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domingo, 2 de marzo de 2014

COMO ME GUSTA

Tengo 44 años (si, para bien y para mal). Echo la vista atrás y veo muchas cosas en la agenda. Unas me gustan y otras no tanto. Recuerdos que hacen reír y otros que hacen llorar. Tengo cicatrices en el cuerpo, en el ama y en el corazón. Recuerdo fotos, excursiones, trabajos y celebraciones. Tardes de lluvia y siestas en la piscina. Tengo soledades y compañías. Lágrimas y risas.

Todo lo doy por bueno. Todo menos cuando me dejé llevar. Cuando no fui fiel a mi misma.

No me malinterpreteis. Muchas veces me ha dado igual. Puede que me gustaran todas las opciones. Playa o montaña, norte o sur, en tu casa o en la mía. No hablo de esas ocasiones.

Hablo de las otras. Esas en las que callé, en las que mi opinión me guardé. Aquella vez y la otra, y la otra y la otra, en las que hice lo que los demás decidieron, lo que "hay que hacer". Cuando hice las cosas "Como Dios manda". Mientras veía como mi ánimo se encogía o cómo un instante de felicidad se alejaba.

Soy mujer. Soy frágil y fuerte. Soy clara a ratos y un marasmo de dudas al siguiente. Soy alegre, justa, un poco más solitaria de lo que pensaba… Y muchas cosas más.

Y quiero seguir siendo yo. 

Así que si. Cambié la plancha por un largo paseo por el campo. Hay un zapatilla viuda en una esquina del salón. Si quiero escribir puedo hacerlo en cuaderno o en la red. No tengo la casa puesta para las visitas. No tengo un salón para lucir y quizá las cortinas no terminan de cuadrar. El maletero del coche está desordenado, pero me lleva a la nieve, al golf o al rastro.

Lo reconozco, algún calcetín no está emparejado y los bajos de algún pantalón se quedaron un poco "de aquella manera". Busco trabajar como me gusta (dentro de cómo me dejan) y en lo que me gusta. No suelo mantener amistades que no siento como tales. No quiero mentir, así que ojito cuando me pidas opinión -aunque ahora puedo ser más diplomática-. 

Quiero vivir como me gusta a mí. Que puede que sea como Dios manda, o no. No tengo que estar en guerra con todos los demás, sólo quiero cancha y respeto.

domingo, 13 de octubre de 2013

TODO ESTÁ DONDE TIENE QUE ESTARr

De vez en cuando, la vida se te descoloca. Nada del otro mundo. Nada para ser escrito en mayúsculas. Tengo trabajo fijo, tengo una familia que me quiere, tengo una esposa que me ama tanto como yo a ella. Tengo un techo, tengo para comer y hasta para salir a tomar algo.

Pero muchos de los que estáis en situación parecida, sabéis que no es óbice para sentirte mal. Demasiado estrés en el trabajo, o planes a largo plazo -o corto- que no terminas de ver. Proyectos que no acaban de salir, ni bien ni mal pero que no terminas de ver.


Son momentos en los que tu interior se altera. Sientes que eres incapaz de poner en orden las prioridades del día, de la semana o de tu vida. Todo parece seguir igual, pero tú te has quedado en la orilla. Sin barca y con un remo.

No suelen durar mucho estos momentos. Por lo que todo se soluciona en unas horas. Como el reajuste necesario para algunas máquinas. Pasado el tiempo, el reloj vuelve a cero y empezamos otra vez. No es que no haya pasado nada, es que lo has superado.

Esta vez, arrobita se percató. Como no está acostumbrada, se extrañó y buscaba mil formas de ayudar. Pero es que, por más que me preguntara, ni yo sabía como ayudarme. Sólo dejar correr el tiempo. Y decirme que "No tenía que perdonarme nada. Porque no había nada que perdonar". Porque parece que el tiempo que tardas en reajustarte "es tiempo perdido". Nada más alejado de la realidad. Es tiempo necesario.

Por la noche, no encontraba el sueño. Habían pasado las horas y la desazón aumentaba, por no haber encontrado el camino de la hora cero. En la oscuridad, mis ojos se clavaban en el techo. Y sentía cada segundo caer del reloj.

