Wednesday, December 28, 2005

Iturbide

¿Qué hay en Iturbide que merezca un día y medio? preguntó mi papá. Magia, respondí, pensando en que aunque sólo tengo cinco días para estar en Monterrey, pienso lanzarme a surfear con Mao por las crestas azules del sur de Nuevo León, porque quiero que conozca esa parte de mí. Nada más salir de Linares ya se puede saludar a los primeros Guardianes. Entre la maleza acechan todas las luciérnagas y se puede sentir al mundo respirar. Avanzando por el fondo del cañón se puede al mismo tiempo brincotear de pico en pico, descolgarse por las ramas y resbalar como agua entre las paredes de laja. Quien tenga ojos para verla puede atisbar desde la distancia la puerta del cielo. Aunque como sabemos, tiene diversas entradas. En los altares, justo antes de llegar al pueblito el cañón se cierra casi por completo. Hay que mirar para arriba y sentirse dentro de un cráter. Esta es mi Sierra Madre que nos parió. A lo lejos gritan las ofrendas de cuarzo en los enterramientos y desde el cielo miran los caminadores que subieron antes que nosotros. También están esas criaturas que esperan el regreso del Navegante, según los poemas arcáicos. Más allá, en Rayones, grandes barcos se delizan silenciosamente entre puerto y puerto de montaña. Desde Galeana se acerca el Tamaulipas Errante. En Iturbide nos espera la Hisotria de la Casa de las Historias y una comida caliente donde las águilas. Los perros-puma, los murales que se pintaron hace tiempo. ¡Espérame un poquito más, que llego!

Poemas de navidad

Hace tiempo me propuse hacer cada final de año un poema como regalo de navidad. Creo que sólo llegué a escribir un par de ellos. Paseando por la telaraña me encontré con este de Cristóbal(www.paurakematarraya.blogspot.com):

Tierra Santa Bajo Fuego, diciembre 25

Israel, Golitat, Una noche en la Tierra

Padre nuestro que estás en el cielo
combaten calle por calle
casa por casa,
cuerpo a cuerpo
en la ciudad de Belén

Rifles de asalto Galil y M-16 coronan de plomo la cabeza de tus hijos
el cañón de los Merkava funde hierro en sus extremidades
y un misil Tomahawk atraviesa nuestro costado, la humanidad

La oscuridad en el Portal es inútil, David dirige su bomba con rayo láser
a un niño palestino que nace, entre piedras

Esta noche en la Tierra es Navidad y hay sangre en el pesebre
los judíos y los musulmanes parecen hijos de otro Dios

Días de furia Belén, noches de odio Jerusalén

Saturday, December 24, 2005

¡Babirá, babirá!

Hace unos días fui a escuchar a la La Bazanca, dos españoles y un peruano que como alguno de mis amigos se dedican a rescatar antiguas tonadas y a tocar muchos instrumentos. Traían a Azuqeuca su repertorio navideño: villancicos, romances y aguinaldos de toda la península. Unos eran en bable, otros en gallego, hubo alguno amestizado por la zampoña. En los cantos de España el niño Jesús se convierte en Manuel o Manuelillo. Con los aguinaldos se pide básicamente vino aunque también sirven peras o manzanas y hay unos señores llamados "auroros" que haciendo honor a su nombre, cantan de madrugada. Lo que más me gustó fue un instrumento que se llama zanfona y que es como el hijo de la gaita y el violín. Suena como una gaita pero es de cuerdas, tiene teclas y canta dándole la vuelta a un aro de madera que tiene dentro. Muy muy bonito. En navidad se nota mucho que España está formada por varias naciones, cada una tiene su propio folklore. Este año descubrí al viejo Olentzero que en el país vasco les trae regalos a los niños por navidad. Es el hombre del carbón y vive todo el año bosque adentro, en una cabaña que sólo deja el día 24. Los búhos y otros animales del bosque son quienes le informan secretamente qué quiere cada niño y cómo se ha portado en el año. En cambio la estrella de las navidades catalanas es un viejo tronco que literalmente "caga regalos". Así que les deseo que el Viejo Olentzero les endulce la navidad y no les traiga caca de azúcar como a los niños catalanes que se portan mal. ¡Ah! Y no se olviden que el antídoto mágico para contrarrestar cualquier espíritu antinavideño es cantar a todas voces aquello de "babiré babirá dulce babiráaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, es un día de alegría y felicidaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa".

Tuesday, December 06, 2005

Hela aquí

Por fin supe cómo colgar foticos del blogg así que aquí está la del look punketo aunque realmente los pelos de papagayo no se aprecian muy bien.

Esta muñeca se cambia de aparador

Volver a Madrid siempre es raro. ¿O será que Europa es todo raro? Cuando llegué a Burdeos hace 11 años me parecía estar en una casa de muñecas o en un decorado de película. Como dice Mire de Buenos Aires ¡todo es diferente! Hasta el mismísimo aire que respiras. Ahora me siento en un pueblito de juguete, de esos con edificios, plazas y coches de maderita, con una iglesia de maderita y un ayuntamiento de maderita que pueden colocarse al gusto de cada quien. Siento como si viviera en el barrio de Edward Manos de Tijera o en la casa ladeada del Charlie el de la Fábrica de Choco. Al abrir la puerta del armario encontraré mis vestidos de papel con pestañas para enganchármelos a los hombros y a la cintura, a la hora de comer sacaré del refri unos lindos tomates perfectamente plásticos e inodoros, antes de subirse a la camioneta para ir a trabajar, Mao le dará cuerda con una llave gigante. Un policía de cartón deslizará sus rígidas patas para hacer la señal de alto en el cruce peatonal. Una muñeca Lilliledi me servirá una barra de pan de fieltro en la panadería y en el súper pagaré con billetes o acciones del Monopoli. La nueva alberca techada parece el gimnasio de la Barbie. Pero el agua, mi respiración, mis músculos moviéndose debajo de la piel, el latido de mi corazón, me hacen ver a la realidad. Lo importante es sentir.

Wednesday, November 30, 2005

La Milanesa y la Chuleta se van a casar

Como manda la tradición
Estábamos perdidas en el carro del Perrito en Cuernavaca, que no es ninguna tontería, porque aunque Cuerna sea pequeño, sus calles son extremadamente enredadas. Lucía llevaba los dedos de las manos en la salida del aire acondicionado y las patas levantadas para ver si por una especie de milagro se le secaba el manicure francés.

Días antes nos habíamos ocupado de ir comprar maquillaje especial para la piel lucianesca, con tal de que el querido Ratón pudiera arreglarla como gente decente ¡y lo logró! Cuando por fin llegamos al hotel donde se iba a arreglar la novia, las primas y las comadres tuvieron que ponerle hasta los chones porque ya se sabe que con uñas recién pintadas no se pueden usar las manos.

Cuando por fin estuvo lista (30 minutos después de la hora prevista para el comienzo de la ceremonia) nos trepamos al coche de novia elegantemente arreglado por la tía Ceci y conducido por el tío Avelino. Para que Lucía no empezara a llorar desde antes tuve que cantarle canciones bailables en hindi y en árabe. Es muy exótica, mi hermana. Al entrar en la cochera ya sonaba la marcha nupcial en las guitarras del trío. Mi papá corrió junto a Lucía y los dos entraron del brazo como estaba previsto.

Acepto
El jardín de los Avelinos era el marco perfecto para la ocasión con toda su tropicalidad cuernavaquense. Entre los hermanos de la Milanesa, la tía Marilú y yo, hicimos las lecturas correspondientes: Hellinger, Juan (el que les escribía a los corintios) y Rumi. ¡Puros evangelios! Luego vinieron las razones, los votos de los novios y el intercambio de anillos.

Ahí fue donde todos empezamos a llorar. Pero tal vez el momento más emotivo fue el de la bendición de los papás, especialmente cuando le tocó a la mamá de la novia que, por supuesto, no estaba en su versión de carne y hueso, pero que tal como dijo Rocío (vocera representante del sentimiento materno) le heredó con su partida una bendición definitiva y la totalidad de su amor, más un montón de madres de cariño. El que sí estaba en toda la extensión de su persona, además de los dos queridísimos papás del novio, fue mi papá. Pero no sé cuáles de sus palabras nos llegaron más: las que pudo expresar con fluidez o las que se le trataron de atorar en la garganta ¡canija emoción!

Total, que cuando por fin se besaron los novios ya todas teníamos el rimel corrido y nos costó abrir la cajita de las mariposas que debían volar sobre los novios sustituyendo al clásico kilo de arroz.

Los de la marimba quieren bailar
Éramos pocos pero bien peinados, excepto yo que elegí un look ligeramente punketo que desconcertó a la concurrencia. Estuvo la gente que ha acompañado a mi hermana en su aventurita chilanga y que se ha convertido durante estos años en parte de su vida. Supongo que del lado del Miller pasó lo mismo. Yo sólo tuve un invitado que exigió formalmente participar del evento y que al final no fue. Supongo que los kilómetros entre el DF y Cuerna le hicieron mella ¿qué será cuando le toque ir a mi boda?

La marimba amenizó la comida y la charla y fue excelente pretexto para bailar con sabrosura. Lo último que hizo el novio antes de contonearse al ritmo de la música fue contestar a la pregunta “¿y tú a qué hora bailas?” con un rotundo: “¡NUNCA!”

Lo del pastel sólo lo vi en el video que tomaron los hermanos de la Milanesita. En él mi hermana toma el cuchillo por el mango, pone mirada asesina y acomete contra el aire repetidas veces. Luego se ríe, brinca como un perrito y cede el cuchillo al novio que recién llega de no se sabe dónde. Él a su vez toma el cuchillo ¡y acomete contra el aire repetidas veces como un auténtico american phsyco! Finalmente los dos vuelven a poner cara de corderitos y ajustician al delicioso pastel de chocolate.

Al caer la noche resonó el mariachi. Unas pedían a gritos “De qué manera te olvido” pero estábamos en una boda y como que no. En cambio nos deleitamos con otras más ad hoc como esa de: eeeeeeres como pieeeedra preciooooooosaaaaaaa, como divina rooooooooosaaaaaa, valio-sa-de-ver-daaaaaaad...

Total que todo fue alegría y felicidad y ahora lo único que nos falta es ver las fotos ¡así que quienes las tomaron mándenlas ya por favor!!!!!!

Wednesday, November 23, 2005

Mareo

No sé si es el esmog, o el estres ciudadano, o los nervios reinantes en casa de mi hermana, o la inminencia de los grandes eventos, o el agua, o la comida, o sutilísimos movimientos sísmicos que aquí ya nadie resiente, o la noción de muchas cosas que debería hacer y no estoy haciendo, pero en el D.F. me mareo. Tal vez sólo sea el vértigo.

Monday, November 21, 2005

Monterrey o Serpientes y escaleras

Escribo en un teclado sin acentos ni n con tilde porque estoy en casa de mi hermana. Cada viaje es diferente. Este es como verlo todo por primera vez y al mismo tiempo, como tener guardada la imagen desde muy antiguo. No importa cuanto tiempo venga, siempre es demasiado poco. Monterrey parece el juego de serpientes y escaleras, ya no conozco sus laberintos, ni sus nuevas celdas. Lo senti, mas que nunca, ajeno. En cambio me gusto comprobar que los amigos mas intimos seguimos andando caminos paralelos, lanzando los dados y avanzando lo mejor posible. Es como ser cofrades de la misma aventura. Ahora sigue el D.F.

Monday, October 24, 2005

Caldo tlalpeño en ramadán

Llevamos 21 días del mes de ramadán en el que muchos millones de musulmanes y loquitos afines no comen ni beben desde el alba hasta la puesta de sol. Nos quedan sólo 7 días y la verdad da tristeza que se acabe porque es como tener un mes completo de navidad. Si bien durante el día el ánimo es de meditación y alegría sosegada, por la noche es siempre fiesta fiesta. Los platos típicos de ramadán son una delicia y las sopas son la estrella de la función. El día de hoy hay caldo tlalpeño gracias a una lata de chiles en chipotle la costeña que guardo como un tesoro. Y nopalitos que corté del monte y que pelé muy mal porque en soriana siempre me los dieron pelados. Esta tarde cuando se ponga el sol romperemos el ayuno musulmán a la mexicana. ¡Qué pareja tan exótica!

