Thursday, December 31, 2009

¡FELIZ AÑO NUEVO!




Como siempre las cosas por contar se acumulan en el tintero. Valgan un par de imágenes para decirles que somos MUY felices con la compañía de los abuelos y las perspectivas de los próximos días.

Aquí: Hali haciendo magrud para sus amigos, con su papá disfrutando un súper regalito de navidad y yo mera con mi Fatimina.

Monday, December 14, 2009

Parir en casa (el episodio final)

Una cuarentena polémica

Como les decía, yo me había propuesto pasar cuarenta días sin salir de casa según recomienda la tradición sufi. Claro que para que esos cuarenta días sean realmente de beneficio es necesario que se cumplan una serie de condiciones. Sin ellas, lo más probable es que la madre y su bebé (como me pasó a mí la vez anterior) enloquezcan o terminen con una depresión de caballo.

Las condiciones son: en primer lugar, ayuda; en segundo lugar, ayuda; y en tercer lugar, sí, adivinaron, más ayuda. Para que la mamá pueda centrar toooooodas sus energías en sí misma y en su bebé. Debe haber alguien que cuide de ella de pe a pa, que se encargue de la casa, de la compra, de la limpieza y de los otros hijitos si los hay. Pero eso es imposible en los tiempos que corren, dirán ustedes. Sí, es difícil, pero no debería serlo. Si viviéramos en verdaderas comunidades donde las personas se conocen, se aprecian y colaboran unas con otras, o si estuviéramos simplemente cerca (geográfica y emocionalmente) de nuestras familias extensas como sucedía antes y como sigue sucediendo en algunos lugares, es más que factible, es un regalo para toda la comunidad.

En mi caso empecé con el pie izquierdo porque el bajón físico trajo bajón anímico, pero una buena charla con mi amiga Medina (que ha tenido cinco niñas al más riguroso estilo sufi) me sirvió para centrarme y volví a abrazar mi expectativa de cuarentena como un momento que la vida me regalaba para Mí. Y dejé de preocuparme por los demás. ¿Y mi Halima? Pues le tocaba desvincularse de su mamá y vincularse con su papá y con otras personas amorosas dispuestas a cuidarla. ¿Y mi santo marido? A cuidar mujer y niña, hacer compra, gestionar casa, etc.

Gracias a Dios tuve desde el primer momento tooooda la ayuda que necesité. Nada más parir, Wafa trajo un caldo de gallina: el básico marroquí para reponerse del parto y empezar a criar. Durante la noche, Saída hizo guardia junto a mi cama y se levantó cada vez que despertaba la bebé (y eso son muchas veces) para cambiarla ella misma, para ayudarme a ponerla al pecho, para llevarme hasta el baño (me mareaba al levantarme así que necesitaba madrina hasta para eso). Los primeritos días estuvo también Samia que se hizo cargo de Hali, de Fátima y de mí (Samia es muy poderosa).

Y cuando Samia se fue vino Santa Gungui. Santa Gungui es mi madrastra asesina, lo que ella no sabía es que venía a ponerse en las garras de la hijastra malvada y la nieta malvadina ¡pobrecita, la que le esperaba! La abuela venía preparada en plan Mery Poppins con miles y millones de actividades como para entretener a doscientas Halimas durante muchas cuarentenas. Pero no contábamos con la tormenta emocional de las princesas destronadas. Y resultó que Halima no quiso jugar a ningún juego de los traídos por su abuela, ni ir al parque, ni a la biblio, y se dejó preparar en las mañanas para ir al cole y atender cuando volvía nomás porque no le quedaba de otra. Como se imaginarán, la niña quería que todo se lo hiciera su mamá, y no sólo eso, sino que se dedicó a descargar su frustración y tristeza con(tra) su santa abuela. ¡Oh dolor, oh ilusiones rotas! no sólo de la abuela, sino de todos los que esperábamos tener una Halima ocupada y feliz y nos encontramos con la manzanita envenenada.

Debo decir, que tres semanas después cuando la Gungui se fue, Halima lloró amargamente y sólo quería que viniera su abuela a hacerle el desayuno. Pero mientras que Halima no se dejó cuidar por su abuela, yo aproveché. Mi Cecy me preparó cuanto se me antojó: mis doscientras infusiones, mis manzanitas al horno, mi comida continua de 24 horas. Se encargó de que mi mesita estuviera todo el día y la noche llena de cositas ricas que comer y limpia de platos y vasos sucios. Cuidaba a Tátima para que yo me pudiera duchar, hacía la compra, cocinaba, lavaba platos, ponía lavadoras, recogía. Por si fuera poco la tuvimos a dieta de juanguiches de queso, porque todo lo que a mí se me antojaba eran cosas del mar, y como ella es buceadora, es incapaz de comerse a sus amigos marinos. ¡Pobre! Creo que para ella habrá sido como una estancia en el castillo de Maléfica, pero para nosotros fue una auténtica bendición.

Mi querida madrastra me cuidó como una verdadera Hada Madrina, y gracias a ella estuve acompañada y cuidada durante tres valiosísimas semanas: la primera se me fue en recuperar las fuerzas, por lo menos para no marearme cuando me levantaba y recuperarme de los puntos (¡ouch!). La siguientes dos semanas el tema central fueron las grietas.

Para quien nunca haya tenido gritas, puedo decirles que es como el mito de aquél dios encadenado a una montaña, al que un águila venía a comerle las entrañas. Sólo que esto en vez de una vez al día es “a demanda” o sea cada hora y media aprox. ¿El remedio? Hacer topless todo el día y toda la noche, y untarse aceite, miel, lanolina o cualquier cosa que regenere la piel en chinga y no le haga daño al bebé. Duraron tres semanas, motivo de gran alegría, porque la vez pasada tuve grietas tres meses enteros. Eso es tener ganas de amamantar.

Antes de que sonaran las doce campanadas del viaje de la abuela, Kalthumy vino a rescatar a la pequeña princesa de las garras de la soledad ¡menos mal! Un fin de semana muy breve, pero una buena transición a la vida sin ayuda las 24 horas.

Como yo estaba muy a gusto en mi casa y no tenía intención de salir, llamamos a Asmae. Una hermanita postiza que ya en otra ocasión había venido a acompañar a Hali. Heroicamente, empecé a levantarme por las mañanas para darle a Halima el desayuno y prepararle para el cole. También me saltaba la siesta del medio día (que Fátima dormía como tres horas seguidas) para recibir a Hali y darle de comer. Entonces llegaba Asmita. Y Hali felizmente se iba con ella al parque, a la biblioteca, a la piscina de bolas, al súper, a la farmacia y a donde hiciera falta. Yo podía ocupar mi tarde en atender a la bebé y descansar.

Fueron días muy felices de tranquilidad, silencio, descanso, paz. Momentos muy largos de contemplar a mi bebé, de olerla, abrazarla, hacerle mimitos, dormir con ella y de estar conmigo misma, alejada del mundanal ruido. No se me antojaba nada el jaleo de la calle, ni tener la cabeza ocupada en cuentas o en compras o en vanalidades callejeras. No se me antojaban charlas forzadas con vecinos ni dependientas. Estaba tan “abierta”, con el corazón tan expuesto y los sentimientos tan a flor de piel, que me vinieron muy bien esos días en el titiriglobo. No hice nada especial, pero fue una auténtica luna de miel con mi bebita. Nos hizo mucho bien a las dos (y creo que a los cuatro, en realidad) darnos ese tiempo.

Ahora estoy feliz de volver a ver mi amigas, de llevar y traer a Hali al cole, de hacer cosas juntas por la tarde con Fatimina colgada de su saquito o montada en su súper carriola.

En conclusión
La primera vez que hablé con mi hermana después del parto le dije: recuérdame que no tenga otro hijo, y si lo tengo, recuérdame que me compre una cesárea. Pensaba con envidia en los hospitales-hotel de Monterrey en los cocteles de anestésicos y otros fármacos felices, en esa ilusión de pasar por un parto como si no hubieras pasado por él, sin dolor, sin cansancio, sin descubrimientos tremendos... No sé si tendré más hijos, pero si llego a tenerlos no sabría parir de otra manera. Ni querría hacerlo.

Con mi primer parto pensaba que la matrona estaba ahí para decirle a embarazada cómo parir. Con mi segundo parto me di cuenta de que ella, y las demás personas que acompañan al parto y el posparto, están ahí para cuidarte mientras lo descubres por ti misma: cómo pares, cómo recibes a tus hijos, en quién te conviertes cuando llegan.

Estoy muuuuy feliz de haberme atrevido a la aventura de parir en casa, muy muy agradecida por toda la ayuda que he tenido, y muy muy muy satisfecha con los resultados que en amor y crecimiento nos ha dejado la experiencia no solo a mí, creo, sino a todos los involucrados. AlhamduliLah wa shukrliLah (bendito sea Dios y gracias a Dios).

¡Y muchas gracias a mis súper lectoras! Por tomarse el tiempo de leerme, por compartir la experiencia conmigo y dejarme esos comentarios tan chidos que hacen que se me ponga la carne de gallina ¡las quiero amigas (y jefazo)!

Thursday, December 10, 2009

Parir en casa (parte 5 de 5)

La leche

Mercedes le curó el ombliguito a Fatuma y me la trajeron toda vestidita para amamantarla. Pero yo estaba tan pachucha que no podía trabarme en la pelea de darle la teta a la bebé. Yo pensaba que después de dos largos años de lactancia previa la cosa iba a ir sobre ruedas, pero se me olvidaba que cada bebé es distinto y tiene que aprender a mamar. ¿Y qué iba a hacer entonces?

¿Alguien puede venir a darle teta a tu bebé y prestarte al suyo para que te suba la leche? Y entonces empecé a pensar en la tradición sufi de los hijos de leche que adquieren derechos, responsabilidades, imposibilidades (como casarse entre hermanos de leche) y dije: ¡Esther!

Esther es una amiga genial, bailarina, mamá de Azahar la amiguita de Hali y de Candela que ahora tiene cuatro meses. En el grupo de lactancia y de la escuelita hay varias mamás que dan el pecho, pero yo pensaba: ¿y si Fátima cuando sea mayor quiere casarse con Gabriel, o con Eduardo, o con Olmo? Ya sé, mucha telenovela, pero todo eso se me pasó por la cabeza. Total que llamamos a Esther a esas ocho o nueve de la noche y que se lanza hasta mi casa con todo y su bebita. Candela no quiso mi teta, habrá pensado que wácala, ya tenía babas de otra niña. En cambio Fátima se dio un buen atracón de lechita flamenca. Lo que Esther no sabe es que tendrá que incluir a Fátima en su testamento el día que le toque hacerlo. Bueeeeeeeno, eso si quiere cumplir con la tradición sufi. Y la verdad por una sola toma no creo que sea necesario. Lo que sí, yo le agradeceré toda la vida que le haya servido a mi pequeña su primer alimento, y estaré muy pendiente por si a Fátima le empiezan a atraer los tacones y las castañuelas.

Durante esa noche Fátima se empeño en comer (qué cosas) y a la mañana siguiente yo ya tenía leche y grietas. Así empezó la cuarentena que yo me planteaba como un mes y pico de retiro, de tiempo para asumir mi nueva condición de madre de dos niñas, para recuperarme, recargar las pilas y luego volver al mundo con redoblada alegría. Cuarenta de días sin salir de casa. A algunos les parece una burrada, a otros un ideal difícil de alcanzar, pero yo tenía muchas MUCHAS ganas.

Y este capítulo habrá de dividirse en dos porque es hora de ir por Halima a la escuelita. Así que lo de la cuarentena ¡se lo debo pa’ la próxima!

