsche Cayenne del señor Peñaherrera es un Porsche Cayenne Turbo, modelo digno de personas verdaderamente acaudaladas. Los Turbo no se venden en Ecuador porque su precio superaría los 160 mil dólares la unidad y ustedes saben que de estos carros siempre es mejor tener dos en cada casa.

martes, 6 de diciembre de 2005

Constitución de la República Febrescorderana

Capítulo 1
De la nación y los ciudadanos

Artículo 1
La república febrescorderana del Ecuador es un estado de derecho privado absolutista y, en ocasiones, pluralista. Su gobierno es absoluto y relativo al mismo tiempo. Tiene tres regiones naturales continentales que son la costa, la sierra y el oriente, una insular denominada Galápagos, un condado denominado Miami Dade y el territorio autónomo de Tiwintza. La república permanecerá nublada de junio a diciembre en la costa y el oriente. En la sierra siempre hará frío. Se pueden enviar cartas postales de Quito, Galápagos, los indios y del Malecón 2000. Galápagos goza de autonomía y se encarga su administración a Metropolitan Touring y Kleintours. Gozará de autonomía también la punta Paitilla en el istmo de Panamá.

Artículo 2
Los ciudadanos de la república tendrán cuantas garantías hayan conquistado de acuerdo a sus logros personales. Nadie podrá ceder garantías a otro, salvo a sus hijos. El voto es obligatorio y en toda elección se triunfará por la mitad más uno, pero en caso de error se otorga derecho de rectificación al congreso previa opinión de los grandes señores.

Artículo 3
Los ciudadanos se dividen en:

a) Bien relacionados;
b) Medianamente relacionados;
c) Educados;
d) Blancos;
e) Casi blancos;
f) Mal relacionado o pueblo.

Se entenderá que es pueblo o mal relacionado el que no pueda probar que pertenece a una de las cinco primeras categorías. El pueblo no existe más que como categoría retórica. Corresponderá a los lingüistas de la FLACSO definir lo que se entiende por categoría retórica, previo la opinión favorable de los grandes señores.

Pertencerá también a la categoría retórica f) todo aquel que haya sido ubicado dentro de los quintiles de pobreza 1 y 2 según la nomenclatura del Banco Mundial. Ellos son la razón de ser de la república y tendrán derecho a un bono solidario mensual y a un guachito de la Lotería de Guayaquil cada día de la madre.


Capítulo 2
De la economía

Artículo 4
La república febrescorderana del Ecuador ha sido, es y será un país petrolero. La soberanía reside en el petróleo que la ejercerá por medio de las empresas transnacionales. Se autoriza la explotación de los camarones, las flores y el banano como actividades económicas complementarias. Los bosques de la república pertenecen a la familia Durini o a quien ella delegue.

Artículo 5
Las empresas transnacionales del petróleo velarán por la seguridad jurídica de la república. Corresponderá a ellas el financiamiento de los servicios básicos de televisión y el oficio dominical de los sumos sacerdotes.



Capítulo 3
De los poderes omnímodos

Artículo 6
La república febrescorderana reconoce tres clases de poderes omnímodos, a saber: el poder de los grandes señores, el poder de los sumos sacerdotes y el poder de la banca.

Artículo 7
El poder de la banca es absoluto, anónimo y onmipresente.

Artículo 8
El poder de los grandes señores ejercerá el poder político supremo. Solo un gran señor puede ungir a otro gran señor. La unción da por resultado la muerte política del ungidor. Puede haber tantos grandes señores cuantos los demás grandes señores lo permitan. El nacimiento de una nueva línea dinástica de gran señor es potestad privativa de la banca aunque la agroexportación también podrá opinar al respecto.

Artículo 9
Habrá un sumo sacerdote en cada canal de televisión, excepto en ECUAVISA donde habrá dos, uno para el oficio del domingo por la mañana y otro para el oficio del domingo por la noche. En los periódicos de gran tiraje habrá un máximo de doce sumos sacerdotes por página editorial y en los periódicos de provincia puede haber cuantos quepan en el formato tabloide. Para la radio se estará a lo dispuesto para los periódicos de provincia.

Artículo 10
Solo los dueños de los medios de comunicación podrán designar y remover a su antojo sumos sacerdotes. La república febrescorderana reconoce cuatro dinastías supremas en materia de dueños de medios de comunicación:

Primera Dinastía: de los Mantilla de Aquaviva;
Segunda Dinastía: del Egas;
Tercera Dinastía: de los Alvarado Roca;
Cuarta Dinastía: de los Isaías;
Quinta Dinastía: de los Pérez Perasso.

Por ende, una de las dinastías antes mencionadas no es una dinastía suprema reconocida. Corresponderá a la Corte Suprema de Justicia definir cual.

Las demás dinastías se denominarán dinastías menores y para los efectos de esta constitución no existen.

Artículo 11
Los sumos sacerdotes pueden entrevistar libremente a cualquier ciudadano de los autorizados por su condición de medianamente relacionados para arriba, salvo el caso de las víctimas de delito flagrante, estafa, incendio o inundación que también gozarán del derecho a hablar por televisión en una sola ocasión aunque pertenezcan a los quintiles de pobreza 1 y 2. Perderán su calidad de sumos sacerdotes los que permitan a sus entrevistados hablar más de veintidos segundos seguidos.

Los grandes señores pueden hablar el tiempo que se les antoje en televisión, pero solo podrán publicar un libro al año y solo podrán mandar una carta al director de los medios escritos por semana.

Artículo 12
Los sumos sacerdotes pertenecientes a los medios de las grandes dinastías podrán ser consultados por el gobierno o los diputados para asuntos de interés público y privado. Los que pertenezcan a los medios de comunicación de dinastías inexistentes no serán nunca consultados pues su opinión le tiene sin cuidado a la república febrescorderana. Quedan comprendidos dentro de la definición anterior, por si no ha quedado claro, la Radio Visión, la radio Democracia, el diario EXPRESO, la radio del Dotti y la Revista Vanguardia.

Las radios de AM, la CRE y los programas deportivos no existen. Tampoco existen la radio La Luna y el periódico Tinta Ají. El internet tampoco existe. Solo existe la telefonía celular que gozará de derechos especiales.




Capítulo 4
Del poder parlamentario

Artículo 13
Habrá un congreso nacional de cien diputados con representación variada de diferentes grandes señores. La forma como se elijan es totalmente indiferente a esta constitución, lo importante es que se reúnan y tengan su teléfono celular cargado.

Artículo 14
Los cien diputados tendrán el deber de asumir una de las siguientes funciones:

a) Jefe de Bloque. Habrá uno por cada gran señor representado.

b) Presidente de la Comisión de Presupuesto. Se elegirá para esta función a Simón Bustamante o a quien haga sus veces. El presidente de la comisión de presupuesto debe obediencia absoluta a su gran señor y su teléfono celular será sagrado. Nada ni nadie puede impedir que el presidente de la comisión de presupuesto haga valer su opinión, por más que le cueste tener una. La república febrescorderana velará por el bienestar del presidente de la comisión de presupuesto y sus familiares hasta el vigésimo grado de consanguinidad y el trigésimo noveno grado de afinidad.

c) Diputados acusadores. Tendrán a su cargo la revelación de escándalos que prueben que la república necesita una urgente oxigenación moral. Imperativamente habrá un cuencano.

d) Diputados lúcidus senatorius, los que gocen de gran facilidad oratoria y den la impresión de hallarse en el senado romano. Tendrán libertad de palabra y podrán llamar por teléfono celular a los grandes señores sin previo aviso.

e) Diputados mutis bultus, los que solo podrán pedir la palabra cuando el Jefe de Bloque lo ordene o cuando el gran señor lo requiera vía telefónica. Los mutis bultus nunca serán más de setenta y su teléfono celular no tendrá discado directo internacional.

Artículo 15
Los diputados acusadores y los lúcidos senatorius gozarán de fuero televisivo pleno. El fuero televisivo pleno les da derecho a aparecer en horario prime time cuando lo requieran o cuando su honor haya sido vilipendiado, pero siempre respetarán la norma de los veintidos segundos establecida en el artículo 9. Los diputados mutis bultus solo podrán aparecer en los medios de comunicación de las dinastían menores o en los inexistentes.

Artículo 16
Cada diputado tendrá derecho a un teléfono celular para comunicarse con su Jefe de Bloque o con su gran señor. Nunca se dejará de contestar las llamadas de los grandes señores, aun en medio de un debate.

Artículo 17
El congreso nacional tendrá poder para crear, nombrar y disolver cuando le venga en gana cualquiera de los demás cuerpos colegiados de justicia y de gobierno salvo las municipalidades y los consejos provinciales cuya designación será potestad privativa de los grandes señores previa votación popular.



Capítulo 5
Del gobierno central

Artículo 18
Habrá un gobierno central encargado de ejercer la administración pública en ausencia o receso de las fuerzas armadas. El gobierno central lo ejerce el presidente de la república febrescorderana, elegido por votación popular o por cualquier otro medio equivalente, el mismo que tendrá las siguientes obligaciones:

a) Llamar por teléfono celular a uno de los grandes señores o a la banca por lo menos una vez a la semana;
b) Llamar a uno de los sumos sacerdotes o, en su defecto, al jefe de su dinastía, al menos una vez al día;
c) Dar una cadena nacional de televisión una vez al mes;
d) Impulsar la obra pública de la república febrescorderana.

La función del gobierno consiste en transferir recursos a los gobiernos cantonales y provinciales y permitir el libre desenvolvimiento del negocio petrolero transnacional. Una vez cumplidas estas funciones puede dedicarse a lo que le plazca.

Artículo 19
Habrá muchos ministerios pero un solo ministerio tendrá el poder absoluto del gobierno y este será el ministerio de economía. Adquieren calidad de técnicos analistas con poder de veto sobre el presupuesto nacional de la república todos los funcionarios del ministerio de economía incluídos los ascensoristas.

En ausencia de ascensoristas tendrá este poder la Secretaría Técnica del Frente Social que se hará cargo también de los ascensores del ministerio.

Artículo 20
Para llevar adelante la obra pública se deberá seguir el siguiente trámite:

a) Solicitud telefónica a cualquiera de los técnicos analistas del ministerio de economía;
b) Pertenecer a la categoría retórica g) prevista en el artículo 3, o en su defecto a la categoría a).
c) Pago anticipado y en efectivo del diez por ciento de la asignación a la persona o personas que hubieren intervenido en la consecusión del número telefónico del analista;
d) Cabildeo parlamentario.
e) Hablar con el presidente de la comisión parlamentaria.

Está terminantemente prohibido llamar por teléfono celular a los grandes señores para solicitar obra púbica de cualquier índole, salvo el caso de Emergencia Nacional o invasión peruana.



Capítulo 6
De la Corte Suprema de Justicia

Artículo 21
Puede haber como puede no haber Corte Suprema de Justicia. Cuando la haya, tendrá la cantidad de jueces que resulte más conveniente para los grandes señores. Los jueces serán designados de la manera más apropiada que juzguen los diputados y en esto podrán opinar incluso los diputados mutis bultus.

Artículo 22
La Corte Suprema no podrá nunca fallar contra los grandes señores y cuando lo haga sus fallos serán nulos. El presidente de la Corte Suprema tendrá un teléfono celular y lo atenderá en todo momento.



Capítulo 7
De las fuerzas armadas y la policía

Artículo 23
Habrá un comando conjunto de las fuerzas armadas. Todo cuanto ocurra dentro del comando conjunto de las fuerzas armadas será potestad privativa del comando conjunto de las fuerzas armadas. Nadie podrá enterarse nunca de lo que suceda, haga o deje de hacer el comando conjunto de las fuerzas armadas.

