Sunday, November 08, 2015

Crónicas de Al Mudawar

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Verde que te quiero verde, te quiero verde mar
De la antigua ciudad de Cördoba hacia Almodóvar se extiende una cadenita de cerros y lomas, como un largo verso escrito en caligrafía árabe. Sus trazos suben y bajan, sus acentos son nubecitas, cigüeñas en vuelo, casas entre el verdor.

Desde allí, desde las inmediaciones de esos versos de árboles y roca, Almodóvar no parece un cerro, sino una isla surcando un verde mar, especialmente si la mañana tiende un manto de niebla sobre el valle. Ahí está la isla, con sus casitas blancas y sus tejados rojos, ahí se yergue el castillo en toda su fortaleza.

Este mar de olivos es de una belleza sosegada y persistente. Todavía no descubrimos los alrededores, pero sabemos que hay sendas de campo por dónde pasear, que hay cabreras y lecheros a la antigua, que hay huertos donde comprar las verduras frescas.

Soprendentemente en Córdoba, a 150 km de la costa, hay un Club Náutico. ¡Y está en mi pueblo! (risas). Porque pertenece a mi pueblo el Embalse de la Breña. El otro día tuvimos el placer de conocer a los patos que viven ahí y de encontrarnos con un rebaño de ovejas que no tenían empacho en alzarse sobre sus patas traseras para alcanzar las hojas de las encinas.

Almodóvar es como un laberinto, o mejor dicho, como un Juego de la Oca, todo subidas y bajadas, escaleras, rincones, pasadizos. Todo está a la mano: pescadería, panadería, heladería, cafetería, carnicería, frutería, tienda de abarrotes, bazar, papelería.Y debe ser el lugar más bendito de la Tierra porque toda la gente que nos hemos encontrado hasta ahora es AMOROSA. Los niños son nobles y saben jugar, los vecinos son abiertos y acogedores. Será el carácter andaluz o será nuestra buena suerte, en todo caso estamos muy agradecidos.



La Tribu
En el valle hay un castillo, junto al castillo hay un olivar, en el olivar hay una mezquita, en la mezquita hay un poeta, en el poeta hay una luz.

Con este cuento de hadas nos encontramos cada viernes, para la oración comunitaria, alhamduliLah. Y además del poeta que nos acaricia con sus palabras en el Jutba, hay toda una constelación de seres mágicos que flotan alrededor de la mezquita y confluyen también para el yumma. Seres capaces de materializar la Belleza en más de una forma: desde hacer "rosas" de manzana y hojaldre, hasta sembrar estrellas en un suelo de mosaico,  trabajar el metal y la piedra para convertirlo en joya,  contar cuentos con el cuerpo y tejer danzas para duendes pequeños y grandes, o sembrar los versos del Corán en el corazón de los niños y regarlos para que florezcan.

Yo no sabía, que en esta país no se reconoció el derecho de elegir libremente qué religión practicar hasta el 78. ¡Hasta el 78!!!! Amparados en ese nuevo derecho, un grupo de gente que en busca de la utopía había encontrado el islam, se reunió para ejercer su elección de vida de la manera más amplia y comprensiva posible. Para ello han trabajado y siguen trabajando con una entrega admirable por difundir las bondades del islam en España. Esos son nuestros vecinos.

Hasta este preciso momento el islam había sido para mí una cuestión totalmente íntima, de crecimiento y reconexión personal, en la que me encontraba con otros rastreadores de la Luz. Para mí el trabajo consistía únicamente en transformarme a mí misma, en la confianza de que eso ya impactaba de manera positiva en el lugar donde me encontraba y en las personas que me rodeaban. ¡Pero hay otra dimensión!

El último fin de semana de octubre (¡oh puerta de los mundos!) se celebró en mi pueblo un encuentro de mujeres musulmanas. Y ahí descubrí algo que se llama:

La Declaración de Orán
(http://www.webislam.com/articulos/96452-declaracion_de_oran_congreso_internacional_femenino.html)

Una mujer muy joven nos compartió este texto que es el resultado de un encuentro donde mujeres musulmanas de todo el mundo describen la situación actual y abren caminos que podemos andar desde nuestra espiritualidad para ayudar a sanar a toda la comunidad.

Es un documento completo e inteligente, propositivo y comprometedor donde resuenan las bases de un trabajo que me interesa desde hace muchos años: difundir, educar, recordar, cooperar, asociarse, trabajar desde la sociedad civil, trabajar cada una en el sitio donde está y con los demás. Y todo ello partiendo del trabajo personal: equilibrio interior, paz interior, salud interior, para poder procurar el equilibrio, la paz y la sanación de nuestras comunidades. ¡Bingo! Un enfoque integrador. Eso me da muchas esperanzas y me abre nuevos caminos.

De hecho estar en un sitio donde convivimos y compartimos con musulmanes de diferentes culturas y estilos me hace aprender muchísimo. Estar aquí, con esta gente, es una bendición.



El Sacrificio de Abraham
La última fiesta que celebramos en Madrid con nuestra familia sufi fue el Eid del Hajj, en el que se recuerda el sacrificio de Abraham. Quizá soy demasiado bovariana, pero para mí el hecho de venir aquí estuvo marcado por esa imagen: Abraham, el amigo íntimo de Allah, requerido para entregar a su propio hijo.