Friday, December 04, 2009

Parir en casa (parte 4 de 5)

Todos a correr
¿Dónde había estado el padre de la niña todo este tiempo? se preguntarán ustedes. Haciendo lo que mejor sabe hacer: rezar. Ya cuando nació Halima nos habíamos puesto de acuerdo. A mí verdaderamente no me hacía falta ni que estuviera pegado a mí durante toda la dilatación, ni que estuviera de protagonista en el expulsivo. Sí, hubiera sido lindo si le hiciera ilusión, pero un marido mareado o desmayado en pleno alumbramiento la verdad es que no me interesaba. Ambos estábamos en paz con eso y amo a mi marido que sabe dónde están sus límites y sabe respetarlos (asignatura aún pendiente para mí) y por eso elegí esas súper compañeras de parto. Porque sabía que son mujeres fuertes, amorosas, entregadas, sensibles, discretas, conectadas, MADRES, y que nos quieren mucho mucho a los cuatro.

En algún momento antes de que Fátima saliera nadando de mi cuerpo, Samia vino con los ojos llorosos a decirme que tenía que hablar conmigo. ¿AHORA? pensé yo. Y me dijo que no estaba sola, que había entrado un momento a la habitación donde Mahmudy se había recluido a rezar y que estaba TOTALMENTE presente, que estaba ahí conmigo, dándome toda su fuerza, aunque físicamente pareciera que no era así y que ella era testigo. Se lo agradecí profundamente porque fue un gesto hermoso de parte de Samia venir a traerme la presencia de mi marido. Pero yo ya sabía que estaba, que no se estaba comiendo los mocos ni picando el ombligo, sino que tenía toda su fuerza, toda su concentración, toda su energía (y es mucha) puesta en el parto. Para mí era como si la pared que divide el salón donde estábamos nosotras y el estudio donde estaba él, no existiese. Yo sentía sin lugar a dudas la presencia de mi amorcito, silenciosa, poderosa, así como es él, cuidando de nosotras y acompañándonos.

Pero en ese momento tuvo que participar de cuerpo presente: Llévate a los niños, le dijo Mercedes. La placenta salió entera y sin dificultad. Y en ese momento todo el mundo se puso a correr. Mariana, me dijo muy seria, tienes que dejar de sangrar.

Marian sacó agujas de acupuntura y mocsas (esos como puros de hierbas que sirven para activar puntos de acupuntura con calor). Las chicas se afanaban en colocar en alto (¿por qué no tendremos en casa lámparas de pie?) las bolsas de suero y Mercedes en administrar los medicamentos. Yo seguía feliz con mi nena en los brazos, ajena al barullo.

Para tranquilidad del amable lector debo decir que había en la puerta de casa una ambulancia (suerte de vivir junto al centro médico del pueblo). Y que el hospital más cercano estaba a 10 minutos, por si hubiera hecho falta un traslado. Entre aquellas carreras Mercedes insistió en darme cuatro puntos que me dolieron más que el parto entero, pero que sólo fueron cuatro de un desgarro chiquitín y no me molestaron más que una semana. Otro día les cuento las historias de terror de las episiotomías hospitalarias.

Seguramente, de no haber tenido la matrona que tengo y la médica que tengo (y toda la ayuda de Arriba y de abajo, claro está), hubiera terminado en el hospital con todos los horrores que esto conllevaría: separarme de mi bebé, ponerla “en observación” no sé cuántos días en un cunero de plástico con no sé cuántos bebés llorones y sin el calor de su madre, estudios, análisis, piquetes, medicinas, agresiones en una palabra. No lo quiero ni pensar porque sufro. Pero gracias a Dios unas horas más tarde me controlaron la hemorragia. Mi santo marido me llevó en brazos hasta la cama, a cuenta de tantas bodas y tantas entradas no cinematográficas a casa. Ja. Las mujeres normalmente se levantan y se van por su propio pie a la ducha, me diría Mercedes semanas después para que me diera cuenta de la magnitud de los hechos. Sí, me doy cuenta y estoy profundamente agradecida.

Pero ahí no terminaba el trabajo. Durante las horas que pasé tendida en el salón estuve trabajando con Marian para detectar qué era lo que causaba la hemorragia. Inspeccioné y “empapé” todos los órganos y zona pélvica hasta que quedó todo reparado. Luego, ya en la cama, Marian me guió en el trabajo sanador más alucinante que he hecho en mi vida. Una de las cosas más impresionantes es que no lo hice sola (y eso que era mi cuerpo, mis emociones, mis telarañas), sino que me ayudaron con su luz, literalmente, ella misma y mi marido. Fue como sacar toneladas de basura que ni siquiera sabía que tenía dentro. Aparecían como monstruos o como carretadas de caca, como ríos negros, como desperdicios y entre los tres lográbamos reducirlos a nada. Así, una vez y otra, hasta que me quedé limpiecita por dentro y encontré mi centro, mi centro de luz. Me metí en él y me quedé tranquila.

Después de montar guardia unas horas más, Mercedes y Marian nos dejaron, ya entrada la noche, con clarísimas instrucciones para Saída y Samia.

En el próximo capítulo: La leche y Una cuarentena polémica

Wednesday, December 02, 2009

Intermedio familiar

Como ya muchos de ustedes saben, el lunes mi suegro emprendió la peregrinación final hacia los brazos de Dios. Estamos muy tristes por nosotros, porque los papás (y las mamás, claro), así como los hermanos, los hijos...son un cachito de la presencia de Dios en nuestras vidas. Y cuando vuelven a esa Luz inmaterial nos toca ponernos chuchos para poder conectar con ellos, mandarles nuestro amor y recibir el suyo. Así que ya nada de helados, ni de paseos, ni de mansajitos o llamadas telefónicas. Suerte para él, que dejó ya todo el peso y va al encuentro del Único, de la puritita Verdad, de la Fuente de todo Amor. Y como dice el Paurake, ventaja que nos lleva. No está de más una oración que lo acompañe en el camino y que ayude a su familia a superar el dolor del hueco que deja. Descanse en paz Hajji Muhamad Ben Hmeid.

Tuesday, December 01, 2009

Parir en casa (parte 3 de 5)

Bienvenida
Se acercaba el momento de empujar y las contracciones se volvían cada vez más violentas. Con gran enfado me di cuenta de que iba a tener que gritar para soportar el paso de cada una de ellas. También odio gritar. Me gusta ser ecuánime y discreta. No grito nunca, pero no quedaba más.

Entre aquellas contracciones tremendas Mercedes me obligó a ir a hacer pis. Bendito sea Dios, porque si la vejiga está llena le estorba a la cabeza del bebé y en la pelea sale perdiendo la mamá. Así que corrí al baño y aproveché para darme una ducha que me refrescó el cuerpo y el ánimo.

Fueron nada más tres o cuatro contracciones tremendas en que no cabía ni un bismiLlah, lo único que podía era pedir ayuda a mis Maestros. Con todo y todo alcancé a darle instrucciones a Saída para que se sentara en una silla y yo poder agarrarme a ella y pasar la contracción en cuclillas.

En cuanto empieces a pujar ya no duele nada, me decían todas. Pero a mí casi las únicas que me dolieron fueron las contracciones de empujar. No era propiamente dolor, pero era una sensación tan fuerte, tan incontrolable e incontenible, como cuando te revuelca una ola: lo único que puedes hacer es sobrevivir mientras te arrastra hasta que desaparece, te orientas y logras sacar la cabeza para tomar una bocanada de aire.

En esa posición no pasa la cabeza, dijo Mercedes con toda su experiencia. Y reorganizaron las posiciones para que pudiera estar en semicuclillas pero echada hacia atrás. Halima y Yunus había vuelto del parque y estaban en el cuarto de Hali viendo Jorge el curioso. Samia y Saída contemplaban en silencio, Marian me sujetaba la espalda y Mercedes con su ojo avisor observaba que todo siguiera un buen curso, revisando periódicamente el latido de Fátima. ¡Yo quiero coger la cabeza cuando salga! había dicho Halima, pero no le gustaron los gritos de su mamá y decidió que mejor le avisáramos cuando la bebé ya hubiera nacido.

Entonces un momento de calma. Era como estar flotando. Mi cuerpo me daba un respiro. Samia sacó perfume de Rosa de Medina y ese olor inundó todo el salón. Qué bienestar, qué alegría, parecía que todo el cuarto estaba lleno de ángeles y que sus alas nos acariciaran. De nuevo la ola gigante y luego el espejo. Mercedes me puso enfrente el espejo que Mahmud me regaló el día de nuestra boda en México y vi la cabecita de Fátima a punto de salir ¿YO tengo que sacar ESO de mi cuerpo? ¡Oh Dios! ¿Voy a tener la fuerza? Ahí estaba su coronilla, su pelito negro. Marian con sus manos en mi esplada decía: la bebé está ayudando, se está empujando con sus piernitas. Otra ola tremenda de cerrar los ojos y gritar Huuuuuuuuuuuu y entonces la carita de la bebé.

Eran las tres de la tarde con siete minutos y la cabecita de Fátima había salido ya. Tranquilita, esperaba la siguiente contracción para emerger por completo. Diez minutos después salió su cuerpecito remojado y me la pusieron encima, toda tibia, toda viva. toda pollito indefenso. ¡Oh felicidad! Entonces llamamos a Halima y vino corriendo a abrazar a su hermana.

Luego entró Mahmud, le cantó la Fatiha en la oreja derecha y el Ikamat en la orejita izquierda. Corté el cordón cuando dejó de latir y se anunció la siguiente contracción.

En la próxima entrega: Todos a correr

Sunday, November 29, 2009

Parir en casa (parte 2 de 5)

Madrugada
Eran las 3 de la mañana cuando empecé a notar las primeras contracciones. Bueno, las segundas, porque 10 días antes ya había tenido 7 horas de contracciones que luego se fueron a descansar. ¡Qué emoción! ¡Qué alegría! Me levanté llena de entusiasmo y empecé a andar en círculos por el salón. Entonces me di acordé que un parto puede ser, en mi caso, más un triatlón que los 100 metros planos. Así que me regresé a la cama y dormí plácidamente, aunque vigilando el reloj con un ojo de cuando en cuando para comprobar que seguía con contracciones regulares, hasta las ocho de la mañana.

Amaneció soleado y fresquito. Me senté en el sofá con la espalda bien apoyada y llamé a Mercedes. Con cada contracción abrazaba fuerte fuerte a Fátima con músculos y voluntad, cuando iban de salida me ocupaba de abrir abrir abrir relajando todo mi cuerpo y visualizando cómo se abría el cuello del útero, la puerta del nacimiento, y encargándome de “emapapar” bien de aceite. Con cada movimiento respiraba y repetía BismiLah ar Rahman ir Rahim, la llave del libro, la llave de la creación, el ayat o versículo con que comienzan todas las suras del Corán y el diker que me venía al corazón todo el tiempo durante el embarazo.

Debo decir, que esta vez me estuve preparando a conciencia desde los primeros meses. Además del trabajo de limpieza profunda que quedó plasmado en este blog, y el trabajo que hice en cada sesión con Mercedes, me dediqué a expropiar las madrugadas. Cada noche me levanté, hice dos rakats, conecté con mi Maestro y pedí, pedí, pedí hasta el cansancio un parto feliz, a mi medida, que no me sobrepasara, que me dejara viva, fuerte, alegre para cuidar de mi bebé y disfrutar de mi familia. Cada noche visualicé el parto que quería, en el que todo salía bien y Fátima entraba en el mundo nadando como un pez, con total salud.

Tres horas más tarde llegaron Mercedes y Marian. Samia se había llevado a su pequeño Yunus y Halima al parque, y Saída ya estaba por aquí dispuesta a lo que hiciera falta. Marian es nuestra médica de cabecera, pero una médica de medicina tradicional china y cuidado de la salud desde el corazón, es decir, desde la emoción.

Trabajo de parto
¿Y el dolor? Ah, sí, el dolor. Pues el dolor no estaba. Sí, las contracciones molestaban un poco, sobretodo si me distraía o me levantaba, pero estaba tan concentrada en ayudar a mi cuerpo, en colaborar con mi bebé, que el “dolor” pasaba sin hacerme daño, prácticamente irreconocible ¡Oh gran diferencia! ¡Oh bendición!

