Sigo, a mi edad, adoleciendo. Dudo, cambio de opinión, quiero encajar, me enfado, me avergüenzo, me precipito, me ofendo,me olvido, me apasiono, me equivoco, no me siento seguro de mi mismo, pienso en tonterías, las escribo, busco que me quieran en cualquiera de sus modalidades.
No he encontrado una interpretación convincente de esta letra, a mi me parece que esta basada en alguna anécdota ocurrida en México, en la cual es recriminado por practicar sexo en la vía pública, él cantante entonces hace una defensa clásica de esta actitud, consistente en decir que "peor es matar", la gentuza a la que se refiere el título de la canción podría ser la policía que le da el alto, o las personas excesivamente puritanas que no entienden este comportamiento "a pesar de haber estado allí" (en el aparato reproductor femenino), aunque solo sea en el momento de su nacimiento.
Espero que os guste tanto como a mi.
RIFF RAFF GENTUZA
Lo veo en la televisión todos los días Lo oigo por la radio No es húmedo pero seguro que es caliente Allá en México El chico trata de decirme Suficientemente cerca del límite (el principio del fin) Dice que todos ellos ya han estado allí Demasiado tarde, amigo mío Gentuza Siempre sirve para unas risas (ja, ja, ja ) Gentuza Adelante, ríete hasta reventar (Sonríe un rato) Bien, soy el tipo de vato que mantiene la bocaza cerrada No me molestes Alguien me dio el alto Me dejó hundido en la miseria Nunca he disparado a nadie Ni siquiera llevo pistola no he hecho nada malo Sólo me estoy divirtiendo Gentuza Siempre sirve para unas risas (ja, ja, ja ) Gentuza Adelante, ríete hasta reventar (Sonríe un rato)
Riff Raff
you see it on television every day you hear it on the radio it ain't humid but it sure is hot way down in Mexico police tryin' to tell me beginnin' of the end sayin' it'll bend me too late my friend riff raff well it's good for a laugh riff raff go on and laugh yourself in half havin' a good time now I'm the kind of guy that keeps my big mouth shut but don't bother me somebody kickin' me when I'm up leave me in misery I never shot nobody don't even carry a gun I ain't done nothing wrong I'm havin' fun riff raff oh well it's good for a laugh riff raff go on laugh yourself in half thank you so nice to be back
Cuando me hicieron el test de consumo de estupefacientes en proyecto hombre, la médico que me lo hizo se aprestó a marcar la casilla de fumador y me pregunto que ¿Cuánto? y ¿desde cuándo?, se quedó perpleja cuando le dije que yo no había fumado nunca, me dijo que en nueve años de hacer el test era el primer heroinómano que no era fumador que ella hubiera visto, como dijo Joselito el Gayo "hay gente pa to".
Con esto lo que quiero decir es que no veo dicotomía entre molestar y fumar, yo he molestado a transeúntes con mi adicción, que me miraban horrorizados, pero mi ex condición no estaba inscrita en un grupo de presión, muy al contrario, el de los heroinómanos es un grupo denostado sin poder de ningún tipo...pero el de los fumadores.
El de los fumadores ha sido un grupo de fenomenal presión en esta sociedad, hasta el punto de que una minoría ha mandado durante décadas, si bien tal vez alguna vez fueron mayoría (los fumadores me refiero). Con esto lo que quiero decir es que tomemos distancia con lo que la ley prohíbe, prohíbe el consumo en determinados espacios que se comparten con otros que son directos perjudicados de la acción, pero más allá de esto subvierte el statu quo de décadas, obligando a cambios de costumbres y hasta económicos (Flaco consuelo para hosteleros).
Pero al fin es una gozada el entrar en los bares y no oler ni ver el detrito de tan mal hábito. ¡Ahora a por los demás contaminadores del medio ambiente!, como decía aquel, "Primero conquistaremos Manhatan, después conquistaremos Berlín".
Este, con leves retoques, fue el comentario que le hice a Joaquín en la entrada "Día perdido" de su blog, Una ofrenda de palabras.
Ahora he de añadir, que desde que lo hice, me he regodeado con una, tal vez, mala forma de entender la venganza...me he dedicado a crear discusiones con mis amigos fumadores, en las cuales me divierto sacandoles de quicio.