Así más o menos me sentí al tomar la decisión de llevar a mis hijas al cole nuevo. ¿Por qué tanto? Pues porque para mí significa depositarlas en manos extrañas, en un lugar desconocido, a sabiendas de que lo que se hace ahí con los niños no es bueno (no en este cole en particular, sino en las escuelas donde se trabaja desde los parámetros de la educación tradicional) ni para ellos como individuos en crecimiento ni para la sociedad. Sí, así de peleada estoy con la educación tradicional. Pero claro, son tiempos de integración, así que ¿qué nos va a traer la Vida más que lo opuesto, para que hagamos el trabajo de integrarlo?

Me puse, pues, a buscarle lo bueno al cole. Lo bueno desde luego son los individuos que lo constituyen. Personas de buena voluntad que (hasta donde hemos podido ver) aman su trabajo y se interesan genuinamente por el bienestar de los niños, y familias que aman al cole, muchas de las cuales han estado allí a lo largo de generaciones. También es muy positivo para las niña tener un ritmo diario que no está sólo marcado por mamá o papá, y de coincidir con otros niños de su edad. Es una ventaja asimismo, que se trate de un cole chiquitín de manera que mis hijas tienen amigos de todos los grados, algunos más pequeños que las ven con admiración y otros más mayores que las ven con ternura y las arropan. Desde luego también está el hecho de poder ejercitar su capacidad de adaptación y su habilidad de desenvolverse en el mundo sin su mamá (¡en algún momento hay que hacerlo, qué remedio!). Ni qué decir de la gran oportunidad para esta madre de aprender otras formas y desapegarse de su rígido discurso, abrir su mente y su corazón y darle una oportunidad, de verdad y desde el fondo, a lo nuevo con sus bondades y sus dificultades.

No voy a invertir mucha literatura en describir mi sentir trágico. Nada más voy a decir que en estas tres semanas de ver a las niñas ir y venir, de retorcerme escuchando algunas cosas y tratar de adaptar la vida en casa para contrarrestar los efectos nocivos de la educación tradicional (jeje), entendí finalmente de qué se trata el sacrificio de Abraham.

¿Por qué, pensaba yo, Allah que es todo Amor y Bondad, iba a pedirle algo así a un hombre de fidelidad probada como Abraham? ¿Por qué y de dónde habrá sacado Dios esta peregrina idea? ¿Qué debemos aprender las personas, y especialmente las personas con hijos, de este mandato? Y de pronto al ver mi situación, me di cuenta: uno no puede ser sólo padre o madre toda la vida. No hemos venido al mundo sólo a procrear, también hemos venido a co-crear, a re-crear.¿Cuántos años llevo dedicada casi en exclusiva a la crianza? ¿Y los dones que he recibido, son para el exclusivo disfrute de estas dos niñas?

Así pues, me di cuenta de que mis hijas tienen su propio destino y, ese, no está en mi mano. Una tremenda declaración para una mamá-gallina coruquienta como yo, que daría todo por tener a mis pollitas bajo las alas aunque les pase todos mis corucos.  Y que, más bien, ya es hora de invertir más tiempo y energías en las otras tareas que tengo en el mundo.

Es decir, que llegado el momento, cada ser humano debe estar dispuesto a entregar aquello que más ama en favor de su deber más alto en esta vida: su vínculo con su Señor. La suerte es que luego el Señor no te lo quita, sino que te lo cambia por algo más llevadero.

Total, que no renuncio a mi rol de madre. Seguiré procurando a mis hijas una dieta sana, un ritmo sano, un hogar cálido y ordenado donde puedan recargar su corazón y ordenar su espacio interior, cercanía, apapachos, cuentos, galletas, paseos. Pero sí renuncio a intentar elegir todas las experiencias que les toque vivir, renuncio a angustiarme por cada vuelta que dan sus vidas, renuncio a querer controlar todas las situaciones a las que se enfrentar. Elijo entregarlas, y que la Sabiduría trace para ellas el camino que necesitan. Por ahora se levantan diciendo que no quieren ir a la escuela pero vuelven contentas, contando todas las aventuras del día. Y el día que le dije a Halima que no iba al cole porque estaba mala, dijo que nanai ¡que ese día tenía gimnasia! Y tan contenta se largó.

También he renunciado a pedirle peras al olmo. En el cole ya no van a aprender la reverencia, el agradecimiento, la conexión consigo mismas y con lo sagrado como lo hacían en la escuela Waldorf. Ahora la tarea es mía. Y el camino es integrar todo eso en mí, vivir con la mayor plenitud posible la reverencia, el agradecimiento y la conexión, para poder transmitírselo a ellas en cada gesto y en cada palabra, ¡inshaAllah!

Ya veremos lo que se puede ir compartiendo y transformando a nuestro alrededor conforme vaya pasando el tiempo aquí en el Mar de los Olivos.

Tengo una sonrisa en la cara y en el corazón. El sol de noviembre es un regalo.

Wednesday, September 23, 2015

Mamá monstruo se lanza a la escuela en casa: Schooling, homeschooling, unschooling

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El inicio del curso escolar nos encontró sin saber dónde nos habíamos de establecer,  y por lo tanto, dónde deberían entrar las niñas a la escuela. Como pensamos que sería cosa, a lo más, de un par de semanas, decidí valientemente hacer escuela en casa y preparar a mis niñas para el cambio de una escuela Waldorf a una escuela normal.