Mercedes me revisó y en sólo tres horas llevaba ya la mitad de la dilatación y, agregó, el cuello estaba “blandito blandito”. Claro, el efecto aceitito. La bolsa se rompió y el líquido salió transparente y limpio. Otro triunfo, era la mejor señal de que Fátima iba perfectamente. Me senté en mi pelota de parto con un empapador debajo, en cada contracción salía un chorro de líquido que liberaba totalmente la tensión y hacía de colchoncito entre la cabeza de Fatumi y mis huesos ¡Oh bendición! Casi puedo decir que lo estaba disfrutando. Estaba tan concentrada, tan metida en mí misma.

¿Quieres música? Me preguntó Mercedes, y Saída hizo de DJ con los discos que había dejado preparados: cantos sufis de mujeres de indonesia (angelicales), salawats de Sri Lanka (preciosos), música hindú de la que usa Burhanuddin en los seminarios. Para ese momento las contracciones ya venían cada minuto y se hacían más intensas. Marian me ponía las manos en el sacro y la incomodidad desaparecía casi por completo ¡oh bendición!

En ese ambiente de gozo y concentración, de pronto, una isla de tristeza. Vi el makam (la tumba) de Hajjanne, la mujer de Mawlana y me invadió el llanto. Odio el llanto, no sé llorar y no me gusta. Soy muy torpe manejando mis emociones. Pero Mariam es un hacha y me dijo qué hacer con él. Así que la marejada pasó enseguida y volví a mi estado de calma, de sonrisa interior.

En la siguiente entrega: Bienvenida

Saturday, November 28, 2009

Parir en casa (parte 1 de 5)

¿Por qué y por qué?
¿Por qué una persona como yo, desconectada de mi cuerpo, poco conciente de mis emociones, aprehensiva, con serios atorones en las cuestiones relativas a la salud y a la enfermedad, mujer de poca fe, con un legado materno de ideas negativas respecto al embarazo, parto y lactancia, y gallinísima para el dolor, decide parir en casa?

En primerísimo lugar, porque no estoy en casa. Si estuviera en México, donde siento que tengo el control sobre mi vida, es decir, donde mi siento segura, hubiera hablado con mi maravillosa y ultrarespetuosa ginecóloga, y habríamos organizado un “parto no violento” (ver: Odent, Leboyer, Kitzinger) en cualquier hospital. Y me lo hubiera perdido, el parto verdaderamente “no violento”: el parto en casa (entrecomillo porque creo que ya de por sí el parto es un proceso sumamente violento para el cuerpo y para el alma, aunque en el sentido de fuerte, definitivo, etc).

En segundo lugar, porque estoy en España, el último de la lista en cuanto a atención en el parto en toda Europa junto con Grecia y Portugal. Y no sólo en España sino en Guadalajara, cuyo Hospital Universitario es el peor evaluado (vox populi) de toda Europa en la misma área. En España los médicos se creen que son Dios y que el enfermo es un objeto, no un sujeto. El enfermo, en este caso, es la parturienta y luego también su bebé.

No exagero. No sé qué acontecimientos históricos han llevado a los españoles a concebir la medicina tal y como la conciben, pero es un asco. El principal problema (en este caso) es que uno no puede elegir quién la atiende, es siempre el médico de turno, la matrona de turno, y el bendito protocolo que aplican religiosamente como si, no su vida, sino su vida eterna, dependiera de ello. Pero hay médicos y clínicas privados, dirá usted. Sí, pero pagando o sin pagar el problema es la mentalidad. Pero algún hospital, algún médico partidario del “parto no violento” habrá en la península, dirá usted. Sí, la maternidad Acuario, pero está a 500 km de mi casa y no le encuentro el sentido a tanto viaje con panza de 9 meses, niña de 3 años y luego bebé recién llegado. Por no hablar del precio.

En tercer lugar, porque Diosito me mandó a Mercedes Serrano que vive al lado de mi casa (5 km) y lleva 30 años atendiendo partos caseros, a un grupo de apoyo muy chido de mamás y niños dispuestos a acompañar y apoyar la experiencia (Lactavida y familias de la escuelita Waldorf), compañeras de parto perfectas y porque realmente creo que el mejor lugar para nacer es la propia casa, los brazos de tu madre y no los de una enfermera, el calor de tu madre y no el de un foco, el olor de tu hogar y no el de medicinas y desinfectantes, voces amorosas y suaves en vez de voces ajenas que van haciendo un “checklist” como si fueras un aparatejo y no ser humano recién llegado. Realmente creo que es la opción más amorosa que yo, mujer sana y dispuesta a hacerme responsable de mi salud (física, emocional, mental, espiritual) podía darle a mi hija y podía darme a mí misma.

¿Y por qué la vez anterior decidí finalmente irme al hospital? Porque la que yo era la vez pasada era absolutamente incapaz de hacerse responsable 100% de la llegada al mundo de su bebé. ¿Por qué? Muy sencillo: porque todavía no era mamá.


En el próximo capítulo: Madrugada

Saturday, November 21, 2009

¡Se acabó la cuarentena!



¡Hela aquí
La que habitaba mi mar interior
Una perla del río de nuestros sueños
Una gota de vida
Un susurro de Amor
Un beso de Dios
Un botón de estrella!
¡Hela aquí
Entre mis brazos
Mi niña pequeña!

Y ha sido muuuuuy feliz con muuuuucha ayuda. Cuando tenga dos manos les cuento. Aquí mis cachorritas.

Sunday, November 08, 2009

Alucines terapéuticos (mesoamericanos y chichimecas)

En este proceso de embarazo, parto y posparto ha habido un gran protagonista que es el poder de la Imaginación. Y hablo aquí de la Imaginación como órgano de conocimiento, aunque esta vez en sentido profano y no exactamente en el sentido sagrado del que habla Henri Corbin acercándonos a la doctrina del gran maestro Ibn al Arabi (según la cual la Imaginación nos permite penetrar en el mundus imaginalis, mundo intermedio entre la forma física y la forma puramente espiritual y donde tiene lugar el encuentro entre lo humano y lo divino, lugar de las visiones y los acontecimientos místicos). Conocimiento de sí mismo, que a fin de cuentas como bien dice el proverbio nos lleva al conocimiento de Dios.

La cosa es que, como ya sabrán, siempre me han latido ese tipo de terapias en las que uno mismo se hace cargo de su salud, casi siempre entrándole por el lado de tomar conciencia de la emoción y de “ver” y “reparar” las afecciones con la Imaginación (lo sigo poniendo en mayúscula para no confundirla con la simple fantasía). Después de años de terapia “memesca” que me sigue pareciendo la onda, descubrí hace muy poquito la terapia “mariamesca”. Está en la misma línea, pero tiene un margen de error mucho menor porque mete menos la cabeza en el proceso curativo (no trata de “ver” el órgano sino de “percibirlo”, no trata de “saber” qué le sucede, sólo lo repara ¡WOW!). Para mí es el descubrimiento del siglo y es lo que me ha salvado desde el final del embarazo. Eso sí, requiere mucho trabajo y trabajo “del corazón”. Es decir, para empezar a trabajar sobre el cuerpo hay que situarse sobre el corazón y eso a ratos cuesta un mucho.

Cuchillo de obsidiana
Soy incapaz de transmitir cómo funciona la terapia mariamesca, pero para dar una idea puedo contar que hay que ponerse en el corazón, desde ahí percibir la zona afectada y empaparla de cariño, por ridículo que parezca. Hay otras variantes, pero lo que quiero contar se entiende con esta.

Resulta que al empezar a darle el pecho a Fátima aparecieron las dolorosísimas grietas que la vez pasada me tuvieron sufriendo tres meses enteros. Y cuando empecé a aplicar el método de la percepción lo único que aparecía en el fondo de mi pecho era un cuchillo de obsidiana. Negro, pulido, casi reflectante. Evocador ¿cierto? Cuando se lo conté a Mariam fue ella la que terminó la descripción, ella también podía percibirlo, entonces era real. Tener eso en mi pecho no me gustó nada, ¿por qué un cuchillo de sacrificios y no una punta de flecha? ¿es por mi linaje materno mesoamericano? ¿es un resto de otra vida? ¿qué es?

Pero aquí no importaba lo que fuera sino que se fuera. Y yo no lograba empaparlo de nada. Era demasiado duro, demasiado pulido. Desde dentro, me dijo Mariam, tienes que empapar de dentro hacia fuera. Y así lo hice. Poco a poco el centro empezó a ponerse poroso y a dejarme empapar todo el cuchillo. Fue cambiando de negro a grisáceo y luego a blanco hasta que sólo quedó ceniza. Luego tuve que ocuparme de rellenar el hueco.

Cuando el cuchillo desapareció fue como si las grietas dejaran de tener sustento. Como si hubiesen estado enraizadas en ese filo y en esa obsidiana. Al mismo tiempo, y eso es lo más raro, sentí como si me hubieran desatado de la Lechuza. ¿Es que nuestro animal totémico nos deja alguna vez? ¿Que un trozo de nuestra alma esté vinculado con una forma animal es más un encierro que una expansión? ¿Mi ser lechucesco era un escondrijo de dolores y creencias nocivas? ¿La lechuza era una cárcel? ¿Ella me ha liberado a mí o yo la he liberado a ella? ¿Nos hemos separado de verdad? ¿Qué hay de dolor en esa imagen (mía) de bruja, de mujer que se transforma en ave, de noctámbula irredenta, de ser perseguido por las doce verdades del mundo?

La cosa es que empecé a sentirme más montaña, más nube descargando, más Rayones, más cañón, valle, piedra, árbol, quebrada, río, canto, rama, hoja, verde, sopla, fresco, viento, trueno, insecto, cauce, vapor de agua, neblina, cueva, luz, trino, casa. espíritu, que lechuza. Como si hubiera crecido tanto que ya no cupiera en un cuerpo tan chiquito.

Ofrendas de cuarzo
Ahí no acaba la cosa. Para reparar cada grieta en concreto empecé a empapar como me dijo Mariam desde el fondo hasta la superficie. Había en concreto una grieta que en vez de curarse se hacía cada vez más profunda. Cuando por fin logré empaparla y llegué hasta la superficie, salió de ella, pegado a un trozo de carne, un cuarzo. Transparente con vetas blancas. Lo mismo sucedió con otra pequeña herida que no lograba sanar y que me estaba volviendo loca del dolor. Otro cuarzo.

Si todo el mundo sabe que en el antiguo México los cuchillos de obsidiana se utilizaban para hacer ofrendas de sangre, quizá no todo el mundo sepa que en el antiguo Mar de Tetis, en los cañones de la Sierra Madre que nos parió, se han encontrado entierros con cuarzos como ofrenda. ¿Vuelvo a ser chichimeca? ¿he logrado sacar de mi cuerpo un poco de muerte? ¿son esos cuarzos pequeños pactos con la muerte de los que ahora me he deshecho? ¿mi nuevo tótem es la montaña, el cañón? ¿me he convertido en Sierra?¡Santo Dios!

Diker y dúa
Debo agregar, que la “orientación” y la fuerza para hacer todo este trabajo (que parece una tontería pero que a nivel energético, por lo menos a mí, me ha costado) han salido del diker (las repeticiones rituales de la tradición sufi) y del dúa (recitaciones y súplicas). El proceso de curación realmente no empezó a hacer efecto hasta que el Habibi hizo un dúa poderoso y sopló. Fue como si de Arriba hubieran dado permiso y entonces todo el bien se hubiera precipitado sin dilación. Como si la terapia fuera la puerta y la oración fuera la llave.

Nunca había hecho tanto diker y tanta oración en mi vida. Tampoco nunca me habia sentido tan conectada. Quizá estos achaques que en un principio me parecieron injustos y sumamente odiosos deban servir justamente para quitarme estas “piedritas” del Camino, para allanarlo, para hacerlo más suave y feliz. Será por eso que los musulmanes, les vaya bien o les vaya mal, siempre dicen AlhamduliLah (bendito sea Dios).