Por la mañana el sol, el caminar por el campo, el almuerzo y la compra han ayudado a que mi ánimo se normalice.

Pero no ha sido completo hasta la siesta. Mientras la perra dormitaba sobre mi costado, estirada como yo a lo largo del sofá. Su suave respiración -y algún ronquidito- me calmó. Igual que acariciarla sin prisa, sin objetivo. Sólo porque es un puro placer. 

Mientras los capítulos de "Elementary" avanzaban y la tele y la luz del sol recorría la pared de en frente. Me quedé mirando la pared. Un cuadro, dos desconchones pequeños y un velcro -regalo de la anterior inquilina-. Todo en una pared de color crema que no dice ni desdice mucho. Ni poco.

La estantería está cargada de libros, incienso, pilas, cajas y detalles. En un orden que nadie ha elegido del todo. La mesa es un bullir de vida e ideas en pleno crecimiento -mi madre diría "desorden y más desorden".

Pero, he llegado a la conclusión de que somos así. Que yo soy así. Voy y vengo. Empiezo mil cosas y algunas las termino. Otras quedan madurando hasta su momento.

No es que me perdone. Es que no hay nada que perdonar. Sólo es un reajuste.
Todo está bien, todo está donde tiene que estar.




lunes, 22 de abril de 2013

ALGO ESTÁ CAMBIANDO TRALARÁ


Hace un par de días, mientras paseaba mi linda perra, me detuve en un descampado cercano a un garaje abandonado. En lo alto del mismo, había unas chicas -y algún chico- jugando. Lo poco que pude ver no me sorprendió, dos chicas bailando abrazadas ¿Cuántas no lo hemos hecho en la infancia? Hacíamos todos los papeles, con la mayor de las naturalidades. 


Pero lo sorprendente fue escuchar retazos de su conversación. Era una "bollohistoria" o "tortirromance", eso siempre dicho por ellas. Perplejita me quedé. ¿Ahora también se juega a las bollo-relaciones? No podía dilucidar la edad de los presentes -apenas si podía ver un brazo, un par de troncos,..-, pero sentí curiosidad. 

Quizá las nuevas generaciones -las que están por venir- realmente no tengan problema con jugar con esa orientación como una más. Igual que se empiezan a ver personajes gays en los videojuegos.


martes, 19 de febrero de 2013

MIMOS

Lllega un momento, en la vida de toda persona, que ha de afrontar unas necesidades urgentes y vitales. Da igual la edad, puede aparecer en cualquier momento, en cualquier circunstancia.

Estás tan bien y de pronto, empiezas a estornudar, a tiritar o a visitar el baño con demasiada frecuencia. El cuerpo deja de seguirte el ritmo y tira por el suyo propio. Te ralentiza, te carga de mocos, de fiebre, de dolor o todo junto.

Y es justo en ese momento, a traición, sin aviso previo, sientes una necesidad imperiosa de mimitos. Alguien que te acerque un vasito de agua, una manzanilla, una almohadita o un pañuelo de papel. Te sientes desvalida si no se acercan a ti y te besan la frente, te susurran que les llames para lo que sea o te acarician la mejilla mientras te miran con ojos tiernos.

Y te sientes una ovejita desvalida en un día de lluvia.

Benditos mimos, que hacen más llevadera la enfermedad.

domingo, 25 de marzo de 2012

TODAVIA SE ME ESCAPAN LAS MANOS

Todavía se me escapan las manos cuando te tengo cerca. Hoy, en el metro, el tiempo corría a su favor. A favor de mis manos. Despiertas, sin prisa y juntas.

Mis manos cobran vida en esos momentos. Les urge salir de los bolsillos, soltar bolsas o revistas. Con una urgente necesidad, con hambre, se aproximan a ti. Mis manos ladronas, quieren llevarse el contorno de tu cintura. Tienen hambre y se alimentan del calor que propagas. Y me das más hambre.

Esa necesidad corre por mis venas y me llena. Mis ojos ya se clavaron en ti, sin poder desprenderse de tus ojos. Mi boca se despierta. Siento que mi cuerpo responde a la llamada de mis manos. Que quieren acercarse a ti. Que buscan proximidad.

