Monday, October 03, 2016

Verano

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Pleno verano: cuarentaytantos

Me parece increíble que se me haya pasado todo el verano sin escribir. En verdad fue un verano de hacer y sentir, más que de pensar. A pesar de las amenazas sobre el fiero calor cordobés, que veníamos escuchando desde el otoño anterior, las vacaciones resultaron extremadamente felices y relajadas. Después de vivir en el Caribe, ya nada es calor.

Sí, tuvimos nuestros buenos cuarentaytantos grados,. Sí, la gente se esconde en sus casas a partir de las dos y no vuelve a salir hasta las nueve de la noche, Sí, los parques están vacíos hasta que empieza a ponerse el sol. Sí, hubo días en que abrías la ventana a las diez de la noche para que entrara el fresquito y lo que entraba era una bocanada de aire de horno que te hacía volver a cerrar inmediatamente. Pero aún así, disfrutamos como enanas (no puedo decir lo mismo del Habibi, a quien le tocó trabajar en el campo, por primera vez en su vida, y con semejante calor).

Descubrimos el arte de cerrar la casa como se cierran las flores nocturnas: por la mañana antes de las 10 echábamos el toldo de nuestro patrio central, cerrábamos ventanas y cortinas, postigos y persianas. La casa quedaba en silencio y sombra. Sus espesos muros nos protegían. Si había que salir, lo hacíamos los más temprano posible, en todo caso antes de la una. Y después de las dos, paz y tranquilidad. Nos hicimos una rutina de limpiar casa, salir a la biblioteca o aventurarnos hasta Córdoba, para las niñas jugar, para mí cocinar, comer con papá que volvía temprano del trabajo y luego descanso, piscina en casa de amigas o pública, o bien encerrona en casa de amigos y, al caer la noche, parque, patinadero, y "estar al fresquito" (el fresquito eran como 36 grados a las 10 de la noche) hasta muy altas horas. Una vez dormida la fiera solar, la casa vuelve a abrirse poco a poco, se retiran las cortinas, se suben las persianas, se abren las ventanas. El aire invade la casa, renueva la atmósfera. Por la noche, a dormir en colchones en la planta baja, dos niveles abajo de donde pega el sol. Es como estar de campamento. Una aventura feliz.

Descubrimos la Biblioteca Central de Córdoba (¡maravillosa!) y la Biblioteca de Villarrubia, el pueblo de al lado, también muy linda. También descubrimos que se puede ir a la playa y volver en el mismo día. Salir temprano, bañarse toda la mañana en el agua fría del Mediterráneo, comer con las tatas y la tita, darse otro baño y volver a casa para tomar una buena ducha, cenar y dormir. Somos una familia con suerte.

Disfrutamos con los amigos, súper disfrutamos con los nuevos vecinos (hermanos de corazón que ahora viven en nuestro pueblo) y cuando llegó septiembre suspiramos, porque aún nos quedaban ganas de levantarnos tarde, surcar tranquilamente el día, hacer muchas cosas juntas, jugar, patinar, conocer más bibliotecas y espacios nuevos (nos faltó el jardín botánico, la ciudad de los niños, los museos...), "enrear" y "chusnear" como dicen por aquí.

Septiembre llegó con ráfagas frescas para anunciar el cambio de estación. Y luego volvió a calentar. Ya no se siente la mordida del calor seco y feroz en la piel, el aire ya no tiene aguijones. Las mañanas son frescas y también las tardes. A medio día hace un calor placentero. Si este otoño es como el pasado, tendremos verano hasta finales de noviembre,  alhamduliLah.

Temporada de cumpleaños: ¡por fin 40!

