Rupanco. Patagonia Chilena. El bosque, sus aves y animales. Primavera.

El tema de las aves siempre me apasionó. Desde chico las observé atento… con que ligereza podían emprender el vuelo y ver el mundo desde arriba. Les bastaba mover un poco las plumas de las alas para poder volar de un lado para otro en ese viento que siempre soplaba calmo en el campo donde crecí. Las aves evocan esa libertad que vive en el espíritu.

Rupanco es un Lago precordillerano rodeado de bosque siempre verde de laureles, lumas, arrayanes, ulmos y tepas. La lluvia es el precio del verde, así que las precipitaciones son abundantes aquí. Lleno de esteros y riachuelos, el bosque se hace impenetrable por las quilas y arbustos que crecen profusos. El aire es húmedo y tiene ese inconfundible olor a bosque que,  llegando la primavera, se comienza a mezclar con el aroma de las flores.

Aquí les presento algunas fotografías y relatos de quienes habitan en el lugar donde vivo, espero disfruten.

Los picaflores.

DSC_0199Diminutas y fugaces aves, han pasado un invierno duro y largo en la precordillera. Se abalanzan casi frenéticas por el néctar que generosamente las plantas y árboles les dan.

DSC_0198El batir de sus alas es impresionante, casi no se ven. Parecen incansables mientras recorren el bosque anunciando que la primavera ha llegado.

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Un respiro, una sacudida y a volar…

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Más allá un tiuque – pequeño rapaz de los bosques, campos y ciudades – afanoso recoge ramas para construir su nido. Hostigado constantemente por otros «colegas» se esfuerza en no perder la compostura y terminar pronto la tarea.

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Los choroyes,  ¡que aves escandalosas! … mientras el vigía de turno está atento en un árbol, la familia -al fin en silencio- se alimenta de semillas y bayas de la temporada.

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Rayaditos.

Estos son mis amigos de las mañanas, salen muy temprano apenas hay luz. Buscando su alimento que consiste en pequeños insectos y larvas, no dejan rama sin recorrer y ¡deben moverse rápido!,  pues la competencia es mucha…

A veces pareciera que la fuerza de gravedad no les afectara, cabeza abajo todo lo inspeccionan …siempre cantando con silbidos cortos y agudos. De pronto deciden que no hay nada más y tan rápido como llegaron, se van.

RAYADITO

Abejas y abejorros.

Cuando se habla de trabajo en equipo uno se imagina una abeja. Esa gran capacidad de coordinarse y trabajar que tienen estos insectos sociales es asombrosa. Estos dos, son bichos introducidos a nuestro país… tremendamente exitosos colonizaron nuestros campos y bosques relegando a nuestras abejas y moscardones nativos a unos pocos bosques donde se pueden ver todavía…y es que la introducción por parte del INIA (Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias) del abejorro europeo (Bombus terrestris) para supuestamente ayudar a una polinización más eficiente en los huertos de tomates, prácticamente ha condenado a nuestro moscardón naranjo -el más grande del mundo- a la extinción. He leído de que le transmitiría algún tipo de parásito que lo está acabando rápidamente. Otra prueba de nuestra capacidad destructiva, donde quiera que vayamos, donde quiera que estemos….

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Abejorro Europeo:

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Este bicho de colores increíbles es un tábano… familiar de los insoportables (pero perseverantes) «coliguachos» del verano… lo encontré en la sombra en medio del bosque… lugar poco usual para otros tábanos que prefieren, -según yo- el sol, pero no para éste.  Posó por un momento perfectamente quieto a excepción de sus alas -de las que podía escuchar el zumbido-… me dejó sacar la foto y se perdió entre los árboles.

TABANOY mientras tanta vida se desarrolla en los bosques, fijo la vista en el volcán Puntiagudo, que imponente advierte tapado en nieve, que el invierno no se ha ido por completo.

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Un día de noviembre, recorriendo el camino de 4 km. desde casa para salir a la vía pública, veo a una pareja de Loicas que afanosas buscaba alimento en una pradera. Estaban al lado de unos gansos domésticos y seguro daban buena cuenta de algunos granos de avena o trigo que se les han quedado rezagados por ahí.  El macho fue el único de los dos que toleró mi presencia y antes de que pudiera irse, alcancé a sacar esta foto:

LoicaEstas aves siempre me recuerdan el cuento de Marta Brunet: «¿por qué la loica tiene el pecho colorado?» que alguna vez escuché a mi papá contarlo. Sí… mi papá -hombre de campo- fue el primero me enseñó de pájaros, árboles y animales en nuestras largas caminatas para recoger «digüeñes»  (ese hongo redondo color anaranjado, que crece parásito de los robles o güayes y que es bueno para comer hecho ensalada). A su lado empece a descubrir que es en el silencio y la quietud donde la naturaleza se hace presente en toda su plenitud… un hombre sabio sin pretensiones.

Sigue Noviembre y este mes va entre lluvias y días de sol intenso. Esta primavera promete verde.  Algunas aves ya no están. Echo de menos el canto del hued-hued y del chucao cerca de mi casa. Los rayaditos ya no son tan frecuentes.  Los que sí se manifiestan bien bulliciosos son los chercanes, que pasaron de ser una pareja a unas seis alrededor de la cabaña.  A pesar de ello, aún no me dejan sacarles una buena foto y en el intento, encontré una mariposa y un par de coleópteros.

mariposa2 Esta Vanessa (no es que se llame «Vanessa», sino que así se llama el género a la cual pertenece esta especie) estaba en el camino posada sobre la arena, que por cierto, es el regalo de la última explosión del volcán Calbuco.  Entiendo que así obtienen los minerales necesarios para su dieta y por ello sería frecuente verlas paradas ahí.

