martes, enero 22, 2013

Suiza - puesta al día

Empezaremos por lo primero. Llegé el 9 de Febrero y cuando llegué a la casa no había nadie. Así que tuve que esperar y llamar. Digamos que la jefa no se pone para nada las pilas. Y no vino ella, vino un tipo con aires de padre de Indiana Jonnes. En el piso no había Internet :(
Deshice las maletas y me fui al trabajo. Me instalé a lo precario en el despacho y a las 18 volvía a casa. Salí a hacer las compras. Y a dormir muy muy temprano.
El segundo día fui a ver al gestor, llegaron algunas cajas y creo que salí a dar una vuelta para comprar un adaptador para los enchufes y una guía. Oh sorpresa las guías de Basel son chiquititas, chiquititas.... me decidí por una, esponsorizada por Roche... incluso esto.
Busqué y rebusqué en la web grupos, tandems, etc. para activar la vida social. Escribí a 5 tandems, y me suscribí a varios grupos. El piso que pensaba alquilar estaba ocupado hasta marzo... un tema más en la lista. Y el móbil tiene que esperar, para tener móbil de contrato necesito el número de residente. Para tener el número de residente se necesita un contrato de alquiler...
El sábado compré mi Velo de segunda mano a 120 CHF, por uno nuevo pedían 1300... también compré unas botas para la nieve. No me decidí por ningún abrigo de plumas... o parecen bolsas de basura o no marcan la cintura o la marcan demasiado o no tienen capucha o es demasiado grande o son demasiado cortos o largos o la cremallera se ve muy cutre o la altura de los bolsillos no los hace nada cómodos... Total que nada.
A todo esto cada día yendo a dormir a las 19:30, a las 20:00, a las 21:00 pero raramente más tarde.
El domingo salí a dar una vuelta y cerca del Rathaus había 2 chicos disfrazados como en la naranja mecánica. Uno iba un poco ma´s abrigado, unas mallas acrílicas blancas, bata blanca, paraguas blanco y bombín. El otro con un mono acrílico blanco y nada más... estábamos a -1º. No les paré para preguntar. Había quedado con Marcos que me vino a buscar y me contó un poco como funciona la ciudad. La explicación fue bien acompañada con vino y casi no me podía ni levantar. Sin saber cómo encontré el camino hasta mi bici y me perdí. Daba vueltas y vueltas y no veía nada conocido. Los nombres de las calles de mi mapita eran demasiado pequeñas... tube que parar a un chico. El buen samaritano, Kevin, me acompañó un trozo y me indicó el camino a casa.
El lunes fue un día de recuperación. Y hasta aquí puesta al día 1.

domingo, enero 20, 2013

Camino del norte - Día 12 - Santander

Me levanté pronto y me fui a desayunar. Tenía ganas de darme un chapuzón así que caminé y caminé hasta que encontré una playa que me gustó. Era todavía pronto y no había casi nadie. Todo estaba muy tranquilo y era precioso. Di alguna vuelta más por el mercado, comí en un restaurante que acababan de abrir y a la parada de bus para tomar el que iba al aeroporto. Hacía muchísimo calor.
Llegué 2 horas antes del vuelo en el aeropuerto y todavía no se podía ni facturar. Llevaba los palos con lo que preferí pagar los 20€ que costaba facturar la maleta. A todo esto llegó Maribel. Me contó que no pudo hacer el camion, que le dolía muchísimo la espalda y que hizo turismo. No coincidíamos en nada y tenía la sensación de que personificaba en mí toda la frustración por lo haber podido caminar. Tampoco se la veía con muchas ganas de hablar. Así que ella facturó y yo me fui a comprar un libro, apuré todo el tiempo que pude antes de facturar para no verla. Facturé media hora antes, pasé el control, me senté en un sitio alejado de ella y me puse a leer.



Qué alegría reencontrarme con mi ducha y con la lavadora! Y así es como acabó mi camino... por ahora!