Artículo 24
Cuando el presidente de la república destituya al comando conjunto de las fuerzas armadas, este será inmediatamente sustituido por un nuevo comando conjunto de las fuerzas armadas con iguales atribuciones.

Artículo 25
Habrá muchos soldados. Todos los soldados tendrán la obligación de atender en sus necesidades y requerimientos a los oficiales de grado superior. Esto comprende funciones de chofer, jardinería, albañilería, hacer las compras, llevar a las esposas de los oficiales al beauty o al centro comercial o cualquiera que no implique una humillación exagerada o un trato excesivamente denigrante del soldado. Los soldados podrán comer tres veces al día y hacer con su dinero lo que les venga en gana.

Artículo 26
Habrá una policía nacional. Con atribuciones que en ningún caso serán mayores al 30% de las de las fuerzas armadas.



Capítulo 8
Del MPD

Artículo 27
El Movimento Popular Democrático existe y será tomado en cuenta en asuntos de educación pública. El sueldo de los maestros siempre será inferior a la mínima aspiración sindical del MPD. Se presume culpable de todo al MPD, salvo prueba en contrario emitida por el diputado Enrique Ayala o quien haga sus veces.

Artículo 28
El MPD tendrá estatuto de categoría retórica en igual medida que el pueblo. Encárgase a la FLACSO el estudio del comportamiento del MPD.



Capítulo 9
Del fútbol

Artículo 29
El fútbol es el fútbol. Todo cuanto se pueda decir del fútbol será insuficiente. La Federación Ecuatoriana de Fútbol tendrá categoría de Gran Dama. El estado velará por que goce del respeto de todos los ciudadanos.



Capítulo 10
De la ciudad de Guayaquil

Artículo 30
El poder de la república febrescorderana residirá en Guayaquil o, en su ausencia, en el condado de Miami Dade. Comprenden la ciudad de Guayaquil los territorios del cantón del mismo nombre, el 50% del cantón Samborondón, siete kilómetros a cada lado de la carretera a Salinas y los terrenos que los grande señores autoricen vender al Banco de la Vivienda para dar techo a los pobres en cualquier cantón en que se encuentren.

Artículo 31
La ciudad de Guayaquil nunca será privada del servicio de telefonía celular. Todo cuanto pueda ser autónomo en ella lo será.



Capítulo 11
De la ciudad de Quito

Artículo 32
Quito será la capital de la república febrescorderana y al mismo tiempo la Carita de Dios. El municipio de Quito hará todo cuanto esté a su alcance para acercarla al nivel del mar.

Artículo 33
Quito se divide en dos:

a) Quito "Rive Gauche" o Centro Histórico; y,
b) Quito norte.

Lo demás es Latacunga y será tratado como tal.

..... .....

Artículo Transitorio Primero: Pinargote no es sumo sacerdote.

Artículo Transitorio Segundo: Desígnase humorista oficial de la República Febrescorderana al Pájaro Febres Cordero.

Artículo Transitorio Tercero: En todo cuanto no haya sido contemplado en la presente constitución se estará a lo que disponga el humorista oficial.

viernes, 25 de noviembre de 2005

Prisión para los clientes del Notario por evasión tributaria

Quito (Agencias).- Trascendió esta tarde que la Directora del Servicio de Rentas Internas, Elsa de Mena, ha solicitado a la fiscalía que inicie procesamiento penal por delitos tributarios y solicite la prisión preventiva de los treinta mil afectados por el caso del Notario de Machala. "Hemos cruzado la base de datos del SRI con la lista del Notario y casi ninguna de estas personas ha presentada su declaración de impuesto a la renta... y en todo caso, cuando lo han hecho, no han declarado estos depósitos y peor aún sus rendimientos financieros", dijo un funcionario que no quiso ser identificado.

El SRI estima que la evasión ascendería a unos 200 millones de dólares y tiene esperanzas en recuperar al menos una parte. "Hemos pedido a la Fuerza Aérea que nos entregue de inmediato todos los costales que fueron transportados en los aviones del Estado", dijo el mismo funcionario, pero al parecer hasta ahora solo habrían recibido un cheque post fechado de la cuenta personal del Comandante General de la FAE por tres mil dólares, equivalente al valor de los formularios de declaración de impuestos de los seis mil oficiales de las Fuerzas Armadas que invertían con el Notario Cabrera. "Las Fuerzas Armadas están dispuestas a colaborar", añadió el funcionario, "quieren formalizar sus actividades financieras".

La Dirección de Rehabilitación Social estudia medidas para proceder al encarcelamiento de los treinta mil presuntos evasores de impuestos. "En el caso de los pequeños poblados de Azuay y Loja vamos a pedir que se permita el arresto domiciliario", dijo un funcionario de esa dirección, "y para las ciudades más grandes vamos a alquilar hosterías y hoteles de categoría media y baja". Los detenidos serían alojados de acuerdo al valor de sus depósitos en unos u otros.

Fue imposible obtener declaraciones de la señora de Mena, pero se la vio muy sonriente cuando salía de su despacho este medio día. "Iba sonriente y se frotaba las manos", admitió uno de sus colaboradores.

domingo, 20 de noviembre de 2005

La lección del náufrago Milton Pucha Sánchez

El 19 de agosto pasado, hace apenas 3 meses, noventa y cuatro ecuatorianos murieron en el intento de alcanzar las costas de Guatemala a bordo de un buque atunero. Los pasajeros iban apretujados en el depósito del frigorífico de la nave cuando el barco sucumbió a la ferocidad de una tormenta. Me impresionaron en aquel entonces dos cosas. La primera, que no hubo ni un cuarto de hora de luto nacional, y la segunda, la manera con que uno de los sobrevivientes, el joven azuayo Milton Pucha Sánchez, de veinte años de edad, narró los hechos al periodista de El Universo José Olmos. Según el reportaje, Milton Pucha iba ya por su tercer intento de llegar a los Estados Unidos.

Después de leer la nota me preguntaba yo qué había llevado a este muchacho a intentar tres veces en menos de dos años alcanzar los Estados Unidos por medios tan rudimentarios. Traté de imaginar su razonamiento, me pregunté si en algún momento Milton sopesó, con frialdad y detenimiento, los pros y los contras de su decisión. El reportaje decía que "la pobreza lo había empujado al mar" y que Milton habia tomado la determinación de embarcarse llevado por el deseo de construir una casa para sus padres. Y, en efecto, así parecía. Pero había en el relato de Pucha un detalle aparentemente poco importante que lo contradecía. Milton decía que la primera vez que lo había intentado, dos años atrás, después de haber hecho la travesía marítima con éxito y después de haber atravesado Guatemala por diversos medios a las órdenes de un coyote al que había cancelado la totalidad del importe de su viaje, y cuando había ya llegado a la frontera con México, es decir, cuando había hecho al menos la mitad del recorrido, súbitamente se había arrepentido y había sido presa de un irrefrenable deseo de volver, por lo que se había entregado a la policía del poblado más cercano. Tan cerca había estado de la frontera que los mismos policías guatemaltecos en cuyas manos se entregó le habían dicho que no fuera flojo, que siguiera. Pero Milton persistió en su desestimiento y terminó en un calabozo. Ingenuamente había creído que el consulado ecuatoriano se haría cargo de su pasaje de regreso en avión, como había escuchado que solía suceder con los deportados, pero se topó con que el cupo de deportaciones de este año se había agotado ya y no le quedó más remedio que llamar a su familia en Ecuador para pedir que le mandaran dinero. Es de suponer que este gasto significó un enorme sacrificio para sus padres, cuya pobreza Milton había pretendido remediar con su viaje. ¿Por qué regresaste?, le preguntaba con toda razón Olmos y Milton, poniendo a prueba nuestra credulidad, le respondía "porque extrañaba a mi novia". Naturalmente la respuesta carecía de todo sentido. ¿Quién se regresa a mitad de semejante travesía por una razón tan trivial a sabiendas de que las consecuencias del retorno no harían sino empeorar las cosas para él, para su familia y para la novia a la que supuestamente extrañaba?

Exeptuada la posibilidad de que hubiese mentido, para lo cual estaba en todo su derecho aunque la Constitución diga lo contrario, y en realidad haya sido presa de un momento de cobardía y debilidad enteramente comprensible o que Milton efectivamente tomó la decisión concientemente y por genuino amor a la novia, no queda más remedio que concluir que Milton Pucha obedeció a un arrebato de infantilismo. Arrebato que contradice su propósito original y, según mi manera de verlo, no solo explica su retorno sino toda la planificación de su viaje. La enumeración tan poco convincente de sus deseos evidencia que Milton tomó la decisión de partir de modo irreflexivo, viviendo el vértigo y la tentación del peligro, dejándose llevar por los abrumadores consejos y rumores que lo rodeaban. Este estado de inconciencia no habría sido posible de no ser porque Milton, como miles de otros jóvenes de su generación, además de ser pobre era presa de un aburrimiento infernal en el campo azuayo. Después de todo, lo que se llama "la falta de perspectivas" no es otra cosa que la certeza de que las circunstancias presentes de la vida seguirán inalteradas por los años que nos quedan. De modo que no culpo a Milton Pucha por su desesperación por abandonar lo previsible y tampoco lo culpo por su decisión precipitada. Pero si advierto que tedio e infantilismo resultan ser una combinación letal. El tedio inocula el deseo de aventura pero el infantilismo abrevia el raciocinio, lo vuelve impetuoso, precipitado. Tenemos entonces como resultado un Milton Pucha que no es consecuente con las motivaciones de su viaje, que toma decisiones apresuradas y hasta torpes y que, entre lágrimas, reconoce con falta de convicción que cometió un error y jura que nunca lo volverá a intentar. Doy por sentado que lo hará y si no lo hace hará otras cosas igualmente desquiciadas. Por ejemplo, entregará el dinero de sus ahorros al primer infeliz que le ofrezca multiplicárselos por diez en un abrir y cerrar de ojos - como han hecho los clientes del fallecido Notario de Machala - o irá a profanar la tumba del mismo infeliz una vez que se haya dado cuenta de que lo estafó - como también han hecho los clientes del Notario - o gastará preciosos centavos de su sueldo en llamar a votar por El Mejor Ecuatoriano. Así tenemos que la vida de Milton Pucha correrá la misma delirante suerte del país que lo vio nacer mientras le duren los días.

Una vez le pregunté a un amigo shuar cómo se decía "adiós" en su lengua y me respondió con la palabra "enemtaimrata". "Enemtaimrata" es lo que le decía su padre cuando lo despedía en sus viajes a Quito o cuando se iba de cacería en el bosque. Literalmente, "enemtaimrata" significa "sé sagaz", "permanece siempre alerta". En shuar no se dice "que Dios te bendiga" o "que te vaya bien"... se dice "sé sagaz", "permanece alerta". Entre los shuar los males que a uno le llegan siempre son culpa de uno mismo y por esta razón en su cosmovisión no existe el infierno. El malo solo puede hacerte daño cuando bajas la guardia, en un momento de descuido. Es la misma concepción del budismo: vivir el instante presente. Permanecer siempre despiertos. Es la ley con que se sobrevive en la selva, y por ende es la ley de la civilización. La sagacidad es la astucia y la prudencia, el raciocinio, la edad adulta. Muy lejos de Macas, al otro lado del mar, en una pequeña ciudad de Suiza, mi hermana me llevó un día a conocer la escuela donde estudian sus hijos. Me sorprendió ver el patio abierto junto a la calle, sin ningún cerramiento ni verja. Durante el recreo los niños juegan sin vigilancia. ¿Y qué pasa si la pelota salta a la calle?, le pregunté, ¿no tienen miedo de que los niños la sigan? No, me dijo mi hermana, ¿por qué la van a seguir si saben que por la calle pasan los carros? Lo saben porque dos veces al año viene la policía a instruirlos y entre los ejercicios de la instrucción está el simulacro de la pelota en la calle. Enemtaimrata. Sé sagaz. Permanece siempre alerta.