Esta tarde estuvo muy tranquila, tan tranquila como el andar del «mancapollo», un coleóptero de aspecto duro y mandíbulas amenazantes, que atravesó el sendero entre el bosque, para seguramente buscar algún otro árbol o corteza en descomposición, de la cual se alimentan.

lucanidaeMirando alrededor  y en plena floración los «Notros» o «ciruelillos» destacan en el paisaje. Es imposible dejar de observar sus inflorescencias rojas en semejante contraste con el verde del entorno. DSC_0158Ya se hace tarde. Me despedía del bosque y de los vecinos chercanes, cuando llega volando a una rama otro coleóptero, alargado y de vientre rojo.  «Tibionema Abdominalis» se llama. Son de la familia de los elatéridos y son conocidos por que pueden «saltar» y así darse vueltas cuando están de espaldas; destreza que no quise poner a prueba. Se paseó un poco por las hojas moviendo alternadamente sus antenas y sin más voló de nuevo… no muy elegante, pero eficiente.

Tibionema Abdominalis 7Ya llegando a casa, otra vez la «Vanessa» se aparece en mi camino. Revoloteó errática y se posó en un árbol cerca, más o menos protegido del viento. Allí caminó un poco entre las hojas, se acomodó con la cabeza hacia abajo, cerró sus alas y se quedó… inmóvil y camuflada. Primera vez que veo una mariposa diurna lista para pasar la noche, con pijama y todo.

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Llueve hace tres días y solo a ratos el agua da tregua, incluso para que algunos rayos de sol pasen entre las nubes.  Ayer vi con sorpresa un zorro gris… se acercó bastante a la casa y luego se fue con algo en el hocico que no distinguí que era. Sigiloso y fugaz, me pareció raro que anduviera a plena luz del día (eran más o menos las tres, calculo). Lo que no me sorprendió es que se le acabara la carga a la batería de mi cámara. Ley de Murphy. Así que luego del encuentro y a penas desapareció de mi vista… cargue a full la única batería que tengo. Obvio que el zorro no va a aparecer, al menos en mucho tiempo….¡hazte amigo del zorro! – diría «el principito»- apuesto que el el zorro del principito no era de esta clase… estos zorros chilenos ni se dejan ver siquiera.

Entre aguas y persiguiendo unos «Fío – Fío» (Elaenia albiceps) -que se llaman así por que su canto es igualito al nombre- me encontré en el borde del bosque con estas dedaleras o campanillas (Digitalis pupurea), que sólo crecen donde hay abundante agua y son bastante tolerantes al frío…entonces, no es novedad que estén aquí -pienso.

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Resulta, que la bandada de fío-fíos que escuchaba estaba entre medio de estas dedaleras y el último en darse cuenta que yo había llegado fue éste…

fio fio en dedaleraMedio lejos y medio borrosa, no me gustó como quedo la foto.  Pero el fío-fío no quiso posar para otra y así no más, me dejó. El día no estaba como para quedarse, hacía frío y estaba comenzado a llover de nuevo.  De vuelta ya en la cabaña y justo frente a la ventana más grande…. el fío-fío.  «Cuando Dios te quiere dar, a la casa te va a dejar» -me acordé del aforismo-

fio fio 2Digamos que perfecta no salió, pero se nota su cabecita blanca entre lo que serían dos cejas marrones.  El fío-fío es un ave migratoria y pasa acá la primavera y el verano, para irse en otoño, donde pasa sus vacaciones de invierno en Uruguay.

No para de llover y se han perdido los insectos, los pájaros y sus cantos. El precio del verde es la lluvia, recuerdo. El bosque en silencio mueve sus hojas al compás de las gotas, me quedo pegado unos minutos en un Chilco.

chilcos en la lluvia

Otro día. Las nubes siguen amenazantes cubriendo el cielo. No llueve, pero tampoco hay sol. En estos últimos días la actividad de los «chercanes» (Troglodytes aedon chilensis) se ha vuelto intensa. Sospecho que ya hay nidos con huevos.  Mis canarios locales no me habían dejado sacarles fotografías… ¡hasta hoy! donde incluso uno fue a dar un concierto frente a la ventana, entonando fuerte sus mejores cantos.

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El repertorio incluía algunas arias famosas…

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…que exigieron al máximo al pequeño intérprete…

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…que llegó a todas sus notas impecablemente.

A los minutos llego su pareja (no distingo si fue ella o él) y se marcharon. ¿Cambio de turno en el nido?… como sea, el concierto llegó a su fin.

Un moscardón naranjo (Bombus dahlbomii) – habitante cada vez más escaso del bosque – visita las flores de turno.

MOSCARDON

Este moscardón  -como contaba más arriba, es el mas grande y austral del mundo- Su situación es alarmante, ya que se calcula que ha desaparecido de un 80% del territorio que ocupaba antes de 1997, fecha en que se introdujo el abejorro Europeo (Bombus terrestris). No puedo evitar suspirar  al ver a este magnifico hymenóptero pensando en que tal vez, en poco tiempo más no veré volar otra vez.

Ya llega el 21 de Diciembre y el cambio de estación. El clima se ha vuelto más estable, mucho sol y las temperaturas se mantienen templadas gracias a la presencia del lago y del bosque que las regula -para nuestro total disfrute-  Cada mañana, a eso de las seis un jolgorio de cantos empiezan el día … y en la tarde casi noche, como a las diez, son los zorzales los que entonan más fuerte. Me gusta imaginar que agradecen el día que ya pasó y le dicen adiós al sol, pidiendo por que vuelva a salir mañana… escucharlos me recuerda la eterna presencia de este bosque y sus habitantes y cuando salen las estrellas en la noche se abre una ventana a lo infinito – todo enmudece entonces.

FIN.