Sunday, November 30, 2014

Hacer, pensar, sentir: Antroposofía e Islam



Los seis ejercicios subsidiarios de R. Steiner
La semana pasada suspendimos las clases en la escuela y tuvimos un pequeño curso de formación de seis días. Tengo la suerte de estar en una escuela donde los maestro estudian y se forman TODO EL TIEMPO, a veces juntos, a veces por separado, siempre los aprendizajes confluyen y enriquecen a toda la facultad.Uno de los temas que abarcaron los tres primeros días fue una práctica para fortalecer el Pensamiento, el Sentimiento y la Voluntad, que son las tres facultades del alma según R. Steiner con las que el hombre (o mujer) responde al mundo: "los seis ejercicios subsidiarios".

¿Por qué o para qué son esos ejercicios? Steiner los dejó bajo la premisa de que nada externo vendrá a traerte "súper poderes" para afrontar los retos de tu vida, esos "poderes" ya están en cada uno de nosotros, sólo tenemos que aprender a desarrollarlos, y el primer paso para ello es tener un pensamiento claro, una voluntad firme y un sentimiento equilibrado.

Se trata de seis ejercicios sencillos: observar un objeto durante 5 minutos y desarrollar una línea de pensamiento estructurado EXCLUSIVAMENTE SOBRE EL OBJETO durante ese tiempo, proponerse hacer un movimiento INÚTIL, todos los días a la misma hora; poner atención a las emociones que se despiertan en uno mismo a lo largo del día y NO REACCIONAR en ese momento, sino cuando lo DECIDAMOS; encontrar lo positivo en una experiencia que parece negativa; abrirse a considerar lo imposible; practicar y practicar hasta obtener una masa lisa y suave: armonizar.

Dicho de otra manera, se trata de poner voluntad en el pensar, voluntad en el hacer, voluntad en el sentir, pensamiento en el sentir, pensamiento en el hacer, armonía entre todos ellos.

La Teoría de la Taza
La primera vez que escuché hablar de estos ejercicios me cayeron gordos. Me parecieron muy prácticos pero muy, muuuuuuy desangelados. Claro que yo siempre he sido rebelde a toda imposición, así que la sola expectativa de que como maestra Waldorf pusiera los ejercicios en mi agenda, me hacía la misma gracia que me hizo visualizar la gran cantidad de prácticas que como musulmana DEBERÍA realizar: ninguna.

Un día, un querido amigo nuestro que viaja por todo el mundo enseñando "sufismo para la vida cotidiana", nos dejó una imagen que me gustó: la religión, o forma externa del sentimiento espiritual, no es más que la taza. Dios (sustituya por el término de su preferencia: Amor absoluto, Luz, Ser, Divinidad) es el té ardiendete. Si no tienes taza ¿cómo te bebes el té ardiente? Sólo te quemas y tienes que dejarlo escapar.

Además, por supuesto, el islam tiene formas HERMOSAS, y aunque me resultaba muy antipático el "deber hacer" opté por poner mi antención en la belleza de la forma (recitaciones, movimientos, cantos, versos, rituales, ceremonias, meditaciones). Me contectaban tan poderosamente con la belleza del sentimiento que poco a poco tuve que aceptar que no era una obligación sino una libre elección, y aunque no todas las formas consitutivas de la "taza" me gustaran tanto como las otras, de seguro me harían bien.

Gracias a la Teoría de la Taza de Burhannuddin, en el momento en que tuve que hacerme cargo de cosas fuertes, fueron mis prácticas espirituales las que me permitieron llevar a cabo mis tareas y reconocer sus enormes bendiciones.

Hacer, pensar, sentir.
La mente es como una pulga que salta sin cesar de un pensamiento a otro de modo inevitable. Cuando leí esta frase en "El libro tibetano de la vida y la muerte" me sentí descrita. Será la genética o será la falta de entrenamiento, la cosa es que de hace unos meses para acá me di cuenta que necesito desesperadamente entrenar a la pulga, para bien de mi cuerpo y de mi alma. Debo confesar que con el pretexto de todo el "servicio" que hago como mamá (ya saben, trabajo de 24 horas) no necesito tanta tanta "devoción" (oraciones, meditaciones, etc). El resultado es que después de muchos años de islam soy simplemente una musulmana "chambona": perezosa y despistada. Así pues retomé la práctica, ahora sí con mucha Voluntad y poco a poco va dando muy buenos resultados.

Cuando me enteré de que nuestro tan esperado curso de formación de noviembre era sobre los "ejercicios" casi me vomito ¡tres días desperdiciados! pensé para mí. Pero la verdad es que, esta vez, los vi muy útiles para mis propósitos. Y también empecé a descubrir cómo se relacionan con mis propias prácticas espirituales en relación con el fortalecimiento de estos tres aspectos: el hacer, el pensar y el sentir.

