Saturday, February 28, 2009

de la creencia

Yo creí en el psicoanálisis, yo creí en el amor, yo creí en la familia, creí en el conocimiento, creí en mis padres, creí en mis abuelos, creí en la escuela y el trabajo, creí en Diós, los ángeles y el demonio, creí en las noticias, en la tele y los periódicos, creí en la información. Yo creí en la verdad y entonces creí en las mentiras, creí con fuerza en la sinceridad y creí en los otros; creí en cada persona y en los grupos de personas, creí en la fuerza de la masa y en las ganas de libertad: yo creí en la libertad y luché por ella. Yo creí que estábamos juntos, tú, yo, todos; que cuidábamos unos de otros, que eran pocos los que hundían y muchos los que lo evitaríamos tarde o temprano. Yo creí en la políticay en el liderazgo, creí en la filosofía, creí en la pintura y creí en la música, más que nada creí en la música y entonces hice un grupo y creí en él y así creí que las personas querían algo nuevo para crear algo nuevo y ellos quisieron afiliarse a lo que fuera; creí que éramos cazadores y no carroñeros -o carroña. Yo creí en mí y en ti y en ellos y en todos y en muchos más; creí en los reyes magos y en el pecado, creí en la libertad sexual y en la fidelidad, creí que las parejas eran de a dos y de sexo contrario y luego creí que yo no necesitaba creer en eso y creí que todos lo habíamos dejado atrás juntos y emprendí la marcha junto a todos y creí que corríamos juntos porque yo creí que éramos iguales. Y creí en el pasado y en le sabor de lo viejo y creí en el futuro y en el placer de lo nuevo y creí en el presente y leí libros y di besos y destendí camas y comí tacos y caminé por calles y produje dinero y lo gasté y compre cosas y me corté el cabello y me puse arracadas y vi caricaturas y muchas películas que ya ni recuerdo y creí tanto y tanto que prometí, me prometí y le prometí a otros; yo creía tanto en tanto que me atreví a hacer promesas de eternidad, de prosperidad, de mañana y del resto de la vida. Fui tan creyente, pero tan creyente que miré al frente y tuve esperanza -legado maldito de Pandora- y la llevé a todos lados y la almorcé, comí y merendé y la empaqueté y comencé aregalarla por montones a gente hambrienta de lo mismo... y me odié.

Y me odié tanto que cada vez que miraba atrás odiaba lo que había hecho, las formas de libertad, los permisos que daba y que me daba, las palabras que usaba, los cuentos que contaba; odié más las promesas que hacía y el esfuerzo que ponía en cumplirlas y cómo dejaba año tras año cumpliendo para soportar mi creencia, porque si los otros podían seguir creyendo yo estaba tranquilo aunque yo ya casi no creyera. Odié tanto el ser creyente, creyente de Diós, de ti, de todos, de ellos, de mis padres, de mi, que resultó insoportable estar conmigo día a día, mes y año; odié ser yo y hubiera odiado igual ser otro porque lo odié todo: el psicoanálisis y el amor y la música y la pintura y la escuela y el saber y los libros y la política y la libertad y la esclavitud. Lo odié todo.

Y esta mañana miré hacia atrás y vi que creí y que luego odié y que odiar no era más que seguir creyendo. Y pude ver que creer me había ayudado a dejar de creer (tal vez casi completamente). Y descubrí que nunca creí en la amistad y siempre tuve amigos y cada uno de ellos está aún conmigo y me abrazan cada que los veo y hablamos y hablamos y hablamos de lo que nos gusta, pero más de lo que no nos gusta de estar aquí. Y dejé de creer que todos quieren los mismo, que todos piensan la amistad como yo lo hago, y decidí compartirlo con cualquiera y me impresiona qué poca gente quiere acepta este viaje; pero cada uno de los que se han subido a la nave gozan la compañía en la soledad a la que estamos condenados. Y hoy sólo, solo espero que nadie se baje.

Monday, February 23, 2009

Yo sé que nadie entiende nada de esto, pero no tocar de verdad me está matando. Hacía años que no ideaba formas de hacerlo.

Sunday, February 22, 2009

Is it over?

No. It´s just growing

i just wanna hear an other song...

for ever

The promise land

Hace tanto que me prometieron eso... Siempre pensando: "hay algo más", "tiene que haber algo más", "no podemos estar reducidos sólo a esto".

A mi no me gusta aquí, nunca me ha gustado y no creo que llegue a gustarme. Está tan lleno de ciegos y de destino; está tan lleno de mi a donde quiera que voy; tan lleno de milenios de otros hombres que viven en cada palabra que digo, en cada cosa que siento. ¡Cansa!

Pero me gusta mucho Pink Floyd y el Fender fretless que me mira recargado en la pared de la sala de mi casa esperando que los cobardes de mis amigos se den cuenta que ya estamos llegando a la mitad del camino y que el resto será más rápido. Me gusta leer. Borges -desgraciado argentino- me roba horas de la vida mientras me muestra que yo no he leído jamás. Y me gusta comer, me gusta mucho comer y soy un miserable ser humano que no sabe de comida más allá de la masa de maíz que devora todo lo que tragamos en este país tercermundista.

Y sin embargo no me voy, no sé por qué no me voy, no entiendo por qué no me he ido. Y sin embargo, espero a Radiohead en un mes y a David Gilmour en una vida y a Love and Rockets en la guitarra de rf a quien junto con aa también espero, anhelo y extraño. Y espero que aquí ya no pese más y que allá sea también más ligero y que más allá un avión se desplome mientras wish you were here retumbe en mi corazón como siempre.

Pero nada pasa. Voy a bañarme como todos los días y a lavar mis dientes porque hay otros que no me soportarían de otra manera. Voy a salir a la calle y volveré con ropa nueva, como si el huracán no estuviera en cada célula de un cuerpo que ya ni siquiera es mío... ¡Extraño ser adolescente!

Friday, February 13, 2009

marcelo: te odio

¿tráfico? Es ridícula esa palabra cuando uno trata de viajar hacia cualquier lado cercano al ex circuito interior, hoy llamado circuito bicentenario. Tres horas de la roma a polanco y de regreso: es un insulto. Todavía se quejan de la contingencia, si tienen a los coches estacionados diez o quince veces más de lo que estarían si no hubiera obras... Cerdos los odio.

je ne sais pas

Wednesday, February 11, 2009

Sí, soy un perverso

AJ pasó diez años a lado de JA, en ese tiempo algo resultó constante:  Usted -decía el psicoanalista- es un perverso.  Usted tiene problemas con la ley... en fin.  Creo que JA es en verdad un perverso; JA no cree en la ley, no la respeta y no piensa en ella como algo inquebrantable.  Para JA la ley no existe.  Quizá por eso ha buscado una relación diferente a la de amo con todos los que hasta hoy han decidido acompañarlo; tal vez es por ello que se ha esforzado por nunca ser padre o maestro o psicoanalista.  JA ha invitado a cada persona a acompañarse con él y con otros, ha apostado por no ser maestro sino un simple hombre más que se pregunta por la humanidad entera en sí mismo.  Quizá por eso JA sea una risotada y AJ no sea más que una queja.

Por cierto...

otra vez me gusta la escuela, así es como me la imaginé siempre

Heidegger

A la sombra de un árbol, con el sol a plomo y un montón de gente paseando alrededor, la intensidad de un hombre comentando a Nietszche me hizo sentir que valía la pena agarrar un libro otra vez.  No sé, muchos colores esta tarde, mucho verde y mucho amarillo, hacía meses que no pasaba de un gris opaco a un azul insípido, pero hoy Zaratustra habló de nuevo.