26.4.09
15.4.09
La niña de las Mariposas
La niña de la caja salió de ella para contarme su historia. En ese minuto el tiempo en su continuo girar se detuvo, llevándome con sus palabras a un jardín en tierras del trópico en donde el verde lo invade todo.
La niña inmigrante y solitaria, amiga de las cosas, extraña a una lengua y carente de amigos jugaba con lo que el nuevo mundo le presentaba:... retozaba con las muchas mariposas amarillas que habitaban su nuevo universo, en donde también se poblaban poco a poco sus cantos y sueños.
Un buen día, la niñita italiana corría detrás de las pequeñas mariposas amarillas, atrapándolas en el eterno juego de la búsqueda y el encuentro. Hacía calor de trópico y faena; y a sus manos que se teñían del polvillo amarillo de los seres del aire se les juntó el sudor y la inocencia. La niña se pasó las manos impregnadas del polvo de mariposas por los ojos y, por un tiempo en apariencia eterno, se quedo ciega.
Pasaron los días y los ojos de la niña cerrados de oscuridad y temor, se llenaban de lágrimas y de inocente culpa. La pequeña sabía que habían sido las mariposas que en su venganza de juego la privaban de la vista. Días más tarde recuperó la luz, no sin quedar marcada para siempre en su memoria la gran lección de la vida: los seres de aspecto débil siempre atesoran en si mismos la fortaleza que los rescata y los alienta.
“El arte toca la puerta del inconsciente colectivo, y es tan real como nosotros mismos. La evocación por asociación abre las puertas del mundo inconsciente y olvidado, despierta en el observador memorias personales y provoca una respuesta”. María Elisa Quiaro
La niña inmigrante y solitaria, amiga de las cosas, extraña a una lengua y carente de amigos jugaba con lo que el nuevo mundo le presentaba:... retozaba con las muchas mariposas amarillas que habitaban su nuevo universo, en donde también se poblaban poco a poco sus cantos y sueños.
Un buen día, la niñita italiana corría detrás de las pequeñas mariposas amarillas, atrapándolas en el eterno juego de la búsqueda y el encuentro. Hacía calor de trópico y faena; y a sus manos que se teñían del polvillo amarillo de los seres del aire se les juntó el sudor y la inocencia. La niña se pasó las manos impregnadas del polvo de mariposas por los ojos y, por un tiempo en apariencia eterno, se quedo ciega.
Pasaron los días y los ojos de la niña cerrados de oscuridad y temor, se llenaban de lágrimas y de inocente culpa. La pequeña sabía que habían sido las mariposas que en su venganza de juego la privaban de la vista. Días más tarde recuperó la luz, no sin quedar marcada para siempre en su memoria la gran lección de la vida: los seres de aspecto débil siempre atesoran en si mismos la fortaleza que los rescata y los alienta.
“El arte toca la puerta del inconsciente colectivo, y es tan real como nosotros mismos. La evocación por asociación abre las puertas del mundo inconsciente y olvidado, despierta en el observador memorias personales y provoca una respuesta”. María Elisa Quiaro
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9.4.09
Una lección
Ayer conocí a una mujer de esas que sé que hay muchas.Una mujer que vino a espejarme humanidades. la fuerza que habita en su certeza de que la vida continua a pesar de cualquier cosa. Esa mujer me miró con un orgullo a flor de piel; con una sapiencia milenaria; con un poder que sólo le ha podido otorgar su amor por la vida y su necesidad de vivirla a pesar de cualquier cosa.
Lleva enferma de esclerosis múltiple dos terceras partes de su vida, sin embargo pudo estudiar psicología...y cuando le pregunté por qué esa carrera... me dijo: "es que siempre quise ayudar a los demás"; se caso y tuvo una hija. Desde hace 7 años no puede mover las manos, pero escribe con una letra espléndida. Acaba de ser operada por tercera vez, pues desarrolló cáncer de mama.
Sin embargo ahí está con ganas de seguir aprendiendo, de seguir viviendo.
Me vino a ver porque quería refrescar sus conocimientos del castellano, es que se prepara para unas vacciones de mar y sol en España. La clase fue de lo más normal para ella...hablamos de su enfermedad y de cómo contarle a la gente lo que tiene en otro idioma. Regrese removida, no conmovida. Removida hasta lo más profundo...por la lección que ella me dio: Esa certeza que viene de adentro, ese saber que aunque no lo parezca siempre podemos levantarnos, como sea, sólo porque lo desemos con el corazón, con la fuerza de la vida misma.
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