Friday, August 24, 2012

Llegó el Eid





Habíamos planeado desayunar tranquilos y juntos por fin después de un mes entero de no comer con luz del sol. Queríamos hacer tostadas con tomate y Habibi le pidió a su mare que nos preparara una cosa muy especial con harina de trigo, mantequilla y miel de dátil. Yo quería hacer algo en familia de cuatro, extraño nuestra intimidad. Halima queria una fiesta en toda regla: música, bailes, primas, el jardín de la tía Nwara. Mi marido no sé qué quería, supongo que sus tostadas con tomate a la española y un poco de tranquilidad. Y Fati todavía se adapta a casi todo. Es la bomba esa Fati.

La cosa es que 45 minutos ANTES de la hora que habíamos convenido mi suegra comenzó a gritarnos por el patio (mi casa es como una hache, por los dos huequitos hay ventanas que dan hasta el garaje y si uno estornuda en el cuarto piso desde la primera planta podrían decirle "salud"). Ni tostadas con tomate, ni café para el marido, ni ducha para la madre, porque claro, el cosito que preparó mi suegra hay que comerlo caliente antes de que la masa se enfríe y la matequilla se vuelva a solidificar. Bajamos corriendo con ilusión y agradecimiento porque de verdad el volcancito es una auténtica delicia y da mucho trabajo.

Luego subir corriendo otra vez y aleccionar niñas: mi suegra quería ir a visitar a cuatro personas por lo menos, visitas formales, en el salón principal, en las que te sacan platones llenos de dulces con frutos secos (auxilio alergias) y las jijas como muñecas sentaditas y sin moverse. Bendito sea el Dios (como dice mi carnala) una persona no estaba y en otra casa no nos abrireron.

Vimos a la tía Nuría, una hermana de mi suegro que ME ENCAAAAANTA por su mirada dulce y su casa que se parece tanto a la de mi abuela eMe. Y conocí a la hermana de mi suegra. ¡Qué alegría transmite su casa y su familia! Un alboroto de pájaros y niños y mujeres grandoooootas y reidoras. Una noche estando embarazada, la tía Hamida soñó que un Sheik le daba una manzana. Y cuando nació su hija le puso Tufaha ¡Manzana! Manzana nos contó que estuvo a cargo de la comida de tooooda la familia durante el mes de ramadán y que con tanto calor fue una labor de titanes. La tía nos recibío con sus manos llenas de henna y su envuelto libio tradicional. Me gustó mucho.

Por la tarde aburrimiento en el hogar porque no tuvimos coche para salir a dar un paseo, PERO menos mal por la noche vino el tío Alí con su familia que nos encanta y las niñas tuvieron un rato muy feliz de juegos, gritos y carreras con las primas a las que adoran. Como tenemos tres días de fiesta al día siguiente nos desquitamos, fuimos tempranito con el coche a saludar al mar y descubrimos el zoológico de Benghazi, aunque después nos enteramos que no es muy recomendable por el momento, parece que no es muy seguro y se junta chaviza peleonera. Creo que luego estuvimos en casita de relax, terminé mi maravilloso libro Inés del alma mía (¡¡¡¡te quiero Isabel Allende, te quiero Sol que me lo regalaste y te quiero Marce que me convenciste de traerlo en la maleta!!!!) y nada más.

Me parece que tooooodo lo que estuve limpiando internamente con el ayuno de ramadán se quedó en la puerta, porque ahora que hemos terminado me encuentro con montaaaaaaaañas de mierda (con perdón) de la que tengo que hacerme cargo con mis propias manos. ¿Pos qué querías chulita? dirá usté. ¡Pos que me hicieran el trabajo entero nomás!!!!! Desde el segundo día del Eid estoy monstruificada, utilizando toooodas las técnicas que conozco para hacerme cargo de mis emociones. La otra noche incluso tuve la maravillosa ayuda de una migraña asesina y su correspondiente tembladera de tres o cuatro horas. Buuuuuuuuffffffff.

Ahora me siento agotada, desmoralizada, triste, pero son nomás las bolsas de basura que tengo que terminar de quitar de mi puerta. Ah, y las hormonas, que este mes no hice yoga y noto el desequilibrio a todo nivel. Grrrrrr. Insha'Allah pase pronto. Y a tod@s los que andan pasando por semejantes "crisis" de limpieza un abrazo fraterno, démonos gustos chiquitos y asequibles (helado de choco, música feliz, paseo por la arena, baño con burbujas, película feliz) que nuestro "niño" necesita refuerzos en estos momentos. Yo voy a tirarme al helado de choco y las pelis de Bollywood. O voy a releer el libro de Inés, ya veremos.

