Sunday, October 20, 2013

Sobre el abismo



Por fin, con el paso de las lluvias, los vientos, las tormentas, vuelve en nuestro trópico la claridad solar, y en nuestra "estación del alma" se enciende el farol otoñal que cantan los niños en el cole, con aquella misma canción que cantaba Halima en su primer kinder:

Yo voy con mi farol
y mi farol va conmigo
arriba brillan las estrellas
y abajo brillamos nosotros...

Efectivamente parece que empezamos a oler ya la calma, no la calma total y relajada, pero sí un ritmo un poco más pacífico ¡espero que no sea sólo el ojo del huracán sino su despedida hasta la siguiente temporada vital!

El comienzo de la temporada de huracanes en el Caribe coincidió con el comiendo de nuestra "nueva vida": escuela, trabajo, horario, rutina, achaques...Fue como si de pronto me hubieran dado cinco pelotas para hacer malabares sin haber nunca podido entendérmelas con una sola. Ahora (bendito Dios) estoy aprendiendo a hacer mabares con pelotas como todos los niños de nuestra escuelita; primero con una, lanzada cien veces al aire y vuelta a atrapar sin que caiga al suelo una sola vez. Cuando lo logras añades una pelota más, y así cien veces continuas hasta que puedes con tres y con cuatro pelotas. Parece una tontería, pero ese simple ejercicio da al cuerpo y a la mente un aprendizaje definitivo, una especie de estabilidad.

La red sobre el abismo
Uno de los milagros que han pasado en las útlimas semanas ha sido conocer a E, una chica maravillosa que ha llegado a la escuela y que nos encanta. En la búsqueda de un ritmo más sano para las niñas necesitábamos desesperadamente alguien que pudiera quedarse con ellas en casa durante las tarde de junta, para que no tuvieran que hacer jornada de 12 horas de trabajo como su mamá. Pero ¿de dónde íbamos a sacar a alguien de confianza para dejarle niñas y casa? En general se necesita TIEMPO para la confianza. Sin embargo E es casi como una tata: jovencita, cariñosa, juguetona, inteligente, de carácter despreocupado pero súper responsable ¡y libre por las tardes!!!

El primer día que E tuvo que marcharse después de haber pasado la tarde jugando con Fati, Fati la abrazó y le dijo ¡no te vayas no te vayas no te vayas quéeeeedate a viviiiiiiiir! Y entonces me di cuenta qué solitos estamos. No porque E no sea digna de tal pasión ¡al contrario! Sino porque me di cuenta de que no tenemos más niños y adultos a nuestro alrededor que nos arropen, o con los que formemos una verdadera familia cercana, un equipo, una red de protección. Claro que están nuestros amigos de la escuela, gente maravillosa, pero aún no hemos tenido tiempo de atar de verdad esos nudos de HACER LA VIDA CON LOS OTROS. Cada familia está tan ocupada, tan saturada de trabajo, tan liada con su vida social y familiar...Nosotros mismos tenemos tan poquito tiempo libre que cuando llega el fin de semana lo que queremos es estar juntos, vernos las caritas y decir: sí, aquí estamos, seguimos juntos, seguimos siendo nosotros.

Eso es lo que se deja atrás cuando uno se cambia de sitio, esa red que se va construyendo a base de TIEMPO compartido (muchos dikers, muchas celebraciones, muchas reuniones de grupo de crianza, muchos viajes en coche, muchas tardes de parque, muchos desayunos entre mamás, muchos corderos cocinados a cuatro manos, muchos viajes a Chipre, muchas jornadas de lactancia). Por más buena disposición que tengas, si no tienes tiempo para pasar con el otro o los otros nunca llegarás a conocerlos ni a apreciarlos, nunca podrás trabajar en equipo con ellos aunque exista entre ustedes un objetivo común. ¿O será que yo tengo un ideal tribal demasiado apelotonado? ¿será que tengo una expectativa demasiado pegajosa de vida en comunidad? ¿como si quisiera seguir viviendo con mis tíos y tener a la distancia de un brazo una risa de hermana, una broma de primo, un sabio consejo de madre-tía, una conversación reveladora con un tío-papá? ¿como si quisiera vivir perpetuamente en la casa de invitados de Mawlana y tomar té todas las tardes con mujeres mágicas mientras mis niñas juegan con otros duendes, cocinar todas las mañanas con hermanas de los cuatro rincones de la tierra, ir juntas a rezar...? ¡Ah, sí, eso es lo que mi corazón anhela, la yama'at, la cofradía espiritual!

Total, que algunos espíritus afines sí que vamos encontrando. Tengo una vecina increíble, con botas, capa de heroína e hija como las mías (creo que ya les había contado de ella), tenemos a súper E, tata adoptiva; tengo a mis súper compañeras del cole que ya me inspiran un GRAN cariño y son como una promesa de amigas del alma, como cuando ví por primera vez a Verito o a Chayo y SUPE que en un poco de tiempo nos uniría una gran amistad. Y un par de comadres muy chidas... Tengo a mi amada prima que aunque no veo mucho con los ojos del cuerpo, está siempre presente en los ojos del alma y tiene dotes de hada madrina igual que su mamá. Esa es una cosa linda de estar aquí: en España no era nadie, yo nomás. En Libia era "esposa de". Aquí soy la prima de Marieanne, que para mí es un poco como haber vuelto a mi casa natal, a la protectora sombra familiar, a la raíz norteña y "centreña". Vuelvo a ser hija de mis padres, nieta de mis abuelos.

Con todo, me sigue impresionando esa montaña de tiempo que nos queda por delante para tejer y hacer funcionar esa red de afecto y colaboración necesaria para una vida feliz. Ocho años tardamos en Azuqueca para tejer esa red, aunque en Barcelona sólo tardamos dos ¿cuánto tiempo tendrá qué pasar aquí para sentir bajo los pies esa red de salvación?

Haciendo equilibrios
Otro maravilloso encuentro: médica-acupunturista. Cómo se rió de mí con mi zodiaco chino: ¡dragón de fuego! es que ustedes los dragones tienen tan claro que no pertenecen aquí, que se la pasan encabronados por tener que departir con esta bola de pendejos, ¡ya relájate! o aprendes la humildad o te va a ir como en feria, wey. Además de mucha risa me encendió una luz dentro: el equilibrio y la humildad, eso es lo que tengo que aprender en esta estación de mi vida, a riesgo de mi propia vida, claro está.

¿Por qué el equilibrio? Porque abarco con mi mirada los extremos de las cosas (la salud, la alimentación, la educación) y me doy cuenta que no puedo seguir viviendo en ninguno de ellos. ¿Por qué la humildad? Porque hay cien mil cosas que quisiera hacer pero tengo que aprender a sondear mis límites (de tiempo, de salud, de energía, de dinero) y no sobrepasarlos. Y decidirlo desde mi centro, no desde lo que otros hagan o dejen de hacer, piensen o puedan pensar, aunque sean "otros" muy importantes como mi pareja o mis compañeros-jefes de trabajo, o mis hijas. Mi centro. ¿No es impresionante que un equilibrista pueda atravesar un abismo con solo permanecer en SU propio centro?


