LA PRIMERA TONTERÍA

Hace mucho tiempo que no he escribo nada y hoy, he sentido una necesidad de hacerlo que está por encima de mis obligaciones. ¿Lo primero es el deber? No siempre. A veces hay que parar y pensar en lo que una necesita. Sí, parar y pensar por un momento en una misma. Dejar al margen a los demás, solo tú. Si no lo haces, corres el riesgo de olvidarte de ti pues los demás, aunque creas que se preocupan por tus necesidades, por como te sientes... en el fondo no es así, al final cada uno mira para lo suyo. 

Si te olvidas de ti, serán las necesidades de los demás las que primen sobre las tuyas y girarás tu vida en torno a ellas.

Lo sé por experiencia, porque ya cometí ese error una vez y hoy estoy en una situación que me resisto a repetir.

Cierto es que no sé todavía como encauzar la situación pero desde luego no va a ser olvidándome de mi otra vez.

Seguramente lo que sienta hoy es patético para muchos, que habiendo desgracias como las que hay todos los días, lo mío sea percata minuta. Pues sí, puede ser. Pero es mi blog y escribo de lo que quiero y cuando quiero. Si son tonterías, pues son mis tonterías pero en este tiempo me he dado cuenta de que aquell@s que quitan importancia o se ríen de mis tonterías, también ell@s tienen otras en la cabeza que yo escucho y aunque no las entienda, procuro respetarlas. En la medida de lo posible intento contribuir para que aquello que parece algo exagerado o maniático por parte de la otra persona, no se vuelva a repetir.

Sí, me preocupo por quien quiero, por sus necesidades pero cuando se trata de mi parece que la consideración ya no es tan mutua. Bueno, la historia de mi vida, tampoco debería sorprenderme tanto. Pero reconozco que esa falta de empatía o de sentarse a escuchar y ponerse en mi situación tal y como yo lo hago, me molesta. No lo llevo bien. 

Supongo que recibir lo mismo que una da es una utopía, será eso.

¿Y cuál es la tontería de hoy? Pues el sentir que esa persona a quien quiero tanto prefiere fumar uno, dos, diez o veinte cigarros al día antes que a mi . Cuando se trata de mi, la gran mayoría de las veces está cansada. Pero cuando se trata de fumar la cosa cambia, cuando se trata de ver un programa en televisión, el interés se acrecienta, el sueño, el cansancio desaparece.

Me hace creer que sí para luego no. Una y otra vez y yo con tanta contradicciones, me siento perdida, sin saber qué hacer o qué decir con miedo a que estalle en una discusión. Pero da igual, son gilipolleces. 

Repito, la historia de mi vida. Si he gustado a los chicos ni me he enterado y si he sido consciente, lo mismo me ha dado. En cuanto a las chicas, me he sentido atraída por unas cuantas pero que la atracción haya sido mutua, jaja, eso es otro cantar. ¿Por qué?, a saber. Paso de preguntar. 

Y en este último caso, es el cansancio. La verdad es que es para reírse aunque no tenga ninguna gracia, pero sí, es de chiste.

Da igual lo que haga, lo que diga o como sea, físicamente o como persona, el resultado siempre acaba siendo el mismo, desinterés. Te toman con muchas ganas y luego, te aparcan con cualquier excusa. Y si digo algo, ya se las ingeniará para hacer que me sienta mal por sentir lo que siento Pero no, esta vez no voy a sentirme culpable por tener una intensa atracción.

Me gusta y mucho, no creo que eso sea malo o que tenga un problema. No fuerzo las cosas, eso nunca, creo que soy bastante respetuosa pero sentir que ella prefiere sus cigarros o sus programas de televisión favoritos antes que un miserable rato conmigo, antes que hacerme sentir por uno rato deseada, no es plato de gusto.

Pero da lo mismo..., hasta la próxima tontería.

FAMILIA

Familia. ¿Qué es la familia? ¿Qué supone formar una familia hoy en día? La clave me la dio ayer una amiga con la cual no hablaba desde hace años pero que siempre la he tenido presente. Ayer, por fin, decidí por las buenas contactar con ella y tuve suerte, no había cambiado su número y pudimos ponernos al día. Qué bien me sentí tras esa llamada. Fue todo un placer y, como me tenía acostumbrada, me animó el día, pues el mismo no empezó muy bien que digamos. Pero esto último no importa.