Con septiembre se abrió la temporada de cumpleaños. Halima cumplió sus primeros 10. A cambio del  último cumpleaños itinerante (Córdoba-Almodóvar-Órgiva-Madrid), Halima tuvo un cumple lleno de amigos grandes y chicos (ya tenemos una hermosa red de mamás y amig@s afines además de los compañeros del cole), con globos, música, un mago y muchas risas. Lo celebramos en el patio del Ateneo Popular, una casona antigua, con su patio central, sus habitaciones (ahora salones, biblioteca y oficina) distribuidos convenientemente alrededor del patio, cocinas y mucho encanto. Lo que más me conmovió fue tener la ayuda de amigos para decorar, recibir, preparar y servir, supervisar el rebaño de niños, recoger y limpiar.

Parece obvio que cuando hay un evento de estos, habrá ayuda, pero a mí me llena especialmente de agradecimiento porque me doy cuenta de que hace un año, a penas estábamos poniendo el pie en estas tierras. Once meses después, ya tenemos personas del corazón que no sólo están dispuestos a regalarnos su tiempo y disfrutar con nosotros, sino que además ponen su energía en ayudar a que esos momentos se abran y se cierren con toda facilidad. Siempre encontramos gente linda allí donde vamos, siempre nos ponen personas mágicas alrededor, alhamduiliLah.

De mí puedo decir que llevo toda mi vida esperando los cuarenta. O como dice mi querida Montse: llevo toda la vida pensando que los 40 son "el hit". No sé de dónde saqué esa idea, pero en verdad es así. Estaba esperando los cuarenta con ansias desde los 18, por lo menos. A los 22, un chamán me anunció que a los 40 me habría convertido en alguien muy especial, en un ser luminoso y discreto, serenamente mágico, acogedoramente alegre. Me empecé a sentir como una oruga dentro de su crisálida, esperando pacientemente la transformación.

Y ahora ¡CHA CHAAAAAN! Desde luego la mariposa no está terminada, supongo que uno termina de hacerse cuando ya está listo para partir, y espero que me queden todavía muchos años antes de irme de este plano. Pero sí es verdad que me siento más en paz, me quiero más de lo que nunca me he querido, me conozco un poquito mejor, sé cuál es mi camino. Ya no quiero comerme al mundo, ahora voy eligiendo los bocados.

Mis cuarenta, hasta ahora, se parecen mucho a este final del verano andaluz. Soleado, lleno de frutos. Me siento fuerte y con ganas de compartir lo que tengo. Voy encontrando los caminos para dar.

En octubre le toca al papá de esta familia y a la pequeña Fati cumplir los años. Es una bendición estar juntos. Es una bendición estar en este lugar.

De vuelta al ritmo otoñal

Llegó el día de volver al cole y no fue una tragedia. Fue un poco cansado, nada más. Creo que les dio gusto volver a ver a los amigos, Halima incluso está entusiasmada por aprender cosas nuevas. Yo estoy feliz de tener tiempo para mí. Tengo muchas cosas en el caldero, un nuevo libro, muchas lecturas y trabajo de la formación de maestra Waldorf, que por cierto, está resultando maravillosa, y el primer paso para empezar a integrar el calendario musulmán en nuestras vidas.

Este nuevo ciclo me he propuesto vivir con las niñas las fiestas del calendario musulmán y el paso de las estaciones con las fiestas de la pedagogía Waldorf. Hasta ahora hemos podido intercalar galletas de borreguito del Eid al Adha, con pan de dragón de San Micael (la llegada del otoño).

También me he propuesto darles a las niñas una probada de lo que harían en el cole Waldorf: con Halima vamos a trabajar hasta diciembre lo que nos quedó pendiente el año pasado: aprender a tejer con gancho y hacer construcciones. Las cañas para armar nuestro tipi ya están esperándonos en el patio. A partir de enero, bordar con punto de cruz y contar cuentos de la mitología nórdica. Con Fátima empezamos a tejer con dos agujas y vamos a seguir contando cuentos de hadas. Hasta ahí los planes por ahora.

Esta semana descubriremos la Feria de Almodóvar. Pero creo que no vamos a vestirnos de volantes y lunares, quizá el próximo año.