Camino del norte - Día 11 - Güemes a Santander

Desayunamos también en el albergue. El tramo entre Güemas y Santander era muy agradabla y bonito. Había que tomar otra embarcación para ir hasta Santander. Allí compramos la comida en el super para ahorrar algo.
Y lo más triste,  que allí se separaban nuestros caminos: Aitor tomaba el bus para volver a Vitoria, Nicoletta seguía el camino hasta Santiago y yo me quedaba en Santander puesto que al día siguiente tenía el vuelo a Barcelona.
Primero nos despedimos de Aitor, ya me saltaron algunas lágrimas. Y Nicoletta me acompañó hasta el albergue de pelegrinos y también lloré. En el albergue me reencontré con el cordobés. Dejé mis cosas en la litera y me fui a la ducha, al volver me encontré con Aitor :) El bus tardaba un rato en salir así que me vino a buscar y como vio mi gorrito rosa sabía que estaba allí. Gorrito rosa que había pasado del rosa fuccia al rosa pálido por el efecto del sol. Así que nos fuimos a la estación a tomar la última.





Después de que Aitor se fuera me fui a dar una vuelta por Santander y cuando más o menos ya había visto todo el casco antiguo me paré a tomar una cervecita en uno de los pocos bares que había abiertos. Y Paco empezó a cantar flamenco y así es como conocí a Paco, Oscar y a otro chico. Y como no había mucha más gente se nos juntaron dos parejas de Cuenca que estaban en el bar de al lado. Armamos una buena fiesta hasta que a las 20:30 me fui cuál Cenicienta, el albergue cerraba las puertas a las 21h!

Camino del norte - Día 10 - Noja a Güemes

No teníamos muy claro si ir hasta Santander o quedarnos en Güemes. Personalmente, y como me quedaban un par de día, prefería parar en Güemes y ver qué era eso tan especial que tanto recomendaba Rosa de Orio. Puesto que el camino pasaba por allí pues pasamos todos a echar un vistazo y ver que tal y luego tomar una decisión.
Nos encontramos con una acogida super cálida y con un albergue immenso y precioso. Y la comida se servía en una hora así que había que espavilar a coger cama y ducharse. La decisión estaba tomada. Creo que había estofado de lentejas y algo más. Nos pusimos la botas. Después tuvimos un ratito libre que aprovechamos para hacer la sista y luego bajar al pueblo a hacer el aperitivo. A las 17 o las 18h teníamos que volver porqué el padre Ernesto daba una charla.
La charla duró una hora, en castellano y doblada al inglés. Nos contó la historia de su vida, que le había llevado a viajar por muchos países durante muchos años, como había surgido la idea del albergue y, por último, una lección sobre ecología y la sustitución de los árboles autóctonos por los eucaliptus. Ah y casi me olvidaba, todo un discurso sobre que la donación voluntaria. Vaya, que el albergue estaba un poco en apuros pero que no quería poner un precio... Ai, siempre es complicado confiar 100% sólo en la voluntad de la gente.
Nos ofrecieron también la cena y a todo esto llegó Nuno, el amigo de Nicoletta. Me fui con Aitor a caminar un ratito por en la oscuridad. Le comenté que me gustaría ver luciérnagas, que hacía mucho que no las veía. Y allí estaban :)

Camino del norte . Día 9 - Laredo a Noja

Nos despertó la monja que venía a limpiar la habitación y que no esperaba encontrarse a nadie. Eran las 9:30. La poco misericordiosa no nos quería dejar usar el baño porqué ya lo había limpiado. Nicoletta se impuso, Nicoletta for president!
Desayunamos en un banco del paseo mirando el mar. Y a caminar a lo largo de la playa, descalzos o no. Nos encontramos a la alemana de la bufanda con su amigo, la había terminado y se la había regalado. Ella hacía un día de pausa, se le hacía raro ir en bikini y vernos a nosotros con nuestros andrajos y las mochilas. Nos acompañaron hasta el embarcadero para ir a Santoña.
En el barquito percibimos que no ibamos tan sucios y apestosos como pensábamos :)
El camino pasaba al lado de un polígono que olía a pescado que no veas. Una vez cruzado todo esto llegaba al otro lado y había otra playa preciosa. Al final de la playa un caminito muy empinado de arena muy fina que nos hizo sudar de lo lindo.