Humildad: no puedo ser la mejor mamá, maestra, esposa, amiga, hija, cocinera, yo, pero algo soy de cada una y ese poquito puedo intentar hacerlo con el máximo cariño. Equilibrio: el centro de MI vida, tiene que ser MI centro, y ningún otro. Sólo yo sé hasta donde puedo y hasta dónde debo, mejor dicho, tengo que ponerme atención para saberlo. Ya sé, no es nuevo, es la misma lección de siempre. A ver si ahora sí me la aprendo.

Poco a poco voy renunciando a mis extremos y encontrando mis centros. Cada evento, cada encuentro es una piedra lanzada en mi espejo de agua y me va indicando con las ondas que deja por dónde ir, dónde buscar.

Insha'Allah pronto vayamos encontrando nuestra fórmula para estar bien aquí con todas las variables.

Epílogo
Quería contar muchas cosas de la vida y de mi trabajo, pero tendré que dejarlo para otra ocasión. Sólo les comparto, por ahora, que volver a primaria, a ESTA primaria, está siendo muuuuuy sanador. Es como si la vida me hubiera dado permiso de volver a ser niña, pero sin olvidar todo lo que he aprendido por el camino ¡es un absoluto regalo!

Les pido sus oraciones de luz para nuestro proyecto de escuelita, para que siga su impulso de ser un espacio generador de SALUD para todos los involucrados y nos lleguen muchas muchas ayudas duraderas y fortalecedoras.

Queden con Dios y hasta la próxima.

(la imagen de la equilibrista la tomé prestada de: http://mattrioska.blogspot.mx/2013/03/la-equilibrista.html)

Sunday, September 29, 2013

Otoño


Los Waldorf describen esta época en que la luz empieza a retroceder y la oscuridad toma su sitio en la naturaleza, como "época micaélica", haciendo alución al Arcángel Micael y su lucha contra el dragón.

Así andamos, peleando por un rayo de luz que nos sirva de espada contra nuestros abismos, contra los mismos dragones de siempre que nos siguen rondando y nos dicen: no ames, no sonrías, no confíes, no creas...

Que Diosito y San Pepino nos amparen. Este ángel hermoso lo dibujó una de las maravillosas maestras de nuestra escuelita para contar un cuento lleno de luz a los niños.

Feliz comienzo del otoño y que la paz sea con ustedes.

Wednesday, September 11, 2013

Mamá trabaja



El texto de Ramadán se me quedó enterito en el cybertintero. Ya escrito, pero era demasiado largo y denso, y en espera de correcciones pasó su momento. Creo que lo esencial fue en realidad la maravillosa sensación de conexión (sentarse a rezar y sentir un ventanal a la Belleza más absoluta del universo, como una sonrisa envolvente, eterna y llena de amor) en contraste con lo incómodo de ayunar en el Caribe. Y además los "nuevos sentidos" que me regaló este mes de ayuno: comer con consciencia (¿qué quiero, qué necesito?), moverme por la vida con atención a mis necesidades (descanso, actividad, distracción, trabajo, compañía, soledad), AGRADECIMIENTO (de verdad que eso de poder comer y beber es una INMENSA bendición).

Unos días después nos vimos irremediablemente proyectados a la vida laboral, con un marido en cama (10 días le duró) y la arraigada costumbre familiar de que mamá cocina, cuida, compra, lava, limpia, levanta, acuesta, pone y quita. Así pues, las primeras semanas han sido una AUTÉNTICA locura. Llegué a sentirme verdaderamente al límite de mis fuerzas y a replantearme todo nuestro proyecto actual de vida.

Creo que todos nos sentimos un poco abandonados y hasta ahora no me había dado cuenta de hasta qué punto mi trabajo en casa (ese que hacemos todas las mamás y que nadie reconoce, ni nosotras mismas) es importante. Yo soy el corazón de mi hogar, yo soy el calor de este fueguito en el que todos nos podemos sentir abrazados. No yo sola, claro, pero sí sentí muy claramente que muchísimas bendiciones llegan a la familia a través de la presencia de la mamá en la casa. Y me sentí un poco Eva expulsada del paraíso compliendo jornadas laborales en vez de cuidando mi casa y a mi familia.

Gracias a Dios, en los días siguientes hemos logrado ir acomodando cosas, repartiendo tareas, ajustando el reloj, consiguiendo más ayuda. Vamos logrando hacer cambios para que todos podamos estar bien atendidos y cuidados, pero sí ha requerido redefinir nuestros roles y expectativas a fondo, lo cual no es nada fácil pero está muy bien.

Nos quedan muchas cosas por terminar de afinar para que la música de "mamá trabaja" suene del todo bien. Pero en las poquitas semanas que llevamos danzando a este nuevo compás ya nos ha dejado avances que enriquecen muchísimo nuestra vida, por ejemplo: tiempo SOLOS para papá y mamá, tiempo para hacer cosas felices LOS CUATRO y TIEMPO PARA MÏIIIIIII. Sí aunque parezca contradictorio, ahora que trabajo fuera de casa siento que tengo tiempo ¡para mi!, porque lo que estoy haciendo me gusta TANTO que lo gozo como un pasatiempo (eso lo aprendí de mi sabio padre: dedícate a algo que AMAS y NUNCA tendrás que "trabajar"). También reconozco que esta inmersión a las profundidaes antroposóficas me ha dejado algunos ahogos y que extraño mucho otras lecturas y mis propias escribideras y conjuros...pero ya llegará, ya llegará.

Por lo pronto mañana es mi cumple. Y es el primer cumple que celebro en México desde hace...¿ocho años??? Quiero tamales. Quiero pasar tiempo con mi marido y mis niñas, y también ver a las personas queridas de por aquí. Esa es otra cosa que adoro de mi trabajo: mis compañer@s son personas MARAVILLOSAS. Sí que tengo suerte.

Gracias a ustedes por estar ahí. Reciban un abrazo con amor, M

Wednesday, July 10, 2013

Ramadán Karim









Quesadillas con dátiles y cuscús con aguacate
(España-Libia-México)

Hace justo un año dejamos España para irnos a instalar PARA SIEMPRE a Benghazi. Llegamos con tantos sueños e ilusiones, y lo primero que tuvimos fue una casa vacía, una familia amorosa y un PRECIOSO Ramadán en que ayunamos, desayunamos, cocinamos, limpiamos, rezamos con nuestra familia, especialmente con mi suegra y cuñada Amal. Recuerdo con especial cariño las noches después de cenar en que Amal y yo nos poníamos a hablar largo y tendido sobre TANTAS cosas mientras, sin prisa alguna, lavábamos platos, limpiábamos lentamente la cocina para estirar el tiempo y la conversación.

Fue un regalazo VIVIR cada noche como una auténtica Navidad, con su hermoso lado espiritual pero también con su lado tan humano de cansarse cocinando, dejarse llevar un poco por el ego preparando exquisiteces, celebrar con todos los sentidos escuchando el athán, probando los platos tradicionales cocinados por Ummy, descubriendo con los ojos toda la estética asociada a la época, redescubriendo con el olfato perfumes maravillosos de frutas, pasteles, guisos. Totalmente entrañable.