  • Salat
Para empezar las cinco oraciones del día se hacen a una hora fija, como el ejercicio del movimiento inútil, o mejor dicho, en una posición fija del sol. Al principio hay que recordarlo con algo externo, pero finalmente se integra el momento de cada oración por la sensación de luz: uno reconoce la hora del magrib u ocaso, uno "siente" sol en el cenit que indica la hora del duhur. Y definitivamente alistarse para el salat (dejar lo que estás haciendo sea lo que sea, hacer la ablución, despejar tu cabeza y ponerte a rezar es un GRAN GRAN esfuerzo de voluntad que después de un tiempo se vuelve parte de tus ritmos naturales y se integra. Los movimientos tampoco parecen tener un sentido práctico, sencillamente se reproducen porque así están establecidos (aunque también llega un momento en que esos movimientos cobran un sentido).

Luego, el pensar: durante todo el salat (que dura unos 5 minutos) el objeto del pensamiento TIENE QUE SER la propia oración: en cada momento hay recitacitaciones fijas y otras opcionales pero que tienen un  orden y secuencia. Y el ejercicio es, por supuesto, no estar pensando en qué vas a hacer de comer o qué cuento vas a contarle a tus alumnos mientras recitas mecánicamente tus oraciones, sino ESTAR EN TU PENSAR mientras recitas con tu memoria y además atiendes a tus movimientos, no se vale estar papando moscas mientras reproduces la secuencia de movmientos corporales del salat.

Al final cuando has terminado el protocolo le llega el turno al sentimiento: abres tu corazón para agradecer y pedir, ahora sí con tus propias palabras e inspiración.Los avanzados también pueden tener en cuenta un orden en estas expresiones.

  • Diker
El diker es la recitación de los Bellos Nombres de Allah, cada uno corresponde a un atributo de la divinidad y su recitación tiene también una secuencia determinada. Al recitar se apela a la memoria (de la secuencia y de los Nombres) y al sentimiento, puesto que hay que recitar con un corazón ardiente, así se invita a esos atributos a vivir en ti, he aquí también el sentimiento

  • Estar retirado en la multitud
Se trata de mantenerse en un estado de separación entre lo que ocurre a tu alrededor y tus emociones, como si estuvieras en oración en una cueva aunque llevando a cabo tus actividades diarias. Así tus respuestas no son impulsivas e irreflexivas, sino que vienen de la claridad de mente y de corazón.

  • Considerar lo imposible
"Tawakalna ala Allah" ( lo dejo todo en manos de Allah), una premisa básica: para Allah todo es posible.

  • Ver lo positivo en lo negativo
Todo viene de Allah y vuelve a Allah. Cuando te viene algo que te gusta, lo abrazas y cuando te viene algo que no te gusta, piensas cómo eso puede ser un beneficio para ti, te esmeras en descubrir el regalo (aprendizaje, protección, etc) que se esconde en ello.

Haciendo puentes
Me parece que las prácticas de toda tradición tienen, por lo menos en parte, la función de entrenar la voluntad, el pensar y el sentir del devoto, para que funcionen en equilibrio y armonía en beneficio del hombre (o mujer) y no en su contra. como muchas veces sucede.

Y también me parece que una de mis tareas en esta vida es la de hacer puentes, la de intentar comprender cosas aparentemente muy diferentes y encontrar su punto de unión. Finalmente todo es Uno, sólo hay que descubrir las conexiones.

Aquí queda mi esbozo de este trocito de antroposofía y de práctica espiritual ¡espero que aparezcan muchos más y que un día pueda escribir un hermoso libro al respecto con acuarelas de plantas, ja!

Foto tomada de: http://mirandoalmundoconsentimientos.blogspot.mx/2013/05/el-puente-colgante-de-capilano.html

Sunday, October 12, 2014

Hierbas para curar dolores agudos




Lo que tengo que decir en este post no es fácil. Llevo tiempo preguntándome (desde que volví a México, creo) ¿cómo acompañar a los demás en su dolor? ¿les sirve de algo a los dolientes que uno sufra con ellos, que uno también se enferme de llorar y de sentirse impotente y desesperado?

Cuando era jovencita y viajaba al D.F. sentía mucho dolor y no sabía por qué, no me entendía. Más tarde me di cuenta de que soy una persona "empática", entiendiendo por empática que puedo sentir por dentro lo que sienten los que me rodean, aunque ellos no lo expresen, incluso aunque no se den cuenta de lo que sienten (esta semana descubrí otra definición de empatía pero por ahora lo dejo en otro costal). Ese dolor que yo sentía era el dolor de los demás. Con el tiempo aprendí a darme cuenta de cuáles sentimientos de los que resonaban dentro de mí me pertenecían y cuáles no, y luego también aprendí a tomar distancia y redirigir eso que no era mío, aunque lo sintiera dentro de mí, para no enfermarme y para ayudar.

Llorar y llorar
Las cosas que están sucendiendo en mi país francamente me superan. Me recuerdan a los relatos de horror de las peores dictaduras de nuestro contiente y no lo entiendo. Ni siqueira intento entenderlo en el marco de la historia, no lo entiendo en el marco del Ser Humano ¿cómo una persona puede hacer tanto daño a otra intencionadamente? ¿qué tan dañada tiene que estar ella misma para ser capaz de hacerlo, qué tan dolida, enojada, aplastada, alejada de sí misma, sola, reducida?