Lo que importa es que me aportó una visión que no tenía.

La familia para mi amiga Carol está para apoyarte y si no es así, si te cortan las alas o te quieren imponer una felicidad que no compartes, es que lo mismo tienes una familia tóxica. ¿Y qué pasa con la gente tóxica? Pues que cuánto más lejos, mejor.

Tampoco digo que haya que cortar por lo sano a la mínima.  Pero, a veces, no queda otra. Nadie tiene derecho a  imponerte cómo tiene que ser tu felicidad.

Me hace mucha gracia las personas que te dicen que si no tienes hijos no estás completa. jajaja. A estas alturas de la película decir eso, suena ridículo. Antaño, imagino que a más de uno también le sonaría así, sería lo que se conoce como adelantado/a a su tiempo. En fin, en entradas anteriores ya expresé mi idea sobre lo que es una persona completa y que no hay medias naranjas. No voy a volver sobre la misma idea.

Pero sí que me gustaría plantear o exponer la siguiente cuestión. Familia, hay muchas clases de mi familia. Pero yo me voy a centrar en aquellos que se llenan la boca diciendo que como ellos tienen hijos son más completos que los que no tenemos. En aquellos que desde muy pequeños interiorizan que "tienen" que tener hijos. 

¿Quieres tener hijos? Tenlos. No, pues no los tengas. Pero sí los tienes, deberías asumir que tus hijos serán lo que ellos quieran ser. Si, eso siempre se dice pero lo cierto es que en muchas familias esa coletilla es solo eso, una coletilla. Algo que queda bien decirlo pero que a la hora de la verdad se quiere tener hijos con condiciones. Es decir, que sean así o "asao", que estudien ésto o lo otro, que amen a esta persona y no a la otra.... Menuda hipocresía. 

Sinceramente, para formar una familia así, con condiciones, más vale no formarla. Y si nadie forma una familia porque nadie es capaz de aceptar que sus hijos sean libres, pues tal vez la extinción de la especie sea lo mejor . Tal vez, se necesite que surja una sociedad sin tantos perjuicios y más libre y respetuosa.

Lo mismo el experimento sale mal, y surge una sociedad aún peor que la que tenemos. Pues sí.

No abogo por la extinción, pero sí por el respeto de cómo uno quiere ser y no por la represión, el rechazo, el machaqueo... porque al final el resultado es tú por tu lado y yo por el mío. 

Más de uno me dirá, mírala como no tiene hijos, qué fácil es hablar. Bueno, en mi derecho estoy de no tener y en tú derecho estás de tenerlos.

¿Qué los padres tienen que aceptar todo lo de sus hijos o los hijos todo lo de sus padres? Pues lo mismo no es aceptarlo todo sin más, pero por lo menos respetar. O bien mirar para otro lado, salvo situaciones peligrosas, evidentemente,  y no meterse con la finalidad de hacer sentir mal a tus familiares o culpables por cosas que no lo son, por perjuicios que tienes tú y que, por tanto, el problema lo tienes tú.

AL MARGEN

Hace unos minutos que he estado pensando en algo sobre lo que llevo reflexionando desde hace muchos años y que a día de hoy lo tengo más que interiorizado. De hecho, es que si lo pienso bien creo en los tiempos actuales, para mi no tiene sentido verlo como dirían muchos como algo natural. Me explico.

¿Qué necesidad hay de presentar y compartir con tu familia aquella persona que es especial para ti? Esa persona es especial para ti, te hace sentir bien y te gusta compartir con él/ ella tu vida. Pues para qué presentársela a tus padres. 

Porque es lo natural, lo normal. Bueno vamos a ver qué se entiende por normal, porque hoy en día hay muchas cosas que deberían aceptarse con naturalidad y no es así. A mi que a estas alturas me vengan a decir qué es lo normal, yo me lo paso por el arco del triunfo. No hay nada escrito.

Que sí, que yo respeto a aquellos a los que les apetece presentar a su pareja a su padres... No lo critico pero que yo paso. No lo contemplo. ¿por qué?