Debo hacer aquí un apunte sentimental. Saber que mis hijas no van a poder continuar en una escuela Waldorf me parte el corazón. Después de conocer la belleza de un entorno Waldorf donde absolutamente todo está hecho con el máximo cuidado, buscando que el alma de los niños se sienta alegre y en paz, invitada a descubrir los secretos de la vida, me cuesta mucho trabajo. Imaginarme a mis hijas en un salón verdoso, adornado con dibujos feos sacados de series de la tele, con sillas y escritorios de plástico y alumino, frías, con niños gritones, y profesores ajenos e impositivos me estruja el corazón.

Aquí las niñas no pueden ir a escuela Waldorf, las dos tienen que entrar a primaria (eso también me descorazona porque a la pequeña le queda un año para tener dispoción de sus fuerzas vitales para terminar de contruir sus órganos, en vez de usarlas para aprender con la cabeza), y en España sólo hay primarias Waldorf a las afueras de Madrid. Son muy caras, están muy lejos del lugar donde podríamos vivir, y de todas formas, llevamos unas cuantas semanas con el pie en el estribo, esperando emigrar.

Total que preparé mi primera semana de clases, con temas para una niña de 3ero y otra niña de 1ero. Historias para cada una, actividades de hacer, pensar y sentir para cada una, combinaciones con salidas y cosas para hacer en casa. Me aprendí el verso y la canción de inicio, conseguí una velita para reproducir el ritual de inicio de clase de primaria que hacíamos en Ak Luum.

Arrancamos muy bien, pero después de dos semanas llegué a la conclusión de que el homeschooling no funciona para nosotros. Supongo que en parte es porque yo sí creo en la escuela.

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Schooling
Yo sí creo en la escuela. Creo que es sano para los individuos y para la sociedad que los niños aprendan en compañía de otros niños y (también) en compañía de adultos que nos son sus padres. Desde luego creo que hay condiciones para que la educación escolar sea verdaderamente sana:

El proceso de aprendizaje debe ser activo, es decir, el que aprende debe participar activamente con su cuerpo, su mente y sus sentidos en la construcción de su aprendizaje. Somos seres humanos, en consuecuencia seres creativos, por ello tenemos la capacidad de CONSTRUIR conocimiento, no somos simples botes donde echar información para su almacenaje. Quien DESCUBRE, tiene un vínculo personal con lo descubierto, porque a la hora de desvelar su misterio ya lo ha hecho suyo para siempre.

No sólo se aprende con la cabeza, también con las manos y el corazón. Para que un aprendizaje sea completo debe involucrar tres esferas: el hacer, el pensar y el sentir. Si el hacer y el sentir no se ejercitan al momento de aprender, el aprendizaje se queda cojo, hay dos tercios de lo que se quiere “aprehender” que se nos escapa. Y nosotros nos quedamos cojos también, como quien ejercitara solamente una pierna en lugar de ambas.

Se enseña y se aprende a través del amor. Los adultos que acompañan a los niños a aprender deben estar permanentemente en estado de amor y conexión. Hasta los siete años o incluso los ocho, los niños aprenden por imitación. Todo aquello que haga el adulto lo hará el niño. Todo aquello que viva dentro del adulto, aunque intente no expresarlo, el niño lo integrará. A partir de los 8 el niño aprende por amor a su maestro y más tarde, cerca de la adolescencia, por admiración. Si el maestro no es un ejemplo vivo de respeto, de cariño, de alegría, de resposabilidad, de voluntad, orden, todo intento de que el niño integre estas cualidades es vano. Sólo se conseguirá un remedo de ellas por medio de la fuerza, no de la inspiración. Y esto, desde lugo, no arraigará en el alma del niño.

La escuela debe ser suficientemente estructurada para ofrecer a los niños un orden claro que se tranforme en paz interior, y suficientemente flexible o abierta para poder mostrar a los niños la Vida. No se aprende (solo) entre cuatro paredes, se necesita también de la naturaleza y estar en los lugares donde la vida bulle y las cosas suceden, para poder descubrirlas y sentirse en confianza con la realidad.

El espacio donde los niños aprenden y conviven debe ser BELLO. La belleza es la condición natural del ser humano, estamos hechos de belleza, por medio de la belleza conectamos con lo mejor de notros mismos y con lo divino. Los niños (y también los adultos) NECESITAN un entorno bello que les ofrezca calidez y armonía para que esto se refleje y se establezca en su interior.

Las escuelas Waldorf son así o, por lo menos, aspiran a serlo. Los maestros Waldorf saben todas estas cosas y hacen un trabajo de transformación personal permanente para ser el mejor ser humano que pueden ser o, por lo menos, aspiran a hacerlo. Últimamente hay tendencias dentro de la educación Waldorf que sugieren que la escuela se ha rigidizado demasiado, que de seguir por este camino la escuela no será más el nido ideal para esta pedagogía, que hay crear nuevos modelos de revivifiquen los principios en los que se basa y les den nuevas dimensiones y nuevas alas. Puede ser.