Mientras tanto Ecuavisa insiste en hacernos elegir al Mejor Ecuatoriano. Entre los diez nominados está uno que, según el programa, tiene el dudoso mérito de nunca haber acumulado fortuna y de haber acuñado esta célebre y profunda frase: "dadme un balcón y seré presidente". Puesto que el programa no propone ninguna reflexión crítica frente a este ejemplo sublime de estulticia, no podemos sino pensar que El Mejor Ecuatoriano es un programa profundamente velasquista. "Dadme un programa de televisión y seré presidente", diría hoy Velasco Ibarra. Y allí está, en tercer o cuarto lugar. No me extrañaría que gane pues para récords, Velasco Ibarra. Dice Ecuavisa que la serie pretende inocular en los ecuatorianos el amor propio y rescatar nuestra identidad. Esas cosas, lo sé muy bien, se dicen en televisión con enorme facilidad y no hace falta mucho maquillaje para que el aspecto de quien lo dice resulte fiable. Es, como todo lo que aparece en televisión, un show. Lo malo de este show en particular - además de ser velasquista o precisamente porque lo es - es que parte de la convicción de que el desastre nacional obedece a una supuesta falta de valores y favorece, en consecuencia, una forma de pensar según la cual nuestra salvación pasa por la sublimación y la emulación de unas cuantas vidas ejemplares. Esta visión moralista cercana a la idolatría en nada va a impedir, en el supuesto de que alguien la esté tomando en serio, que se sigan reproduciendo los comportamientos infantiles y la desolación aventurera que convirtieron a Milton Pucha en testigo absorto de noventa y cuatro muertes evitables. Para no hablar de los clientes defraudados del Notario de Machala.

En lugar de enseñar a emular a los mejores, haría bien la república en enseñar a los niños la divisa shuar: enemtaimrata. Sé astuto. Sé prudente. Permanece siempre alerta.

viernes, 11 de noviembre de 2005

La república pasmada

A veces el blog se pasma. La suerte es que, como soy mi propio editor y el asunto no es más que un pasatiempo, dejar al blog pasmado no es tan grave. No pasa lo mismo con la república puesto que si la república se pasma, la república se jode sin remedio.

Un comentarista del blog pregunta qué tiene de malo la actual constitución ecuatoriana. Yo le diría que el más grave defecto a juzgar por los hechos de estos días es que parece diseñada para pasmar paulatinamente a la república. Primero pasma al parlamento -que lleva tres años sin elegir contralor-, después pasma a la corte suprema -que palmó hace un año como sabemos- y finalmente pasma al presidente, que no puede consultar la voluntad del soberano sin antes contar con el visto bueno del Supremo Tribuno, el señor Vaca. De modo que pasmado el presidente, pasmado el parlamento y pasmada la corte, damos por absoluta y definitivamente pasmado al estado ecuatoriano en su conjunto. Es un deleite escuchar a Ramiro Rivera, con su acento estilo "Hurtado agripado", erigiéndose en prima dona de la prudencia, dando muestras del agudo escozor que le provocan los movimientos sociales y haciendo del pasmo general de la república todo un estilo de concordia. Hurtado, por cierto, es el pasmo hecho hombre.

Ahora bien, hay otra joyitas en la constitución de 1998. En un post anterior ya comenté la sobredosis de adjetivos del artículo 1; hoy me referiré al curiosísimo numeral 20 del artículo 97 referente a "los deberes y responsabilidades de los ciudadanos". De entrada me parece del todo sorprendente la existencia de una disposición sobre los deberes de los ciudadanos. ¿Deberes? Que yo sepa existe una Declaración Universal de los Derechos Humanos y hasta la fecha no conozco, fuera del Catecismo de la Santa Iglesia Católica, una Declaración Universal de los Deberes Humanos. Es ridículo. Se supone, tan de perogrullo es esta suposición que lamento proponerla aquí pero no tengo otro remedio, se supone digo que de la existencia misma de la constitución deriva el deber de acatarla... de donde se concluye que la constitución misma, y por derivación todo el ordenamiento legal, no es otra cosa que una enumeración de deberes y responsabilidades. Pero no, los constitucionalistas febrescorderanos, acostumbrados a la manida sentencia de que "en este país de gente tan irresponsable todos quieren hablar de derechos pero nadie de deberes", como si se tratara de gobernar no una república sino una hacienda de peones indómitos, se dieron el lujo de dedicar sus mejores esfuerzos a la redacción del artículo 97, como se leerá a continuación.

Tomemos a manera de ejemplo el deber establecido en el numeral 6. Dice allí que es deber y responsabilidad de todos los ciudadanos del Ecuador nada menos que "trabajar con eficiencia". Como lo oyen: ¡TRABAJAR CON EFICIENCIA! ¿Eficiencia según quién? ¿Según la Price Water House, según la FLACSO o según Cordes? Este disparate y los demás del artículo 97 están inspirados en la ideología de la anticorrupción que ha hecho presa del stablishment de la República Febrescorderana desde su prehistoria velasquista. Como en esta patria se presume de vago, ladrón y corrupto a todo el mundo mientras no se pruebe lo contrario, el artículo 97 es una lista de postulados morales insoportablemente inútiles. Naturalmente, si eliminamos uno de ellos no pasa nada, como si añadimos cuarenta y ocho. Lo mismo dice "pagar los tributos establecidos en la ley" - tributos que si constan en la ley no hay duda que tendremos que pagar o sino pregúntenselo a Elsa de Mena - que el otro disparate de índole cuasi racista del numeral 20, al que me quiero referir desde un comienzo. Dice el numeral 20: "Ama quilla, ama llulla, ama shua. No se ocioso, no mentir, no robar." Una vez más la eficiencia a lo Price Water House o a lo Cordes, esta vez disfrazada de supuesta moralidad precolombina. Por si esto fuera poco, se trata de la única norma constitucional redactada en quichua, lo que podría interpretarse como que se trata de una norma especialmente dirigida a los ciudadanos quichuahablantes, con todo lo que eso implica en cuanto a discriminación.

Fuera del no robar, séptimo mandamiento de la ley de Dios sobre el que se erige todo el derecho civil y un libro completo del código penal, las otras dos disposiciones morales son del todo cuestionables. ¿No mentir? Una cosa es mentir ante el juez o, como prohibe el catecismo, calumniar, de todo lo cual se ocupa en debida forma el código penal en lo relativo a la protección de la honra y al perjuro. Perjuro y calumnia aparte, ¿puede la constitución de un país que garantiza la privacidad, la libertad de conciencia y el secreto de la correspondencia, decir que es nuestro deber de ciudadanos no mentir? Creo que estos dos deberes de la constitución del 98 son representativos de los prejuicios que tiene el poder respecto de este pueblo y esta sociedad supuestamente ingobernables. Se retrata en esa trilogía de mandamientos morales toda la ideología dominante, toda su ignorancia, todo su complejo de superioridad, toda su falacia moralizante y moralizadora, toda la farsa de su contraloría sin contralor, defensoría sin defensor, corte suprema sin jueces. Redactados en quichua, esos mandamientos le hablan al pueblo, al más pobre, y no, como ingenuamente creyeron los asambleístas de Pachacutik, a los poderosos. El ratero, el mentiroso y el vago es el pueblo. Ese es, según esa moral caduca, el gran culpable de nuestro atraso.

A mi me parece que los deberes de los ciudadanos no son otros que el respeto de la ley, cuando la ley responde a los principios, los valores morales y los intereses de la colectividad. Esa es la única condición que hace del cumplimiento de la ley un deber moralmente exigible. Los deberes del artículo 97 son por lo tanto un despropósito y un acto de demagogia, cuando no de infamia. Pero esto es algo que solo podía quedarnos claro una vez que la república ha quedado definitivamente pasmada. Esto es, en los días que nos han tocado.

Adieu.

sábado, 29 de octubre de 2005

La Constituyente debe ser una asamblea revolucionaria que liquide la moral de la República Febrescorderana

Una de las herramientas de supervivencia de la República Febrescorderana ha sido tener una intelectualidad de izquierda suficientemente aburguesada. Mientras la aburguesaban a punta de privilegios, la República Febrescorderana detenía el proceso modernizador del Estado que se había iniciado en el período de Bombita y, pescando a río revuelto, sus grandes caporales se apoderaban de todo. El resultado es el desastre en el que vivimos hoy, con un Estado completamente desarticulado y una clase media intelectual satisfecha de sí misma y por lo tanto incapaz de movilizarse por ninguna causa.

Repartieron Tarjetas Supermaxi para nosotros y Bonos Solidarios para los pobres. Nos volvieron así inmunes a la pobreza. Mientras no la vean cara a cara, decían, todo seguirá igual. Aquí, en Quito, más de 300 mil personas viven en pobreza extrema y el Municipio de Quito muy orondo advierte en sus carteles que "comprar en la calle es ensuciar la ciudad". Quizás deberían poner también que "dar limosna es ensuciar la ciudad" y así evitarían espectáculos como el que se da cada sábado al pie de mi ventana, en la calle Mejía, donde a las ocho de la mañana se forma una fila de docientos viejitos y viejitas desamparados que esperan la repartición de una limosna de 5 centavos que reparte un comerciante bondadoso.

Anteayer tuve necesidad de ver al médico y llamé al que me atiende siempre en una de esas lujosas torres del Meditrópoli. Estaba dispuesto a pagarle 35 dólares para que examine mi faringe con ayuda de una tablita desechable y determine la gravedad de la inflamación. 35 dólares: dos veces el bono solidario que reparte el gobierno cada fin de mesa cientos de miles de personas. Felizmente mi médico de cabecera había salido de viaje hasta la semana próxima. Me pareció intolerable la idea de esperar tantos días con mi faringe en tal estado de padecimiento. De modo que mi instinto de supervivencia me llevó al Centro de Salud No. 1 que la providencia puso a menos de cinco cuadras de mi casa y abrí mi primera historia clínica en el sistema nacional de Salud Pública del Estado ecuatoriano, en uno de cuyos hospitales nací hace 38 años.

Me tomaron los signos vitales, me midieron la estatura, el peso, registraron mi domicilio en una ficha y me hicieron esperar en un pasillo junto a otros pacientes. Tenía en mis manos mi flamante historia clínica, cuatro hojas de papel donde había espacio para apuntar la evolución de mi estado en el futuro. Al final del formulario, a pie de página, había un recuadro que rezaba con toda frialidad: "Para el fallecimiento", "año, mes, día, hora", "Si es en emergencia: llegó muerto/murió en emergencia", "si es hospital... " y así. A mi lado, una señora bastante mayor tenía la suya en sus manos. Alcancé a ver que la de ella estaba casi completamente llena. Respiré pronfundo y me sentí, por efecto de este detalle burocrático, traído de vuelta a la tierra. Soy uno más, me dije, y me sentí tajantemente democratizado. Manolo, uno más entre siete millones de usuarios del sistema de salud pública. Había dejado de ser ese privilegiado cliente de Meditrópoli que llega en su Vitara a congestionar las calles del barrio de Las Casas, activa la alarma del carro y acude al despacho del médico como si acudiera a ver al gerente de una financiera, lujo por todas partes, dispuesto a pagar 35 dólares para que le examinen la faringe.