Thursday, October 20, 2005

Cotidiana o La pantera mambo

Hace días que no tengo teléfono ni internet y me quedan otros tantos. Creo que la mitad de mi vida la hago por internet. Anoche soñé con un Monterrey inundado de ríos y calles levantadas. Iba a comer a casa de mi tía Chela y pasaba la tarde con Yayis y Paola y cuando era hora de irse las calles eran corrientes de agua. Gerardo me grabó un disco absolutamente genial: La 33. Hay que oirlos. Hoy compré mangos y jugo de guayaba en el nuevo paraíso de Azuqueca: una tienda árabe. El 2 de noviembre empiezo natación, me tengo que comprar un traje de baño. Mañana me voy a un concierto a Salamanca. El Señor Gilson (de nombre Etienne) es de una inteligencia absolutamente absoluta. Su exposición sobre la teología mística de San Bernardo es deslumbrante. La lavandería está cerrada y mi edredón adentro. Los sufis de Barcelona toman té hasta altas horas. Mireia se va para Brasil a encontrarse. Magali viene a México. Libia no tiene relaciones con México (eso dice el gobierno). Tengo que hacer una cola muy larga para ir a la boda de mi hermana ¡pero lo lograré! Que se contengan las aguas: en tres semanas estaré comiendo tacos en algún lugar de mi tierra. Aquí dicen que llegó el otoño, pero la verdad es que llegó el invierno. Para sentarse a estudiar es imprescindible enrollarse en una cobija. Manos mal que tengo "La panteeeeeeeera mambo" y La 33 para rato.

Tuesday, October 11, 2005

Encuentros V: Yo en la Universidad

Hace unos días JC y Oly miraban libros en la Universidad cuando de pronto Oly dijo: ¡Mira, Mariana! Y no era yo, sino una parte de mí: Barcos (UANL 2000). Justo hacía un año que nos habíamos visto por última vez. Yo llevaba un vestido vaporoso que me prestó Chayo e iba del brazo de Raulittle, para cumplir con una larga tradición de bodas juntos que terminó ese día. Ellos eran los novios.
En ese anaquel de la Universidad nos volvieron a juntar las palabras. Porque en aquella sala de hace tantos años las palabras nos juntaban un viernes tras otro hasta que gritaran las estrellas. Todos aprendices de brujo, cada uno eligió su propia alquimia. Yo me hice navegante, viajé hacia Oriente. Pero si hoy podemos seguirnos encontrando es porque cada uno ha viajado hacia sí mismo, y ahí todos estamos juntos.
Por eso al Pollo le pasan estas cosas: porque hacer una tesis sobre el mítico Te(he)rán es como meterse al Pozo del Gavilán o cruzar de Galeana a Rayones por entre la sierra. Ya lo dicen las novelas de caballeros y otros relatos iniciáticos. Es un viajesoooooooote, del que uno nunca puede salir indemne.

Sunday, October 09, 2005

Ay amor mío (exceso cursi)

Aute tiene para mí un altísimo poder evocador. Me fui a verlo con cierto miedo el jueves pasado a un escenario de Azuqueca de Henares, a donde acudió para sacar a pasear sus "viejas desconocidas". Mejor, así no tendría que librar un nuevo combate con escenas de mi pasado, compañeras ineludibles de sus "viejas reconocidas". Pero las que no estaban invitadas a la fiesta acabaron por llegar. "Ay algunos que dicen..." se me clavó a traición en medio del pecho. Me hundí en mi asiento. Y entoces descubrí algo terrible: que el recuerdo seguía, pero que del dolor no quedaba más que el recuerdo. Esa canción, que fue más mía que de Aute durante algunos año, ya no lo era. La había perdido para siempre. "Fue en ese cine ¿te acuerdas?" tampoco me dolía. Ya no me veía a los 40 levantándome de la comida con un viejo amor imposible para no llegar tarde al almacén, sino reencontrada con algún antiguo ángel, mostrándole una foto donde el más pequeño acabara de nacer. "De alguna manera" llegó también. Otra sorpresa: ya no me besa la cera de un beso de nadie y lo que tenía que olvidar se me olvidó. Los labios como espadas de "Anda" no los encontré tampoco, y al alba, al alba, no me derrumbé.

Ya sé, suena absolutamente anodino. Pero para mí es una gran hazaña, parte de un proceso de lavar los recuerdos, quitarles las manchas y las esquinas filosas. Parece que por ahora, el trabajo de lavandería va bastante bien.

Tuesday, September 27, 2005

El Festín de Babette

Hace tiempo tuve la imperiosa nece(si)dad de volver a ver la película El Festín de Babette. No sabía por qué pero sentía que había algo en ella que era fundamental y que tenía que ver conmigo fundamentalmente. Cuando llegó el minuto 95, después de que Babette prepara aquella maravillosa aparición de sabores para sus gélidos anfitriones, entendí lo que era:

B: Una artista nunca es pobre
M: ¿Hacías esta clase de cena para los clientes del Café Anglais?
B: Y podía hacerlos felices. Cuando daba lo mejor de mí misma. Papin lo sabía.
M: ¿Achille Papin?
B: Sí. Él decía: “por todo el mundo resuena el grito del corazón del artista: Déjenme hacer todo aquello de lo que soy capaz.”


Y creo que es un derecho inalienable de todo ser humano: tener la posibilidad de hacer todo aquello de lo que es capaz. Como dice Ananda Coomaraswamy "Un artista no es un tipo especial de hombre, sino que todo hombre es un tipo especial de artista". Insha'Allah.

Ficha técnica:
Dirección Gabriel Axel
Guión: Gabriel Axel, Isak Dinesen
Producción Just Betzer, Bo Christensen
Música: Per Norgaard
Fotografía: henning Kristiansen
Montaje: Finn Henriksen
Diseño de producción: Dan Petersen, Sven Wichmann

Ficha artística:
Stéphane Audran, Babette
Birgitte Federspiel, Martina
Bodil Kjer, Philipa
Jarl Kulle, Lorenz Lowenhielm
Jean-Philippe Lafont, Achille Papin

Tuesday, September 13, 2005

Cumpleaños feliz

Esto podría (y casi que debería) convertirse en una dedicatoria estilo Aficionados de Rómulo en la que reconociera a todos y cada uno de los que forman parte de estos 29 años con su afecto, con su presencia e incluso con su ausencia, pero las paredes de esta sala de computadoras empiezan a cerrarse sobre mí, señal inequívoca de que me tengo que marchar. Empecé a celebrar el viernes pasado y sigo celebrando desde Barcelona, lo cual me hace sospechar que esta nueva vuelta al sol la pasaré de fiesta en fiesta. Así que GRACIAS GRACIAS y más GRACIAS: a los de arriba, al público presente, a mis amigos y mi familia que me están viendo. Los quiero un chingo y este cumpleaños 29 brindo a su salud ¡Salud!

Tuesday, September 06, 2005

Premio Nacional de Narrativa Azuqueca 2005

¡Este año el cuento ganador lo escribí yo! Se llama El Rabino de Varsovia y es la historia de un viaje muy peculiar. Sigo dando saltos de alegría. Aquí unos fragmentos del texto en cuestión:

Cine
Fui con Cristóbal al ciclo de cine africano. En la pantalla un hombre que estudiaba en Europa volvía a su aldea y se preguntaba pensando en su padre: ¿vale lo que aprendo lejos de ti, lo que olvido de nosotros? Cristóbal y yo nos miramos entre las sombras, sacamos nuestras plumas otoñales y tomamos nota.

El joven de la perla
Dicen que contar cuentos ajenos es contar siempre los propios.

Lechuza de los mares
Una abuela tártara nos contaba cada día historias del principio del mundo y lloraba acordándose, una turca bailaba la danza de los planetas cada lunes. En la casa de las mujeres había cada noche lechuzas blancas y agua corriendo por las acequias. De regreso comí pan negro en Frankfurt y queso con azúcar en un avión. Ya estoy de vuelta en casa, pero mi cabeza sigue girando.

Atrapasueños

Sobre mi cabeza cuelga el atrapasueños. Ahora estoy soñando que he despertado y que vivo en un departamento en el que siempre he vivido. Pronto olvidaré que el guardián me sigue mirando con mis manos apretadas contra su pecho. Soñaré que estoy despierta hasta que encuentre mi voz y el guardián, escuchando, me sacuda un poco, me arrebate de mi ensueño y me deje volver.

Brasa de mezquite
Y ahora pregunto: ¿vale para algo este corazón hecho brasa, si no puedes sentir el calor que desprende, si tus ojos no pueden llorar con el humo? ¿vale buscarme a mí misma en un laberinto tras otro?

Repetiría esta frase mil veces:
Mi corazón en Monterrey, un túnel sin tren; todo esto es mi corazón.
Mi corazón es Monterrey, arde como el asfalto de Avenida Juárez a las dos de la tarde.
Mi corazón es Monterrey, cuando reposa se sienta en el Cerro del Obispado.
Mi corazón es Monterrey, una herida abierta que no acaba de sangrar.
Mi corazón es Monterrey, la voz de Rosario sale volando desde un sótano del barrio antiguo.
Mi corazón es Monterrey, mi cuerpo se cimbra al paso de los camiones y del lecho del río vuelto marea.
Mi corazón es Monterrey, llueve cuando deja de arder.
Mi corazón es Monterrey, el aullido del crepúsculo en los cerros.


¿Qué hago tan lejos?

El cuento del hombre que se buscaba a sí mismo
Buscó durante mucho tiempo hasta que, pasados los años, encontró por fin una puerta y entró. Vio una escalera y bajó. Dentro había gente sentada bebiendo luz y bebió. Yo también bebí, pero miré primero: Por las paredes subían enredaderas tejiendo canciones. Las teteras tenían la panza quemada y en una esquina se encontraba la puerta a la habitación donde el ángel besó a María.

El rabino de Varsovia
El rabino de Varsovia sueña repetidamente que bajo el Puente de Carlos de Praga hay un tesoro enterrado. De tanto soñar se dice a sí mismo que debe ser un mensaje del cielo y se dirige a Praga. El puente está vigilado por soldados así que se dedica a rondar preguntándose cómo bajar a buscar su tesoro, hasta que un soldado lo detiene y lo interroga. Cuando el rabino le cuenta por qué está ahí, el soldado le contesta con sorna: "ay abuelo, si viera la de veces que yo he soñado que detrás de la estufa del rabino de Varsovia hay un tesoro enterrado..." Con lo cual el rabino de Varsovia regresa a su casa y encuentra efectivamente el tesoro detrás de la estufa.

Esquina
Tuerzo en una calle y me encuentro de frente conmigo misma, me paro en un semáforo y me miro a mí misma a los ojos. Dicen que los encuentros con el pasado siempre son encuentros con el futuro. Uno y otro lado se juntan en mí.

Saturday, September 03, 2005

Se solicita amiga colombiana

Entre 25 y 45 años, en el área de Madrid-Alcalá-Guadalajara, para compartir tiempo libre y regiones del corazón ocupadas por la nostalgia, tenga pasión por su cultura, le guste la salsa y ritmos afines, preferentemente con aficiones artísticas y culturales (en el sentido vital de las palabras), que no confranternice con drogas o alcohol. Se aceptan gomelas. Interesadas dejar razón aquí mismo.

Thursday, August 25, 2005

Encuentros IV: Sebastián en Guadalajara

Cogí el tren en Azuqueca y después de 10 minutos de campos y naves industriales me bajé en Guadalajara (ya lo sé, venir desde México para terminar viviendo en Guadalajara... no cabe duda que el destino tiene sentido del humor). Saliendo de la estación me dispuse a esperar el bus número 2 que me llevaría hasta el Palacio del Infantado. Cuando se abrió la puerta me quedé estupefacta: sentado frente al volante estaba mi primo Sebastián. Debía tener unos años más porque estaba un poco cachetón, y algunos centímetros menos (sea porque adquirieron el síndrome de Torre Eiffel, o debido a sus intelectos de altos vuelos, los Peguez-Duagte han alcanzado las alturas, excepto Nonor que como toda chica de bien ha optado por una estatura discreta recordando tal vez la famosa frase de Napoleón). No me atreví a decirle nada, pagué mi billete y me quedé mirándolo por el retrovisor hasta que llegué a mi parada. De regreso me tocó el mismo conductor, pero ya no era Sebastián, sólo una mala copia aunque, eso sí, muy amable. Ya había oído eso de que los clones se degradan muy pronto. Antes de entrar a la estación de RENFE Pancho Villa me miró desde un anuncio de Ducados. No era la mirada felina que mi bisabuelo tuvo que enfrentar al decirle al general que no se quedaba de médico de su tribu porque tenía familia, sino una mirada nostálgica y casi avergonzada que declaraba con pena: ¡mira hasta dónde hemos llegado!

Friday, August 19, 2005

El horóscopo de Madame Najmah

Aries 21 de mar. - 19 de abr.
Giras porque estás encrucijado de estrellas. Sin embargo unas cuantas monedas en los bolsillos te afirmarán en tierra. Desconfía de los relojes de sol si has de mirar la hora.

