Monday, December 31, 2012

Dos años sin navidad



Adiós lectora, adiós...
Creo que fue un par de días antes de Nochebuena que amanecí con la noticia de que una compañera de generación nos había dejado. Sí, a sus 36 sanos, plenos y felices años (por lo que a través de facebook se puede saber) le dio en plena noche una insuficiencia cardiaca y el ángel más bello de todos la escoltó en el más bello de los viajes posibles, el viaje de vuelta al Hogar. Además de compañera de generación, Adriana era, como todos ustedes, mi compañera de viaje, lectora asidua de este blog.

Además del dolor por la pérdida de un ser un humano maravilloso como los demás, y de la afinidad que se puede experimentar por familiares y amigos a los que les toca más de cerca, algunas veces la muerte duele también, estruja, asusta, porque nos hace asomarnos a nuestra propia muerte. Y es curioso, porque justo unos días antes mis jijas habían tenido ataques de llanto de "mamá no quiero que te vayas al cielo", y justo desde que las cosas por aquí empezaron a ir emocionalmente cuesta abajo me persigue ese mismo fantasma: que me falla el corazón en plena noche y dejo hijas y marido, pero sobretodo hijas, solas en el mundo y yo también parto sola como un perro desde este rincón donde nadie sabe mi historia ni conoce el nombre con el que nací.

Cómo me puse en paz después de semejante sacudida no lo sé. Creo que lo resolví igual que el fin del mundo: me di cuenta de que sólo tengo el momento presente y que no hay diferencia entre una ola gigante que se lleve conmigo a 100,000 almas y un ataque al corazón, lo único importante es aprovechar AL MÁXIMO mientras estoy aquí, amar lo más que pueda, acariciar y reirme con mis hijas lo más que pueda, mirar a mi marido a los ojos lo más que pueda, mimarme lo más que pueda, procurar el bien y mantenerme lo más cerca que pueda del Jefe, ya saben de quién.

¿Y qué más queda hacer? Rezar, por Adri, por su marido, por sus papás, por sus amigas. Rezar porque esté FELIZ en el abrazo más luminoso del universo y que hasta allí le llegue todo el amor de los suyos. Y rezar porque todas las oraciones y los buenos deseos tejan una cobijita para sus seres queridos, que les abrigue el alma y los reconcilie con la vida, insha'Allah.

Desayuno a la Española
Gracias a Dios soy una chica con suerte y volví a ver el sol levantarse entre sus sábanas violetas, y volví a escuchar el mar darnos los buenos días y volví a atestiguar ese milagroso florecer, es decir, despertar, de mis haditas, y volví a abrigarme entre el abrazo de mi amado. Y el día 24 me lancé a ver a mi querida J cargada con desayuno a la española: tortilla de patata, pan (casero) con tomate y empanadas de queso con membrillo (bueno, en realidad era dulce de guayaba casero pero estaba muy rico también).

En casa de J nos esperaba nuestra sonriente anfitriona y sus chicas. Habían preparado "masita" de colores y montones de moldes de galletas para jugar a la plastilina, además de un precioso juego de te de pasta de sal para decorar con pinturas de agua. Y eso no es todo: después de cinco días lloviendo ¡teníamos un sol precioso! y por consiguiente desayuno FELIZ y más que FELIZ en la terraza ¡DESAYUNO DE CHICAS!

Niñas diviertiéndose juntas, mamás-mujeres-viajeras-extranjeras en Benghazi pasándolo en grande. Qué suerte tener pasado, qué suerte venir de una familia, haber vivido, qué suerte tener tantas historias qué contar y qué suerte encontrar a alguien con ganas de escucharlas y de contar otras tantas entre sorbos de chocolate espumoso y calientito, no a la española ¡sino a la mexicana!!!! GRACIAS DIOS.

