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Concierto de Johnny Marr en Madrid. La banda sonora de nuestra alegre juventud


18 julio 1989. Mi padre nos espera en la puerta de la Sala Jácara. Antes de llevarnos de vuelta a casa, nos invita a tomar algo en el Bar El Rubí, lugar que solía frecuentar los años en que trabajó en la calle María de Molina. Mi amiga Pilar, mi hermano y yo acabamos de presenciar el primer concierto de nuestras vidas.
Las dos amigas habíamos descubierto a los Smiths un año antes. La banda acababa de separarse tras publicar “Rank”, el disco en directo que ponía fin a su carrera. Morrissey triunfaba con su primer disco en solitario “Viva hate” y Johnny Marr se lanzaba a colaborar con varios artistas. Recuerdo escuchar con especial gusto las canciones que grabó con Pretenders y su disco con Electronic, dúo formado con Bernard Sumner (Joy Division y New Order). Pero para mí la mayor alegría fue la entrada de Johnny en The The, en realidad Matt Johnson, un músico que siempre ha estado entre mis preferidos. En 1989 The The sacó el apocalíptico “Mind bomb”, cuyo primer single, “The beat(en) generation”, sonaba bastante en la radio. Grabé en la tele su video y lo reproduje hasta hacerle echar humo, con los cuatro miembros de la banda vestidos con sencillas camisetas blancas. Johnny tocaba la guitarra y la armónica y hacía coros. Su incorporación en The The fue un ejemplo de lo que iba a ser la carrera de Marr en los siguientes 30 años, en los que se ha embarcado en muy diversos proyectos, uniéndose a bandas ya consolidadas, haciendo colaboraciones puntuales, apadrinando a nuevos grupos y grabando discos en solitario. Johnny Marr es un auténtico currante de la música y ha sabido sobrevivir a tan enorme y temprano éxito como el que experimentó en la banda formada junto a Morrissey, Rourke y Joyce, algo que no es precisamente fácil. No tengo mucho recuerdo de aquel ya lejano concierto, excepto la enorme emoción de estar allí, las camisetas negras que vestían los miembros de la banda, el uso abusivo del efecto humo y el reverb en la voz de Matt Johnson usado en varias canciones. Por supuesto no tenemos fotos, aún quedaba para que aparecieran las cámaras digitales, ni tampoco hay videos en internet que recojan aquella actuación madrileña.
He de reconocer que en estos años no he seguido apenas la carrera de Johnny Marr. 2018 lo ha puesto de nuevo de actualidad gracias a su libro de memorias, editado por Malpaso bajo el nombre de “¿Cuándo es ahora?”, cuya lectura he disfrutado ampliamente. Al mismo tiempo Marr ha publicado nuevo disco en solitario “Call the comet” y se ha embarcado en una amplia gira, que le ha traído a España. Ni que decir tiene que no dudé ni por un instante que tenía que estar en el concierto, aunque en esta ocasión me tocara ir sola. Los conciertos que ofrece Johnny en esta gira se basan en su repertorio en solitario. También pudimos escuchar dos canciones de Electronic, uno de sus proyectos más queridos. Y, lo que esperaba todo el público, la emoción de escuchar en directo canciones de The Smiths, la banda que fundó en Manchester siendo un adolescente.
Vestido con una cazadora de cuero, que se quitaría en cuanto se caldeó el ambiente dejando ver una camisa de fina tela estampada de flores rojas, y embutido en un estrecho pantalón, Marr sigue tan delgado como siempre. El corte de pelo y varios anillos en sus dedos mágicos mantienen la imagen de eterno adolescente del músico, que acaba de cumplir 55 años. Comenzó el concierto con “The Tracers”, la canción que abre su tercer disco en solitario “Call the comet”, que está presentando en esta gira. A estas alturas no vamos a descubrir nada sobre la maestría de Marr en la composición. Es coautor de una serie de canciones absolutamente maravillosas que forman parte de lo mejor de la música popular de las últimas décadas. Debo confesar que, si hay un grupo que no deseo que vuelvan a unirse, esos son los Smiths porque no me gusta el rumbo que ha tomado Morrissey en los últimos años. Si bien siempre fue bastante bocazas, algunas de sus polémicas de los últimos años son directamente sonrojantes. Por otra parte me daba cierto miedo volver escuchar aquellos temas que iluminaron mi juventud cantados por alguien que no fuera Morrissey. Y sin embargo no suenan nada mal en la voz del guitarrista. Johnny nos envuelve con su energía, su simpatía y sus ganas y así, cuando comienza el riff de “Bigmouth Strikes Again”, segunda canción del concierto, la sala se vuelve completamente loca.
