Sunday, March 27, 2011

Tiempo fuera




Entre las angustias y la tensión familiar derivadas de la guerra en Libia (tan cerca y tan lejos) nos escapamos unos días a Praga. Creo que quería hacer ese viaje desde que tengo 18 años. Ya llovió. En ese entonces andaba escapándome de otras guerras menos vistosas pero igualmente intensas, y un año en Europa me dio para crecer mucho y conocer mucho. Fue una excursión hacia la Belleza y en soledad.

Esta vez estuve muy bien acompañada: marido, hijas, "hijastras" o mejor dicho hadas madrinas. Celebramos el aniversario número 8 (creo). Y no podía evitar comparar aquel viaje con este viaje. Aquel no saber con este haber decidido y haber tomado un camino. Momentos vitales totalmente distintos.

Praga es PRECIOSA. Me gustan las ciudades con río. Tuvimos la suerte de alojarnos en un hotel muy muy cómodo (indispensable viajando con niños). El tranvía nos llevaba y traía del centro histórico dos veces al día. Y justo en la esquina, un restaurant italiano DELICIOSO. Con raciones EXTRA GRANDES y BARATÍIIIIISIMO. El Fresco Vento nos salvó la vida. Y yo que temía no encontrar más que cerveza y salchichas. Praga está llenos de pizzerías, creperías, cafeterías y similares. Un día hasta logramos tomarnos un café SOLITOS. Las niñas grandes se quedaron con las niñas chicas en un parquecito en la colina de Petrin, y nosotros bajamos un callejuela hasta un café encantador donde me tomé un súper juguito de zanahoria que me hizo muy feliz. Un rato solitos, últimamente no tenemos muchos de esos.

Caminamos y caminamos, observamos, disfrutamos, soñamos. Las hermanotas se la pasaron haciendo reportajes estilo "Españoles por el Mundo" que nos mataban de risa. Estoy deseando ver el resultado final. La ciudad de Kafka, la ciudad de Kundera, la ciudad de Seifert. Una ciudad vinculada a lecturas y a personas muy cercanas a mi corazón. ¿Y qué queda en mí de todo ello? Chispazos de Belleza, sonrisa, agradecimiento.

Fue muy curioso, en algunos momentos me veía a mí misma con 18 recorrer esas calles, pero nunca lo hice. Fátima tuvo ataque de mamitis así que casi todo el tiempo iba en bracitos. Cansaaaaaaancio. Un día nos fuimos a ver una función de títeres y también recordé una función de títeres en la Habana que tuvo un impacto muy profundo en mi vida... AMO los títeres marionetas similares y conexas.

En fin, que me la pasé mirando pa fuera y mirando pa adentro. Me descubrí nostálgica, un poco, alegre, un mucho. Como si estuviera en la mitad de mi vida, subida justo en la parte más alta del tejado, y tuviera que observarlo todo con mucho cuidado, lo hecho y lo deshecho, para no errar de aquí al final. Me gusta mi vida, me gustan mis elecciones, me siento inmensamente agradecida por tantos dones y regalos, me gusta por dónde me encamino.

Tengo un marido con turbante, una familia MUY exótica y amorosa, unas bebés comestibles, tengo ojos para ver y corazón para sentir y medios para recorrer. AlhamduliLah wa shukrliLah. Qué rincones más bellos y mágicos hay por el mundo, qué regalo poder encontrarse con ellos ¡y compartirlos!

Saturday, March 26, 2011

Libia, Libia, Libia.

A mí no me impidieron salir de mi país cuando quise ver el mundo. No persiguieron a mi familia por el mero hecho de tener una hija en extranjia. No intervinieron nuestros teléfonos, no nos amenazaron, no tuvieron a bien recordarme que había brigadas de conacionales persiguiendo a otros "desertores" como yo, nunca supe de otros mexicanos fallecidos en extrañas circunstancias. No tuve que dejar de comunicarme con mi familia o mis amigos durante meses  que se convirtieron en años para no ponerlos en peligro. Y cuando me cansé de dar vueltas y hablar otro idioma nadie me impidió volver. Nadie me interroga cuando voy a mi embajada, nadie me da largas ni me la hace de emoción cuando necesito un papel o un pasaporte. Pero durante al menos 30 años, a los libios sí.

Yo no me vi forzada a desconfiar de mis vecinos, a callarme la boca. No cerraron mi club de futbol para eliminar la competencia del hijo del dictador. Nadie me impidió usar mi casa como a mí me dio la gana. El gobierno no dejó de poner alumbrado, asfalto, infraestructura en mi ciudad por considerarnos "de oposición". No he tenido que lamer la botas de nadie cada vez que necesito hacer un trámite. Nadie me ha retenido el sueldo sin explicación. No he visto crecer el recelo a mi alrededor, agrandarse la sospecha, morirse poco a poco la alegría...no me he sentido asfixiada, ni impotente...No tengo ningún amigo desaparecido, ni encarcelado durante años sin explicación. Pero muchos libios de Benghazi sí.