Sin darme cuenta, sin evitarlo, mis piernas se plantan frente a ti. Abriendo camino a mis manos. Mi cuerpo te mira, te siente, te respira.

Y mis labios, como suaves ladrones de guante blanco, se acercan imperceptiblemente a tu boca. Te rozan y buscan un beso. Crean un beso desde la magia de los labios que se imantan.

Y qué más da que la gente pueda mirar. Ya pasó el tiempo de ocultarse. Algo tan bello no debe vivir siempre en la oscuridad.

Te quiero, te busco y me ofrezco a ti. 

Todavía te busco, todavía se me escapan las manos hacia ti. Y que dure.

domingo, 12 de febrero de 2012

LA CULPA FUE DEL CHA-CHA-CHÁ

Leo con estupor ciertos artículos y entradas de blogs, hablando sobre los españoles que se han ido fuera. Españoles que se han ido tras ver lo bien que les va a los que salen en españoles, madrileños, gallegos, vallecanos o quien toque, por el mundo.

No me lo puedo creer.

¿De verdad se puede echar la culpa de la mala situación de esas personas, en los países del norte de Europa, a la imagen que da el programa de turno?

Es como si voy a un país de Africa y me quejo de que hay edificios, gente en traje normal, con trabajo, coches, teles y demás. Porque los documentales de las dos me han mostrado sólo tribus con casas de ramitas, leones, bichos enormes y pájaros fornicando en lo alto de una rama.

O que me crea que todo en Marbella es oro y ríos de buen vino, porque salgan cuatro ricos en sus casotas.    Es más, si yo soy fisioterapeuta y la chica que sale en el reportaje dice que es supermegaejecutiva de coordinación de cursos de entrenamiento en negociación de grandes contratos entre multinacionales ¿Qué me hace pensar que su suerte va a ser igual que la mía, si no trabajamos en nada que de lejos se parezca?

Si pienso en largarme para ese país, pues tendré que pensar en el idioma, en cómo está mi profesión allí, en lo que debo llevar para subsistir mientras gano mi primer sueldo, dónde vivir, a ser posible establecer contactos desde aquí, visitar la embajada, etc.

Ya en la página de españoles en el mundo, nos informan que la visión de esos españoles es una excusa para mostrar, desde nuestro punto de vista, las características de ese país. No se, yo lo entiendo más como un documental de esos países, pero de una manera cercana a mi. 

Creo que muchas veces, sacamos los pies del tiesto. Echar la culpa a unos documentales es un poco excesivo. Quizá haya más de poca previsión e información, de ninguna idea de planificación, y un mucho de frustración, indignación y desesperación a puñados.



miércoles, 1 de febrero de 2012

VOLVIENDO A REZAR


Hoy nos desayunamos con los nuevos cambios en educación. Aquellos que dotarán los centros de material informático nuevo, con su buen apoyo técnico. Aquellos que crearán bibliotecas estupendas. Cambios que obligan a tener un buen número de profesores de apoyo, que estimula la creatividad en profesores y alumnos.


Cambios que fomentan la participación activa de todas las partes. Afortunadamente cambian, para facilitar el acceso a la formación a todos los que deben formarse. Cambios que estimularán el diálogo, la formación del carácter y el criterio, los que enseñan a hablar y no a darse leches. Cambios que afrontan con seriedad la diversidad, los problemas de la vida, etc. Va a ser la leche...

¡Ah, no! Que lo importante es que no se pongan temas "delicados" sobre la mesa. Nada de sexo, nada de mariquitas, bolleras y travestidos. Nada de aborto, nada de temas que "compliquen" la buena conciencia.
Total, ya que estaba todo pasado, como el agua que no mueve molino. Vamos a tocar las narices un poquito, para satisfacer a un grupito.

Los colegios seguirán sin profesores de apoyo. Los ordenadores serán prehistóricos, sin apoyo técnico suficiente. Los chavales con necesidades especiales, seguirán más perdidos que una lagartija en un crucero.


Los profes, que me consta que echan horas fuera de las clases (¿Cuándo creen que preparan las clases, corrigen exámenes, se reúnen con familias y claustros, etc?), tendrán que hacer malabares para que los más rezagados no se descuelguen de la clase y los que van bien no vean que pierden el tiempo. 


