miércoles, abril 23, 2008

CUANDO TE SIENTAS MAL... COME ALGO RICO!

Mi mamá siempre me decía:
"BARRIGA LLENA, CORAZÓN CONTENTO"
Quizás por eso la comida ha sido parte de mi estado de ánimo.
Además me gusta inventar, cocinar me relaja (cuando no estoy apurada), a través de la comida me encanta transmitirle a la gente lo que siento por ella.
Cuando invito a alguien a comer, pienso en cómo es esa persona y los gustos que tiene. Mis hijos disfrutan mucho de los platos de su mamá, mi hijo mayor me preguntó hace poco: Mamá cuando me case, le enseñarás a mi esposa a hacer mis platos favoritos? Mi pequeño Edu, inspecciona ollas o sartenes y aspira profundamente los olores y me comenta: Qué rico huele mami, a qué hora comemos?

No me especializo en ningún tipo de comida. Vengo de una fusión de culturas, lo que hago es tomar lo rico de cada una y darle mis toques personales.
Hoy me voy a imaginar que invito a comer a Rosalia, porque hoy es su cumpleaños y le haré un agasajo virtual.

No suelo hacer primer plato, segundo, tercero, cuarto o quinto. Hago un tipo buffet, cada quien se sirve lo que le gusta.

Calentar la sarten a fuego vivo, tener picado y lavado: brócoli, calabacín, cebolla, pimientos. Sofreía primero ajos picados, le echaría las verduras y saltearía todo, una pizca de sal, pimienta, azúcar y finalmente un toque de salsa soja. Dejaría que se consuma el líquido y a la bandeja.

Tendría en remojo unos hongos negros y abriría una lata de abalones (lo que se conoce como oreja de mar) y las saltearía con ajo y salsa de ostras.

Metería un pernil al horno, bañado con un caldo preparado de puerro, zanahoria, ajo, pimientos y ají dulce.
Macerado previamente con ajo, perejil y especies varias.
Cocinado a fuego lento desde la noche anterior.

Doraría unos cubos de patatas para adornar la carne al servirla.

De postre .. pues mi famosa torta de chocolate, sino con qué cantaríamos el cumpleaños??

Ojo no sé si son tan pocas velas... pero igualmente felicidades!!

miércoles, abril 02, 2008

DISYUNTIVA: "¿Cree que el empresario que la explota irá a verla al asilo?"


Quiero compartir este texto que salió en el periódico La Vanguardia y es la opinión de una periodista llamada
Eva Herman, antifeminista, portavoz del movimiento europeo para refeminizar la mujer. Mi amiga Elba lo compartió conmigo para saber mi opinión, hoy lo quiero compartir con todas las mujeres que son profesionales y madres. También con aquellas que son solo profesionales o solo madres y para nuestros compañeros, los hombres.

Como mujer y trabajadora pienso que hay que buscar un balance entre nuestra vida familiar y laboral. Yo encontré mi balance, pero con un importante recorte de ingresos, eso no me ha quitado el sueño, solo tuve que aprender a administrarme mejor, saber que aunque estemos en época de "vacas flacas", tengo el privilegio y la satisfacción de ver crecer a mis hijos, de compartir la etapa más bonita de su vida y de caminar con ellos de la mano, un camino que solo se hace una vez. Esa es mi humilde opinión.

"Para ser periodista renuncié a dedicarme a mi familia y me arrepiento. Soy frisia: una alemana lenta. Amor, confianza, cohesión, seguridad: ¡familia! Creo más en Dios que en el hombre. Sacrifiqué ser madre por su empresa y verá qué sola se queda cuando no puedan explotarla".

Aquella feminista cincuentona fue la progre perfecta: renunció a tener una familia y se entregó a su profesión para competir hasta triunfar. Pero después llegaron otras periodistas más jóvenes y también dispuestas a todo para ser mejores que ella. Y, al final, la relegaron.

¡Qué vamos a hacer! El ciclo de la vida.

Mucho peor. Ella no había seguido a la naturaleza: renunció a una parte de sí misma, ser madre. Y la naturaleza le pasó factura. Llegó la menopausia y dejaron de perseguirla sus amantes. Un día invitó a una de sus amigas de toda la vida y se metió en la cocina a prepararle un gran pastel de frutas.

Cocinar relaja si no eres cocinero.

Un delicioso aroma a frutas invadió su pisito y ella se puso a llorar: "Al ponerle la guinda a aquel pastel - me escribió- sentí que volvía a evocar una parte de mí misma que yo había reprimido muchos años".

Fue al fin la gran madre nutricia.

¡Ser mujer! ¡Alimentar a los demás! ¡Hacerlos felices! ¡Entregarnos sin condiciones!

A mí a veces me sale una paellita...