Pero como mucho "mi pequeña afición" les sube ta tensión y les acelera el corazón unos minutos, yo he tenido que soportar sus humos durante años, concretamente 43.
Recientemente en una de estas discusiones, un amigo me espetó "es que esta ley conculca mis derechos", ¡ Tócate un pie! , y mis 43 años tragando humo del tabaco de cualquiera , "nadie te obligaba a ir a sitios de fumadores" me respondió él...ahora yo pregunto a quien me quiera responder, ¿Podía una persona tener una vida social "convencional" en este país evitando los humos de los fumadores?
También he de añadir que en mi presencia fuman mis amigos y mi mujer, casi nunca les recrimino, pero a partir de ahora si que recriminaré al que no cumpla la ley...familiares incluidos.
Hoy estoy un poco melancólico, y cuando me pongo así de esdrújulo, pues ya se que estoy en la fase baja de mi ciclotimia, y me da por acordarme de cosas como esta canción poesía de Chico Buarque de Hollanda.
Amou daquela vez como se fosse a última
Beijou sua mulher como se fosse a última
E cada filho seu como se fosse o único
E atravessou a rua com seu passo tímido
Subiu a construção como se fosse máquina
Ergueu no patamar quatro paredes sólidas
Tijolo com tijolo num desenho mágico
Seus olhos embotados de cimento e lágrima
Sentou pra descansar como se fosse sábado
Comeu feijão com arroz como se fosse um príncipe
Bebeu e soluçou como se fosse um náufrago
Dançou e gargalhou como se ouvisse música
E tropeçou no céu como se fosse um bêbado
E flutuou no ar como se fosse um pássaro
E se acabou no chão feito um pacote flácido
Agonizou no meio do passeio público
Morreu na contramão atrapalhando o tráfego
Amou daquela vez como se fosse o último
Beijou sua mulher como se fosse a única
E cada filho seu como se fosse o pródigo
E atravessou a rua com seu passo bêbado
Subiu a construção como se fosse sólido
Ergueu no patamar quatro paredes mágicas
Tijolo com tijolo num desenho lógico
Seus olhos embotados de cimento e tráfego
Sentou pra descansar como se fosse um príncipe
Comeu feijão com arroz como se fosse o máximo
Bebeu e soluçou como se fosse máquina
Dançou e gargalhou como se fosse o próximo
E tropeçou no céu como se ouvisse música
E flutuou no ar como se fosse sábado
E se acabou no chão feito um pacote tímido
Agonizou no meio do passeio náufrago
Morreu na contramão atrapalhando o público
Amou daquela vez como se fosse máquina
Beijou sua mulher como se fosse lógico
Ergueu no patamar quatro paredes flácidas
Sentou pra descansar como se fosse um pássaro
E flutuou no ar como se fosse um príncipe
E se acabou no chão feito um pacote bêbado
Morreu na contra-mão atrapalhando o sábado
Amó aquella vez como si fuese última Besó a su mujer como si fuese última Y a cada hijo suyo cual si fuese el único Y atravesó la calle con su paso tímido Subió a la construcción como si fuese máquina Alzó en el balcón cuatro paredes sólidas Ladrillo con ladrillo en un diseño mágico Sus ojos embotados de cemento y lágrimas
Sentóse a descansar como si fuese sábado Comió su pan con queso cual si fuese un príncipe Bebió y sollozó como si fuese un náufrago Danzó y se rió como si oyese música Y tropezó en el cielo con su paso alcohólico Y flotó por el aire cual si fuese un pájaro Y terminó en el suelo como un bulto fláccido Y agonizó en el medio del paseo público Murió a contramano entorpeciendo el tránsito
Amó aquella vez como si fuese el último Besó a su mujer como si fuese única Y a cada hijo suyo cual si fuese el pródigo Y atravesó la calle con su paso alcohólico Subió a la construcción como si fuese sólida Alzó en el balcón cuatro paredes mágicas Ladrillo con ladrillo en un diseño lógico Sus ojos embotados de cemento y tránsito
Sentóse a descansar como si fuese un príncipe Comió su pan con queso cual si fuese el máximo Bebió y sollozó como si fuese máquina Danzó y se rió como si fuese el próximo Y tropezó en el cielo cual si oyese música Y flotó por el aire cual si fuese sábado Y terminó en el suelo como un bulto tímido Agonizó en el medio del paseo náufrago
Murió a contramano entorpeciendo el público
Amó aquella vez como si fuese máquina Besó a su mujer como si fuese lógico Alzó en el balcón cuatro paredes flácidas Sentóse a descansar como si fuese un pájaro Y flotó en el aire cual si fuese un príncipe Y terminó en el suelo como un bulto alcohólico Murió a contromano entorpeciendo el sábado
Siguiendo con la publicación de mis trabajos de la carrera llegamos a esta interesantisima película sobre la que hice un pequeño trabajo el año pasado, espero que os guste.