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Homeschooling
Luego están lo que opinan que el sitio idóneo para aprender es la casa. Yo digo que depende de la casa. Nuestra experiencia empezó bien pero al cabo de dos semanas el material terminó regado pro el suelo, las niñas llorando, una de ellas trepada en la chimenea y la voz de mando amenazando furibunda “¡como no te bajes de ahí te quedas sin derecho a sacar libros de la biblioteca!!!”. Educar con amenazas, el antiwaldorf total.

La experiencia me llenó de preguntas ¿cómo se hace para motivar a los niños al trabajo cuando no hay otros niños con quienes compartirlo? Ya se sabe que “el trabajo comaprtido se convierte en diversión”, y compartir el trabajo sólo con mamá no es tan divertido, especialmente si mamá tiene que ir de una niña en otra guiando la actividad.

¿Cómo se atienden las necesidades de dos o más niños que deben aprender diferentes cosas con diferentes métodos según las necesidades específicas de su edad, ¡al mismo tiempo!?
¿Cómo se supera la frustración ante el fracaso sin un grupo de niños alrededor que sirva de ejemplo y apoyo: los que tienen las mismas dificultades, los que tienen otras dificultades, los que lo están haciendo sin problemas?

¿Cómo se desarrollan habilidades sociales y sentido de colaboración sin otros niños para jugar, trabajar, pensar, hacer equipo? ¿cómo desarrolla la autorregulación cada niño sin contar con la regulación del grupo (ahora es momento de tejer, y todo tejemos, ahora es momento de comer y todos comemos, etc)?

¿Cómo se contagia de entusiasmo sin otros niños que se entusiasmen al unísino? ¿cómo le das a las cosas su tiempo de entrar y asentarse en la conciencia por medio de la repetición si sólo tienes un niño para repetir las cosas una y otra vez?

Y sobretodo ¿cómo se supera la figura materna y todas sus sombras para convertirse en ese ser de luz que debe ser la maestra? Estando en la escuela es fácil centrarse y pensar que uno va a estar dos horas en su ser más luminoso, consciente y amoroso mientras da su clase. Pero hacer escuela en casa supone que se anulan todos los vicios de la relación casera y se pone en juego una relación más clara y despejada.

Supongo que la cuestión de fondo es, que tratar de estar centrado y en su sitio más luminoso no puede ser como tomar aire y soltarlo dos horas después cuando acaba la clase, sino estar desde un lugar más verdadero, y por lo tanto más cómodo y natural, en nuestra luz (por decirle de alguna manera).

Lo más angustiante es tomar conciencia de una manera tan palpable, que aunque no hagamos homesechooling, las mamás y papás somos los primeros maestros de nuestros hijos, y no sirve de nada tener para ellos palabras ejemplares, es absolutamente necesario que tengamos integrado hasta el tuétano todo aquello que queremos que aprendan e integren. Es mi intención, pero todavía estoy muy lejos de lograrlo.


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Unschooling
Obviamente con tantas preguntas, no podíamos hacer menos que deslizarnos suavemente hacia el “unschooling”. No tenemos programa, no tenemos ritmo fijo, excepto algunos momentos necesarios para el funcionamiento del hogar. Tenemos viajes, tenemos biblioteca, tenemos pequeños proyectos de manualidades como tejer con los dedos, tejer con agujas y ahora coser, tenemos excursiones al bosque, tenemos salidas de patinaje, tenemos clases de caballos.

¿Será ésta la solución de la educación en casa? ¿No proponerse un programa ni un ritmo, no programar actividades ni aprendizajes específicos para cada edad, sino aprovechar el flujo de la vida para que cada niña vaya aprendiendo de cada experiencia? ¿Y eso como se puede “sistematizar” es decir, asentar en la conciencia? ¿O eso tampoco es necesario, tener un producto final, una memoria que te recuerde lo aprendido, que puedas consular en caso de necesidad?

Supongo que si vives en una granja, con toda tu familia extensa, donde los ritmos se marcan de manera natural y el trabajo tiene un sentido concreto (el gallo canta y toca levantarse, la vaca necesita comer y hay que cargar la paja, el corral necesita limpiarse y hay que hacerlo…) los niños van descubriendo y aprendiendo por sí mismos y luego sólo hay que complementar con observaciones concretas que completen su experiencia. Pero yo no vivo en una granja, no tengo tan a mano a mi familia extensa, ni la espiritual  ni la de sangre, y soy una persona demasiado rígida para poder vivir y sentirme satisfecha y en paz con semejante método o des-método.


Finalmente el hecho de llevar a las niñas a una escuela tradicional supone un tremendo esfuerzo de fe. Mi reto es confiar en que si tienen que ir a una escuela feocha (lo siento, para mí todas las escuelas que no son Waldorf son feochas hasta ahora) es porque ahí encontrarán algo que necesitan aprender. Confiar en que aún pasando la mitad de su día en un lugar carente de belleza y armonía serán capaces de descubrir en su propio espacio interior la belleza y armonía de sus almas. Confiar en que quizá, hoy por hoy, lo que todos necesitamos aprender es descubrir la belleza escondida, ahí donde se le pueda encontrar. Confiar en que estarán protegidas y rezar porque, al menos, les toque un profesor o profesora conectado y consciente. Y confiar en que tener que desprendernos de la tan amada pedagogía Waldorf, es una lección de desapego y apertura que necesito aprender. Insha’ Allah.