Los alumnos del siglo XXI, estudiarán en una formación del siglo pasado. 

Los padres seguirán pensando que las clases, el trabajo y conciliar todo es imposible. Y echarán la culpa a los profes que también lo sufren. 

El caso es no buscar el punto de encuentro de todos. Que si que existe. Sólo hay que querer buscarlo. Y menos prisas por imponer cambios, o "correctivos" a lo que los demás hicieron previamente.



lunes, 10 de octubre de 2011

MIEDO Y MIEDO

Miedo: Es una emoción desagradable, por una percepción real o no de peligro. Es una emoción un tanto animal o primitiva.

En la actualidad, que es lo que más conozco, nos provocan miedo unas cuantas cosas que no deberían. Por ejemplo, cuando cambiamos de trabajo, cuando vamos a una entrevista de trabajo, nuestra primera cita, cuando nos llama "a consultas" el jefe.
Convendreis conmigo que todo lo que he dicho no debería causarnos temor o miedo -salvo lo del jefe, porque algunos no son de miedo, sino de terror. Pero eso es otra historia-.

Esa sensación de desazón, incomodidad, ansiedad, nervios descontrolados, bien puede ser reflejo de lo poco que confiamos en nuestras capacidades. O resultado de una autoestima más baja de lo que debería ser.
Tememos el fracaso, tememos no gustar, tememos, tememos.
Muchas veces sufrimos por cosas que ni podemos controlar. Si no gustamos a alguien no tiene por qué ser culpa de nadie. Sencillamente no cuaja esa relación -laboral, de amistad, de pareja, etc-.

Yo soy la primera que cuando me presentan un proyecto nuevo dudo, me tiembla el pulso, pienso que no voy a poder, me preguntó que pasará si lo fastidio, etc. Y, por tanto, tengo miedo al fracaso. Y, lo reconozco, no siempre mi autoestima está al nivel del flotación.

Por eso, debemos pedir ayuda. No es cuestión de pensar que los psicólogos son los cocos. Ni los psiquiatras. Eso son zarandajas y ganas de no querer ver que nos pueden ayudar.
Claro que asistir a consulta es duro. Para superar ésto y seguir nuestro camino, primero han de ponernos un espejo delante. Y eso puede doler. Puede escocer. Pero nuestras madres nos decían al curar una herida "¿Escuece? Eso es que está curando".

Dejemos pues que nos curen estas heridas, que nos ayuden. Aunque nos escueza un poco. No podemos seguir así. Temerosos de cada paso, de cada esquina, de cada cambio. Así no podemos disfrutar de la vida, la familia, el trabajo, el tiempo libre. Nos perdemos tantas cosas.