Por eso, cuando parece que la sombra se tambalea, la gente que ha vivido estas cosas se llena de esperanza. Pero también revive lo sufrido, los años de ahogo, las penas, los desprendimientos y se llena de rencor y de rabia. Por eso cuando parece que por fin se quitan de encima el zapato que les aplasta la cabeza resurge la alegría natural, el afecto natural, la confianza natural. Aunque haya que pasar por disparos y bombas y miedo.

La gente que está luchando ahora mismo en Libia no lucha por "reformas", no lucha por "compensaciones", ni lucha por un "cambio de mandos". La gente está luchando (y con eso me refiero también a una lucha interna, a un debate entre el miedo y la esperanza, el rencor y la alegría) por la libertad del espíritu, por acabar con un régimen de terror que les ha ido cortando las alas cada día durante 42 años. La gente lucha contra la humillación constante y el descrédito. La gente lucha porque ha recuperado su propia estima, su propio valor y, contra eso, no hay amenaza ni negociación que valga.

PERO para que esto SEA hay que estar vivo. Ahí están cayendo como moscas. Y hay algunos por aquí sufriendo cada muerte como si cada libio o fuera un hermano. Aunque la tele parezca anestesiar el dolor por amontonamiento informativo. Aquí dimos a gracias a Dios cuando Naciones Unidas decidió ayudar. Nunca pensé que el discurso intervencionista/imperialista pudiera resultarme de alivio. Alguien escribrió en "feisbuc" el otro día que más valía un gota de sangre libia que todo el petróleo del subsuelo. Y yo digo que para construir una nueva realidad hace falta estar vivo. Los libios no van a vender la "autonomía espiritual" que ya han ganado, a ningún postor. Ahora necesitan ayuda y tienen recursos para compensar a sus ayudadores cuando llegue el momento. Así que ¡bismilLah! Que venga toda la ayuda posible y que los libios puedan recuperar la paz que han ido perdiendo mientas ha durado el actual gobierno. Insha'Allah.

Hasbun Allah Rabun Allah.

Thursday, March 10, 2011

Miedo


No es una metáfora: tiemblo de miedo por la familia en Libia y, como dice mi marido de pronto todos los libios se convierten en mi familia. No tengo cabeza para escribir, ni cuerpo. ¿De verdad no podemos hacer nada desde aquí? ¿Vamos a dejar que sigan bombardeando a señoras y señores, chicos, chicas, abuelos, niñas con aviones y tanques y barcos de combate? ¿Permitiremos que sigan llevándose a la gente de sus casas sin decir a dónde? ¿Dejaremos que los mercenarios de Gadaffi sigan entrando a las casas de la gente por la noche? Conozco mucha gente brillante y de buen corazón. Tengo la suerte de tener muchos amigos así. Por favor, si alguno o alguna lee este escrito y tiene alguna buena idea, compártala con urgencia. Gadaffi ya anunció que "ahora sí" va a usar toda su fuerza contra los opositores. Como si no lo hubiera estado haciendo los últimos 42 años. Sufro de saber lo que están sufriendo, y el consuelo de pedir porque al menos la familia directa siga bien, ya no me alcanza.

Thursday, March 03, 2011

¡¡¡¡¡Lo que me acabo de encontrar!!!!

Y todo por andar de broncuda. Como sólo tengo una mano pa' escribir en este momento les copio un fragmento de la cita y luego les cuento la historia:

"El Amuki es una conexión entre nuestro propio interior (lo invisible, la causa, lo intangible) y el exterior (lo visible, el efecto, lo tangible). La ceremonia del Amuki consiste en escuchar los sonidos del cuerpo y de la mente permitiendo percibir luego el silencio mágico del entorno, el Chuju." www.amuki.com.ec

Lo maravilloso es que justo justo estos días de "meditación profunda" que me recetó el doctor ayurvédico acabo de descubrir que REALMENTE lo más hermoso que existe NO SON las palabras, sino EL SILENCIO. Y esto, para alguien que ha vivido toda su vida a través de las palabras es algo muy MUY serio.

Les cuento más cuando no tenga una niña durmiendo en los brazos.

Tuesday, March 01, 2011

Otra de cocina

LAS RECETAS COMPLETAS AQUÍ

Después de una consulta con un médico ayurvédico (medicina tradicional del India) tengo una larga lista de alimentos prohibidos (ácidos, picantes, ajo, chocolate, carne y un largo etcétera) y otra lista de alimentos que debería procurar. Así que voy haciendo inventos en busca del sabor perdido. Unos salen bien y otros salen mal, pero estos son los últimos descubrimientos (¡y que han salido francamente bien!) de mis itinerancias gastronómicas:


1.  Crema de guisantes y arroz con verduras:

2. Judías blancas con calabaza y taquitos de aguacate

3. Sopita de verduras verdes con lentejas y fideos + empanada de queso feta