Wednesday, September 02, 2015

1200 mts sobre el nivel del mar

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Después de ajustar nuestras válvulas para vivir al nivel del mar, las estamos reajustando a 1200 mts de altura, en este precioso pueblo de la Sierra de Madrid que tan amorosamente no ha acogido. El verano español nos pareció demasiado luminoso con su crepúsculo tardío, demasiado frío con los vientos que se levantan por la noche y los días de otoño que se cuelan entre la semana, demasiado distendido con oficinas cerradas, personas ilocalizables y paseantes muy nocturnos, demasiado bello (nunca es demasiado) con sus bosques, fuentes, crestas pedregosas, árboles infinitos, pueblitos de cuento, reencuentros felices y demás aventuras.

Todavía no podemos decir que hayamos recuperado o creado un ritmo, ni siquiera un ritmo vacacional. Vamos tratando de fluir con los tiempos del aquí, de construir una pequeña vida en el espacio estricto del ahora. ¡Pero no es fácil! Nos comen la impaciencia y la curiosidad, a ratos incluso se asoman la ansiedad y la duda ¿y si...y si....? Aunque dentro de nosotros vive un lago de paz y de confianza al que siempre volvemos a sentarnos y pronunciar "todo irá bien, sea lo que sea que suceda sabremos construir algo bueno con ello, con la ayuda del mundo espiritual". Es un buen ejercicio la incertidumbre, el no saber, para anclarse a la fe, mantenerse atento.

La Biblioteca
Muchas cosas nos han hecho sentir en casa desde que llegamos: la avalancha de amigos con los que nos hemos reencontrado, los sabores y olores de la comida (¡qué alegría volver a toparme con mis viejos y queridos ingredientes en las estanterías de un supermercado conocido!), la posibilidad de usar un horno ¡amo los hornos! (imposible antes por el tremendo calor), los conocidos acentos y adornitos del lenguaje, poder compartir los rezos y los cantos que tanto amamos con personas que tanto amamos.

Pero el momento definitivo de decir "estamos en casa" fue la biblioteca. Una hermosa, enorme, luminosa, amorosa biblioteca, con sección de niños y de bebés, con libros nuevos y sorprendentes y otros viejos conocidos, con bibliotecarias simpáticas y muchos usuarios.

Su olor a papel, a tinta, su silencio acogedor...nada más entrar las tres corrimos a los estantes, nos sentamos en el mismo suelo, y nos pusimos a explorar. ¡Hay tantas cosas maravillosas, tantas posibilidades para alimentar el alma con diferentes sabores, colores, sensaciones; tantas historias por contar, personajes por conocer o reencontrar!

Después de vivir tres años sin biblioteca, tener una a la mano a dónde poder ir a descansar nuestros corazones y nutrir nuestros sueños es, simplemente, un regalo del Cielo.

Ya decía Michellle Petit que la lectura nos permite a construir nuestro espacio interior, nos lleva como una linterna en la oscuridad a reconocernos, a ver lo que hay dentro de nosotros y a colocarlo donde mejor esté, a recorrer nuestras experiencias, a atesorar nuestras memorias, a descubrir nuestros anhelos. La biblioteca es el templo de ese encuentro la propia alma que se puede dar en la lectura.

Los Caballos
Otro ingrediente especial de nuestro verano español han sido las clases de montar a caballo a las que van las niñas cada fin de semana. De por sí el mero hecho de montar a caballo es algo especial. En alguna visita de un maravilloso médico antroposófico a la escuelita, nos explicaba lo importante que podía ser para un niño montar a caballo, todo lo que puede llegar a procesar, transformar, aprender en el proceso de cuidar de un caballo y montarlo. Con esta actividad los niños logran integrar su sensorialidad, logran liberar estrés si es que lo tienen, aprenden a dominarse a sí mismos (a su ego, diríamos espiritualmente hablando) al tiempo que aprenden a entenderse con el animal. Desarrolla en equilibrio, hacen ejercicio, respiran aire limpio del campo.

Además, en nuestro caso, los caballos tienen un aliciente extra que es la maestra, una amiga nuestra muy entrañable y querida con la que además pueden compartir este amor por los caballos y pasar un tiempo juntas cada fin de semana. Otro regalazo.

El Otoño y el trabajo
Por aquí ya empieza a pardear el otoño, ya va lloviendo, ya va soplando el viento del norte con más fuerza. El primero de septiembre las cosas empezaron a volver a la normalidad. Y nosotros cumplimos cuarenta días de haber aterrizado. Insha'Allah durante los próximos días ya podamos saber dónde vamos a establecernos y en qué nos va a tocar trabajar.

En este curioso ejercicio de rehacer el currículum en busca de espacios para colaborar o trabajar he encontrado que eso de cocinar es más importante para mí de lo que yo pensaba, tanto así que merece al menos una mención en mi hoja de vida.

Y otro hallazgo: ¡ya sé lo que soy! Tantas vueltas durante tantos años al rededor de las palabras, la cultura, lo social, la estética, la religión, la educación, me habían despistado, pero creo que finalmente tengo un nombre para mi tarea: soy Profesional de la Lectura ¿verdad que se oye bonito? A ver cuánto me dura.