lunes, 22 de noviembre de 2010

EL SENTIDO DE LA VIDA

¿Habéis sentido alguna vez un vacío en el pecho? ¿Habéis descartado problemas cardíacos y el vacío continúa? ¿Habeis abierto los ojos y, sin saber el motivo, os habéis sentido mal? Bueno, ni mal ni bien, ni todo lo contrario. Haciendo cosas por hacer, porque es lo que toca, lo que se espera, lo que te sucede sin apenas autorizarlo.
Y, mientras esto sucede, mientras hacéis lo de siempre, os asalta el gran interrogante, el vacío existencial ¿Para que estoy aquí?¿Cuál es el sentido de mi vida?
Supongo que hay gente que lo tiene clarísimo. Ganar dinero, triunfar, ser el primero en los negocios. Ayudar a salvar vidas en el Congo o servir a Dios (úsese el que nos toque más cerca). Pero para muchos no es así.
Vivimos superando escollos, intentando llegar cuerdas a la noche. Nos levantamos y nos plantamos frente a una interminable lista de tareas. Y, sin más, nos ponemos a la tarea. La tarea de sobrevivir.
¿Eso es todo?¿Es ese el sentido de la vida?¿El fin último de nuestro paso por el planeta? Sinceramente, no  lo creo.
Soy mujer, esposa, fisioterapeuta, hija, familia en general, amiga, enemiga... Me cuelgan de los hombros muchas etiquetas. Así que ¿Cuál es ficha que elijo para buscar el sentido de mi vida?¿Es tan importante? A fin de cuentas, vamos viviendo -y no tan mal- sin tenerlo claro.
Yo creo que el sentido de la vida es la felicidad. Feliz en todos los aspectos. Que no quiere decir que todos tengan que llegar a la máxima felicidad. Sino que yo, que participo de todas esas tarjetas, sea feliz. Y así lo expandiré por todas mis vidas, todas mis vertientes.
La vida es en si, el sentido. Vivir, llenar de vida nuestras jornadas. De emoción, de sentimiento, de energía. De lucha.
Para ello, debemos tener el valor de sentarnos frente a nosotras mismas. Y plantearnos qué nos da la felicidad, que tira realmente de lo más íntimo. Ah!, y no busquemos altos ideales ni zarandajas elevadas. Seamos realistas. Puede que nos encante dormir, coser, leer, puede que nos llene tirarnos al suelo con niños y hacerles reír. O conseguir que alguien ande. O que este mundo sea un poco más justo.
Si no eres feliz, no puedes compartir felicidad alguna.
Desgraciadamente, a casi nadie le enseñaron a buscar la felicidad, a examinarse sobre si el camino que llevan sus pasos son los que quiere, los que le proporcionan ese bien tan preciado.
Podemos empezar, como nos pasa muchas veces, por saber qué no nos da la felicidad. Qué de nuestras vidas es lo que no casa con nosotras. Ya es un buen punto de partida. Puede ser que sea lo que los demás nos han dicho. Y eso nos llevará a la mayor infelicidad, insatisfacción y vacío. 
Pero nuestra vida y el más profundo sentido de si misma, no puede estar dictado desde el exterior. Únicamente nuestra voz, nosotras mismas, somos las que podemos determinarlo. Darle forma y nombre. 
Y si nos hemos equivocado, cosa que pasa con frecuencia, debemos parar, reconocerlo y cambiar el rumbo. Tener las narices para decir, no voy por el camino que me marqué, que me llena, que me hace ser realmente yo. 
Puede que te guste enseñar. Si, eso está muy bien. Pero quizá la vida y sus oportunidades - a fin de cuentas hay que comer y pagar la hipoteca- te llevaron a un trabajo que ya no te satisface. Puede que no lo puedas dejar porque si. Busca en la propia jornada un punto de ese amor primitivo por la docencia. O busca fuera. Una ONG, por ejemplo, donde dar rienda suelta a tu profundo sentido de trabajo con los demás.
O puede que te guste perderte entre libros, o pintar aunque no lo hagas como un genio. Lo haces tú y te gusta. Ya está, a ti te vale. 
Una vez que encontramos el sentido de nuestra vida, nos damos cuenta de que no es la meta, sino el camino. Y ese camino tendrá altos y bajos, pero si que será nuestro camino. Nuestra vida y nuestra felicidad. Elegida por y para nosotras.

martes, 9 de noviembre de 2010

PONER PASION

No podemos dejarnos llevar. Vivir la vida, sin más. Dejarnos ambaucar por esta vida anodina que hemos creado a nuestro alrededor y en nuestro interior. Ningún día es memorable. Ninguna mañana digna de ser recordada.
Sacudamos el polvo, las telas de araña que rodean nuestras jornadas, que cuelgan de los minutos que dejamos pasar.
Busquemos acomodo a la pasión. Pasión por vivir. Pasión por la familia, los amigos, la pareja, el trabajo. Apasionémonos por dar lo mejor de nosotros. Por las cosas bien hechas.
No permitamos jornadas olvidables y olvidadas nada más suceder. No poblemos nuestros calendarios de números vacíos.
Todos tenemos energía y pasión. Provoquemos a nuestra alma. Destapemos nuestras aficiones olvidadas. Busquemos la ilusión de los placeres diarios. Llenemos la vida, nuestra vida, de pasión.
¿Cuándo fue la última vez que te miraste al espejo y, en lugar de buscarte con lupa todos los defectos, te echaste tres piropos bien echados y con todas las letras? Pues ya va siendo hora.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

HAMBRE DE LETRAS

Siempre me ha gustado escribir. Diarios, cartas, pequeñas historias.