Título original: “We feed the world”
Nacionalidad: Austria
Género: Documental/Sociedad/Ecología
Guión y Dirección: Erwin Wagenhofer
Producción: Helmut Grasser
Distribuidora: Karma Films
Año: 2005
Sinopsis “We feed the world” es un documental austríaco que muestra una imagen crítica sobre el aumento de la industrialización y de la masificación de la producción de alimentos. El hilo conductor del documental es una entrevista con Jean Ziegler, informador especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación. Cuestiona el comportamiento de consumo y la responsabilidad de cada uno. El film nos lleva por Francia, España, Rumania, Suiza, Brasil y de vuelta a Austria. Además de Jean Ziegler, en este documental se entrevista al Director de Producción de Pioneer en Rumanía, la mayor empresa de semillas del mundo, y a Peter Brabeck, Director de Nestlé Internacional, la mayor empresa alimenticia del mundo, además de a pescadores, agricultores y biólogos.
Formalmente, el documental tiene una línea argumental dirigida por las opiniones de Jean Ziegler, en torno a las cuales se va trenzando el mismo. Cada vez que Ziegler propone un tema, una localización geográfica o incluso un determinado tipo de empresa, el director nos transporta al lugar en cuestión y colocando la cámara como espectador subjetivo nos deja ver las opiniones de expertos, trabajadores, pescadores, granjeros, directivos de multinacionales… Es un estilo directo de documental, que hace reflexionar al espectador sin apabullarle con excesiva información, sin tecnicismos, y mostrando con silencios elocuentes las partes de la industria alimentaria que hablan por sí mismas.
Todo documental es parcial por definición, desde que en 1922 Robert Flaherty realizase “Nanuk el Esquimal” (Nanook of the north,) el primer documental que se filmó, las bases del documental han cambiado poco. La intervención del director en el montaje, elección de los personajes, sean estos reales o no, las localizaciones y las tramas están puestas al servicio de la narración de una historia, ya sea de denuncia como en el caso que nos ocupa, o de corte filosófico/antropológico como en el caso de Nanuk el Esquimal.
Si comparamos esta manera de hacer cine documental con la de EE.UU., veremos que en las películas americanas hay una avalancha de personajes, opiniones, historias, documentos y expertos, que pueden hacer muy tendenciosa una historia, y tal vez bordeen la máxima literaria que dice que no hay que darle al lector todo pensado. Hay que dejar que saque sus conclusiones, puesto que una sola conclusión del espectador/lector, por muy dirigida que esté, es mucho más potente que toda la citada avalancha de información.
El documental nos muestra con originalidad y cierto laconismo algunas de las perversas paradojas y disfunciones de los mercados alimentarios globalizados, poniendo también énfasis en las diferencias de calidad producidas en los productos alimenticios en estos tiempos de alimentos transgénicos, de producciones ganaderas masivas y pesca a escala industrial.
En España, el director nos muestra las explotaciones de agricultura intensiva en invernadero de la provincia de Almería, si bien no critica la calidad o idoneidad del producto, si que encadena secuencias de imágenes de trabajadores de dichos cultivos, que mal viven hacinados en pésimas condiciones. Estos trabajadores son aquellos que no encontrando trabajo en su África natal, emigran a Europa y terminan trabajando como mano de obra barata en la producción de hortalizas de la Europa rica, cerrando el círculo que se abre con la imposibilidad de los países africanos de competir con sus productos agrícolas en los protegidos mercados europeos, y ni tan siquiera en los mercados propios, copados de producción subvencionada europea.