Hoy, un año después, empezamos de nuevo el ayuno de Ramadán, sólo que en nuestro nuevo hogar, en México, bendito Dios, en el Caribe. Insha’Allah tendremos facilidad para cumplir con nuestro ayuno, que como ya les he contado otras veces, no tiene el sentido de martirizar el cuerpo sino de fortalecer el espíritu. Ramadán en una GRAN ocasión para conocerse a sí mismo (para observarse, para descubrirse), porque ¿dónde va a estar el camino hacia lo Divino sino dentro de nosotros mismos?

Aquí, ¡qué suerte! tengo papayas, mangos, aguacates, salsitas varias y muchos MUCHOS antojos para regalar mi añorante paladar. También bendito Dios tenemos los medios y los modos para cumplir con nuestro ayuno y con nuestro desayuno. El mes nos ha pillado justo en vacaciones, y aunque haga calor, así es muy fácil adaptar los horarios y administrar las energías.

Nos falta nuestra amada familia libia, y nos falta (voy a llorar), nuestra amada familia naqshbandi de España: romper ayuno todos juntos aunque sea una vez por semana, ayunar codo a codo todo el mes, compartiendo el esfuerzo de seguir una práctica musulmana en tierra de cristianos, que es un poco nadar contra corriente todo el tiempo en cuerpo y alma: nadie comparte tu estado de mente, ni tu recogimiento o arrobamiento espiritual, ni tu torpeza o lentitud de cuerpo, más que tus hermanos naqshbandis, claro. ¡Hacer diker los viernes! (nuestros hermosos cantos, la herencia y la esencia de nuestra orden).

Y me falta nuestra tribu de amigas y amiguit@s para pasar las largas horas vacacionales y para hacer equipo con el cuidado de niñas. Aquí, también gracias a Dios, hay muchas facilidades entretenedoras de niñas como alberca, parque, playa, pero todavía no tenemos muy “aceitadita” nuestra red de familias como para poder apoyarnos y hacer más ligero el cuidado y entretenimiento de las niñas.

Bueno, no es quejumbre, es más bien rendir tributo y agradecer a quienes, de un modo u otro, han sido parte de nuestros ramadanes en estos últimos años. Estoy feliz y desconcertada de empezar un Ramadán en mi tierra.

Un año, diez años.

Es un buen momento, sin duda alguna, para integrar lo vivido en este año. Los viajes, los desprendimientos (otra vez mis libros, caramba, mi ropa, Mercadonaaaaaaaaa), los encuentros, los reencuentros, los desencuentros. La BARAKA (la Gracia divina) nos ha acompañado en todo nuestros periplo, los ángeles que se han hecho presentes en cada pasito del camino para confortarnos, aliviarnos, alegrarnos, provernos, curarnos.

Coincide para mí con un momento de tratar de hacer lo mismo (digerir, al fin y al cabo) con los diez últimos años de mi vida ¿quién era cuando me fui, con la maleta cargada de sueños, quién soy aquí y ahora, al final de este viaje?

Casualmente (juar, juar) empezar a prepararme con profe Waldorf, participar del proyecto de cole de mis hijas (hacerlo mío en resumidas cuentas) me está dando la estructura, el tiempo, las lecturas, la oportunidad de organizar todo lo aprendido, de enhebrar todo lo vivido en un tejido con sentido (ado, ido, to, so cho, perdón).

La antroposofía (que es la filosofía que inspira la pedagogía Waldorf) me está sirviendo de telar. Desde ahí puedo organizar los colores de mis vivencias, ordenar los sueños ilusos y los que se fueron haciendo realidad, acomodar las sorpresas que me dio la vida como el seguir “siendo nadie” sin mi título nobiliario académico, la mano extendida de mi Maestro (que Dios lo bendiga y le de un paraíso en esta vida y en la otra), ¡un marido libio!, ¡dos hijas! Mi aparentemente inútil experiencia como mamá ¡sí me sirve! para dibujar en este tapiz. Y mis años anteriores de tallerista y revoltosa social creativa, también le sirven de entramado a esta alfombra.

Como ven, he encontrado mi sitio. Está claro que tengo que echar mano de TODO lo que he vivido (lo sagrado y lo profano, lo académico y lo festivo, lo laboral y lo humano) para hacerme cargo del trabajo que me pone la vida en este momento: ser maestra es representar a la Vida ante un grupo de niños, y mostrarles con tu mirada (no con tus rollos) la Belleza, la Bondad, la Verdad que se esconden detrás de una hoja, en un trazo, en una palabra, en un gesto, en una persona.

De pronto me siento como una oruga metida en su crisálida. Tengo este Ramadán para tejer mis alas con las muchísimas lecturas antroposóficas que me esperan, y con todas las experiencias de mis 36 años de vida. Por lo menos unas alas que me sirvan para empezar a volar por este nuevo cielo selvático, marino y cavernoso. En agosto debería poder decir a mis alumnos y a mis compañeros: aquí estoy, estas son mis manos, mi corazón, mi cuerpo, mi cabeza ¿para qué soy buena?

AlhamduliLah wa ShukrliLah. Bendito sea Dios y gracias a Dios. Que las bendiciones de este Ramadán se extiendan sobre tooooodas las personas, y que en particular a las personas que amamos, las toque con su luz y su protección.

Wednesday, June 19, 2013

¿A qué me dedico?

Adivina adivinador, a partir de lo que hice el día de hoy:

Esta mañana, como todos los días, entonamos cantos para saludar al sol, a la tierra, al viento, al agua y a todos los seres. Recitamos poemas para empezar el día y practicamos nuestras alabanzas al glorioso Apolo. Revisamos temas de historia antigua, botánica, geografía y geometría. Marinamos peces, ayudé a encender un fuego maravilloso para cocinarlo todo. Ensayamos una pieza teatral. terminé la carita y aprendí a hacer el pelo de un muñeco precioso con aguja y gancho. Participé en un fantástico banquete. Terminé mi cuento de la Princesa Jabón y su amiga Cuchicuchi en el Taller de Escritores.

Elige de entre las siguientes opciones:

1. Sacerdotiza maya
2. Sierva de Apolo
3. Cocinera en un castillo perdido en el tiempo
4. Institutriz
5. Artesana
6. Escritora
7. Todas las anteriores: ¡maestra de primaria Waldorf!

¡Acertaron! Empieza una nueva vida para mí: formación, trabajo, selva, arte, aprender, enseñar, crear y recrear. Cerquita de mis hijas, vecina de un mar turquesa, entre gente maravillosa. ¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS!

Me esperan muchas lecturas apasionantes y muuuchos retos. Muchas risas, seguro que también muchas frustraciones y esfuerzo. Habrá que reformular tooodas las dinámicas familiares, reinventar nuestras relaciones, descubrir hasta dónde llegan nuestra creatividad y nestras fuerzas. Le doy la bienvenida con los brazos abiertos. AlhamduliLah wa shukrliLah y que Diosito nos ampare. ¡Cantos, gritos, saltos de felicidad! ¡Voy a ser maestra Waldorf!!!!!!!!!