¡Un abrazo general!

Tuesday, July 28, 2015

Bien llegados



Hemos emprendido de nuevo el vuelo y ya estamos en España. Se siente bien estar aquí. El aire es muy ligero y hay paz en mi corazón. Me sorprende todo lo que puede albergar el corazón, caben a un tiempo una alegría grandísima por los reencuentros y una nostalgia de regulares dimensiones por la gente querida que dejamos en México. Y también de fondo esa certeza de que, sin importar donde estemos, el amor nos une, y más que irnos, nos hemos expandido de manera que nuestro cariño abarca desde las costas del Pacífico hasta los confines de Mediterráneo.

Por lo pronto aterrizamos en blandito, estamos en un sitio mágico donde cada verano caen estrellas para alimentar a la Tierra de hierro sideral. Huele a pino, hay música volando desde las ventanas, cantos de pájaros, montes, plazas cuajadas de sombra. Los días se han hecho muuuuuy largos y nuestro reloj interno anda todavía un poco loco. Estamos poco a poco reconectándonos.

Nos queda por hacer la recapitulación de tres años de viaje y comenzar a dar pasos en este nuevo destino. Poco a poco. Estamos llenos de agradecimiento por todas las bendiciones que encontramos allí donde vamos y llenos de esperanza por lo que vendrá.

Un abrazo general.

Sunday, March 01, 2015

Cebolla caramelizada de mi Tía Chela

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Mi tía Chelita vino en sueños a ayudarme a hacer el resumen de los aprendizajes adquiridos con la última capa de la cebolla que he pelado. La cebolla es ese cuerpo emocional que se va revelando, limpiando y armonizando por capas que al quitarlas hacen llorar. Ese cuerpo emocional está tejido con el cuerpo físico, y es muchas veces el propio físico el que "empuja" una capa con sus síntomas. Así uno sabe que tiene otra capa que quitar. A lo mejor se llora, pero si se hace bien, al final del proceso de limpieza y cocción, hay pura dulzura.

En mi sueño la tía Chelita me decía que se preguntaba cómo vivir de manera sana con una persona enferma, a lo que yo contesté: "¡lo acabo de aprender! ¡es muy fácil!" Y le pasaba mi receta que es la siguiente:

1. ACEPTAR la situación de esa persona amada (su enfermedad, problema, crisis, lo que sea). Aceptar que eso "es lo que hay", ya sea porque la Vida se lo ha traido para que aprenda algo, porque ella misma lo ha elegido kármicamente para trabajar algo que necesita trabajar, porque es su destino, porque así le tocó. La razón que nos ayude a aceptarlo es lo de menos. Lo importante es que lo aceptemos como un hecho en la vida de esa persona sin preguntarnos nada más (durará, no durará, cómo terminará, cómo se resolverá, etc.) Eso es SUYO por ahora. Nada más.

2. AGRADECER que esa persona está en nuestra vida, que hemos coincidido en tiempo y espacio, que ambas estamos aquí por ahora.

3. DISFRUTAR todo lo posible, todo lo que se pueda compartir con esa persona a pesar de sus males del cuerpo, mente o alma. Compartir todo aquello de bello, bueno y feliz que haya, aunque sea pequeño y sencillo.

Mientras escribía todo esto en mi diario de papel me di cuenta de hay un 4, que también puede ser un 0 y así cerrar el círculo: ponerlo todo en manos de Dios. Enviarlo todo a la Luz, a la Fuente Infinita de Amor y entregarlo ahí.

Durante estos días yo me había estado preguntando cómo amar desde la plenitud y la apertura, especialmente cómo vincularme con amor puro con una persona que sufre sin teñir ese amor de miedo, rabia, culpa, frustración, decepción, desesperación, desesperanza.  El amor no puede crecer alimentado por todo eso, es como echar sal en la tierra de una plantita, es corrosivo. A medida que esta fórmula ha ido calando más profundo dentro de mí tengo una nueva sensación de libertad, respiro mejor. Entiendo que cada uno tiene su camino, y el hecho de que yo ame intensísimamente, no implica que pueda cambiar ese camino según mis apetencias o ideales. Reconozco que hay una Sabiduría más allá de mi pequeño entender y espero lo Bueno sin exigir que las cosas se desarrollen para cada uno como a mí me gustaría. Confío.

Esa confianza en la Vida que se fue corroyendo mientras me hacía mayor y vivía experiencias duras o dolorosas, se empieza a restaurar. AlhamduliLah.

¡Gracias tía Chelita por trasladarte hasta mis sueños para ayudarme a ver esto tan claro! Te mando todo mi amor. Gracias a Dios por mis tías que han estado ahí a lo largo de mi vida para recordarme cómo es amor pleno y generoso, abierto y respetuoso.

Sunday, February 22, 2015

Las nanas de la cebolla




 En España, "nanas" se le dice a las canciones de cuna.Cuando llegué a Libia me soprendió escuchar la palabra "nana" que se usa para decir a los pequeños que llegó la hora de dormir, no es árabe formal, es una pequeña palabra de andar por casa, con el "dodo" francés, o el "rume" de nuestro negrito latinoamericano.