Sin embargo, no se si por falta de tiempo o de ideas, he descubierto una necesidad más primaria.

En esta época, donde todo aboca hacia la tecnología, hasta en la agricultura, necesito papel y boli. Pero no sólo porque pueda resultar retro y un tanto romántico.

He descubierto la necesidad/placer de ver mi letra. Si, me gusta mi letra. Cosa que no siempre ha pasado. Los psicólogos o similares podrían asociar esto con el sentirme a gusto conmigo misma supongo. O cualquier otra historia similar que ellos dominan más que yo.

Ahora, cuando dispongo de un boli y un retazo de papel -si la situación lo permite- escribo. Escribo aunque sólo sean palabras sueltas. Palabras encadenadas, familias de palabras, palabras de dos sílabas, de tres, que empiezan por O ó por P o que terminen en ES, etc.

Ya de paso trabajo la mente. Enlazo palabras, agrupo familias, busco similitudes y raíces, etc. Todo lo que me lleve a escribir y escribir, en mayúscula o minúscula.

Quizá esté perdiendo la razón. Como en esas historias lacrimógenas de domingo por la tarde.
Sólo es que, además de contar historias, de escribir, me gusta mi letra.

¿Es grave doctor?

domingo, 29 de agosto de 2010

HACIA TIEMPO

Termina el fin de semana, termina Agosto, termina -como quien dice- el verano. A fin de cuentas Septiembre siempre está tatuado con los exámenes del susodicho, aunque no los tuvieras que realizar. La piscina cierra antes, el Parque de Atracciones, notas que anochece antes y ves por el rabillo del ojo la vuelta al cole -aunque hayan pasado decenios de ese Septiembre-.
Pero no me puedo quejar. Ha sido un buen fin de semana. He tenido un poquito de todo. Todo positivo.
Hacía tiempo que no pasaba dos días sin pensar en el trabajo. Leyendo, revisando blogs que tenía abandonados, viendo pelis, viendo vídeos, paseando, riendo, charlando y cosas cositas que no os voy a especificar más. Porque ha dado mucho de si, este finde.
Y veo que me gusta.
Hablando con arrobita, le dije que me había dado cuenta de ciertas cosas. Y una vez que asumes para lo que vales y para lo que no, una vez que lo nombras en voz alta y haces que exista, te quitas un gran peso de encima.
Porque una cosa es saberlo. Otra muy distinta aceptarlo. Podemos ver que son limitaciones propias o que estabas tirando del carro en la dirección equivocada. Tiendo a pensar que era esta segunda la opción que mantenía cerrilmente.
Pero bueno, con tiempo y buena letra, enmendé mi cabezonería.
Ha estado muy bien. Y estoy mejor.


martes, 20 de octubre de 2009

DE ABORTOS, FETOS Y EL FIN DEL MUNDO


A toro pasado, tras la manifestación del fin de semana, veo que hay lo de siempre. El alarmismo, la manipulación, el "O lo que yo digo o el fin del mundo civilizado".

Personas, familias, grupos, colectivos, todos afines a la derecha. Visionarios apocalípticos vestidos de fiesta infantil.

Menos mal que trajeron a toda su prole. Porque les podía haber dado por traer botes con fetos abortados y exponerlos al escándalo público. Afortunadamente, no simularon llevar a la hoguera a médicos, enfermeras, auxiliares, celadores o las propias mujeres. Todos carne de cañón. Todos pecadores. Todos asesinos.

Me parece perfecto manifestarse. Y posicionarse en contra del aborto es legítimo. pero echo en falta dar opciones. Pancartas tipo "Menos aborto y más educación"o " Contra el embarazo, un preservativo da el campanazo"o "Si no hubo educación, hay adopción".

Sin embargo, lo más fácil es decir que no a todo. Que todos han de comulgar con tu visión del mundo.

Lo fácil es coger por banda a tus hijos y colgarles una pancarta con cifras y decirles que son niños que han matado los izquierdosos.

Lo fácil es hacer que tu hijo, de tres años, recite como un lorito que le quieren matar (¿Abortar a un niño de tres añazos?). No me extrañaría que el crío tuviera pesadillas el resto de sus días.