La lógica del comercio y la economía ha trascendido el sentido común, el bien común, a medida que el mundo se “globaliza”. La ONU, o la FAO en representación de ésta, proponen metas en las cuales pesa más el deseo que la realidad. En realidad el sistema está viciado desde la base. El desequilibrio económico y tecnológico se impone en un mundo dominado de Norte a Sur por los intereses de las multinacionales y de los países donde tienen sede.
La política y sus corrientes, determinan sus objetivos a plazo electoral, dejando de lado todo aquello que no tenga resultados concretos en tiempo y forma. Y aceptando presiones, intrusiones y chantajes desde los Lobbies que protegen sus intereses, obviando el interés común general, que debería ser el bienestar de toda la humanidad.
El liberalismo económico sólo es buena idea en entornos en los que las fuerzas estén equilibradas, porque si hay desequilibrio, la libre competencia que beneficia al ser humano en general, se diluye en un juego de suma cero, en el cual los ganadores pueden desechar toneladas de pan al día, mientras que los perdedores cultivan la soja que consumen los animales que se comen en el primer mundo.
Wagenhofer nos muestra la reconversión de la flota pesquera artesanal bretona, desplazada por las flotas pesqueras industriales que barren los mares y las inmensas plantaciones de soja en el Mato Grosso brasileño que devastan miles de hectáreas de selva virgen amazónica desde hace años y que son propiedad del grupo Maggi, el mayor productor de soja del mundo, que controla el 22% de la producción mundial.
Lo peor de este asunto es que este grupo es propiedad a su vez de quien fue premiado en 2005 con el dudoso premio de Greenpeace "Motosierra de oro", y que sin embargo fue elegido gobernador del propio estado de Mato Grosso, Blairo Maggi, lo que es, “poner al zorro a cuidar del gallinero”. Su codicia opera y destruye en un lugar vital para la supervivencia del planeta, el “rainforest” amazónico, y que ya en 2003 “se retrataba” con este comentario a la prensa: "Para mí, un aumento del 40 por ciento de la deforestación no significa nada en absoluto y no tengo el menor sentimiento de culpa por ello. Estamos hablando de un área más grande que Europa que apenas ha sido tocada, así que no hay nada en absoluto por lo que preocuparse" (New York Times)
También resulta escalofriante oír cómo el presidente de la más importante transnacional alimentaria argumenta con “canciones populares tradicionales”, y opina que el agua, autentica materia prima, debería ser privatizada. Teniendo en cuenta cómo se lleva a cabo el comercio internacional de alimentos, ¿podríamos permitirnos el riesgo de privatizar el agua? ¿Es la generación de trabajo argumento suficiente para el sostenimiento de una estructura claramente injusta?, ¿Cuánto trabajo se ha desplazado en pro de la maximización del beneficio?, ¿Dónde ha ido a parar esa producción?, ¿Quién se beneficia de este sistema en realidad?. Porque está muy claro quién no lo hace.
Todo esto por no hacer historia y hablar de los abusos de dicha transnacional, en lo que fueron los motores principales de su crecimiento como empresa, el cacao y el café.
¿Dónde está la mano invisible de Adam Smith?, esa que hacía que el ser humano revertiese inconscientemente parte de la riqueza generada por sus actividades al sistema. En el actual desequilibrio, o no existe, o en el mejor de los casos tardará generaciones en hacerse visible para los más desfavorecidos. Y la segunda fuerza que Adam Smith describió como imprescindible para evitar que la principal pulsión del hombre, la codicia, se impusiese. Ésta es la intervención coercitiva del gobierno y las instituciones. Tan sólo protegen el comercio de grandes áreas en detrimento de los países pobres.
Tal vez sea el momento de volver a los filósofos economistas, puesto que al fin Adam Smith fue profesor de filosofía moral, y el verdadero fin de la economía en estos primeros tiempos era el progreso y desarrollo de la sociedad en su conjunto.
Recientemente se ha sabido que ya vive más gente en las grandes ciudades del planeta que en el campo. La transición de planeta agrícola a planeta urbano está consumándose, pero en esta transición, desde el punto de vista alimentario, no se está teniendo en cuenta más que la maximización de la producción, en aras de una capacidad suficiente, a bajo precio, de producción de alimento. Para ello no nos detenemos ante nada, destruimos el medio ambiente y el conocimiento agrícola, pesquero y ganadero tradicional.