Thursday, August 16, 2012

40 días y leyendo, es decir, contando.





Hoy cumplimos 40 días en Libia. Hace una semana que tenemos una profe de árabe para Halima y para mí, una bendición de mujer que viene a casa de mi cuñada una hora y media cada día. Hoy he terminado el alifato (alfabeto árabe). Ya puedo empezar a descifrar dibujitos.

 El alifato
Las letras árabes tienen la característica de cambiar de forma según su posición en la palabra, si están al principio, si están en medio o si están al final. Al contrario de nuestro alfabeto que puede elegir entre letra cursiva o de imprenta, las letras árabes siempre juegan al corro en la palabra, andan siempre tocándose unas con otras aunque no todas dan la misma mano, unas se juntan con las demás por la derecha pero no por la izquierda, otras a la inversa, otras son unas sobonas irrevocables y dan la mano por ambos lados, y otras son un poco autistas y no dan ninguna (ahora que lo he escrito lo duda, pero creo que alguna así).

A mí me encantan, estos días dibujando letritas me la he pasado riendome sola. Hay una que parece una duna con luna, y otra un señor corriendo detrás de una estrella, hay alguna más que es tal cual una florecita creciendo y alguna que mira a lo lejos. Hay unas letras que hacen cosquillas al dibujarlas, otras que son un auténtico paseo (ahora por aquí, ahora para allá, da la vuelta y fuera). Esto de escribir es mágico, nunca lo había pensado. Quiero decir que es mágico en sí mismo, este ejercicio de dibujar hormigas con sentido, bichos pequeños capaces de significar es precioso. Aunque por ahora sea sólo dibujar.

Quien no se crea eso de que enseñar a leer y escribir tal y como lo hacemos es una maroma complicadísima del pensamiento abstracto no apta para menores, que se ponga a aprender un alfabeto nuevo. ¿Qué tiene que ver el nombre Alif, con ese palito con sombrero y ese sonido que no acaba de ser ni una E ni una A ni una O sino todo lo contrario????? Tenemos además el hecho de que la memoria en los niños menores de 7 años no es voluntaria. No pueden decidir como usted y como yo recordar la receta de la abuela, ir al fichero fulano que se encuentra en tal lugar de nuestra cabeza y extraer la infromación. Ellos piensan con el cuerpo, o sea, sienten, y así es como aprenden. Cosa que por otra parte es común a los seres de toda edad, pero que vamos bloqueando con el abuso del aprendizaje frío y abstracto que por desgracia acostumbramos. Decía que los niños necesitan "recordadores" potentes y sensoriales, caminitos sensitivos que vinculen la información de manera automática para poder acceder a ella cuando la necesiten.

Por eso, además del método tradicional (alif-bat-ta-za-yim...) del que no podemos escapar, he inventado o reciclado algunos métodos que me han parecido "más mejores" para Halima y para mí. Para empezar unas tarjetas en las que dibujé cada letra (vamos de 5 en 5) y Halima dibujó una forma (personaje, objeto, situación) que le recordara EL NOMBRE de la letra a ella y nada más que a ella. Como hay muchas que se parecen entre ellas (son primas, decimos) hicimos, en algunos casos, historias para saber cuál llegaba primero y distinguirlas. Así, la Tata Karen (una de las varias Tés que es muy alta) juega a los Dados (otras cuantas con De, tenemos), mientras que un sapo (Saad) quiere la merienda y una mosca se la Da (otra De que es el mismo dibujito de saad pero con puntito arriba y se llama Daad). Detrás de cada letra escribimos una palabra que empieza con esa letra y debajo la transliteración (el sonido con nuestras letras, para mí) y el significado en español.

Ahora que ya estamos con vocabulario hice unas muñequitas de papel con ropita de colores, así practicamos los colores, las prendas de vestir y podemos hacer pequeñas frases y empezar a conjugar (ella lleva una blusa azul, tú llevas un pantalón café, yo llevo un vestido rojo). Hicimos una Halima y una Fátima, a nuestra profe le gustaron y a las enanas también.

Y lo que sigue es un juego de las parejas (memorama) en el que las parejas las forman un dibujito (un puerta) y la palabra escrita en árabe (beb), así nos obligamos a leer palabritas muy simples para saber si hemos encontrado la pareja correcta o no.