Tauro 20 de abr. - 20 de may.
Pájaros en la cabeza. Acércate a la estufa y frota sus manos, lo necesita. Súbete a la bicicleta, mejorará tu situación laboral. Vientos favorables.

Géminis 21 de may. - 21 de jun.
Muchos pares de ojos te observan desde adentro, contesta de una vez. Refúgiate en los brazos abiertos. El sillón de casa te espera. Posibilidad de precipitaciones en el patio.

Cáncer 22 de jun. - 22 de jul.
Surgirán buenas nociones para hacer crecer las flores. Vendrán gatos imprevistos, prepárate. Se presentarán enredos de vehículos y vecinos incómodos. No descuides la trastienda.

Leo 23 de jul. - 22 de ago.
Llegará un cíclope propicio para pareja. Te conviene corromper a tus compañeros de trabajo. Nuevas propuestas llegarán en misivas. Tu aroma: rosas en el mar.

Virgo 23 de ago. - 22 de sep.
Una actitud retardada en el amor te traerá hijos. En lo profesional, será una época para ampliar tu plantación. Opina con prudencia en contra de los tiempos. Evita molestar a las abejas.

Libra 23 de sep. - 22 de oct.
Ese semáforo no está en rojo. El amor entra en la casa de los espejos, no te confundas. Para los días de dualidades pon en práctica tu espíritu. Es hora de dar mantenimiento a tus dos pares de alas.

Escorpión 23 de oct. - 21 de nov.
Las actitudes intransigentes te harán perder el conocimiento. En el aspecto laboral podrá coleccionar actividades siempre y cuando no te introduzcas en la jaula de los leones. Todo lo que digas será al revés.

Sagitario 22 de nov. - 20 de dic.
Sentirás que tienes en la venas tu vida sentimental. Evita los teléfonos y el trabajo, prefiere la sopa de pescado. Solucionarás asuntos prominentes y te aproximarás a cielos más distendidos.

Capricornio 21 de dic. - 20 de ene.
Sigue el camino del corazón. Surgirán seres alados con las llaves de tus proyectos. Momento ideal para ponerte en marcha y fortalecer tus lazos aéreos. Come la fruta de la pasión.

Acuario 21 de ene. - 18 de feb.
Si tienes pareja, deja de buscar la última palabra. Este es el mejor momento para ir de pesca. Se anuncian cielos medio nublados con un alto grado de pisteabilidad a la sombra.

Piscis 19 de feb. - 20 de mar.
Es una semana propicia para los recuerdos en la región septentrional. Contarás hasta cien para salir adelante: no te dejes intimidar por las olas. Evita paseos por los lugares fríos de la memoria.

Thursday, August 18, 2005

Teologal

Un presentador de televisión intentaba llevar a cabo un debate entre niños de siete u ocho años. La pregunta del millón era ¿Dios existe? De un lado estaban dos niños creyentes y del otro dos niños no creyentes. En un momento, el presentador le pregunta a los niños creyentes que si, ya que creen en Dios, lo quieren más que a sus papás. Entonces la niña contesta: "no no no no (como diciendo: pobre inepto no has entendido nada), es que Dios ES parte de ese amor que yo siento por mis papás". ¿Cómo les quedó el ojo?

Tuesday, August 16, 2005

Cuatro

Mientras fui estudiante de letras y luego mientras fui profesora, pasé cada día frente a la Cervecería Cuahutémoc de camino a la Universidad. Fue entonces cuando desarrollé la teoría de los cuatro pulmones como respuesta a la falta de capacidad inhaladora. Porque resulta que la fabricación de la cerveza, lanza a la atmósfera toneladas y toneladas de un delicioso aroma que un solo par de pulmones no puede abarcar. En cambio, si tuviéramos cuatro, podríamos exhalar con un par mientras seguimos inhalando con el otro y el disfrute sería máximo. Si se mira bien no es tan descabellado, después de todo las vacas tienen no sé cuántos estómagos...

Wednesday, August 10, 2005

Blas

Dice Blas que los árboles son exactamente iguales que nosotros, la única diferencia es que ellos tienen muchos corazones.

Tuesday, August 09, 2005

Galletas

Y aquí está la respuesta de Neiman Marcus. ¡Gracias Lucía!

An urban myth is a modern folk tale, its origins unknown, its believability enhanced simply by the frequency with which it is repeated. Our signature chocolate chip cookie is the subject of one such myth. If you haven't heard the story, we won't perpetuate it here. If you have, the recipe below should serve to refute it. Copy it, print it out, pass it along to friends and family. It's a terrific recipe. And it's absolutely free.

Ingredients
1/2 cup unsalted butter, softened
1 cup brown sugar
3 tablespoons granulated sugar
1 egg
2 teaspoons vanilla extract
1/2 teaspoon baking soda
1/2 teaspoon baking powder
1/2 teaspoon salt
1-3/4 cups flour
1-1/2 teaspoons instant espresso powder, slightly crushed
8 ounces semisweet chocolate chips

Directions

Cream the butter with the sugars until fluffy.
Beat in the egg and the vanilla extract.
Combine the dry ingredients and beat into the butter mixture. Stir in the chocolate chips.
Drop by large spoonfuls onto a greased cookie sheet. Bake at 375 degrees for 8 to 10 minutes, or 10 to 12 minutes for a crispier cookie. Makes 12 to 15 large cookies.

Monday, August 08, 2005

Daniel en Barcelona (visita virtual)

Mi primo Daniel está en Barcelona. Quienes me conocen dirán que tal primo Daniel no existe, pero sí que existe, porque lo dice él y porque lo digo yo. Así que aquí hay algunos consejillos de cosas que no hay que perderse en Barcelona. Con cariño para mi primo Daniel:

El banquete

Paqui: Bueno, bonito y barato. Lassani, en Nou de la Rambla pasando el Palau Guell. Menú de buen precio con todo incluido.

Pizzas: Las mejores del mundo, sabiamente recomendada por la gente del Local. Carrer de la Cera casi llegando a Ronda San Antoni. Se venden por raciones y cada una es más buena que la otra. No dejes por nada del mundo de probar el delicioso flan de queso, una experiencia absolutamente deliciosa.

Restaurante guay: Iposa (que by the way sale en la peli Una casa de locos con Audrey Tatoo) Menú barato con platos originales y muy pero muy buenos. Nunca supe cómo se llama ese parque, pero yendo desde las Ramblas por el Carme es en el primer parque a la izq, o bien detrás del Mercat de la Boquería, donde termina el estacionamiento a la derecha.

Caelum: en el Carrer de la Palla, al que accedes por la plaza de la catedral o por la plaza del Pi. Un lugar muy especial para merendar o tomar un aperitivo, todo está hecho por manos santas. Mira con cuidado la carta, tienes los no poco extraños nombres de un montón de órdenes españolas ¡y los nombres de las especialidades son una delicia!

Crosantería del Pi: En el carrer del Pi, excelente para desayunar.

El Clandestino (¿la clandestina?) Una tetería muy especial. Bajando desde Sant Just por el Carre Lladó la encontrarás a mano derecha, y si sigues bajando un poco más te toparás con un pedazo de la antigua muralla.

Pescaíto: En carrer Ample y Platas (muy cerca de correos)

Champañería: Detrás de los arcos que quedan justo al lado de Pla de Palau (junto a la estació de frança y la delegación de gobierno) Calle Reina Cristina. Ve un día que te toque comer tempra porque se llena escandalosamente. Te puedes beber una botella de cava por 1.20 y los bocadillos son mmmmmmm!

Abre los ojos

Las columnas de la calle del paraíso (detrás de la catedral), ve al fondo de la calle y entra al patio de la asociación catalana de excursionistas, aunque no lo creas.

La plaza de San Felipe Neri (al lado de la catedral, sigue la calle que sale a la altura de la entrada del claustro y llegarás).

Lo que queda del call (la antigua judería). El carrer de la fruita hay una pequeña sinagoga que se puede visitar.

La casa del alquimista. En la calle San Ramón del Call donde dobla y se abre a una pequeña explanada. La casa abandonada. Lleva siglos así. Dicen que ahí vivía un alquimista. Un día un joven le pidió un filtro de amor para una doncella y el sabio se lo dio sin sospechar que la doncella en cuestión era su propia hija. Así que maldijo la casa y desde entonces nadie ha podido vivir ahí, ni prosperar, ni hacer fortuna.

La plaza de San Just. Casi nadie la conoce, está detrás del ayuntamiento por el Carrer de la Daguería o bien por el Carrer de la Ciutat y luego dobla por Hércules. Si sigues bajando por la calle St Just que luego se convierte en Palma llegarás al Pati Llimona. El lugar es muy bonito y suelen tener exposiciones. El acceso es gratuito.

La iglesia de Santa María del Mar junto al paseo del Borne.

El parque de la ciudadela.

El parque del laberinto. Toma la línea verde de metro hacia el velódromo. El parque está justo detrás.

Tan cerca y tan lejos

Si quieres una playa muy pero muy bonita y tranquila vete a Calafell. Los trenes salen de Paseo de Gracia cada media hora. Si es fin de semana vete a comer a Angelitos Negros y saluda de mi parte a Silvia y Carlos, y si se te hace de noche siempre puedes pasar a tomarte un drink a la barra. Es un lugar muy original.

Girona. Vale mucho mucho la pena.

Tarragona. Si te gustan las ruinas romanas es excepcional.

Figueras: El museo Gala.

Cadaques: Aquí se llegan a enteder esos cielos desquiciados de Dalí. Vale la pena ver la casa pero tienes que hacer cita un día antes, en la página web tienes los datos. Hay salidas de autobús desde la estación del norte.



Para el buen paseador la ciudad puede ser infinita, pero desafortunadamente mi memoria no lo es, así que si brota algo más de mis archivos ya lo escribiré. ¡Feliz estancia!

Encuentros III: El Chino en El Tiempo

De tanto en tanto, cuando me entra la nostalgia latinoamericana, me asomo a El Tiempo, el periódico en línea de Colombia. Uribe, la guerrilla, el narco, los para, son los personajes habituales de la portada. Hoy descubrí una sección llamada “Vallenato social club”. Lo único que no esperaba era encontrarme amigos de Monterrey. Pero ahí estaba el Chino, con todo y su coche vendido para ir a Colombia, su deslumbrón vallenato, sus parrandas tradicionales, su hijo Diomeditos y su Virgen de Guadalupe de un metro veinte para Diomedes Díaz. No cabe duda, sin importar en qué valle hayamos nacido (en el de Upar o en el de Santa Lucía) semos vallenateiros. AYOOOOOOOMBE.

Wednesday, August 03, 2005

Forward

Odio los forwards. Confieso que la mayor parte ni siquiera los leo. Y como yo los odio procuro no hacer reenvíos ni participar en cadenas. Incluso en las buenas. Más de una vez he comprobado que son mentiras y en alguna ocasión mi amigo Raúl, entonces administrador de redes, me explicó el extraño porqué de este tipo de envíos, que yo sería incapaz de reproducir. Total, que por error abrí este y saqué premio, porque trae una receta de hacer galletas que se ve muy buena. No sé si efectivamente sea la receta de las galletas de Neiman-Marcus y si realmente le cobraron por ella alevosamente 250 dólares a un pobre mexicanito. Lo que sí sé es que en su nota vengativa discrimina a los hombres porque evidentemente no los ve capaces ni de seguir estas simples instrucciones para darse un gusto. De hecho también las personas solteras salen discriminadas y...bueno de eso hablamos otro día. En todo caso reproduzco aquí la receta (con todo y su encabezamiento vengador). Si alguien la prepara me cuenta cómo salieron las galles, y si algún experto puede contarme qué es la "soda" (¿acaso bicarbonato de sodio?) también se lo agradeceré. ¡Provecho!

Pagué $250.00 por esto y no quiero que Neiman-Marcus obtenga ni un centavo más de esta receta, así es que aquí les va. Si son mujeres, les garantizo que les Fascinaran a sus esposos. Si son hombres, díganles a sus esposas que se las preparen, les encantaran.

Neiman-Marcus Cookies House Recipe
2 tazas de mantequilla
4 tazas de harina
2 cucharadas de soda
2 tazas de azúcar
5 tazas de avena licuada (mida la avena y luego lacuela hasta convertirla en polvo)
24 oz. de chispas de chocolate
2 tazas de azúcar moscabada
1 cucharada de sal
1 barra de chocolate Hershey de 8oz. (rallada)
4 huevos
2 cucharadas de polvo de hornear
2 cucharadas de vainilla
3 tazas de nueces trituradas (si lo desea)

Bata hasta hacer una crema con la mantequilla y las dos azucares. Añada los huevos y la vainilla. Mézclelos con la harina, la avena, la sal, el polvo de hornear y la soda. Agregue las chispas, la barra de chocolate y las nueces. Haga pequeñas pelotillas y colóquelas con una separación de dos pulgadas entre sí, sobre una bandeja para hornear galletas. Hornee por 10 minutos a 375 grados. Rinde para 112 galletas. Que las disfrute.