¿Por qué el capital aliado con la progresía papanatas se empeña en que renunciemos a ser madres por un salario de miseria?

¿. ..?

¡Porque a nosotras nos pagan menos! ¡Por eso nos quieren trabajando sin hijos! Yo lo que les estoy pidiendo a las alemanas y las europeas más jóvenes es que se planteen si vale la pena renunciar a tener una familia, un hogar, a disfrutar plenamente de ser mujer... a cambio de un triunfo que es una quimera y de unos sueldos ridículos.

Usted, periodista famosa, sí quiso triunfar: no se quedó en casa con los niños.

Me di cuenta demasiado tarde de la estafa capitalista y progre del sistema. Durante 25 años quise ser la mejor: fui presentadora de televisión y a los 38 años, casi fuera de tiempo, por fin me decidí a tener un hijo. ¡Cuánto me arrepiento de no haberme dedicado más al hogar y a los hijos que pude tener!

¿No se puede ser madre y profesional?

El gran engaño es hacernos creer que se puede. Es un timo en el que colabora el gran capital de las empresas y los empleadores y las feministas y el integrismo izquierdista que les dan cobertura al intentar convencernos de que nos hacen un favor al librarnos de las servidumbres del hogar.

La tecnología reproductiva ha prolongado la fertilidad de la mujer hasta los 50.

¡Falso! Eso es antinatural, patológico. Es forzar la evolución natural de los vínculos afectivos: violar la naturaleza con métodos artificiales y castigar a los niños a tener padres con edades inadecuadas. Pero es que, además, es una tontería...

Yo creo que las mamás - tengan la edad que tengan- merecen amor y respeto.

... Pero ¿por qué forzar la naturaleza? ¿Por qué no tener los hijos cuando el cuerpo está preparado? ¿Sólo a cambio de quemarnos en un trabajo que sólo hará ricos a los empresarios? ¿Qué agradecerá más nuestro hijo, la carrera de mamá o tener más salud por haber sido parido a la edad adecuada?

Si quiere, yo también le cuento historias tristes de amas de casa frustradas por no tener carrera y cargadas de niños.

La frustración de esas mujeres no es biológica: son víctimas de la desestructuración de la sociedad, pero han acertado al aceptar que son mujeres y obrar en consecuencia.

¿No se puede ser mujer realizada y feliz sin ser madre? Si quiere, doy ejemplos.

No todas las mujeres tienen la vocación de ser madres. Lo que sí digo es que la maternidad forma parte de la feminidad. ¡Y no vuelvan a llamar maruja a ninguna mujer!

Apodo canalla, en efecto.

¿Lo ve? La mujer que ha decidido realizar su papel de madre es condenada por los progres como una boba maruja neurótica y ridícula que se queda en casa cuidando niños, plantas y perros y consumiendo telebasura.

También las hay que gozan al contemplar los infinitos rostros de su bebé.

Y otras leen. Yo no digo a nadie qué debe hacer con su vida, pero pido respeto para quienes quieren dedicarse a ser madres.

La reacción la debe de aplaudir a usted.

¡La reacción feminista e izquierdista es la que me odia! ¡Cuánto integrismo se camufla con etiquetas progres! Cuando hice públicas mis opiniones sobre la familia, las feministas enviaron cientos de cartas a mi director para que me relevaran como presentadora de los informativos de la tele alemana...

¿Y lo lograron?

Más o menos.

No es justo perseguir a alguien por sus opiniones... Ya hay demasiado inquisidor.

"Eva Herman está - escribieron las feministas que pidieron mi despido- entre la maza paleolítica y la política familiar hitleriana".

¿Algún otro guiño de simpatía?

Confundidos por el ruido mediático sobre mí, unos islamistas me pidieron en la Feria de Frankfurt que me convirtiera al islam.

¿Qué les respondió?

Que mis opiniones, antes que en el islam, estaban en la Biblia, porque antes de estar escritas en los libros sagrados también lo estaban en la biología y, por lo tanto, en la naturaleza de todas las mujeres.

¿Consejo para nuestras lectoras?

Mi madre sólo se dedicó a sus hijos y nosotros la cuidamos hasta el final. ¿Quién dará cariño en su vejez a la mujer que lo da todo por la empresa? ¿Cree que su empresario irá a verla al asilo?

Después de mirar a mis hijos, en especial a mi pequeña Sophi, díganme si serían capaces de perderse tanta dulzura (disculpen, soy una mamá empalagosa in extremis):

Y aunque ellos no velen mi vejez, espero disfrutar de sus vidas como una espectadora.

El después... lo que la vida te enseña

He releído las entradas que hice desde el 2006... han pasado 18 años y lamento haber dejado de escribir, para comparar la evolución. He camb...