¡Ésto de volver a aprender a leer y escribir me está gsutando muchísimo, mucho más que la primera vez, QUE SUERTE!!!!!

Armando nuestra vida
 Otro motivo de felicidad me lo da que poco a poco vamos armando nuestra nueva vida a base de pequeños detalles muy significativos. Ya tenemos tela de alambre en las ventanas (¡gracias marido, adión moscas!) , ya entregué mi primer trabajito (nubes con letras de colores para muro del cole) Y ME PAGAROOOOOONNNNNNN. Un cosita de nada pero qué rico tener un sobrecito todo mío en mis manos y poder invitar a mi cuñada Leyla a mi cafetería preferida. Los uniformes de las nenas y están siendo cortados y cosidos por un sastre egipcio muy cerca de la escuela. Ramadán está a punto de terminar.

Éstos últimos días han sido intensos, ramadán limpia con ganas y no sólo a nivel físico porque el físico no vive solo, sino muy juntito con nuestras emociones, experiencias, pensamientos...Así que un día estuve endemoniada por nada en especial, otro día llorando por los rincones, otros tres días con colitis (pobre pancita) y así....Tratando de practicar todos mis aprendizajes sobre higiene emocional, física y mental...Parece que no llegó la sangre al río pero casi casi (¡lo siento Tatjumi! ¿sabes que la letra Ta tiene rizos de Ta-tajumi?????).

Ahora estamos trabajando mucho (delicioso trabajo, por cierto) preparando los dulces del Eid que regalaremos a los niños y a las visitas de ese día. Halima y Fátima son felices con muuuucho magrud (pastas de dátil) en casa.

Lucimos ya un poco de cansancio por los horarios locos, por el trabajo que ramadán conlleva a muchos niveles, por no tener neustras cosas y por lo que meternos en nuestra vida libia representa de alejarnos de nuestra vida española. Lo que daríamos por una tarde de piscina y amigas, o por unas tostadas con tomate azuquecanas, por un raito en nuestra antigua casa, por una llamada baratita a las tatas...De mis amigas me hace falta un buen abrazo de una, unas carcajadas de otra, una mirada de aquella, una aventura de la otra, una visita inesperada de la de más allá, una sonrisa de ésta, una infusión de la de más acá, una reflexión o un experimento culinario de alguna más, un suspiro, un paseo en silencio, un cacareo alegre y desentonado, una confesión sorprendente por mutua... Si es que al final las tengo a todas conmigo. Creo que voy a cargar mi telefono y voy a llamar a cada una aunque sea sólo a decirle Hola.

Total, que seguimos con nuestra aventura, aunque un pelín cansados la alegría todavía nos alcanza para seguir armando nuestra vida en este lugar.

Un abrazo muy grande, feliz Eid y que las bendiciones de este mes los alcancen donde quiera que estén, queridos lectores.

Sunday, August 12, 2012

Público y privado o de chones y abayas






Algo me llama poderosamente la tención en la Ciudad Aventuras: la noción de "público" y de "privado". En España tenía la impresión de que ámbito pirvado (mi casa) era un simple paréntesis de la vida real (el resto de mis relaciones e interacciones con el mundo). Aquí es al revés. Lo privado (la casa, la familia, los amigos) constituye la vida real, mientras lo público (la compra, el trabajo, las gestiones) es sólo un paréntesis.

La vida privada se "traga" las relaciones de afecto, en el sentido de que ésta se desenvuelven casi exclusivamente en el ámbito doméstico. Será porque en Benghazi no hay casi opciones de ocio: alguna cafetería familiar, un parque infantil, ni cine, ni teatro, ni plaza con sombra, ni heladería...por ahora. O también porque lo "privado" permite comodidades (especialamente a las señoras) que lo público no tiene.

En privado, según su edad y sus gustos las mujeres andan en boxers y camisetita, en vestidito corto sin mangas, en camisón y por supuesto sin pañuelo. En público hay que llevar la cabeza tapadita, sin escotes, y con faldas o pantalones hasta los tobillos. Resultado: las mujeres se visten como les da la gana y luego, para salir a la calle, se echan una abaya encima. Cuando llegan a la casa de sus amigas pasan al "salón de las mujeres" y se vuelven a encuerar. La que está en casa va como se siente más cómoda o más bonita dependiendo de la ocasión, y todos los hombres de confianza son admitidos en ese círculo doméstico: hermanos, primos, tíos, etc.