Monday, August 01, 2005

Culinaria

Uno con miel de abeja, otro de maple, otro con miel Karo, otro con cajeta, uno más con mantequilla y mermelada, otro con esa miel de piloncillo que hacía mi abuela, otro con leche condensada. Esos eran los hotcakes que se comía mi papá. Y si cada uno de sus 5 hermanos se comía otros tantos no quiero imaginarme la montaña que mi abuelita preparaba religiosamente cada domingo y fiestas de guardar. Lo milagroso es que a pesar de estos opíparos desayunos hayan seguido siendo todos flacos.

Cuando Lucía y yo éramos pequeñas, los domingos se inauguraban con un desfile de personajes en masa de hotcakes: era la felicidad, qué les untáramos era francamente lo de menos. Mi papá es un artista en eso de dibujar con masa, sabe dar efectos de color y toda la cosa. Lo mejor era tener una gran M en el plato y mirarla mucho antes de devorarla.

Después con el paso de los años la tradición se perdió. En estas tierras gachupinas ni siquiera venden harina de hotcakes. ¿Cómo pueden vivir sin la negrita que a todos encanta? ¿Sin la tía Yemina? ¡Generaciones y generaciones de niños inocentes crecen sin haberse llevado a la boca un tenedorazo de tres pisos embarrados de miel y chorreando mielecita. Pero por fin descubrí cómo hacerlos yo misma. Y ahora cada domingo el Mao y yo nos comemos uno con maple, uno con tahina, uno con mermelada...

Lo bonito del asunto es que a Kalthomy le encantaron, aprendió a prepararlos y este domingo que además era cumpleaños de su mamá todos en su casa disfrutaron de la tradición familiar. Y así seguirá, pasando de generación en generación.

Saturday, July 30, 2005

Sufi I

En el libro: Sheikh Nazim, la prueba de la generosidad (Editions du Relié, Paris 1997), Philippe de Vos hace este relato sobre el primer viaje de Mawlana a Estados Unidos:

Cuando le piden que hable, después de los ministros, cuenta que un día el Profeta (sobre él las oraciones y la paz) estaba entre sus compañeros cuando vieron pasar un cortejo fúnebre. El Profeta (sobre él las oraciones y la paz) en ese instante se levantó haciendo que todos lo que estaban con él se levantaran. Algunos de sus más próximos exclamaron sorprendidos: “¡Pero si este hombre no es un musulmán!” El Profeta (sobre él las oraciones y la paz) respondió: “Si yo veo que un hombre es acompañado por la luz o por los ángeles, eso me basta como prueba de lo que él es.”

Sheikh Nazim osaba decir en esta noble asamblea de representantes de la educación islámica en el mundo (muchos de ellos ministros de asuntos religiosos), que es así como hay que juzgar, por los frutos de luz producidos y no en función de una pertenencia o de una apariencia religiosa.

Thursday, July 28, 2005

Perfume de Nador

Hoy los niños del taller le pusieron música al poema de Gorostiza. Construyeron sus propios instrumentos, le hicieron al poema los arreglos necesarios (por ejemplo, multiplicar el estribillo) y cantaron con todas sus ganas. El vocalista fue Moisés, un niño marroquí, acompañado en la guitarra de cartón por Ayoub, en las maracas de yogurt por Dani de Rumania y Adri de aquí, en la caja por Mansi, de la India, y en el palo de agua por Telmo, también de aquí.

En la voz de Moisés las varas de nardo se transformaron en barcas de Nador (la ciudad donde nació), un solo aroma se convirtió en un solo amor y las blancas varas desprendidas en des-perdidas. Magia de la mejor.

Al final todos exigieron su copia de la canción para poder cantar ad infinitum que se alegra el mar se alegra el mar se alegra el mar se alegra el mar...

Tuesday, July 26, 2005

Laberinto (poema en piezas) II

Cada puerta un atavío
un vestido nuevo
un rostro distinto
todos el mío.

Está el corredor angosto,
la garganta de bosque y laja
muros de noche espesa
donde los cocuyos arden
telegráficamente
desenfrenadamente
y la marea de estrellas bate sobre el cañón.

Mi voz es el grito del tiempo
soy la que trae la lluvia
india que huele sangre
hacha de la tormenta
ofrenda de cuarzo entre las peñas,
beso secreto junto al pozo
travesía, tibio pecho.

Soy por el pasillo de edificios
reina del asfalto
incomparable Ariadna del subsuelo
profetisa del ocaso en chimeneas.

Guío los pasos de los coches
descifro las venas mortales
bailo con dragones
acaricio los dedos de navaja
trazo con mis pies caseríos y cerros
mi aliento enciende las velas
miro yo a través de los faroles,
en cada parquímetro mi corazón se agota.

Conozco el camino de las peñas
las calles de lodo,
conozco el paseo por el mármol
he volado sobre el suelo blanco
con zapatos de princesa.

No voy a ninguna parte.

Wednesday, July 20, 2005

Cuando yo era colombiana

Todo empezó con Verito. Nos reconocimos apenas mirarnos de un extremo al otro del salón de clases. Luego todo fue armar y desarmar palíndromos, conversar largas horas acodadas en la mesa de los sueños, recorrer laberintos, descansar sobre la arena, helarnos en patios poéticos, ir a la caza de poemas sobre los pies, besar hombres en las esquinas de la discordia, mirarnos a través del espejo. Hermanas idénticas y distintas, dos versiones de la misma cosa. De Verito me viene lo rola, las palabras andén y tenaz. ¡Rolísima! me diría una noche de esas un colombiano en una pizzería, ¿ay cómo así? –respondí yo- ¡mexicanísima! No me creyó.

Luego vino Esteban y sus flores de San Jordi, sus enormes ojos de melaza, sus historias, su capacidad de asombro, su voz tímida y acogedora, su solicitud, Barcelona desde su terraza. Después, en los días terribles, Gerardo. Si no me ahogué fue por Gerardo. Y luego muchos otros. Encarnada Bogotá, Tunja, Santa Marta, Cali, Bucaramanga (sí, ese lugar existe), Pasto, Medellín, Barranquilla: Colombia se volvió mi patria.

Llegué a verme ahí, montando en buseta por Bogotá, con un saquito en la mochila, escuchando salsa, bebiéndome la cadencia de las conversaciones, trabajadora de la cultura, bailadora, enamorada. Hasta que soñé que mi mamá no estaba muerta sino que la tenía la guerrilla colombiana y me di cuenta que no quería un marido con el secuestro asumido como riesgo laboral, ni coches bomba frente a los bares. De todas maneras, el que hubiera sido mi mejor pretexto acabó por disolverse entre botellas de whisky y un sinfín de piernas (ajenas).

A decir verdad, todo empezó con Luz Helena. Creo que fue ella la que me reconoció en ese otro salón de clases. Contra mi ingenuidad extrema, su mala leche. La vi soñar muchas veces y llorar sólo una. Pero hierba mala nunca muere. Sus interminables siestas vespertinas y un cambio de clima la acabaron de curar. Nos fue uniendo una larga historia de complicidades y al final un vínculo indisoluble: hermanas de saliva, gracias a la amable colaboración de...dejémoslo así.

Cuando me admitió en su casa su madre pasó a ser mi madre y las noches de Monterrey empezaron a sonar a salsa y cosas peores. ¿Cómo no iban a serlo con una madre caleña y solitaria? El mismo swing, la misma nostalgia transformada en energía vital, las mismas ganas de sacudirnos algo de cuerpo, de tocar algo más.

Pero si lo pienso bien, lo cierto es que el primer flechazo fue vallenato. Sobre el escenario del Obispado un jugador de americano, rubio, piel dorada, ojos azules y gorra de los Yanquis encarnaba al Rey Vallenato de turno. Nada que ver con lo que esperábamos: ni tez morena, ni sombrerito llanero, ni mochila colombiana. Eso sí, como digno heredero de Francisco el Hombre tocaba endemoniadamente. Nos enamoramos del paseo, quedamos deslumbrados con el son, enloquecimos con el merengue, y nos heló la puya.

Ese fue un sueño del Chino Mitotes hecho realidad: una semana de escenarios regiomontanos tomados por el vallenato y la raza colombia, una semana de parranda ininterrumpida con los hijos del Valle. Yo me quedé con un hermano: Ñeco Montenegro, una dedicatoria susurrada al oído que cualquier chica hubiera deseado, amigos queridísimos y una nostalgia irreparable.

Dos años después, tal vez tres, en un avión de Mexicana leí el asesinato de la Cacica y le devolví las lágrimas que lloró con mis poemas. Su entierro legendario me lo contó Lourdes al teléfono, pero yo ya lo había leído en los Cuentos de la Mamá Grande.

En realidad, como muchos otros en Monterrey, empecé a ser colombiana sentada en las esquinas de la ciudad, escuchando cintas rebajadas compradas en el río y hablando de muchas cosas. Una tarde tras otra me empapé del miedo, del dolor, de la alegría, del recuerdo, de la vida, del vértigo. Veía los toros desde la barrera, pero aún así el vallenato reiterado me dejó la marca de las muchas voces y las muchas vidas que pude rozar, de las calles empinadas de Revu, de los secretos grabados por las chicas de Escobedo, de las pintas en la pared, de las carreras, de la cárcel, de los muertos, de los vivos que siguen bailando en círculo y repiten los pasos cortos de las cadenas de antaño a miles de kilómetros de distancia.

¿Y tú de qué parte de Colombia eres? me preguntaban cada vez que me sacaban a bailar. De Monterrey, decía yo. O directamente me tomaban por rola o por santanderina. Ya no hago arepas (¡Verito!), ni como sancocho (¡Gerardo!), ni bebo aguardiente en vasos chiquiticos (¡Luz!). No hablo de usted, no bailo salsa, no me junto con amigos el 20 de julio. Sigo sin poner un pie en Colombia porque me da miedo: el día que vaya me quedo. Pero dentro tengo el zarpazo. Acordeones de aquí y de allá cantan en mi pecho.

“Te vas, te vas y no la olvidas” dicen los Aterciopelados. Yo ni voy ni la olvido, pero no se me cura con nada. Cuando la dejo un poco me empieza a gritar por dentro, me reclama. Será que me la he imaginado demasiado, que la sueño paraíso perdido, destino ineludible. Será que en otra vida fui colombiana.

Monday, July 04, 2005

Encuentros II: Verito en Barranquilla

En el Museo de Arte Contemporáneo de Barranquilla hay una exposición sobre Fernando Botero, en la exposición hay una sala climatizada y en la sala climatizada hay un video sobre la vida de Botero. En el video hay imágenes de cuando Botero era profesor de la Universidad de los Andes. En las imágenes de la Universidad de los Andes hay unas escaleras y en las escaleras está sentada Verito. Ella no lo sabía, ni nunca lo ha visto, pero por una de esas casualidades que nunca son casualidad, Estéban la vio y se lo contó, mientras ella estaba sentada en la sala de computadoras de la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona.

Encuentros I: un regio en el metro de madrid

Lo vi nada más subir al vagón en Avenida de América. Logré aproximarme entre la gente y me tenía una historia curiosísima que le ocurrió al ir a buscar las fotos de su pasaporte. La historia ya era suficientemente simpática como para alegrarme el día, pero lo que no esperaba era ver al final del cartelito pegado junto a la puerta, la firma de Alfonso Reyes. ¡Pero si eres tú! pensé ¿también por aquí? ¿te sigue todavía ese sol de Monterrey, despeinado y amarillo? A mí sí.

Tuesday, June 21, 2005

Luciérnaga

Hace tiempo escribí esto sobre mi hermanita (la única de sangre, porque tengo otras muchas adoptivas):

Lucía se desmayaba con el olor a hospital. Diez años de tener una madre enferma hacen eso. Se fue del norte porque lo encontraba imposible de abrazar y en la capital estudió Pedagogía, eso también por influencia de su madre. Un día empezó a encontrarse bien en los hospitales, tal vez de tantas horas de acompañar a Juan mientas estaba en coma. Otro día descubrió que armada con una nariz roja y una bata de doctor podía curarle el ánimo a los enfermos. Desde entonces es payaso de hospital, o dicho más correctamente “médico de la risa”. Al principio fue duro pero poco a poco ha aprendido que donde no cabe la risa cabe la caricia y que cuando todo pasa se vale llorar.

