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Viaje a las Merindades burgalesas

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Don Benardino: el Último Custodio

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'Lo importante no es conocer todas las respuestas, sino conocer y comprender bien las preguntas' [Rafael Alarcón Herrera] D ecía el escritor norteamericano Ambrose Bierce, que la letra a es la primera letra de todo alfabeto construido como es debido . Dejando toda ironía al margen, no puedo por menos que comenzar como es debido ésta pequeña crónica, haciéndolo precisamente con ésta letra, la a , precursora de la palabra agradecimiento, con la cuál pretendo honrar la figura de un párroco, cuya extraordinaria disposición y amabilidad, me impactaron profundamente durante mi visita a las Merindades burgalesas: Don Bernardino. D ebo no obstante, aclarar, antes de proseguir, que mi acceso a ésta notable persona, a este celoso Custodio de varios de los templos más emblemáticos de la Merindad del Valle de Mena –como Santa María de Siones, San Lorenzo de Vallejo o San Pedro Apóstol, de El Vigo- no hubiera sido posible sin la planificación de otra persona, a la que me honro en considera...

Valle de Boides: Monasterio Cisterciense de Santa María

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N o me preguntéis por qué, pero siempre que pongo los pies en un antiguo, milenario monasterio cisterciense, siento un extraña sensación. Una sensación que me induce a pensar que no estoy solo, y que otros pasos se funden con mis pasos y una sombra, alargada, misteriosa, pero en modo alguno siniestra, se pega a mi sombra de similar manera a como lo hace la lapa sobre las rocas de la playa o en las dársenas de los puertos. L a sombra a la que me refiero, de antiguo linaje y fantásticas referencias, se remonta al año 1118, cuando menos, y los pasos de los caballeros que nacieron para la Historia en aquélla fecha y sorprendieron al mundo en los siglos posteriores, aún resuenan en los edificios que un día los albergaron. Me refiero, como habréis podido suponer, a los Pauperes Frater Milites Salomonis Templi o pobres caballeros del Templo de Salomón. L ejos de considerarlos una obsesión, comienzo a pensar en ellos como en un ardid con el que me sorprende el destino, sin importar el lugar e...

Villaviciosa

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Foráneos del Cantábrico: El Puntal

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Foráneos del Cantábrico: Tazones

D e referirme a Tazones como a otra perla del Cantábrico, seguramente muchos piensen que estoy exagerando, pero no es así. De hecho, este pueblecito marinero, situado a unos diez kilómetros, aproximadamente, del casco urbano de Villaviciosa, cautiva, y mucho, por su belleza. A penas pasan unos minutos de las nueve de la mañana, cuando llego al aparcamiento situado al comienzo del pueblo. No tan pronunciada como en el caso de Cudillero, los habitantes de Tazones aún duermen el sueño de los justos, al cobijo de una ensenada que proteje, también, su pequeño puerto pesquero. D iríase, pues, que hablo de un pueblo fantasma a esas horas de la mañana, si no fuera por el barrendero, que desciende la cuesta unos metros por delante de mi, empujando su carrito, donde los palos de varias escobas parecen simular, quizás, los mástiles recogidos de velas de ese pequeño balandro blanco que se balancea dulcemente en un bálsamo de aguas de color verde esmeralda, que parecen reflejar la exhuberante veget...

Foráneos del Cantábrico: Cudillero

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Cudillero - Cuillero S ituado en plena costa cantábrica, a unos 40 kilómetros de Oviedo, y a 50 kilómetros, aproximadamente de una ciudad marinera de particular encanto también, como es Luarca, es durante estos meses estivales cuando a Cudillero se le podría definir como ese pequeño Caribe asturiano , que atrae en vacaciones a cientos de visitantes, llegados de diferentes puntos de España y también del extranjero. Quizás por este detalle, y porque han hecho del turismo su principal fuente de ingresos, aparte de la pesca, en su paseo marítimo ondean visiblemente, mecidas por el viento, las banderas de todas las comunidades autónomas. P osiblemente debido a ese turismo, invasor y caprichoso, que todos los años multiplica su población por tres, los lugares de estacionamiento de vehículos han ido restándole sitio, en el puerto, a terrenos donde antaño se refugiaban docenas de pequeñas embarcaciones marineras, cuyos alegres colores, en muchas ocasiones alejan de la realidad lo que en defin...