Cuando volvimos a casa después de una hermosa mañana el ánimo empezó a declinar, pero a eso de las 5 de la tarde recordé ¡que mis cuñadas estaban abajo! Así que me lancé con mis nostalgias navideñas bajo el brazo (añoranza de mis abuelas, cena en casa de una, comida con la otra, mis primas, mi infancia, la casita de Villa Coapa y la de Gabriel Mancera, las luces, el nacimiento, el árbol de gomitas, mi madre y mis tíos y tías, mi hermanita...LA FAMILIA) y me aparecí en el piso de Amal. Mis cuñadas son encantadoras. Hablamos, nos reímos, jugamos con las niñas, soñamos un poco y el día se nos terminó. A las siete y media, como todos los días estábamos en la cama, al día siguiente: examen de mate, porque en este país no existe la navidad.


25
El 25 tempranito Halima se fue al cole. Somos una familia musulmana, pero también somos una familia mexicana y también hemos vivido toda nuestra vida juntos entre cristianos. Lo cual quiere decir que aunque el calendario islámico no tenga una navidad inscrita, siempre hemos celebrado la navidad. No ponemos nacimiento pero ponemos nuestra "mesita de invierno" (ver mesitas de estación Waldorf) con un lindo pino y su nieve, su lago, sus patitos. Hacemos tarjetas de navidad para felicitar a los amigos y también a veces dulces o manualidades para compartir el cariño y la alegría.

Musulmanamente hablando,Seidna Isa (literalmente Nuestro Señor Jesús), la paz sea con él, ES una gran figura. Personalmente hablando (y esto SÍ ES HABLAR DE INTIMIDADES), una vez que pasé mi "adolescencia espiritual" o sea, el rebote con todo lo que sonara a Padre, tuve la maravillosa oportunidad de conocer otra versión del cristianismo (gracias Don Jean Luc Marion por escribir su maravilloso libro El Ídolo y la Distancia), una versión que me resultó absolutamente reveladora y que me dio la oportunidad de comprender con mayor amplitud y de reconciliarme con muchas cosas.

AUNQUE SUENE MEGA CURSI que me encaaaaaaaaaanta Jesús. Y mientras más lo conozco más me gusta porque voy descubriendo en sus enseñanzas JOYAS impresionantes (qué novedosa ¿verdad, Pá?), de esas joyas que tienen la cualidad de amplificar el corazón y la conciencia y empaparlo todo de Amor.

Y en este momento dejaré de justificar mi amor por este Grande, y diré solamente lo que iba a hacer desde un principio: que a mí me gusta celebrar la navidad sin importar que sea o no la fecha histórica del nacimiento Jesús de Nazaret PORQUE, incluso fuera de toda religión y tradición, el Nacimiento de la Luz, del Amor, es digno de agradecer y celebrar, y porque forma parte de mi identidad y mi historia personal.

Dicho lo anterior, les cuento que como no resultaba viable montar una comida de Navidad en forma, preparamos gusguerías, pusimos música egipcia, inflamos globos e invitamos a los primos a bailar y jugar con nosotras por la tarde (¿dónde se metió mi marido?) y lo pasamos realmente bien.

Estas "fiestas" están resultando bastante extrañas en realidad. Sin luces, adornos, felicitaciones en vivo, encuentros masivos y deliciosos, abundancia de alegría, ternura, belleza. Aquí son días como los demás. Es más son días de exámenes para todos los alumnos libios, así que de celebrar, nada.

Otras fiestas
También hay que decir, que aquí no hay navidad pero hay muchas otras fiestas: Ramadán es un mes entero de fiesta con sus luces, sus canciones, sus visitas familiares; tenemos dos "Eids": el fin de Ramadán y el fin del Hajj (la peregrinación a la Meca). Hace poquito tuvimo "Ashura" que más que una fiesta es una conmemoración cuyo sentido no termino de comprender pero que aquí incluye la tradición de regalar garbanzos y habas cocidas a las vecinas (???) para que tu marido no se vuelva ciego según la cancioncilla popular (más "????"). Y pronto vendrá el Mawlid, el día del nacimiento (y también de la muerte, qué curioso) de Seyydina Muhammad (la paz y las bendiciones sobre él), y de ese amor hablaré otro día porque si no no acabo con este post.