Llegó mi turno. El despacho medía, como era de esperarse, más o menos la cuarta parte del despacho del Meditrópoli y el escritorio de la doctora no tenía ningún lujo, ni uno solo de esos adornos elegantes que llevan inscrita la marca de las farmacéuticas y que no faltan en los despachos de los médicos de hoy, y en lugar de las fotos de los hijos del médico o los diplomas de Masachusets o Bavaria, en la pared había recomendaciones para cuidar la salud. La doctora revisó mis signos vitales y comenzó a examinarme. Me preguntó si tenía motivos para el stress. Le conté dos o tres cosas de mi vida y me sugirió: "¿quiere tener psico-terapia?, aquí ofrecemos psico-terapia, usted solo me lo pide y yo le hago una cita". En efecto, en el despacho contiguo atendía una pscioterapéuta que recoge las citas los lunes y los martes y da sesiones individuales de una hora durante toda la semana. Yo estaba impresionado. La doctora me dio dos o tres consejos para mejorar las defensas de mi organismo y me recetó, en un papel sencillo, las medicinas. No pagué ni un solo centavo por su atención. La psico-terapia también es gratuita.

Fui a Fybeca a comprar la prescripción. La señorita que me atendió, que me conoce y aprecia, casi disgustada me hizo notar que la doctora de la salud pública me había recetado el medicamento genérico que tiene la enorme desventaja de irritar el estómago. Claro, todos quieren ocuparse del confort de uno hoy en día, todos asumen que uno padece de gastritis, todos asumen que el estómago de uno es delicado como el de un niño. La bien intencionada mujer me recomendó que sustituyera la receta por otro medicamento menos irritante pero que costaba diez veces más. ¡No!, le dije tajantemente. Mi estómago lo puede aguantar, gracias, y pagué el dolar cincuenta que costó el antinflamatorio.

Esa fue mi experiencia en el sistema de salud del Estado ecuatoriano. Este es el sistema de salud de la gente común. Este es el sistema de salud de los sindicatos médicos de los que hablan tan mal los canales de televisión cada vez que hacen una huelga porque no les pagan el sueldo. Este es uno de los sistemas de salud más atrasados y pobres de América Latina.

El aburguesamiento de la República Febrescorderana nos hace vivir en una nube. Es muy sencillo, sin embargo, bajar de la nube. Basta con caminar cinco cuadras y entrar al Centro de Salud No. 1 o basta, por ejemplo, con preguntarse cosas tales como, ¿por qué tanto miedo a la Asamblea Constituyente de parte de los partidos políticos? Y buscar la respuesta con paciencia.

En doctrina jurídica el concepto de Asamblea Constituyente es sinónimo de revolución. Es una ruptura total con el régimen precedente. Lo ratifican las teorías más avanzadas del constitucionalismo. Cito, por ejemplo, al español Pedro de Vega, profesor de la Universidad Complutense de Madrid:

"La distancia que media entre la actuación del poder de reforma y el poder constituyente es la que separa la acción legal de la revolución. A través de la reforma se puede legalizar el cambio, pero lo que en ningún caso resulta posible es legalizar la revolución. Cuando el poder constituyente actúa con verdadera legitimidad política, no solo no necesita apelar a la legalidad existente, sino que, además, no puede hacerlo. Su salida del silencio y del letargo en los que normalmente está sumido, mientras el sistema constitucional funciona, no admite otra justificación posible que la sustitución de la legalidad existente por otra distinta." (De Vega, Pedro, La reforma constitucional y la problemática del poder constituyente, Tecnos Madrid, 1985).

El presidente del Tribunal Electoral, el buen señor Gilberto Vaca, debería ilustrarse un poco más, o quizás ya lo hizo y comprendió que el poder constituyente, es decir, la gente común, ha comenzado a salir del silencio y del letargo, y por eso mismo pensó que lo mejor que podía hacer era invocar la legalidad de alfeñique de la República Febrescorderana. Miren estas cifras de 1999:

Referendo sobre Constituyente en Venezuela:
Apoyo a la Asamblea 88%


Asambleistas electos:
Polo Patriótico (chavistas) 122 - Polo Democrático (partidocracia) 6

Ratificación de la Constitución Bolivariana:
SI 71% - NO 29%

Una vez que los venezolanos comprendieron que la constituyente era una opción legítima de cambio, la apoyaron masivamente y dieron por completo la espalda a los partidos tradicionales que obtuvieron solo 6 escaños de un total de 128 que fueron elegidos en las urnas. Por eso están aterrados.

El otro día en la radio del Dotti escuché a Edgar Terán hablar de totalitarismo y chavismo y fascismo y todas esas malas palabras del anticomunismo a propósito de la constituyente. "No lo vamos a permitir", terminó diciendo casi fuera de sí. A la misma hora, en La Luna, otro ciudadano expresaba su opinión de un modo muy distinto. Me pareció importante lo que dijo porque apuntaba a la pérdida de la autoridad moral del parlamento Febrescorderano. El recordaba y ponía en relación dos hechos: en septiembre de 2004 murieron 11 jubilados como resultado de la huelga de hambre que hicieron en demanda de mejores pensiones. En ese mismo mes, o quizás unas semanas más tarde, los parlamentarios tuvieron los riñones o la sangre fría de aumentarse a sí mismos el bono navideño a 12 mil dólares. Esta relación, que describe a un diputado capaz de aprobar para sí mismo una prebenda semejante cuando acaban de morir once jubilados en reclamo de una mejora de su pensión de 50 dólares al mes, establece una insensibilidad macabra. Cuando la gente en la calle es capaz de calificar aquello como inmoral es que una nueva sensibilidad está floreciendo. Y del surgimiento de una nueva moral a la revolución hay un paso. Edgar Terán, con su Tarjeta Supermaxi en el bolsillo, seguramente se examina en Meditrópoli como yo hacía antes. El hombre que llamó a La Luna quizás lo haga en el sistema nacional de salud y sus hijos no van, como los de Terán quizás fueron, al colegio Americano o al colegio Menor, sino a la escuela pública. Será demasiado tarde cuando el señor Terán comprenda que vive y defiende un status quo inmoral. Y ni yo, ni nadie con algo de sentido común en la cabeza, vamos a esperar a que eso suceda. Es por eso, quizás, que yo apoyo la Asamblea Constituyente y apoyo los nuevos liderazgos que el status quo quiere minimizar. Apoyo a los muchachos y muchachas de Ruptura aunque hayan surgido en una ONG pagada por la cooperación americana, apoyo a Rafael Correa con todos los defectos que le destaca la prensa Febrescorderana, apoyo a la asamblea de la Floresta, apoyo la movilización del pueblo afro, apoyo la reconstitución de la CONAIE, apoyo la vanidad altiva aunque algo miope de Auqui Tituaña, entre muchos otros. Allí está el grueso de la transformación que este país necesita. Parece poca cosa, pero ciertamente no lo es. Y espero que las elecciones se convoquen pronto para evidenciarlo como se evidenció en Venezuela, 122 a 6.

Y quizás es por eso también que escucho a Paco Velasco en La Luna todos los días. No porque lo crea perfecto ni mucho menos. Y no solo porque sea el único programa matutino que verdaderamente me despierta (lo que es mucho decir). Sino porque lo veo allí de cuerpo entero, entregado por completo a su trabajo y creo, sinceramente, que el periodismo solo vale la pena cuando se lo vive de ese modo.

Ahí se ven.

lunes, 24 de octubre de 2005

Por la reglamentación de los auspicios culturales

Necesitamos urgentemente una ley de subvenciones. Los actores culturales del país, todos los que organizamos eventos y solicitamos ayudas económicas al Estado o a las municipalidades para ejecutar cualquier tipo de producto cultural estamos avocados al mismo procedimiento de siempre: escribir un oficio, adjuntar documentos que comprueben nuestra buena fe y, sobretodo, palanquear apropiadamente nuestra demanda pues siempre y en todos los casos los pedidos se resuelven sin apego a ningún procedimiento competitivo, nunca se hacen públicos los parámetros de juzgamiento y a la larga, ante la ausencia de normas, todo queda en manos del arbitrio, gusto o interés de uno o dos funcionarios.

Así es como hemos conseguido, año a año, las ayudas públicas para organizar el festival de documentales. Nunca hemos concursado, siempre hemos competido con otros en los talentos del cabildeo, de la sonrisa falsa o auténtica, de la insistencia indigna, del ruego amable. Rara vez hemos tenido un interlocutor que comprenda de qué le estamos hablando cuando hablamos de cine documental. El enorme inconveniente de esta manera de proceder es que convierte a todos los artistas y productores culturales en obsecuentes avaladores de la obra gubernamental o municipal, y no en constructores o gestores independientes de la vida cultural de la ciudad y del país. Ellos nos ayudan, pero si les caemos mal, o si hemos hablado mal de ellos, o si alguien les cae mejor, es inevitable pensar que la ayuda pueda estar condicionada.

La buena voluntad de los amigos de Izquierda Democrática que manejan la municipalidad quiteña no es suficiente. Reconozco que han dado grandes avances, pero cuestiono que mantengan este tipo de procedimientos porque veo que el único resultado que están consiguiendo es tener a todos los artistas de la ciudad a sus pies, alabándolos, y eso es incompatible con los valores de una sociedad democrática. Ya nos pasó con Paz y Mahuad, y en general con el imperio municipal de la DP, que logró en su tiempo una mágica y elegante unanimidad de la cultura en torno suyo, multiplicó la afición por los zancos hasta niveles tóxicos e hizo de agosto el mes oficial del derroche con el cuento de apoyar a la cultura. Con lo tedioso y polvoriento que es agosto en Quito.

Qué diferente es competir en igualdad de condiciones por un premio, como ha pasado en el reciente festival de cine Cero Latitud que entregó nada menos que diez mil dólares de ayuda a una productora ecuatoriana para que pueda terminar su película. Los perdedores, al saber del alto nivel del jurado, pueden discutir su criterio, sus razones o sus gustos, pero no la rectitud del procedimiento. Bastaría con tener una ley o una ordenanza de subvenciones que establezca la obligatoriedad de entregar TODAS las ayudas no reembolsables MEDIANTE un procedimiento competitivo y transparente en el que se valoren los méritos de cada propuesta, la experiencia del proponente, la rendición de cuentas que haya hecho de las ayudas precedentes y, sobre todo, cuando se trate de un evento, su pertinencia social, cultural y política con miras a alcanzar los objetivos estratégicos de la sociedad.

Personalmente siempre me sorprendió la manera como se financió en 2004 la película "1809-1810 Mientras llega el día". Bastó una decisión administrativa para que la municipalidad gaste más de medio millón de dólares en la producción de ese filme que tenía por objeto conmemorar el martirio del 2 de agosto de 1810. No dudo que el dinero haya sido usado con rectitud por sus productores, de hecho Lisandra trajo el pan a la casa gracias a esa película pues tuvo a cargo en ella la dirección de producción y por tanto controló el gasto de cada centavo y supo de las penurias que pasó Camilo para terminarla, pero si me parece que merecería un análisis la forma en que se dio esa asignación. Nunca quedó claro para el conjunto de los productores locales si se trató de un encargo, de una subvención, de un contrato de obra cierta, o de cualquier otra cosa, y pero aún que régimen legal fue aplicado. ¿Fue una idea de la municipalidad hacer esta película?, ¿o fue una idea del productor?, ¿hubo un concurso? Por supuesto que sería fácil para mí enterarme de esos detalles, pero a lo que voy es a que estos detalles nunca fueron claros para la comunidad en su debido momento. Estamos acostumbrados a que las cosas se hagan así. Eso y no otra cosa es lo que se evitaría con una ley de subvenciones, o un régimen municipal de subvenciones como el que propongo. Para efectos comparativos, y perdonen que vuelva a citar a Venezuela en este blog, vayan a ver el concurso que ha convocado el Ministerio de la Cultura de ese país para hacer una película sobre el bicentenario de Francisco de Miranda, propósito equivalente que se alcanzará con un mecanismo mucho más justo y transparente.