Algunas de sus canciones actuales tienen un aire a composiciones de los Smiths, no en vano Marr es autor del 50% de cada uno de esos temas. La impresión de la primera vez se pasa cuando los temas se escuchan más veces, encontrando cada uno de ellos su lugar. Así pasa con algún medio tiempo, como las delicadas “Day In Day Out”, “HI Hello” o “Walk Into the Sea”, canciones que no pueden disimular ser hijas de quién son. Pero Marr también tiene espacio para canciones energéticas, como “Jeopardy” o “Boys Get Straight”, que sonó hacia el final del concierto.
Como guitarrista Johnny Marr es uno de los más grandes. Es un lujo ver en directo su dominio y forma de tocar la guitarra. Durante el concierto Marr acomete constantes cambios de instrumento, permitiéndonos ver en diferentes momentos el modelo Fender Johnny Marr Jaguar, diseñado por él. Tener la oportunidad de disfrutar a Marr desde relativamente cerca tocando la guitarra es un auténtico placer. La sala BUT tiene un tamaño cómodo y mi situación, en la parte de arriba junto en frente de la banda, me permite apreciar su dominio del escenario. Curiosamente en las primeras actuaciones de los Smiths, Marr se mantenía en un discreto segundo plano, opacado por la exuberancia interpretativa de Morrissey. En sus memorias el guitarrista cuenta con gracia cómo procuraban estar quietos porque temían escurrirse ante el derroche de flores que cubrían los escenarios donde tocaban en aquellos tiempos. Johnny se mueve con soltura, no en vano ha sido un amante de la música electrónica y de baile desde su juventud, y así lo refleja en temas como “New Dominions” o “Easy money”, canción del mencionado “Playland”.
A Johnny se le notó cómodo y contento durante toda la extensa actuación. Nos gastó una pequeña broma, entonando los primeros compases del “Fly like an eagle” de Steve Miller Band. Bailó, se paseó por el borde del escenario, se colocó estrategicamente para que le tomaran buenas fotos, habló, sonrió y se entregó por completo, defendiendo su repertorio con ganas y su nervio habitual. Sólo le pondría una pega, que no tocara la preciosa “The Right Thing Right”, canción de su primer disco en solitario, “The Messenger” (2013), que me gusta mucho y con la que solía abrir sus shows.
Johnny nos regaló cuatro bises, entre ellos otros dos temas de los Smiths, “You Just Haven't Earned It Yet, Baby”, con la que cerró el concierto, y “There Is a Light That Never Goes Out”, donde se disparó mi emoción. La canción fue coreada de principio a fin por el público y yo no pude evitar derramar alguna lágrima, por nuestra juventud ya terminada y por ese tiempo inolvidable que ya no volverá; fueron también lágrimas de agradecimiento, por seguir aquí y tener la ocasión de ver a Johnny en tan buena forma, treinta años después de aquella primera vez.
Gracias, mi viejo amigo Marr, por aportar tanta música maravillosa a la banda sonora de nuestra alegre juventud.




Johnny Marr Setlist. 21 NOV 2018. Sala But, Madrid. Call The Comet Tour.
The Tracers. Bigmouth Strikes Again (The Smiths). Jeopardy. Day In Day Out. New Dominions. Hi Hello. The Headmaster Ritual (The Smiths). Walk Into the Sea. Getting Away With It (Electronic). Hey Angel. Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me (The Smiths). Spiral Cities. Fly Like An Eagle (versión Steve Miller Band, breves compases). Get the Message (Electronic) Easy Money. Boys Get Straight. How Soon Is Now? (The Smiths) Bises: Rise. Bug. There Is a Light That Never Goes Out (The Smiths). You Just Haven't Earned It Yet, Baby (The Smiths).