Y antes, como parte de una letanía de hermanas, había escrito esto otro:

Lucía vaivén de flores,
colección de alas,
concha
pan dulce
¿qué decirte a ti
brillo
luz en ti misma
huracán ráfaga refuego?

Difusa y clara
complejísima
amada hermana
Lucía de la panza fría
Luciana
memoria
¿tú contarás nuestra historia?


Cuando pienso en ella lo primero que se me viene a la mente es un cuento para niños, algo como:

Cuando era pequeña le gustaba ponerse el plato con huevo de sombrero y correr por los pasillos al ritmo de sus pañales. Parecía una oruguita satisfecha y gordinflona. Luego le salieron resortes en las patas y cola de chango, con lo cual andaba todo el día colgada de los árboles, de los columpios, de las lámparas. Más tarde las patas se le pusieron peludas y blanditas y se convirtió en osito. En ese entonces todavía me daba calor que se me encaramara durante horas y horas. Hasta que por fin se convirtió en lo que estaba llamada a ser: una hermosa luciérnaga, una luna con alas, una princesa caramelo. Ahora podemos hablar y hablar durante horas, cantar canciones, bailar, dibujar, jugar, inventar cosas, llorar juntas, y cuando estamos lejos una de la otra, mi hermana, que es dueña de la luz, lanza señales que cruzan el mar y la tierra, alumbran mi corazón e iluminan mis sueños. ¡Mi hermana es la mejor del mundo!

Me lo imagino con pasta dura y hojas brillantes, letras grandes e ilustraciones de colores que den mucha risa.

Definitivamente, si algo tengo que agradecerle a la vida (bueno, y a mi mamá y a mi papá), es tener una hermana como la mía. La quiero tanto tanto que a veces no he sabido cómo quererla (entrarle a mordiscos no siempre es lo más conveniente). Pero ella sigue ahí, luminosa, reídora, poderosa, poniéndole azúcar a mi vida. ¡Te quiero germana, feliz cumpleaños!

Monday, June 13, 2005

Bailandonsonsito in the street again and again

Bailábamos cualquier cosa. Un mambo en medio de la lluvia, mi primer vallenato en una cancha de basketball, ska sobre las azoteas, una cumbia matona entre las piedras de un estacionamiento. Era escandaloso, todos los sentidos alerta, el de la ironía y el de la intuición incluidos. Improvisar, brincar, girar, retar, atacar, esquivar, reírse del mundo, sintonizarse, volar, hacerse un solo movimiento. Improvisábamos siempre, sólo con mirarnos sabíamos exactamente qué hacer, hacia dónde ir, qué extremidad lanzar, cuánta fuerza o cuanta suavidad imprimir en el paso siguiente. Podíamos recorrer una gran distancia bailoteando o hacer las evoluciones más arriesgadas sin movernos de un punto fijo. Podíamos invitar a la fiesta a todo el cuerpo o bailar sólo con gestos. Nunca más he tenido esa capacidad de anticipación, de improvisación, de conexión. Nunca hemos vuelto a hacerlo. Nos pudieron los años o la distancia o las circunstancias. No hemos vuelto a bailar. Pero cada vez que suenan los himnos de entonces es como volver a bailar, a amigarnos, a hacernos cómplices a borrar el mundo alrededor y ser un solo planeta girando. Aunque estemos a miles de kilómetros sobre este planeta.

Sunday, June 12, 2005

Laberinto (poema en piezas)

Huí de todas las ciudades
corrí por todas las calles
brinqué todas las vallas
me escurrí por todas las puertas.

Transité los pasadizos
seduje las cerraduras
violenté todos los candados
atravesé todas las cámaras
recorrí todos los cuartos.

Salté de lecho en lecho
mi sangre tiñendo el suelo
abrí todas las rejas
mi piel en sus filos.

Huí como todas las princesas
en lomos de todos los caballos
crucé los bosques
nadé los ríos
sobrevolé los pantanos.
Ardí en todas las hogueras
me escondí en todos los cuerpos
ovillo fui de todas las cocinas
pájaro de todos los brazos
estrella fugaz de los labios.

No guardé de mis viajes apunte alguno
no reviví jamás en la hoja mis días.
Cada ciudad fue una ciudad perdida,
cada paso dejado atrás,
cicatriz cada mordedura.

Correr,
correr siempre
con la mano de Ulises devastar ciudades.

No voy a ninguna parte.

Tuesday, June 07, 2005

Irrealidad

-¿Conoces la fuente de los leones?
-no
-¿la Plaza de Nosédónde?
-no
-¿el Parque de Noséquién?
-tampoco
-No me extraña, es que no existen

Mi amiga Macorina, oriunda de este mítico lugar y de abuela cuentacuentos, trataba de ubicarme en el espacio. Creo que quería explicarme que Azuqueca no era nada y que hace sólo unas décadas las huertas quedaban aquí mismo.

Eso mismo deben pensar muchos de sus pobladores, que este es sencillamente otro de esos lugares donde a fuerza de no haber nada, y de no haber pasado nunca nada, se convierten en Nada. Lo mismo decían de la Sierra Sur, donde los abuelos le contaron tantas historias a Cristóbal Paurake que ya nadie puede negarles su lugar en el Mundo. Imaginar, recordar, relatar, desear. Ha ahí el antídoto contra la Nada ¿cierto señor Ende?

Todo parece indicar que Azuqueca es producto de mi imaginación, mi propio Mundus Imaginalis (ver H. Corbin), el lugar de mis encuentros y desencuentros.

“Azuqueca no existe, te lo inventaste en una esquina del ensanche. Pon la embajada de Azuqueca en Barcelona y te vienes con pasaporte diplomático” dijo Gerardo. No estaría mal, embajadora de mis visiones, representante legal de mis ensueños.

Por lo pronto Lanzarote, Chretien, San Bernardo, el señor Gilson, Victoria, Silvia y Vero por los pasillos de la Universidad convertidos en calles del Raval, una lejana mesa de los sueños, los amigos, las noches de rumba, las canciones de gatos y de ratones, la guarida junto a la catedral, la calle del Paraíso, me visitan, me acompañan, se vuelven mi geografía, algunos -señor Gilson- me atormentan, se confunden con esta otra, coinciden aquí, en este territorio de la irrealidad llamado Azuqueca.

¿Con que el tiempo y el espacio, eeeeeh?

Wednesday, May 25, 2005

El interlocutor o De tobillos y besos

Si hay algo que valoro en este mundo es un buen interlocutor. Ciertamente son un bien escaso e incluso llegué a pensar que eran un lujo que no podía costearme. Luego encontré a Toño Ramos, el interlocutor maravilla. Cuando está hablamos largo y tendido, cuando no está, están siempre sus letras. Tener un Toño en la vida es ejercer felizmente de lector-escritor, de ser dialogante, de conversador, es tener un pretexto maravilloso para afinar mente y corazón, para dar ocasión a la alquimia de la palabra.
Cuando creo que no tengo nada que decir miro el blog de Toño y siempre encuentro algo de mí. Hoy encontré tobillos y besos. Los tobillos son la onda, lástima que muchos no reconozcan esta verdad universal. Andar, bailar, flotar, dirigirse, acariciar. Todo eso hace un tobillo. Tobillo brújula, tobillo capullo, tobillo serpiente, tobillo enredadera. Quede como apunte para un texto futuro.
Dos se besaban en el metro de Madrid, de Sol a Atocha, ella parecía una princesita y él Pancho Pantera con cabello de estilista profesional. El beso duró lo justo para que no se le agotara el aura de belleza y al final la chica se volvió para mirarme y me sonrió con una complicidad maravillosa. Algunos besos generan ese tipo de burbujas ajenas a la realidad, por eso la gente los ve con envidia. Parece ser que esa noche yo llevaba un salvoconducto para compartir, de alguna manera, ese espacio de hogar y de paraíso que tienen algunos besos.

Monday, May 16, 2005

Ser escritor

Creo que la pregunta del millón es ¿qué es ser escritor? y la del medio millón: ¿qué es triunfar como escritor? Como dice el famoso proverbio: si un árbol cae en medio de la selva sin que nadie lo escuche ¿el árbol cae? o bien: ¿basta escribir maravillosamente para ser escritor, o hace falta también ser leído para ser escritor? ¿existe realmente una literatura del norte o del sur, una literatura mexicana, latinoamericana, etcétera, etcétera e infinitamente etcétera? ¿o existen simplemente los motivos, los temas, los tópicos, los paisajes (geográficos, culturales, personales, imaginarios)? Y eso por no preguntar ¿existe realmente la literatura? No es simple retórica, pregunten si no a los teóricos de la literatura comparada para que les contagien un poco de su angustia ante el desplazamiento de las definiciones y el derribo de los sistemas de clasificación literaria.

El lugar de enunciación, he ahí el dilema, el temor de ser “provincianos” (bastante provinciano, por cierto), la repulsa a la candidez, a la rusticidad, la huída del margen. “¿Para ser escritor es necesario irse a vivir al DF?” Afirmo que para ser escritor es necesario irse a vivir, así, a secas. Es decir, la experiencia es algo ineludible, estés donde estés. Pretender escribir sin sentir (sin haber sentido) es un camino cerrado. Si nos decantamos por el lado de la escritura per se (es decir: para ser escritor basta con escribir maravillosamente) me parece que se escribe igualmente bien entre cualquier par de meridianos, aunque hay que reconocer que unos serán más estimulantes que otros según para quién. Lo que se necesita para escribir maravillosamente se lleva dentro, te muevas o no por la circunferencia terrestre. Si preferimos eso de que para ser escritor hay que ser leído, definitivamente algo habrá que acercarse a los centros de difusión de la literatura, físicamente, pero también en tema, tono, género y otro largo etcétera.

¿Por qué los escritores del norte buscan el centro? ¿porque les falta literatura? No: porque les falta infraestructura: lectora, editora, difusora, crítica, académica. “Donde empieza la carne asada se acaba la civilización” dijo el que todos sabemos. ¿Se constituirá el norte en ese “tema emergente en las letras mexicanas” del que habla Minerva Reynosa? Tijuana tal vez, pero Monterrey no creo. No mientras la “ciudad del conocimiento” siga pensando desde sus jerarquías que la cultura no produce nada, que la literatura sirve para que las señoritas tengan tema de conversación, y que es posible generar conocimiento ignorando deliberadamente amplios segmentos de la realidad. Lo que quiero decir es: podrá haber maravillosos escritores regiomontanos, norteños, maravillosamente leídos, pero de ahí a que el norte se convierta en una fuerza literaria hay una grandísima distancia. Aunque también puede ser que Minerva Reynosa no se refiriera a eso.

(Para coger el hilo vea la página de Antonio Ramos)

Friday, May 13, 2005

la jornada de hoy

Saber escuchar el aire, virtud de los graniceros para manipular el tiempo
Invocaciones al Señor de Chalma para atraer la lluvia y atajar las tormentas y el granizo


''Forman parte de una compleja tradición heredada'', expresan investigadoras

JOSE CARLO GONZALEZ

Amado Hernández, saudino de San Pedro Techuchulco, estado de México, besa la piedra del pescadito del cerro del Toro, lugar donde se efectúa el ritual para pedir que llegue la lluvia para beneficio de la siembra y que se aleje el granizo que la daña FOTO José Carlo González
Saudinos, quiapequis, graniceros, tiemperos, atajadores, especialistas en rituales de herencia prehispánica. Hay muchas maneras de nombrarlos.

Saben manejar la lluvia, el viento, la tormenta y el granizo. También saben curar los males que esos fenómenos provocan.

Adquieren su don alcanzados por un rayo, o bien en el más profundo sueño o bien por la ingestión de plantas sagradas.

Estamos en San Pedro Techuchulco, en el estado de México. El temporal ha comenzado.

Para convocar a la lluvia y controlar al viento, la tormenta y el granizo, en la zona sur de Toluca y en las comunidades de las faldas del volcán Popocatépetl se han llevado a cabo las ceremonias tradicionales de pedimento de lluvia que cada 2 y 3 de mayo convoca a su vez a los especialistas en rituales de herencia prehispánica.

Los saudinos habitan en la población de San Pedro Techuchulco, mientras los quipequis en los pueblos de Morelos, todos colindantes al volcán. Su nombre común es graniceros.

Las investigadoras Johanna Broda y Beatriz Albores lo han documentado así: ''Son especialistas en rituales de origen prehispánico y forman parte de una compleja tradición heredada".