Parece que hay un par de "clubs de chicas" en Benghazi. Espacios con gimnasio, piscina, baños (vapor, sauna, etc), cafetería e incluso guardería, donde puedes andar en bikini si te apetece. Me resulta muy curioso que el factor determinante sea "presencia masculina". Como si el pudor o la modestia tuvieran que ver exclusivamente con el sexo. Y en esto creo que manda la costumbre por encima del principio religioso o "espiritual".



Aquí me acuerdo mucho de las tatas. En Málaga la gente va en bikini, pero en Azuqueca no se puede, no se acostumbra, y se vas medio encuerada por la calle llamas mucho la atención y te expones a que algún pícaro te de un disgusto. En cambio puedes ir en blusa escotada y falda corta (bueno, sin pasarse) como si fueras transparente, nadie te voltea a ver. Y en Benghazi hay que andar con falda larga y manga tres cuartos. Yo hago bastante berrinche, especialmente porque no tengo todavía mis cosas y me siento medio disfrazada, igual como si sienten las las niñas cuando vienen a vernos. Costumbres...

Total, que aquí hace falta comprarse un vestuario para los eventos públicos y otro para los privados. ¡Qué complicado! Yo prefiero encontrar trapitos discretos con los que me sienta mona para la calle, y usar mi ropita más destapada en casa. El único problema es cuando de pronto tienes que salir a la tienda o viene una visita inseperada. Entonces necesitas una ABAYA. Aquí las usan siempre negras, pero mirando un poquito en internet me he dado cuenta que hay algunas PRECIOSAS como de princesa.

Después de un mes y pico pensando que soy la única extranjera con niños en Libia me topé con otra en el súper. ¡WOW! Iba con camiseta de manga corta y falda de mezclilla a la rodilla. Sin pañuelo. Me atreví a saludarla y resulta que es doctora y vive aquí desde hace doce años, habla perfectamente inglés. Un hallazgo muy feliz que me hizo cuestionarme mis intenciones de adaptación. ¿Qué será más fácil, tratar de vestir más o menos como las libias o vestirme como me de la gana y enfrentar lasa reacciones del público?

Bueno, tengo muchas cosas repapaloteando en mi interior. Ya irán saliendo las conclusiones.

Sunday, August 05, 2012

Familia feliz (y más estampas de Ramadán)




17 de ramadán (consejos atrasados)
La vida sigue en Benghazi mientras Ramadán llega al día 17. Como bien dice mi amiga Sandrita, hay pequeñas cosas que olvidamos todo el año y luego la experiencia del ayuno nos va recordando: no dejes de levantarte a comer antes de la salida del sol aunque todavía no tengas hambre, tenemos los ojos más grandes que el estómago (no cocines de más), hay que beber por la noche (especialmente en este tiempo de calor) la cantidad de líquido que deberíamos beber durante el día, o sea, por lo menos dos litros.

Este año también será mejor prescindir de demasiados dulces fritos y extremos (como los que aparecen la última entrada del blog de cocina) y preferir dulces fresquitos y moderados (flanes, gelatinas, pudines, compotas, tartas de frutas, queso con membrillo...se me hace agua la boca....) y sobretodo mucha fruta y verdura fresca. No abuses de condimentos y sal porque durante el día lo lamentarás (muuuucha sed).

Y durante el día, tranquilidad, moderación también en el sentir y el hablar (no te monstruifiques, estás ayunando), paciencia con uno mismo y con los demás (tu cuerpo y tu alma están haciendo un trabajo muy especial).

Ramadán no sólo es ayuno, es alquimia, es magia del corazón, es limpieza profunda, es conexión extrema, es reconocimiento, es alegría y amor.

Nuestro propio ramadán
Por aquí las cosas van viento en popa, todo menos nuestra mudanza que no llegará hasta después del Eid, PORQUE en ramadán los horarios de este país cambian, la gente duerme hasta el medio día, las oficinas y trabajos no son lo que eran y MENOS el puerto de Benghazi. Resignación.

A diferencia del resto del mundo que pasa la noche sin dormir y luego se levanta pasado el medio día, en casa nos acostamos relativamente temprano (10 u 11 de la noche), nos levantamos a las 9 e INTENTAMOS dormir una siestesita después de la oración del medio día y la comida de las niñas. Parece que encontramos nuestro propio sistema.

