Adiós lectora, adiós...
Creo que fue un par de días antes de Nochebuena que amanecí con la noticia de que una compañera de generación nos había dejado. Sí, a sus 36 sanos, plenos y felices años (por lo que a través de facebook se puede saber) le dio en plena noche una insuficiencia cardiaca y el ángel más bello de todos la escoltó en el más bello de los viajes posibles, el viaje de vuelta al Hogar. Además de compañera de generación, Adriana era, como todos ustedes, mi compañera de viaje, lectora asidua de este blog.
Además del dolor por la pérdida de un ser un humano maravilloso como los demás, y de la afinidad que se puede experimentar por familiares y amigos a los que les toca más de cerca, algunas veces la muerte duele también, estruja, asusta, porque nos hace asomarnos a nuestra propia muerte. Y es curioso, porque justo unos días antes mis jijas habían tenido ataques de llanto de "mamá no quiero que te vayas al cielo", y justo desde que las cosas por aquí empezaron a ir emocionalmente cuesta abajo me persigue ese mismo fantasma: que me falla el corazón en plena noche y dejo hijas y marido, pero sobretodo hijas, solas en el mundo y yo también parto sola como un perro desde este rincón donde nadie sabe mi historia ni conoce el nombre con el que nací.
Cómo me puse en paz después de semejante sacudida no lo sé. Creo que lo resolví igual que el fin del mundo: me di cuenta de que sólo tengo el momento presente y que no hay diferencia entre una ola gigante que se lleve conmigo a 100,000 almas y un ataque al corazón, lo único importante es aprovechar AL MÁXIMO mientras estoy aquí, amar lo más que pueda, acariciar y reirme con mis hijas lo más que pueda, mirar a mi marido a los ojos lo más que pueda, mimarme lo más que pueda, procurar el bien y mantenerme lo más cerca que pueda del Jefe, ya saben de quién.
¿Y qué más queda hacer? Rezar, por Adri, por su marido, por sus papás, por sus amigas. Rezar porque esté FELIZ en el abrazo más luminoso del universo y que hasta allí le llegue todo el amor de los suyos. Y rezar porque todas las oraciones y los buenos deseos tejan una cobijita para sus seres queridos, que les abrigue el alma y los reconcilie con la vida, insha'Allah.
Desayuno a la Española
Gracias a Dios soy una chica con suerte y volví a ver el sol levantarse entre sus sábanas violetas, y volví a escuchar el mar darnos los buenos días y volví a atestiguar ese milagroso florecer, es decir, despertar, de mis haditas, y volví a abrigarme entre el abrazo de mi amado. Y el día 24 me lancé a ver a mi querida J cargada con desayuno a la española: tortilla de patata, pan (casero) con tomate y empanadas de queso con membrillo (bueno, en realidad era dulce de guayaba casero pero estaba muy rico también).
En casa de J nos esperaba nuestra sonriente anfitriona y sus chicas. Habían preparado "masita" de colores y montones de moldes de galletas para jugar a la plastilina, además de un precioso juego de te de pasta de sal para decorar con pinturas de agua. Y eso no es todo: después de cinco días lloviendo ¡teníamos un sol precioso! y por consiguiente desayuno FELIZ y más que FELIZ en la terraza ¡DESAYUNO DE CHICAS!
Niñas diviertiéndose juntas, mamás-mujeres-viajeras-extranjeras en Benghazi pasándolo en grande. Qué suerte tener pasado, qué suerte venir de una familia, haber vivido, qué suerte tener tantas historias qué contar y qué suerte encontrar a alguien con ganas de escucharlas y de contar otras tantas entre sorbos de chocolate espumoso y calientito, no a la española ¡sino a la mexicana!!!! GRACIAS DIOS.
Cuando volvimos a casa después de una hermosa mañana el ánimo empezó a declinar, pero a eso de las 5 de la tarde recordé ¡que mis cuñadas estaban abajo! Así que me lancé con mis nostalgias navideñas bajo el brazo (añoranza de mis abuelas, cena en casa de una, comida con la otra, mis primas, mi infancia, la casita de Villa Coapa y la de Gabriel Mancera, las luces, el nacimiento, el árbol de gomitas, mi madre y mis tíos y tías, mi hermanita...LA FAMILIA) y me aparecí en el piso de Amal. Mis cuñadas son encantadoras. Hablamos, nos reímos, jugamos con las niñas, soñamos un poco y el día se nos terminó. A las siete y media, como todos los días estábamos en la cama, al día siguiente: examen de mate, porque en este país no existe la navidad.
25
El 25 tempranito Halima se fue al cole. Somos una familia musulmana, pero también somos una familia mexicana y también hemos vivido toda nuestra vida juntos entre cristianos. Lo cual quiere decir que aunque el calendario islámico no tenga una navidad inscrita, siempre hemos celebrado la navidad. No ponemos nacimiento pero ponemos nuestra "mesita de invierno" (ver mesitas de estación Waldorf) con un lindo pino y su nieve, su lago, sus patitos. Hacemos tarjetas de navidad para felicitar a los amigos y también a veces dulces o manualidades para compartir el cariño y la alegría.