“¿Cuándo es ahora?”, memorias de Johnny Marr. Una mirada atrás sin ira del “rey sin corona” de los Smiths


En julio de 1989 disfrutaba llena de emoción de lo que era el primer concierto de mi vida. The The, el grupo de Matt Johnson con Johnny Marr a la guitarra, presentaban su exitoso “Mind bomb”. Éramos fans de The The y adorábamos a los Smiths. Porque me gustaba tanto su trabajo con The Smiths como con los discos que grabó con The The. No hay duda, yo soy muy fan de Johnny Marr.
Si queréis enteraros sobre qué sucedió para que The Smiths se separaran sólo cinco años después de empezar su meteórica y exitosa carrera, desde luego no os sacará de dudas “¿Cuándo es ahora?”, la autobiografía de Johnny Marr editada en España por Malpaso. Es curioso como un libro que da tantos detalles acerca de situaciones, guitarras, canciones, grabaciones, casas y amigos, pase tan de puntillas por un asunto tan peliagudo y que ha hecho correr tantos ríos de tinta. Dejando a un lado este tema las memorias del “rey sin corona de los Smiths” son un libro delicioso sobre música, amistad, crecimiento y cómo sobrevivir al interés que sigue despertando el mítico cuarteto de Manchester. Recreando sus palabras, Johnny Marr ha sabido cargar con el fardo de los Smiths, y ha intentado que sus numerosos compañeros no hayan tenido que pagar peajes por su pertenencia a la famosa banda.
El guitarrista, que se define como obsesivo en el aspecto artístico se sumergió desde crío en la música con una actitud mística. Trabajador nato y músico muy inquieto, explica que siempre ha trabajado “para mejorar”. Y ese deseo de mejorar en su carrera y en su vida es una constante de sus memorias. Su máxima siempre ha sido seguir el instinto de la música.
Hijo de irlandeses, gran parte de su familia emigró a Manchester para buscar trabajo y una mejor vida. John Maher (1963) vivió rodeado de música desde su niñez. De padres muy musicales que no le impidieron desarrollar su vocación, la música siempre tiró de él. Sus otras vocaciones fueron el fútbol, fue un prometedor jugador e hincha del Manchester City, y la moda. Orgulloso habitante del norte, de familia obrera y convicciones de izquierdas, Marr reivindica su origen pero también el esfuerzo para mejorar en la vida, no en vano, la pobreza era algo que su familia se había esforzado en dejar atrás, Nunca cometí el error de confundir la escasez con la virtud ni de asociar la pobreza con nada idílico.
El pequeño y siempre voluntarioso Johnny Marr realiza con “¿Cuándo es ahora?” (“Set the boy free” es su título original) una mirada atrás sin ira, incluso en lo que se refiere a la banda que le dio fama mundial y que ha marcado a fuego su carrera, aunque Marr supo seguir adelante desde el mismo momento de la separación. Nuestra increíble aventura había durado cinco años, y en ellos logramos hacer la música que queríamos para descubrir que a mucha gente le encantaba, y también habíamos roto algunas reglas. Habíamos logrado un éxito increíble sin ceder un ápice, pero nuestro modus operandi era tremendamente disfuncional, y nos había causado infinidad de problemas hasta desembocar en un final inevitable.
The Smiths fueron en muchos aspectos una banda atípica. Eclipsados por la personalidad y la verborrea de su cantante, Morrissey, la banda conoció un éxito meteórico, se separó inexplicablemente cuando estaban en su momento de esplendor y nunca más volvieron a juntarse, ni hay previsiones de que lo hagan en un futuro. No eran un grupo de amigos, a diferencia de muchas otras bandas. Marr llevaba mucho tiempo, en realidad desde los nueve años, intentando montar su propio grupo, y se encontró con Morrissey, un joven con un enorme mundo interior, cierto bagaje literario y muchas cosas que decir. Las dos personalidades se complementaron en un tándem creativo narrado con lujo de detalles en “¿Cuándo es ahora?” y que tuvo mucho de mágico.