Las decisiones se toman en los centros de decisión creados después de la II guerra mundial, con unas estructuras de pensamiento no adecuadas a las nuevas situaciones. Estas instituciones se muestran incapaces de liderar cambios de estructuras económicas y sociales, que conduzcan a una disminución de la presión sobre los países pobres. Es el banco mundial el que concede los créditos para el desarrollo de, por ejemplo, el grupo Maggi en la plantación de soja en el Mato Grosso de Brasil.
El libre mercado se impone, a la par que el proteccionismo aplasta al tercer mundo en materia agrícola, es como si decidiésemos jugar a distinto juego según la conveniencia de “la banca”, de tal forma que siempre gana “la casa”.
Vivimos en un sistema abierto en energía y cerrado en materiales, y nos comportamos como si fuese al revés, despreciando el producto y entronizando la cantidad de trabajo y/o energía necesaria para producir. El conocimiento ancestral sedimentado durante miles de años ha sido destruido en apenas cinco décadas, y las viejas estructuras económicas y políticas se resisten a un nuevo orden basado en el pensamiento sistémico, la sostenibilidad y la ecología.
Pienso que tal vez este ejemplo basado en la industria alimentaria es la punta del iceberg de los comportamientos comerciales e industriales presentes ya en todo el mundo. La próxima ha de ser la revolución del pensamiento económico, que tenga en cuenta la cantidad de materiales en el planeta y estos se pongan en relación a la cantidad de personas, un reparto más equitativo de trabajo y recursos. Debemos entender que es un problema de prioridades y de estilos de vida, que nos conducen hacia el sostenimiento del sistema o al caos.
Pero al fin, no me engaño, en un descanso de la redacción de este trabajo, me he levantado y he abierto la despensa de mi propia casa…he visto un bote de Nescafé, otro de Nesquik y una caja de puré de patata Maggi.
Esta crítica de cine no han querido publicarmela en Voces de Cuenca, supongo que por excesivamente política, o no eso nunca se sabe...espero que os guste.
Una Parábola muy Española
“Balada triste de trompeta”, feroz autocrítica preconstitucional
Los versos de Antonio Machado nos persiguen, Españolito que vienes al mundo te guarde dios / una de las dos Españas ha de helarte el corazón. Alex de la Iglesia lo deja muy lisérgico en su última película. Si un payaso hubiera consumido LSD y se hubiera dormido justo después de la ominosa salida del juez Garzón de la audiencia nacional pensando en su infancia allá por 1973...¡No le hubiera quedado más remedio que soñar esto!
Seguramente la génesis de la película es anterior al incidente de Garzón, incluso su rodaje, pero no importa, en la cotidianidad española hay siempre detalles que se podrán ilustrar con esta película, eso la convierte a mi juicio en la mejor del director hasta la fecha.
Ya en uno de sus primeros cortos,“Mirindas asesinas”, aparecían semillas de este planteamiento magistral, de esa sociedad poliédrica y compleja en la que habitamos los españoles, en la cual la ira y el desprecio nos mueven a cometer atrocidades con razón, con nuestra razón.
O en recientes palabras del director: <<He estrenado una película en la que la ira y la intransigencia imposibilitan el amor. Podría resumirse así. En este país nos definimos no por lo que somos, sino por lo que no somos. Es más real estar en contra que a favor.>>(Art. “El barco de los piratas” ABC 23/12/2010)
Técnicamente está brillante, exprime hasta la última gota de su presupuesto, aunque deba abusar del primer plano y del montaje trepidante para ahorrar en decorados y actores de relumbrón. Saca un partido óptimo a lo que tiene.
Los actores están a la altura del director, pero en las cintas de este es tan difícil sobresalir como estar mal, lo impide la fortaleza del guión y los personajes del director.
Alex de la Iglesia es un excelente esteta, es capaz de destilar imágenes impactantes y paradigmáticas, es también capaz de hilarlas en una película y de darles cierto sentido, lástima que no sepa terminar sus películas, en esta se salva porque no hay final posible.
No se pierdan su último paseo por las cornisas de los edificios patrios, en sentido literal y figurado. Su eterna persecución en el límite del abismo le convierte en uno de los mejores directores de cine español de todos los tiempos.
Y robando la frase a su protagonista...”¿Y vosotros de que circo sois?”
Te gustará si te gusta leer entre lineas, no te gustará si crees que la verdad es simple.