domingo, 9 de mayo de 2010
Reflexiones
Porque cuando alguién hace una buena acción siempre se crea un recelo hacia su persona; sin embargo cuando alguién hace algo indebido, siempre hay una disculpa, ¿es que en realidad nos pasa como el chiste? - que va un político a una escuela y no aprueba el presupuesto para material escolar, muebles etc. sin embargo hace una visita a la cárcel y aprueba un presupuesto lleno de cosas superfluas, al ser preguntado del porqué de su actitud, éste responde que a la escuela no va a volver, pero que a la cárcel puede que sí.-
Contuniaré........
Las personas honradas existen
jueves, 29 de abril de 2010
¡Para que no estés sola!
Estoy sola, ¡bieeen!, me voy a ir ..... todo el día a la playa...., me preparo un bocadillo y algo de fruta, una botella de agua y el libro que estoy leyendo, - ¡que felicidad!-.
Suena el teléfono, ohhh ¡socorro!, son mis otras hijas, me llaman para decirme - que hemos pensado, que para que no estes "sola" nos vamos a tu casa y comemos contigo-.
¡Socorrooooooo!!!, pero que manía de que este SOLA; pero si yo solo quiero ir a la playa, y estar leyendo, vamos disfrutar el día sola precisamente.
Bien les digo, que quereis comer??, - para que pregunto- porra antequerana y tortilla de patatas; - ná de ná- . Ahora, ya no estoy sola; estoy rodeada de sartenes, cuencos, patatas, tomates, huevos y en lugar de mi precioso bikini, un pantalón comodo, una camiseta y un delantal - vamos el atuendo idílico para un día de fiesta.
Pero si lo que yo quería era estar sola; bien pues lo estoy, porque ellas no vendrán hasta la hora de comer, vamos cuando tenga la comida lista y la mesa puesta.
La primera en llegar es mi hija la mayor sobre la una y media, - mamá tienes algo preparado para mis niñas, porque ellas comen a la una y no van a estar esperando-
¡A la una! pués traélas comida porque son la una y media- Pero no, solo le diré, ya, ya tengo preparado arroz y pechuga de pollo a la plancha, el arroz lo puse a la una y diez, porque como pensé que llegarías para la una y treinta, para que se lo coman recien hecho.
Y ahora pasará a poner pegas por todo, -¿dónde vas a poner la mesa?-; en el salón, ¿te parece bien?. -¿porque no la pones en la terraza que hace más fresquito?-. Bueno, bueno tu dale de comer a tus niñas, que yo pongo la mesa en la terraza.
Y ella sigue con más preguntas ¿tienes la comida preparada?, lo digo por ayudarte - ayudarme, para eso tendría que haber venido antes-, ¿como piensa que a la una y media tenga la comida sin hacer y sabiendo que sus niñas comen a la una. Siiii, ya está todo hecho - lo digo por ayudarte -, otra vez ayudarme, pero si yo no necesitaba ayuda, para hacerme un bocadillo, coger unas piezas de fruta y una botella de agua no necesito ayuda.
Y sigue con la cantinela, ¿y mi hermana? ¿te ha dicho cuando va a venir?, - Pero si yo solo quería estar SOLA, s-o-l-a, y le contesto, ya sabes que tu hermana tiene un sensor -que detecta cuando está la comida en la mesa- y es cuando aparece, no te preocupes y dale de comer a las niñas, porque cuando llegue tu hermana nos sentamos a comer.
S-o-c-o-r-r-o, pero es mucho pedir estar s-o-l-a.
¡Ale! y me pongo a cambiar el mantel, los cubiertos, que tengo dispuesto en el salón, para cambiarlo a la terraza.
Y ahora el momento mágico, hay que poner la comida en la mesa para que aparezca mi segunda hija, ya que da lo mismo que sean las dos, las tres o las cuatro, hasta que no está la comida en la mesa, no se le dispara el sensor y no aparece, vamos que parece que la comida la atrae inevitablemente.
Suena el timbre, -maaaamiiiii, ya estamos aquí- Ya,ya, si por eso he puesto la comida, porque si no, no vienes.
Y toda contenta empieza a decirme - resulta, que ayer estabamos mi hermana y yo paseando los perros y le dije, anda porqué no vamos mañana a casa de mamá que esta S-O-L-A.
S-O-L-A, S-O-LA, pienso esoooooo es lo que yo quiero, y no pasarme la mañanita que me he pasado, con el calor que hace, pelando patatas, batiendo huevos, triturando tomates, asando pimientos, total s-o-l-o he hecho dos tortillas grandes y un cuenco de porra antequerana.
jueves, 18 de marzo de 2010
Cuenco o Lebrillo
Lo primero que hago cuando voy ha hacer porra antequerana es sacar el cuenco. - Es raro- pero lo que ahora llamamos cuenco o bol en su día era "lebrillo"; Lebrillo, qué palabra más bonita. Había lebrillos de todos los tamaños y el tamaño definía su uso: lebrillos para lavar la ropa, lebrillos para amasar el pan o la masa de los borrachuelos, lebrillos para fregar los platos, lebrillos para la matanza y ahora tenemos cuencos, o bols o fregaderos, o pilas para lavar, pero ¿ qué pasa con estas palabras tan agradables para el oído que ya no se usan?
sábado, 7 de noviembre de 2009
“El lugar desde el que escribo"
Como describir mi lugar: Sí fuese un cuadro sería un bodegón, que al mirarlo siempre causa una pregunta.