Y tratando de entenderlo me enfermé, porque se me olvidó tomar mi distancia y, evidentemente, la tristeza tiene lo que tiene (la gripa es pura tristeza decía un buen amigo). Pillé una buena infección de garganta que me tuvo arrastrándome una semana y continúa, aunque ya de salida. Esas son la piedras con las que uno se tropieza y se vuelva a tropezar. En Libia también me pasó y heme aquí de nuevo, apropiándome de los dolores del ambiente como si eso pudiera servir de algo. Mi dolor no va a hacer revivir a los muertos, ni aparecer a los desaparecidos, ni encontrar consuelo a sus familias. Mi dolor no va a sanar a los verdugos, ni a los jefes de los verdugos, nomás me va a hacer daño a mí y francamente ¿para qué?

Normalmente tengo la filosofía de que todo pasa por algo bueno, aunque no lo parezca. Alguna vez me ha sucedido ver "muy negra" alguna situación con mi cabeza, y verla en cambio muy luminosa, perfecta y maravillosa con mi corazón. Incomprensible. Pero la vida de me ha dejado ver el desenlace y entender el conjunto. Eso ha sido una gran lección. Lo que pasa es que me resulta irrespetuoso con el dolor de los demás andar predicando la buena nueva, restregándoles las esperanzas entre su luto o desesperación.

Estarán de acuerdo conmigo en que lo primero es llorar. Y las lágrimas se acompañan con cariño y silencio. Sin preguntas, sin sermones. Pero ¿cómo se acompaña en silencio y con cariño desde lejos? ¿cómo puedo darle con mis palabras un abrazo a la mamá de un desaparecido? ¡Necesito urgentemente una poética del silencio! O bien, necesito callar del todo. Callar del todo es rezar. A mucha gente le sacan ronchas esas palabras: "Dios", "rezar". Y no en balde. Sustitúyanlas como más les guste. Cuando uno se mete en su corazón y pide con toda su alma al Pirncipio Más Alto, al Todoamoroso que actúe, la respuesta no se hace esperar.

Creo que es la tarea de cada uno recuperar, mantener, fortalecer esa conexión. ¿Quién puede hacer daño a otro más que el que no está atento, quién puede matar más que el que está muerto por dentro? Y lo bueno es que expansivo. Cuando yo "enciendo mi luz interior" (como dicen a la entrada de las bases militares, juar juar) colaboro que los demás puedan encender la suya. Ese el el primer gesto: la vertical. Igual que las plantas.

Clases para mí
Descubrí en mi nuevo bloque de botánica (amo ser maestra) ese maravilloso impulso del tallo de lanzarse hacia las fuerzas cósmicas. ¡Siempre verlas y nunca haberlas visto en realidad! La semilla que germina lanza un cable al centro de la Tierra, otro cable al Sol. Eso hago cada mañana con mis niños. Pararnos bien firmes, bien rectos, crecer raíces en nuestros pies hasta el centro de la Tierra, y rellenar ese canal de amor. Luego crecer un hilo dorado desde nuestra cabeza hasta centro mismo del sol y rellenarlo con amor.

El ser humanos es el Axis Mundi, el eje que conecta el Cielo con la Tierra. Lo que trae lo trae para tod@s. Y su conexión sirve a todos.

¡Eso necesitamos! Pedir, pedir por los demás, pedir que se recoja todo el dolor, pedir que se sane lo que está enfermo, pedir Luz, pedir un baño inmenso de Amor, pedir Unidad, pedir Verdad, pedir la Vida. ¿Y luego que hacen las plantas? La horizontal, abrirse al mundo del respirar, a su entorno, a su pequeñísima atmósfera (¿cuánto mide un cotiledón, cuántos milímetros?, con eso basta para empezar): las hojas son la horizontal.

Y nosotros también, abrir los brazos y ver la horizontal, enlazarnos ¿a quién tengo a mi lado? ¿quién más vive en mi pequeñísima atmósfera? Mi familia, mis vecinos, mis compañeros de trabajo ¿alguien siente igual que yo? ¿alguien necesita un abrazo? y ahora ¿qué podemos hacer juntos? Podemos decir en voz muy fuerte: ESTAMOS CON USTEDES. Podemos decir ESTO NO NOS GUSTA. Podemos hacer magia. Y por magia me refiero esta vez a actos-simbólicos-altamente-cargados-de-fuerza-removedora (eso suena como lo Procesos Extremadamente Complejor para ser Explicados de Harún y el Océano de las Historias).