Según las creencias y costumbres, los graniceros saben manipular los fenómenos atmosféricos y también curar los males que causan la lluvia, el granizo, las tormentas, el viento, debido a que los atributos de estos hombres y mujeres coinciden con las funciones de los curanderos.

En su libro Graniceros, cosmovisión y meteorología indígena en Mesoamérica, Broda y Albores especifican:

''Los graniceros adquieren su don por varios medios, entre los que se encuentra el ser alcanzados por un rayo, los sueños y la ingestión de plantas sagradas. Sus conocimientos se transmiten de generación en generación para ocuparlos en fines benéficos de las comunidades agrícolas, tales como atajar el granizo que perjudica las cosechas, o traer el agua que engorda el maíz."

Adoración de las cruces

Las ceremonias del 2 y 3 de mayo de 2005 transcurrieron así en la población de San Pedro Techuchulco:

Con sus 82 años a cuestas, don Felipe Siles marca el paso a su sobrina y a sus dos nietas. Muy temprano, caminan por una terracería hacia las últimas milpas. Su destino es El torito, piedra sagrada del cerro Olotepec, donde se realizará la ceremonia de adoración de las cruces.

El recorrido es largo. Más de dos horas y media por brechas empinadas. Lo hacen con un propósito muy claro y sencillo: ''acompañar por gusto a los atajadores", participar en la limpia y preguntar cómo vendrán las aguas, que por estas fechas aún no han caído en la zona.

Los saudinos salieron más temprano por otra ruta, a caballo. Coinciden todos cuando llegan al cráter. En una de las orillas hay seis cruces, tres arriba del altar y tres debajo.

Cuatro graniceros se hincan ante ellas y saludan: ''ya llegamos", les dicen y comienzan sus rezos invocando primero al Señor de Chalma, pidiendo su ayuda ''para el trabajo de este temporal".

Limpian y barren las hojas secas para luego ''vestir" las cruces con un ''mantito" verde para el reverdecer del campo. Enfloran el lugar y colocan una ofrenda de fruta partida y acompañada de galletas de animalitos y dulces. Todo el tiempo arde copal en un sahumerio, donde también se queman en las brasas las hojas de laurel benditas.

Pasan todos a la compuerta, que es la salida de una cueva en la negra espalda del cráter. Es el momento más importante de la ceremonia, advierte don Angel Franco, el mayor de los saudinos.

Para realizar el pronóstico del temporal, golpean tres veces con la palma de la mano abierta sobre la piedra mayor del acceso a la cueva. Acercan el oído para escuchar el aire, para saber si será bueno o malo el que vendrá con este temporal. ''Viene bien", será el consenso adusto horas más tarde.

Enseguida realizan una ceremonia, restringida, para ''abrir la compuerta y dejar salir el agua de dentro del cerro".

En esta ocasión hubo una señal de alarma: solicitaron a sus acompañantes dos botellas más de agua bendita. ''Cuando hay mucha lluvia -nos explica un saudino- solo rociamos poca agua en la cuevita". No fue este el caso.

Es el momento de bajar a La joya: el centro del cráter, por una pendiente casi vertical.

El descenso lo hacen los mayores en cuclillas, como si disfrutaran de una resbaladilla. Saludan al Torito, la piedra grande, brillante, que asemeja al animal echado en tierra dentro de un círculo.

Los saudinos le avisan a la piedra de su presencia, se persignan, oran, solicitan su auxilio en sus labores.

Escarban a los costados del animal pétreo para sacar el copal que enterraron el año pasado y dejar ahora el que extraerán el venidero.

Caricias a la piedra

Angeles Castañeda, a quien la comunidad la recibió apenas el año pasado como nueva saudina, se topa en su escarbar con una salamandra negra con el dorso rojo, que estaba escondida bajo la piedra.

"Son malas", comentan las voces en derredor. Parece otro augurio.

Se hincan entonces todos y circundan con sus cuerpos el lomo de la roca negra. Le pasan las manos por encima y se tocan la cara, los ojos y el cuerpo, para limpiarse de dolores. Cuando terminan, "ra-mean" con una palma el lugar que antes acariciaban "para que el rumiante no baje al campo, para que no les haga el mal llevando el granizo a la siembra", nos explica don Amado Hernández, uno de los mayores.

Recorren el ritual repetido en otras piedras, la última de las cuales la llaman El pescado, donde ponen flores rojas. En cada estación, en cada piedra, repiten las oraciones, los adornos con flores, las caricias a la piedra y los ramazos sobre de ellas, la ofrenda de fruta partida y el rocío de agua bendita.

Para terminar, los asistentes se turnan frente a las cruces para hacerse una limpia con ramas verdes. Luego de aliviar así su cuerpo dan paso al convivio. Comparten los alimentos que han llevado todos.

Arturo Lara, recién iniciado en las labores de atajar el granizo, expresa así su impresión de la ceremonia que acaba de culminar:

''Esta tradición debe ser preservada como raíz cultural. Aunque no tiene comprobaciones científicas, es evidente que tiene un gran manejo de energía".

Este ritual se hace tres veces al año: el 2 de mayo, luego el 14 de agosto, que es el día de la Virgen de la Asunción, para celebrar que ya están las lluvias, y finalmente el 2 de noviembre, para agradecer el final del ciclo agrícola.

En el camino de regreso, don Felipe Siles, quien ha vivido esta ceremonia durante sus 82 años de vida, pasa a ver su milpa. Está impaciente porque no han llegado siquiera las lloviznas y el calor es tremendo. Una vez que celebró la ceremonia su rostro está tranquilo: "si me va bien, con este terrenito sembrado de elotitos y dos parcelas de haba que sembré allá arriba, sacaría unos 10 mil pesos para toda la temporada".

Así concluye la jornada del 2 de mayo.

Al día siguiente nos trasladamos a Tepetixpa, también en el estado de México, donde don Alejo Usbaldo, el quiapequi mayor de Atlatlauca, Morelos, encabeza la ceremonia de pedimento de lluvia en la cueva de Canaltitla.

''Venimos a este templo -habla don Alejo Usbaldo--porque aquí nos enseñaron a pedir agua en el temporal". Y hace su diagnóstico: "sí va a llover. No mucho. Pero vamos a tener buena cosecha".

Este pequeño nicho natural está casi escondido en los límites de los estados de México y Morelos, en las faldas del volcán. El templo-cueva-nicho-Meca está a unos cuantos metros de la carretera federal que une Amecameca con Cuautla y a un costado de un campo de cultivo de maíz.

Los quiapequis están desconcertados. Manos anónimas retiraron las cruces de madera que habían depositado en la cueva y las quemaron junto a unos candelabros de barro. Sólo quedan cenizas y aún sale humo.

Preparan el enfloramiento. Encienden los sahumerios. Elaboran otras cruces con ramas de cuilote.

Ya el quiapequi mayor hace la llamada. Se hacen dos filas. Todos cargan arreglos de flores. Entran al templo. El mayor invoca por su nombre a los antiguos graniceros, así como otros lugares sagrados y por fin, realiza el pedimento:

''Señor de Chalma, venimos aquí a pedirte buen temporal para nuestros sementeros. Te pedimos nos socorras. Venimos a cumplirte porque es nuestro deber". Cantan y rezan.

Pétalos de rosa para ''glorear'' el lugar

Don Alejo Usbaldo guía todo el tiempo la ceremonia. Debido a su avanzada edad relega funciones a don Jesús Soto y a don Timoteo Linares, quienes acompañados por sus familias pasan a poner las cruces en el nicho, les colocan listones blancos, las enfloran y prenden velas.

Invocan: ''regresemos su espíritu al lugar donde nos han protegido de las tempestades y los grandes temporales".

Todos se forman en círculo y golpean con palos hacia los cuatro puntos cardinales.

Ahora pasan, siempre en fila, a la gran ofrenda: fruta, pan, mole con pollo, atole de atole. Se nombra a cada uno de quienes aportan ''los dulces alimentos", rezan y ofrecen los platos a los cuatro puntos cardinales antes de depositarlos sobre un mantel de plástico frente a la cueva.

Don Jesús Soto sube a la entrada del nicho y avienta pétalos de rosa para "glorear" el lugar.

Timoteo Linares, médico tradicional a quien la comunidad acaba de recibir como nuevo quiapequi, dice a manera de epílogo:

''Estamos en contacto con la tierra. Somos sacerdotes tiemperos porque fuimos elegidos por el tiempo.

Thursday, May 12, 2005

Mar Blanco

Así se llama el Mediterráneo en árabe. Yo lo llamo Mar Intermedio.

Wednesday, May 04, 2005

Sentimentalismo futbolero o You'll never walk alone

Después de 20 años, el mítico Liverpool está de nuevo en la final de Europa. Ayer noche Anfield se estremecía con el canto de los aficionados: you’ll never walk alone. Curioso himno para un equipo de futbol. Pero es que este no es cualquier equipo.

Poco o nada sé de futbol, pero algo sé de las personas, de los sueños y de las esperanzas. Y sé que los que se reúnen entorno al Liverpool son soñadores natos, porque son capaces de transformar un simple juego en un acto de fe, de amor y de deslumbrante heroicidad (y a las poetas en cronistas deportivas, diría mi papá).

“Make us dream” dice alguna manta en rojo vibrante de las que ostenta la grada. Esta temporada el Liverpool no sólo los ha hecho soñar, también se ha atrevido ha hacer sus sueños realidad.

Sin duda alguna es inspirador: así hayan pasado 20 años hay que meterle gol a la vida y defender la portería hasta el final.

When you walk through a storm
Hold your head up high,
And don't be afraid of the dark.
At the end of a storm,
There's a golden sky,
And thesweet silver song of a lark.
Walk on through the wind,
Walk on through the rain,
Though your dreams be tossed and blown...
Walk on, walk on, with hope in your heart,
And you'll never walk alone,
You'll never walk alone.
Walk on, walk on, with hope in your heart,
And you'll never walk alone...
You'll never walk alone.

Sunday, May 01, 2005

Nota roja

Ayer tiraron la casa que me gustaba. Estaba a la orilla del camino. Era vieja. Por sus ventanas se asomaban flores y manojos de hierba despeinados, verdes y amarillos enloquecidos por el aire. Entre el desierto de naves industriales y fierros nuevos era el único atisbo de pasado que nos quedaba. Parecía hecha por el hombre, ladrillo sobre ladrillo, casi con cariño. Tenía vigas fuertes de madera sosteniendo el techo de teja. La garra de una máquina enorme la destrozó a zarpazos mientras le apuntaba con la luz de una electricidad desoladora. No pudo hacer nada para defenderse, ni yo tampoco. Esta mañana encontramos sus restos sobre el campo de amapolas en el que descansaba.

Thursday, April 28, 2005

Sixty pater

Cuando pienso en mi papá me lo imagino sobrevolando el Sahara, cruzando el Atlántico, arreglando un avión en medio de las montañas, mirando una única rosa, gritando su edad en un cuartel de policía, dibujando un borreguito.

No es que me crea hija de nuestro querido Antoine, sino que al situarme en el mundo de los sueños y las letras, en el mundo del corazón, mi papá parece tan semejante: un valiente piloto capaz de oír el canto de las estrellas, de acariciar los cielos, de vencer las nieves, de desafiar las tormentas llevando palabras de amor de un continente a otro. Un tipo fiel a sus principios, encariñado con sus años, apto para desentrañar cualquier mecanismo. Un hombre ingenioso, dulce, apegado a la belleza, pero más apegado a los afectos, a los amigos, a los hombres, en el sentido del género humanos. Alguien que reconoce lo divino, porque lo ha visto, a quien esta visión lo hace sentirse más cerca de las personas. Un mago capaz de aparece en una simple hoja de papel un borreguito.

Puede ser porque las historias que Antoine contó nos las contó mi papá. O tal vez la realidad sea que este hombre que describo no sea más que mi papá y que sus cualidades se hayan quedado pegadas a la figura de Antoine mientras mi papá nos leía o nos platicaba las andanzas de su alter ego.

Con las palabras de Saint X, y con todas las que hiciera falta, mi papá nos hizo princesas, nos llevó de viaje, nos enseñó a mirar lo que no ven los ojos, a acariciar las rosas y a escuchar la risa de las estrellas.

Mi papá es un zorrito entre un campo de trigo, y también, cuando hace falta, una serpiente que nos muestra la realidad desescamada. Cierto que hay por ahí muchos papás, pero para mí, como la flor del Principito, es Único en el mundo porque me ha domesticado en toda la extensión de la palabra.

¡Gracias papito y feliz cumpleaños! Cuando tenga tu edad yo también quiero seguir creciendo y haciéndome como tú, más persona.