Thursday, June 06, 2013

Cuentos sin Aspavientos




El Hombre necesita de imágenes: para conocer su lugar en el mundo, para explicarse lo que sucede dentro de sí y a su alrededor, para alcanzar lo Icongnoscible. Para ello ha de valerse de la Imaginación, que gracias a Ibn Arabi sabemos que es un órgano de percepción, y gracias a los antiguos relatos sufis, sabemos que se asienta, igual que el Intelecto, en el corazón (al principio Dios creó el intelecto, y para albergarlo, creó el Corazón).

Por ello el papel de los cuentos, narraciones, cantos, poemas, el papel de la literatura oral y escrita es esencial: faculta al Hombre para utilizar su Imaginación, es decir, para concebir sus propias imágenes interiores a partir de las formas primordiales que va transportando la tradición. Y no hablo sólo de leyendas, mitos, tradiciones. Como bien sabemos, la literatura contemporánea también se inscribe, es heredera de una larga tradición lingüística de la que forma parte.

Tengo una nueva pregunta en mi vida: ¿cómo contar cuentos a niños sobreestimulados, de manera capten su atención sin ser exagerados, chillones, saturados, es decir, sin ser sobreestimuladores a su vez? ¿cómo contar cuentos de una forma sencilla y bella que permita que la Imagen contenida en cada cuento brille por sí misma, ante niños que están tan saturados de imágenes que serán incapaces de permanecer el tiempo necesario re-creando interiormente las imágenes que les ofrece una historia por sí misma?

Uno de los pasos es abrir y cerrar el tiempo del cuento de manera ritual, situar la narración dentro del “tiempo sagrado” que necesariamente se aparta del tiempo cronológico puesto que se inscribe en otro orden de cosas. Pongamos por ejemplo: el diker. Cada vez que hacemos diker usamos las mismas palabras, los mismos gestos, los mismos cantos que se han usado durante siglos. Cada diker escapa del tiempo y asume el suyo propio: su propio inicio, su propio desarrollo, su propio fin. Y cuando termina, el tiempo cronológico continúa. No son las nueve, es la hora de dedicar bendiciones, no son las nueve y diez, es la hora de recitar los hermosos versos del Corán, no son las nueve treinta y cinco, es el momento de abrir el corazón a los Bellos Nombres de Dios e invitarlos a mirarse en nuestro espejo, no son las diez, es el momento de agradecer el milagro de estar reunidos en espíritu con nuestros Maestros…

Así cada sesión de cuentos debería tener su propio ciclo mágico, desplegar su propio momento definido por una bienvenida, una preparación, un canto, una invocación, una luz que se enciende, una narración que se entreteje con silencios para que el público tenga espacio para imaginar, para sentir, para escuchar los ecos que forma el cuento dentro de sí, para darle el sentido único sólo él le puede dar. Quizá un poco de música podría ayudar a entrar y salir de esta mágica inmersión en el Océano de las Historias, este Ganges primigenio en el que Hombre, Palabra y Símbolo se encuentran, en el que la Imagen tiene ocasión de renacer para cada uno y así hacernos renacer.

¿Y cómo danzan en esta ceremonia lo sagrado con la alegría, con la risa, con la sorpresa, con la espontaneidad? ¿Cómo hacer para que abarque el tiempo cronológico necesario para que la gente lo tome en cuenta, le haga hueco en los vaivenes de su vida? ¿Cómo se reconduce a niños acostumbrados a recibir una cantidad brutal de imágenes prefabricadas por segundo, a contemplar el nacimiento de una imagen dentro de sí mismos, a mirar para adentro? ¿Cómo? ¿Gradualmente, poco a poco? ¿Les damos primero muletas, algún soporte visual o auditivo además de la palabra? ¿Les pedimos que usen su cuerpo para ayudar a conducir la historia? ¿Y será que, al final, las historias para niños pueden contarse desnudas del todo, sólo la palabra?

¿Cómo aplicar mis descubrimientos antroposóficos (que entroncan con una serie de decubrimientos que empezaron hace 10 años) a esto que me ENCANTA hacer: contar historias?

He aquí una aventura más para esta Lechuza de los Mares.

Saturday, May 11, 2013

Para acompañar la entrada anterior




Contra reloj


Hay pocas cosas más frustrantes que escribir con los minutos contados ¡si escribo contando minutos no voy a  poder contar mi historia como es debido! En fin, es lo que hay.

Seguimos parcialmente desconectados, con una “nube de internet” que (casi mejor) no entra en casa, por lo que hay que Organizar La Situación Conectiva: acomodar casa, acomodar niñas, hacerse un hueco en el tiempo-espacio para salir a la palapa y esperar que los átomos (esos pequeños planetas) se alineen (hay qué raro se ve escrito) y uno pueda acceder a la telaraña virtual y que éste funcione con algo de eficiencia.
Con el teléfono, tres cuartos de lo mismo. La señal del celular no entra en casa (también más sano, total) así que los moviles permanecen inmóviles junto a la ventana por si milagrosamente logra entrar alguna llamada o algún mensajín.

Así que el correo lo veo de vez en cuando, facebook cada dos o tres días también, y casi nunca logro contestar porque la comunicación se pasma entre la lentitud de nuestra compu tortuguil y el intenet chafo. O será todo aquí se nos está relajando. Estamos más presentes en el aquí y ahora, que es realmente donde tenemos que estar. Y está bien.

Por favor no se confunda nuestra actual desconección con ingratutid o, ¿cómo decía Sor Juana?, inconstancia. Pensamos muuuuucho en los hermanos y amigos de los dos contintentes que hemos dejado atrás. “esto le encantaría a Fulanita” “¿qué diría Sutanita si viera esto?”, ¡mira, esto hay que contárselo a Perenganita!”, “te imaginas aquí a Menganita?” Así nos van acompañando en nuestras microaventuras playenses aunque luego nos tardemos siiiiglos en hacerlos partícipes. Y otra cosa aún mejor, ante la imposibilidad de estar mandando nuestro cariño y agradecimiento de viva voz (o de viva letra pues) estamos rezando muuuuucho por todos y todas las que están con nosotros de puro corazón, y le pedimos al Jefe les mande lo mejorsísimo, que los guíe y los proteja, que les retribuya con el mejor de sus regalos por todo el cariño y la ayuda y el tiempo y la energía que nos han regalado. Esa conexión sí mola, jeje.

Por aquí las cosas felices y con apertura, ya llegó nuestro cochecito (¡gracias Pá, Tío Cueñitos y Tía Güera!), nuestra casita ya va pareciendo un hogar multicolor, las niñas ya van cogiendo el ritmo de nuestra feliz feliz escuela, y nosotros andamos a la búsqueda del mamut, o sea, de la provisión.

