Cambio el cuaderno de notas y la libreta con dibujitos por la página electrónica. Experiencia, experimento, experimiento. La libreta de mis sueños la seguiré guardando en mi cajón, pero aquí trazaré (trataré) la crónica de mis ensueños.
Friday, December 09, 2011
¡Nos vamos a Libia!
A descubrir la tierra, a reencontrarnos con la familia, a conocer a los primos y sobrinos que nos faltan, a ver cómo huele, cómo suena, cómo sabe, a ensanchar el oído a ver si nos entra el árabe, a dar nuestros respetos, a degustar la "otra mitad" de la masita con la que hemos formado nuestra pequeña familia y que también nos hace falta, a ver si tiene algo que pedirnos o que ofrecernos, a disfrutar del mar y de la compañía, a sentir la tribu, a aprender nuevas (o viejas) recetas, a ver otro cacho del Mediterráneo. ¡Somos felices! Estamos emocionados. Que Diositos nos lleve y nos traiga con bien (como diría mi apá).
Saturday, December 03, 2011
La bailarina del agua
Halima llama al remolino
que se forma en la bañera
"La bailarina del agua".
Y cuando logra tocar
con su dedito el movimiento
salta toda contenta:
"¡mamá, puedo tocar sus sentimientos!"
No cabe duda. Los niños son auténticos poetas.
Tuesday, November 29, 2011
Cocinando pa' la tele
Hasta ahora que ya se han ido las cámaras, las personas, que he recuperado a mis hijas y que todo ha vuelto a la calma no me di cuenta: el día de hoy he hecho un sueño realidad ¡cocinar para la tele!
Mi amiga Amira me invitó a hacer comida mexicana para un programa de tele que empezará a emitir el próximo año ¡y yo acepté encantada! Compré las cositas, adelanté procesos, organicé escenario, herramientas, utensilios, pensé diálogos simpáticos. Me puse de acuerdo con mi marido, pedí ayuda a mis amigas y finalmente esta mañana llegó la tele.
Unas escenas en la cafetería de la esquina. Muy bonito, repetimos para tener tomas de reserva. Terminamos una secuencia, dos secuencias, tres secuencias y de pronto ¡oh no! ¡problemas de sonido! Hay que hacerlo todo de nuevo. ¿Lograremos que suene natural y agradable la misma conversación por tercera vez consecutiva?? Y el tiempo encima, falta otra locación y llegar a casa a las 2 en punto para alimentar niñas y seguir grabando.
Micrófonos, cámaras, mirones mirando ¡qué divertido! Diálogos con cámara por delante, diálogos con cámara por detrás. Anécdotas, tomas. Terminamos la segunda locación y salgo corriendo a casa como el conejo de Alicia mientras el resto del equipo se queda grabando. Marido alimenta niñas, besos y abrazos, comida de volada y vuelta a grabar.
Por fin ¡es hora de cocinar! Y esto me lo sé yo desde que tengo memoria: Bueno pues hoy vamos a preparar tal, aquí tenemos esto que se usa así, en México se hace de esta manera pero aquí lo haremos de esta otra. Ahora traermos esto y lo desmenuzamos, por acá troceamos esto y lo licuamos, y ahora con la magia de la teleeeeeee...
¡Yo de niña jugaba a hacer programas de cocina!!! ¡Yo preparaba cositas frente a las cámaras imaginarias! Tenía el recetario para niños de Chepina Peralta y unos cuantos más. Creo que sólo un cerdito en el lodo puede sentirse tan feliz como me sentí ( y me siento) yo. Estas pilas y esta risa me van a durar por lo menos lo que resta del año y hasta que vea el programa. ¡QUE DIVERTIDOOOOOOOOOOOOOOOO! Me la pasé jugando pero esta vez era real.
El cámara también se moría de la risa: ¡qué rollo tienes, dentro de nada le quitas el trabajo al Arguiñano! Y yo: nada, nada, es que veo mucha tele (y de verdad que desde que descubrí la cocina en 30 minutos de Jaimie Oliver no paso un día sin mi dosis de cocina tv). Y ahora pienso para mí: ¡si es que lo venía ensayando toda mi vida!
¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS! Por invitarme, por acompañarme, por facilitármelo, por haberlo hecho posible. Me da igual si al final sale o no. Hoy ha sido un día feliz y memorable.
Mi amiga Amira me invitó a hacer comida mexicana para un programa de tele que empezará a emitir el próximo año ¡y yo acepté encantada! Compré las cositas, adelanté procesos, organicé escenario, herramientas, utensilios, pensé diálogos simpáticos. Me puse de acuerdo con mi marido, pedí ayuda a mis amigas y finalmente esta mañana llegó la tele.
Unas escenas en la cafetería de la esquina. Muy bonito, repetimos para tener tomas de reserva. Terminamos una secuencia, dos secuencias, tres secuencias y de pronto ¡oh no! ¡problemas de sonido! Hay que hacerlo todo de nuevo. ¿Lograremos que suene natural y agradable la misma conversación por tercera vez consecutiva?? Y el tiempo encima, falta otra locación y llegar a casa a las 2 en punto para alimentar niñas y seguir grabando.
Micrófonos, cámaras, mirones mirando ¡qué divertido! Diálogos con cámara por delante, diálogos con cámara por detrás. Anécdotas, tomas. Terminamos la segunda locación y salgo corriendo a casa como el conejo de Alicia mientras el resto del equipo se queda grabando. Marido alimenta niñas, besos y abrazos, comida de volada y vuelta a grabar.
Por fin ¡es hora de cocinar! Y esto me lo sé yo desde que tengo memoria: Bueno pues hoy vamos a preparar tal, aquí tenemos esto que se usa así, en México se hace de esta manera pero aquí lo haremos de esta otra. Ahora traermos esto y lo desmenuzamos, por acá troceamos esto y lo licuamos, y ahora con la magia de la teleeeeeee...
¡Yo de niña jugaba a hacer programas de cocina!!! ¡Yo preparaba cositas frente a las cámaras imaginarias! Tenía el recetario para niños de Chepina Peralta y unos cuantos más. Creo que sólo un cerdito en el lodo puede sentirse tan feliz como me sentí ( y me siento) yo. Estas pilas y esta risa me van a durar por lo menos lo que resta del año y hasta que vea el programa. ¡QUE DIVERTIDOOOOOOOOOOOOOOOO! Me la pasé jugando pero esta vez era real.
El cámara también se moría de la risa: ¡qué rollo tienes, dentro de nada le quitas el trabajo al Arguiñano! Y yo: nada, nada, es que veo mucha tele (y de verdad que desde que descubrí la cocina en 30 minutos de Jaimie Oliver no paso un día sin mi dosis de cocina tv). Y ahora pienso para mí: ¡si es que lo venía ensayando toda mi vida!
¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS! Por invitarme, por acompañarme, por facilitármelo, por haberlo hecho posible. Me da igual si al final sale o no. Hoy ha sido un día feliz y memorable.
Thursday, November 24, 2011
Volar
Hacíamos diker en casa de mi Abuela Maria Aurora, esa casa que ya no existe. Era un solo espacio, las paredes de la sala y el despacho no existían. Estaba representada casi toda la gente que amo, mis tíos, mis primos, mis hermanos y hermanas naqshbandis, mis amigas de azuqueca, mis amigas de la prepa, las de la carrera...Llegaban incluso personas que hace silgos que no veo, entre ellas una amiga muy querida que llegaba doble: su ser pre-sufi (con tejanos, pelo revuelto, jersey corto) y su ser post-sufi (con pañuelito, con mirada dulce). Las tres nos fundíamos en abrazo y cuando nos soltábamos ya era sólo una.
Nos sentábamos a hacer diker con los ojos cerrados y entonces empecé a sentir que me elevaba. Me ha pasado muchas veces, sentir que me elevo. Pero esta vez era real y no era sólo yo. Tomaba las manos de los que estaban a mis costados y lo mismo hacían ellos. Todo el cículo del diker empezaba a elevarse, con todo y casa. Daba vértigo. Por un momento quise abrir los ojos y Mahmud me gritó desde el otro lado del círculo: ¡no los abras!!! Sólo alcancé a entrever a trevés de las cortinas que la gente se desvanecía por la calle. Como la bella durmiente al tocar el uso.