Wednesday, April 27, 2005

PHD 90210: El nuevo show de Snoopi y Lassie

Respuestas para Lucía:
1. ¡¡¡Escribiré, escribiré!!! Pero lo cierto es que mis obligaciones me lo impiden, JA! Bueno, en realidad mi...MALDITO LIBRO DE LOS SERMONES DE SAN BERNARDO QUE ES LA VIVA IMAGEN DE LA ETERNIDAD, AAAARRRRRRRRGH!!!!!!!!
2. Lo de maldita te lo acepto, por pura envida natural, y lo de adolescente, qué quieres, nuestra amistad data de aquéllas eras precámbicas ( o sea previas a los cambios que lo hacen a uno convertirse en un adulto), pero lo de vieja...¡no chingues Lucy! (fíjate, todo por no concederte el Óscar, ja ja)
3. “tengo mucho quehacer, pero no lo hago muy seguido.” ah, como yo... “la palabra ociosidad no me gusta tanto como procrastination.” creo que en español se dice postergación, aunque suena más bonito postergancia. Chido que venga del latín, yo me estoy aficionando (al latin, no a la postergancia, esa ya la tengo bien arraigada desde endenantes).
4. El que preguntó si existo es Jorgito, el hijo de Chayo quien también tiene otra hijita que se llama Marina y que es como una hermana mayor para mi (Marina, no Rosario). Rosario también es como una hermana para mí pero no sabría decir si menor o mayor, la mayoría de las veces más bien gemela. Y como a mi hermana Lucía también la oigo aunque no la oiga y la sueño y siento lo que le pasa. Qué metafísica ¿no? (¡como el caballo! ¿o era el Quijote?) Mi hermana todavía no tiene ni hijo ni hija, así que no ha podido preguntar nada. Pero como no le dieron beca para irse a UCLA se quedará en el D.F. a reproducirse. Si es niño le apodaremos el chilaquil con kechup y si es niña... se reciben sugerencias. Piensa que el hombre (muy querido, por cierto) es gringo. Y nació en Ohaio (¡¡¡ENOJAYO!!!). Esto de las parejas multinacionales... A los míos ni idea de cómo les vamos a apodar: podría ser algo como... OK, dejémoslo así. ¿Quedó explicado?
Un saludo para Toño Ramos y señoritas que le acompañan.
¡Salud!

Wednesday, April 20, 2005

Declaración de principios

Para Joaquín

El amor no se muere, puede que se adormezca, que se retire silenciosamente a un rincón de corazón, pero sigue siempre vivo, alumbrando dentro del pecho. Así es para mí, aún en la distancia no olvido. No podría, aunque quisiera.

Tuesday, April 19, 2005

El Puerto de Madrid o Multiculti I

Conducía el amado libio de esta mexicana regresando a casa, después de una tarde de felices encuentros como el viaje de un amigo gallego en un estante de la librería, la inspiradora casa fengushuiada de Mouna o los pastelitos de plastilina azul (mi favorita) confeccionados por María, cuando una pareja de orientales bajó la ventanilla del coche y nos pidió instrucciones para llegar al "puerto" de Madrid. ¿Será como el D.F. una costa improvisada gracias a la cual el resto del país se convierte en "interior"? ¿Sería su mercedes la nueva Nao de China buscando dónde atracar? pensé. Mahmud, más práctico, los orientó como pudo hacia el Aereo-puerto de Madrid que es, en términos oficiales, el único puerto de Madrid además del de lanchitas del lago del Retiro.

Tuesday, April 12, 2005

Azuqueca¿Y qué si rima?

Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo (...)
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas
Kavafis



Viajando con Kavafis
camino a Ítaca
llegué a un lugar de la Mancha
de cuyo nombre no quiero acordarme.

Como en la isla de Calipso
quedé cautiva de encantamientos:
leones
castillos que son ventas
molinos de viento.

No me importa qué rostro tenga Dulcinea
sino que me abrace
como una amiga
como una abuela
como una hermana eterna.

En esta ínsula pequeña
sigo soñando
las corrientes subterráneas de mi tierra
el sonido de sus atardeceres
el olor negro de la madera
mi valle, mi cuna de piedra.

Algún día
después de haberme detenido en los emporios de Fenicia
de haber recorrido una y mil Alejandrías
las alforjas llenas de coral, ámbar, madreperla
yo también
he de volver a mi aldea.

Mi nombre es Nadie
diré al molino de viento
y hacia Ítaca izaré las velas.

La encontraré pobre
como la del poema
pero no espero que me enriquezca
sólo que me abrace
como una madre
como una abuela
que me acune entre sus peñas.

Monday, April 11, 2005

Todo por Chretien

Victoria me martiriza con los Sermones de San Bernardo. Lo mío es mucho querer a Chretien o mucho querer a Lancelot ¿Por qué, si no por amor, se degluten 86 sermones de un monje (aunque el monje sea Clerval), se beben poemas en provenzal traducidos al catalán y se mastica el francés medieval después de las diez de la noche? Heme aquí, cautiva de la misma locura, dispuesta a todos los escarnios, en plena aventura. Lancelot persigue a la Reina y yo persigo a Lancelot. Pero ambos perseguimos otra cosa.

Friday, April 01, 2005

Me lleva el tren

Lo peor que uno puede escuchar en una estación de Cercanías son las palabras: “Atención, vía uno, el próximo tren no efectuará parada”. En ese momento toda la estación comienza a estremecerse, porque lo que viene es un tren como alma que lleva el diablo.

Su grito choca contra los andenes y levanta hasta el último grano de polvo, hace volar hasta el último papel, hasta el último empaque, hasta la última colilla. La conmoción de basura araña la nariz y los ojos, el peso sobre los rieles satura la cabeza, hace retumbar los huesos.

Cuando se va deja una sensación de vacío como si se hubiera llevado algo de ti entre las ruedas.

Luego hay otros trenes que tampoco admiten pasajeros. Se deslizan hasta la estación como ballenas oxidadas, chirrían su canto mientras acomodan su pesada carga y se quedan a dormir la siesta. Resoplan, crujen mínimamente y luego permanecen callados, como si no estuvieran.

Pero esos nadie los anuncia.

Tuesday, March 29, 2005

Ella sigue de viaje o Mamá: ¿Mariana existe?

(Reseña ficcionada, ¿ese género existe?)

“Lloraba en Paseo de la Reforma y tuve la certeza de que estaba harto de partir, de siempre ser recuerdo, de dejar atrás a las personas que amo.” dice el protagonista de Luis Felipe Lomelí en Ella sigue de viaje (Tusquets, México 2005), un recorrido de norte a sur del continente americano donde todos parecen forzados a dejar atrás lo que aman.

Yo también, dijo una voz dentro de mí cuando terminé de leer el párrafo. Yo también estoy harta de dejar atrás lo que amo, de que mi familia sea una voz en el teléfono, de que los olores, los sabores de mi vida sean un mero recuerdo, de poder sentir la textura del aire sólo con la memoria, de no poder acariciar mi acento y mis palabras, de tenerlas encerradas dentro.

Vivo en un país de 3 millones de inmigrantes. Me sentía feliz dentro del gueto latino: Cuba, México, Colombia son identidades plenamente ejercidas en la distancia. Ahora que estoy integrada en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, puede conmigo la nostalgia.

Una noche antes de irse a la cama, Jorgito el hijo menor de mi mejor amiga le preguntó: “Mamá ¿Mariana existe?” Existo, pero vivir aquí es como vivir en un sueño, como ser una amiga imaginaria, una hermana, una hija imaginaria.

Yo también estoy harta de dejar a los que amo.

Monday, March 21, 2005

Aurora

En un libro maravilloso, una pequeña joya, Marguerite Yourcenar ha cifrado 33 nombres de Dios en pequeñísimos poemas cargados de fuerza. Hoy, mi abuela cumple 93, número mágico por excelencia, así que al estilo de la Yourcenar, quiero rendirle un pequeño homenaje:

Habiba
Mujer amada

Hermosa
En tu cara
toda la luz
de las estrellas

Bendición de los cielos
Las alas asoman
entre tu vestido de rosas

Abuelita boreal

al alba

Manos suaves
¿Se verán las mías
como las tuyas
cuando acaricie a mis nietos?

Flor del desierto
Entre las pitayas
se abrió tu belleza

Oasis
Entre el asfalto salvaje
te alzas como un palacio

Nogalera
A tu sombra, abuelita,
a tu vera

Fuente de mi sangre
Tu sonrisa corre por venas

Soplo de vida
Cada vez, seis veces
Dios sopló sobre tu vientre

Corazón de azúcar
Vestido en papel de cera
moreno de fuego
amasado entre tus dedos

Corazón de higo
A fuerza de sentarte
a la sombra de la higuera

Corazón de nuez
Fruto guarecido
entre la madera

Higuera de mis tesoros
Bajo tus ramas siembro mis sueños

Princesa amanecer
En tu jardín
todas las flores despiertan

Raíz infinita
Vamos de tu nombre
hasta el principio del tiempo

Reina de los caminos de arena
Tus risas de niña
dejaron huella

Señora cabellos de nube
Cuando apareces
el cielo se acerca

Abuelita transhumante
De un lugar a otro
de la frontera

Casa viajera
Aquí en mi corazón
allá en mi tierra

Paloma
de los secretos,
mensajera

Corazón permanente
Tu amor no duda
nunca se mueve

Añoranza
Vuelve siempre a mí
el olor de tu casa

Manos de larga magia
Como las de mi padre
y mi hermana

Voz en la tormenta
Sabes ser el trueno
cuando hace falta

Dadora de vida
Fiat –dijiste-
y se abrieron las rosas

Fundadora
En ti comienza nuestra historia

Brillo entre la noche
Blanca luna
de mis amores

Inspiración
Tu voz
en el fondo el alma

Libro abierto
Entre tus venas
la clave de los cielos

Camino de azúcar hasta Dios
Sube hasta la Fuente
tu amor de caramelo

Alita de ángel
Buena y suave
caricia de pan tierno

Primera luz
Aurora

Friday, March 18, 2005

En Lisboa

A Luz

Por el pasillo que bordea el enorme jardín me topé inesperadamente con la tumba de Pessoa. El sol caía en todo su esplendor sobre el monasterio de los Jerónimos. Desde la planta alta las gárgolas y los garigoles de la época permanecían expectantes como estatuas de sal, como si en el último instante, ya puestos en movimiento, se hubieran vuelto a mirar atrás. El claustro, abierto al cielo limpio del verano, aparecía inundado de turistas con sus cámaras, sus pantalones cortos y sus conversaciones multilingües.

Pero en ese momento todo cesó. Se hizo el silencio más hondo y yo de piedra ante el pequeño obelisco. En cada una de sus caras, una de sus caras: Reis, de Campos, Caeiro. Alcancé el muro enano que delimita el pasillo del claustro y de donde nacen las columnas que se doblan en arco bajo el peso del corredor de arriba. Sabía ¿cómo no? que Pessoa estaba muerto. Pero siempre lo había sentido vivo entre las páginas de sus libros. Sus latidos en Alcínoo, sus paseos por Lisboa no eran los pasos, los latidos de un muerto. Yo lo ví fumar con la boca de de Campos, me senté con Reis y con Lidia a la orilla del río, con los ojos de Caeiro descubrí a Dios durmiendo.

En un mismo segundo lo encontré y lo perdí de nuevo. Nos topamos de frente, pero él ya se había ido. Yo me quedé con el desasosiego.

Wednesday, March 16, 2005

El agua caliente

Hace una semana que no tengo agua caliente. Eso me hace recordar los lejanos y saludables días en que me bañaba con hielos como terapia para el cuerpo y para el corazón. Digan lo que digan una cosa es cierta: da tanto frío que no queda lugar para la tristeza. Así sobreviví a mi primera catástrofe amorosa.

Hoy, sin embargo, he cambiado de estrategia. Estoy convencida de que el mejor remedio para la tristeza es llorar y llorar, como dice la canción, hasta sacarlo todo y luego parar. Porque claro, cuando se trata de ser Madame Bovary casi cualquier pretexto es bueno para hacer el lagrimeo infinito. Y después a otra cosa mariposa: bailar salsa, hacer tai-chi, unirse a un grupo de meditación, crear un blog.

Estos días caliento grandes cantidades de agua en la olla de cuscús, la deposito en la cubeta y la llevo resignadamente hasta el baño donde me baño con una jarrita. Pero eso sí, cuando vuelva a funcionar la caldera, abriré toda la llave del agua caliente y bajo la ducha me sentiré muy muy feliz de que los días del baño con hielos se hayan ido para siempre.

