Ars longa, vita brevis

jueves, 1 de mayo de 2014

De culto

De culto, refiriéndose al arte y concretándolo en el cine, es un término que lleva a un terreno difuso y ambiguo.
Se considera a estos artistas y obras como crípticas, demasiado intelectuales, raras, estrafalarias, polémicas, surrealistas, experimentales y por supuesto fuera de los circuitos comerciales, por su condición transgresora, frente a las referencias de los cánones de cultura principal.
De culto imprime un carácter de independencia e identidad, con una total libertad creativa, pero seguida por el público minoritariamente.
Con el tiempo algunos estos artistas por la calidad, cualidades de sus obras, han marcado hitos en el arte, traspasando su condición de obra de culto, a clásicos universales.
Otras obras de culto, de muy escasa calidad, sin embargo cuenta con el favor, de un amplio sector del público.
Un ejemplo de esto último sería el director, productor, guionista, Ed Wood, considerado el peor director de todos los tiempos, cuya biografía filmó Tim Burton en 1994.

Christopher Walken es un ejemplo de actor de culto, pero este actor que jamás rechaza una película por mala que ésta sea, ya que considera que todos los rodajes son experiencias maravillosas.
Walken ofrece registros, desde lo bizarro hasta la más intensa y soberbia complejidad psicológica con lo que ha demostrado una gran versatilidad, alejándose del encasillamiento.

Porque, quién puede olvidar, la expresión de su mirada jugando a la ruleta rusa
en El Cazador.

domingo, 6 de abril de 2014

El dibujo de la nostalgia


Aquel octubre en Aix- de Provence aún mantenía el calor del verano.
Subo la colina del Camino de Lauves, tan larga que parece no tener fin.
Al fin ante el portón de entrada al taller de Paul Cézanne, justo cuando 
termino de subir, un cartel me dice que cierran a las cinco de la tarde, esa hora era, justa.
Maldigo los horarios franceses, que cierran demasiado pronto los portones, cuando he llegado demasiado tarde.
Frustrada después de tantos kilómetros y la subida a esta colina, sólo puedo ver las ramas de los árboles del taller de Cézanne. 
Prefiero la palabra taller a estudio, palabra demasiado elitista y muy alejada de la realidad de un pintor. 
Un artista trabaja en su taller, si con suerte tiene uno y si con suerte de alguna manera consigue descubrir y desarrollar ese llamémosle don, que lleva dentro. 
El taller alberga un oficio, que te ensucia de pintura, entre el aguarrás y el aceite durante tantos años de su vida.
Subir y bajar colinas se me antoja, una metáfora del vivir.
Malhumorada bajo la cuesta-colina y pienso a retazos e impresiones, sobre la vida de Cézanne,  este artista de expresión malhumorada, esquiva y profunda, tal como reflejó en sus autorretratos, como este del bombín.





 Me detengo un momento para mirar atrás e imagino al Cézanne anciano, subiendo la colina después de que un aguacero le sorprendiera en el campo, pintando como de costumbre.
Calado hasta los huesos  enfermó inmediatamente y aunque parecía que iba a recuperarse, murió unos días después. 
Me resulta una paradoja, que algo por lo que vivió, también accidentalmente, le mató.
Pintar fue para Cézanne su único sentido, nada pudo apartarlo de esa pasión, ni siquiera cuando la critica calificaban sus pinturas de inaceptables y grotescas. 
Ni tampoco cuando su amigo de infancia, el escritor Emil Zola, se inspirará en él para retratarle en su novela: La Obra,  como Claude Lantier, un artista fracasado, frustrado y trágico.

Para P. Cézanne, esta novela fue, una traición inaceptable de su amigo Zola, y rompió toda relación con el escritor y nunca volvieron a verse. 
La segunda foto es el retrato de Emil Zola, cuyo autor fue Edouard Manet.
Emil Zola sentado ante su escritorio, presumiblemente con uno de sus libros, más papeles y libros, una pluma y una pipa, con una postura en que los tres cuartos dejan ver un rostro 
sereno y con la mirada lejana, donde queda claro, que el personaje es un hombre de letras.
Si examinamos el fondo del cuadro, vemos varios grabados japoneses.
 Edouard Manet será considerado el precursor de un movimiento, y Cézanne uno sus miembros,  al que darían el nombre de impresionismo.
La obra de Manet  pre-impresionista y todo ese movimiento posterior, estuvo muy influenciado por el arte japonés. Y es por eso el motivo, de esas láminas de maestros japoneses, pero además hay otro par de reproducciones: La Olimpia cuadro del mismo Manet, y Los Borrachos de Velázquez.
Manet al contemplar las obras de Velázquez, en el museo del Prado, sintió tal impacto, que a partir de entonces, toda su pintura se vio totalmente influenciada, por el maestro sevillano del barroco español. Su pincelada en síntesis, la descomposición del color, la forma de componer el espacio, inspiraron a Manet pero también a Paul Cézanne, que así mismo conocía el museo del Prado y la obra de Diego Velázquez.
Velázquez sin pretenderlo daría comienzo o sería el iniciador del impresionismo.