Lo fácil es decir que el aborto despoblará el mundo, acabará con la humanidad, nos llevará a la Sodoma del siglo XXI. Porque, como todos sabemos, se aprueba una ley y una mano negra "obliga" a todo el mundo. Hasta ellos abortarán. Obligados por la existencia de la maléfica ley.

A fin de cuentas, ya tenemos pruebas de esta fatídica realidad. Otras leyes apocalípticas se aprobaron.

Se aprobó el divorcio y todos se divorciaron. Se despenalizó la homosexualidad y todos se volvieron gays (ahora entiendo lo mío). Se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo y todas las familias a una, como fuenteovejuna, se destruyeron.

Es decir, que gracias a las leyes, nos hemos vuelto gays, nos hemos separado, hemos destruido nuestras familias y ahora vamos derechos a abortar y perder la cabeza.

... Pues va a ser que no. Que la existencia de una regulación por ley, no obliga, no destruye lo que hay, no afecta a quien no lo quiere emplear. Lo que se hace es regularlo. Evitar los mundos "B", las mafias, las irregularidades, el miedo y en algunos casos la muerte.

Yo les daría otra opción. Vaciar la ley de contenido. Si todos usamos correctamente los medios existentes, si el sexo deja de ser tabú. Si la educación fuera clara y completa. Si no se escamotearan opciones, educación, libertad y respeto... Habría pocos abortos.

Pero, aún así, existirían los abortos. Porque no sólo abortan adolescentes descerebradas que engañan a muchachotes inocentes (De los que habría también mucho que hablar). Porque abortan mujeres con tratamientos médicos muy agresivos. Mujeres con fetos con grandes malformaciones. Mujeres con juicio, conciencia, educación y múltiples problemas.

Abortan adolescentes, si. Abortan mujeres, si. pero no todas son descerebradas. No todas se drogan. No todas lo hacen como si fuera una analítica.

¿Quién les ha dicho que no genera luchas internas?¿Quién les ha dicho que no buscan otras soluciones viables?¿Quién es ha dicho que deciden siempre ellas?¿Quién les dice que no lo viven el resto de sus días como una cicatriz? ¿Quién?


martes, 6 de octubre de 2009

A VUELTAS CON MI SUFRIMIENTO


No se, será mi educación judeocristiana.El caso es que el sufrimiento es inherente a la condición humana. A mi condición humana concreta.

No era suficiente liarme la vida con la obra y la ampliación de la clínica. Ni el aumento de personal. No.

A nivel personal también he decidido que estaba muy tranquila. Y dejándome llevar por aquello de la salud, de lo sano, de lo que se debe hacer. Y no tanto, por las modas y las imágenes que nos asaltan en prensa, radio y televisión. He decidido comprometerme con mi futuro, apostar por mi bien personal más preciado, yo misma. Superar barreras psicológicas y físicas. Abordar un nuevo reto.

Si, me he puesto a dieta.

¡Y ES HORROROSO!

No es sólo tener que llevar una dieta variada más complicada que la agenda de la clínica. No es porque te apetece lo que antes ni mirabas. No es porque tengo que ir al gimnasio y no se cuando. No es por hacer hueco en la clínica para apuntarme a las clases de Pilates (encima me salen gratis) ... Es todo junto.


Como dice el anuncio "¡Me estoy estresaaaaando!"

lunes, 24 de agosto de 2009

REPETIR O REVENTAR

Hace unos días, arrobita y yo nos plantamos en uno de los mil centro comerciales que hay en madrid. De esos que tienen aire acondicionado. Nosotras fuimos a ver unos libros, claaaaro. Y, ya que estábamos allí, nos quedamos a cenar.

Como estamos en plan sano-sano, nos acercamos a uno de esos locales de ensaladas y buffet libre.

Cenar allí fue una tarea complicada. Había hora feliz (comen dos, pagas 1 menú) y eso atrae mucha gente. No había cubiertos, bueno sólo cuchillos. Los recipientes del buffet de ensaladas daban ganas de llorar de lo vacíos que estaban. Apenas había sitio. Y colas inmensas para los segundos, las bebidas, los postres...