Porque en mi caso sé y he sabido siempre que mi familia no iban a aceptar a esa persona. Lo llevo pensando tanto tiempo que ya la idea de hacer algo que se considera como lo natural, no lo veo tan claro.

¿Cuántas veces ha pasado y pasará que tu madre, padre, un hermano o qué se yo no le ha gustado la novia/novio de su hij@ y se han llegado incluso a meter en la relación? Pues bien para evitar eso, cada uno que viva su vida, manteniendo una relación si es posible, pero ojo, sin meterse, sin ponerse pesad@, insistente en "a ver cuándo nos presentas a alguien". Anda ya.

Muchos dirán que les hace ilusión presentar a su familia aquella persona que les hace feliz, vale, lo entiendo, pero yo esa ilusión no la tengo. La tengo con mis amigos, eso sí. Pero con mi familia no. Es como lo de tener hijos, no me gustan los niños. El famoso reloj biológico en mi caso no ha existido nunca, no se rompió, simplemente nunca lo he tenido.

Complicado, ¿verdad?. Familia por un lado y pareja por otro. Pues por qué no. Las cosas cambian, por qué no puede darse esa posibilidad. 

Yo ni familia, pero eso ya no depende de mi. 

No voy a renunciar a una parte de mi ni tampoco voy a renunciar a ella. No sé lo que pasará o tal vez sí lo sé, pero esto es lo que hay y elegir me parece un sin sentido. 

RESPUESTA A LOS COMENTARIOS DE LA ANTERIOR ENTRADA

Ha pasado ya un tiempo muy largo desde que publiqué la última y no respondí a los comentarios. Mis disculpas.

He intentado publicarlos pero no sé por qué no puedo, tal vez, los comentarios tengan una caducidad.

Por eso he decidido publicar vuestros comentarios y responder a los mismos a través de una entrada nueva.

Podría pasar y no contestar, pero no me gusta esa opción. Me gusta devolver mi tiempo a mis seguidores como corresponde.

Comentario de Montse:

Pues, para que lo sepas, estoy muy de acuerdo contigo con lo que expones. No creo que se tenga que sufrir para obtener la gloria, ni que todo el mundo destaca ni que se encuentre una razón para vivir y sobre todo, nadie tiene la obligación de seguir si no se quiere seguir porque creo en la libertdad, en que cada uno haga lo que quiera con su vida y sus circunstancias.
No sé muy bien el tema concreto del que hablas ¿suicidio?, pero sí sé que no debemos juzgar las decisiones de los demás por mucho que nos duelan, que no todos tienen la capacidad de afrontar las dificultades y hay que aceptar esa posibilidad.
Espero que no sea en relación a alguien de tu entorno ¡ay, qué complicado es vivir aceptando aquello que no nos gusta!
Muchos besos.

Mi respuesta:

Buenas Montse. Gracias por tu aportación y por tu respeto a no criticar, entendiendo o no, mi opinión. Siempre has comentado desde el respeto, y eso es algo que valoro mucho de ti.

Sé que el tema es polémico pero no poder hablar sobre ello con otro punto de vista que no es el "aceptado" por la sociedad, no me parece tampoco justo. Es represivo.

Siempre he pensado así. Cierto es que no he vivido la parte de perder a alguien de esa manera y, por ese motivo, me puedan llover las críticas, pero tampoco creo que un punto de vista diferente al mío sea el que deba prevalecer, ni que prevalezca el mío. No me gusta imponer mi criterio o mi forma de ver, sentir las cosas, pero tampoco acepto que me digan cómo tengo que pensar. No me gusta que me impongan lo políticamente correcto, de hecho me repatea estar siempre pensando o midiendo qué digo o no digo.

Cruzar la línea no creo que sea plato de gusto para nadie, pero sufrir hasta el final qué sentido tiene eso. Los demás podrán decir que estarán allí siempre que se les necesite, pero seamos francos, cuándo alguien no consigue remontar y los demás no conseguimos que lo haga, nos frustramos y nos cansamos. Acabamos todos agotados, tanto los que queremos que esa persona continúe como sea (vaya solución), como el que no ve motivos.

Debe ser duro pero judgar es lo último que se debería hacer o simplemente, lo mejor es no llegar ahí.