Cuando andaba con los zapatistas aprendí dos cosas: 1) el cambio empieza por uno mismo y por su entorno más inemdiato, la sociedad civil es la única que puede arreglar este cochinero 2) más vale un acto íntimo, bello, creativo, de corazón, que mil panfletos discursantes. No importa si somos tres que nos juntamos a hacer algo que tenga sentido para nosotros: meditar, bailar, rezar, cantar, pintar, actuar, prender copal, dibujar un mapa de México y embadurnarlo con miel o llenarlo de curitas. No importa si somos tres y lo que hacemos lo hacemos para TOD@S, y si cada uno de esos tres luego va y se enlaza con otros y vuelve a llevar a cabo un acto o ceremonia lleno de sentido. Cada uno ha de hacer lo que sabe hacer (¿por qué sueno a R. Steiner?) El maestro que enseñe con sentido, el papá y la mamá que eduquen con sentido, el comerciante que comercie con sentido, el abogado que maneje las leyes con sentido, el médico que atienda con sentido, el consumidor que consuma con sentido... ¿Con que sentido? ¡Pues con sentido humanos! Si así vamos tejiendo una pequeña red, tarde o temprano llegaremos. Seremos una sola fuerza abarcadora.

Ya sé que el camino está lleno de espinas, pero si no creemos en la Rosa que duerme al final de ese camino mejor directamente nos cambiamos de planeta.

Un tecito podrido
A veces no me doy cuenta, de que así como yo puedo sanarme y enfermarme con mis ideas y sentimientos, tengo el riesgo de hacer lo mismo con los demás. Mis disculpas a quienes leyeron mi primera reflexión en feisbuc y se quedaron igual de maltrechos que yo. Espero ser más lista para no hacerme daño ni repartirlo entre los demás. Por lo pronto tengo el propósito muy firme de dedicarme de manera prioritaria a rezar y meditar.

Gracias a ustedes por estar ahí, del otro lado de la página.

Sunday, August 17, 2014

Un día con Tamara Chubarovsky



 El cuerpo y la palabra
Ayer fue un día mágico para mí, pude por fin participar en una formación específica sobre el lenguaje en la pedagogía Waldorf y para mí no es poca cosa, es un posibiidad de conectar uno de los motores de mi vida (la palabra) con mi momento presente y un caminito que la Vida me está ofreciendo para seguir creciendo y aprendido, el sistema Waldorf.

Hace unos meses supe que Tamara Chubarovsky iba a estar en San Miguel de Allende en la formación para maestros dando un curso de una semana, y me retorcí de frustración y tristeza por no poder ir. Sentía que si alguien podía descubrirme mi verdadero sitio en estos mares antroposóficos era justamente ella y me la iba a perder. ¡Qué emoción cuando me enteré de que venía a Cancún! ¡Aquí, al lado de mi casa prácticamente, un curso chiquito que yo podía pagar y organizar con mi vida familiar! Reservé mi plaza hace más de un mes y este sábado me lancé con mis compañeros (oh feliz reencuentro) a Ximbal, una de las iniciativas Waldorf de la zona ¡otra escuelita de la selva!

Casi todo el curso pensé en mi querida hermana Yusra (es que tengo hermanas sufis tan mágicas) y el maravilloso trabajo que hace apoyando a niños con capacidades especiales en su desarrollo. Sentí que estaba sentada a mi ladito y me la imaginé trabajando con sus niños con toda devoción, suavidad, cariño. Me sentí tan agradecida de conocerla y de que haya personas como ella trabajando por los demás. Yusra nos regaló hace tiempo un DVD con rimas, juegos y canciones que hemos contado, cantado y gestuado hasta el cansancio. Así que casi todas las rimas y cuentitos que trajo Tamara al curso yo ya los conocía, pero pude descubrir su profundidad, su poder terapéutico, su función en el sano desarrollo del niño a nivel físico, emocional, intelectual, afectivo. ¡Cuánta riqueza en un sencillo verso que nombra y toca las partes del cuerpo! ¡Cuántas capacidades para desarrollar en el niño pequeño y qué oportunidad más preciosa para transmitir al niño contención, centro, amparo, cariño, presencia! (Aquí el link para verlo en videito: https://www.youtube.com/watch?v=-roU5m6CADs)

Es algo que me gusta mucho de la pedagogía Waldorf: se aprende con el cuerpo, se busca el desarrollo armónico de cuerpo, mente, alma (como sentimiento) y espíritu. Así la palabra entra por el cuerpo, como sucede en realidad de manera natural: cuando bebés mecemos y cantamos, cuando el niño crece un poquito más compartimos juegos con su cuerpecito (cinco lobitos, pon-pon-pon, aserrín aserrán), luego cuando ya tienen edad de explorar solitos el mundo las rondas involucran todo el cuerpo y ahí también va la palabra.

Esta sabuduría tradicional Tamara Chubarovsky la ha observado a la luz de las aportaciones de Rudolf Steiner sobre la cualidad de los sonidos y la esencia profunda de las letras, y ha desarrollado un método propio sobre cómo trabajar desde el lenguaje con los sentidos vitales del ser humano, tanto en niños como en adultos.

Además de gustarme sus descubrimientos me gustó su presencia, su energía para compartir lo que sabe, su fuerza y su sencillez. Sencillez en el sentido de claridad. Cuando uno tiene claras las cosas no hace falta dar vueltas, sabe lo que tiene que hacer, sabe cómo, con quién y con qué lo tiene qué hacer, el mensaje llega directo, sin interferencia. Un gran trabajo.

