Saturday, November 24, 2007
Friday, November 23, 2007
ya ni fuimos a la playa 1
Creo que era por ahí de 1993, si no me equivoco ese es el año en el que entré a esa prepota que, comparada con la secundaria y primaria a la que me habían llevado durante nueve años, era gigantesca; yo ni siquiera era un nombre (aunque luego me convertí en uno), era más bien un número en el cuarto "a"(gracias a mi examen de admisión -creo-). No tenía amigos ni nada similar, tenía la mala fortuna de haber sido adoptado por dos personajes de película gringa: un coreano que pensaba que en verdad todo lo hacía perfecto y un pequeño gordito de lentes que no sabía lo que era un rastrillo y al que la pubertad no estaba tratando muy bien. Pienso que yo no era muy diferente, aún mi madre era capaz de llegar a casa cargada de ropa naquísima envuelta enlas cosas más extrañas. Creo que sí, yo no era muy diferente por lo menos ante los ojos de los demás.
Sin embargo, yo en verdad tenía ganas de hacer algo, no en la vida sino con mi vida, quería que mi madre dejara de hacer esos regalos y que mis "amigos" fueran ese par de nerds (¿grotesco?). No habían pasado ni un par de semanas cuando comencé a hablar con un grupo de personas que parecían ser excelentes amigos entre ellos, se decían la banda. Yo me sentí interesado en estar con ellos, creo que pensé que ellos sabían algo del cómo vivir que yo absolutamente ignoraba; se veían tan libres y tan felices y tan listos para todo...
La banda era la cosa más atractiva de la preparatoria para mi, quizá por ello dejé a un lado mis nueves y dieces que me habían marcado el resto de mi recorrido escolar y los cambié por salidas los viernes y sábados y por fiestas en las que hasta estuve dispuesto a bailar. Todos los finales eran mi marca (hasta teatro) y no importaba, creo que quería estar feliz. para ser parte de la banda había que hacer cosas -que creo nada más tenía que hacer yo, ellos se conocían años atrás- para quedar en buena posición ante aquel grupo de "fraternos", cosas que jamás entendí y que creo que nunca hice aunque me maté por hacer, ya no importa.
Estaba tan interesado en eso de la banda que quería saber quienes eran y quienes no eran parte de ella, así que me la pasaba preguntándo a Lalo o a Mache -que eran aquellos que mejor se portaban conmigo- si éste o ese eran de labanda; creo que ellos siempre me contestaban que sí, ya no recuerdo. Mi inquietud iba a dejarme finalmente algo bueno.
Me parece que habían pasado ya un par de meses de nuestro ingreso a la preparatoria (durante el escrito tuve un lapsus y escribí universidad en vez de preparatoria... tú sabes que es la única universidad que yo reconozco, ahí aprendí a querer(te)), creo que ya me gustaba Lucía Nava -hoy un marrano- cuando un espectáculo se reveló ante mis ojos.
Él (tú) iba a mostrarle una cartulina a su novia con la que había empezado a andar en uno de los descansos anteriores a ese momento, recuerdo un "te amo" o algo así en la cartulina. No era la primera vez que lo veía, rf se llamaba, entonces sólo era raúl y era de la banda. La chica terminó con él esa misma tarde camino a su casa (después ella y yo fuimos buenos amigos y haste me sentí un poco enamorado de ella al final de ese año). Alto, cabello con un gran copete (aún usa el copete), delgado, mucho más delgado que yo, que cualquiera, ojos grandes, muy grandes, capaces de mirar lo que otros ojos no veían... triste y apasionado, él era lo que yo estaba buscando.
Recuerdo mucho sus (tus) dedos golpeando el barandal y diciendo con esa voz de ultratumba, esa voz que aún hoy hace que mis pies caminen hacia otro lado: "checa esta percusión", sí era (eras) músico.
No sé cómo, no quiero saber, a partir de ese día él, sin saberlo, sin quererlo, ignorándolo aún hoy, se convirtió en la mitad de mi vida, en mi familia, en mi hermano, en la única persona por la que daría mi vida, él, rf, el rf que ya no está...
Sin embargo, yo en verdad tenía ganas de hacer algo, no en la vida sino con mi vida, quería que mi madre dejara de hacer esos regalos y que mis "amigos" fueran ese par de nerds (¿grotesco?). No habían pasado ni un par de semanas cuando comencé a hablar con un grupo de personas que parecían ser excelentes amigos entre ellos, se decían la banda. Yo me sentí interesado en estar con ellos, creo que pensé que ellos sabían algo del cómo vivir que yo absolutamente ignoraba; se veían tan libres y tan felices y tan listos para todo...
La banda era la cosa más atractiva de la preparatoria para mi, quizá por ello dejé a un lado mis nueves y dieces que me habían marcado el resto de mi recorrido escolar y los cambié por salidas los viernes y sábados y por fiestas en las que hasta estuve dispuesto a bailar. Todos los finales eran mi marca (hasta teatro) y no importaba, creo que quería estar feliz. para ser parte de la banda había que hacer cosas -que creo nada más tenía que hacer yo, ellos se conocían años atrás- para quedar en buena posición ante aquel grupo de "fraternos", cosas que jamás entendí y que creo que nunca hice aunque me maté por hacer, ya no importa.
Estaba tan interesado en eso de la banda que quería saber quienes eran y quienes no eran parte de ella, así que me la pasaba preguntándo a Lalo o a Mache -que eran aquellos que mejor se portaban conmigo- si éste o ese eran de labanda; creo que ellos siempre me contestaban que sí, ya no recuerdo. Mi inquietud iba a dejarme finalmente algo bueno.
Me parece que habían pasado ya un par de meses de nuestro ingreso a la preparatoria (durante el escrito tuve un lapsus y escribí universidad en vez de preparatoria... tú sabes que es la única universidad que yo reconozco, ahí aprendí a querer(te)), creo que ya me gustaba Lucía Nava -hoy un marrano- cuando un espectáculo se reveló ante mis ojos.
Él (tú) iba a mostrarle una cartulina a su novia con la que había empezado a andar en uno de los descansos anteriores a ese momento, recuerdo un "te amo" o algo así en la cartulina. No era la primera vez que lo veía, rf se llamaba, entonces sólo era raúl y era de la banda. La chica terminó con él esa misma tarde camino a su casa (después ella y yo fuimos buenos amigos y haste me sentí un poco enamorado de ella al final de ese año). Alto, cabello con un gran copete (aún usa el copete), delgado, mucho más delgado que yo, que cualquiera, ojos grandes, muy grandes, capaces de mirar lo que otros ojos no veían... triste y apasionado, él era lo que yo estaba buscando.
Recuerdo mucho sus (tus) dedos golpeando el barandal y diciendo con esa voz de ultratumba, esa voz que aún hoy hace que mis pies caminen hacia otro lado: "checa esta percusión", sí era (eras) músico.
No sé cómo, no quiero saber, a partir de ese día él, sin saberlo, sin quererlo, ignorándolo aún hoy, se convirtió en la mitad de mi vida, en mi familia, en mi hermano, en la única persona por la que daría mi vida, él, rf, el rf que ya no está...
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