Al final todo se reduce a los juicios de los demás, todo está sujeto a juicio. ¿Quiénes de nosotros está en posesión de la verdad absoluta? ¿Acaso existe la verdad absoluta?

Son decisiones, son decisiones que pueden gustar o no, pero sufrir por sufrir, aguantar los juicios, las críticas sobre aquello que no se entiende, se siente o no gustan no llevan más que a encontrar otro motivo más que dar el paso.

Un fuerte abrazo, Píxel.

Comentario de Silvia Silvam

Creo que el único o la única cobarde que habría aquí es quien se refugiara en el anonimato o la distancia que ofrece un blog para criticar que una decisión como la que aquí se describe está falta de valor. Objetivamente no creo en absoluto que sea así. Y personalmente tampoco lo creo. Al contrario, cualquier persona que toma una decisión tan complicada y trascendente, bien sea seguir con su vida o no seguir, y seguramente en una tormenta o inmovilidad cuya dificultad nadie padecemos, sólo ellos, tiene un valor enorme.Nunca me ha parecido una decisión cobarde y, ni mucho menos, sencilla...sino al contrario, la más difícil. Tanto no seguir adelante y abandonar la vida, como seguir, a pesar de sentimientos y/o situaciones casi insoportables para quien las sufre. Creo que ojalá todo el mundo pudiera tener la lucidez y el valor de elegir lo que quiere hacer con su vida, y la libertad para hacerlo sin ser condenado. Creo que es una libertad básica, a pesar del resquemor con que se contempla. Quizá parte de ese resquemor proceda de la conveniencia de instaurar una barrera psicológica, en este caso de tipo moral, sobre una elección tan extraordinaria y del todo irreversible... como si así fuese más sencillo mantenerse alejado de esa posibilidad y, por tanto, "a salvo" y dentro del sistema en que vivimos...¿instinto de autoconservación? Tal vez. Aún así, está condena es un error, pues si cada quien vive como quiere, en teoría, ¿por qué no poder decidir hasta cuándo?
También está presente la costumbre de ofrecer a personas en situaciones que rozan o sobrepasan ese límite, argumentos como "la vida merece la pena". Y es verdad, para mí merece la pena... pero, ¿cuántas personas no lo sentirán así? Sino un transcurrir de días que asemeja un castigo, al que no se encuentra sentido ni ganas de seguir adelante, o un dolor que afrontar cada día sin apenas poder llegar al día siguiente en pie. ¿Quién sabe cómo sentimos las cosas por dentro? ¿Qué nos motiva, qué ausencias no podemos soportar? Somos tan diferentes... Creo que es pretender aplicar la misma medicina para males muy diferentes, no siempre puede ser eficaz, aunque en muchos casos sí.
Y hasta aquí podría llegar una forma de ver esta posibilidad, por así decir, desde una cierta "distancia". Pero desde esa distancia hasta llegar a la persona, hay muchas cosas...y personas, casi siempre. Lo mismo que no se puede, o no se debería poner a nadie como escudo o excusa para obligarte a mantenerte en pie cuando sabes que has llegado al límite, tampoco se puede ignorar que habrá una cascada de sentimientos alrededor de ese suceso que ya nunca se detendrá. NUNCA. Aunque se entienda y respete la decisión de alguien, y no pretendas ser la roca a la que se aferre para vivir una vida que tiene claro que no quiere vivir, habrá algo dentro de ti que se destruirá, y jamás se recuperará... cuando sepas qué ha pasado, será como si todo tu ser se congelara por dentro, como si nunca hubiera conocido el calor ni lo fuera a volver a conocer (y, una parte, nunca lo conocerá más). Y ese montón de hielo en que te conviertes por dentro, estallará, de dentro a afuera. Apenas podrás llorar, pensar, o siquiera tragar saliva. Sólo verás los restos de tus sentimientos, y los de cierta inocencia irrecuperable, esparcidos en trocitos milimétricos a tus pies, sin saber qué hacer... cómo guardarlos o recomponerlos. Por supuesto, nunca se recompondrán del todo. Ni siquiera cuando esa persona que quiso irse, no se vaya al fin porque algo lo impida.
En definitiva. Nadie tenemos posición para valorar un derecho tan íntimo de otra persona. Y pienso que pocas veces, además, se hace uso de él precipitadamente, como si no se supiera lo que se hace, sino al contrario, sabiéndolo muy bien.