Paul Cézanne siempre trabajó en un aislamiento total, más aún cuando recibió la herencia de su padre, con lo que ya no tuvo que preocuparse de pintar para ganar dinero, ni complacer a nadie. 
 A pesar de esto se sentía inseguro de su forma de revolucionaria de pintar, ciertos ataques, todavía le indujeron a recluirse más y sólo participó en alguna exposición de los impresionistas, inducido por uno de sus amigos, el considerado padre de todos ellos, por su bondad, y la ayuda que prestaba a todos, Camille Pisarro.
Pese a todos los estigmas de fracasado y grotesco, Paul Cézanne continuo trabajando en su taller y en el campo.
En sus últimos años, sus obras comenzaron apreciarse incluso más allá del impresionismo. Y con el tiempo, la historia del arte le considera, como el padre de la pintura moderna.

En una carta un mes antes de muerte, a su joven amigo, el pintor Emil Bernard,  cartas en las que dan el único testimonio de los métodos y teorías de Cézanne.
Le escribió lo siguiente: Tratad a la naturaleza según la esfera, el cilindro y el cubo, todo en correcta perspectiva. 
Tenía razón, todo lo que vemos, mantiene una forma básica,  que al observarla sin detalles e incluso en perspectiva, es un cubo, una esfera o un cilindro. 
Y de esta forma así mismo, aplicaba el color y por tanto fue precursor del
 cubismo.
Al final de la bajada de esta colina, me vuelvo para mirar su perspectiva, se despliega el paisaje de la Provenza, en Aix. 
Con mis ojos que son dos círculos, siento nostalgia, porque no sé si volveré alguna vez a la Provenza.
Me pregunto si la nostalgia es circular. 
Y la mía, dibuja que sí.








martes, 18 de marzo de 2014

Los autorretratos de Marzo.


Ramón Sanvinsens Marful nació tal día como hoy, un dieciocho de marzo de mil novecientos diecisiete, en Barcelona. 
Todos los años el día de su cumpleaños pintaba su autorretrato, en cualquier sitio que se encontrara y resuelto con gran rapidez.
El autorretrato quizá sea el más libre ejercicio de exploración plástica, sin ningún condicionamiento, como la de tratar de agradar al cliente.
Su forma de construir el volumen, es mediante la valoración del color de una forma arbitraria, con una raíz fauvista y expresionista.
Del fauvismo, cuyo mayor exponente fue Henri Matisse, debe su término al crítico de arte, Louis Vauxcelles.
Surgió con un término peyorativo, durante una exposición en el Salón de Otoño de París en 1906.
Al ver la pintura, de estos artistas emergentes junto con una escultura de corte renacentista.
Vauxcelles dijo: Mais c'est Donatello parmi les fauves. (Pero, es Donatello entre las fieras).
Los pintores a pesar de esta denominación peyorativa, lo adoptaron como distintivo de su movimiento, que pasó a denominarse fauvismo o fovismo y a ellos mismos fauves.
El uso del color de las fieras.

martes, 4 de marzo de 2014

Hoy es martes

Hoy es martes
y antroxu, con esta palabra en idioma asturiano, se denomina al carnaval.
Antroxu deriva de la palabra en castellano antiguo antrojo, que significa: entrada.
Una entrada que precede a la cuaresma, tiempo de ceniza, austeridad y abstinencia para los devotos religiosos.
La tradición del carnaval por estas tierras, impone otros ritos culinarios como el pote asturiano, los picatostes (torrijas), los frixuelos (similares a los crepes) etc.
La tradición impone los disfraces y las máscaras, la permisividad, el descontrol y la irreverencia.
Como muestra de ella, mi curiosidad lleva mis pies hasta la plaza del Marqués para descubrir el disfraz del símbolo de la ciudad.
El rey Pelayo es el símbolo de la villa de Gijón.
Fue Pelayo, el primer rey de Asturias y quien comenzó la reconquista. Según la leyenda una de las razones por las que este el noble visigodo, la inició, no fueron otras que la pasión y la venganza.
Munuza el gobernador musulmán de Gijón se encapricha de Adosinda la hermana del rey Pelayo. La obliga a casarse con él, para salvar a su prometido Don Alonso, preso por Munuza.
Pelayo irrumpe en la boda para matar a su hermana y así salvar su honor,
(en fin, lo de localizar el honor en un sitio físico del cuerpo de una mujer, también es una tradición antigua). Pero Adosinda adelantándose toma veneno y muere en los brazos de su hermano. La leyenda en este punto se diversifica narrando el asesinato de Munuza por Pelayo en el acto, huyendo llevando el cadáver de Adosinda y a Alonso a las montañas de Covandonga.
Otra derivación de la leyenda, es que Munuza les persigue hasta Covadonga, donde resistirá Pelayo junto con un grupo de unos pocos nobles insurgentes a su mando, ganando la batalla con la intervención de la Virgen o la Señora de la Montaña, matando al infiel Munuza y sus huestes.
El símbolo de Gijón pues, es disfrazado por los gijoneses, transformar al Rex Pelagius se ha convertido en otra tradición para el regocijo popular. Aunque creo que la fotos  aún es más explícita.