Bueno, si alguien puede responder a las preguntas formuladas a partir de esta experiencia, o si tienen textos, sueños, referencias que ayuden a echar un poco de luz sobre el asunto de los mitos, las heridas y las transfiguraciones, me dará mucho gusto saberlo.

Saturday, November 07, 2009

Ojitos moros

Mi Fátima tiene ojitos moros, igual que Hali, igual que Marcelito allá en San Pancho. Un día mi hermana me contó que le cantaba la canción de Duncan dhu a Marcelito para dormir. Quise copiarle la idea pero siempre termino llorando antes de acabar la canción así que siempre la canto mocha, además de que no me la sabía completa. Pero, bendito internet, hela aquí, completita y sin llorar, para todos los ojitos negros que andan por ahi.

Esos ojos negros,
esos ojos negros no los quiero ver llorar,
tan sólo quiero escuchar,
dime lo quiero oír,
dime que vas a reír, dime,
dime ahora que duerme la ciudad.

Hace ya algún tiempo,
hace ya algún tiempo
que tú voz parece ser
una pluma y un papel que cuentan
que vas a volar en sueños,
que serán tus ojos negros
los que me iluminen al andar.

La lluvia cae sobre el suelo gris,
el tiempo pasa y no puedo reír,
la noche es larga, mi voz, amarga.
Hoy he visto despertar el sol.
Y tus pupilas brillarán pero,
espera, descuida, y ya verás,
los buenos tiempos volverán.
Pero, espera, descuida, que ya vendrán,
la lluvia los devolverá.

···

La lluvia cae sobre el suelo gris,
el tiempo pasa y no puedo reír,
la noche es larga, mi voz, amarga.
Hoy he visto despertar el sol.
Y tus pupilas brillarán
pero, espera, descuida, y ya verás,
los buenos tiempos volverán.
Pero, espera, descuida, que ya vendrán,
la lluvia los devolverá.

Esos ojos negros,
esos ojos negros no los quiero ver llorar,
tan sólo quiero escuchar,
dime lo quiero oír,
dime que vas a reír, dime,
dime ahora que duerme la ciudad,
dime ahora que duerme la ciudad,
dime ahora que duerme la ciudad.

Tuesday, November 03, 2009

La anécdota

Cuenta la historia que cuando Seida Fátima (la hija del Profeta, la paz sea con él) iba a celebrar sus bodas con Seidna Alí, su padre le preguntó qué quería como regalo de bodas. Fátima contestó que la Umma de Muhammad (swt), lo que significa, que estuviera en su mano la salvación de toda la comunidad del Profeta. Entonces, se le concedió un diker o serie de repeticiones que se cuenta con los dedos de la mano: 33 SubhanAllah (Gloria a Dios), 33 AlhamduliLah (Bendito sea Dios), 33 Allahu Akbar (Dios es el más grande). Se cuentan 3 por cada dedo (tres falanges) dando dos vueltas a la mano y un dedo más.

Esta tradición ha pasado a la costumbre popular de poner manitas como protección en las puertas de las casas, en los coches, como colgantes, etc. Y el número cinco (hamsa en árabe), evocando los cinco dedos de esta santa mano, se usa también como protección.

Así que ya saben, los amigos de lejos pueden imprimir la manita de nuestra Fátima y ponerla en algún rinconcito de su casa. Así se acuerdan de nuestro amor y agradecimiento y de paso están protegidos.

P.D. Hoy ha sido mi primera mañana sin ayuda. Logré mandar a Hali al cole desayunada, vestida, PEINADA y con los dientes y la cara lavados ¡soy un hit!!!!!!

Semejanzas


Podrían ser Halima y Fátima, pero somos mi hermana y yo siglos atrás. ¿A que nos parecemos? (¡gracias por mandarlas mi Kermit!).

Sunday, November 01, 2009

GRACIAS


Sin mucho tiempo para escribir pero con tanto tanto que agradecer, de verdad siento que la feliz llegada de esta bebé ha sido fruto del trabajo en equipo: de cada palabra de amor y de aliento, de cada pensamiento de apoyo y cada mensaje de sustento, de cada oración y cada velita encendida. Es como haber extendido una red por toda la Tierra (España, Inglaterra, México, Libia, Siria, Egipto, EEUU, Chipre, etc) y el Cielo (Madres, Maestros, Ángeles, Bendiciones). Así que gracias a Los de arriba y a los y las de aquí abajo por formar parte de este sueñito hecho carne. Aquí una Mano de Fátima para recortar y pegar que hice inspirada en el parto y un poemita de entre las cosas que van saliendo. Con mucho amor y en agradecimiento.


Hamsa

Para mis compañeras de parto: La que está en Paz, La que escucha, La feliz, La madre de la Palabra.

Cinco para recibir
a una sexta,
cinco mágicas mujeres
abriendo las puertas,
cinco pares de brazos y manos,
cinco corazones a la espera.

De un lado y de otro
los ángeles se afanan,
los de luz
y los de carne,
y se alegran
en el roce de sus alas.
¡Cientos de ángeles
dentro de casa!

Giran los goznes
tal como avanza
el sol sobre la tierra.
Y luego tanta luz,
tantísima luz
de una cosa tan pequeña.

Bañadas del amor de los umbrales
nos nació dentro
un torrente de flores nuevas.

Cinco dedos protectores,
cinco pétales
para una perla.
En la palma de esta mano
brota el manantial de la belleza
y la vida se asoma
por el ojo de esta puerta.

Sea tu mano,
Fátima,
el sello de esta fecha:
¡SubhanAllah, AlhamduliLah,
La ilaha ilaLah, AllahuAkbar!

Monday, October 26, 2009

¡SubhanAllah AlhamduliLah lLa illaha illa Allah Alahuekbar!


Mi Lluvia entró en el mundo el segundo lunes de octubre con un parto mágico, milagroso y tremendo, como todo ritual de paso, en el que los ángeles y las personas nos dimos la mano para abrir y cerrar las puertas, y fuimos partícipes de la belleza de los umbrales.

La acompaña el nombre de Fátima, hija del Profeta Muhammad (swt) quien representa en el esoterismo islámico la Sabiduría Perenne. Su mano protege a la comunidad de Muhammad porque tiene como don el diker SubhanAllah-AlhamduliLah-Allahu Akbar.

Fue un tránsito exigente (presencia absoluta y trabajo del corazón en todo momento) tal como lo está siendo el posparto, verdadero aterrizaje en estos planos de la existencia, pero hermoso a más no poder.

Ya les seguiremos contando cuando nos vuelvan las fuerzas al cuerpo. Por lo pronto la vida se va reproduciendo también entre los libros (yo no sabía que los poemas tenían hijos).

Este, de Miel:

Yo le pertrenezco
y aún no puedo dormir entre sus brazos

ha engendrado uno nuevo (nuevo libro ¡viva!):

Cada noche duermo entre sus brazos
y aún no me había dado cuenta

Amín.

Sunday, October 04, 2009

Que sí, que no, que sí, que no

Pues ya pensábamos que el viernes por la noche nos poníamos de parto. Barrí toda mi casa, colgué mis fotos inspiradoras y el cartel de bienvenida, jugué un buen rato con Halima, ¡encargué sushi!, puse todo a punto, estaba sintiéndome tan contena, fuerte y paridora que hasta me bajé con Hali al súper a comprar zanahorias para un buen jugo y brownies para celebrar el aguacero.

Y luego a las doce de la noche ni campanadas, ni contracciones, ni aguas, ni niña, ni ná de ná. Mi pobre matrona se la pasó dando vueltas en la cama toda la noche. Yo dormí como piedra hasta las 5 de la mañana. Y luego nada más. Hasta ahora.

A ver si en un día o dos, o una noche de estas se vuelven a alinear los astros y el bebé quiere venir al mundo. Ya se siente la magia de su llegada en el aire como una lluvia de polvos de oro, de gotas de música. Insha'Allah.

Lo muy bonito del parto frustrado son toooodas las inesperadas expresiones de amor y de apoyo, todas las oraciones, cariño y toda la fuerza que hemos recibido y estamos recibiendo de la gente con la que hacemos la vida por aquí. ¡Muchas gracias!

Wednesday, September 30, 2009

Inspiración


La foto: de la Cocina de Blimunda (que está escribiendo mucha y muy buena poesía, por cierto, cuidado con esta poeta desbocada, al ratito nos sorprende con un libro para erizarse de placer, de belleza, de vida).
El poema, según la foto y los eventos a venir.



Lluvia
en la Sierra Madre que nos parió

Lloveré
como un cuenco gigante
sobre tu cuna de piedra tierna
lloveré hasta vaciarme de toda la vida que danza en mi vientre
y me volveré a llenar
nueva
en el suspiro siguiente.

Lloveré tormenta sobre la Sierra
y te acogerá, suavemente,
entre sus peñas.

Los puertos reclaman tu presencia,
entre montes abrirás dos ojos como estrellas
inspirarás el universo protegida por sus cuevas.

Árboles y raíces tejen tu bienvenida
todas las nubes sostienen mi cuerpo
rocas y troncos,
carreras y vuelos
un único grito de valle
cantos de Madre para mi esfuerzo.

Lloveré
de amor y de vida
y la tierra agradecida abrirá sus brazos
ofrecerá sus regalos
a esta madre
y esta niña.

Tuesday, September 22, 2009

Esporádica

Querida banda, les informo que a partir de ahora me parece que me voy a poner muy esporádica. A partir del 6 puede venir la Lluvia al mundo así que YA estamos de guardia aunque a mí me faltan doscientas cosas indispensables que preparar para su llegada (como pañales de recién nacido, aretitos, ropita limpia, etcétera, etcétera y eternamente etcétera). Además como ya saben estamos en modo "ahorro máximo de energía" aunque las visiones y porras que me han mandado van funcionando muy bien y seguro que mi sangre ya parece una jungla muy roja y repoblada por alucinantes criaturas en vez del aguachirris que se me quedó después de un verano a base de sandía. EN FIN. No se olviden de prender una velita (material o metafórica) cada día por nosotros y nomás pudiendo les avisaremos que ya hizo efecto y que somos un feliz feliz cuarteto. Abrazos enormes para todos.

Friday, September 11, 2009

9, 3, 12, 33, 36, 10, 21, 30

El cumple de Hali, sus años, mi cumple, los míos, las semanas que tengo de embarazo, la cantidad de hemoglobina que necesito para tener el parto que quiero, el día de septiembre que empezamos la "guardia", los días que me quedan para acabarme de arreglar.

¿Y qué contar? La intensísima felicidad por tener una Halima (y un Habibi), el profundísimo agradecimiento por mis años y mis vivencias, la inmensa alegría de este pez creciente que me va llenando el cuerpo y el alma, la angustia por el reto de fortalecer mi cuerpo, mantener mis emociones sanas, confiar en mí misma y en la protección y bienestar que me viene de Arriba; la ilusión y conciencia que necesito para construir ese caminito fuerte y flexible hasta el día del parto.

Así que nueva invitación: a poner velitas, meditar con nosotros, rezar con nosotros, imaginar con nosotros partos felices que abran la puerta a partos felices con mamá suficientemente fuerte, sana y alegre para abrazar a su bebé; bebé sana y fuerte para agarrarse al amor y a la vida; papá y hermanita felices todos listos para disfrutar de la vida juntos: y la vida regalándose bella y grande como es, en ese momento de nuestra historia.

De verdad, yo creo que esa fuerza de mandar señales juntos, de hacernos uno en una intención de fortalecer, apoyar, acariciar, proteger, hacer que algo suceda...yo creo que ESO hace toda la diferencia. Con lo cual: ¡apúntense al trabajo en equipo que este nacimiento puede ser obra de tod@s ! (aunque se encarne en nuestras simples personas). O dicho de otra manera, préstenme su fuerza, su cariño, su fe, su protección, su magia (que finalmente son LA Fuerza, EL Cariño, LA Fe, LA Protección, LA Magia) desde ahora, un poquito cada día, y hasta el día del parto. Yo les retribuiré con uno, no, con dos seres hermosos y nuevos, dos recién nacidos: ¡una madre y una hija llenas de luz y rellenas de belleza!