Gracias por una entrada diferente y, hasta cierto punto, controvertida a ojos de algunos, pero muy sincera y necesaria como algo sobre lo que hablar.
Un gran abrazo, Píxel.

Mi respuesta:

Buenas Silvia,

Como acostumbras siempre aportas un punto de vista diferente que enriquecen al  blog. Esos sentimientos desgarradores de los que hablas ante una pérdida o no, de un ser querido que se encuentra en estas circunstancias,  sentimientos que se generan al ver que hay alguien ahí que es importante para ti, que quieres que siga formando parte de tu mundo pero que sabes que no puede ser porque ese ser no se siente parte de él, porque siente que el final llegó, los desconozco, pero nunca he dado por hecho que sean menos duros.

De hecho siempre he insistido mucho a lo largo de los años que llevo con este blog en que no hay sufrimientos mayores, más importantes que otros. Tendemos a veces a frivolizar o infravalorar lo que sienten los demás por los sucesos que les pasan. Nos puede parecer a veces un poco absurdos. 

Hubo una vez una profesora que nos dijo que nuestro único problema era estudiar, que los adultos sí tenían problemas más serios. Por supuesto, no estaba de acuerdo. Se dice mucho que los jóvenes tienden a dramatizar sus problemas y que lo que tienen es mucha tontería. Cuidado con lo que se dice.

Esa forma de quitar hierro al asunto no me ha gustado nunca un pelo. No voy a contar aquí los problemas que tuve en la adolescencia pero alguno que otro han tenido proyección en la vida adulta y han sido difíciles de dejar atrás.

Cada uno afronta los obstáculos como mejor puede o sabe. Son decisiones, decisiones que con más información pueden resultar más fáciles o no. Quién sabe si estás acertando o no. 

Con qué facilidad se premia, se aplaude al que acierta y con qué facilidad se hace leña del árbol caído a aquél que tomó la decisión equivocada. A toro pasado todo se ve muy fácil.

Yo me he equivocado muchas veces, me he equivocado por dar cosas por sentado y por pensar "qué tontería estar así por esto o por lo otro". No voy a ser hipócrita, me he equivocado, pero esas equivocaciones, la vida misma, me enseñan cada día a ser más respetuosa con según qué cosas.

Vale, no se puede hacer un drama a lo mínimo, más que nada porque tanta negatividad no es buena para nadie. Pero eso, sólo se aprende con el paso del tiempo, las experiencias. Por ello, creo que los jóvenes y los no tan jóvenes tienen derecho a aprender poco a poco a relativizar por ellos mismos, y no, que seamos los demás lo que les impongamos qué es lo importante y qué no.

Un beso, Píxel.

Una posibilidad

No pretendo levantar ampollas, pero sé que lo voy a hacer. Se me va a echar gente encima. Me van a llamar cobarde, me va a acusar de falta de respeto por todos aquellos que han muerto injustamente, desagradecida... En fin, supongo que son los improperios más suaves que he puesto de ejemplo, los habrá peores. Aún así, igualmente hacen daño y no me van a aportar nada. Por ello, como soy yo la que tiene la sartén por el mango, yo decido qué comentario publico y cuál no.

"No hay gloria sin sufrimiento", mentira

"Todo el mundo destaca en algo", mentira.

"Todos encuentra su razón de estar aquí, su destino", mentira.

¿Por qué alguien tiene la obligación de seguir cuando no quiere? Por la familia, los amigos, porque la vida es un regalo....

Menudo egoísmo. Egoísta el que decide irse pero no los que con cualquier banal argumento hacen lo posible por que se quede.

Egoísta porque los demás se quedan hechos polvo. Con lo cual, veamos. Mejor que uno continuamente lo pase mal, en una continua lucha hasta el fin de sus días, a que sean los que le rodean lo que lo pasen mal.

Pues a ver si vamos aceptando que no todos lo ven como un regalo y que por lo que sea les viene a la cabeza esa posibilidad. Es una opción más, dura. Como cualquier otra. Con lo cual tan fácil no será.