Como parte de esa búsqueda yo estoy DESLUMBRADA leyéndome el programa de estudios de las escuelas Waldorf y con grandes muy grandes ilusiones de haber encontrado un nuevo filón que me permita integrar a mi poeta, mi promotora cultural, mi apasionada lectora, mi contadora de historias, mi niña interior, mi ser maternal, mi luchadora social, todas esas voces que me bullen por dentro (del sust. Bulla: follón, discusión, ruido), en una sola actividad. Pero todavía está en fase germinal, ya les contaré cuando floresca. Al final parece que sí voy a poder contribuir modestamente a cambiar el mundo, y eso me hace sonreír.

Aquí seguimos, ajustándonos al clima la comida el horario la luz las tormentas las playas las selvas la multitud de seres que nos rodean y la madeja de trabajos personales que nos compañan siempre y poco a poco debemos destejer hasta convertirlos en un solo hilo dorado que nos reconecte.

Pase lo que pase intento dejar abierta esta ventanita, para que nos sigan acompañando. Reciban un abrazo con muchísimo amor.

Sunday, March 31, 2013

Reencuentros II: La máquina del tiempo







Nuestra llegada a Playa del Carmen fue sumamente feliz, con prima querida, adorado padre y adorada mearrastra asesina en el aeropuerto; hotel feliz, patrocinado por el padre y la Gungui, coche feliz, cortesía de los primos, asesoría y acogida feliz y amorosa de prima y familia.

Y la tierra ¡qué puedo decir de la tierra! Selva, arena blanca, mar color turquesa, gente AMABILÍIIIISIMA, viento, nubes, sol, pura vida. Todavía me tambaleo entre el acento que fue mío de origen y el que he utilizado para comunicarme durante diez años en España. La espontaneidad elige a veces uno y a veces otro, y otras veces mezcla los dos, vosotros saben…

Muy feliz ha sido también el reencuentro con sabores y olores de antes (¿por qué importarán tanto las papilas???) Tamales, tostadas, taquitos, tortillas, toneladas de aguacates y frutas tropicales, salsas exquisitas (ahora mismo me estoy zampando unas tostadas de aguacate con salsita y un té verde con jazmín, mmmhhhhhhhh).

Lo que sí yo no esperaba era reencontrarme con una personita que tenía bastante olvidada: la Mariana que se fue hace diez años. Y peor, la Mariana que he sido en este país desde que nací. No es que yo no me caiga bien, al contrario, creo que soy de lo mejorcito que hay (jaja) ¡mi trabajo me ha costado!!!! Es sólo que no estaba preparada para reencontrarme con mi pasado de manera tan brutal, y sin embargo, era obvio ¿verdad?

Hace dos días en el supermercado me saltan a la yugular unos huahuzontles (hierbajos en racimo) ¡esos mismos huahuzontles que hacían saltar de gusto a mi mamá la rara ocasión en que podía encontrarlos en Monterrey!, aunque después la cajera tardara mil años en cobrárselos porque no sabía lo que eran. ¡Mi mamáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Mi mamá que ya no está! ¡Mi mamá que no vino a recibirme! ¡Mi mamá a la que no voy a poder llamar con mi tarifa de teléfono sea la que sea ni con ninguna aplicación de smartphone, no importa cuál compre! Mi mamá a la que no voy a poder pedirle su receta de salsita, ni invitarla a comer tacos de papas fritas a la barra de mi casita nueva, mi mamá a la que no voy a poder llevarle a sus nietas, a la que no voy a ir a recoger nunca al aeropuerto, la que no se va a tomer un cafecito con Mahmud, a la que no voy a poder enseñarle muerta de risa la versión RAAAAAAAAAAAAAAM que inventó mi hermana el otro día por Skype. BUUUUUUAAAAAAAAAAAAAAA QUIERO A MI MAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.

La suerte (consolémonos puésn) es que estos años de magias me han enseñado a encontrarme con mi mamá en un espacio atemporal (¡ah verdad!!!!) en que puedo sentir todo, toditito su amor y su presencia entera. Pero es que, como decía mi terapeuta ¡la quiero con chongo! (¿cómo podría decirse en castellano??? Cuando no te conformas con lo que tienes por más bueno que sea…). Otra suerte muy suertísima es que tengo a mi papá, mi mearrastrita y un montononón de amores (amigos y familiares) a dos horitas de vuelo ¡y a mi hermana a sólo dos horas de diferencia horaria para platicar y platicar!!!!

De pronto me encuentro aquí, en el mismo lugar (vale, nunca había vivido en este preciso rincón del país pero qué más da) sólo que con dos retoños, un marido, un Maestro, un doctorado trunco y obsesiones de más (por ejemplo, los petroquímicos en la cosmética y los aditivo alimentarios). ¿Y ESTO CON QUÉ SE COME? Es como si se me fuera la señal, como si me fallara la memoria reciente y mi aparato respondendor no tuviera  con qué contestar a los estímulos. Las respuestas de hace diez años a preguntas simples como: ¿qué cenamos?, no aplican, y las de hace diez días, tampoco.

Todo ese proceso de ajuste por el que pasan las personas normales (o sea, sedentarias) con sus seres queridos cuando se comprometen, se casan, tienen hijos, van eligiendo nuevos caminos…pues eso no lo tuve yo, o lo tuve a distancia…muy edulcorado.

Empiezo a soñar y a extrañar a las personas que formaban parte de mi vida cuando me fui, y no sólo a las personas sino a las cosas que hacía y que tenía o creía tener, como una graaan libertad de movimientos, diversión, ocupaciones interesantes. Era parte de una tribu y esa tribu aquí y ahora no está ¡y cómo me hace falta!!!!

Por lo demás, nos encontramos de nuevo como hace nueve meses: en una casa vacía, pero nuestra; sin nuestras pertenencias, pero con la posibilidad de hacernos con nuevas; extrañando mucho a los amigos y familia (¡tataaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas)!, pero con mucha ilusión de los que aquí encontraremos, y con el “colchoncito” de ese pasado, de esa tribu que un poquito sí que alcanza a abrazarnos.

Ora seí, ya llegamos.

Seguiremos informando.

Friday, February 22, 2013

Reencuentros




Vic en el Paseo del Prado
Salimos de casa un poco después de despuntar el alba, porque aquí en España el alba despunta muy tarde, y nos lanzamos a Madrid a un día muy lleno de reencuentros. El primero de ellos con mi gran amigo Vic, después de cuatro años. Llegamos a Neptuno justo a tiempo y entramos en el Starbucks cargados con las sillas de coches de las niñas, la mochila de sus cosas, nuestros legajos de trámites y mucha emoción.

Ver a Vic después de tanto tiempo fue como me lo había imaginado: como si hubiéramos estado ayer mismo tomando café o paseando por Monterrey. La misma alegría, la misma frescura, el mismo cariño. Me contó muchas historias de lugares y personas muy queridas. Fue muy curioso tratar de imaginar ese lejanísimo territorio natal, esos rostros conocidos ejerciendo roles desconocidos.