Gracias de antemano.

Con Amor.

Nashma (que es Mariana, pero florecida)

Wednesday, September 02, 2009

Convocatoria

Resulta que tengo una gran anemia y mi osteópata (que es una mujer ultra sabia) dice que el asunto es que la energía se me va en recuerdos y proyecciones (o sea, en pura e inútil pensadera). Que necesito taponar esa fuga con altas dosis de disfrute de la más simple y llana belleza, y anclándome en actividades que me mantengan en el presente y me hagan feliz (como coser el árbol de la vida). Así que además de altas dosis de hierro en la dieta, 8 horas diarias de reposo además de las horas de sueño y pastillitas de hierro en todas sus formas y colores, he pensado que podía llenarme de imágenes poderosas de la belleza conviertiéndose en hemoglobina y entrando a mi torrente sanguíneo para nutrirlo. Se me ocurrió un corazón (el mío, claro) que bombea rosas, en brazos de coral, bancos de rubís, vivísimos peces color granate nadando por mis venas.

Y puesto que la belleza es variadísima e infinita, las y los invito a dejarme una imagen colorada, de belleza sutil transformada en glóbulos rojos. Mi cuerpo se lo agradecerá.

Monday, August 31, 2009

Árbol de la Vida




Prometo en un post futuro hablar sobre los árboles de la vida, su contexto y significado. Por lo pronto ahí les va el avance del mío propio y personal. Ahi la llevo. Además una vista de mi "habitación propia" Una mesa de trabajo-mesita de noche que instalé junto a mi cama. ¡Todo un logro!!! Un rinconcito mío de mí dónde hacer mis cosas creativas. Bueno, va.


Friday, August 28, 2009

Qué es eso de Ramadán

Ayer escribí un largo largo post que luego se borró antes de publicarlo, grrrrrr. Así que hoy lo vuelvo a intentar más brevemente. Lo poquito que puedo contar proviene de mi curiosidad y de mi corta, cortísima experiencia, pero como ha resultado tan mágico para mí creo que merece ser compartido.

Ramadán es uno de los meses sagrados del Islam, que se caracteriza por que no se come ni se bebe entre la salida y la puesta del sol. Están excentos niños, ancianos, enfermos, mujeres embarazadas y dando el pecho. Claro que además de esta conocida práctica hay un Ramdán de prácticas espirituales redobladas y de abstinencias que casi son más importantes que la comida: enfados, críticas destructivas y actitudes poco amorosas en general. Ahí es donde pone difícil la cosa.

La pregunta del millón suele ser: ¿y por qué no se come? Hurgando por aquí y por allá yo he encontrado tres razones que me parecen más que meritorias:

1. La solidaridad con aquellos para quienes comer y beber no es una opción. Con nuestro ayuno voluntario acompañamos a quienes día a día se ven sometidos a un ayuno involuntario. Así, Ramadán se convierte en un mes de compasión y agradecimiento: nos hacemos conscientes de la situación en la viven los más pobres y nos llenamos de agradecimiento de tener qué llevarnos a la boca una vez que se pone el sol. Ante esta luz todo se revalora.

2. Tenemos un cuerpo físico y un cuerpo de luz. Durante las horas de luz dejamos que nuestro cuerpo de luz se alimente y le damos la preeminencia sobre el cuerpo físico ya que el resto del año lo tenemos prácticamente olvidado.

3. Nos conocemos a nosotros mismos (conócete a ti mismo y conocerás a tu Señor). Estar sin comer ni beber unas horas nos pone en estado de atención, nos obliga a observar nuestras reacciones, nuestras debilidades y nuestras fuerzas. El resultado final es verdaderamente asombroso.

El único mes de Ramadán que he podido ayunar ha sido sencillamente maravilloso. Lo empecé con reticencia pensando que no aguantaría, que iba a estar todo el día "mounstrificada" de hambre, que ni de chiste iba a aguantar las 12 horas que aquel otoño tocaban sin gota de agua. Pero la verdad es que fue todo lo contrario. Por la mañana me levantaba antes de que saliera el sol y me llenaba de provisiones, hacía la oración del amanecer (que verdaderamente sentía que me alimentaría durante todo el día) y regresaba a la cama. Luego pasaba todo el día bien, sin necesidad de dejar mis actividades, sólo con la cabeza un poco más lenta que de costumbre (¡libre de la pensadera, bendición!). Si sentía la boca muy seca me enjuagaba un poquito y listo. Así hasta la puesta del sol que rompíamos ayuno con agua y dátiles, y luego una deliciosa, y quiero decir DELICIOSA cena. Luego la oración especial de Ramadán se convertía en mi amuleto para lograr levantarme de madrugada a comer y beber.

Una de las cosas más alucinantes del ayuno es que recuperas el gusto: la comida SABE, pruebas una vil hojita de lechuga y notas absolutamente TOOOOOOOODOS sus matices saboríferos. Y eso para una glotona como yo es una gran gran gran experiencia. La segunda cosa que me impactó fue que, cada noche, al romper ayuno, sentía una inmensa satisfacción de mi misma y de mi extraordinario logro. Resultado: cada noche me sentía más chingona, tenía más confianza en mí misma y hasta me quería más. Una práctica verdaderamente "empoderadora". Claro que también hay cosas no tan fáciles: el cuerpo, por lo menos el mío, se pone muy sensible (para bien y para mal), las emociones están a flor de piel y la cabeza tarda un poquillo en reaccionar. Con los días me di cuenta de qué cosas o situaciones me sacaban de quicio y aprendí a observar el enfado y controlarlo. Fue un gran gran gran aprendizaje entre muchos otros.

Este Ramadán, como hace ya unos cuantos años, no puedo ayunar y, con toda honestidad, me gustaría. Hay una magia especial en ello. Una sensación de conexión y de fraternidad cuando piensas que compartes tu ayuno con millones de personas en todo el mundo.

Aquellas personas curiosas, exploradoras de sí mismas, experimentadoras de la vida pueden animarse a hacer un sólo día de Ramadán. Seguro que descubrirán muchísmo en esa vivencia.

Monday, August 24, 2009

De vuelta a la realidad

Para tranquilidad de los amables lectores les informo que ya estoy de vuelta en la realidad gracias a una amorosa y prductiva conversación con mi súper habibi, una concienzuda lectura de mi guru la Dra. Christiane Northrup (¡por favor, chicas, todas, tengan o no tengan hijos, les ruego encarecidamente que lean Madres e Hijas, es revelador), flores de bach, prácticas espirituales redobladas y bendiciones del mes de Ramadán. No puedo decir que todo sea felicidad pero ya van volviendo las aguas a su cauce y tal como lo había pronosticado, al día siguiente de mi queja masiva ya quería escribir odas y cantares.

Por lo pronto creo que voy bien: primera fase de libro terminada (28 poemas irregulares y una "invocación" que tengo que dejar madurar un poquillo para luego corregir y mandar a mi editor), panza creciendo a buen ritmo, marido ejemplar prodigándome todos los cuidados posibles y asumiendo casi todas las tareas caseras con todo y sus ayunos de 16 horas, Halima durmiendo casi toda la noche, y 40 días enteros (número mágico) a partir del 30 de septiembre para ponerme en forma, agarrar aire, terminar mi árbol de la vida en fieltro y preparar las cositas del bebé.

Una cosa sigue faltando en mi vida y mis sueños me la reprochan: bailar. Porque lo malo es que el género musical que a mí me gusta se baila en pareja: vallenato, salsa, merengue, bachata no tienen chiste bailando de a uno. Los ambientes salseros (discos, bares, etc) me dan infinita flojera y no tengo un grupo de amigos salseros como tenía en Barcelona. Algo inventaré en otro momento de mi vida. Por ahora tendré que conformarme con poner la música alta y cantar con todas mis juerzas.

La gran hazaña del fin de semana: ¡unas deliciosas patas de vaca a la libia! Habibi es un gran cocinero, pero NUNCA pensé que me comería un platote de patas de NADA en lo absoluto y que además lo disfrutaría. Pues mi amado preparó unas alubias con patas de vaca que bien podrían ser el equivalente a los firjoles charros con manita de cerdo. Sí, son gelatinosas y suavesonas, es un plato contundente, picosito ¡y lo disfruté como una enana!

Agradecimiento público a mi marido que es un hit. Por las patas y por todo todo TODO lo demás. Y gracias a los amables lectores por las porras y buenas vibras, llegaron íntegros hasta acá.

Thursday, August 20, 2009

Largo largo verano de angustia

Lo bueno es que al largo largo verano nomás le queda una semana y que la angustia no proviene de ninguna situación verdaderamente angustiante sino de mi simple y sencilla (y odiosa) incapacidad de equilibrar mis emociones que campan sueltas y salvajes, me muerden y me arañan y me arrancan la carne un rato sí y otro no.

Azuqueca arde a 40 grados a la sombra con lo cual no se puede estar fuera de casa con panza de 32 semanas y el saco del ánimo en rastras. Los juegos de los parques queman, no hay paseos sombreados y lo peor, no hay amigos a la mano. Los locales (sabiamente) se han vuelto animales nocturnos: duermen toda la tarde, TODA, cenan a las 9 y salen de casa con niños y lo que haga falta hasta las 12 de la noche o 1 de la mañana. Al día siguiente, of course, los niños se levantan tardísimo, hacen cualquier cosa por casa o las vueltas mínimas fuera de casa, comen y vuelta a empezar. Pero yo después de las 9 soy incapaz de salir a ningún sitio, mucho menos llevar a Halima a una guerra de globos en ningún jardín vecino.

Así que nadie por aquí, nadie por allá y estoy a punto de comprarme un boleto de tren a Barcelona para escaparme 3 días de mi casa. Me niego a pasar tardes enteras haciendo voz e inventando diálogos de alces y osos, me niego a pasar horas enteras manipulando muñequitos ni construyendo torres, ni jugando a la pelota. Mi propia niña interior (y no me refiero al/la que estoy gestando) me reclama a voces: NECESITO HACER COSAS QUE ME GUSTEN A MÍ Y SÓLO A MÍ, NECESITO IR A MI RITMO, NECESITO CONVIVIR, INTERCAMBIAR CONVERSACIONES CHIDAS Y TERNURA CON PERSONAS QUE ME IMPORTAN Y ME AGRADAN. ¿Y eso cómo se hace con una niña de 3 años y un marido que empieza uno de los ayunos de Ramadán más duros de los últimos años?

¡Vete, Mal Rollo! ¡Vengan a mí, Creatividad y Buen Humor! Pero lo único que realmente quisiera es estar en un sitio más fresquito, con buena compañía y sin tener que atender a nadie, NI A MÍ. Ahora ¿eso me ayudará a equilibrar mis telarañas internas y pasarme nuevamente al "lado OK"? Saaaaaabe. Pero me quedan 10 días que debo sobrevivir sin que mi estado emocional haga estragos en mi salud física, mi matrimonio, ni en Halima que todo lo cataliza.

Lo bueno de estar a merced de las hormonas es que mañana a esta misma hora estaré escribiendo una Oda a mi amado, un Regocijo por la maternidad, un Poema de amor a mí misma y a mi estado, una Celebración de mi rancho adoptivo y un Gracias a la vida sincero y lacrimoso. Y ahora mismo a lo mejor me como un rielito con sal y limón, mañana me voy a comprar fieltros nuevos para el árbol de la vida que ya tengo dibujado, como solita y mi alma en algún lugar rico y me voy al cine a ver cualquier cosa como cuando todavía existía el Cine Buñuel y la tarjeta de la Uni era un pase mágico a una sala vacía y fresca, a una historia hermosa y nueva para aderezar las tardes del verano regio (al que adivine cuántas "y" me cupieron en esa frase le doy un premio).