La división de tareas siempre estuvo muy clara en los Smiths. Marr se encargaba de la música y la producción e incluso se vio obligado en ocasiones a realizar labores de manager, lo que le hacía verse superado por los acontecimientos. Morrissey ponía las letras a las melodías que le pasaba el guitarrista, se encargaba de las portadas y de la prensa. Andy y Mike se limitaban a tocar, no es poco porque alcanzaron un nivel interpretativo muy notable, pero en la banda el tándem Morrissey-Marr era el que “cortaba el bacalao”. Johnny explica que asumió, a pesar de su juventud, el papel de protector del grupo. Durante la vida de los Smiths la relación de Marr con los medios siempre fue ambivalente, dejando el protagonismo a Morrissey. De hecho, el guitarrista se queja en sus memorias del “toque ácido” de la prensa británica hacia todo lo que él hace. La relación del grupo tras finalizar su carrera juntos ha sido tormentosa. Andy Rourke y Mike Joyce llevaron a juicio al dúo Morrissey-Marr por temas de royalties. Si bien Andy se retiró de la contienda y ha mantenido una buena relación con Marr, su amigo de adolescencia, con Mike la relación está completamente rota. En cuanto al dúo compositor, tan solo ha habido algún contacto en estos años. Pero Marr, sin dar detalles, explica que en su relación actual con el cantante hay recelo, distancia y desconfianza. Como él afirma, una pena.
En los meses previos a la creación de los Smiths, Marr trabajó en varias tiendas de ropa de estética rockera en Manchester. Cuando crearon los Smiths, tanto Morrissey como él mismo, dieron gran importancia a la imagen del grupo, creando un estilo propio. Oscilaron entre los tupés sin brillantina de Morrissey al corte a tazón de nuestro protagonista y a un posterior peinado cardado, complicado de lucir. La estética de los dos líderes de la banda se basaba en camisas retro, rebecas y jerseys de lana, gafas “de la Seguridad Social”, collares de cuentas y ramos de flores, que Morrissey esparcía por el escenario ante el espanto del guitarrista que temía resbalar. Pero se les asociaba también con la desafección y el miserabilismo, algo de lo que el guitarrista siempre ha querido desmarcarse.
Johnny Marr ha tardado décadas en tocar en directo una canción de los Smiths. Lo hizo a petición del músico Neil Finn, de Crowded House, y finalmente quedó satisfecho. Actualmente incorpora varias canciones del repertorio de los Smiths en sus conciertos. Y debo decir que a mí me suenan muy bien.
La carrera musical post Smiths de Marr ha estado marcada por su trabajo con innumerables músicos y la pertenencia a varias bandas. Ya durante su época con los Smiths el grupo colaboró con cantantes como con Kirsty MacColl o Sandie Shaw. Pero la ruptura de su banda generó un número incontable de colaboraciones y proyectos, que continúa hasta hoy día. Incansable trabajador, siempre se ha aplicado el consejo que le dio un día a Noel Gallagher, no parar de escribir canciones “porque con las canciones todas las piezas siempre encajan”. En su autobiografía Marr se defiende de quienes le acusan de haber sido un músico a sueldo en muchos momentos de su vida, como si trabajar fuera algo malo. Johnny Marr ha colaborado y compartido banda con luminarias de la música como Bryan Ferry, su canción “The right stuff” es una versión de un tema instrumental de The Smiths; The Pretenders, recuerdo con especial gusto su versión de la canción de Iggy Pop & The Stooges “1969”; Talking Heads; Pet Shop Boys; Beck o Bernard Summer, con quien creó el dúo Electronic, otra vuelta de tuerca del guitarrista, que coincidió con la época del llamado “sonido Manchester”.
Pero la que para mí ha sido su gran colaboración es su trabajo durante dos álbumes con el talentoso Matt Johnson. Estuvieron juntos cinco años, con una formación estable, que completaban James Eller al bajo y David Palmer a la batería. Debo reconocer mi predilección por Matt Johnson y el hecho de que Johnny formara parte de la banda e hicieran juntos dos discos tan maravillosos como “Mind bomb” y “Dusk”, fue para mí una de las grandes alegrías de finales de los 80. De hecho el concierto de The The presentando Mind bomb en Madrid, (Sala Jácara, 18 de julio de 1989) fue el primer concierto en el que estuve en mi vida. En el libro Marr destaca el talento y la capacidad visionaria en cuanto a música y temas de Matt Johnson, al que conoció a inicios de los 80, cuando Johnny estaba a punto de fundar los Smiths y Johnson arrasaba con su disco de debut “Soul Mining”.