Cuando la casa volvía a aterrizar estábamos todos sanos y salvos, pero los de afuera habían muerto.
Luego estábamos congregados en una especie de gimnasio con pasillos circulares. Como el museo MARCO de monterrey: un patio central, corredores techados, pero en círculo, el patio no era siempre visible. Íbamos en grupo y hacíamos diker también mientras circunvalábamos el patio. Yo comenzaba a correr y alzaba el vuelo, me escurría entre las estanterías y el techo, avanzaba ligeramente sintiéndome feliz y emocionada. Pero nuevamente todos aquellos que no habían hecho diker se desvanecían. Era como si el diker nos estuviera salvando el pellejo todo el tiempo.
En la siguiente escena mi marido entregaba su furgoneta a un policía, militar o cosa parecida, nos habían confiscado todo, incluso a nuestras niñas. En la furgoneta iban las sillitas de Halima y de Fátima. Hali ya estaba atadita y Mahmud entregaba a Fati (que no era Fati sino un bebé muy extraño). Mientras arrancaban yo me acercaba a Hali y trataba de explicarle: "mi amor, ahora tenemos que separarnos pero tienes que tener bien presente que te amamos muchísimo y que esto no es una decisión nuestra, que en cuanto podamos volveremos a estar juntos y que, pase lo que pase, lo más importante es que estés bien".
¡¡¡¿Por qué nos hacen esto???!!!!! Preguntaba yo con desesperación. ¿Qué querías? contestaba mi marido, todos han muerto en el gimnasio menos nosotros. Nos culpan. Y comenzábamos a huír de vehículos de guerra.
Creo que esto supera a la peorsísima pesadilla recurrente que es soñar que mi mamá se muere. Esa tenía el número uno porque al despertar, no es posible pensar aquello de "manos, mal, era un sueño". Esta vez sí, gracias a Dios. Mis dos niñitas estaba plácidamente dormidas. Pero la angustia vivida (sí, los sueños también son vivencias) no tiene parangón.
Había estado hablando con una amiga sobre SU angustia referente a estos tiempos tan movidos e inestables, me preguntaba si nos estamos preparando para alguna catástrofe o eventualidad (sí, tenemos unas reservas mínimas de comida, agua, medicinas y remedios, pero SOBRETODO MUCHA MUCHA PRÁCTICA ESPIRITUAL, MUCHA FE, MUCHA CONEXIÓN, MUCHO AGRADECIMIENTO, Y MUCHA ORACIÓN para saber dónde tenemos que estar y qué tenemos que hacer en cada momento, no sólo si sucede alguna crisis mayor, sino aquí y ahora qué quiere Dios de nosotros...) y me decía no podía vivir con la preocupación de algo malo pudiera sucederle a ellos y que sus bebés se quedaran desprotegidos.
Claramente me sacó mis propios monstruos ¡y eso que los suelo tener bastante a raya! Yo hago dúa (pido) todos los días porque Dios me de vida, salud y sabiduría para acompañar a mis hijitas por el camino hasta que sean mayores, y agrego que si eso no es posible, que a ellas les garantice guía y protección, y las compence con algo mejor y les evite todo daño. Generalmente eso me pone el corazón en paz. Igual que yo, ellas están en manos de Allah, igual que todos.
Sinceramente creo que lo mejor que todos podemos hacer en estos tiempos de cambios tan radicales, en las vidas personales y en la vida mundial, es pedir, conectarnos de corazón con LO MEJOR que encontremos, con aquello de donde brote más Luz, más Amor, más Paz y que tratemos de llevar ese sentimiento noble con nosotros ahí donde vayamos...
Insha'Allah, todo saldrá bien.
(la imagen está tomada de www.meditacionsufi.com/meditacion-sufi/, una página preciosa que han hecho unos hermanos de Madrid donde pueden asomarse un poquitín a lo que es diker y Mawlana, ya saben quién es Mawlana, que Allah le de todo lo mejor de este mundo y del otro).
Subscribe to:
Comments (Atom)
