Tuesday, June 07, 2011

l'histoire

1

La historia que no cuentas. Acción. El director tiene que crear una escena de sexo entre dos mujeres -a las que no les gustan las mujeres. Visualizarla no es difícil, ha estado ahí por años, sólo han cambiado el auto, la rubia y él que siempre se ha buscado mujer. En el fondo es quizá una escena que no podrá lograrse o quizá que siempre se ha logrado: su papel es ser testigo o escritor o director y él no puede ser director y actor. Él no.

Acción. Las manos donde él desea ponerlas, los besos como quiere verlos, el auto, la noche. La escena completa necesita luces, un crew, varios intentos de conseguir el dinero, frustraciones, otros intentos. Una historia que no termina aquí pero que lleva hasta este punto y, al mismo tiempo, otra historia que quién sabe si se venga escribiendo desde la eternidad, pero que cuaja desde los años de juventud del escritor. Ahí chocan el amor, su amor y el cine, su cine. En la escena está él, eterno testigo de esa cosa que quiere: ¿ser mujer? Decirlo así sería pensar simple, como simple es pensar que eso es lesbianismo. Él quiere esa escena, la escena de amor, quiere creer que el amor exsite así y quiere filmarlo, quiere ser testigo y que todos sean testigos de su apuesta. Eso no se atreve a filmarlo.


Lo que no dice:
que él quiere estar ahí.

Mentira.

Lo que no dice es
que él no quiere estar ahí.

Un día después lo hizo.


Pero no se puede filmar. Porque no se puede filmar que filmas. ¿Cómo puedes filmar lo que se silencia sin silenciarlo otra vez? Lo que la película no dice:

Había ganado. Después de varios intentos que habían hecho ridícula la insistencia su nombre apareció en el diario. En ese momento ella era la única cosa segura. Ella sería él. Comenzaba una búsqueda nueva: la amada. Hay que buscar de quién enamorarse. Él sabe -porque sabe- que ese personaje no es estático, no puede elegirse aunque ha sido elegido hace ya tantos años, desde el principio. Todas. Sin embargo, se mueven, crecen, maduran, cambian, sólo se han quedado inmóviles en el eterno fracaso del que se hace charla año tras año. Hay que buscar al personaje de hoy (por eso murió el señor Colina Azul). Hay que buscar a quién amar y eso ya es la película.

La película queda decidida cuando N. aparece. Se terminó la búsqueda. Ahora el rodaje. Pero la otra película sigue cuando aquella que era él se vuelve demasiado él. Demasiado él como para seguir en escena, porque él es testigo no actor. Por eso ella no pudo hacerla. Se moría por hacerla pero no quizo hacerla. Hacerla sería no ser él. Fue perfecta. Otra película se escribe.


2

Ella se había enamorado de él. ¿Por qué? Porque él no se parecía a nada. Porque todo alrededor estaba lleno de destino. Él no. Hasta los perros se parecían ya a la historia de alguien más, incluso a la televisión. El sexo, el amor, la vida, todo parecía destinado. Él no. Él aparentaba lo que aparenta: saber. Ella le compra la pariencia. Ella es actriz y vive de la apariencia. Ella cree que él sabe y que puede mostrarle. Él le muestra. Ella le cree. Él le muestra todo, incluso que no se soporta. Ella lo soporta. Ella cree que lo ama. Él sabe que es querido ahí.

Los dos acuerdan seguir, ella no sabe hasta cuándo ni hacia dónde; él hasta que inicie la película, su película. Ella aprende. Él enseña. Se enseña. Él duda, está a punto de dar la vuelta. Gana su guión. La historia no puede seguir. Ella llora. Días y noches ella llora. Lo busca. No está. Se percata de que se busca. Se busca donde creía haberse encontrado durante varios años. No estaba ahí. Desconcertada duda. No sabe si esperar o dejar de esperar. Espera. Suena el teléfono.

3

Harto de sí mismo despide a la actriz a penas unos días antes de la filamación. No hay tiempo para buscar(se), no podrá encontrarse. Es momento de buscar una verdadera actriz, alguien que lo conozca, que haya visto el papel que lo entienda. A. es la única, actúa y lo conoce, ha visto el papel cada día durante varios años. (Ella lo ama). Ella lo hará.

Lo que no dices es que ella te ama. Y que ella te conoce. Sabe qué te gusta. Quién te gusta. Cúanto.

Ella lo ama. Le rompe el corazón la cara de imbécil que pone ante N., ante ella nunca la puso. Ella lo ama y lo vió partir. Ella no es más racional que eso. Nada está en juego. Ella también es testigo de la historia. Ella tiene que actuar y testificar la historia, lo que no se dice. Tiene que ser él y ver que él es él y que N. es el personaje y la persona de él, su él -ella cree. Ella sabe que ya no hay la otra historia. También sabe que no le gusta ser testigo. Ella es actriz no directora. Ella lo ama. Ella sabe que él puede ser amado. Por cualquiera. Por una niña tonta. Ella sabe por qué él puede ser amado. Lo conoce. El personaje, su personaje vivió una petite histoire con ella. No quiere que N. lo ame. La enamora.

Lo que no dices es la otra película, la que no se filma.

El director lleva años enamorado de la misma chica, alguna vez hizo un intento estudiantil de filmarla: Nunca hubo actriz, de hecho hubo actrices. Esa es la historia, ese personaje es inaprehensible. Lo que no se filma y no se filmará es el triángulo que se forma: La amada que no sabe nada, es una actriz, ignora y trabaja. El director que filma la imposibilidad de su historia una y otra vez. Y ella, la actriz que suple y que realiza. La que lo ama.

Ante la escena de sexo él dice: lo que no digo es que yo quiero estar ahí. Eso es lo que debería filmarse. No es tan cierto. Lo que no dice, lo que no se dice es que esta historia no es nueva, que la amada no es especial, es la que es hoy. Lo que no se dice es que la suplente hace dos papeles, se hace a sí misma y a él. Y a él lo ama.

Él ama a la rubia. Ella lo ama a él. Si la rubia lo ama será la guerra. Ella se esfuerza. Ella se hace él para que la rubia lo ame. En ella. Él persigue el círculo. Ella también. La rubia resulta. Ese es el amor. Y eso no se filma. No se dice. Se actúa.

Lo que no dices es que la película es producto, que en ella no pasa nada, que todo pasa mientras se hace. En silencio.

Al final cada historia se aleja de la película. París espera a N., el futuro al director, la inevitable ruptura a la suplente, la duda al escritor de este texto. Al final no ha pasado nada.