Thursday, August 13, 2009

Efecto Mallorca







A la vuelta de unos días maravillosos en Mallorca sufrimos el efecto "camino de santiago". Es decir, en lugar de tener cada día un objetivo bien fijo, además de placentero y delicioso (en nuestro caso descubrir una nueva playa hermosa, visitar un pueblito, encontrar horchata de almendras) hemos vuelto al único objetivo de sobrevivir al día.






Así que no es lo mismo prepararse cada mañana para una excursión en coche y luego toda una mañana de baños de agua transparente, arena fina y contemplación, que prepararse para inventar qué hacer con el calor y el tiempo libre de una niña de casi 3 (sé perfectamente qué hacer con el mío, tengo un libro y un árbol de la vida que terminar antes del 10 de octubre).






Casi siempre estoy lista para volver a casa, añorando mi cama, mi comida, mis olores domésticos. Pero esta vez podría haber aguantado una semana más de paraíso. La estancia fue más que fácil gracias a la hospitalidad y el cariño de Keiko y Sergio (sin olvidar la compañía de Sonia), la humedad me resultó acogedora, la rutina diaria una maravilla. Mi heróico habibi se levantó todas la mañana con Halima para que yo pudiera dormir, y se dedicó a jugar-nadar-pasearse todas las playas con la señorita Duracel para que yo pudiera recrearme en el paisaje. Cada tarde había una excursión a mi medida, un pueblo precioso, un granizado de almendra de campeonato. Gracias y gracias y gracias a mi amado, a nuestros anfitriones, a la providencia que nos regaló este súper viaje.






A la vuelta, no crean que no, me dio gusto reencontrarme con mi casa, con mis cosas, untarme mis aceites, echarme en mi cama. Pero veo más claro que el agua, que somos una familia hidrofílica, que junto al mar nos sentimos fuertes, alegres, con la pila cargada (y no son las vacaciones, así era también en Barcelona) y que aquí en el interior se nos queda un poco reseca el alma. Ojalá el destino nos lleve a vivir junto al mar (material y no sólo metafórico-espiritual como en el que ya vivimos), aunque no tenga las playas inmensas y transparentes de Mallorca (¡FATIHA!)






Sunday, August 02, 2009

Fieltroterapia


Por fin encontré una actividad que me permita verdaderamente materializar (el lenguaje no tiene bastante materia) lo que me anda rondando por dentro. Todavía no sé qué utilidad tendrán, si se transformarán en regalos, adornos, pequeños juguetes, pero por lo pronto me desahogan, me refuerzan, me hacen sentir capaz de concretar mis ensueños. Será cursi, será naif, será ñoño, pero para mí es medicinal y, francamente, me está gustando mucho.

Empecé con algunas de las figuras del Árbol y ya veremos lo que sale después. Aquí una mariposa terminada y un pez volador, en proceso.




Yo quiero ser como Miss Potter

En una de mis excursiones salvadoras de la creatividad personal saqué de la biblio la peli Miss Potter y es absolutamente encantadora. Había visto los dibujos de esta escritora mientras cuidaba niños en Francia hace muchos años y me habían parecido románticos y un poco demasiado clásicos. Confieso que nunca leí uno de sus cuentos ni llegué siquiera a hojear sus libros. Pero ahora, su mundo y su vida me parecieron fascinantes. Esta mujer, fue de editor en editor con sus dibujitos en mano hasta que encontró quien la publicara. No se quedó encerrada en su casa pintando para sí misma ni dejó que alguien más le dijera lo que valía su trabajo, sencillamente salió a probar y triunfó.

La película la enfoca cuando, con 32 años, los mismos que tengo yo, encuentra finalmente a su editor. Su primer libro es un éxito y luego de manera natural vienen los demás. Yo también quiero un editor que se enamore de mis libros y me anime a escribir más y a publicar más. Yo también quiero darle vida a mis cuentos para niños y que se vayan metiendo en la imaginación de muchos otros y otras. Yo también quiero que mi mundo creativo baste y sobre para alimentarme y retroalimentarme en el plano del espíritu y en el material. Pero supongo que ese es el sueño de todo artista. Y supongo que en la feria de las elecciones siempre catafixié la escritura (o las entradas al mundillo literario) por cosas que me parecían más reales y emocionantes: viajes, amigos, amor, hijos.

Me gusta la facilidad con la que B. Potter se convierte en una autora publicada, me gusta la candidez y la pureza que dibuja la película sobre "el negocio editorial". Quizá sea mi imaginación, pero a veces me parece que publicar hoy en día es como venderle el alma al diablo, entrarle a una serie de recochineos, de compraventa de influencias, de quedabienes y relaciones que me dan infinita pereza. Mis dos libritos (tanto en México como en España) los he hecho con amigos, editores mimosos que francamente creo (y eso no quiere decir que mi trabajo sea malo ni mucho menos) que me han publicado por amistad.

Envidio un universo creativo tan amigable y tierno como el Potter, me gustaría ser capaz de ejercer la ternura de esa misma manera y que además diera tantos frutos en todos los planos, pero me resulta reconfortante saber que está y que nos lo ha dejado para ir a refugiarnos cada vez que nos apetezca.

Siguiente paso: volver a la biblioteca por todos los libros de Beatriz Potter.

Friday, July 31, 2009

¿Con qué se come...

...un Árbol de la Añoranza poblado de mariposas y peces voladores?

Tuesday, July 28, 2009

Aventuras poéticas

Me he quedado en la encrucijada de un poema. Y mi buen mánager me sugiere leer a Pellicer. Pellicer, mi viejo amigo. En otro tiempo leí los poemas marinos de Pellicer e incluso trabajé con él (es decir, con sus textos) en algún taller de poesía para niños. Pellicer es grande y me gusta mucho, pero no tengo nada suyo. Voy a la biblio de Azuqueca segura de encontrar aunque sea una vil antología si no sus obras completas y lo único que encuentro son un par de libros para niños ¡TOING! Una selección de versos ilustrados muy bonita y otro que ya conocía: Julieta y su caja de colores. Busco en las grandes librerías de mi confianza y encuentro como mucho un par de antologías ¿y yo cómo sé si están ahí todos los poemas marinos??? La obra completa que publicara Conaculta-FCE-noséquiénmás ni sus luces.

Total que no parece nada interesante ni digno de mención. Es sólo que ahora que estoy desesperadamente tejiendo un espacio para mí, excavando para darle cauce a un pequeño manatial que me alimente a mí y sólo a mí antes de volverme nuevamente la alimentadora universal, me sabe a encontrarme piedras en vez de tierra blanda. Y nada de agua.

A veces me dan ganas de irme un par de días, solita y mi alma, a Lisboa. Sólo estuve un par de días con Lucerito hace algunos años. Pero el sitio me pareció tan máxico (así mismo), tan evocador, tan impregnado de Pessoa, tan lleno de fados, tan acuático, que lo tengo en la memoria como el sitio perfecto para una retirada poética. Aunque seguramente con mis bajadas de tensión, hambre constante y frecuentes visitas al baño no iba a disfrutar ni las plazas ni el castillo ni los sitios para comer ni pensión alguna.

Me voy a hacer una muralla con las piezas de contrucción de Hali y voy a meterme ahí muchos días, con provisiones. A lo mejor empiezan a venir mágicamente todos los poemas que he leído desde niña en mi auxilio.

A lo mejor encuentro algo, algo como unos fados en internet que me sustituyan el mar de Pellicer y las calles de Pessoa. A lo mejor hasta me los puedo grabar y logro unas horas para mí, docoro mi cuarto con telas azules, sazono la bañera con sal e invito a mis amados compañeros de casa a irse al cine solos.

Meterme dentro de mí es lo que necesito. Espacio-tiempo-energía-libertad para sumergirme de una vez a sacar las fuerzas que necesitaré pronto. Y debería ahora mismo hacer una de mis magias, invocar máxicamente a la Poesía. Le prometeré no dejarla más de lado. Le prometeré el sacrificio de horas de sueño, le juraré fidelidad y haré voto de procurarla devotamente a cualquier hora del día (y buscaré un maldito portal de internet que me traiga los libros que yo quiera hasta mi casa y que SÍ tenga poesía).

Thursday, July 16, 2009

...andaba de parranda

De algún lugar salieron las energías y nos lanzamos a Málaga unos días con las niñas. Yo en mi fase de soloquieroestarenmicasa y nomeaguantonisola al final he recortado los 15 días de vacaciones a una semanita un poquito sufrida (dice Sol que las hormonas) y mucho muy disfrutada, porque ver a Hali jugar con sus tatas o pasar una tarde tumbada frente al mar o UNA CENA ROMÁNTICA EN PAREJA después de miles y millones de años compensa el mal dormir, los trajines, los cambios de horario y hasta los berriches callejeros y ensolados de Halimona.

A veces se hace cierto eso de "there's no place like home" y lo chido es que ese home es mi casa mía con mi habibi y mi Halima, con mis planes de arreglijos caseros y embellecimientos, con mis amigas de cole de Hali y mis cartas bajo la manga para sortear el cansancio, las hormonas, la crisis y todo lo demás.

Agradecimiento es lo que siento además de la revoltura interna (ahora estoy poseida por Lupe Garnacha) de tener una familia (pequeña y extensa y adoptiva y de cariño) tan chida y una vida tan chida y sueños tan chidos y opciones tan chidas etc, etc, etc. Me siento como una oruguita en plena confección de su encierro (qué falta me hace y qué difícil me resulta). Este año cuando lleguen a Monterrey las monarcas, de la celda tejida saldremos dos, dos flores de fuego, dos voladoras. Chidas las transfiguraciones. ¡Salud!

Thursday, July 02, 2009

Un poquito de belleza por favor

Tengo un par de amigos que son hermanos. Uno canta canciones capaces de atravesar montañas y mares y corazones. El otro es capaz de convocar a todos los seres de este mundo y del otro con sus textos. Los dos tienen algo de diablero, como su abuelo. Los soñé a los dos. Uno estaba siempre conmigo, con su mochilapartedesuorganismo, su cuadernito y su pluma otoñal. El otro se escabullía por entre los lugares más imposibles de plazas y teatros. Eran la energía creativa y la energía interpretativa.

Y así estoy, con una energía creativa cargada de cosas y la energía "interpretativa" o "productiva" que nomás no alcanzo a atrapar. Siento la imperiosa necesidad de ocuparme en crear algo de belleza, pero no con la cabeza (aunque el librito sigue creciendo) sino con las puras manos, con la pura intuición. Me cansan las palabras y añoro sonidos, colores, pero no tengo fuerza para ir a buscar alguna actividad (ni aunque sea de mera espectadora) que calme esa sed.

Quiero ser como esas mujeres que de pronto descubren que hacer cobijas de retazos es la onda. O muñecas de trapo, o postales con collage. Quiero escaparme a un corredor infinito de imágenes y música. Encontrar el álbum de mi vida. Recuperar alguna perla perdida...Pero me canso tanto que ya ni los sabores me consuelan.

A lo mejor consigo que alguien me lleve cargando hasta algún río fresquito entre los árboles uno de estos días de aplastante verano, y con eso veo la luz.

¡Salud! ¡Por los amigos! ¡AY HOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOMBE!

Tuesday, June 16, 2009

Antídoto (no apto para ojitos delicados)

Esta mañana me levanté furibunda. Soñé que estaba, no enojada, sino verdaderamente emputecida, o como dice elegantemente mi Gungui: no encabritada sino "lo que le sigue". Como segundo acto me enfurecí con Halima porque no quería ni ponerse los zapatos ni que yo se los pusiera y ya llegábamos tarde al cole. Al final salió descalza de casa, se puso los zapatos en el coche y se los abroché cuando llegamos a la guarde. Como tercer acto recibí una amorosa llamada-bomba, es decir, una invitación bien intencionada pero presionadora, desbordada de un entusiasmo aplastante. Un plan alegre y maravilloso con posdata: pero si no te unes chinga tu madre.