Los dejo con un abrazo de otoño soleado.

Friday, June 10, 2016

Modo "ahorro de energía"

Seré muy breve. No soy de esas personas que pueden seguir su rituna en Ramadán, yo necesito pasar al modo "ahorro de energía" y esto quiere decir priorizar de manera radical, porque sólo tendré energía para lo más urgente. Pero escribir también puede ser urgente.

Sueños de Ramadán
Soñé que tenía 30 minutos para ver a una persona muy querida que hace siglos no veía, para tomar un café en el D.F. Cuando ella llegaba nos dábamos un abrazo tan grande, tan lleno de cariño del bueno y tan vacío de todo lo demás, un abrazo tan tremendamente pleno de ternura y de de luz, que mi felicidad era completa.

Había tantísima ternura y presencia en ese abrazo que sólo quería desaparecer, quedarme ahí, en ese intante, y que se esfumara todo lo demás. Pero luego, como suele suceder, el abrazo dió paso a la sonrisa y la conversación.

Sin embargo, esa sensación de cariño total se me quedó en el cuerpo. ¡Qué regalo! ¿Quién habrá venido a abrazarme de esa forma? Pensé al levantarme, porque este vicio de pensar, no hay quién me lo quite. ¿la persona soñada, tal cual? ¿el alado Hermes? ¿un ángel? ¿y por qué treinta, treinta minutos?

Tres días después llegó Ramadán con sus propios treinta. ¡Treinta días de regalos, de apertura, de conexión, de Cercanía, de Presencia absoluta! Treinta días en que lo divino está más cerca todavía (si cabe), para fundirnos en un abrazo.

¡Subhan'Allah! Hermes vino a traerme en sueños el abrazo de Ramadán. Debe ser el Ramadán más dulce de muchos años.

Pensar, hacer, sentir
Nos levantamos a las 4 de la mañana a desayunar. Desde las 5 hasta las 21:45 se trata de andar el camino que lleva al centro del corazón. Es una gran ayuda tener poca energía, porque así la cabeza tiene que ceder y bajar la velocidad. El cuerpo también se amolda, tiene que encontrar un ritmo en el que la voluntad no se ejerce a través del "hacer" sino del "no hacer". La mente pasa a segundo plano (sólo se utiliza para lo esencial), el cuerpo centra su atención en el modo de hacer, permanece atento para no despilfarrar energía.

Durante Ramadán, el día pertenece al sentir. No se trata del sentir emocional (tampoco hay energía para pasiones), sino del sentir espiritual. Si uno puede dedicarse a la devoción ¡qué maravilla! Sentarse con el recuerdo de Allah y sentirlo crecer en el corazón, como un hijo, o como una estrella. Sentirlo llenar cada rincón de lo que somos e iluminar cada rincón de nuestra circunstancia.

Pero incluso si, por la razón que sea, no logramos pasar largos ratos en oración, las actividades diarias, durante el ayuno, se convierten en oración (como debería ser todos los días, por otra parte, pero he ahí la gran ayuda de Ramadán). Y por oración me refiero a ese caminito que nos junta con el Amor, con la Paz, con la Luz.

Claro, no todo es fácil, Hay esfuerzo en conservar esa atención, en verse reaccionar y conocerse un poco más y, a pesar de todo, quererse más. Es un trabajo de voluntad que se hace por amor. Por amor a uno mismo, porque sabemos que Ramadán nos depura en todos los planos (físico, emocional, espiritual) de lo vivido durante el año. Por amor a los demás, porque compartimos el hambre y la sed de los demás, de los que pasan hambre y sed de verdad en sus vidas, y no sólo un ratito, como nosotros. Por amor al Amor (por amor a Allah, decimos los musulmanes) porque sabemos que el ayuno nos acerca.  Y por amor a los maestros que nos guían en el descubrimiento del Amor, para seguir su ejemplo.