La cosa es que estas "nuevas fiestas" son lindas pero no son todavía parte de mí. O, mejor dicho, forman parte de mi intimidad, de la relación más privada de mi vida que es mi relación con lo Divino, y las he compartido hasta ahora con comapañeros de camino que resonaban en una forma parecida a la nuestra, pero no tienen un sentido social o familiar. En España celebrábamos en pequeñito con nuestros amigos sufis, pero nos quedábamos sin la calidez y el color que adquieren esas cosas que se celebran "con todos".

Y en este momento me doy cuenta de que hablar de las fiestas es también hablar de conversiones y combinaciones. Descubrir un nuevo camino espiritual (o de conocimiento, o de crecimiento personal, llámenle como quieran) es también descubrir nuevos sabores, nuevos colores, ¡nuevas fechas!, nuevas formas de celebrar. En nuestro caso además hemos construido una familia "multiculti", de mexicana y libio pero "made in Spain". Y eso le agrega más figuritas ¡más riqueza! a nuestro caleidoscopio vital.

Esta noche es Noche Vieja, tampoco se celebra. Echo de menos a mis malagueñas. Yo interaré preparar una cena especial, aunque nos la tomemos a las siete de la tarde antes de acostar niñas y también procuraré organizar una comida de año nuevo aunque no sea el 1o de enero con mi amiga J.

Deseo que, con nueva Era, alineación cósmica, túnel de Rosencrantz y Gildenstern (ya no me acuerdo cómo era que se llamaba en realidad), sincronización biomolecular y aúrica, o sin ellas, sea un año VERDADERAMENTE MÁGICO, luminoso, amoroso y maravilloso para Tod@s. Ya es hora.

Hoy más que nunca ¡un abrazo de corazón!

Saturday, December 22, 2012

A bite of poetry




To be honest my English is not good at all, but since I'm in Benghazi I practice A LOT and even some things (I mean thoughts, ideas, dreams!) are coming to me in English. And also I would like to be able to share some of my writing (because writing is my life) with some of the people of my life in this side of the world. SO, even with some mistakes I finaly dare to publish in English.

This is a translation  of my last post, I hope it is "readable" and even enjoyable, and not too messy:

Yesterday I had one of the most wonderful aesthetic experiences of the recent months. It didn’t come from a book, or a piece of music, or a painting, it came from a wonderful feast, prepared by a wonderful person with whom we have met in Benghazi.

My friend J is Malay, as I,  she is married to a benghazino, mother of two girls (the same age as mine, how lucky!). In few words she is the answer to my prayers (yes, those I was saying before I came here, asking for a friend-sister with whom to share my days in Libya, God knows how and when to do things).

Well J invited us for lunch. Finally a "normal" meeting since we came to Benghazi! No women on one side, men on the other, you cannot even check with your husband if it is time to go because you can not stick your nose into the mens living room and he cannot either have acces to the ladys room, no one forcing you to eat or pressuring because you had not eaten enough of this or that, nobody making judgments about what your daughters eat or do not eat, or if they hace the right hight or weight, girls eating with girls without any drama (children's menu, hehe) and then aaaaaall afternoon playing without conflict, conversational lingua franca (English of course) of various topics, laughter, anecdotes ... A gift, actualy a super gift!

And among such happiness a “simple” menu before our hostess: Chinese, Thai and Malay, mmmmmmmhhhhhhhh! With its adaptations to what can be achieved in this season's supermarket, but even so, delicious, delicate, exquisite.

More than a meal, each dish seemed a symphony (I feel Ratatouille), a perfect blend of flavors, textures, temperatures. With each bite I could feel new paths opening up in my brain, new routes from which to understand the beauty (what do you call the beauty that comes by the taste, by the way?).