Friday, March 11, 2005

Divagaciones sobre el 11-M

La más vívida experiencia de los atentados del 11 de marzo de 2004 son las ganas de llorar. Primero de miedo, hace un año, porque subirse al tren o al metro nunca volvería a ser lo mismo. Luego de dolor, por tantas vidas perdidas, por tantas heridas abiertas, por las personas que se encontraban en esos trenes, por los españoles, por los inmigrantes: africanos, latinoamericanos, europeos del este, que vinieron a España soñando una vida mejor y se toparon con esto. Y finalmente de indignación porque un puñado de locos sea capaz de hacernos sufrir este horror, pero además que lo haga en nombre de Dios.

Quien conozca un poco el Islam sabrá que un verdadero musulmán no puede ser terrorista. Y quien conozca un poco el mundo en el que vivimos sabrá también que sobran intereses de orden no-religioso para manipular a la gente y que sobra violencia en nuestro “orden mundial” para engendrar este tipo de locuras.

La espiral continúa donde se manipula, una vez más (otra vuelta de tuerca), para erigir villanos abominables y tapar el sol con un dedo. En este caso: árabes, musulmanes, inmigrantes, pobres. Es decir, los “otros”, los incómodos al Poder.

Si el “moro” nunca ha sido especialmente bienvenido en estas tierras (y como muestra simplemente la negación de su pasado andalusí), a partir de los atentados ser árabe es prácticamente ser el enemigo. Alquilar un piso, conseguir un trabajo, hacer trámites, incluso circular libremente se ha vuelto un asunto complicado para muchos. Los primeros días después del 11 de marzo las mujeres marroquíes eran agredidas por la calle o en los andenes de tren y de metro. Pero la comunidad marroquí también tuvo que llorar a sus muertos.

A la fecha hay veintidós detenidos por su participación en los atentados. Cinco de ellos son españoles, pero cuando en las noticias ubican la procedencia de los terroristas en el mapa, España no aparece.

Hoy volví a llorar, pero no me atreví a ir a los 5 minutos de silencio en la estación de tren de Azuqueca y si hubiera tenido que tomar el tren me hubiera resultado enormemente duro. Uno hace su vida, vuelve a tomar el tren, hace lo que tiene que hacer, se encomienda a sus ángeles de la guarda, se empeña en pensar que cuando le toca le toca. Pero sí nos pasó, a quienes vivimos en España y fue terrible y duele recordarlo.

Dicen los sabios sufis que el mejor camino hacia la paz es conquistar la paz interior. Y dice mi brujo de cabecera (singular chamán norteño) que cuando uno encuentra la armonía interior, lo exterior se armoniza. Parece una verdad universal que sólo la luz disuelve la sombra. Así que a trabajar y a disfrutar que el mundo se va a acabar.

Los interesados en sabiduría sufi pueden consultar: www.naqshbandi.org y www.naqshbandi.org.es

Tuesday, March 08, 2005

Amores anfibios

Hay amores que las circunstancias hacen anfibios, viven entre la tierra y el mar, respiran agua y aire, nadan y caminan para hacer juntos un solo camino. Sus sueños surcan las olas, se zambullen sin miedo a los tiburones, cruzan de ida y vuelta las aguas.

Tengo unos amigos muy valientes que han decidido quererse más allá de los tópicos, de los trámites, de las fronteras, de los mares. Pensando en ellos rescato este poema del cajón y lo arrojo con alegría como una botella al mar.

Transoceánico

Si los lazos que nos unen
pudieran verse
el mar luciría cobijado
por una red interminable.

De costa a costa los barcos
se descubrirían envueltos
en una niebla deshilachada
en una nube de hebras
finas y brillantes
de sal y agua,
se revolverían inquietos
como los atunes
y sus cascos brillantes
a la luz del sol
se llenarían de escamas.

En las islas
los monos saltarían entre palmeras
colgados de nuestros lazos,
los puertos se llenarían
como los días de feria
de papeles de colores
dispuestos en tiras.

Las mujeres de la costa
nos agradecerían
y pondrían a secar su ropa
en nuestros alambres.

Para volver a casa los pescadores
impulsarían sus barcas
siguiendo la guía de hilos con sus manos.

Y entre sueños
sentiría con tu aliento
una brisa de peces voladores
la respiración pluvial de las ballenas.

Thursday, February 24, 2005

Aventuritas en Madrid presenta: un típico bar español

Para Mago Cuéllar, para Óscar y para las señoritas de la mesa dos

Margarito Cuéllar vino a Madrid. Y ver a los amigos fuera de casa da una alegría muy especial. Así que en la primera oportunidad corrimos a verlo. Quedamos en la Plaza de las Ventas, la segunda plaza de toros más importante de España, un edificio imponente de estilo morisco, y nos propusimos llevarlo a un bar típico español para que disfrutara de un buen vinito y unas deliciosas tapas que, sobra decirlo, son la tradición.

Las tapas son el equivalente de nuestra botana. Y les dice así porque tradicionalemente se trataba de una rodaja de pan, untada de algo, que se ponía sobre los tarros de cerveza o los vasos de vino para que no les entraran las moscas.

En los bares a la antigüita todavía te la dan gratis en la compra de una bebida, cualquiera que esta sea. Y puede tratarse de un pinchito de la famosa tortilla de patata, o de unas aceitunitas, o de unos trocitos de chorizo, o un panecito con anchoas y tomate..Claro que también está el buffete clásico de “raciones”, donde ya se da el salto de un bocado a un platito y generalmente una canastita de pan. La variedad se amplía e incorpora, carne, mariscos, ensaladitas de todo tipo, cosas calientes, cosas frías, cosas fritas.

El extremo ya son los pinchos vascos, que han desarrollado toda una escuela gastronómica. Entrar a una taberna vasca es un horror, porque toda la barra, de principio a fin, está repleta de las más deliciosas combinaciones de cosas suculentas, de todos colores, sabores, temperaturas, texturas.

Pero esta vez nos conformamos con un bar típico cualquiera, así que bajando por la calle de Alcalá (y aquí mi papá canturrea la canción de Agustín Lara que por cierto tiene una estatua en el barrio de Lavapiés “cuando vayas a Madrid, chulooooona” ) encontramos el bar La Alambra. Nos pareció suficientemente típico así que entramos. La decoración era muy andaluza, con mosaicos, azulejos y hasta balconcitos con flores colgando del segundo piso. Solamente desentonaba la música.

Cuando entramos, Eddi Santiago cantaba sugerente mente mi canción favorita: Solo tú. El chico que nos atendió no ladró, al mejor estilo madrileño, sino que saludó con mucha amabilidad y nos sirvió nuestros tragos. Sospechoso, pero no tanto, en un lugar donde ser camarero es uno de los mejores trabajos a los que un extranjero "no comunitario" puede aspirar, no importa qué tan calificado esté. Luego vino el experto en salsa, sudaca a todas luces y cuando se nos ocurrió preguntar si tenían cocina, caímos en la cuenta de que el Bar la Alambra era un bar sudaca, venezolano, nada menos.

Así que acabamos comiendo yuca frita, quesito y patacón pisao. Mmmmmmmmm, ¡sabor de hogar! El colmo fue cuando por la puerta entró un arpa más grande que el hombre que la portaba al hombro. Luego siguieron guitarra y voz y se armó la fiesta llanera, viva la música venezolana.

Así que, de flamenco y palmas, no mucho. Pero visto de otra manera, el bar sí nos ofreció una experiencia típica de la ciudad, abarrotada de inmigrantes de los cinco continentes. Madrid es un poco así, aquí y allá uno se encuentra con nosotros, con quienes hemos salido de nuestros países y nos hemos instalado aquí de manera permanente o transitoria. Mezclados con los nativos nos hemos vuelto parte de la fauna española y es así como junto a las castañas asadas, una ecuatoriana vende elotes frente a la estación de Atocha; junto al bar Iberia en la glorieta de San Bernardo se encuentra un expendio de productos latinoamericanos, a unos poco metros del Barrio de San Juan Bautista se alza la mezquita más grande de España rodeada de tiendas árabes y en el centro de Lavapies se pueden encontrar completísimos supermercados chinos.

Eso es Madrid y eso son en mayor o menor medida las grandes ciudades europeas. Algunos españoles se quejan, pero como dijo no sé quién, nosotros solamente les estamos devolviendo la visita.

¡Salud!

Tuesday, February 15, 2005

La princesa bailarina y el guardián de la música

Salua era una hermosa bailarina de cabellos de oro. Cada día se ponía sobre sus piernas como una pequeña garza y se movía suavemente como si flotara. Todo lo que estuviera a su alrededor se transformaba mientras ella bailaba. Del suelo empezaba a brotar la hierba, nacían flores de las cortinas, crecían pájaros en la lámpara del techo, los sillones echaban ramas y hojas y luego frutos que llenaban con su perfume el salón. De las puertas de los armarios brotaban corrientes agua cristalina que muy pronto se llenaban de peces de colores nadando río abajo. El baile de Salua generaba una brisa ligera que lo mecía todo armónicamente. Lo único que faltaba era la música.

Salua iba de aquí para allá abriendo jardines secretos con su baile guiada por la Dama de la Danza y la verdad es que era bastante feliz. Pero un día sucedió algo inesperado.

La Dama de la Danza había prometido al Rey del Otro Lado del Mar que Salua bailaría para él. Sin embargo antes de salir de casa con el equipaje en mano, sonó el teléfono, y sonó de un modo poco común, así que Salua dejó su maleta en el suelo y corrió a contestar. Del otro lado sólo se escuchaba música. La música más bella que se pueda imaginar. Con el auricular en la mano, Salua vio cómo la música se extendía por el salón, alcanzaba la puerta y seguía avanzando allá afuera. Cogió rápidamente su capa y una cajita de dulces de oriente que guardaba con el mayor celo y salió a perseguir la música que se le escapaba. No hace falta decir que el Rey del Otro Lado del Mar se quedó sin su jardín secreto y que la Dama de la Danza se enojó tanto tanto que explotó haciendo ¡puff! y desapareció para siempre.

Siempre siguiendo, Salua llegó al lugar donde la música se detenía. Describiendo figuras caprichosas, letras de palabras desconocidas, dando saltos y marometas como una acróbata experimentada, la música avanzó por encima de la multitud, se sentó en un gorro verde y puntiagudo que se veía a lo lejos, y sólo entonces calló.

Salua empezó sin darse cuenta a dar pasitos impacientes, preguntándose cómo haría para llegar hasta ahí. En ese momento, un caminito de luz se abrió entre la gente y Salua se coló como una ráfaga de viento hasta la muralla de hombres que protegía al del gorro. Una vez ahí, con un ligerísimo movimiento de manos, brotó una puerta entre túnica y túnica que Salua aprovechó para precipitarse hacia el mismo centro del círculo.

Cuando el Guardián de la Música vio que nuestra bailarina corría a refugiarse en él, extendió su capa como un muro de noche sobre ella y todos los demás se quedaron fuera. En ese momento la música creció y creció. Era en un mismo canto el sonido de todos los amaneceres, el latido de las estrellas, el murmullo de los frutos mientras crecen y el aletear de las flores mientras se abren, las notas de todas las alas de todos los pájaros, la respiración del mar, el suspiro de la nieve, la risa de la tierra, el rugido del agua, el silbido del viento, el grito del fuego, la rotación de los planetas, el movimiento del universo.

¿Qué deseas? preguntó el Guardián con una sonrisa. Darte esto, y Salua le ofreció su pequeño tesoro de oriente. Los dulces eran su debilidad así que los aceptó encantado y la invitó a quedarse.

Salua pasó la tarde más deliciosa de su vida y cuando la noche llegó y tuvo que irse le dio mucha pena despedirse del Guardián, pero sin darse cuenta se fue envuelta en la música en lugar de la capa.

Muchas noches, muchas danzas y muchos jardines mágicos después, Salua tuvo un sueño: en él veía cómo la música trazaba un camino que llevaba una castillo entre palmeras. Ahí la esperaba el Guardián.

Nuevamente se puso en camino. Cuando llegó el Guardián estaba esperándola en la puerta. ¿Tienes algo para mí? le preguntó directamente, y entonces Salua se dio cuenta de que tenía entre las manos un corazón de miel. El Guardián lo recibió muy contento, hurgó a continuación entre su nocturna capa y extrajo de ella una cajita de música, tallada y adornada como una verdadera joya. Ten Salua, le dijo, éste es tu corazón.

Desde entonces, por donde quiera que pase Salua se alza la voz del Guardián y el hechizo de la música del universo. Y no sólo se abren jardines, sino bosques enteros, palacios y ciudades que se quedan danzando para siempre en los corazones de quienes las visitan.