Lo mismo que estoy diciendo de ese caso, donde cuestiono la validez y efectividad del procedimiento y no el comportamiento ético de nadie, podrían decir otras personas de las ayudas que recibe el EDOC o que reciben muchas otras iniciativas, muchas veces sin que sepamos nunca qué recibieron, cuánto, cómo o por qué. ¿Así debe ser?, ¿o debemos enterarnos de cómo y por qué se dieron esas asignaciones?

Y solo para ilustrar un poco lo que estoy planteando, cito a continuación una parte de la exposición de motivos de la Ley General de Subvenciones de España:

"Uno de los principios que va a regir la nueva Ley General de Subvenciones ... es el de la transparencia. Con este objeto, las Administraciones deberán hacer públicas las subvenciones que concedan, y, a la vez, la Ley establece la obligación de formar una base de datos de ámbito nacional que contendrá información relevante sobre todas las subvenciones concedidas.

"La Ley establece igualmente la necesidad de elaborar un plan estratégico de subvenciones, que introduzca una conexión entre los objetivos y efectos que se pretenden conseguir, con los costes previsibles y sus fuentes de financiación...

"La Ley establece un sistema de seguimiento a través del control y evaluación de objetivos, que debe permitir que aquellas líneas de subvenciones que no alcancen el nivel de consecución de objetivos deseado o que resulte adecuado al nivel de recursos invertidos puedan ser modificadas o sustituidas por otras más eficaces y eficientes, o, en su caso, eliminadas."

Y el artículo 22:

"El procedimiento ordinario de concesión de subvenciones se tramitará en régimen de concurrencia competitiva. A efectos de esta Ley, tendrá la consideración de concurrencia competitiva el procedimiento mediante el cual la concesión de las subvenciones se realiza mediante la comparación de las solicitudes presentadas, a fin de establecer una prelación entre las mismas de acuerdo con los criterios de valoración previamente fijados en las bases reguladoras y en la convocatoria, y adjudicar, con el límite fijado en la convocatoria dentro del crédito disponible, aquellas que hayan obtenido mayor valoración en aplicación de los citados criterios.

"En este supuesto ... la propuesta de concesión se formulará al órgano concedente por un órgano colegiado a través del órgano instructor. La composición del órgano colegiado será la que establezcan las correspondientes bases reguladoras."

Estas ideas me vinieron a la cabeza hace pocas semanas cuando supe que el Festival de Cine en la Calle, que por varios años organizó una asociación cultural quiteña, tuvo que suspenderse porque le negaron una ayuda de menos de cinco mil dólares en la municipalidad, y me vuelven a la cabeza ahora que retomo, junto a mis colegas de Cinememoria, el trajín del cabildeo con miras al festival EDOC 2006. Lo hago con entusiasmo, claro, porque sé de antemano que será divertido y exitoso, pero el entusiasmo no me alcanza para recuperar el tiempo que perderé en ello. Es parte de mi trabajo, es verdad, pero podría ser más expedito y claro. Me preparo de antemano para escuchar lo de siempre: "nos redujeron el presupuesto", "este año la prioridad es la danza (o cualquier otra cosa)", "el alcalde ha dicho esto y lo otro", "¿a quién le interesa el cine documental?", "¿quién es Albert Maysles?", "¿por qué no traes a Almodóvar?", entre otras perlas equivalentes.

Sobre estos temas estoy preparando una carta dirigida a varias autoridades. Cuando la mande y me respondan, les tendré al tanto.

viernes, 21 de octubre de 2005

Ser diputado en la República Febrescorderana

Imagino la vida de los diputados como una cosa bastante aburrida. Por alguna razón me quedó la idea de aquellos diputados manabitas de los primeros años 80, los de mi infancia cefepista, y cefepistas ellos mismos casi todos, comerciantes de aspecto cordial que saludaban a papá de un lado al otro de la calle, “¡Manuelito!” lo llamaban, con ese afecto plural de los portales de la costa y de ese valle cálido y de fincas diminutas que es el valle del río Portoviejo. En aquellos tiempos los diputados se especializaban en conseguir partidas presupuestarias, palabras mágicas de la democracia febrescorderana, y con el paso de los años algunos tomaron en serio su papel de diputados e hicieron de aquello una profesión, el cefepé quedó atrás, Manabí se volvió socialcristiana y bucaramista, y, unos más, unos menos, todos se fueron volviendo cada vez más acaudalados. Pero la provincia no, la provincia iba quedando en el olvido y la pobreza. Hoy, cuando ya no pueden pedir partidas presupuestarias, se especializan en cabildear, llamar a los ministerios, hacerse recibir, lo que se llama fiscalizar, detectives más que fiscales, husmeando por todo lado la corrupción ajena, sacando provecho del poder que brinda el oficio de sabueso, callando sabiamente, disfrutanto del placer de codearse unos a otros ante los ojos de la prensa.

La imagino como una profesión solitaria y extenuante, con el colesterol trepado por los cielos a causa de la dieta desordenada y desmedida; los imagino agotados al final de la noche en su despacho, mientras el guardaespaldas pobretón y mal vestido lee interminablemente el Extra en la antesala. Es en esas circunstancias, cargadas de tedio y bromas de mal gusto, que los imagino abordando los dilemas de la reforma política, del TLC, de la ley de fomento de cualquier cosa. Muchos, no lo dudo, se habrán hecho explicar lo del FEIREP tres o cuatro veces, a media noche y entre merecidos tragos de un whisky desabrido y llamadas incesantes de la esposa o de los niños.

Los imagino también inquietos ante el paso de los días, de los años, del término implacable del período, haciendo cuentas y repasando cálculos para la nueva campaña, los fondos para los nuevos afiches y pancartas. Y como nos pasa a todos, supongo que en el hogar el gasto corriente será cada vez más absorbente, más trepidante el clamor de la chequera. Los imagino maldiciendo su bajo sueldo de diez mil dólares, desesperados por el bono navideño. Los imagino, finalmente, encumbrados en una curul solitaria y frágil, quijotes canallescos, preocupados por el mal aliento de la víspera, por el desdén de la mujer que parecía tenerles tanto aprecio, por la siempre postergada cita con el líder.

Tanto tedio, a no dudarlo, forjará en ellos la convicción tajante de que más que una curul merecen un pedestal de bronce. Mientras en el portal de su viejo comercio provinciano la gente se sigue llamando de esquina a esquina con el mismo aire infantil de los pueblos olvidados.

miércoles, 19 de octubre de 2005

Sobre la ley de cine

Tres cosas comprendí después del post de ayer: 1) Que Iván Mora tiene menos amigos de los que cree tener; 2) Que yo estoy perdiendo a los amigos que todavía tengo; 3) Que La Grupa tiene todavía muchos amigos.

Ni modo.

Vamos a lo nuestro. Me gustaría comentar tres o cuatro ideas en relación con la ley de cine, tema del que hablaremos hoy en un coloquio en la sede de la Asociación de Cineastas. Voy a utilizar el método de Abelardo Pachano en el diario El Comercio. ¿Se han fijado? Los editoriales de este banquero tienen la forma de una auto-entrevista, de modo que el tipo se autoformula preguntas sobre diversos temas de economía y las autoresponde con una solvencia envidiable. Todo se le puede reprochar a Pachano, menos su originalidad a la hora de escribir sus editoriales. Así deberían ser los exámenes finales de la universidad. "A ver señores estudiantes, autoformúlense cinco preguntas con sus correspondientes respuestas. Tienen una hora. El tema es libre." Sería todo un desafío. Este es mi primer intento.

Pregunta No. 1. ¿Manolo, por qué es grave no haber conseguido una ley de cine hasta hoy en el Ecuador?
Desde mi punto de vista, queridos conciudadanos, representa un fracaso muy grave porque ha desaparecido toda conciencia acerca de la importancia que tiene subsidiar el cine nacional independiente y, sobretodo, acerca de quiénes tienen la obligación de pagar ese subsidio: las personas, naturales o jurídicas, que lucran de la difusión y exhibición del cine (distribuidores y exhibidores, canales de televisión, empresas de televisión por cable y satélite) como sucede en casi todos los países europeos y en buena parte de América Latina. En estos veinticinco años de vida parlamentaria los canales de televisión se han fortalecido a tal punto que se han convertido en fortalezas donde se atrinchera la banca privada, fortalezas que actúan con entera impunidad, que se limitan a pagar sus impuestos pero no contribuyen ni con un ápice al desarrollo cultural de la nación. No existe televisión pública, no existe reglamentación de cuota de pantalla, no existe ninguna regulación de contenidos, no existe obligación de invertir en cine independiente, no existe obligación de conservar los archivos de video, no existe la más mínima conciencia, en definitiva, sobre el universo del cine y la televisión como componentes de la cultura nacional. Esto es resultado directo del fracaso de la generación ASOCINE en su intento de conseguir una ley de cine. Un ejemplo, quizás, ayude a comprender mejor mi acerto, queridos amigos. En el Ecuador de 2005 es más fácil que sea subsecretaria de cultura una soprano que un cineasta. Los cineastas - o los que fungen de tales - solo sirven para el ministerio de información, es decir, para hacer cadenas nacionales de televisión. Vean sino los cargos que la plana mayor de ASOCINE ha ocupado en la jerarquía del Estado a lo largo de estos años. Que el gremio de sopranos y tenores tenga más peso social y político que el gremio del cine es, digamos, un signo inequívoco de la gravedad de nuestra situación. Con todo el aprecio que tengo para los sopranos.

Pregunta No. 2. ¿Significa esto que las sopranos son más hábiles políticamente que los cineastas?, ¿qué otros cargos públicos serían apropiados para un cineasta?, ¿insinúa usted que la soprano Parra debería dedicarse al cine?, ¿o que Raúl Khalifé debería dedicarse al canto?
Preferiría que las preguntas se refieran exclusivamente al tema del post. De manera que me voy a abstener de responderle.

Pregunta No. 3. En tal caso, ¿podría decirnos en qué consiste el proyecto de ley de cine que está por ser aprobado?
La ley de cine que está por ser aprobada es una pequeña ley, una leycita digamos. Pero la verdad sea dicha, de tan pequeña que es, le hemos llegado a tener cariño. Cuando entró a discusión era más pequeña aún, era casi una ley bebé, un balbuceo de ley. Esto es resultado de lo anterior: puesto que hay cero conciencia de lo que es el cine, de su importancia y necesidad, es inaudito para el 99% de los diputados pensar en una ley que, por ejemplo, grave a la televisión, o saque rentas de un sitio para entregárselas al cine. Entonces, la ley era, en su origen, casi una declaración de principios. Tres o cuatro excenciones de impuestos para la adquisición de equipo, cosas así. Cuando entramos a dar nuestro aporte - me refiero a una comisión que improvisamos de manera voluntaria entre Asocine, Egeda, Cero Latitud y Cinememoria - conseguimos añadir dos cosas: 1) La creación de un Consejo Nacional de Cinematografía, con siete delegados, tres del sector de cineastas y productores, y cuatro del Estado, incluída su santidad el presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Naturalmente nuestra propuesta era mejor que eso, pero eso es lo que quedó. 2) La creación de un Fondo de Fomento Cinematográfico que será administrado por el CNC y que tendrá como ingresos principales el 10% de lo recaudado por el impuesto a los espectáculos públicos y el 10% de los fondos que actualmente se destinan al FONCULTURA. Esto es, grosso modo, según estimaciones hechas a ojo de buen cubero, unos 500 mil dólares anuales.

