Hace mucho tiempo que no he escribo nada y hoy, he sentido una necesidad de hacerlo que está por encima de mis obligaciones. ¿Lo primero es el deber? No siempre. A veces hay que parar y pensar en lo que una necesita. Sí, parar y pensar por un momento en una misma. Dejar al margen a los demás, solo tú. Si no lo haces, corres el riesgo de olvidarte de ti pues los demás, aunque creas que se preocupan por tus necesidades, por como te sientes... en el fondo no es así, al final cada uno mira para lo suyo.
Si te olvidas de ti, serán las necesidades de los demás las que primen sobre las tuyas y girarás tu vida en torno a ellas.
Lo sé por experiencia, porque ya cometí ese error una vez y hoy estoy en una situación que me resisto a repetir.
Cierto es que no sé todavía como encauzar la situación pero desde luego no va a ser olvidándome de mi otra vez.
Seguramente lo que sienta hoy es patético para muchos, que habiendo desgracias como las que hay todos los días, lo mío sea percata minuta. Pues sí, puede ser. Pero es mi blog y escribo de lo que quiero y cuando quiero. Si son tonterías, pues son mis tonterías pero en este tiempo me he dado cuenta de que aquell@s que quitan importancia o se ríen de mis tonterías, también ell@s tienen otras en la cabeza que yo escucho y aunque no las entienda, procuro respetarlas. En la medida de lo posible intento contribuir para que aquello que parece algo exagerado o maniático por parte de la otra persona, no se vuelva a repetir.
Sí, me preocupo por quien quiero, por sus necesidades pero cuando se trata de mi parece que la consideración ya no es tan mutua. Bueno, la historia de mi vida, tampoco debería sorprenderme tanto. Pero reconozco que esa falta de empatía o de sentarse a escuchar y ponerse en mi situación tal y como yo lo hago, me molesta. No lo llevo bien.
Supongo que recibir lo mismo que una da es una utopía, será eso.
¿Y cuál es la tontería de hoy? Pues el sentir que esa persona a quien quiero tanto prefiere fumar uno, dos, diez o veinte cigarros al día antes que a mi . Cuando se trata de mi, la gran mayoría de las veces está cansada. Pero cuando se trata de fumar la cosa cambia, cuando se trata de ver un programa en televisión, el interés se acrecienta, el sueño, el cansancio desaparece.
Me hace creer que sí para luego no. Una y otra vez y yo con tanta contradicciones, me siento perdida, sin saber qué hacer o qué decir con miedo a que estalle en una discusión. Pero da igual, son gilipolleces.
Repito, la historia de mi vida. Si he gustado a los chicos ni me he enterado y si he sido consciente, lo mismo me ha dado. En cuanto a las chicas, me he sentido atraída por unas cuantas pero que la atracción haya sido mutua, jaja, eso es otro cantar. ¿Por qué?, a saber. Paso de preguntar.
Y en este último caso, es el cansancio. La verdad es que es para reírse aunque no tenga ninguna gracia, pero sí, es de chiste.
Da igual lo que haga, lo que diga o como sea, físicamente o como persona, el resultado siempre acaba siendo el mismo, desinterés. Te toman con muchas ganas y luego, te aparcan con cualquier excusa. Y si digo algo, ya se las ingeniará para hacer que me sienta mal por sentir lo que siento Pero no, esta vez no voy a sentirme culpable por tener una intensa atracción.
Me gusta y mucho, no creo que eso sea malo o que tenga un problema. No fuerzo las cosas, eso nunca, creo que soy bastante respetuosa pero sentir que ella prefiere sus cigarros o sus programas de televisión favoritos antes que un miserable rato conmigo, antes que hacerme sentir por uno rato deseada, no es plato de gusto.
Pero da lo mismo..., hasta la próxima tontería.