A veces me parece que el trabajo emocional va por capas, como la cebolla. Termino de trabajar con un tema y, cuando ya parece que está todo en armonía, me doy cuenta de que hay ahí otra capa por limpiar, más profunda. No es que uno viva en el pasado, es que el pasado vive en nosotros. Cuando está felizmente integrado nos ayuda a seguir viviendo, cuando no, sigue latiendo dentro de nosotros para que aprendamos finalmente la lección que nos vino a entregar. En el corazón no hay tiempo, su tiempo es el eterno presente, se siente siempre en presente y es real. Aunque el origen de ese sentimiento o emoción se encuentre muy atrás está también grabado en nuestro cuerpo de hoy.

Estando en esas me acordé de un poema que escribí hace tiempo, no sé si lo publiqué.Es muy sencillo, muy básico,  muy anclado en la tradición más popular de la lírica española, muy mirando hacia Lorca. Está lejos de ser perfecto, pero en un momento de mi vida me ayudó a dar el paso siguiente. Más que un poema, es un pequeño ensalmo. Y ahora que estoy repasando duelos para terminar de cerrarlos me vuelve a servir, quizá le sirva a alguien más también..


Nana para una madre


Cierra, cierra
cierra la rosa que sangra,
pasó por aquí
un ángel con su espada.

Cierra, cierra
la fuente que llama,
alguien la toca
y se desagua.

Abre tus manos,
cuenco del alma,
deja que corra
la miel por tus llagas.

Miel del consuelo
mana, mana,
mana del cielo
con esta nana.

Abre, abre
abre tu casa,
que te acarician
cientos de alas.

Ya se han marchado
el ángel,
la espada.
quedan las luces
de la mañana.

La mano de Dios
ha tocado tu vientre
y luego tomó
fruto y simiente.

La mano de Dios
dejó su regalo:
un corazón iluminado.

Mi vientre fue puerta
entre los mundos,
Dios quiso asomarse
sólo un segundo.

Ciérrate puerta,
ciérrate ya,
todos se han ido
a descansar.

Mantas de luz
envuelven mi vientre,
cierran de a poco
ventanas, batientes.

Baño de luz
sobre mi cuerpo,
todo el amor,
todo el consuelo.

Cúrate ya
con esta nana,
mañana estarás
sana, sana.

Un ángel pasó
blandiendo su espada
pero ya está
la herida cerrada

Ángel de luz
ángel de sombra
mi cicatriz
cuenta la historia.

La puerta se cierra
el dolor se va
sólo el Amor
queda.

Saturday, February 14, 2015

Tribus germánicas, días rudos y turismo espiritual




Una semana muy ruda

No sé nada de nodos lunares, alineaciones planetarias o cábalas semanales, pero esta semana seguro seguro que ALGO pasó.  Fue como tratar de correr en el agua, como si cada pequeño movimiento, pensamiento y sentimiento costara el triple de esfuerzo que lo normal. Denso, denso, pesado. Y no fui la única, casi todas las personas con las que hablé sintieron la misma intensidad, cambios profundos, arranque de procesos, descubrimientos radicales...

Todo empezó con una clase de cocina vegetariana que terminó en clase de "tapping" (terapia física-mental-emocional). Nos juntamos a cocinar en casa de una mamá amiga de la escuelita y estando ahí que empieza Fátima con su ataque de pulmón, leve, pero suficiente como para que a su mamá le diera el ataque de pánico.

Empezamos a hablar de la relación entre salud emocional y salud física, y de cómo los niños hasta los 7 años viven en "comunidad bioenergética" con sus mamás. Es decir, a nivel electromagnético, emocional y hasta funcional, sus cuerpecitos tienden a copiar los patrones maternos. Eso lo sé hace mucho, y desde que Fati nació mi vida ha sido una peregrinación hacia estar mejor para darle espacio a ella para estar bien. Así he aprendido mil cosas que yo ni me imaginaba, pero relamente nunca había encontrado ese punto "ahogado" en mí.

Mi reflexión era "si mi hija se ahoga ¿me siento ahogada, entonces qué me ahoga?"  Pero mi respuesta siempre era no.Hasta que llegué a clases de canto y me di cuenta que no puedo respirar, que tengo que abrir la boca porque si respiro sólo con la nariz me pongo loca de angustia porque siento que me entra suficiente aire. No tengo ningún problema fisiológico, es simplemente un problema mental.

¡Eureka! pensé, si aprendo a respirar, quizá eso le ayude a mi hija a respirar (así como aprendí en el taller de Tamara Chubarovsky que cuando uno habla bien el aparato fonador de los niños empieza a articular correctamente de manera instintiva, sólo por imitación). Pero claro, ahora Fati tenía espasmo otra vez y ni modo de ponerme a cantar. Mamá Anfitriona me habló de cómo las emociones se quedan grabadas en el cuerpo (eso ya lo sabía) y de cómo el "TAPPING" puede ayudar a desbloquearlas.