Pregunta No. 4. ¿En qué etapa estamos ahora y qué se viene hacia adelante?
La ley está lista para el segundo debate. Se presentó una versión unificada, con los criterios del autor original de la ley, Marco Proaño Maya, del diputado César Carmigniani y de nosotros. Es de esperar que entre pronto al segundo debate y que de allí salga indemne o mejorada. Entonces pasaría al Ejecutivo para su aprobación, eso que los abogados llamamos el ejecútese, a menos que el presidente Palacio tenga objeciones o proponga cambios, en cuyo caso estaríamos ante un veto parcial. La ley entonces regresaría al congreso y allí, si los diputados se allanan al veto, la ley sería finalmente una ley.

Pregunta No. 5. ¿Según su opinión, qué nos corresponde hacer ahora?
Hay varias cosas pendientes una vez que el congreso apruebe la ley. Las más importantes son:
1) Presionar al Ejecutivo para conseguir su aprobación. En este aspecto sería ideal conseguir que el presidente Palacio vete parcialmente la ley añadiendo nuevas fuentes de financiamiento al Fondo de Fomento. Por ejemplo la posibilidad de donar el 25% del impuesto a la renta al fondo, y/o la asignación del 25% del impuesto a la renta de canales de televisión y exhibidores de cine para el fondo; la asignación de un porcentaje mínimo del FEIREP, o de los fondos que del FEIREP va a recibir la CCE o el Ministerio de Educación y Cultura.
2) Intervenir en la elaboración del reglamento de la ley, que es, básicamente, el reglamento del Fondo de Fomento Cinematográfico. Esto es importante porque la ley solo da indicaciones generales sobre el FFC, pero el reglamento tiene que garantizar el acceso equitativo, transparente y competitivo a las ayudas; el reglamento tiene que establecer el mecanismo de selección de los jurados, los tipos de ayudas que puede dar el fondo, etc., etc. Si no intervenimos todos en esto, el FFC puede convertirse fácilmente en un instrumento de poder.

Pregunta No. 6. ¿Quiere usted añadir algo más?
No.

Hasta allí mi auto-entrevista. Abelardo Pachano estará orgulloso de saber que ha creado todo un estilo. Mientras tanto, los temas pendientes se siguen acumulando: Plaza de las Américas, más películas de Cero Latitud, nuevos perfiles de grandes cortometrajistas ecuatorianos, entre otros temas de interés.

martes, 18 de octubre de 2005

Iván Mora cineasta

Miro a todo este público del festival Cero Latitud y no sé con quién irme a tomar una copa. Todos han aplaudido con bastante entusiasmo a la Grupa y a mí, la verdad, la Grupa me pareció regular. No me gusta la Grupa, me parecen demasiado alegres, demasiado marimberos, demasiado patriotas. Hay algo de falsedad en la Grupa. Una falsedad bienintencionada por supuesto. O será simplemente que estoy de mal humor y ver al cantante rasta de la Grupa tan emocionado con su show me da un poco de repulsión. Por el lado de la peli inaugural, "Bonbon el perro" gustó a todos, incluso a mí, a pesar de que al salir me atribuyeron la versión de que no me había gustado. Está bien "Bonbon el perro", está bien, y fue un recurso un tanto demagógico pero efectivo anticipar la función con la lectura del e-mail de Sorin, sus recuerdos del Manolo's y en general del Quito de los setenta (suuuper hot el Quito de los setenta por lo demás). Ya ustedes saben, si han seguido este blog desde el inicio, lo difícil que resulta elegir la película inaugural, de modo que no voy a criticar la decisión. Me atrevo simplemente a comentarla. Anoche, por ejemplo, vimos una película redonda, magistral y ambigua - me refiero a Batalla en el cielo de Carlos Reygadas - que bien hubiera podido ser una dura manera de comenzar el festival. Como para vaciar el Teatro Bolívar, adornarse de improperios, tener un cóctel grato, entre pocos amigos verdaderamente amantes del cine, los bocaditos habrían alcanzado para todos y en ese contexto nadie habría tenido ni ganas ni necesidad de evocar a la Grupa cuya música, puesta al lado de la película de Reygadas, equivale a una canción de cuna como las que canta el Ricardo Williams. Con "Batalla en el cielo", además, el escándalo habría sido tal que el festival habría tenido portada en todos los diarios, un poco como Sebastián se ha ganado hoy la portada de todos los diarios. Pero reconozco que era una apuesta difícil.

Los días siguientes me tienen igualmente en la sala. El viernes (¿o era el sábado?) fuimos a ver Whisky de Pablo Rebella y Pablo Stoll, pero la función fue fallida porque había un concierto en el patio de Plaza de las Américas y el sonido se filtraba por la puerta del Cinemark. Lisandra y yo, filáticos al fin, preferimos desertar de la función a tener que ver la película con fondo de vallenato (para vallenato tuvimos suficiente con la Grupa por cierto). Felizmente esa tarde habíamos visto el documental de Raoul Peck "Le profit et rien d'autre" y con eso habíamos pagado el día. Así que fuimos nomás a cenar y después al Seseribó a ver bailar a la gente. Qué mal bailan la salsa en Quito. Es algo que siempre me ha impresionado. Uno creería que con tanto cubano como hay ahora por aquí la cosa habría mejorado, pero no. Hay cierto talento esmeraldeño y cierta tradición seseribónica, a fuerza de practicar por tantos años supongo que algo se aprende, y entonces, vamos, el espectáculo es pasable, pero basta con trasladarse por un instante mentalmente a, por dar un ejemplo, "El maní es así" de Caracas, para comprender que la salsa es otra cosa. En fin. ¿En qué iba yo? Ah, las películas del festival. El domingo la cosa se puso mejor. Vimos "Las mantenidas sin sueños" de Martin Desalvo y Vera Fogwill, y "Sumas y restas" de Víctor Gaviria. He ahí otras dos películas con las que se pudo haber inaugurado. "Las mantenidas..." muy en la onda de la película que ganó el año pasado - "La Espera" de Aldo Garay - partícipe de cierta depresión rioplatense, comedia negra femenina que nos dejó muy complacidos, aun a pesar de sus concesiones almodovarianas, aun a pesar de cierta superficialidad bien camuflada. "Las mantenidas sin sueños" es una película bien construida, rigurosa, ordenada, fiel a sus postulados. Vera Fogwill, como se dice vulgarmente, "promete". "Sumas y restas" va por otro lado, Gaviria hace una película de mafia y construye un ambiente tenso y crispado, casi repulsivo, quizás recargado de clichés hacia el final, cuando se produce el irremediable secuestro, pero en todo caso nos traslada con un ritmo del todo irreal a un ambiente que uno está dispuesto a creer que es más verdadero que la verdad. Gaviria va embalado, prendido candela, lleva un ritmo de locos en su película, y ciertamente obedece todas las reglas que debe obedecer, como un viejo maestro que se educó viendo a los clásicos de este lado y de aquel lado del mar, pero se nota que lleva en la piel y sobretodo en la voz el aliento de la perdición colombiana. Es buena la película de Gaviria.

Llegado a ese punto me preocupa enormemente que de un tiempo a esta parte todas las películas que veo me gustan. Yo no solía ser así. Antes nada me gustaba. ¿Qué me ha pasado?, ¿será un signo de envejecimiento?, ¿cierta tendencia a la resignación? No sé. Ayer fuimos a ver la ya mencionada "Batalla en el cielo" y hoy a las 14h00 estuvimos a ver "Whisky", nos cercioramos antes de que no haya nigún concierto previsto en la Plaza de las Américas, y el resultado es que tanto para "Whisky" como para "Batalla" solo tengo palabras elogiosas. De modo que dejemos allí mi crítica de cine de medio pelo. Mejor hablemos de la gente con la que me he tomado una copa. Iván Mora, por ejemplo, a quien acompañamos a cenar el domingo, o el sábado, ya no recuerdo bien cuando. Iván nos cuenta del cine que quiere hacer. Ese es un tema que no siempre resulta interesante o del que no siempre la gente está dispuesta a hablar. A veces por timidez, a veces por pereza, a veces porque no tienen nada que decir. Iván, felizmente, no sufre ni de lo uno, ni de lo otro y peor aún de lo tercero. Iván construye su propio dogma, rumiando en su propia experiencia y no tiene ningún problema en hacer de ese dogma un tema de conversación. Para empezar nos dice que las películas que quiere hacer no van a tener nunca un crew muy grande. Trabajará con poca gente. Comenta cuán absurdo le parece rodar un cortometraje con un crew de 35 personas, como él mismo lo ha hecho y nos dice que, de los tres cortometrajes que ha terminado, el que más le gusta y más se parece a las películas que quiere hacer es el más sencillo - el menos pretencioso digo yo - . La película se llama Film Noir (¡sí!, ¡en francés!, ¡y eso que es el menos pretencioso!) y cuenta una historia de film noir, abudantemente sangrienta. Lisandra fue jurado cuando esa película perdió el premio de la Alianza Francesa porque había cometido el error de usar como tema musical una canción en inglés (para un concurso de la Alianza Francesa era un poco el colmo. Lisandra defendió hasta el final el derecho de Iván a llevarse el premio, pero primó, felizmente, la coherencia nacionalista de los franceses y el Film Noir de Iván fue eliminado).

Segunda regla de Iván: poca iluminación, una iluminación que puedan instalar él y el director de foto. Eliminar al adminstrador de locaciones. Eliminar toda complicación de rodaje y conservar únicamente las complicaciones de post-producción, aquellas que solo requieran de un operador y una computadora. Me parece reconocer en estas reglas, más que el afán indagatorio, desmitificador y especulativo de Lars von Trier, cierta tendencia hacia la comodidad. No culpo a Iván por esto. Creo que ha comprendido que el cine, antes que otra cosa, tiene que ser una actividad placentera y apta para personas que tienen tan en estima la buena vida como son él y su hermano, y que, al mismo tiempo, tienen tan poco dinero, como somos casi todos en el gremio incluidos ellos dos. Descendientes de una estirpe premiada en igual medida por el talento artístico como por la coherencia política (familia de socialistas y comunistas), los hermanos Iván y Alfredo Mora también "prometen". Alfredo no sé muy bien qué promete, pero promete, e Iván promete buenas películas, sin duda. Además de "Film Noir", Iván dirigió un corto de ciencia ficción, o quizás sea más correcto decír, una fábula futurista, llamada "Silencio Nuclear" que estuvo seleccionado en el festival de Venecia en 2003, y otro que es una adaptación super libre de un fragmento, en realidad de una frase, de Pablo Palacio en Vida del Ahorcado y se llama "Vida del Ahorcado / Los estudiantes". Y aunque estos no sean sino "pálidos reflejos" de lo que vendrá, se reconoce en ellos densidad estética, como dijo una vez Paco Velasco, y solo ahora comprendo lo que quería decir con esas palabras tan rebuscadas, le reconozco capacidad fabulatoria, no voy a decir que tiene una imaginación desmedida como la de Bolaño por citar un ejemplo irrefutable pero su capacidad fabulatoria es sin duda notable y se reconoce también un gran rigor en la composición de las escenas - eso que en francés llamamos la mise-en-scène. Bueno, a estas alturas habrán comprendido que me estoy burlando un poco de ustedes - más que de Iván - pero al menos esto ha servido para recordar su última regla: filmar de tal modo que el montaje sea más libre y menos constreñido como suele ser el montaje de aquellas películas seteadas con el rigor clásico. En la conversación que tuvimos aquel día este concepto nos dió hasta para citar a Godard, pero no voy a llegar tan lejos aquí. Dejemos tranquilo a Godard y dejemoslo tranquilo a Iván también, por ahora.