Qué gusto poder acompañarlo fugazmente por sus recientes viajes y aventuras, celebrar sus logros, y sentir entre sus palabras un poquito del calor de mi tierra, los viejos amigos, los viejos lugares. Qué ilusión simplemente imaginar la posibilidad de recorrer aquellos espacios nuevamente y compartir con aquellas personas lo que he aprendido estos 10 años.

¡Gracias Vic!


Un café con Xavi Alonso
Si ustedno sabe quién es Xavi Alonso yo se lo diré: uno de los jugadores de fútbol más guapos de Europa, campeón del mundo, campeón de Europa y no sé cuantas cosas más.

Mientras subíamos por la Carrera de los Jeronimos hacia el consulado de México, mi amado tormento comentó: Jo, yo me quería tomar una foto con Xavi Alonso, pero Halima no me quiso acompañar.

¿Con Xavi Alonso???? Ya me parecía a mí que había visto a alguien conocido en aquel café, pero pensé que era alguien de nuestro remoto pasado y no de nuestro presente televisivo. ¡Me lo podías haber dicho a mí! Yo sí que me hubiera tomado una foto con él, pero claro, a lo mejor él no hubiera querido tomarse la foto conmigo.

Y me quedé pensando qué divertido hubiera sido poner esa foto en mi muro del feis. Ja.

Por su parte, Halima y Fátima se fueron con nuestros amigos Fouzia y Gibril a desayunar croissants, donuts, leche con chocolate; a disfrazarse, buscar tesoros, comer pizza y finalmente ya todos juntos, disfrutar de un parque y golosinas. Fue como un día de Navidad, como un cumpleaños. Se la pasaron tan bien que querían quedarse a dormir en casa de los tíos. Esas pequeñas cosas que tanto les gustan pudieron disfrutarlas a lo grande. Sí es bonito Madrid. Y es una delicia poder estar cerca de estos amigos.

Salsa de granadas con nuez
Ya todos juntos tomamos un bus para encontrarnos con más amigos entrañables en un lugar muy especial: un pequeño rincón iraní en pleno centro.

El cariño auténtico tiene un sabor especial. Esta vez sabía a arroz basmati y salsa de granadas con nuez ¡mi plato favorito! Y también a cuscús marroquí. A historias de siete meses, a risas, a abrazos, a cambios profundos o, mejor dicho, a procesos de transformación.

Fue curioso constatar como muchos, por o decir todos nosotros, estamos en transición aunque de maneras diversas, fue hermoso sentirnos parte de una familia de andariegos y ver que aún estando en diferentes espacios físicos, seguimos siendo compañeros de camino.

Salí de Persépolis, ese sitio mágico, con la inmensa alegría de volver a abrazar a amigos tan queridos, con infinito agradecimiento por estar rodeados de tantísimo cariño y también con la incógnita de por qué nos quieren tanto y cómo podríamos corresponder en modo alguno a todo lo que nos dan.

La bisabuela Bertha en el dentista
Después de cinco meses de intoxicación mercurial, llegué por fin al consultorio de María a retirarme el empaste que tantos problemas, pero también tantos aprendizajes me trajera.

Resulta que María es de estos profesionales de la salud que te descubren los fondos emocionales de tus síntomas físicos. Y en mis muelita que, yo ya sabía, se guardan las herencias familiares, ella encontró la historia de una mujer que se había visto forzada a adoptar una situación que detestaba, ¿un matrimonio forzado, un cambio de residencia? Una mujer que se quedó desprotegida. Esa sola fase me dolió en el alma, ¡una mujer de mi casa que se quedó desprotegida, sola, vulnerable, forzada a hacer algo que no quería!

Me puse a buscar entre mi línea materna, y no encontré nada así. Entonces empecé  a escuchar el cacareo de las gallinas, los gritos de los jornaleros, las botas en el suelo de barro del comedor, relinchos de caballos y aquella otra frase de mi bisabuela Bertha: ¿por qué me trajiste a enterrarme en esta hacienda?

A principios del siglo pasado, mi bisabuela tuvo que seguir a su marido a Dos Cerritos, a administrar la hacienda de su familia. No sé lo que representaría para una mujer como ella dejar la cosmopolita Ciudad de México y a su familia, para trasladarse con marido e hijos a un rancho en medio de la nada, pero he leído el cuaderno que llevaba la bisabuela y esa frase no se me olvida. Ni que tuvieron que hacer frente a las correrías de insurgentes y federales en plena revolución, a epidemias. Recuerdo su cansancio atendiendo a toda la familia y sirvientes que cayeron enfermos, su preocupación por su bebeé de cinco meses que permanecía en la última habitación de la casa con una niñera para evitarle en contagio, y que de todas maneras se murió.

Ahí, tumbada en el sillón súper moderno de mi súper dentista holística, empezó a inundarme la tristeza, la suya y la mía. Y empezó a fluir la información. Los versos de Hacienda, aquel poema que escribí con 16 años y que ganó un premio nacional, en el que una mujer vaga por los pasillos de una hacienda y se revuelve contra su destino. Sólo después, cuando vi con un poco de conciencia las memorias de mi abuelo Julián comprendí que aquellas imágenes las llevaba en la sangre.

También recordé mis días en Benghazi, donde la abuela Bertha y los sonidos del rancho me rondaban cada vez que me ponía a hacer "limpieza" en el sector  de antepasados. Y recordé, por supuesto, mi propio enfrentamiento con mis miedos, mi propia sensación de vulnerabilidad, de soledad, de desprotección que Benghazi me permitió trabajar.

Así, con todo ello, di por concluida una de las etapas más oscuras de mi vida, con un empaste blanquito y una endodoncia. Que conste, lo oscuro no fue Benghazi, sino aquellas sombras de mi alma que ahí encontraron sitio para salir y transformarse, alhamduliLah.

Vuelo nocturno

Esta mañana al verter el huevo en la sartén se ha formado una gacela saltando, o un jaguar al acecho, me pareció. Halima dice que es más bien una gacela que quiere saltar mirando hacia atrás.

Me parece que poco a poco voy reconociendo la geografía de mi corazón. Soñé que estaba en la casa de mis tíos de Puerta del Sol en una boda, pero la casa con toda su gente estaba en Barcelona, donde mi prima Beatriz. La tía Yvonne había venido a visitarnos. Cuando por fin estábamos todo listos nos íbamos a la boda que tenía lugar en una mezquita de Chipre. Aquello estaba lleno de mujeres con lujosas túnicas, todas se agolpaban alrededor de una vestida de verde profundo con bordados en oro, y decían que era la hija de Mawlana. Mi cuñada Amal, mi suegra y yo obervábamos desde un rincón.

Cuando terminaba la boda me acordaba que tenía que ir a la clínica del IMSS a preguntar a la doctora algo que se me había olvidado. La clínica estaba en Avenida Colón bajo los pilares del metro, pero al entrar me daba cuenta que me encontraba en el hospital de Benghazi. Lograba explicar a la enfermera en mi árabe mínimo que no tenía cita pero que sólo necesitaba aclarar una cuestión. ando por fin llegaba al consultorio la doctora no estaba ahí, así que decidí bajar a esperar a la plaza conquistadores (¿se llama así esa placita de Playa del Carmen donde vuelan los de Papantla?) a sentarme en una banca.