- ¿qué conexión existe entre las cosas reflejadas en él?-.
Al mirar más detenidamente, vas viendo su conexión: Una lámpara para iluminar los pensamientos; el teléfono para estar conectada con el mundo; la impresora para dar fé fehaciente del trabajo realizado; la pantalla el lugar que refleja letra a letra en comunión con el teclado, permite ir creando tecla a tecla una composición melódica de mis recuerdos, fantasías, sentimientos....
Todo ello reposa sobre una mesa de teka envejecida por el paso de los años, debajo está el cerebro (ordenador) que como fiel guardián, no deja pasar a nadie que no conozca la palabra de paso. Se encarga de recoger y guardar celosamente lo escrito.
Se me olvidaba mi sillón, que en silencio me abraza y me mantiene en la postura correcta, para hacerme sentir comoda, sin otra cosa de la que preocuparme, que posicionar mis dedos y dejar que las palabras fluyan, se conecten y vayan creado mi relato.
sábado, 3 de octubre de 2009
HISTORIAS DE MIS MUEBLES
La mesa escritorio
La primera vez que la vi, estaba en el patio trasero de la casa de mi suegra. Llamó mi atención porque a pesar del deterioro que sufría, la lluvia y el sol habían hecho desaparecer todo el barniz que un día la cubriera; la tabla superior estaba abombada y a pesar de ello tenía un porte digno y elegante.
Mientras volviamos le comenté a mi marido la posibilidad de restaurarla y traérnosla; se quedó sorprendido:
-¿Esa mesa? - dijo con desprecio.
-Sí argumenté- es de caoba es una madera noble y solo hay que quitarle de encima esa capa que la lluvia y el sol ha dañado.
Pero ¿donde la vamos a poner? - quiso saber, a lo cuál le contesté- En la entrada quedaría muy bien.
¿ En la entrada una mesa-escritorio? Además es muy grande para esta entrada.
Quedará muy bien, ya lo verás. ¡Como vamos a dejarla en el patio de tu madre para que termine pudriéndose!.
La llevamos a un taller de restauración y nada más verla el señor que nos atendió nos ofreció una suma bastante elevada de dinero por ella. Salté como un muelle y le dije “no”, con tal energía que me miró extrañado, y añadí llevaba en la familia toda la vida, desde que la compraron los abuelos.
Cuando fuimos a recogerla, la reconocí enseguida; estaba preciosa de un rojo oscuro casi negro, y con sus relucientes tiradores de bronce, sus patas torneadas. Sin embargo era la misma que había estado en el patio, la reparación solo había resaltado su porte de elegancia.
La llevamos a casa y la pusimos en la entrada, y en la pared le colge un cuadro que representaba un patio andaluz enlozado con una fuente en el plano principal y con arriates de flores que cubrian los laterales. Entonces como si la mesa-escritorio hablara me comentó que se sentía en casa se acordaba de cuando la llevaron a la casa del pueblo medio-casa, medio-palacete y la instalaron en el despacho de la planta superior junto a la ventana que daba al patio trasero y como en el cuadro tenía una fuente, que refrescaba con su sonido de agua las tardes de verano.
Cuando llegaba, la primera que me recibía era “ella”, tan elegante y reluciente; y creo que todavía espera que vuelva.
lunes, 3 de agosto de 2009
Aventura en la playa
Cuando llegué estaba anocheciendo, monté mi pequeña tienda de campaña como pude, alumbrándome con una linterna. Estaba tan cansada, que el sueño me vino casi sin que me diese cuenta.
Con las primeras luces del amanecer me desperté, salí a ver el paisaje y me encontré con que estaba en la cima de un acantilado. Mis ojos se llenaron de la claridad que anuncia el amanecer en el horizonte, un reflejo amarillo anaranjado subía con lentitud, el sol incipiente se asomaba tras las montañas. Sin saber como, había llegado a este lugar solitario, de una belleza salvaje.
Vi un mar transparente azul verdoso. Mis pensamientos volvieron a ti, me acordaba de cada detalle de nuestros paseos por la playa, de tu mano en mi pelo, de tu mirada.
Fuiste mi gran aventura, la aventura de mi vida, la de entregar mis emociones guardadas bajo una capa de hielo, mis deseos encerrados en una coraza, mi alegría de vivir ahogada en un mar de lágrimas, jamás derramadas.
Mi amor, estoy sola en este acantilado, pero no siento la soledad, ya que estoy llena de todos los sentimientos que despertaste en mí, contigo aprendí que la gran aventura es ¡¡vivir!!