¡Eso es de cobardía, eso es debilidad! La gran mayoría que dice eso, lo dicen del desconocimiento.¿Por que no han pasado momento chungos? No, porque no han cruzado nunca la línea.

Allá cada uno, lo que quiera decir o pensar. Todo el Santo día midiendo uno/a sus palabras, todo el Santo día con lo que es políticamente correcto, pero para ésto hay una criminalización social que asusta.

¿Legalmente es un crimen? No, de momento.

MIS AVENTURAS CON MI MÉRIDA 2

Hoy toca hablar de  mis aventuras sobre mi Mérida. Aunque sólo escribí una entrada en esta sección, aunque dejé este blog por un tiempo, la bici ha seguido formando parte de mi vida. 


Gracias a ella he conocido a más gente que ama tanto la bici como yo y, aunque por circunstancias personales la hayan tenido que aparcar, en el fondo, siguen siendo unos viciad@s del ciclismo.


Respecto a mis aventuras me voy a remontar hasta el año 2015 que fue dónde lo dejé la primera y última vez que escribí sobre ello. Intentaré recordar en la medida de lo posible las situaciones anecdóticas.


En marzo de 2015, Quini, Puri yo nos propusimos ir de Mérida a Cáceres. La primera cuestión que se planteó fue por qué no al revés, de Cáceres a Mérida, pues para Quini, esto último era bajar y lo otro subir. Pero Puri dijo que no, que aunque todo el mundo parte de Cáceres y luego cogen el tren en Mérida, lo mejor era al contrario y así no tener la presión de perder el tren. Nos convenció. Buen argumento, Mapu (Mami Puri a tiempo parcial).


Bien, el tren salía a las 8:00 de la mañana, madrugón para mi, cómo no, pero por la bici lo que sea.


Al llegar a Mérida empezamos a pedalear. La primera parada fue en Carrascalejo, ahí nos tomamos tranquilamente un café mientras Puri intentaba con todas las fuerzas ponerle una braga (para el cuello, no penséis mal) a Quini. Y digo intentaba porque por más tiraba de la prenda hacia abajo, ésta no descendía. El cabezón de Quini es lo que tiene. Eso sí, ella estaba muerta de la risa de ver cómo se esforzaba su amiga por conseguirlo. Por poco no se queda con la braga al estilo ladrón.


Tras la parada continuamos con la preciosa ruta que siendo en marzo, imaginaros lo bonito que estaba el campo y la de preciosas flores que pudimos ver.


Continuamos la ruta haciendo todas las fotos que quisimos. En bici siempre se sabe la hora de salida pero jamás la de llegada y más, si se sale con nosotras. 


Una vez atravesando Alcuéscar, paramos para comer en medio del campo, en plena naturaleza. Luego llegamos a Casas de Don Antonio. En dicho pueblo yo aproveché a tirar mi agua para llenarla de agua fresca de una fuente, mal hecho. ¿Por qué? Porque sabía a jabón, lejía, puajjjj.


Dejando atrás el mal sabor de boca, en dirección hacia Valdesalor, había un puente muy bonito con una charca que ohhh, lala,.. Se me hicieron los ojos chiribitas, ya que charco que veo, charco en el que tengo que meterme y, vaya sí lo hice, tanto que me cubrió hasta las rodillas. Menos mal que de Mami Puri aprendo muchas cosas, como llevarme unos calcetines de repuestos con un par de bolsitas para cada pie y, a lo que yo añadí de mi cosecha, una pequeña toalla. Quini, al verme secarme los pies se metía conmigo, pero es que siempre estamos como el gato y el ratón.


Una vez en Valdesalor, nos tomamos coca cola yo, cerveza sin alcohol para Puri y cómo no, cerveza con alcohol para Quini, nuestro pinchito y hala, a subir el puerto de las Camelias rumbo a Cáceres.


Más o menos es lo que recuerdo de esta ruta.


Si no tuvimos suficiente con la ruta de Mérida, en el mismo mes de marzo decidimos ir a hacer una ruta por Monfragüe. Imaginaros la de fotos bonitas que puedo tener de ese enclave.


En principio íbamos a ir las 3, pero Puri finalmente no pudo por temas personales o como me gusta decir a mi para picarla por "el amor es lo que tiene" a lo que Puri siempre me contesta: "El acostumbramiento, no te fastidia ésta", jajajaj. Disfruto mucho con las salidas de Puri.