Se trabaja dando pequeños golpecitos con los dedos en puntos acupuntura mientras haces afirmaciones de amor y confianza. Sí suena cursi pero nada más lejano a la realidad, el tapping es radical. Así  que por la noche cuando pude pararme frente al espejo y empecé a decir la afirmación que me tocaba para trabajr mi pánico y dolor ¡BOLAS! ¡que aparece mi imagen raíz! La imagen raíz es la escena en la que esa emoción se grabó en tu cuerpo. Y aparece para que puedas trabajarla desde ahí e "instaurar" un nuevo sentimiento en su lugar. Me vi ahí, sentí la temperatura, percibí el olor, escuché los surruros que me rodeaban.

En cuanto apareció sentí mis pulmones como una piedra y, estaba respirando, pero mi sensación era la de no poder respirar, como si mis pulmones se hubieran quedado paralizados. Y ahí en mi baño, frente a mi espejo, mientras lloraba a mares me di cuenta en qué momento se instauró esa sensación de ahogo en mí. ALhamduliLah. Desde luego me entró una angustia enorme ¡NO PUEDO RESPIRAR! pero seguí respirando y trabajando con la secuencia del tapping y cuando terminé me sentí un poquito mejor. No sé si lo hice del todo bien. Creo que tengo que seguir trabajando sobre eso, por lo menos ya sé en qué tengo que trabajar. Y si eso además le ayuda a Fati, pues genial.

Las hamburguesas de lentejas no quedaron tan bien como yo esperaba, pero desde luego esa mañana en casa de Mamá Anfitriona descubrí un tesoro.

Todos los caminos llevan a Roma
El currículm de 6o nos lleva a Roma. 14 siglos de historia para compartir con los niños en 20 días de clase, un gran reto. Lo que no me esperaba ¡cuándo aprenderé! era que la historia de Roma me contara cosas sobre mi propia historia.

Estaba leyendo en el gran libro de Kovacs sobre cómo las legiones romanas terminaron formadas casi exclusivamente por germanos. En algún momento Kovacs habla de un señor Herrman que llegó a ser comandante en jefe de todo el ejército y que llegado el momento jugó un papel súper importante en el destino del Imperio. Eso es irrelevante para mi historia, lo impresionante viene cuando Kovacs dice que el nombre latino de este Herrman era Erminio.

Sólo he conocido un Herminio en mi vida, una buena persona que trabajó con mi mamá. Pero Herminio reapareció en una etapa tremenda de mi vida, mi encuentro con el Islam. Fue una época de muchísimos cambios y de muchísimos sueños. Sueños de una calidad diferente, con colores y sonidos nunca vistos ni oídos, y con presencias que se sentían muy reales.

En uno de esos sueños yo viajaba con el buen Herminio en un coche, él conducía, me llevaba por un camino rodeado de colinas verdes, verdísimas, con un verde que casi cantaba, de pronto pasamos por una colina donde había un único arbol que se levantaba en la ladera, esra un arobolito joven con una copa muy redonda y salía luz de ese árbol. Nunca entendí qué hacía Herminio al volante, hasta que me lo dijo Kovacs.

La persona con la que tomé el primer seminario sobre sufismo y quien tomó mi voto al entrar a la tariqa se llama Burhanuddin, es alemán, y su apellido es Herrman. ¡JA!

El viaje hacia el espíritu
Muchas veces escuché hablar del "turismo espiritual", esa actividad de "visitar" diferentes vía espirituales y nunca quedarse a vivir en ninguna, es decir, nunca tomar las prácticas de una de ellas y mantenerlas durante un día, una semana, un mes, un año, muchos años hasta transformarte en una persona más compasiva, más amorosa, más comprensiva, más feliz.

A pesar de ello, durante mucho tiempo me han parecido energías bien invertidas las de invitar a otras personas a "visitar" nuestra vía, no necesariamente para que se quedaran a vivir, sino simplemente para compartir la dulzura que yo encuentro en esto, para que se llevaran a su propia casa un buen sabor de boca y que si algún día sentían que podían ser "vecinas espirituales" de mi mismo barrio supieran cómo volver.

Curiosamente ahora me siento de otra manera, como si de pronto me hubieran cambiado de puesto. Ya no soy la de la puerta, ahora me toca servir a los de casa. Como dice mi Habibi, en nuestra vía la hospitalidad es un deber sagrado, siempre habrá visitantes, personas que vienen de vez en cuando, se toman un té, cantan nuestros cantos y es un placer atenderlos. Luego están los de casa, también toman té y cantan cantos pero a diferencia de los otros les toca también preparar el té, servirlo sin tirar,  lavar las tazas. Por alguna razón que todavía no entiendo ahora mi trabajo está, digamos, en la cocina, en el corazón de la casa.

Por fin tenemos un diker de mujeres en Playa. Que desde luego SIEMPRE estará abierto a quien quiera venir a compartir nuestros cantos con un corazón amoroso. Y con todo y que estamos empezando, alguno de ellos ha sido MARAVILLOSO, como estar en Chipre. Me doy cuenta que no se trata ni siquiera de ser sufi o no, se trata sencillamente de estar caminando hacia el Amor con un corazón entregado y con pasos firmes. Esa es la gente de casa, insha'Allah pueda servirlas bien.

Se me queda sin escribir la crónica de España. Sólo digo por ahora que fue un baño de amor, y que cualquier cosa que yo intente decir se queda corta con el agradecimiento que siento. Quizá cuando termine con Roma me pueda encargar de la recapitulación de España. Un abrazo general.