Otra tradición la canta las coplas de carnaval, algunas nuevas y también ancestrales, con el mismo impulso lúdico y transgresor.

Tenía un borrico, Antón
en la cuadra y a buen pienso
muy guapo e inteligente
llamado Rigoletto.
Un día lo sacó, Antón
y cuando estaba montado,
oyó al burro que decía:
Yo quiero ser diputado.
Cómo dices cosas tales
dijo Antón a Rigoletto.
No sabes que en el gobierno
no admiten animales.
Entre rebuznos y conoces
dijo Rigoletto a Antón.
Hay muchos más diputados
que son más burros que yo.

No hace mucho que se casó, la hija de Veneranda.
Y ya trae la pobre un bombo más grande que el de banda.
Las mujeres de su pueblo, dicen que es el alimento,
que el pan que se hace ahora es a base de fermentos.
El otro día se topó con Juanón el de las viñas.
Mucho engordaste rapaza te cuajaron las harinas.
Ay usted que malo es siempre tiene ganas de dale
si se cuajaron no fue por falta de menearlas.

domingo, 2 de marzo de 2014

Hoy es lunes


Los lunes son un comienzo como los domingos son un final. 
Debe ser por esa razón que me gustan los lunes, mientras que los 
domingos me producen melancolía.
Aludo a este principio de semana, para recordar una película del año 86, dirigida por Roland Joffé, porque si tuviera que elaborar unos de esos rankings o listas de films imprescindibles, lo cual detesto hacer, contradiciéndome, incluiría sin duda este título:
La misión.
Por lo general los que elaboran los rakings, tendrán en cuenta, una multitud de motivos intelectuales y artísticos para al evaluarlas, constituir la lista de la cien o la mil mejores películas de todos los tiempos. Y por lo general aparece en el primer puesto: Ciudadano Kane.
Estaría plenamente de acuerdo, con esta elección de la película de Orson
Welles, también la elegiría como una de esas películas que han tenido y tienen el poder; no ya de incluirlas en una lista donde se las categorice de ninguna manera, si no que tienen el poder de haber desatado las impresiones que seduciéndome forman parte de mi memoria emocional; conservando la misma frescura de la primera vez que la visioné. Y aquí aludo al final como el de un domingo, con ese the end que es el principio, tras un trineo deslizándose llamado Rosebund, mientras cae la nieve sobre un paisaje hermético dentro una bola de cristal, entre la mano moribunda de Kane.

La misión, por otras razones tuvo el mismo poder y el mismo impacto para mí, desde el comienzo con la caída de las aguas de las cataratas de Iguazú, un misionero toca un oboe y mediante la música quiere atraer a los indígenas, hasta su final catastrófico donde la misión es arrasada, borrada del mapa geopolítico.

Al margen de consideraciones religiosas cuestionables, sobre evangelización y colonialismo innecesario que también con acierto, encontramos en el trasfondo de la película, lo cierto es que ésta, pone de relieve, que la política es la religión del poder, y la religión es la política del poder.
Pero sin duda en esta película uno de sus aciertos más pleno corre a cargo de la música, porque es el hilo conductor narrando tanto o más que las propias imágenes, y ello se debe a la soberbia y extraordinaria obra maestra, que es la banda sonora de Ennio Morricone.
Describe al génesis, la creación dando forma a los cielos, a los ríos, a la tierra y a todos los seres de la selva.

