Tuesday, August 25, 2009
¿Lo merecemos?
¿Merecemos que rebajen las becas? Quizá sí, quizá merecemos que las quiten definitivamente, ¿es que no se han dado cuenta que no estamos produciendo nada? ¿que ir a una sierra a escuchar y relatar historias que decenas de otros han relatado ya no es más que perder el tiempo? además, ¿cuántos mantenidos viven por las becas conacyt? yo conozco varios, varios que no tienen nada hasta que tienen siete mil pesos que conacyt otorga para P R O D U C I R, para pensar y fabricar aportaciones para las ciencias a las que apuesta; pero lo que nosotros hemos hecho es refritos y refritos de trabajos anteriores, de pensamiento que está más que gastado, ritualizado podríamos decir ahora. ¿Quién aporta a la teoría? ¿Quién derrumba lo establecido? ¿Quién inventa un método o una escritura? ¿Quién regula eso? ¿Quién estudia en la academia? ¿y quién rige la academia que permite que cualquiera tenga una beca para comprase cervezas y pagarse un departamento de soltero?
¿Merecemos que bajen las becas, que las retiren definitivamente? Tal vez, tal vez ya sea hora de poner las cosas en su lugar; tal vez sea hora de impedir que una serie de extranjeros que no tienen nada en sus países vengan a vivir una buena vida a México con dinero que se brinda al pensamiento y no a la falsedad de un ejercicio que no se realiza con dignidad. ¿Merecemos que bajen o retiren las becas? Tal vez... pero, ¿qué pasará con el dinero, con los que lo hacen bien, con los que usan la beca para darse tiempo de producir y no de vacacionar dos o tres años?
Esos, esos que valen la pena para el pensamiento universal, escasean en México y quizá ya escasean en el mundo, sin embargo, esos que quieren pensar y hacer y producir encontrarán caminos para seguir haciéndolo, porque aquellos que están dispuestos a llevar el pensamiento de la humanidad a limites que éste no conoce, no se espantan por que les quiten mil, dos mil o siete mil pesos, esos no detendrán su conocimiento por unas monedas, esos seguirán a pesar de todo, porque vivimos en un país pobre pero con posibilidades para los que se esfuerzan y las buscan, CONACyT es una de ellas y es una lástima que hayamos llegado al grado que esta instancia retire apoyos que algunos otros lucharon por conseguir para los estudiantes mexicanos (y hasta extranjeros). Pero quizá es porque nosotros, los encargados de hacer crecer y prosperar estos apoyos, no hicimos nada para mantenerlos, al contrario, los exprimimos y no dejamos jugo para las siguientes generaciones.
Hoy queremos remediar esto, cuando hay gente que no puede leer más que en español y aspira a un doctorado, cuando las tesis no son más que un montón de información recopilada gracias a wikipedia y al copy/paste que windows nos obsequió hace años.
No quiero que reduzcan las becas ¡claro que no quiero! Pero es lamentable que hayamos llegado a esto y que ahora queramos defender lo que nosotros mismos tiramos a la basura. Se trata de valor y, discúlpenme, pero nosotros no sabemos valorar.
¿Merecemos que bajen las becas, que las retiren definitivamente? Tal vez, tal vez ya sea hora de poner las cosas en su lugar; tal vez sea hora de impedir que una serie de extranjeros que no tienen nada en sus países vengan a vivir una buena vida a México con dinero que se brinda al pensamiento y no a la falsedad de un ejercicio que no se realiza con dignidad. ¿Merecemos que bajen o retiren las becas? Tal vez... pero, ¿qué pasará con el dinero, con los que lo hacen bien, con los que usan la beca para darse tiempo de producir y no de vacacionar dos o tres años?
