Habíamos planeado desayunar tranquilos y juntos por fin después de un mes entero de no comer con luz del sol. Queríamos hacer tostadas con tomate y Habibi le pidió a su mare que nos preparara una cosa muy especial con harina de trigo, mantequilla y miel de dátil. Yo quería hacer algo en familia de cuatro, extraño nuestra intimidad. Halima queria una fiesta en toda regla: música, bailes, primas, el jardín de la tía Nwara. Mi marido no sé qué quería, supongo que sus tostadas con tomate a la española y un poco de tranquilidad. Y Fati todavía se adapta a casi todo. Es la bomba esa Fati.
La cosa es que 45 minutos ANTES de la hora que habíamos convenido mi suegra comenzó a gritarnos por el patio (mi casa es como una hache, por los dos huequitos hay ventanas que dan hasta el garaje y si uno estornuda en el cuarto piso desde la primera planta podrían decirle "salud"). Ni tostadas con tomate, ni café para el marido, ni ducha para la madre, porque claro, el cosito que preparó mi suegra hay que comerlo caliente antes de que la masa se enfríe y la matequilla se vuelva a solidificar. Bajamos corriendo con ilusión y agradecimiento porque de verdad el volcancito es una auténtica delicia y da mucho trabajo.
Luego subir corriendo otra vez y aleccionar niñas: mi suegra quería ir a visitar a cuatro personas por lo menos, visitas formales, en el salón principal, en las que te sacan platones llenos de dulces con frutos secos (auxilio alergias) y las jijas como muñecas sentaditas y sin moverse. Bendito sea el Dios (como dice mi carnala) una persona no estaba y en otra casa no nos abrireron.
Vimos a la tía Nuría, una hermana de mi suegro que ME ENCAAAAANTA por su mirada dulce y su casa que se parece tanto a la de mi abuela eMe. Y conocí a la hermana de mi suegra. ¡Qué alegría transmite su casa y su familia! Un alboroto de pájaros y niños y mujeres grandoooootas y reidoras. Una noche estando embarazada, la tía Hamida soñó que un Sheik le daba una manzana. Y cuando nació su hija le puso Tufaha ¡Manzana! Manzana nos contó que estuvo a cargo de la comida de tooooda la familia durante el mes de ramadán y que con tanto calor fue una labor de titanes. La tía nos recibío con sus manos llenas de henna y su envuelto libio tradicional. Me gustó mucho.
Por la tarde aburrimiento en el hogar porque no tuvimos coche para salir a dar un paseo, PERO menos mal por la noche vino el tío Alí con su familia que nos encanta y las niñas tuvieron un rato muy feliz de juegos, gritos y carreras con las primas a las que adoran. Como tenemos tres días de fiesta al día siguiente nos desquitamos, fuimos tempranito con el coche a saludar al mar y descubrimos el zoológico de Benghazi, aunque después nos enteramos que no es muy recomendable por el momento, parece que no es muy seguro y se junta chaviza peleonera. Creo que luego estuvimos en casita de relax, terminé mi maravilloso libro Inés del alma mía (¡¡¡¡te quiero Isabel Allende, te quiero Sol que me lo regalaste y te quiero Marce que me convenciste de traerlo en la maleta!!!!) y nada más.
Me parece que tooooodo lo que estuve limpiando internamente con el ayuno de ramadán se quedó en la puerta, porque ahora que hemos terminado me encuentro con montaaaaaaaañas de mierda (con perdón) de la que tengo que hacerme cargo con mis propias manos. ¿Pos qué querías chulita? dirá usté. ¡Pos que me hicieran el trabajo entero nomás!!!!! Desde el segundo día del Eid estoy monstruificada, utilizando toooodas las técnicas que conozco para hacerme cargo de mis emociones. La otra noche incluso tuve la maravillosa ayuda de una migraña asesina y su correspondiente tembladera de tres o cuatro horas. Buuuuuuuuffffffff.
Ahora me siento agotada, desmoralizada, triste, pero son nomás las bolsas de basura que tengo que terminar de quitar de mi puerta. Ah, y las hormonas, que este mes no hice yoga y noto el desequilibrio a todo nivel. Grrrrrr. Insha'Allah pase pronto. Y a tod@s los que andan pasando por semejantes "crisis" de limpieza un abrazo fraterno, démonos gustos chiquitos y asequibles (helado de choco, música feliz, paseo por la arena, baño con burbujas, película feliz) que nuestro "niño" necesita refuerzos en estos momentos. Yo voy a tirarme al helado de choco y las pelis de Bollywood. O voy a releer el libro de Inés, ya veremos.