¿Y mañana?... no sé muy bien que iremos a ver. Ya Lisandra se encargará de revisar la programación por mí. Ahora ya perdí el miedo y sé que lo que sea que vayamos a ver me va a gustar. Al menos hasta que se demuestre lo contrario. Después de todo, siempre se puede llegar a casa y poner un documental como el de Raoul Peck en el DVD y así salvar el día.

De la Plaza de las Américas - mi otro tema del día - les hablaré mañana. Y del docu de Peck también.

domingo, 16 de octubre de 2005

Clase de ética periodística por Andrés Oppenheimer

Después de todo el palo que ha recibido, EL COMERCIO finalmente admite que pudo haber cometido un error, pero añade que eso es mejor que quedarse callado. En su editorial del sábado 15 dice que "es necesario comprender que una información producto de una investigación –contrastada en fuentes oficiales como fue el caso del movimiento ELA- ... es patrimonio del conocimiento público, pues solamente difundida podrá ser evaluada, contradicha o desmentida. En esto consiste la credibilidad de un medio que puede equivocarse y errar, pero que no debe ocultar porque su deber es transmitir lo que sabe y ha comprobado..." No somos perfectos dice EL COMERCIO. Hubiera sido mejor que nos digan si comprobaron que el ELA tenía 200 miembros antes de darle la portada a ese tema el domingo 2 y de repetirlo en los días siguientes. Solo eso.

Siguiendo con la prensa nacional, ahora le toca a una de las "Grandes Firmas" del HOY. Me refiero nada menos que a la estrella floridana Andrés Oppenheimer, a quien leí esta mañana por casualidad. Oppenheimer dice este sábado que Hugo Chávez merecería el premio Lebon (Nobel al revés) por haber conseguido lo imposible: incrementar la pobreza en Venezuela con el precio que tiene actualmente el petróleo. Sus nuevos argumentos (pues este artículo parece ser una continuación de uno de hace siete meses donde recogía estadísticas del mismo gobierno venezolano) son esta vez las cifras de los organismos internacionales, como sigue:

Según la CEPAL, dice Oppenheimer, la pobreza extrema en Venezuela creció del 15% en 1992 al 23% en 2002. Oppenheimer parece no darse cuenta que Chávez fue elegido por primera vez en diciembre de 1998. De modo que la estadística de CEPAL abarca 7 años antes de Chávez y 4 años después de Chávez. Pregunta: ¿Es Chávez enteramente responsable del incremento de ese índice? Oppen se hace el desentendido.

La siguiente fuente es el Banco Mundial. Este organismo, dice Oppenheimer, reportó "recientemente" que la pobreza creció del 15% en 1990 al 33% en 1999 y que "desde entonces ha permanecido estable". No voy a repetir la clase de aritmética, pero: del 90 al 98 no estaba Chávez. De modo que si "desde entonces ha permanecido estable" Oppenheimer está diciendo, con su fuente del Banco Mundial, lo contrario de su titular: Chávez al menos ha detenido el avance de la pobreza.

Ademas de la CEPAL y del Banco Mundial, Oppenheimer cita el Indice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas del 2005. En ese ranking Venezuela bajó del puesto 68 (que tuvo en 2004) al 75. ¿La causa?, Oppen lo dice: "los economistas señalan que la caída se debió, en parte, a una baja en el ingreso per cápita del país, que cayó de $5.380 a $4.900 en los últimos dos años, en parte por una huelga opositora". Obviemos la curiosa reiteración del "en parte" que ensucia la elegante prosa de Oppenheimer y delata su estado de ánimo (lo imagino con las manos agitadas sobre el teclado) y vayamos a la fuente: en el sitio web del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo dice que los datos del ranking 2005 son en realidad del 2003. De modo que, en efecto, la huelga opositora a la que se refieren los economistas consultados por Oppenheimer - y que fue financiada por los Estados Unidos valdría añadir - pudo tener un impacto pues duró entre diciembre de 2002 y febrero de 2003 y provocó pérdidas por 15 mil millones de dólares. Sin añadir que cuando Oppenheimer dice que el ingreso per-cápita cayo "en los últimos dos años" comete un error de aprendiz de periodista pues la cifra del PNUD es de 2003 como ya dije. No fue en los últimos dos años: fue hace dos años. De modo que la huelga opositora fue la causa de la variación del raking no "en parte", sino totalmente pues, aunque esto no lo dice Oppen, en Expectativa de Vida, Analfabetismo e Indice de Escolaridad (los otros parámetros que definen el Indice de Desarrollo Humano) los indicadores de Venezuela variaron apenas o mejoraron (según los mismos datos del sitio web del PNUD).

Oppenheimer, una gran firma sin duda. No se la pierdan cada sábado en la página internacional del diario HOY. Y si quieren escribirle, aquí tienen el e-mail que anuncia en la página del Nuevo Herald de Miami: aoppenheimer@herald.com. Yo le voy a anticipar que mis amigos tal vez le escriban. Si Chávez es candidato al premio Lebon, según el chiste del mismo Oppenheimer, el señor Oppenheimer se lo llevaría en la categoría de periodismo.

En cambio no dejen de leer cada sábado en el mismo HOY a Juan Montaño Escobar, una verdadera Gran Firma, sin la ampulosidad y la falta de ética del viejo Oppen.

martes, 4 de octubre de 2005

¿El Comercio se burla de nosotros?

La noticia bomba del COMERCIO del domingo, titulada Un grupo subversivo germina en Ecuador, es intolerable. Es indigna de un periódico serio, como supuestamente es el centenario matutino, además de ser un buen motivo para una serie de sonoras carcajadas.

Veamos por partes las fuentes de la noticia (conviene leer la versión íntegra linkeada más arriba para disfrutar mejor de lo que sigue):

El reportero de judicial ha conseguido entrevistar en exclusiva nada menos que al vocero oficial de un grupo armado denominado Ejército de Liberación Alfarista (ELA). Este vocero es de mediana estatura y melena, viste jean, buzo azul y botas negras, se llama Sebastián Sánchez, y habla con rostro descubierto. El reportero ciertamente estuvo con él, o al menos lo vio por una webcam. Sánchez declara lo siguiente:

- El ELA tiene 200 miembros reclutados en los últimos 4 años en organizaciones campesinas y eclesiásticas;

- El ELA fue autor de dos dinamitazos panfletarios en Quito en enero y octubre de 2003, pero los panfletos curiosamente no estaban firmados por el ELA sino por el MRA (Movimiento Revolucionario Alfarista). Lo que quiere decir, o que el MRA se cambió de nombre a ELA entre enero de 2003 y la presente fecha, o el ELA hizo esa operación con un nombre ficticio, o que el ELA hizo ese operativo por encargo del MRA; o más plausible aún, que el ELA no puso esas bombas y Sánchez miente. El periodista no le pregunta a Sánchez cuál de las cuatro opciones es la correcta;

- Sánchez cuenta que miembros del ELA han viajado a convenciones en Venezuela y Colombia donde han recibido también entrenamiento militar;

- La mayoría de los miembros del ELA promedia los 22 años y vive en Pichincha, Imbabura y Esmeraldas, y en Quito sus integrantes se reúnen en “casas de seguridad” del centro y del sur de la ciudad;

- A pesar de ser tan bocón, Sánchez está convencido de que no serán sorprendidos (después veremos que el pobre Sánchez se equivoca).

Es todo cuanto puede referir el buen Sánchez. Ahora veamos la otra fuente del reportero de judicial:

Después, o antes, no lo podemos saber, el periodista tiene acceso a varios informes de inteligencia militar y se entrevista con uno o varios agentes encubiertos. No queda muy claro con cuántos. La información que recaba de estos informes secretos y de los agentes se resume en lo siguiente:

- Inteligencia sabe que el ELA fue creado en 2001 por ex miembros de AVC, Montoneros Patria Libre y Sol Rojo;

- Los "organismos del servicio secreto" siguen la pista del ELA desde enero del 2002 cuando explotó una bomba panfletaria en Guayaquil;

- El ELA tiene contactos con las FARC, el ELN (donde han recibido adoctrinamiento) y con grupos armados de Venezuela;

- Los informes de Inteligencia confirman los desplazamientos de los irregulares a Venezuela donde tuvieron entrenamiento militar, lecciones de inteligencia y contrainteligencia, métodos de conspiración, operaciones urbanas y conocimiento de explosivos, todo lo cual se dio en una hostería ecológica de Táchira;

- Un informe indica que desde febrero del 2003 el ELA busca armamento y explosivos, como fusiles AK-47, municiones y granadas (es curioso que recién hayan comenzado a buscar armamento en febrero de 2003 si el grupo fue creado en el año 2001), pero al parecer todavía no consiguen ninguna de estas cosas;

- Lo que si consta a inteligencia es que el ELA tiene dinamita (cosa que resulta evidente pues en 2003, como bien admite Sánchez, realizaron dos dinamitazos panfletarios, además del de enero de 2002), pero inteligencia cree que no tienen suficiente dinamita como para concretar golpes que tendrían programados en el Ministerio de Relaciones Exteriores y en el Tribunal Supremo Electoral;

- Otro informe dice que el grupo planea, o aspira, o desea secuestrar en el futuro a personajes públicos para conseguir sus objetivos (vaya, un secuestro sería lo menos que podrían estar planificando, con tan poca dinamita y sin un solo fusil AK-47);

- Otro parte de inteligencia dice que aún no existe una cabeza visible del ELA y que el grupo toma sus decisiones por consenso;

- En ningún momento los los informes de inteligencia hablan del número de reclutas del ELA, peor aún citan la astronómica cifra de 200 combatienes, cifra que proviene nada más que de la boca de Sánchez según la noticia;

- Más adelante el reportero va más lejos y dice que en realidad "Inteligencia conoce en detalle los vínculos de los miembros de ELA, los sitios de reunión y los nombres de sus principales dirigentes" (es decir que están fritos los del ELA, literalmente fritos). ¿Le avisó el reportero a Sánchez - aun a riesgo de provocarle una decepción prematura - que inteligencia en realidad les tiene infiltrado hasta el mismo tuétano?


Esta payasada se resume de la siguiente manera:

1. ¿Cómo llegó el periodista a dar con Sánchez?, ¿Sánchez lo buscó?, ¿el periodista buscó a Sánchez?, ¿cómo lo buscó?, ¿inteligencia le dio la dirección y el teléfono de Sánchez para que lo busque?

2. ¿Cómo pudo el periodista darle crédito a Sánchez?, ¿cómo pudo EL COMERCIO darle crédito a Sánchez? Evidentemente Sánchez, si es que en realidad existe, es un perfecto imbécil que bien podría estar inventando todo lo que dice además de que todo lo que dice ya lo sabe inteligencia. En realidad no hacía falta entrevistar a Sánchez, bastaba con publicar lo que dice inteligencia en sus múltiples y contradictorios partes. El único dato nuevo de Sánchez es que son 200. ¿200 miembros?, ¿alguna prueba?, ¿algún dato adicional? ¿Vió una bodega de municiones el periodista?, ¿vió una foto de los guerrilleros dándose un baño en Táchira? ¿Preguntó a sus fuentes de inteligencia cuántos combatientes tiene el ELA? ¡Por favor! Sánchez cuenta cinco cosas y todas pueden salir de la boca de un chiflado: 200 hombres de 22 años en Pichincha, Imbabura y Esmeraldas, viajes a Colombia y Venezuela, pusieron dos bombas firmadas con otro nombre y se reúnen, como todos los grupos subversivos del mundo entero, en casas de seguridad en los barrios populares de la ciudad. Periodismo del bueno el de diario EL COMERCIO.