Tan pronto me sentaba con todo mi cansancio aparecía Chayo con la olla del cuscús de Mabruka, que dada la vuelta nos servía para ponernos a cantar aquel paseo vallenato que dice: una sola mirada nos bastó el primer día para saber que seríamos amantes...Y llegaban más amigos dispuestos a seguir la parranda. Entonces recordaba que Chayo es médico y que a ella también le podía preguntar.

Creo que después cogí mi coche y me fui a dormir a casa, o quizá me quedé otro rato de fiesta en la plaza del hospital.

Por la mañana le conté el sueño a Halima y le enseñé a bailar vallenato en nuestra cocina de la sierra de Madrid. "Y nos dimos con fuerzas un beso, que por siempre uniría nuestras almas" sigue sonando en mi cabeza y revoloteando en mi corazón. Ciertamente mi alma está unida a muchas otras almas en muchos puntos del planeta. El paisaje de mi corazón está lleno de grandes amores que profeso a personas maravillosas que se me han cruzado en diferentes caminos. Y cada uno de esos amores brilla con destellos dorados, como una llamita cálida, o como un incendio en mi interior.

Tuesday, February 19, 2013

Nuestros refugio invernal





Amo la nieve, su blancura, su discreción. Amo verla volar hacia la tierra como la promesa de un abrazo, amo su tacto helado y limpio. La nieve borda todo de quietud, de calma, parece una amable anfitriona que dispusiera un colchón para los sonidos. Sin embargo cruje bajo los pies, adorna las pisadas con ese brillito en los oídos y como la arena se deja dibujar, amontonar, modelar. Amo la nieve.

Aqui estamos




Foto



Monday, February 11, 2013

Finally Spain

Mis últimos días en Benghazi los pase casi enteros en cama. Ahora, ya en España, escribo desde un iPad prestado que me corrige automáticamente la ortografía porque que no tengo idea de donde están los acentos. Tampoco puedo escribir en inglés, como quisiera, para que pudieran leerme mis hermanas libias, pero ya pondremos internet en nuestra computita y vendrá la revancha.

Seis días con Fátima enferma y la mudanza acabaron conmigo. Mientras yo me acurrucaba bajo mis mantas, escuchaba el trasiego del Habibi bajando las últimas cosas de guardar al armario gigante de mi suegra, limpiando, lidiando con las niñas...me levanté para lo esencial, pude irme a despedir de mi querida J y logre estar en pie y aguantar las doce horas de viaje Benghazi-Túnez-Madrid-Cercedilla.

Ahora me siento agotada, pero infinitamente más segura que en Libia. No porque tema ninguna contingencia bélica, honestamente siento grandes esperanzas de que toda la fuerza y emociones que están generando estos dos años de revolución se conviertan en potencia para acelerar los cambios necesarios, en ilusión y energía que alimente un nuevo movimiento de cariño entre las personas y de ganas de poner las cosas en el sitio en el que deben estar. Mi sensación de seguridad obedece a algo mucho más sencillo. En este país puedo resolver por mi misma casi cualquier asunto, emergencia, trámite o antojo. El tráfico no nos come, la basura no nos acongoja, se lo que voy a encontrar en cada supermercado y en cada tienda. España y yo somos viejas amigas y nos entendemos bien.

Hay muchas cosas, sin embargo, que extraño de Libya. A mis hermanas, las Ben Hmeid y la malaya, primero que nada, a mi suegra, a mis sobrinos...extraño el athan volando por el cielo, el mar, la música de la lengua árabe, las visitas inesperadas, la comida, el edificio familiar, los dátiles. Extraño mis postres porque aquí todavía no tengo horno.

Estoy disfrutando mucho, eso si, la suavidad de España, mi tierra adoptiva. Nos ha recibido la nieve, además del calor de nuestra familia espiritual y nuestros amigos y amigas del alma. Estamos disfrutando con muchos sabores que añorábamos, con toda la calidez de la gente que nos rodea, nos mima, nos protege, y también estamos disfrutando como enanas de la nieve. Anoche nuevo sin parar y esta mañana no pudimos ni sacar el coche, así que me fui a dar un paseo con mis hijas, intentamos hacer un muñeco de nieve, se tiraron al suelo ha hacer ángeles.

Al final, como era de esperarse, el Habibi ha caído enfermo. Yo intento que el agotamiento no me traicione, me suele transformar en mama monstruo, y aprovechar este retiro invernal para inventar momentos entrañables con mis niñas: ver revistas, contar cuentos, cantar, jugar, pintar, sentarnos frente a la chimenea. No se sí haber perdido la espontaneidad y la creatividad necesarias para pasar ratos felices con mis hijas, últimamente me siento tan cansada, tan estresada, que huyo de ellas más que acercarme para darle el apoyo que estas transiciones merecen. Me gustaría que sintieran que, pase lo que pasen, tienen a su mamita, pero si no soy dueña de mi misma ¿cómo?

El proceso digestivo esta intenso, porque Libia es toda intensa. Hemos vivido momentos preciosos y otros dignos de dejar atrás. Y aunque la experiencia ha sido en suma un regalazo que la Vida nos dio y el balance claramente positivo, quedan muchas cosas por colocar para poder sacarles el máximo provecho ya las vivimos.

Gracias a Dios estamos juntos y estamos bien. Ahora nos quedan por delante unas semanas de reencuentros, de trámites, de abrazos, de comida rica, de ajustes, y también de mucha añoranza. Libia se ha quedado bien metida en nuestro corazón, y rezamos porque las cosas allí vayan fluyendo hacia el Bien, hacia la Vida, hacia la Alegría. Que Dios proteja a nuestra familia Libia y permita en que en todo el norte de África se instaure de una buena vez La Paz.

Y siento la escritura rara, no se cómo corregir este texto ipadico.  Y las fotos de la blancura invernal se las debo pala próx.

Monday, January 21, 2013

Hubo una vez en diciembre




Hubo un tiempo en que cada vez que llegaba diciembre yo escribía un poema como resumen del año finito y apertura del nuevo. Lo imprimía en bonito papel  y lo regalaba a mis allegados. Entre las nuevas revisiones del pasado me encontré dos de ellos, pero uno ya está encerrado dentro de la caja de recuerdos, dentro del armario, dentro de la habitación, dentro de la casa de mi suegra. Así que trancribo éste aunque sea para rescatarlo del olvido y porque curiosamente parece que las historias (no sé cuántos años después) se repiten.

Puerto diciembre

He visto en la noche de Jayyam
el párpado del día,
he visto nacer de mis manos
puertos y mar,
puentes y barcos,
he visto el cuerpo de Ofelia
flotar entre el río cubierto de flores,
lo he visto desembocar,
trocar flores por escamas,
herir la superficie con el chorro de su aliento.