Preguntas en el espejo
¿Y yo? me hizo preguntarme ¿yo qué tengo para compartir? ¿qué hay en mí que pueda enriquecer la vida de los demás? En realidad es una pregunta que lleva un mes dando vueltas dentro de mí, desde que soñé a una amiga de mi mamá, una mujer que ha sido muy importante en mi vida, casi un arquetipo, que me decía: ¿Y tú qué es lo que EN REALIDAD quieres hacer con tu vida? Desde lo profundo de mí salía un grito prísitino y potente: AYUDAR ¡YO QUIERO AYUDAR! Ella respondía: pero ¿quién va a querer que le ayudes si no sabes hacer nada?

Y llevo un mes dándole vueltas al asunto. En realidad creo que es un adelanto de la mi crisis de los cuarenta: ¿quién soy, qué he hecho con mi vida, hacia dónde voy, qué dirección debo tomar AHORA? Es decir, todos tenemos un don. Nuestra presencia en este mundo tiene el sentido de que aprendamos para seguir creciendo y acercándonos al Corazón del Cielo y de la Tierra, pero también para que aportemos lo que Dios nos ha dado, para contribuir al bien de todo y de todos en nuestra minúscula medida pero ¿y a mí qué me toca hacer? ¿con criar a mis hijas es sufciente aportación a la humanidad? ¿con tratar de ser buena persona basta? De verdad llevo días y días rebuscándole el sentido a mi vida hasta que por fin, esta misma mañana di con la piedra angular. Es una piedra pequeñiiiita, muy simplona, muy sin chiste, pero que seguro puede llegar a rellenar alguna grietita en la pared del Alma y hacerla más bella.

Yo sé usar las palabras. Amo leer, amo cocinar, amo estar con otras personas y compartir lo que he aprendido. También amo el camino espiritual que me han regalado, que empezaron a trazar mis abuelos y mis padres y que finalmente mi Maestro puso entre mis manos. Así que con una combinación de las anteriores algo bueno podré hacer con las personas que me rodean, creo que eso bastará. ¡Por lo menos me he quedado más tranquila de sentir que sí tengo algo para ayudar, aunque sea una sopa, o un verso, o unas palabras mágicas de las que le he robado al islam!

El verano se desliza hacia su final, el curso empieza con grandes retos y sorpresas, nos preparamos para empezar un nuevo ciclo. El ciclo anterior llevaba por nombre: "Hazlo bien". Fue muy pedagógico pero tremendamente sufridor. Este se llama: "relájate y disfruta", algo totalmente nuevo en mi vida pero que seguramente dará frutos nutritivos y delicioso ¡y si no, cambiamos de lema!

Buen inicio de ciclo para tod@s.

Thursday, July 31, 2014

Jabón y Cuchicuchi en: Paseo por la selva.

La Princesa Jabón tiene una mascota inseparable: la esponjita Cuchicuchi. Les encanta divertirse juntas y siempre están buscando cosas que hacer para no aburrirse en el Palacio.






En la imagen: La princesa Jabón, Cuchicuchi y la hermanita menor (todavía no sabemos su nombre). El Rey Limpio y la Reina Arcoiris. Halima colaboró con dibujos y texto.




Era una tarde calurosa. Jabón y Cuchi cuchi se aburrían enormemente en el Palacio Real. La Princesa Jabón tuvo una gran idea: Cuchi cuchi ¿qué tal si vamos a la selva a pasear? A Cuchi cuchi, que le encantaba perderse por ahí, le pareció una magnífica idea, y enseguida se prepararon para salir.

La selva era muy espesa y bonita. Había hojas gigantes que se enredaban en los troncos dando vueltas y más vueltas. Las flores colgaban de todas las ramas saludando con sus alegres colores. Un aroma de maracuyá y papaya flotaba en el aire. Las abejitas zumbaban contentas haciendo viajes de ida y vuelta a sus panales y saludando con sus antenitas a todas las flores. Familias de pájaros conversaban a gritos de un árbol a otro. Había muchos changos y a la princesa Jabón se le ocurrió que podrían trepar igual que ellos.

Los tallos enormes que se enroscaban árboles arriba podrían ser estupendos toboganes, y las lianas, unos maravillosos columpios. Entonces empezaron a trepar, a columpiarse y lanzarse rebotando en las grandes hojas, sin darse cuenta de que cada sitio que tocaban iba quedando cubierto de burbujitas de jabón.

Poco a poco las copas de los árboles empezaron a parecer copas de helado por la espuma blanca que hacía chopitos en las puntas de las ramas, las lianas brillaban con una fina y húmeda película color arcoiris, los troncos palidecían detrás de una densa capa jabonosa, los flores desaparecieron entre nubes de burbujas y los caminos de la selva se pusieron tan resbaladizos que todos los gecos se empezaron a gritar.