I can almost guarantee that every bite I could feel the dedication, care, affection that the author put in the preparation ... all her wonderful luggage (memories, notions, preferences, emotions) blending ingredients together and creating a Whole, wonderful and unique. I could taste in every bite longing and hope, appreciation for what the past has taught us and the surprise of the present moment. No exaggeration to say that in that soup and salad and beautiful dishes I met with grandmothers, mothers, neighbors and friends of our artist, I breathed a bit of her sea and land, I heard the noise of her streets and restaurants.

Sharing food can be so intimate if you think your deepest loves are linked to the taste. Taste is shaped by every thing that goes through your mouth during your life, and not only by the “material” flavors only but also the "spiritual": the joy of a moment, the anguish of a situation.

To my sister, bread with butter and sugar is a delightful evening with Lion King music and Marieanne company, is warmth, protection, sisterhood. For me the black “mole” is a magical trip to Oaxaca with my dad and Cecy and Habibi and Kalthumy, it is link, color, joy, ground. There are desserts that always will revive the love I feel for my friend Wafa (sister that God set for me in Azuqueca) they will not only remind me: my heart will bring back all the love and probably also the laughter and tears we shared. The shorba brings me fasting of Ramadan with all its blessings, with potato “tacos” I feel again the tickle of beeing 15 years old and run between classes with Tenolita to the stand opposite the high school. The chicken-rice will always be dancing and laughter and colombian affection at Luces house (adoptive and beloved family) ... and so every dish of my life has a bit of my life.

Maybe that's why I was so deeply touched with this invitation, and it felt so magical to find pieces of my own heritage emerged from the hands of someone else: For dessert we had the BEST CHEESE CAKE I have ever eaten in my life, but in which gathered all cheese cakes eaten and my mom and Diama cakes and literary cafes, and Morelos Vips and so many things. What is that but a transforming experience, an experience delivered by your physical senses that touches your soul?

And I can only give thanks. Thanks for my mouth, for my taste, my brain, my body that allows me to be in this world, thanks for the experiences that build me as a person, thanks for so many ways of beauty that surrounds me, thanks for being here, thanks for putting wonderful people around me and also thanks to my friend J for giving us one of the most happy moments of recent times. God bless her and her family, and all the people that have shared (and still share) sour, bitter and very very sweet moments with us. Amin.

The mango salad has, from today and forever, a place in my heart.

(And I took the imgae from: http://meghantelpnerblog.com/2011/05/11/maries-post/raspberry-cheesecake-slice/)

Sunday, December 16, 2012

Poesía para el paladar



Ayer tuve unas de las experiencias estéticas más arrolladoras de los últimos meses. No vino de un libro, ni de una pieza musical, no vino de un cuadro, vino de un maravilloso banquete que nos preparó una maravillosa persona con quien hemos coincidido en Benghazi.

Mi amiga J es malaya, casada igual que yo con un benghazino, madre de dos niñas (¡de la misma edad que las mías, qué suerte!!!!). En pocas palabras es la respuesta a mis oraciones (sí, las que hacía antes de venir aquí pidiendo una amiga-hermana con quién compartir mis días en Libia, Dios sabe cómo y cuando hace las cosas).

Pues J nos invitó a comer a casa. ¡Por fin un encuentro "normal" desde que vinimos a Benghazi! No mujeres por un lado, hombres por el otro, no puedes ni siquiera checar con tu marido si ya es hora de partir porque no puedes asomar la nariz al salón de los hombres y él MENOS al de las mujeres; nadie obligándote a comer ni presionándote porque no has embuchado suficiente o nos has tomado bastante de esto o de aquello, nadie haciendo juicios sobre lo que comen o dejan de comer tus hijas o cuánto miden o pesan, niñas comiendo con las niñas sin drama alguno (menú infantil, jeje) y luego jugando toooooda la tarde sin conflicto alguno, conversación en lengua franca (inglich of course) de temas variados y agradables, risas, anécdotas...Un regalo, vamos, ¡un regalazo!

