Lo miró entre lágrimas y creyó que a él le daba igual dejarla, que todo era muy sencillo en el mundo en que él vivía. A veces mantener la calma y evitar el llanto es sinónimo de desprecio. ¿Quién puede comprenderlo? Aún así él lloró entonces, -aunque nunca supo si por su desconfianza o por la situación-, y se explicó a su manera:
- No quiero necesitarte.
- ¡¿Por qué?! -le contestó ella.
- ¡Porque no puedo tenerte!
Y el silencio cortó las lágrimas de ambos.
P.D: ¿Os suena de algo?
EL GRAN VIAJE DE " BOLSO DE NIEBLA"
Hace 8 años