Para algunos críticos la película, es pretenciosa, tediosa, sin embargo otros coinciden con mi opinión de que la película toda ella es excelente, además por su reparto actoral.
Sin poder olvidar entre otras, la actuación del actor con el segundo lunar más famosos de la historia del cine, después del Marilyn Monroe, por supuesto.
Ni algunas de su secuencias, en que Robert de Niro hace de la penitencia, poesía.


martes, 11 de febrero de 2014

La pietá


Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!.
Gustavo Adolfo Bécquer

La piedad es la palabra que define el fervor religioso, y la compasión hacia los demás.
¿Quién plasmó, sobre el mármol cuatro veces, ese doble significado de piedad?
Ese alguien, tomó un cincel y con veinticuatro años esculpió la primera y la más famosa de todas ellas.
Aunque este tema iconográfico se desarrolló en los siglos XIII y XIV en Francia y Alemania, pronto se difundió en Italia.
Al imaginar la imagen de la Piedad en el arte, visualizamos su equilibrio piramidal, su estaticidad serena y clásica, la juventud heróica de ambos rasgos más allá de la emoción, el naturalismo del cuerpo yacente sobre los brazos de su madre, recostado en los extraordinarios drapeados; cruzando el pecho de la maternidad divina, una banda donde escrito en relieve dice: "Buonarrotti, el florentino, lo hizo."
La segunda vez que esculpió el fervor y la compasión fue ya en un descendimiento de la cruz, conocido con nombre de Piedad Palestrina. Obra inconclusa.
A la cuarta y también inconclusa por la muerte del escultor de la terribilitá y que en vida llamaron: "El divino", le dan el nombre de Piedad Rondarini.
La foto es la tercera, llamada de Florencia o de la obra del Duomo, como las otras dos, es una "non finito" otra obra inacabada.
De estilo piradimal, como un rayo de luz, según su biografo Vasari, Nicodemo sostiene a Cristo al descenderle de su cruz; Nicodemo tiene el rostro del propio Miguel Ángel.
Por alguna razón, esta obra pensada para su propia tumba, desagradó hasta tal punto al escultor que la destruyó parcialmente.
Se dice que el motivo, fue por una veta en el mármol, que impedía el grado de perfección al que el florentino sometía a sus obras, jamás tuvo piedad consigo mismo en lo que respecta a ello.
Aunque el David fue esculpida en un bloque colosal, el cual ningún escultor contemporáneo osaba esculpir, este bloque de mármol tenía un defecto o una grieta.
Para Miguel Ängel ese reto fue un acicate, así que dudo que fuera esa la razón por la que abandonó la Piedad de Florencia.
Buonarroti solía decir que las figuras ya estaban dentro del bloque y que sólo había que quitarle lo que sobraba.
Sin dudas eso es lo más difícil, y sin dudas es una gran lección filosófica para esculpir la vida.

Quitar a cada una de las nuestras, lo que le sobra...

lunes, 6 de enero de 2014

La noche rusa


(Lo que he leído esta noche sobre un poeta)

Epílogo 2

No, no soy yo quien le ha hecho estar triste.
Yo no merecía el olvido de mi patria.
Era el sol el que ardía en las gotas de tinta,
como en racimos de grosella polvorienta.

Y en la sangre de mis cartas y pensares
apareció la cochinilla.
Esta Púrpura del gusano es de mí independiente.
No, no soy yo quien le ha hecho estar triste.

Fue la noche que se hizo del polvo y, ardiente,
a ella besaba, ahogada en el ocre, cual polen.
Eran las sombras, palpándole el pulso.
Era ella que, saliendo del seto,
a los campos les daba la cara
y ardía, flotando por el aceite de las cancillas,
cubiertas de penumbra, ceniza y amapolas.

Fue el verano todo, que ardiendo en los marbetes
por los estanques,
igual que equipaje que el sol salpicara,
el pecho del sirgador selló con lacre
y quemó sus vestidos y sombreros.

Fueron sus pestañas las pegadas por la claridad,
fue el disco asalvajado,
que, después de rascarse en la valla los cuernos,
destrozaba la empalizada pegando cornadas.

Fue el oeste, que volando a su voz cual carbunclo
y zumbando, se apagó en media hora,
derramando la púrpura del frambueso y los tagetes.
no, no soy yo quien le ha hecho estar triste.
Borís Pasternak

El dibujo y el óleo son retratos de Borís, realizados por su padre Leonid Pasternak.
Fotograma de la película, Doctor Zhivago, basada en la única novela de B. Pasternak dirigida por David Lean, donde Julie Christie interpreta el personaje de Lara, que se rodó en España. ( Madrid, Soria y Salamanca)
Pastenark fue perseguido y desacreditado en la Unión Soviética por esta obra, que no fue publicada hasta 1988 con la llegada de la Perestroika, ese mismo año el hijo de Borís Pasternak recogió el premio novel de literatura que su padre rechazó en 1958 por presiones políticas, murió dos años después cerca de Moscú.