Mamá chango casi se cae de su rama con bebé changuito en brazos. Las abejas ya no podían orientarse de flor en flor porque toda la selva olía únicamente a Jabón. Pero la princesa y su mascota estaban tan divertidas que nada escucharon.

Tuvo que ir el Rey Mono en persona a pedirle ayuda al papá de Jabón. Inmediatamente envió el Rey Limpio a sus emisarios para valorar la situación y al ver la enormidad del desastre, exigió a Jabón y Cuchi cuchi que limpiaran todo inmediatamente a riesgo de quedarse sin cenar. Claro que para ello hubo que hacer sonar varias veces la caracola, porque princesa y esponja no hacían caso alguno entre resbalón y resbalón.

Bueno, se sentaron a pensar ¿cómo vamos a limpiar tooooodo esto? Para ello se necesita muchísima agua y aquí el agua ¡corre por debajo del suelo! Aunque la encontráramos nunca podríamos hacerla subir hasta esas altas copas para enjuagarlas como se debe.

De pronto Jabón tuvo una idea. La princesa y su mascota corrieron hasta la playa cercana y ahí encontraron justo lo que necesitaban: a la gran Cúmulus Nimbus, una nube como una montaña que seguramente guardaba el agua suficiente como para limpiar todita la selva.

¡Oh gran señora! Dijo Jabón, ¡te necesitamos! ¿serías tan amable de acercarte un poco más a lo costa y llover tu lluvia sobre la selva cercana para que los animales dejen de resbalar y las cosas recuperen su color y perfume original? ¡todos los animales están despistados y enfadados!

Y como a la señora Nimbus también le encantaban las excursiones no le costó nada ir a echar su agua sobre la selva cercana. ¡Fue una tormenta magnífica! Como si el el cielo entero se estuviera vaciando por un grifo enooooorme. Y cuando terminó el grifo se cerró y volvió a salir el sol. La selva quedó como nueva, poco a poco todo volvió a la normalidad. Por los agujeros secretos entre las piedras, el agua bajó hasta los caminos subterráneos y siguió corriendo entre cuevas escondidas hacia al mar.

Jabón y Cuchi cuchi volvieron felices y empapadas al Palacio Real. Las metieron a la secadora y cuando terminaron estaban tan cansadas que de todas maneras se fueron a la cama sin cenar.

Wednesday, July 30, 2014

Un ciclo y otro más: conclusiones de Ramadán







Vuelta a empezar
La muerte me estremece, sobretodo esas muertes no anunciadas, un infarto en plena noche, un accidente, una muerte de esas que no te deja ponerte en paz con tus cosas, despedirte, prepararte. Por eso dicen los sufis que cada día uno tiene que estar en paz como si fuera el último.Por la noche entregas el alma, y si vuelves a despertar al día siguiente es que has renacido.

Una de estas noches soñé que llegaba el crepúsculo, y sólo entonces me daba cuenta de que me habían sentenciado a muerte para el día siguiente. Había estado perdiendo mi tiempo, mirando a los vecinos, haciendo nada ¡no había escrito cartas para mis hijas, no había dejado mensajes de amor para todos los que amo, no sabía ni cómo le tenía que hacer para morirme! Y ya no tenía más tiempo. Lo veía con cierta paz y decía, oh qué bien, ya sé cómo termina mi hostoria, ha sido un cuento muy bello, pero también con tanta angustia de no haber preparado el futuro de mis hijas y de dejar tantas cosas sin arreglar.


A veces pienso que vine a esta gran puerta del inframundo solamente a ponerme en paz con mi muerte. Luego también recuerdo que la única forma en paz con la muerte es llenar de paz y de amor la Vida. Y vuelvo a empezar.

Ramadán y el secreto de la Belleza
Este mes de Ramadán me dio mucho para trabajar. Yo pedí limpieza y me sacó hasta las últimas telarañas. Mi trapito mágico fue una frase maravillosa que me regalaron y que al principio no entendí: "Sólo se puede ver lo Bello". No hay permiso de ver lo demás, porque donde pones tu mirada pones tu fuerza, le das poder. ¿Y si no veo lo malo, lo feo, cómo lo voy a transformar? me pregunté. Después me di cuenta de que no sirve de nada el mero hecho de ver lo malo, porque verlo no implica saber cómo transformarlo. Así que el secreto es ver la belleza que se esconde aún en lo más abyecto. Que la mirada traspase esa niebla de fealdad que esconde la verdad de las cosas, su belleza. Sólo así se puede transformar, aplicando esta sencilla regla. Sencilla pero no fácil, ¡lo que me costó descubrir la belleza de mis recuerdos más oscuros para devolverles la luz! Fue verdaderamente un grandísimo esfuerzo. Pero en Ramadán hay mucha ayuda para emprender grandes hazañas como ésta, alhamduliLah.