Esos, esos que valen la pena para el pensamiento universal, escasean en México y quizá ya escasean en el mundo, sin embargo, esos que quieren pensar y hacer y producir encontrarán caminos para seguir haciéndolo, porque aquellos que están dispuestos a llevar el pensamiento de la humanidad a limites que éste no conoce, no se espantan por que les quiten mil, dos mil o siete mil pesos, esos no detendrán su conocimiento por unas monedas, esos seguirán a pesar de todo, porque vivimos en un país pobre pero con posibilidades para los que se esfuerzan y las buscan, CONACyT es una de ellas y es una lástima que hayamos llegado al grado que esta instancia retire apoyos que algunos otros lucharon por conseguir para los estudiantes mexicanos (y hasta extranjeros). Pero quizá es porque nosotros, los encargados de hacer crecer y prosperar estos apoyos, no hicimos nada para mantenerlos, al contrario, los exprimimos y no dejamos jugo para las siguientes generaciones.
Hoy queremos remediar esto, cuando hay gente que no puede leer más que en español y aspira a un doctorado, cuando las tesis no son más que un montón de información recopilada gracias a wikipedia y al copy/paste que windows nos obsequió hace años.
No quiero que reduzcan las becas ¡claro que no quiero! Pero es lamentable que hayamos llegado a esto y que ahora queramos defender lo que nosotros mismos tiramos a la basura. Se trata de valor y, discúlpenme, pero nosotros no sabemos valorar.
The hand that wrote this letter
Sweeps the pillow clean
So rest your head and
read a treasured dream
I care for no one else but you
I tear my soul to cease the pain
I think maybe you feel the same
What can we do?
I'm not quite sure what we're supposed to do
So I've been writing just for you
They say your life is going very well
They say you sparkle like a different girl
But something tells me that you hide
When all the world is warm and tired
You cry a little in the dark
Well so do I
I'm not quite sure
what you're supposed to say
But I can see it's not okay
He makes you laugh
He brings you out in style
He treats you well
And makes you up real fine
And when he's strong
He's strong for you
And when you kiss
It's something new
But did you ever call my name
Just by mistake?
I'm not quite sure what I'm supposed to do
So I'll just write some love to you
Sweeps the pillow clean
So rest your head and
read a treasured dream
I care for no one else but you
I tear my soul to cease the pain
I think maybe you feel the same
What can we do?
I'm not quite sure what we're supposed to do
So I've been writing just for you
They say your life is going very well
They say you sparkle like a different girl
But something tells me that you hide
When all the world is warm and tired
You cry a little in the dark
Well so do I
I'm not quite sure
what you're supposed to say
But I can see it's not okay
He makes you laugh
He brings you out in style
He treats you well
And makes you up real fine
And when he's strong
He's strong for you
And when you kiss
It's something new
But did you ever call my name
Just by mistake?
I'm not quite sure what I'm supposed to do
So I'll just write some love to you
¿?
¿Cómo puede ser que animales tan coloridos sean los más venenosos? Porque, en definitiva, hay libros con portadas hermosas pero que no son más que mierda. En conclusión: no siempre un bello cascarón contiene una hermosa ave...
Tuesday, August 04, 2009
Receta
La venganza es un plato que se prepara con paciencia, debe olerse varias veces antes de servirlo pero nunca hay que precipitarse en probarlo; siempre debe servirse bien cocido para evitar efectos secundarios. Este platillo suele ser muy dulce pero no por eso debe consumirse en pequeñas porciones, debe comerse todo de una buena vez, no debe reservarse nada para después, si ha sido bien cocinado una sola porción será suficiente; eso sí, la porción debe ser abundante para degustar cada uno de sus ingredientes (ira, rencor, rabia, etc.).
El ingrediente principal (un ego herido) debe cuidarse muy bien antes de la preparación, debe evitarse cualquier contacto con otros de los ingredientes previo a la cocción. Deberá matenerse un tiempo aislado y conseguir enfriarlo de manera que no pueda verse afectado por ninguna emoción causada por el aumento de la temperatura. Una vez que se encuentra bastante frío, entonces debe ponerse en marcha la receta, marinándolo en corage con una pizca de promesa. Al servirlo deberán ponerse primero todos los ingredientes juntos y finalmente servir el ego aún frío en el plato principal; una vez hecho esto, la venganza encontrará la mezcla perfecta y generará uno de los sabores más intensos y más placenteros de la cocina universal.