¿POR QUÉ? ¿Por qué algunas personas piensan que estoy a su entera disposición y que mis otros compromisos/intereses/necesidades/planes no cuentan? ¿será que yo funciono así, presionando en vez de invitar y amenzando en vez de ofrecer? ¿será que yo les hago eso a los demás y simplemente me lo devuelven? ¿o más bien el problema es que me importa demasiado "quedar bien" con las personas que amo y no darles disgustos ni frustrar sus hermosos planes y le doy demasiada importancia a lo que vayan a sentir/pensar ante una negativa? A lo mejor lo que pasa es que como yo he tendido a sentirme rechazada (sí, telarañas de esas que afortunadamente se me van quitando con el paso del tiempo) siento que debo tener el máximo cuidado de no hacer sentir a los demás que los rechazo sino que simplemente no me conviene participar en tal o cual cosa en este o en aquel momento. Es decir, me estreso de más preocupándome por los sentimientos de los demás en vez de dejar que se hagan responsables de sus propias emociones. O a lo mejor es que en el fondo me da miedo que me quieran un poquito menos si no acudo rauda y veloz a su convocatoria.

Pues creo que a partir de ahora voy a ser una persona egoísta y convenenciera. Voy a hacer lo que yo quiera cuando yo quiera atendiendo a lo que más me gusta, me conviene o necesito EN CADA MOMENTO (bueno, con responsabilidad, tampoco quiere decir que voy a dejar a mi hija sin comer sólo porque no quiero cocinar) sin que me importe si los demás lo aceptan, lo entienden, o me dejan de querer o de invitar a sus cosas, por mucho que los quiera y por mucho que me importe su cariño. He dicho.

Ah. Lo del antídoto era porque toda la furia se esfumo cuando escuché los acordes de: í-magí-na-té de Silvio que recibí de regalo en mp3 vía mail ¡con todo el disco de Rabo de Nube! que es una verdadera gozada, o un verdadero gozo, como se diga. Mil, dos mil y tres mil gracias a mi amable benefactor. Seguiré escuchando a Silvio. Y el /la que me pueda seguir queriendo en mi fase egoísta/conveneciera ¡bienvenid@! Y los que no, no se apuren, muchachos, yo como quiera los quiero un chingo. Amén.

Friday, June 05, 2009

El árbol de la añoranza

Traje mi árbol de ascuas
y él me entregó
un loto
un loto con frutos como cuencos
capaces albergar
cada uno
un universo.
Traje el ardor de mis naranjas
hasta su mano ardiente de besos.

Una gota de mi sangre con la primera luz
semilla de los recuerdos
Ya Habibi
Ya Nur

Un árbol de loto crece en mi centro
el límite mismo de la tierra y el cielo.
Toda mi huerta dorada
se hunde en un solo beso
hasta aquí, luz de mis ojos,
me trae mi deseo.

¡Toda mi resolana,
luz de mis ojos,
mi sol, mi polvareda,
por uno de tus lotos!

Saturday, May 16, 2009

Antojos

En el remoto caso de que alguien venga de México para acá o que alguien encuentre un servicio postal que permita mandar antojitos de un continente a otro, les voy a hacer mi lista de los reyes magos (total, soñar no cuesta nada):

Unas enchiladas potosinas de la Rosa Náutica (con cebolla)
Un elote de la Purísima
Una caja de tostaditas Salmas
Un par de botes de chamoy para hacer chamoyada, o en su defecto unas cuantas bolsitas de chamoys con caldito
Unos nopales frescos para asar con tomate y quesito
Tortillas de maíz de las amarillas de tortillería (2 kilos)
Chayotes
Tamales de los del Trigo Limpio pa que no tengan manteca de puerco
Salsa de aguacate de Meche
Tacos de papa
Flautas y sopes congelados
Jícamas
Mango manila
Queso panela
Frijolitos refritos
Preparado para hacer michelada
Chiles poblanos (o ya que pedir no empobrece pues que sean en nogada)
Papas de carrito, o mejor, de las de la Fac
Conchitas con crema y salsa
Ah, unas conchas con chocolate para el desayuno y bisquets con matequilla y mermelada de fresa
Hamburguesa de Carls Junior
Tamal de elote
Un molito negro (del dulce)
Tacos de barbacoa
¡Ah! Un durito de los que venden a la salida con frijolitos, crema, repollo, salsita y todo lo demás.
Paleta helada de pepino con chilito y limón
Paleta helada de chamoy
Una bola de tamarindo Bokados

Y creo que ya.

Thursday, May 07, 2009

Centrifugado intensivo, 90 grados, blanco muy sucio

Últimamente me siento dentro de una lavadora emocional. Lo más frustrante es que cuando el chocolate ya se ha ido y pienso que me puedo poner mi nuevo yo, reluciente y limpiecito, sale la mancha de grasa de debajo. Y así again and again. Claro que hay dos maneras de verlo: "el cuento de nunca acabar" o "siempre se puede estar mejor".

Lo bueno es que cuando logro que la mugre (viejas tristezas, pleitos añejos, enfados caducos)realmente desaparezca me quedo más ligerita y más contenta, y seguro que hasta más guapa. Ahora mismo estoy de pleito con mi yo adolescente del pasado, cargador de responsabilidades que no le tocaban, acumulador de estrategias de chantaje malignas (digna herencia de madre, abuela, bisabuela, tatarabuela), sufridor de a madre. Mientras las niñas de mi edad se divertían, salían, ligaban, hacían tonterías, yo me cargué con la obligación de cuidar de mi mamá y de mi hermana (y eso que había un papá y un marido y unas cuantas amigas y un par de tías protectoras y un grupito de taller literario bien chido). Ahora ya sé por qué me cuesta tanto pedir y recibir ayuda (de tal madre...), y por qué me siento una madre incompetente (claro está: la primera hija se me murió y la segunda sólo tenía un año nueve meses menos que yo, ¿qué podía hacer?)

Así que he tenido que asumir a fuerza de espumarajos y revoltijos que a mí no me tocaba cuidar de mi mamá (ni de mi hermana) y que es un tristeza, pero una tristeza pasada, que no me haya sentido cuidada en ese momento de la vida. Y que AHORA SÍ soy la mamá pero ÚNICAMENTE de Halima (bueno y del/la que viene en camino). Que ahora sí tengo la edad, la madurez, las herramientas para ser la mamá más chingona posible de MIS hijitos y que ADEMÁS, aun siendo La Mamá, SÍ TENGO quién me ayude y me apoye y me cuide también a mí.

Dicen que algunos detergentes hacen que después del lavado los colores brillen más que antes, y uno de esos colores que ahora estoy disfrutando más que nunca es el color de la hospitalidad. Sí, suena muy cursi. Pero he descubierto que ese color le da sentido a mi vida desde hace mucho. ¿Qué hubiera sido de mí sin la hospitalidad de los Lobatón? ¿qué hubiera pasado con nosotras si José no hubiera querido dejar su cuarto para irse a no sé dónde o si a mis primas les hubiera dado muchísima flojera compartir su cuarto y su vida con nosotras, o si a mi Tía Yvonne le hubiera pesado cargar con la manutención de tres bocas más, o si mi Tía Chela y familia le hubieran hecho ascos a meterse con nosotras en una casita pequeña y reinventarse el destino en una nueva ciudad?

Afortunadamente después no estuve nunca obligada a compartir casa con quien no quería, ni nunca un compañero/a de casa me secuestró el hogar, ni nada por el estilo. Así que lo de recibir y visitar, proteger en mis dominios y refugiarme en las cuevas de otros se me quedó con un acontecimiento feliz, un regalo, una descarga, una bendición. Tenemos un depa grande porque aunque somos tres (y medio) nuestras visitas "viven" con nosotros. Tenemos una sala enorme (ok, grandecita) decorada con alfombras, cojines y colchonetas para que puedan venir 12 personas sin previo aviso (pero con saco de dormir) y encuentren un sitio. Tengo una cocina gigantesca (bueno, más grande de lo habitual) y ollas XL (además de un talento innato, también hay que decirlo) para poder ofrecer una buena sopa a viajantes y visiteros. Y nos da igual apretujarnos, perder la intimidad por unos días, y estar obligados a organizarnos con otros por el placer de recibir (que, dicho sea de paso, nos gusta más que visitar). Curioso cómo esta predisposición vital encaja perfectamente en la tradición sufi para la cual ofrecer hospitalidad es sagrado. ¡AlhamudiliLah!

Y tooooooooodo este ciclo de lavado lleva el patrocinio de mi hermana. Será porque es más chingona que yo, o porque le tocaron los tortazos más tiernita, o porque fue a terapia más oportunamente. Será el sereno, pero aprendió a poner sus límites y no abusar de sí misma y sus necesidades "en favor" (y pongo comillas porque ahí está el busilis de la cuestión hereditaria chantajera) de nadie (o por lo menos así parece desde este lado del mar). Una mancha necia que todavía tengo que tallar un poco más y un músculo (el músculo respetador de los propios límites) que acabo de descubrir y tengo que ejercitar. Lo único que lamento es que a los más cercanos les toca siempre la salpicadera del agua sucia. Pero con el producto adecuado y un poquito de paciencia seguro que las manchitas que deja también se pueden quitar sin maltratar la prenda.

A ver si con todo esto logro dejarle a mis hijos una conciencia más limpia y una capacidad de ser felices, de amar y amarse más eficaz. ¡Ay Dios mío! ¿Todo esto será consecuencia del embarazo o de haberme topado en la vida espiritual con el auténtico Maestro Limpio?

Monday, April 20, 2009

Repapaloteando

Lista de cosas que tengo repapaloteando o girando alrededor de mi cabeza como un carrusel:

La renovación de mi permiso de residencia
Los trámites para pedir el visado gringo para Halima
Escalas, aviones, maletas futuras
Mis recientes descubrimientos sobre la relación amor-hospitalidad (impresionante cómo una misma historia puede marcarnos de maneras totalmente opuestas)
Los de dientes de Mao (pobre, está cucho)
La crisis económica (conectar con la abundancia, conectar con la abundancia)
El fin del mundo como lo conocemos en el 2012 (¿¡?!)
El Árbol de la Añoranza (madres, hijos, abuelas, ángeles, maestros, orígenes, nostalgias de los principios, pactos pre-eternos)
Las Princesas del Chiquitiztán (¡parece que por fin van a ver la luz)
Miel (ya no quedan ejemplares, Burha le puso música a mis poemas ¡hurra!)
Archivar papeles
Terminar de preparar mi sesión de cuentos de mañana
¿Dónde se compran cosas bonitas y/o jotas en este terruño: listones de colores, telas hermosas, brillantina, cajitas multiusos para regalos, confeti? ¿Es que estamos condenados a las tiendas de chinos????
Muffins de plátano (para dar y regalar)
Alimentos biológicos ¿una trampa más del consumo moderno?
Mi hígado y mi dieta del hígado
Cita con la matrona y jugar el juego del sistema con la Otra matrona (grrrr)
¿De verdad no hay una opción DECENTE de atención médico/hospitalaria en este país? ¿Estamos condenados a los extremos de un parto inhumano o un parto casero?
¡VISITAS! ¡MUCHAS! ¡DE TODOS LOS CONFINES DEL UNIVERSO!
Viaje a Málaga (¡oh feliz remanso de compañía, apapacho, hermanidad, hijastridad, playidad, descanso, absoluta felicidad halimil)
Una hija que se tira al suelo en todo lugar y una paciencia materna que se agota
¿alguna otra cosita?