Fue realmente un mes lleno de regalos. Llegaron visitas hermosas de España y de Monterrey. La tía Cecy se echó un clavado al cajón de los recuerdos y nos ofreció imágenes HERMOSÍSIMAS llenitas de amor y esperanza de cuando éramos chiquititas e incluso de cuando sólo éramos un brillito en los ojos de alguien más. Creo que lo que más me conmovió de esas fotos es que están impregnadas de confianza. Las sonrisas, las miradas, los abrazos, los gestos de quienes están ahí son un "todo va a estar bien" potentísimo, maravilloso. Por si no fuera suficiente, después de un año de ser mamá monstruo trabajadora de tiempo completo ¡volví a ser mamá de tiempo completo! ¡Felicidad absoluta! Creo que lo que más me gusta en el mundo es ser mamá de mis hijas. Hemos paseado, jugado, contado cuentos, cosido muñecos, cocinado y descansado juntas. Lo necesitábamos. Nos hemos arrunchado y besuqueado y hecho cosquillas hasta hartarnos. Y además, con el pretexto de Ramadán he podido volver a cocinar como se debe: con tiempo, con alegría, poniéndole todos los cantos, las oraciones, los encantamientos a la comida. AlhamduliLah. Amo cocinar.

Y el ayuno...digamos que hay que saber cómo hacerlo: poco esfuerzo físico e intelectual, nada de pasiones (eos de enojarse gasta muchísima energía), mucho descanso, flexibilidad, optimismo, guardarse durante las horas más calientes del día, y mucho mucho descanso. Sentí como si en verdad estuviera descansando de todo el año de trabajo y me hizo mucho bien. Las niñas colaboraron al 100% y al final de cada día pudimos cenar juntos y dar gracias. Fue muy lindo de verdad.

Nuevo ciclo
Ahora, en cuanto recupere las fuerzas, a prepararnos para un nuevo inicio de ciclo. Insha'Allah sea más equilibrado que el anterior. Mucho hemos aprendido, mucho hemos reajustado y entendido. Playa del Carmen está lejos de ser un paraíso, pero tengo claro que lo importante es tratar de generar lo bueno aquí donde estamos.

Wednesday, May 07, 2014

Hasta pronto amado Sheikh



No creo que sea posible explicar el amor que puede sentir un discípulo por su maestro, por su padre espiritual. Y tampoco el dolor de la separación física. Ahora mismo tengo el corazón partido en dos. De un lado hay tanta paz, como si algo del mundo hubiera subido con Mawlana Sheikh Nazim y todo se hubiera quedado más ancho, hubiera crecido con él a una estación más alta. La intuición de que todo es perfecto y su partida también es perfecta. La alegría de suponer su tan anhelado en Encuentro. El agradecimiento infinito de que Allah me haya mandado justo a tiempo a esta vida para llegar a conocerlo. La maravilla de todo lo que este hombre bendito trajo a mi vida (¡tanta Belleza, Dios mío, tanto Amor!). La reverencia por el ejemplo de vida que nos deja. La gratitud por el trabajo de relojero, la delicadeza, la precisión con la que ha estado trabajando en mi corazón durante todos estos años. La certeza de que el amor nunca termina y une a los seres durante toda su existencia, sin importar que se encuentren de uno u otro lado de la frontera.

Del otro lado del corazón partido en dos hay un gran vacío. Una tristeza profunda como los mares. Una añoranza de sus manos y su sonrisa. Una gran sombra. Un silencio sin sentido. Una pausa. Un montón de preguntas. El mundo palidecido, el sol sin brillo, como si todo hubiera perdido su belleza, como si el mundo se hubiera quedado solo y yo me hubiera hecho muy muy pequeña. Y otra vez esa sensación de "orilla del mundo". No sé cómo será la vida sin mi maestro, no la concibo. Y no por una especie de dependencia. Para mí, de verdad, mi maestro era la alegría del mundo, la belleza del mundo.

Ahora depende sólo de mí (bueno, y de la Gracia, desde luego, de la Bondad que rige todo y nos trae lo mejor), depende de un trabajo que sólo yo puedo hacer por mí misma, de centrarme y conectar, de buscar a mi Maestro en las brumas de mi mundo interior, de marcar un camino para poder llegar a él sin dilación y con claridad absoluta sentirme de nuevo en su presencia. Con mi madre me tardé veinte años. Si me tardo veinte años en reencontrarme en el no-físico con mi maestro me muero, de verdad me muero.

Pero no me voy a morir. Primero voy a llorar mucho (o a escribir mucho en mi bonito diario) para sacar tooooda la tristeza y así vaciar el lado hueco. Luego voy a rellenar el hueco con lado bello. Voy a ir trayendo cosa por cosa, como una lenta mudanza. Voy a sacar todos los tesoros que tengo de Mawlana Sheikh Nazim y voy a llenar con ellos mi corazón entero. Al mismo tiempo voy a robarle tiempo al tiempo para sentarme cada día como buena exploradora a trazar ese camino dentro de mí hasta el lugar donde conecta con mi Maestro.

Llevo muchos años temiendo este día. Pensando que ojalá se acabara el mundo antes de que yo tuviera que despedirme de la presencia física de mi maestro. Uno de esos días escuché un poema en esa película italiana: El tigre y la nieve: "que quiten las calles, que se lleven las farolas", que desmonten el mundo en pocas palabras. Eso debe sentirse, pensé, que desaparezca tu maestro.