Si este plato es bien cocinado y se come en el momento justo dejará siempre un sabor a descanso aderezado con olvido sin mencionar un exquisito gusto de libertad.
Una vez terminado el plato no será necesario preparar otro sino hasta una nueva cosecha de malas acciones que, si los ciclos del mundo son justos, será muy difícil que vuelva a suceder.
Mal preparada, la venganza toma un aspecto descolorido parecido al amarillo y se transforma en revancha. Este plato, aunque sabe bien, nunca es suficinte, genera irritación y a veces adicción; anula el cálido sabor del olvido e impide al descanso soltar todo su aroma. Además, los restos de una revancha pueden generar más revancha donde sea y esta puede resultar nociva para el resto de los ingredientes de la cocina de la vida.
La mayoría de los seres humanos no saben preparar venganza, más bien son comedores de revanchitas mediocres. El secreto es conseguir una buena dosis de olvido para el platillo final y lo principal, comerse todo el ego herido ya que el sobrante de esta carne se pudre muy fácilmente y produce un hongo que es muy difícil de eliminar, mismo con el cual se preparan las peores revanchas, esas que saben igual que el amor desesperado. En este caso siempre quedará un sabor a humillación que durará días en el paladar antes de desaparecer y casi nunca totalmente.
La principal diferencia entre revancha y venganza es que la primera genera padecimeinto en el degustante, la segunda placer. Así que si no prepararán bien su venganza mejor no cocinen revanchas y dejen a los grandes hombres hacer la gran comida.
El ingrediente principal (un ego herido) debe cuidarse muy bien antes de la preparación, debe evitarse cualquier contacto con otros de los ingredientes previo a la cocción. Deberá matenerse un tiempo aislado y conseguir enfriarlo de manera que no pueda verse afectado por ninguna emoción causada por el aumento de la temperatura. Una vez que se encuentra bastante frío, entonces debe ponerse en marcha la receta, marinándolo en corage con una pizca de promesa. Al servirlo deberán ponerse primero todos los ingredientes juntos y finalmente servir el ego aún frío en el plato principal; una vez hecho esto, la venganza encontrará la mezcla perfecta y generará uno de los sabores más intensos y más placenteros de la cocina universal.
Si este plato es bien cocinado y se come en el momento justo dejará siempre un sabor a descanso aderezado con olvido sin mencionar un exquisito gusto de libertad.
Una vez terminado el plato no será necesario preparar otro sino hasta una nueva cosecha de malas acciones que, si los ciclos del mundo son justos, será muy difícil que vuelva a suceder.
Mal preparada, la venganza toma un aspecto descolorido parecido al amarillo y se transforma en revancha. Este plato, aunque sabe bien, nunca es suficinte, genera irritación y a veces adicción; anula el cálido sabor del olvido e impide al descanso soltar todo su aroma. Además, los restos de una revancha pueden generar más revancha donde sea y esta puede resultar nociva para el resto de los ingredientes de la cocina de la vida.
La mayoría de los seres humanos no saben preparar venganza, más bien son comedores de revanchitas mediocres. El secreto es conseguir una buena dosis de olvido para el platillo final y lo principal, comerse todo el ego herido ya que el sobrante de esta carne se pudre muy fácilmente y produce un hongo que es muy difícil de eliminar, mismo con el cual se preparan las peores revanchas, esas que saben igual que el amor desesperado. En este caso siempre quedará un sabor a humillación que durará días en el paladar antes de desaparecer y casi nunca totalmente.