Marr hace en sus memorias un completo repaso de la escena musical británica y de los diferentes grupos y proyectos personales por los que ha pasado, como buen culo inquieto que siempre ha sido. Por ejemplo la efervescente escena musical de Manchester a finales de los 80, con la mítica sala The Haçienda, en la que tanto tuvo que ver su colega en Electronic, Bernard Sumner, miembro de bandas como Joy Division o New Order. Fueron los tiempos del enorme éxito de bandas como Stone Roses o Happy Mondays.
El guitarrista encaraba la década de los 90 con la percepción de que la música electrónica se estaba estancando y había bandas de rock que no compartían la visión pesimista que llegaba desde la música de EEUU, en evidente alusión al grunge. En Inglaterra algo nuevo estaba llegando con bandas como The La's u Oasis, a quienes Marr conoció antes de saltar a la fama. Según cuenta en sus memorias, Johnny hizo muy buenas migas con Noel Gallagher, le regaló un par de guitarras con historia y le presentó a su manager, con lo que les dio un empujón en su carrera. Johnny ha ayudado a gente joven que estaba empezando, como los mencionados Oasis, pero él también ha tenido sus mentores, como Joe Moss, que ejerció de manager de los Smiths en sus inicios y fue un hombre decisivo en su vida o Bert Jansch, guitarrista de los míticos Pentangle, Sentía que Bert veía en mí algo de lo que yo no era consciente. Tocar la guitarra juntos era otra forma de trasvasar esas ideas profundas (…) A veces estas excursiones guitarreras se prolongaban mucho, y otras veces solo daban para un breve garbeo. Pero fuéramos a donde fuéramos, siempre eran buenos sitios. Una preciosa descripción sobre cómo dos artistas comparten improvisación y creatividad.
La vida personal y la artística de Johnny Marr siempre han estado mezcladas. Angie, su pareja desde la adolescencia, le acompañó durante toda la época de The Smiths en grabaciones y conciertos. Así está presente en gran parte de las páginas del libro. Por otra parte, las casas de Marr han sido siempre, además del hogar de su familia, estudio y refugio de músicos.
A pesar de que Marr nunca permite que estas memorias desprendan amargura, el guitarrista reflexiona sobre el poder reductor de la fama, ya que puede definirte por algo que hiciste en tu juventud, sin que importe que tu obra de madurez posea la misma valía. Él sabe sobre esto pero siempre lo ha combatido como sabe hacer, tocando la guitarra.
Además de los proyectos y colaboraciones mencionados, Marr tampoco ha parado en el siglo XXI. Fundó en 2003 una banda de space rock con el nombre de Johnny Marr&The Healers, en la que estaba su amigo Zack Starr (el hijo de Ringo y batería actual de The Who), donde nuestro héroe ocupaba por primera vez el puesto de cantante, una labor que desempeña con solvencia. Nuestro inquieto héroe´< se incorporó en 2006 a la banda estadounidense Modest Mouse. Estuvo tres años formando parte del grupo, se mudó a Portland, realizó una extensa gira por todo el mundo y el disco que grabó con ellos “We Were Dead Before the Ship Even Sank”, alcanzó el nº 1 en EEUU. Tras su aventura estadounidense se incorporó a la banda indie británica The Cribs con quienes grabó en 2009 el álbum “Ignore the Ignorant”. Una muestra de su versatilidad es su participación en la banda sonora de “Origen”, un film de Christopher Nolan, compuesta por el reputado Hans Zimmer.
En el libro Johnny Marr habla extensamente sobre su relación de amor con la guitarra, una  fascinación que comenzó siendo muy niño. Confiesa que escoge una guitarra porque le despierta un instinto y su relación con ellas es de enamoramiento. He pasado por cosas con mi guitarra igual que si fuera mi otra compañera. La culminación de esta relación de varias décadas es la blanca guitarra Fender Johnny Marr, en cuyo diseño y creación participó activamente el músico.
Johnny Marr afronta el ecuador de la cincuentena sin beber, sin drogarse, haciendo deporte y  haciendo música. Estar sano y en forma le ha hecho más rebelde y le ha acelerado. En la actualidad está inmerso en una extensa gira con su último disco “Call the comet”, aparecido este año 2018 y que le traerá a Madrid el próximo 21 de noviembre. Los fans ya nos frotamos las manos.