lunes, 21 de marzo de 2011

Es que te quiero...


… y como te quiero, puedo portarme contigo como un gilipollas, que si me dejas quedarás mal porque yo te quiero y tu no lo entiendes.

Cada vez que veo el anuncio de McDonalds del tío con cara de mollete de Antequera y pelo rizado en el que su amada va a buscarle a su casa en su coche, la lleva a un McDonalds de mierda, pide por ella y luego en vez de decirle algo bonito le dice: “eh, la bebida es gratis, así que me voy a gastar todavía menos en invitarte a comer. Mola, eh?” ME PONGO ENFERMA. Por supuesto, si la chica en ese momento se levanta y se larga después de echarle la bebida gratis por la cabeza, la gente dirá: “pobrecito, con lo que la quiere y ella va y le deja ahí plantado, menuda zorra…”

Y ahora, aplicándolo a la vida real (y ojo, puntualizo, que no me refiero para nada a la violencia de género ni al maltrato psicológico ni temas tan serios) ¿Está justificado que si una chica no está a gusto en una relación porque él es un descuidado con ella, porque no hace más que cagarla una y otra vez, porque es un inmaduro y no la trata como la diosa que es no pueda dejarle o echarle una bronca de campeonato sin que él se ofenda porque es que él la quiere? Pobrecito, que en el fondo te quiere aunque no se note, perdónale y aguántale todo porque nadie te va a querer como él. Por ahí habrá tíos que te lleven a sitios caros en su coche, pero seguro que son unos cabrones que te tratan mal.

¿En serio, gente? ¿En serio que él te quiera justifica que sea un capullo integral? ¿Tan desesperadas estan?

Por supuesto, también se aplica al caso contrario, pero como yo soy una tía y en el anuncio la pobre pringada es una tía, pues… Ahí lo dejo.



miércoles, 5 de enero de 2011

Deseos de Año Nuevo

No, no te engañes. Los propósitos son solo ilusiones de lo que va a ser nuestra vida este año nuevo. Además, hay propósitos que solo se pueden empezar a cumplir a partir de Septiembre u Octubre, que es cuando comienza el año para muchísima gente, entre ellos yo.
Así que, he aquí mi lista de Deseos - que no propósitos - de Año Nuevo.

- Trabajar.
- Cambiar de aires.
- Ver más películas y leer más libros.
- Aprender algo que me guste.
- Retomar las oposiciones.
- Viajar mucho.

Toma castaña, ¿quién dice que no tengo ilusiones?



martes, 21 de diciembre de 2010

Subidas y bajadas


Estoy teniendo un momento de subidón y de bajón al mismo tiempo. Es lo peor.

Primero el subidón. No se por qué, será por haber andado entre universitarios que viven fuera de casa estos días, por haber tenido conversaciones referentes a estudios, Erasmus... me han dado unas ganas tremendas de estudiar una carrera. No me voy a engañar, me dan ganas por todo lo que le rodea, no por tener ganas de estudiar en sí. Por el ambiente (bueno, según en qué facultades. En la que yo estuve años ha, había un ambiente inmejorable, de campus americano), por la opción de irme a vivir fuera, por conocer gente, por pillar una beca... y por qué no, por estudiar algo que me gusta, por amor al arte.

Entonces me pongo a pensar. Tengo 23 años. (No eres tan mayor, dirán algunos. Pero sigamos.) No tengo trabajo ni he trabajado más de 1 mes en total, y en mi casa no es que nos falte el dinero, pero no está la cosa ahora como para pagar unos estudios por gusto. Y a no ser que tenga suerte y actitud, no voy a trabajar mientras estudio para poder pagarme los gastos. (Y aunque lo hiciera tampoco iba a ser de lo que he estudiado hasta ahora.) Volvamos a lo de la edad. Tengo 23 años, para el curso que viene tendría ya 24, y como poco hasta los 28 no trabajo, y seguramente ni de lo mío. Y aunque sea así, ¿alguien sabe de que se contrate a una tia sin experiencia con 27 años?

A raíz de estos pensamientos, me da bajón. Empiezo a hacer retrospectiva. Si hace un año y pico, cuando terminé el Grado Superior me hubiera planteado en serio hacer una carrera y no hubiese tan solo considerado la posibilidad de hacerla no me encontraría ahora en esta situación. Llevaría un año y medio con esta cuestión resuelta. Me voy más atrás aún. Si cuando me salí de la carrera de Ambientales me hubiera planteado comenzar otra carrera diferente que me interesase más, llevaría tres años y medio de ventaja. Carrera (supuestamente) casi terminada. Más aún. Si cuando hice selectividad hubiera tenido más seguridad a la hora de decir lo que realmente quería estudiar en lugar de plantearlo como opción ya tendría mi carrera terminada, o en el peor caso, estaría haciendo una carrera que me gusta.

Bueno, de selectividad hace mucho ya, me equivoqué al elegir carrera. Cuando la dejé no quería hacer otra carrera, pero quería continuar con el medio ambiente y opté por un ciclo superior que después me di cuenta que no era lo que yo esperaba. Bueno, tengo un título, ya está. El error garrafal, por ser el más cercano al momento actual, fue el de elegir oposiciones. Quién me mandaría. En aquél entonces tenía mi inservible título de técnico superior y, como no iba a trabajar porque estaba la cosa muy chunga, me planteaba estudiar otra cosa. ¿Otro ciclo superior por amor al arte o una carrera por amor al arte? Hmmm, una carrera es muy larga... Un ciclo superior. Hmmm, pero es que no estoy segura de que este sea el que yo quiero... Y aparecieron las oposiciones, y pedí información, y el cabrito del informador vino a casa, me hundió la moral y me convenció de algo que yo NUNCA había querido hacer.

