Tus calles
¡Qué cerca estoy de tus calles doloridas!
De nuestro silencio alborotado,
como las hojas de otoño castigadas
que mueren en silencio
Sé que estás en la cima del monte
gritando a las palabras,
atrayéndolas entre los ríos del viento.
Lo sé, porque nuestro silencio
era muy nuestro,
tan cercano a mis calles oscuras,
y hoy nos lo han perdido.
A veces…
A veces tenemos que atracar la barca de la felicidad para que esta no zozobre, y anclar en el puerto del pasado. Allí buscar las más poderosas amarras y evitar que se hunda durante la tempestad.
Tus calles doloridas
De nuestro silencio alborotado,
como las hojas de otoño castigadas
que mueren en silencio
Sé que estás en la cima del monte
gritando a las palabras,
atrayéndolas entre los ríos del viento.
Lo sé, porque nuestro silencio
era muy nuestro,
tan cercano a mis calles oscuras,
y hoy nos lo han perdido.
Embriones muertos
Embriones muertos,
creación de orfebres resguardan
nidos callados
donde la paloma golpea el silencio
que ya le había robado el sueño.
Copas llenas de trozos de azúcar
forman hilos de colores,
dulces cristales apiñados
caen sobre el torpe aleteo
y le esparce como cálido hielo.
Silencio
que lleva a cuestas risas malformadas,
ojos empañados que cedieron.
[La tetera no contiene té,
solo un fondo de hojas secas
e inciertos acumulados.
¡Cuidado, tiene tapa y se ha cuarteado!
Llueve,
mientras en agua hierve
y se filtra reviviendo los olores.]
Espero anegada de noche,
nunca por la madrugada.
Guardas silencio cuando el útero ríe,
cuando la sangre no transita en su centro
Errática,
la paloma con dulce aleteo
esparce lágrimas derretidas en oscuras velas,
mientras queda la copa
y el vino
…en codos le espera
Su último poema (Alejandro Aura)
En su memoria, fallecido el 29 de agosto.
DESPEDIDA
Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,
pedir los abrigos y marcharnos,
aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo
y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;
se quedarán los demás, que cada vez son otros
y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue,
también el hueco de nuestra imaginación se queda
para que entre todos se encarguen de llenarlo,
y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,
como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo
y luego, sin rencor, deja de estarlo.
¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres,
allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas
esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra,
eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo
con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas
en el que el tiempo se mueve tan despacio
que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua.
O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan
las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas
de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos,
esperanzador y eterno como la existencia de los dioses.
O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando
que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen.
Lo que queda no hubo manera de enmendarlo
por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,
ya estaba medio mal desde el principio de las eras
y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba, con sus millones,
billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver.
Nos vamos. Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós.
Alejandro Aura.
Tamara
Por cierto…hoy no amaneció el cenzontle,ni su figura cantando versos en el balcón fantasmadonde los duendes anidanentre esmeraldas y trigo.Sin embargo te cuento,murió el canto de mi ventana.
Caricias
Lacerada de caricias
de soles que se estrellan en mi carne,
aires que sofocan,
besos que restringen pasos
y estúpidas auroras que regalan flores.
Soy huérfana de tu imagen
de lamentos en la noche
cuando atravieso lunas muertas
entre montañas que alimentan fuego
…con el atisbo de mi corazón
que cubre un corazón entero.
Tamara
…Hoy recordé que te gustaba cantar, cantar aquella ópera que tu mundo apenas conocía. Quizás por eso anoche cerré los ojos y escuché tu voz entre mi llanto, entre las voces de los coros que existen por allá en el cielo y que yo jamás he escuchado.
Recordé que bailabas con esos zapatitos que hacían molestos ruiditos… tap, tap, tap… tap
Y ese tap, tap, tap, ensordeció por fin los golpes del martillo que sellaba la madera que te vestía.
Cerré los ojos y escuché tus pasos acallando el sonido de la grava que golpeaba la caja que te albergaba antes de que le pertenecieras a la tierra y dejaras de ser mía.
Entonces te soñé y bailaste una vez mas.
Tamara
por ahora no duermo
-mi niña-
con los brazos cruzados
contemplo mi sueño
y espero
que tu partida sea tan solo
otro sueño