Ya suena mi alarma de "conéctese a una fuente de energía o su apagará". AlhamduliLah en Ramadán, incluso dormir es un acto de devoción, porque nos ayuda a mantener el ayuno. Estoy contenta y agradecida y de poder pasar un Ramadán en la paz de mi casa, reconociendo mi ritmo interior. Y poderlo compartir aquí, físcamente, con otras personas ayunadoras, y virtualmente, con quien repara en estas letras..

Un gran abrazo de Ramadán y que las bendiciones sean para todo@s.

Friday, May 06, 2016

Mayo florido y hermoso

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"Marzo ventoso, abril lluvioso: mayo florido y hermoso" dicen aquí, y así ha sido la partida del invierno y la llegada de la primavera. El campo luce sus más bellos verdes y espléndidas flores asoman por doquier. Los vecinos de Almodóvar pintan sus casas, vacían sus armarios, se ocupan en sendas limpiezas de primavera.

Para mí la" limpieza de primavera" va siendo, más bien, una "limpieza del mes de Rajab", en consonancia con el universo. Hace unas tres semanas empezó el mes de Rajab y llegó con el disolvente y el estropajo en ristre. ¿O serán las prácticas especiales que estamos intentando hacer en casa? La cuestión es que el armario de las emociones viejas está dando mucho que limpiar, las estanterías del agradecimiento están siendo renovadas y la casa del corazón se va quedando más ordenada.

Como hace muchos meses que no escribo (que no escribo el blog, porque he estado escribiendo otras cosas) recapitulo:

Marzo: Diario de un ama de casa desquiciada
Es penúltimo libro de Club de Lectura de la Biblioteca de mi pueblo, al que tuve el acierto de apuntarme hace unos meses.

El título no era muy inspirador, pero saqué mi disciplina de antigua estudiante de letras y me lancé a la lectura: una mujer cuyo rol de ama de casa le da motivos para quedar atrapada en la ansiedad y la angustia. ¿Y EN QUÉ MOMENTO ME CONVERTÍ YO EN ELLA???? Pensé con verdadera preocupación. ¡Ah sí! En el momento en que dejé de ser maestra Waldorf en el Caribe para encerrarme en mi idílico retiro andaluz.

No se pueden imaginar el horror (y el alivio) de sentirme identificada con la protagonista: sus esfuerzos heróicos para conseguir logros tan estúpidos como comprar la caja de cereales que les gustan a sus niñas o teminar de lavar y guardar la ropa de la temporada anterior; sus sudores fríos al tener que lidiar con amenzadoras mujeres de la limpieza o señores de mantenimiento; los escenarios de su propia muerte que se le aparecen sólo por sentarse en la silla del dentista o tomar un taxi; sus multitud de miedos.

¡Ah! ESO es lo que me pasa, solo necesito encontrar un nuevo equilibrio y darle un sentido nuevo a mi vida. ¡Menos mal! Después de tanta mudanza he descubierto que cumplir seis meses en un sitio es un momento peliagudo. Las reservas de cariño y seguridad de la situación anterior ya se han terminado, la maravilla del asombro constante ya no opera, y aún queda todo por construir: amistades profundas (la red de salvación), actividades que le den sentido a estar aquí en este momento, proyectos que inyecten entusiasmo a la vida diaria.

Así que a la pregunta de ¿De verdad vine desde México para terminar encerrada en mi casa haciendo el aseo???? Me respondí: ¡Pues no! Desde luego que una de las razones de volver a España era no vernos obligados a estar ambos fuera de casa trabajando a tiempo completo para sostener a nuestra familia, pero me lo imaginaba más como un periodo sabático que como una vuelta al trabajo peor reconocido del mundo: el de ama de casa. Estar en casa es una bendición, pero depende cómo.

