Ahora que andamos con la waldorfisación de la vida me estoy leyendo algunos libros que encargué a la editorial Rudolf Stainer de Madrid (muuuuy recomendable, por cierto). Entre ellos hay una pequeña joya que se llama simplemente "El Juego" y está formada por un ensayito muy práctico (de donde tomé las ideas del post anterior) sobre la dinámica diaria con niños, la habitación, los juguetes, etc. El otro es más teórico-filosófico y aún no puedo terminar de leerlo porque siempre se me pierde el libro, pero me encantó una idea sobre el entusiasmo.
El autor (cuyo nombre les debo para cuando encuentr el librito) dice que tenemos que preservar el entusiasmo en los niños. Los niños de hoy ya no saben jugar, son perezosos, demandan constantemente cosas de los adultos. Se ven en una habitación llena de juguetes con los que no son capaces de jugar. Dejando al margen el tema infantil, me interesó sobretodo su definición de entusiasmo como energía revivificadora, como una fuerza que se apodera de nosotros y nos quita cualquier cansancio o achaque y nos moviliza, nos lleva a HACER y a SENTIR, nos colma de alegría.
Me recordó a mis lecturas sobre la experiencia estética como experiencia transformadora o, dicho de otro modo, a la tesis de que un cuadro, un libro, una peli, etc. puede cambiarnos a mejor. Pero también me recordó a mis tiempos salseros en que no había poder humano (ni cansancio, ni achaque posible) que me impidiera ir a mi clase de "ritmos latinos", tomar una cena rapidita, y correr al Luz de Luna antes de que empezaran a cobrar la entrada. Y luego bailar y bailar y bailar hasta que cerraran ese y todos los antros, volvieran a abrir el metro de Barcelona o alguien hiciera el favor de acopañarme caminando desde el Borne hasta Sagrada Familia ya despuntando el amanecer. Me movía el entusiasmo.
Aquí va la definición de la Real Academia:
(Del lat. tardío enthusiasmus, y este del gr. ἐνθουσιασμός).
1. m. Exaltación y fogosidad del ánimo, excitado por algo que lo admire o cautive.
2. m. Adhesión fervorosa que mueve a favorecer una causa o empeño.
3. m. Furor o arrobamiento de las sibilas al dar sus oráculos.
4. m. Inspiración divina de los profetas.
5. m. Inspiración fogosa y arrebatada del escritor o del artista, y especialmente del poeta o del orador.
Ahora vuelvo a la circunstancia: ¿entonces por qué tanta madre crónicamente cansada, sola, deprimida? ¿por qué estamos muchas en este rincón del mundo sintiéndonos incapaces de conectarnos con otras y otros (hijos, maridos, amigas, etc.), de gozar de nuestras vidas cotidianas, de recuperar nuestros lazos más íntimos con la Belleza, o simplemente como diría mi amiga Anne: de disfrutar? ¿de qué adolecen los grupos de crianza y lactancia? ¿por qué salimos de una reunión tras otra más derrotadas y no más fuertes?
Por miles y millones de motivos, claro está, empezando por la chinche sociedad y terminando por nuestras chinches telarañas personales, PERO, sobretodo, porque NOS FALTA ENTUSIASMO.
Así que me digo: ¿y si cada una, y si yo encontrara en vida cotidiana, en cada una de mis relaciones, en mí misma, algo que VERDADERAMENTE me entusiasmara? Si soy capaz de encontrar o de crear cada día algo que me entusiasme, que me haga sentirme alegre y llena de vida, lo puedo todo (bueno, casi). Quizá no puedo hacer que Fati duerma más de 30 minutos seguidos mientras esté echando los dientes, quizá no puedo lograr que Hali duerma siesta después de comer para descansar un poco, pero puedo encontrar algo feliz para compartir con ellas. Olvidémonos de ellas. Puedo encontrar algo feliz para mí, que me llene de energía, que salpique de algría todas las cosas que me rodean incluyendo a mis jijas. ESA es la mejor manera de enseñarlas a ser felices, a disfrutar, a ser positivas.
No tienen que ser cosas trscendentes, lo trascendente es lo que viene después. La waldorfisación del hogar me entusiasma, descubrir nuevas actividades que hacer con Hali, redecorar la casa. Experimentar con las recetas de mi libro nuevo de muffins me entusiasma (el viernes me levanté a las 7:50, hice madalenas de chocolate con canela, me bañé, arreglé a las niñas, desayunamos y salimos a tiempo para el cole, ¡un milagro del entusiasmo!) Recibir el diker de mujeres en casa me súper entusiasma. Ver un ratito a mis amigas me entusiarma. Hoy la fuente de entusiasmo fue ir a comprar una revista para cada una con Hali. Y por ahora difundir la idea del entusiasmo me entusiasma: organizar cosas para mí y mis amigas (y todas las que quieran) que nos renueve el entusiasmo, la alegría, la energía, las ganas de vivir, que nos reconcilie con nuestras circunstancias y nos empuje como ola de risas, de abrazos, de cantos a conseguir la mejor versión de nosotras mismas, a hacer de nuestra vida una obra de arte.
Y aquí lo dejamos porque se acaba la hora libre de esta madre. Amén. Y espero que tanta idea no haya quedado demasiado inconexa. Ahi me cuentan...