Por las mañanas desayuno infatil, duchas, rato de dibujo para una y "jugar a las letras" para la otra (alifato y caligrafía). Por las tardes peli (ya tenemos tele pero no hemos logrado verla, esto de los modos satelitales requiere demasiada energía), juegar con los primos, ir con papá a dar un paseo. Y en uno de esos paseos ¡QUE DESCUBREN UNA PISCINA PARA NIÑOS AL LADO DE LA PLAYA! Los primos y el tío Qais las llevaron y fueron totalmente felices. Así que tenemos piscina en Benghazi para las niñas. Y otra revelación ¡también hay piscina para mamás! Un club muy mono donde sólo van mujeres (¡oh, la exclusividad!) y puedes nadar, darte masajitos, tomarte tesitos, meterte a la sauna, usar el gimnasio, etc. YO ME APUNTO.

¡Yo también voy al cole!
Una buena mañana la tía Leyla vino a llevarnos a una entrevista. Se trata de un cole de una amiga suya, profesora desde hace mucho tiempo. Llegamos a un barrio que me recordó a la Vista Hermosa de Monterrey, casas setenteras, grandes, con jardines, comercios...Pasando una calle de eucaliptos centenarios, una casa que es mitad cole y mitad vivienda: ¡nuestro cole!

 Desde que entramos se siente que le han puesto a ese proyecto todo el cariño. Hay un salón por cada grado de escolar y prescolar, y en cada uno hay cupo para 18 niños, a diferencia de los coles públicos donde hay 35. Es un cole normal (el niño es una caja vacía que hay que rellenar de cosas). Pero creo que incluso a eso peuden adaptarse mis hijas sin que se les muera el alma, siempre y cuando logren verlo como un juego y reciban de sus profes cariño y respeto. A ellas el espacio LES ENCANTÓ. Y ya eso es muy importante.

Lo mejor de todo es que ¡yo también voy al cole!!!! Iba a venderme como apoyo para departamento de inglés y francés, pero en un cole tan diminuto no aplica.  Lo lindo es que preparando mi currículum (que no llegué a usar) y mi carta de presentación, me di cuenta de algo importante que puedo aportar en casi cualquier comunidad educativa: APRENDER DESDE LA SENSIBILIDAD Y LA EXPERIENCIA PERSONAL. Es decir, la estética aplicada al proceso enseñanza-aprendizaje. Ahí se juntan mis 16 (sí señoras, 16 nada menos) años de tallerista, mi licenciatura en letras, mis cursos y diplomas, mi trabajo de escribidora, mis cursos de doctorado y hasta mis años de mamá Waldorf-Pestalozzi.

Así que hablando con Mabruka, la directora, llegamos a la conlcusión que puedo estar de apoyo para las profes de inglés y francés, y tener mis propias clases de "manualidades", que nosotros sabemos que es en realidad "educación artística". JA.  Bueno, como sea. También necesitan ayuda para "decorar" el cole. Así que me traje material a casa y le preparé un "adorno" adaptando La oruguita glotona de Eric Carle (me siento orgullosa). Y también le llevé un montón de prepuestas como un rincón de lectura y mesitas de estación para cada clase. Tengo la esperanza de poder ir haciendo pequeñas propuestas que cambien la perpectiva. Quiero un cole donde sepan que los niños son capaces de construir conocimiento por sí mismos, y que ese proceso puede Y DEBE ser difrutado. Y que no importa saberlo todo, sino saber cómo buscar lo que necesitas y saber cómo usarlo.

Insha'Allah Halima y Fati tengan profes cariñosas y despiertas, en el sentido más extenso de la palabra.

De noche
Me falta la reseña de anoche. No tengo fotos pero sin duda es la mejor noche de ramadán: cenamos con mi cuñada Leyla, compramos zapatos para las niñas, fuimos a una cafetería linda con terraza y juegos para las niñas (en ese orden) y volvimos a casa a la 1 de la mañana. Como una familia libia común y corriente.

Antes del amanecer logré hacer mis oraciones y fue tan pero tan bello, estar ahí, despierta, en el silencio de la noche, las estrellas brillando sobre mi cabeza, mis jijitas respirando plácidamente y yo en el centro del mundo, rodeada de tanto amor, tanta dulzura, tanta cercanía, conmigo misma, preparándome interiormente para otra jornada de ayuno y dando gracias por éste hermoso regalo que es la vida.