De manera que tuve que darle la vuelta, preguntarme realmente qué quería hacer con mi tiempo: conectar conmigo misma, recuperar mi faceta de escritora, buscar la manera de aportar algo a la comunidad donde vivo y al mismo tiempo hacerme mi propia comunidad: descubrir gente afín. Bastante más interesante que "hacer la compra", "cocinar", "guardar la ropa limpia".

Así que me hice un horario para limpiar, comprar, cocinar y me dejé un buen hueco cada día para escribir (que algunas semanas se convirtió, felizmente, en la actividad principal de la mañana). Concebí un par de proyectos que me permitan colaborar con mi comunidad y poner en práctica mis saberes y como broche de oro, me uní a un par de hadas para participar en la Feria Medieval.

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Abril: Una mujer medieval
Cada año, Almodóvar celebra el Zoco de la Encantá, recordando una antigua leyenda del tiempo de los moros, en la que una princesa se tira de las torres de NUESTRO (jeje) castillo, al saber que su amado ha muerto en la batalla contra los almorávides.

La explanada del castillo se transforma en mercado, el cerro se convierte en campo de tiro al arco, la gente se disfraza. Halima cantó en el pasacalles y yo junto con Flora y Fauna monté un puestecillo en el mercadito.

En el pasacalles descubrí que las mujeres de Almodóvar no saben ulular. Con tantas semejanzas como tiene la sociedad andaluza con la musulmana, estaba segura de que al lanzar mi grito ¡LULULULULULULÚ! todas las almodovareñas corearían con furor. Pero no, todos los almodovareños guardaron silencio y todas sus miradas se dirigieron al sitio de donde había salido aquél aullido. ¿Cómo es posible que las mujeres del pueblo no sepan ulular???? Me quejé amargamente a mi vecina unas calles más adelante. ¡Así que eras tú!! Se rió con ganas. Yo sí sé, me dijo, pero me pillaste desprevenida. Y me contó que durante una larga temporada, su familia recibió a una niña saharahui que venía a a pasar las vacaciones con ellos, y le enseñó. No es la única familia que ha recibido a lo largo del tiempo a niños saharahuis que vienen a pasar "vacaciones de paz" a España y eso me parece muy bonito.

Otro descubrimiento fue que, en realidad, soy una mujer medieval. Mi "disfraz" para el mercadillo, no fue sino mi ropa de sunna, mis pantalones bombachos y mis pañuelos de rezar. Yo me vestí como si estuviera en Chipre visitando a mi maestro, con todo y el turbante. JA. Es una maravilla que el medievo andaluz sea un crisol de culturas: judío, cristiano y esplendorosamente musulmán.

Me divertí mucho cosiendo y hablando con mis dos hadas cómplices. Me encantó participar en la fiesta popular. Se me ocurrieron un millón de ideas de actividades qué organizar con niños para aprovechar la riqueza cultural de este sitio. Saldo positivo.

El regalo de abril es la reunión de mujeres de los jueves. Algunas veces hemos sido dos, otras veces hemos sido hasta seis, pero el número de asistentes no importa. Lo maravilloso es tener un día en mi semana para preparar mi casa y dedicarle un par de horas a alimentar el corazón con cantos y oraciones. Es una suerte increíble tener tan cerca a más mujeres musulmanas dispuestas a reunirse con el mismo fin. De verdad, una delicia.

Mayo florido y hermoso
Ya va despertando ese furioso sol cordobés, aunque todavía alguna nube lo devuelve a su siesta. El cielo está lleno de golondrinas. El ciclo escolar ya declina (gracias a Dios), muy pronto estará aquí Ramadán y, con ello, cerramos nuestro ciclo lunar. Un año lunar de haber dejado México para trasladarnos de nuevo a España.

Ya no sueño cada día con nuestra escuelita de la selva y nuestros amigos, pero extraño mucho, muchísimo, mi tierra. Como antídoto mayo me ha regalado (hasta ahora, ¡y eso que va empezando!) reencuentros hermosos con personas de mi corazón.