Sí, ya sé, ya sé que nada desaparece, sólo se transforma. Y que nosotros, los hombres, sólo nos deprendemos de nuestros vestidos terrestres y volvemos a casa. Pero, Mawlana, mientras me hago experta en el arte de ver lo invisible ¿qué voy a hacer sin tu presencia? Atesorar la vida que dejas en mí, tus preciosas enseñanzas, abrazarte con mi corazón sin duda, y llorar todo lo que haga falta. El amor no muere nunca y tú eras puro amor, así que sigues vivo. Mientras me vacío de todo lo que no es amor, quédate conmigo.

Les pido sus oraciones por todos mis hermanos y hermanas de la Tariqa Naqshbandia, por la familia de Mawlana Sheikh Nazim, que tengan consuelo y suavidad en estos momentos. Por mi Sheikh, para que reciba la más alta de las estaciones.

Insha'Allah aprendamos pronto a reconocer lo que deja vivo en nuestras vidas y así sentirlo cerca. 

Saturday, January 25, 2014

Navidad



En pleno azotamiento post visita familiar y honda depresión post vacaciones con mi hermana, se me ocuriró llevar a las niñas a ver Frozen, una historia de amor ENTRE DOS HERMANAS.Una juguetona y espontánea, la otra amorosa pero encerrada en su sentido de responsabilidad ¿nos presentía Andersen o es que somos un par de hermanas muy poco original? Total que yo en vez de ir a ver el cuento de la Reina de las Nieves fui a ver Lucía y Mariana en su versión invernal. BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA QUIERO A MI HERMAAAAAAAAAAANAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.Fati y yo gozamos y lloramos amargamente, Hali nada más gozó.

Menos mal al salir de ahí pudimos correr a casa de la prima que como "bonus track" tenía a sus amigos colombianos invitados a comer ¡oh Colombia, alegría, fuerza vital que baila por mis venas! y como cerecita del pastel ¡la cuñada Ale con mi hermoso hermoso hermoso hermosos sobrinito de cachetes colgados y una mirada que sale todavía del paraíso! Con estas pilas nos lanzamos al aeropuerto a recoger al papá de esta familia después de tres semanas de viaje. Muy feliz encuentro, como si la casa estuviera completa otra vez.

Las vacaciones pasaron muy rápido. Felicidad absoluta con abuelos, tíos, Lucía y familia. Paseos, playa, delfines, helados, alberca, kayak para Halima, juegos, cuentos, muchos abrazos y apapachos. Nada más pasar las navidades aprovechamos para ir escoltadas de sendos Hados Padrinos a operar a Hali de su hernia inguinal. ¿Qué hubiera hecho sin el abuelo Sergio y la tía Lucía? Bendición absoluta tenerlos cerca para acompañar tan extraño suceso como una intervención quirúrgica. Bendición de tener a los tíos mágicos para apapacharnos y acompañarnos también en eso. Gracias a Dios todo fue bastante fácil y al tercer día como prometió el médico, ya Halima estaba metida en el mar.

Fati por su lado volvió a la carga con ataque de bronquios, pero muuuuy suave en comparación con el pasado (entre otras cosas las manos mágicas de su abuela fueron determinantes, ¡gracias abuela Gungui!) Y yo, finalmente detecté los puntos que tengo que reforzar de mi cuerpo físico y además me hice el firme propósito de arrancarle al tiempo unos trozos, cueste lo que cueste, para atender mi salud espiritual, porque como bien sabemos una y otra se retroalimentan. Comer, comer, ese es mi propósito, y rezar, rezar, de todas las maneras posibles, para poder sacarle a la vida su jugo más dulce, estar donde tengo que estar y hacer lo que tengo que hacer. Insha'Allah.

Claro que la vuelta a clases igual me arrastró con su violento ritmo, y sólo va a ponerse peor, así que cuanto antes tengo que encontrar ese centro desde el cual puedo participar de la vida sin salir volando con cada vendaval. A eso hemos venido, a aprender y a trabajar. Sólo tengo que estar bien despierta para poder hacerlo con alegría y con amor. Insha'Allah.

Y antes de cerrar el post, tengo que dar gracias porque fnalmente, después de meses y meses de cariñosa preparación, apareció Germinal, diez años de poemas, mi propia Odisea entre México y España. No es un libro de viajes por tierra, es un libro de viaje espiritual, desde los cañones de Iturbide, hasta los destellos de Oriente, desde la singularidad de la memoria, hasta ese desdoblarse que es germinar otra vida y dar a luz. Todo eso y nada de eso. La palabra y el silencio. Quedó muuuuuuy bonito gracias al trabajo de amigos invaluables, y como siempre con el impulso de mi mánager que tiene una fe y una voluntad a prueba de bombas. Cuando yo sea grande quiero ser como él.

Un abrazo grande, por si queda algún lector por ahí. Escribir, volver a escribir, he ahí otro propósito importante.