Musulmanamente hablando,Seidna Isa (literalmente Nuestro Señor Jesús), la paz sea con él, ES una gran figura. Personalmente hablando (y esto SÍ ES HABLAR DE INTIMIDADES), una vez que pasé mi "adolescencia espiritual" o sea, el rebote con todo lo que sonara a Padre, tuve la maravillosa oportunidad de conocer otra versión del cristianismo (gracias Don Jean Luc Marion por escribir su maravilloso libro El Ídolo y la Distancia), una versión que me resultó absolutamente reveladora y que me dio la oportunidad de comprender con mayor amplitud y de reconciliarme con muchas cosas.
AUNQUE SUENE MEGA CURSI que me encaaaaaaaaaanta Jesús. Y mientras más lo conozco más me gusta porque voy descubriendo en sus enseñanzas JOYAS impresionantes (qué novedosa ¿verdad, Pá?), de esas joyas que tienen la cualidad de amplificar el corazón y la conciencia y empaparlo todo de Amor.
Y en este momento dejaré de justificar mi amor por este Grande, y diré solamente lo que iba a hacer desde un principio: que a mí me gusta celebrar la navidad sin importar que sea o no la fecha histórica del nacimiento Jesús de Nazaret PORQUE, incluso fuera de toda religión y tradición, el Nacimiento de la Luz, del Amor, es digno de agradecer y celebrar, y porque forma parte de mi identidad y mi historia personal.
Dicho lo anterior, les cuento que como no resultaba viable montar una comida de Navidad en forma, preparamos gusguerías, pusimos música egipcia, inflamos globos e invitamos a los primos a bailar y jugar con nosotras por la tarde (¿dónde se metió mi marido?) y lo pasamos realmente bien.
Estas "fiestas" están resultando bastante extrañas en realidad. Sin luces, adornos, felicitaciones en vivo, encuentros masivos y deliciosos, abundancia de alegría, ternura, belleza. Aquí son días como los demás. Es más son días de exámenes para todos los alumnos libios, así que de celebrar, nada.
Otras fiestas
También hay que decir, que aquí no hay navidad pero hay muchas otras fiestas: Ramadán es un mes entero de fiesta con sus luces, sus canciones, sus visitas familiares; tenemos dos "Eids": el fin de Ramadán y el fin del Hajj (la peregrinación a la Meca). Hace poquito tuvimo "Ashura" que más que una fiesta es una conmemoración cuyo sentido no termino de comprender pero que aquí incluye la tradición de regalar garbanzos y habas cocidas a las vecinas (???) para que tu marido no se vuelva ciego según la cancioncilla popular (más "????"). Y pronto vendrá el Mawlid, el día del nacimiento (y también de la muerte, qué curioso) de Seyydina Muhammad (la paz y las bendiciones sobre él), y de ese amor hablaré otro día porque si no no acabo con este post.
La cosa es que estas "nuevas fiestas" son lindas pero no son todavía parte de mí. O, mejor dicho, forman parte de mi intimidad, de la relación más privada de mi vida que es mi relación con lo Divino, y las he compartido hasta ahora con comapañeros de camino que resonaban en una forma parecida a la nuestra, pero no tienen un sentido social o familiar. En España celebrábamos en pequeñito con nuestros amigos sufis, pero nos quedábamos sin la calidez y el color que adquieren esas cosas que se celebran "con todos".
Y en este momento me doy cuenta de que hablar de las fiestas es también hablar de conversiones y combinaciones. Descubrir un nuevo camino espiritual (o de conocimiento, o de crecimiento personal, llámenle como quieran) es también descubrir nuevos sabores, nuevos colores, ¡nuevas fechas!, nuevas formas de celebrar. En nuestro caso además hemos construido una familia "multiculti", de mexicana y libio pero "made in Spain". Y eso le agrega más figuritas ¡más riqueza! a nuestro caleidoscopio vital.
Esta noche es Noche Vieja, tampoco se celebra. Echo de menos a mis malagueñas. Yo interaré preparar una cena especial, aunque nos la tomemos a las siete de la tarde antes de acostar niñas y también procuraré organizar una comida de año nuevo aunque no sea el 1o de enero con mi amiga J.
Deseo que, con nueva Era, alineación cósmica, túnel de Rosencrantz y Gildenstern (ya no me acuerdo cómo era que se llamaba en realidad), sincronización biomolecular y aúrica, o sin ellas, sea un año VERDADERAMENTE MÁGICO, luminoso, amoroso y maravilloso para Tod@s. Ya es hora.
Hoy más que nunca ¡un abrazo de corazón!