El calendario avanza cumpliendo los ciclos y yo tengo muchas ganas de ver los momentos del año que nos falta conocer por aquí. De todas formas, ya estoy segura de que este es un buen sitio, alhamduliLah.

Imégenes tomadas de florespedia.com y localpaperalmodova.es

Friday, January 01, 2016

Luz

 

La mañana del 25 de diciembre abrí los ojos cuando la luz todavía era gris. Había algo nuevo en el aire. Salí de mi habitación, caminé de puntillas entre el silencio de la casa y salí al balcón. Abajo se extendía un mar calmo, el sol se desperezaba entre la bruma. Era evidente que había algo nuevo en el aire, una luz recién nacida lo llenaba todo, se podía oler y casi tocar en el aire. La tierra, el agua, el aire estaban completamente empapados de algo maravilloso, la esperanza se podía palpar. Se sentía como si alguien le hubiera dado la vuelta a una llave mágica y hubiera habierto de par en par la casa de las Bendiciones.


Sentí (y sigo sintiendo) que todos mis errores, desaciertos, negligencias habían sido borrados de un plumazo. Todo resentimiento, toda sensación de soledad, abandono, vergüenza, culpa, dolor, enfando se había esfumando. Se quedó sólo la sabiduría de haber pasado por ahí, pero de la cicatriz emocional ya no quedaba rastro. Me sentí, por tanto, libre y en pleno derecho de abrazar todo lo bueno: limpia, digna de formar parte de aquella luz. Y no solo me sentí "en posibilidad de...", me reconocí "parte de...", una con esa magia.

Sentí (sigo sintiendo) que no me hace falta feisbuc, juatsap, jotmeil, celular ¡nada!, ni avión, tren, coche, para ir en un segundo de España a Australia, de Autralia a Argentina, de Argentina a Malasya, de Malasya a Italia, de Italia al Caribe, del Caribe a San Francisco. Puedo hacerlo en un instante transportada por el cariño que me une a las personas de mi corazón.

Sentí (y siento) que la luz nació ese día de verdad entre nosotros, de forma totalmente real y plausible. Que el Mawlid y la Navidad que este año juntaron el calendario cristiano y el musulmán, no han sido simples celebraciones, rituales, memoria, alegoría, sino la pura verdad, el anuncio de la realidad más auténtica y que la presencia de los Grandes Maestros está a partir de ahora con nosotros, entre nosotros, codo a codo, completita.

¡AlhamduliLah wa shukrliLah! A partir del 25 he sido testigo de un milagro tras otro, pequeños milagros de andar por casa, y milagros maravillosos que cambian la vida de las personas que los reciben. Estoy llena de asombro y de agradecimiento. Es como si cada oración recibiera una respuesta inmediata y evidente. Es verdad que cada mañana ES en sí misma un renacimiento. Dice la tradición sufi que cada noche Dios toma nuestra alma y la guarda bajo su trono, para entregárnosla de nuevo por la mañana, lista para hacer frente a un nuevo día en la dimensión terrenal. Pero esta mañana en el especial del 25 de diciembre se sintió como si todo hubiera despertado conmigo para no volver a adormecerse más.

Así que ¡permanezcamos despiert@s! ¡Sigamos atent@s, cultivemos el cariño, cuidémonos, apapachemos a todo aquello que tenemos alrededor! Miremos hacia adentro, donde está nuestra conexión ¿con qué? Con el Amor, con la Felicidad, con Todaslasrespuestasquenecesitoparahacerdemividaunaobradearte.

Desperecémonos y acometamos el día a día con pequeño gestos en favor de la vida: comamos más sano, ensuciemos menos, seamos más amables (también con nosotros mismos), pongámonos en paz y busquemos a otros y otras con quienes ir haciendo en armonía. No dejemos pasar esta oportunidad. El mundo es nuevo y está ahí como un gran abrazo, listo para estrecharnos.



Foto tomada prestada de www.luimalaga.com