La principal diferencia entre revancha y venganza es que la primera genera padecimeinto en el degustante, la segunda placer. Así que si no prepararán bien su venganza mejor no cocinen revanchas y dejen a los grandes hombres hacer la gran comida.
Saturday, August 01, 2009
Yo leí el principito
Y ahí leí la historia de un rey que era rey de todo y que sólo tenía un súbdito: el principito; sin embargo, éste no quería ser su súbdito y decidió irse. El rey, a mi parecer desesperado, le dijo que no se fuera, que lo haría primer ministro. El principito se fue -aquél estaba loco- y dejó sin súbdito a un rey que ya no pudo ser rey. Lo que nos demuestra que a los reyes y a las reinas los hace uno.
¿Por qué?
¿Por qué te equivocas? ¿Por qué eres tan ciego? ¿Por qué crees haber encontrado ahí un oasis en el desierto de la eterna carencia en la que hemos vivido desde niños?
Tú estás equivocado y lo sabes y lo sabes más que nadie y te empeñas en creer que acertaste, que estás en un palacio cuando no estás más que en una vecindad de colonia suburbana. Estás equivocado. Tú sabes que estás equivocado. Te empeñas en hacerte creer que no estás equivocado, te empeñas en hacernos creer que no estás equivocado, pero cada día cuando te despiertas, cuando volteas y miras el terreno que pisas, cuando observas lo lejos que está de parecerse a lo que siempre has buscado, cierras los ojos y tratas de no ver y lo haces porque crees que ya es hora, que debes por fin establecerte en un terreno sólido (como si éste lo fuera), pero te equivocas, el camino recien comienza y tú crees que ya es tarde: ingenuo. Para el tiempo de pensar que es tarde falta tanto; pero la urgencia por parar ahora el tren te hace no ver que la verdadera estación te espera a mucha distancia de donde hoy, crees haber encontrado el sitio de llegada.
No pregunto por qué te equivocas, sé de qué estás hecho y sé la razón; mi pregunta es por qué insistes en creer el cuento que te estás contando, por qué tú pareces querer dejar de ser valiente, si tú me has hecho valiente, si tu compañía ha sido suficiente para que yo sea valiente: lo sabes, lo sabes mejor que nadie, pero ya no le apuestas a esa carta, sólo porque otros pobres bañados en oro dicen que hay que ser diferente, dicen que hay que ser igual.
Pero te equivocas, no hay que dar la vida para tener un album de fotos.
Tú estás equivocado y lo sabes y lo sabes más que nadie y te empeñas en creer que acertaste, que estás en un palacio cuando no estás más que en una vecindad de colonia suburbana. Estás equivocado. Tú sabes que estás equivocado. Te empeñas en hacerte creer que no estás equivocado, te empeñas en hacernos creer que no estás equivocado, pero cada día cuando te despiertas, cuando volteas y miras el terreno que pisas, cuando observas lo lejos que está de parecerse a lo que siempre has buscado, cierras los ojos y tratas de no ver y lo haces porque crees que ya es hora, que debes por fin establecerte en un terreno sólido (como si éste lo fuera), pero te equivocas, el camino recien comienza y tú crees que ya es tarde: ingenuo. Para el tiempo de pensar que es tarde falta tanto; pero la urgencia por parar ahora el tren te hace no ver que la verdadera estación te espera a mucha distancia de donde hoy, crees haber encontrado el sitio de llegada.
No pregunto por qué te equivocas, sé de qué estás hecho y sé la razón; mi pregunta es por qué insistes en creer el cuento que te estás contando, por qué tú pareces querer dejar de ser valiente, si tú me has hecho valiente, si tu compañía ha sido suficiente para que yo sea valiente: lo sabes, lo sabes mejor que nadie, pero ya no le apuestas a esa carta, sólo porque otros pobres bañados en oro dicen que hay que ser diferente, dicen que hay que ser igual.
Pero te equivocas, no hay que dar la vida para tener un album de fotos.
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