Monday, April 13, 2009

La felicidad

En estos momentos dietísticos de mi vida, la máxima felicidad es una receta maravillosa que me encontré en internet porque Anne no acababa de cederme sus secretos de cocina. UNOS MARAVILLOSOS, SANÍSIMOS, DELICIOSO, FACILÍSIMOS, EXQUISITOS Y ESPECTACULARES muffins de plátano. Se hacen en 30 min incluída preparación y horno. No se necesita batidora. No llevan leche y se pueden hacer totalmente integrales y vegetarianos. Además se puede sustituir el plátano por puré de manzana, o calabaza, o zanahoria y cambiarles el sabor. El blog de donde salieron es un gran hallazgo y una gran envidia (hay gente que sabe venderse de verdad): www.catcancook.com Y aunque este no sea el blog de cocina ahí les va la receta y el resto de detalles en La Cocina Espontánea (cuando tenga tiempo). Espero que los preparen y me cuenten sus impresiones:

3 plátanos maduros
1 huevo ligeramente batido con el vil tenedor (o 2 cucharaditas de linaza triturada con 1/4 de vaso de agua pa los veganos)
1/3 taza de mantequilla o margarina derretida
1/2 taza de azúcar mascabado
1 y 1/2 taza de harina (yo usé espelta integral porque tenemos vedado el trigo)
1 cucharadita de royal
1 idem de bicarbonato
1/2 idem de sal

1. Precalentar el horno a 200ºC
2. Mezclar los ingredientes secos, agregar los ingredientes líquidos y revolver con una cuchara.
3. Pasar a un molde de pastel o uno de 12 kekitos/madalenas y hornear 20 minutos.

¡YA!

Vamos, corran, háganlos y cuéntenme. De las cosas trascendentes ya hablaremos otro día.

Thursday, April 02, 2009

Del Libro de las Abuelas

Un poema en bruto, por aquello de no dejar demasiado tiempo. Quizá no es un poema, quizá es solamente un recuerdo de otros poemas, un diálogo entre Barcos y Miel, un paseo entre dos tradiciones, un soplo sobre la llama creativa, sólo para mantenerla viva.


VIENTRECÉNTRICA

La casa tibia de todos los peces
un mar de estrellas
el centro oculto de las corrientes
la llama encendida de El Viviente

El ojo de todos los huracanes
y el centro de todas las tormentas
la trampa de luz de los animales
la cueva de las quimeras

Punto de partida para los sueños
destino de nubes y navíos
cresta rellena de cristales
cuarzo escondido entre ríos

Taller secreto de los ángeles
quibla del Paraíso
fuente interminable
hogar fugitivo

Danza concéntrica
promesa sonriente
principio del mundo
ese es mi vientre.

Monday, March 09, 2009

El día feliz que está llegando

Aquí la canción de Silvio (¡QUIERO ESE DISCOOOOOOOOO!)


Se está arrimando un día feliz
como hace un barco tras sus meses.
Se está acercando un día de abril,
un día de abril se va a arrimar
a los finales de noviembre.

Y yo me apego más al mar,
hermano doble de los peces.
Yo enciendo leña en el hogar
que vio brillar la tempestad
que guía el curso de estos meses.

Se está arrimando un día de sol,
un día de duendes en añejo.
Se acerca un pájaro feroz
zumbando al goce de tu olor.
Se acerca un tiempo de conejos.

Y a mí me escarba la ansiedad,
me escarba hondo, acá, en lo blando.
Me escarba simple de escarbar,
como para que se hunda más
el día feliz que está llegando.

Se está acercando un día de abril

Hay días en que echo de menos a otras personas y hay días en que echo de menos partes de mí. Algo de mí busca entre los cajones de pájaro del alma y empiezan a brotar sueños, canciones, recuerdos, personas que viven en mí pero que casi no molestan. Hace días que sueño una misma ciudad que es Monterrey-Madrid-México-Barcelona. Ese debe ser mi corazón. Porque también se conecta con lugares en los que no he puesto nunca el pie. En esos sueños conectados pierdo a una persona importante para mí. Y no sé si es que esa persona realmente está sufriendo, o si son esas partes de mí, que vibraban entonces, las que me están llamando para rescatarlas.

¿Qué puedo hacer sino mandarle buena vibra, chorros de luz, estrellas, ráfagas de flores, dulzura, bendiciones a esta persona esperando que le lleguen? ¿Y qué puedo hacer sino sacar del baúl a esa yo bailadora y alegre, a esa yo vital, potente, mágica, lunar que me grita por dentro?

Será que por fin se acabaron los mocos. Será que un olor de primavera empieza a llenar el aire. Será que vuelve mi amado de su largo viaje. Será que la vida trae más vida y el amor trae más amor.

Gracias por las velitas prendidas, por las canciones apuntadas y por las recomendaciones sobre libros y emociones. Todas me gustan, todas se me van quedando, todas me ayudan a verme y descubrir dónde estoy y quién soy.

PD: Hermana, ¿no has notado que si esa canción En estos días, te la cantas a ti misma, adquiere un significado totalmente nuevo?

Thursday, February 26, 2009

La ira, esa emoción prohibida.

En todas las familias hay emociones prohibidas. En una mamá nunca se enoja, se "pone triste". En otra papás nunca está triste "está cansado". En mi casa la emoción prohibida era la ira. Creo que sólo una vez en la vida he visto a mi papá realmente furioso. Y aunque mi mamá a veces explotaba con el típico "sunescán dalunabús" no creo que fuera suficiente con la cantidad de ira y frustración que debía acumular en sus células y que probablemente colaboró con su cáncer. Yo creo que ella hacía eso que llaman "apechugar". O sea, llevarse la mierda a la pechuga en pro de la corrección y los buenos modales, aunque después resulte en un cáncer de mama (ver Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer, de Christiane Norhtrup).

La cosa es que nunca aprendí qué hacer con mi propio enfado además de tragármelo (pobre boca, pobres mandíbulas, pobre estómago, intestino, etc). Claro, luego encontré la medicina mágica: la escritura, y escribí toda mi furia en muchos textos adolescentes y libros posteriores. Ahora he aprendido a "mounstrificarme" en privado cuando me encabrito conmigo misma, y poco a poco me voy atreviendo a expresar verbalmente mi enfado/frustración/desacuerdo en el momento en el que sucede y con la persona con la que sucede (¡es liberador!). Pero cuando estoy realmente emputecida (excuse my french) sigo sin saber cómo sacar la ira.

¿Y qué hay de grave en ello? Pues que tengo una hija muy intensa que en este preciso momento está muy enfadada porque su papi está de viaje. Y le da por tirar cosas al suelo y pegarle a las personas. ¿Y qué le digo? Lo de patalear, pegarle al colchón y tirar cojines no funciona. Creo que debería enseñarle una forma no destructiva de expresar su ira. Pero no sé cual. Y sólo consigo hacerla sentir más frustrada y enojada cuando no le permito tirar cosas ni golpear a los demás. Es demasiado joven para enseñarle eso de los gusanos de ira que se transforman en mariposas de cambio. Así que cualquier idea (ejercicio, libro, artículo, oración, visualización, meditación, película, imagen, anécdota, etc) será bien recibida.

Wednesday, February 25, 2009

Hoy sin embargo

Percibo algunos olores. Tengo la impresión que hemos dormido mejor esta noche que todas las anteriores. Hemos estado en una piñata feliz, rodeadas de papás, mamás, niños y niñas buena onda (oh el gregarismo es una bendición y parece que ya encontré mi manada), descubrimos un rincón chido del Azuquekistán dónde ir a pasear, jugar y hacer picnics. ¡La mamá de Connor y Killian hace muffins! Y encontrar en esta esquina del pañuelo alguien que comparta mi amor por los quequitos es más de lo que podía esperar (además tiene un recetario con 500 recetas de muffins que pienso robarle cueste lo que cueste). Ahora mismo hay un par de Tatas viendo el Madrid-Liverpool en la sala de mi casa que se han hartado de jugar con Hali toda la tarde. Las tatas son absolutamente angelicales. Qué bueno que Hali tiene dos (o sea, cuatro, pero dos al pie del cañón). Y es temprano. Y me voy a dormir ¡JA! Un abrazo universal.

Thursday, February 19, 2009

¿Y la mía?

Esta mañana cuando nos íbamos al cole, Hali tocó furtivamente el timbre de vecina, y salió la abuelita de Alba muy sonriente a abrir. ¿Quién es? preguntó Halima muy intrigada. Pues la abuelita de Alba, le contesté. ¿La abuelita de Alaba? ¡Ahhhhhhh! ¿Y la mía? Respuesta interior: BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. Respuesta exterior: Pues en México, Gungui. ¿Gungui es mi abuelita? ¡Ah! Halima se quedó tan feliz con su nuevo descubrimiento y yo dándole vueltas a las lejanías abueliles: una en Libia, otra en el Cielo y otra en México. Chale. Cuando me subí al coche ya no me pude aguantar y me puse a llorar a moco tendido. ¿Qué pasó? dijo Hali con su carita más seria. Y yo entre mocos y lagrimones logré contestarle entrecortadamente: es que estoy triste porque extraño a tu abuelita Socorro. Ven dijo Hali extendiéndome sus manitas muy solidariamente. Así que le di la manita desde el lugar del conductor, terminé mi llantina, me soné los mocos y le dije: ya está, a veces hace bien llorar. ¿Ya está? ¡Vale! Luego se quedó tan feliz en el cole y yo me vine a acostar a mi casa porque después de tres semanas sigo con mocos y ya no sé a dónde rascarle para ver si se me quitan. A ver si con el nuevo vaporizador y el saquito de semillas con lavanda y manzanilla me aliviano porque ya estoy, literalmente, hasta la madre.

Monday, February 16, 2009

En estos días

¡Y qué rápido pasa! ¡Y cuántas cosas me gustaría haber hecho-escrito-aprovechado! Pero claro: hice, escribí, aproveché otras tantas. En estos días (no sale el sol, sino tu rostro, laralá como dijo Silvio) me han pasado muchas cosas: me di cuenta de que hay ángeles por todas partes. De que a veces, sin darnos cuenta, nosotros mismos somos ángeles para los demás y a veces una mano invisible viene a taparnos oportunamente la boca, retrasa nuestra salida, nos devuelve algún objeto perdido. Otras veces es un ángel encarnado en la señora de junto, o en el señor que barre la banqueta.

De Dios sólo sé
que tiene un huerto de ángeles en la Tierra.


En estos días también pude atestiguar sin lugar a duda, que los fantasmas (los míos, claro está, de los demás no sé)forman parte de mi vida tanto como los vivos: opinan, sienten, intervienen en mis acciones, decisiones, sentimientos, en mi devenir a fin de cuentas, tanto como las presencias de carne y hueso que me rodean. Gracias a Dios tenemos a Hellinger que nos dio pistas fundamentales de cómo relacionarnos con ellos y mantener la fiesta en paz. Me estoy volviendo una autoconsteladora bastante eficiente. Aunque debería leerme con mucha atención los principios básicos para aumentar mi eficiencia.

El árbol de la añoranza sigue creciendo, más femenino, más amoroso, más universal que nunca. Cuando vamos a las pequeñas cosas es cuando relmente podemos tocar el Corazón del Corazón. No me gustó El Árbol Rojo. Un album ilustrado que creí indispensable porque me lo recomendaron personas que admiro. Efectivamente vale la pena verlo. Pero creo que es innecesariamente oscuro. Me hubiera gustado más énfasis en la esperanza y menos en las tenazas que suelen ahogarla. Pero supongo que la obra responde y es fiel al sentir de muchos seres que hoy en día transitan perdidos sintiéndose solos, es lo que producen nuestras máquinas modernas (estados, empleos, programas de tv).

En estos días España debate un asunto asqueroso: los polícias se ven obligados a detener no sé cuántos extranjeros con papeles irregulares al día, contra amenaza de cambiarlos de puesto o de unidad. Lo que puede pasar después de que te detengan es también un sin sentido: te mandan a un centro de internamiento para extranjeros pero como están llenos te dejan libre, te hacen una orden de explulsión que caducará a los 6 meses, y probablemente te darán otra y otra hasta que llegue el día en que un oficial te acompañe en un avión hasta tu tierra. O no.

En estos días sale el sol y Halima y yo vamos a clase de música. En estos días tengo que ponerme a preparar la renovación de mi tarjeta de residencia si no quiero verme atrapada en un berenjenal como el antes descrito. En estos días sueño cosas reveladoras. En estos días doy gracias por la vida y el amor que tengo.