Pues bien a la ruta fuimos Quini y yo. Al principio reconozco que no estaba yo muy cómoda yendo sólo con Quini, porque siempre había estado con Mapu, pero fue todo una sorpresa de lo más satisfactoria. Lo pasamos muy bien.


Cuando el tren llegó a su destino, nos subimos a nuestras máquinas dispuestas a disfrutar al máximo. Tras varios kilómetros, empezamos a subir cierta cuestecita que ciertamente nos estaba dejando un poquito sin aliento. De repente, escucho a Quini decir, "Pixel, ni te imaginas el turbo que llevo, jajajaa." 

Yo no sabía a que se refería porque por no mirar hacia atrás, no fuera a ser que me la pegara, pensé que era alguna broma de las suyas.


Pero no, de repente, noté como alguien me ponía su mano detrás y me asistía en mi pedaleo. ¿Quién era ese alma tan amable que nos dio un pequeño y agradecido empujón? 

Era un señor de Burgos con el que estuvimos hablando animadamente pero que como pavas no nos presentamos. Joé, vaya dos, si lo primero era haberle preguntado su nombre, presentarnos, pues na. Nos pusimos ahí a hablar de la ruta, de dónde sois, no hicimos hasta unas fotos, pero ni nombre, ni mote, ni nada.


Lo siguiente que recuerdo fue que vimos un ciervo, nos lo cruzamos tan de repente, que fue un visto y no visto, nos asustamos mutuamente pero estuvo guay verlo tan de cerca.


Para terminar la ruta, Quini decidió en el último momento variar un pelín la ruta. Bueno un pelín, en fin, nos metimos por una zona en la que tenías que cargar continuamente con la bici en brazos y rezar para no resbalar, ese final fue complicado de narices. Menos mal que esta mujer tiene la fuerza de 11 hombres y de vez en cuando me ayudaba a cargar con la bici porque por aquél entonces no tenía mucha fuerza. De ahí, que tiempo después me aficionara a ir al gimnasio que aunque luego lo tuve que dejar, oye me aportó muy buenos resultados a mis brazos.


El caso es que cuando terminamos, como el final se nos fue de las manos, veíamos que ¡¡¡llegábamos tarde para coger el tren!!! Yo ya me veía haciendo noche en cualquier albergue. 


Pero para quien no conozca a mi amiga, decir que tiene varios ángeles que le cubren el culo, a ella y a l@s que van con ella. Tal es así, que paramos en una casa rural cuya dueña tenía una pequeña furgoneta en la que cabían perfectamente las dos bicis. La mujer se no ofreció a llevarnos a la estación. Oh, gracias!!!!


Una vez en el tren, vimos a otro ciclista. Esta vez, sí nos presentamos. Resulta que el chico éste venía también de Burgos y cuando le dijimos que habíamos conocido a un paisano suyo pero cuyo nombre no sabíamos, se ríó por no haberle preguntado su nombre. El caso es que este chico, pensó que podía ser su compañero. No hicieron la ruta juntos porque él ese día no estaba en condiciones. 


Para salir de dudas, le envió un WhatsApp para preguntarle por nosotras y tal fue la metedura de pata del ciclista que conocimos en el tren, que se limitó a leer los mensajes de su amigo tal y como le llegaban, y dijo: Mi amigo dice que "sí, que ha visto a...  ATENCIÓN a madre e hija en bici".

MADRE E HIJA, ostras lo que me reí. Quini diciendo que eso le pasaba por ir con una Beibi (ella lo escribe así) como yo. El otro, muerto de la risa, escribiendo a su compañero que no éramos madre e hija sino compañeras y claro, el burgalés cuyo nombre desconocíamos le contestó: "¿¿¿Se lo has dicho???"

Si es que hay que leer primero los mensajes para uno mismo y luego dar el traslado, que luego se dan situaciones embarazosas... aunque bueno nosotras nos lo tomamos muy bien.


Cuando llegamos, luces puestas, para casa y a la cama. Rendida, rendida, pero con una gran aventura más a mis espaldas.

GRAFITI ONE HUNDRED SEVENTY-FOUR

Dedicado a l@s romántic@s