Mientras esperaba a mi diligente arrobita, que iba y venía como una hormiguita, pude ver sómo somos realmente. Descubrí que a la gente le encanta la verdura. Fíjate, quién nos lo iba a contar. Los platos salían rebosantes de lechuguita, germen de soja, tomatitos, patatas, pepinillos, piña, aceitunas, huevo, zanahoria, canónigos, rúcula, lechuca, cebolla, salsa cesar, algo parecido a arroz inflado y demás.

Da gusto ver lo sanos que nos hemos vuelto.

Pero después veías una cola inmensa y malhumorada, para los segundos. Pero no para todos. Resulta que no somos tan sanos. Los platos de lechuguita languidecían a un lado de la mesa, mientras se ansiaba pillar un trozo de pizza. Porque el pollo y la pasta no tenían cola, llegabas y te servías. Pero las pizzas tenían retraso -como los aviones-. La gente volvía a la mesa renegando con la espera. Pero aluciné, una parejita que había a mi lado (si no recuerdo mal, una parejita son dos) habían cogido 7 porciones de pizza. Y encima se quejaban, que si estaba fatal, que si se te quitaban las ganas (menos mal!!!),...

Resulta que nos llevamos toda la verdura, como si fuéramos a la guerra en segundos. Pero no la probamos. Y nos ponemos hasta las cejas de pizza. No es que repitamos es que nos ponemos hasta las cejas y volvemos.

Después nos quejamos de que no hay de nada, que vaya "mierda" de restaurante, que si no hay género...

Joer!!! Si es que somos unos "gumias". Arrasamos con todo. Nada de elegir con mesura y repetir si nos quedamos con hambre. Nooooo. Eso de tener que volver a levantarnos no va con nosotros.

Una pena, realmente.

Menos mal que somos una sociedad avanzada, civilizada y que tiene buenos hábitos en la mesa y somos educados...

viernes, 19 de junio de 2009

DORMIR, TAL VEZ SOÑAR


La tarde cae a mi alrededor, como las hojas en otoño. Mi agenda está pletórica de trabajo. Algunas veces pienso que mis compromisos procrean entre si. En una orgía laboral perpetua.

Levanto la vista, del enésimo expediente, y observo que los tratamientos se apliquen como dije.

Un breve instante e imagino una playa tranquila y cristalina. Una sombra, una hamaca, un libro y tú.

Eternamente tú.

En todo momento, tú.

En los buenos momentos y en los no tanto, tú.

En los proyectos y en las ideas. Todo lo que soy lo comparto. Lo compartimos.

Te quiero aquí y allí.

Te busco bajo la sombra de la palmera y tras la pila de historias para actualizar. Te hago presente a voluntad. En mi presente, en mi pasado. En mi futuro, aunque no exista todavía, tu nombre, tus ojos, ya están en él.

Y con este calor... sólo quiero dormir en tus manos.

martes, 27 de marzo de 2007

BESOS

Ultimamente, a mi alrededor, prolifera una necesidad. Pero no una necesidad cualquiera. Nada de necesidad de ropitas, zapatos y demás accesorios, ni coches, ni viajes. Tampoco una necesidad vital y urgente como el alimento, el agua y el cobijo.
Es un necesidad primaria e instintiva. De consumo inmediato, como esas pastillas que desaparecen nada más entrar en la boca. Una necesidad que puede ser superficial o angustiosa. necesidad como contacto banal o como búsqueda del Santo Grial. Necesidad blanca o pecaminosa, experimental, iniciática o de total añoranza.
Se buscan, se piden, se persiguen besos. Besos amistosos, pasionales o amorosos. Besos familiares, cariñosos o corteses. Besos para saludar, recibir o despedir. Besos para tocar o para que te toquen. Besos en persona, por carta o por teléfono. Besos por la red, besos de lejos. Besos inocentes, maternales, curativos. En la mejilla, picos, de tornillo, en la campanilla...
Y yo, pues también quiero mi ración de casi todos. Pero no os voy a contar cuales necesito ahora... Ella lo sabe.
Aquí os dejo un recopilatorio de besos, francamente interesante. Que lo disfrutéis.