Tuesday, February 13, 2007

Manos o Santa Abuelita

Mi abuela pensó, supongo que porque me quería mucho, que sus iniciales en este anillo, MAV, podrían leerse como las mías, MPD, cuando ella ya no estuviera. Así, por arte de magia, la A se convierte en una P estilizada y la V en una D un poquito abierta. Y mi dedo anular en el suyo y mi vida, un poquito, en la de ella.

Dice mi hermana, que mi abuelita concede milagros cuando se trata del gruñón personal de cada una. Porque han de saber que mi abue se casó con un gruñón, muy entrañable y hasta divertido, pero gruñón. Yo diría que mi madre, en cambio, no eligió a un gruñón. Aunque hay que reconocer que cuando mi papá suelta el famoso "por eso" hay que preocuparse. Sin embargo, mi hermana y yo sí hemos elegido tipos muy buena onda pero ligeramente cascarrabias (asegún) ¿será a causa de las imperdonables sesiones de aquélla caricatura en la que la princesa amanecer (¡se llamaba como abuelita!!!) era perseguida por Cascarrabias en busca de la cueva de las orquídeas susurrantes? Total, que identificadas en esta elección con mi abuelita, se nos ha vuelto la santa ad hoc para situaciones que hay que salvar en favor de la armonía familiar, como pasar la frontera, que acepten los papeles de matrimonio en el registro civil, etc.

Yo, aunque lo tengo, no llevo anillo de casada. No sé por qué. Pero ahora llevo todos los días el anillo de mi abuela. Porque ella lo llevaba todos los días. Si consigo llevarlo hasta el final de mi vida, como hizo ella, tal vez mis manos se parezcan a las suyas cuando acaricie a mis nietos.

Friday, February 02, 2007

Kilómetros


Ahora que Nur Halima duerme, debería estar haciendo a toda velocidad exámenes de preparación para el Gran Examen de Teórico. Nada que ver con el doctorado, esto sí está grueeeeeso. Es el examen obligatorio para adquirir el permiso español de conducir. Los parientes en extranjia sabrán a qué me refiero. Tengo que presentarme el 12 de febrero y una vez aprobado podré presentar el práctico y sólo entonces me darán mi licencia y podré ser una mujer libre y motorizada otra vez, después de cuatro años de peatona. Así es la vida en un pueblo de carretera, o te motorizas o te sometes al Cercanías Errante.

Total, que me doy un lapsus irresponsabilus para recordar por escrito nuestra estancia fugaz en México lindo y querido. Fue genial ver a la familia y a la banda aunque siempre dura demasiado poco. Muchas gracias a los organizadores de tamalizas y demás eventos en que pudimos coincidir y muchas gracias también a los que pudieron poner de cabeza sus horarios y desplazarse hasta nostoras para abrazarnos y compartir unos fragmentitos de vida. Y mil disculpas a todos aquéllos a quienes ni siquiera alcanzamos a llamar y mucho menos a ver. Soy una madre desorganizada y además me da cosa eso de andarme sacando las chichis en público aunque sea con el noble propósito de alimentar a mi hija, así que nuestros movimientos se vieron radicalmente reducidos. Pero el próximo año será mejor, ¡prometido!

Esta visita queda casi en exclusiva para la familia de sangre. Cumplimos la misión de enterrar el ombligo de la cachorrita en el ombligo del mundo, para que tenga raíces bien firmes, que su hogar sea el mundo, pero que tenga siempre una casa a dónde regresar, entre las mismas peñas que acunaron a su madre, ahí donde nace el río que pasa junto a la tumba de su abuela, muy cerca de la tierra coahuilteca que vio nacer a su bisabuela. Y también cumplimos con el saludo ritual a los antepasados. En Monterrey, cubiertas de lluvia, y en México cubiertas de sol. Y por si eso no fuera suficiente, también pudimos acompañar a lás joven y al más antiguo de los Lobatónes regiomontanos a celebrar y dar gracias por la Vida.

Así que volvimos contentas de tantos encuentros aunque tan fugaces y felices de estar de nuevo en casa con nuestro habibi y relatar los viajes.

Nur Halima sigue creciendo, ahora le toca ir a conocer a los Ben Hmeid que nos esperan este verano en Alejandría, insha'Allah.