Y entre tanta felicidad un menú "sencillo" según nuestra anfitriona: chino, thailandés y malayo, ¡mmmmmmmhhhhhhhh! Con sus adaptaciones a lo que se puede conseguir en esta temporada en el súper, pero incluso así, DELICIOSO, delicado, exquisito.

Más que una comida, cada plato parecía una sinfonía (me siento Ratatuille), una mezcla perfecta de sabores, texturas, temperaturas. Con cada bocado podía sentir nuevos caminitos abriéndose en mi cerebro, nuevas rutas desde las cuales comprender la Belleza (¿cómo se llama la belleza que entra por las papilas, por cierto?).

Casi puedo asegurar que podía SENTIR en cada bocado la dedicación, el cuidado, el cariño que su autora puso en la preparación...todo ese maravilloso equipaje suyo (recuerdos, nociones, preferencias, emociones) al servicio de juntar ingredientes y crear, un maravilloso y único Todo. Podía saborear en cada bocado la añoranza y la esperanza, el agradecimiento por el pasado que nos ha enseñado lo que sabemos y la sopresa del presente. No exagero si digo que en esa sopa y en esa ensalada y en esos guisos me encotré con las abuelas, la madre, las vecinas y las amigas de nuestra artista, respiré un poco de su mar y de su tierra, escuché los ruidos de sus calles y sus restaurantes.

Compartir la comida puede ser algo tan íntimo si piensas que tus amores más profundos están vinculados a lo que preparas, el gusto es una cosa que se va moldeando con cada cosa que pasa por tu boca durante tu vida, y en el que quedan impresos no sólo los sabores "materiales" sino también los "espirituales": la alegría de un momento, la angustia de una situación.

Para mi hermana el pan con matequilla y azúcar es una tarde deliciosa con música del Rey León en compañía de Marieanne, es calidez, protección, hermandad. Para mí el mole negro es una viaje mágico a Oaxaca con mi papá y Cecy y Habibi y Kalthumy, es vínculo, colorido, alegría, toma de tierra. Hay postres que siempre me harán revivir el cariño que siento por mi amiga Wafa (esa hermana que me puso Dios en Azuqueca), no sólo me harán pensar en ella, traerán a mi corazón TODO EL CARIÑO y seguramente también las risas y las lágrimas que hemos compartido. La shorba me trae el ayuno de ramadán con todas sus bendiciones, con los tacos de papa vuelvo a sentir las cosquillas de tener 15 años y salir corriendo entre clase y clase con la Tenolita al puesto de enfrente de la prepa. El arroz con pollo siempre será para mí bailes y risas y cariño colombiano en la casa de las Luces (familia adoptiva y amada)...y así, cada plato de mi vida tiene su porción de mi vida.

Quizá por eso me resultó tan conmovedora esta invitación, y tan mágico encotrar trozos de mi propio acervo salidos de las manos de alguien más: como postre tuvimos el MEJOR CHEESE CAKE que he comido en mi vida, pero en el que se juntaron todos los cheese cakes comidos y mi mamá y los pasteles de Diama y los cafés literarios, y el Vips de Morelos y tantas y tantas cosas. ¿Qué es eso sino una experiencia transformadora, una experiencia que te regalan los sentido, pero que te toca el alma?

Y no puedo más que dar GRACIAS. Gracias por mi boca, por mis papilas, por mi cerebro, por mi cuerpo que me permite estar en este mundo, gracias por las experiencias que me construyen como persona, gracias por la belleza en tantísimas formas que me rodea, gracias por estar aquí, gracias por poner personas maravillosas cerca de mí y también gracias a mi amiga J por brindarnos uno de los momentos más felicies de los últimos tiempos. Que Dios la bendiga a ella y a su familia, y a todas las personas con las que he compartido (y sigo compartiendo) momentos ácidos, amargos o muy muy dulces. Amín.

La ensalada de mango ya tiene, desde hoy y para siempre, un lugar en mi corazón.