Y aquí estoy, año y poco después, perdiendo el tiempo, más que si hubiera optado por la carrera. Las oposiciones no salen, yo no me las planteo en serio, los temas me aburren hasta el infinito y añádele que sigo sin trabajo y con la sensación de llevar 5 años sin haber hecho realmente lo que quería. ¿Alguien da más?

viernes, 26 de noviembre de 2010

Ibuprofeno y mucha agua


Hoy he ido al médico. He estado esperando una hora y pico para que, cuando he entrado, me ignore. Me explico (tal y como se lo he explicado a ella): desde hace muucho tiempo los tobillos me crujen. De esto que se te queda enganchada una articulación y la fuerzas un poco para que se te desenganche y cruje. Pos eso. Pero no es que yo haga un esfuerzo y se me enganche ni nada de eso; se me engancha así, por la cara, solamente por tener los pies colgando, así que me crujen muchas veces al día. Empezamos con los tobillos y ya llevamos los susodichos, dos dedos de un pie, dos dedos de una mano y una rodilla. Y ahora empieza la otra, y no solo eso, sino que también me duele cuando me agacho, cuando ando... vamos, cuando la doblo.
No hago ejercicio, no me he dado ningún golpe. Ha sido así, por las buenas.
La médico me examina la rodilla: no está inflamada, no se nota calentura... Y me manda unas pastillas para que se me pase. Y si no se me pasa, vuelvo y me mandan al traumatólogo. Y le digo ¿por qué no me mandas ya? Porque voy a volver. Y me contesta que allí también van a hacer eso de mandarme pastillas y si no se me pasa, me hacen las pruebas que sean.
Insisto en que no me duelen las articulaciones, lo que pasa es que se me cargan solo con tenerlas dobladas un rato, y que hay días en que se me cargan mucho y entonces es cuando me duele, pero me ignora completamente. Pastillas, que eso puede ser del mal tiempo, de la humedad... Dime tú si es normal que a una tía de 23 años le duelan los huesos con la humedad como si tuviese reuma. Po no, pastillas.
Y cuando llego a mi casa y me da por mirar qué me ha mandado... Ibuprofeno. Antiinflamatorios. Para una rodilla que no tengo inflamada. Ole tú.
Ni me las voy a tomar. Lo que voy a hacer es cambiar de médico, porque a esta tía le gusta más mandar pastillas y a ver qué pasa que a un tonto un lápiz. Menos para lo que hacen falta. Otro ejemplo:
Le digo que a veces me cuesta trabajo respirar. Que estoy tranquilamente delante de mi ordenador, mirando cosas, viendo algo, o viendo la tele, y de pronto tengo que tomar aire profundamente porque parece que me falta, que durante todo el rato no he tomado el suficiente. Y ME PREGUNTA, ¿puede ser ansiedad? Pues no lo se, señora, yo no soy médico. Pues en vez de continuar con lo de la ansiedad, me manda una radiografía de torax. Por supuesto, no salió nada. Y le pregunté: ¿y si fuera ansiedad, qué? Y me suelta una monserga y escucho algo así como que si continúa, que vuelva y me manda al neumólogo. Pues continúa, pero no he vuelto, porque paso de ir al neumólogo y que no me vea nada, y volver a la consulta y que me diga: pues si continúa...
Además, hoy he comprobado in situ que es ansiedad, porque después de una hora y media en el centro médico he vuelto a casa sin respiración.

El lúnes cambio de médico.

martes, 2 de noviembre de 2010

Juguetes


En estas fechas en las que estamos, la tele se llena de anuncios de juguetes. Muchos juguetes.
Yo siempre tengo un libro al lado para leer un poco en la publicidad, porque dura tanto que siempre avanzo unas páginas, pero los anuncios de juguetes me hipnotizan, y me dan que pensar.

Obviemos lo que me fastidian los nuevos Pinypon (sobre lo cual he leído en este blog) y las Polly Pocket, que antes eran diminutas y ahora solo les falta tener pelo natural para ser una Barbie, son horribles.

No es esto de lo que vengo a hablar, porque al menos, aunque la estética de los muñecos haya cambiado, se puede jugar con ellos. Yo me he fijado más bien en otros juguetes con los que no puedes hacer nada. Son muy vistosos en los anuncios, muy originales, los niños los piden porque son impresionantes, pero después son inservibles.

Me imagino al niño en cuestión abriendo el paquete, con los ojos desorbitados porque le han traído los Reyes el juguete que él quería, montándolo y luego... mirando cómo se mueve solo. Ya está. Y a las dos semanas el juguete está olvidado porque se ha aburrido de él.

Eso pasa, a mí me ha pasado y me hace pensar en el futuro, en el caso de que si yo tuviera niños que pidieran esos juguetes, ¿se los regalaría por dos semanas de satisfacción, u optaría por otra cosa que les gustase un poquito menos pero a lo que le diesen más utilidad? Dificil el oficio de ser padre... Supongo que eso se sabe cuando se está en la situación, pero de momento mi postura es la de regalar juguetes funcionales y no cacharros caros e inútiles. Pero los niños van con los tiempos y ahora se lleva más la tecnología que los balones y las muñecas que no hacen nada (las muñecas que hablan y se mueven tantísimo me dan mal rollo, en plan Chucky), así que hay que adaptarse a los juguetes y los gustos nuevos. Pero no puedo evitar sentir nostalgia por los juguetes de mi infancia y lo que me gustaban al ser tan sencillos...

PD. Pongo una foto de Hot Wheels, que es lo que se me ocurre ahora, pero actualizaré con otras.