3. Respecto a las fuentes de inteligencia: ¿llamó el periodista a preguntar por las hosterías ecológicas del Estado Táchira? En internet aparecen recomendadas como quince, todas con baño privado y juegos infantiles. ¿En cuál de esas se habrán alojado Sánchez y sus amigos?, ¿les preguntó eso a los agentes de inteligencia?, si saben hasta el más mínimo detalle del ELA los agentes de inteligencia le habrían podido decir en qué hostería se quedaron. ¿El periodista realmente tuvo la sangre fría de atreverse a llamar a la Embajada de Venezuela a preguntar si tal cosa era cierta? ¡Por favor! ¿Cree el periodista que el gobierno de Venezuela, aún en el delirante supuesto no consentido - y ya desmentido - de que estuviera cometiendo el peor despropósito de la historia al financiar a un grupo cuyo vocero oficial es el cretino de Sánchez, va a pagar el alojamiento de los impúberes con un cheque oficial en una hostería ecológica? ¡Santo Dios! Periodismo del bueno el de diario EL COMERCIO.

4. ¿Preguntó el periodista del COMERCIO a sus fuentes de inteligencia por qué no han procedido a desmantelar ese grupo de 200 combatientes si conocen "en detalle" sus identidades, relaciones y lugares de reunión?, ¿por qué repite tantas veces - el domingo, el lunes y el martes - EL COMERCIO que el ELA tiene 200 combatientes si esa cifra la dio Sánchez y no consta en ninguno de los documentos de inteligencia a los que supuestamente accedió?, ¿No es evidente que la cifra puede ser un invento delirante de Sánchez, en el supuesto de que Sánchez exista?

5. ¿Cómo pudo el periodista darle crédito a esos informes de inteligencia?, ¿cómo no se atrevió a hacer mofa de ellos?, ¿cómo pudo EL COMERCIO dar tal despliegue a esos informes de inteligencia?, ¿cómo pudo anunciarlos sin completar la historia, como la completa el lunes, después de lanzar la infamia contra Venezuela - pues una hosteria ecológica en Táchira es prueba irrefutable de que Chávez tiene que ver con el asunto y de que en la Embajada de Venezuela algo deben saber -, diciendo que Carondelet sabía perfectamente del tema? Si Carondelet sabía del tema y no le prestó importancia, ¿por qué EL COMERCIO quiere forzar la agenda pública y hacer que le den importancia a una cosa que según inteligencia - como salta a la vista por sus informes de risa donde en ningún lado se habla de 200 combatientes - no tiene importancia? Hoy martes se jactan de que la cúpula militar y policial se ha reunido... para decirse unos a otros que ya sabían del ELA, que se trata de un asunto policial que está perfectamente bajo control y para darle gusto al diario EL COMERCIO en su estrategia sensacionalista.

Muchos puntos ha bajado la página judicial del COMERCIO con este cuento candidato para el más risible de toda la historia del periodismo ecuatoriano pues - preparen las carcajadas - según dijo EL COMERCIO aye lunes: ¡¡llevan investigando seis meses este tema!! ¿En seis meses no pudieron incluso mandar a su reportero de judicial a Táchira a darse una vuelta por las hosterías ecológicas? ¡¿Seis meses para esto?! "Anda p'al cará", dicen en Puerto Rico.

Francamente el editor de judiciales del COMERCIO nos debe una.

lunes, 3 de octubre de 2005

Por la Guayaquil, trepando la Olmedo, hacia Venezuela y Mejia

Me viene el cansancio de los temas serios, pero por alguna razón no puedo regresar a los temas ligeros, a la broma. Ahora he regresado caminando desde el Congreso Nacional, nada menos que del despacho del Gran Diputado de la Cultura, el Dr. Marco Proaño Maya, que nos recibió en audiencia a varios cineastas, gente de la Asocine, de Egeda, para discutir la ley de fomento del cine que el diputado tuvo el acierto de presentar al parlamento hace un par de meses. La reunión fue de antología, casi diría que entretenida de no haber sido también bastante frustrante, y merecería un enorme post que sin duda disfrutarían ustedes mucho, pero que probablemente yo no disfrutaría tanto en escribir. Así que mejor les hablo de la caminata que di, de regreso del antiguo edificio del Banco Central, en el sector de San Blas, por la calle Guayaquil hasta aquí, en la intersección de Venezuela con Mejía.

Lo primero con lo que me topé fue una obra de ingeniería, otra de las llamadas "reformas geométricas" que ha emprendido la municipalidad, esta vez en el mismo acceso al Centro Histórico, allí donde las calles Guayaquil y Montúfar casi se unen, en plena plazoleta Hermano Miguel. Paso por allí a diario, salvo cuando para felicidad mía no abandono el Centro Histórico en todo el día, y desde hace varias semanas, es decir, desde cuando comenzó la obra, cada vez que paso por ese lugar me pregunto qué carajos están haciendo allí. La pregunta no solo me la hago yo. Los taxistas que me han acompañado al pasar por allí, todos, también se la hacen y los pasajeros de la Ecovía con los que he pasado por allí miran la obra con la misma fastidiada intriga que yo. Esta es la primera vez que paso a pie, cuando ya caía la noche, y me detuve a tratar de comprender en qué consiste la reforma.

Observé la obra por unos tres o cuatro minutos, tampoco vayan a creer que es muy compleja. Lo que pasa es que han removido de tal manera el pavimento, han creado unas rampas atrevidamente altas y han dibujado con pintura blanca la proyección de lo que les queda por hacer sobre el pavimento todavía intacto, que da la impresión de que están construyuendo una catedral y no una simple reforma paisajística. A las seis y media la calle Guayaquil está especialmente animada y los peatones con los que me crucé se abrían paso entre los escombros removidos de la acera y las señales de precaución que había colocado el contratista. Lo único que comprendí después de mi atenta observación es que han elevado el nivel de la calzada al mismo nivel de la acera - o quizás más, pero esto puede ser un defecto simplemente - , que están sustituyendo el pavimento con adoquines de cerámica con el propósito de crear un amplia área semi-peatonal que conecte la acera occidental de la Guayaquil con la plaza de San Blas situada en el extremo oriental de la intersección. La teoría que aventuró un taxista hace un par de días, de que lo que pretenden hacer allí es una estación de transferencia entre la línea del trolebús y la línea de la ecovía no me pareció del todo descabellada, pero no alcancé a imaginarme con exactitud cómo funcionaría, pues para conseguir tal cosa deberían cerrar el perímetro de la obra, lo que equivaldría a enjaular, como han hecho en otros lugares de la ciudad, una espacio público.

En fin, que no pude solventar el misterio de la obra que se ejecuta en Guayaquil y Montúfar. Pero no dudo que su costo, por pequeño que sea, será superior o quizás el doble de todo lo que gastamos en organizar el festival de cine documental. Allí había, por lo menos, unos diez o quince obreros. Naturalmente, la mano de obra es, ya lo sabemos, casi gratuita en Ecuador. Si llevan trabajando más de 20 días, son 300 jornales. Pongamos a 10 dólares el jornal, estamos ya en 3000 dólares. Según mis cálculos les falta por lo menos dos meses más para que lleguen hasta San Blas, lo que sumaría unos 9.000 dólares en mano de obra. Una bicoca si lo comparamos con los materiales. El área que deben reconstruir es de aproximadamente 80 x 40 m, lo que da 3200 m2. Pongamos que la cerámica que están poniendo, con seguridad importada de Colombia, salga a unos 40 o 50 dólares el metro cuadrado. Estamos hablando de unos $160.000,oo en materiales, sin contar hormigón y otros insumos. Pongamos entonces, en $200.000,oo los materiales. El jefe de obra, con seguridad un joven ingeniero egresado de la facultad, ganará unos $650,oo cada mes, lo que da, en tres meses, $1.950,oo. El contratista se habrá puesto un sueldo de unos $3.000,oo por mes, lo que da $9.000,oo - lo mismo que ganan los 15 jornaleros - en tres meses, sin contar con su ganancia que debe ser, grosso modo, un 10 o 15% del valor de la obra. Es decir que, si sumanos todo esto, tenemos unos $219.950,oo más el 15% de ganancia del contratista (salen unos $34.000,oo), estamos hablando de un desembolso de $243.950,oo ... por lo bajo. Hay que añadir las nuevas luminarias, el mobiliario de la nueva parada de buses si es acertada la hipótesis del taxista, y así... dejémoslo en unos $350.000,oo. Nuestro festival se gastó, en este año, unos $85.000,oo, de modo que habría alcanzado con esta sola reforma geométrica para casi 4 festivales como el EDOC. La subvención de la municipalidad fue de apenas $15.000,oo, y eso que estamos hablando de uno de los 20 o 30 eventos más importantes de su agenda.

Iba yo haciendo estos cálculos mentales mientras avanzaba por la calle Guayaquil. El contratista se habrá comprado ya, supongo yo, con el anticipo nada más, un nuevo carro. Habrá salido de unas cuantas deudas. Bien por él. Mi padre me aconsejó siempre que no me haga ingeniero porque llegar a conseguirse un contrato como ese toma tiempo, a veces mucho tiempo. De modo que no dudo en aceptar que está bien ganada su plata. Ojalá le salgan los pagos a tiempo. Ojalá no le hayan pedido ninguna coima. Ojalá no se le accidente ningún obrero. Ojalá los adquines colombianos no hayan venido con falla. Ojalá la maldita reforma geométrica sirva de algo.

Mientras avanzo entre el gentío, entre las tiendas que comienzan a cerrar, el trolebús, los titulares de la tarde, los titulares del deporte - ya la selección está completa -, los habituales mendigos, los no tan habituales, me pregunto en la cuesta de Olmedo por qué este tramo de la calle es tan ancho y me digo qué bonita acera la que trepa hacia el Carmen Bajo, esas piedras antiguas, ese rodar pausado de los autobuses en su trepar de la cuesta, qué suave la brisa que sopla sobre el endeble álamo de la placita de Olmedo y Venezuela.

Pensando en los titulares me digo también, qué curioso esto del nuevo grupo guerrillero que ha surgido de la noche a la mañana en Ecuador. Fue la noticia bomba del Comercio del domingo. Un grupo terrorista sin firma de responsabilidad que insinúa que se financia con los secuestros express - el delito más antipático del momento - y que dice tener vínculos con Venezuela... La misma vieja broma de siempre. La República Febrescorderana tiembla ante la posibilidad de que la candidatura de Correa crezca como la espuma. Lo recuerdo a Correa en la entrevista que esta mañana le hizo Paco Velasco. Dijo: "hacen falta tres cosas para cambiar el país.... capacidad, honestidad y disposición al sacrificio. Las dos primeras no son difíciles de conseguir... pero es la tercera la que pocos tienen". Me gustó cómo lo dijo y cómo no tuvo ningún reparo en decir que estaba dispuesto a todo sacrificio. Hasta el más grande.

Dice el poeta Margarit que se siente decepcionado en su vejez. Pero luego señala, invirtiendo graciosamente la causa/efecto como en una película, que "sin una vejez decepcionada no podría haber habido una juventud arriesgada. Detrás de una vejez que no se haya encontrado con la decepción suele haber necedad. A mí me parece que la decepción es un sentimiento positivo para la defensa de la mente contra la impostura".

Así llego, caminando en sentido contrario al tráfico de la Venezuela, a la intersección con Mejía. La puerta está abierta. El portero está empacando sus cosas y se va. Ya ven. Ya casi no me acuerdo de la reunión que tuve, hace apenas dos horas, con el diputado Proaño Maya, donde hablamos de tantas cosas y quedó claro que eran muy pocas las que podríamos conseguir. Ojalá el fondo de cine alcance para algo más que una reforma geométrica como la de Guayaquil y Montúfar.