He visto la espina de cáctus
y de su tibio corazón he bebido.
he leído historias inscritas
en conchas de tortuga,
he vuelto a nacer como hermana
del sotol y la lechuguilla,
la palma y la gobernadora,
he cruzado los desiertos con luz de candelilla.

He sido la costa de los mares:
las olas del Caribe, la mediterranía,
cambiaron mi piel en playa.
He descifrado laberintos
con sólo poner mi pie sobre la arena.

Los pañuelos agitados en el puerto
cayeron por fin al agua
y se fueron nadando con los peces.

Otra vez nace diciembre.
La vida, como el Caribe,
tiene los ojos verdes.

Tuesday, January 15, 2013

Ida y vuelta



La maleta imaginaria
Decididamente tratar de quitar una casa mientras la estás usando es una soberana locura. Las cosas empiezan a amontonarse, aquello que deberá llenar las maletas pero que sigues utilizando (esto es: la maleta imaginaria) está provisionalmente colocado en un mueble también provisionalmente colocado a dicho efecto. El segundo gran reto será ajustar las dimensiones de la "maleta imaginaria" a la maleta real que SIEMPRE SIMPRE resulta ser más pequeña.

Trato de reducir las necesidades al mínimo para que puedan ir desfilando todas aquellas cosas innecesarias hacia su nuevo destino: las manos de alguien que las pueda aprovechar o grandes bolsas y valijas que dormirán en el closet gigante que compramos al llegar, UNA VEZ QUE lo hayamos desmontado y vuelto a montar en casa de la abuela.

Esta vez sólo podemos llevar las maletas ¿y cómo meto yo mi vida en dos maletas? Menos mal que aquí hay una casa familiar donde puede quedarse el resto. ¿No dije una vez que quería viajar ligera? Pues aquí está la lección dos: cambio de continente con tarifa turista. La lección uno, por supuesto, fue cambio de contiente con container incluído.

Aún así estoy FELIZ. No porque no sea dichosa en Libia. Aprendí estando aquí que la felicidad no puede dejarse para después, ni endilgársela a la infraestructura, el medio ambiente, la cultura, el horario. Mi felicidad es una piedra preciosa a la que sólo yo puedo sacarle brillo y para sacarle brillo no necesito a penas nada: un poco de tiempo, un poco de creatividad, la actitud adecuada.

Conocer, amar, elegir
Muchísimo es lo que hemos ganado y aprendido en estos seis meses benghazinos. Nos queremos más, nos entendemos mejor. Puedo afirmar que todos hemos florecido, alhamduliLah. ¿Y por qué no nos quedamos, entonces? Pues porque tenemos la INMENSA suerte de poder elegir.

Es decir, si esta fuese nuestra única opción la abrazaríamos con amor. Aunque sea una posguerra, aunque sea una posdictadura, aunque la infraestructura esté por hacerse, la educación y la cultura por renovarse, aunque podamos sentir el dolor que han dejado estos años en cada persona con la que convivimos y atestiguar el maltrato sistemático que ha sufrido la ciudad en su más reciente pasado...Sí, todo ello nos duele, especialmente porque no podemos hacer nada para cambiarlo. Difícilmente podemos "acompañar" a estas personas en su dolor de manera positiva, dificilmente podemos proponer cambios cuando las aguas por aquí todavía no se han asentado. Dificilmente podemos comprender las elecciones que ha hecho este pueblo a partir de lo que ha vivido y que dan forma a su presente. Todavía tienen que pasar muchas cosas para que este rincón del mundo pueda empezar a funcionar con felicidad. Y gracias a Dios no tenemos que estar aquí mientras eso sucede. Más que eso, no nos corresponde. Les toca a ellos, a los libios que han pasado por todo el proceso ponerse en pie de verdad y restituirle a este sitio su belleza y su salud original.

 Un año después de pisar Libia por primera vez (y de volver a pisarla para nuestro Habibi después de treinta años) sentimos que hemos cerrado un ciclo. Mis hijas ahora TIENEN una familia libia, hablan árabe, conocen el mar y el desierto, aman los guisos de su abuela, las risas de su tía, las ocurrencias de sus primos. También odian la poca delicadeza de unos y las malas pulgas de otros. En fin, Amar es Conocer y Conocer es Amar, como bien concluyó Ramón Llul. Y mis hijas ahora pueden Amar esta tierra y a esta gente con conocimiento de causa y no sólo en la fantasía, Y NOSOTROS TAMBIÉN.

Así que imaginando la clase de vida que queremos llevar en este preciso punto de nuestro camino, con este par de invitadas, nos ha parecido claro que otros mares nos esperan, y gracias a Dios nos esperan con los brazos abiertos. ¿Quién iba a pensar que aquella casita que compramos hace unos meses con a herencia de mi madre pudiera de verdad convertirse un día en nuestro hogar? Por más que lo intento no puedo encontrarle defectos para sentirme menos culpable de tener una casa. ¡Yo tengo una casa! Cuánta gente a la intemperie y yo tengo una casa. No me siento mejor que los demás para tener más facilidades que los demás.

Pero como no encuentro la solución filosófica a este problema elijo sentirme AGRADECIDA, inmensamente agradecida, inmensamente afortunada, y cumplir hasta donde puedo con el principio que me enseñó mi madre y que luego me confirmó el Islam: lo que recibes no es para tu propio beneficio, es para beneficio de todos cuantos están cerca de ti, no eres un saco de bendiciones, sino un centro administrador de bendiciones. El "zakkat" (compartir con el necesitado una parte de los beneficios obtenidos durante un año de trabajo), si no me equivoco es uno de los cincos pilares del Islam junto con la oración (salat), la pregrinación (hajj), el ayuno (de ramadán) y la fe (shahada). Y no solo el zakkat sino la sadaka, dar siempre que puedes, ayudar siempre que puedes. Asñi se equilibra el unvierso, el microuniverso de la vida personal y el macrouniverso de la vida social.

México, la suave matria
Y no se me ofenda mi padre pero para mí, México es la Madre, la tierra, femenina, amorosa, nutritiva, dulce, alegre, acogedora. Sí ya sé que también llora con lágrimas de sangre y acaricia con espinas. Ya sé que también desgarra y especialmente ahora no está en su momento más feliz. Pero quiero pensar que es un parto, largo y doloroso pero parto al fin. Y como yo también soy madre espero poder encontrar mi sitio entre sus brazos, ser un factor positivo en el proceso, y conmigo mi Habibi y nuestras habibtis.

Se me suben las lágrimas a los ojos sólo de pensarlo ¡mi tierra, diez años depués mi tierra! Mi familia, mis amigos, mi habla, mi comida, mis costumbres, mi derecho de nacimiento, MI TIERRA, mi continente.

¿Y si resulta que tampoco es nuestro sitio? ¡Pues buscaremos otro! Dios dirá.

Insha'Allah podamos cerrar felizmente este capítulo, y abrir el siguiente con protección, guía y facilidad. ¡Especialmente que nos aguante el físico! Que podamos llevarlo a cabo con salud de cuerpo, mente, alma y corazón. Ahi les encargo sus oraciones.