Y a dormir! En el tercer piso de la litera!

jueves, diciembre 27, 2012

Camino del norte . Día 8 - Islares a Laredo

Las francesas que pedían tanto silencio la tarde anterior estaban montando un escándalo, ni apartaron los colchones, porqué para las desconsideradas era su último día de vacaciones.
Fuimos a desayunar temprano a un bar/hotel de carretera, lo único abierto a esa hora.
Esta etapa también tenía 2 rutas, una interior y otra por la costa. Otra vez fue muy útil la información que venía en el libro de Nicoletta. Elegimos la ruta por la costa. Nos fuimos sin el militar italiano.
El perimer tramo era de carretera, pero al llegar a un pueblo se desviaba por un caminito que quedaba a la derecha del puebo y que tenía su encando (arrollo un poco guarrín aparte). Y el camino se pudo bastante empinado y pasamos al lado de la playa de San Juan, un lugar al que tengo que volver. Y desde la última colina, con caballos incluídos ya se veía Laredo.
Nos fuimos a tomar un aperitivo para recompensarnos y recomponernos del esfuerzo y a buscar habitación en el convento. Creo que no había albergue y había algunas opciones dispersas. Cruzamos la verja y llamamos a la puerta. Nos abrió una monja que en ningún momento se intereso por nada, que no nos miró en ningún momento a la cara y que desapareció con nuestros DNI... perimer sitio en el que se "fían" tan poco de la gente.
Luego nos fuimos a comer de menú. Recuerdo la purrusalda :)
Y a la playa! Allí coincidimos con otro italiano que tenía algún problema de tendinitis o algo así. Después del baño a comprar para el desayuno (Aitor medio quilo de pastelitos de chocolate y yo 1 quilo de sobaos que parecían ladrillos). Y paseíto por el pueblo. Tenía rincones muy bonitos. Nos sentamos en una plaza a tomar un aperitivo y luego unas tapas. Mmmmmmmm que buenas la carrilleras de ternera. Y de vuelta a la playa, a compartir confidencias y una botellita de vino. Se nos hizo bastante tarde... Y vuelta al convento con las 4 llaves para pasar la verja, la puerta de entrada al convento, la puerta de entrada a las habitaciones y, por último, la llave para entrar en la habitación. Había un chico y una chica durmiendo.





Camino del norte - Día 7 - Pobeña a Islares

Desayunamos en el albergue con las damas del club de golf que arrasaron con el melón, era el cumpleaños de alguien.
El camino se desdoblaba y nadie tenía muy claro por donde tirar. Las damas del club de golf se escudaban en que no podían dar ninguna recomendación.... Por suerte teníamos la superguía de Nicoletta que indicaba que el camino más corto, que bordeaba la costa, también era el más bonito y con menos carretera.
El cielo estaba espectacular. La primera parada fue en un chiringuito al lado de una playa chiquitina. Aquí encontramos a una embustera, una guiri que viajaba en furgo pero se había alojado como peregrina. Mientras nos reponíamos con unas cervecitas llegó xxxxx. Con su mochila de 20 Kg o 50. Nos sacó sus álbumes con recorters de periódico. Al parecer se había salvado de un naufrágio del que fue el único superviviente. Prometió a la virgen que si salía de esa visitaría todos los lugares sagrados. Total que llevaba 10 años caminando y más de 100.000 Km recorridos. Ahora sólo le quedaba ir a Santiago y bajar a Sevilla, dónde le esperaba su hija y los nietos a los que todavía no conocía. Como era su cumple, le invitamos y "si non è vero è ben trovato".
Tomamos una tapitas en Castro-Urdiales con Marta, Evy y el militar italiano. El último tramo lo hicimos con el militar que se armó de paciencia con nosotros. También cargaba sus 20 Kg y no usaba protector solar. Aquí el camino también era al lado de la carretera.

Bromeé con que el hospitalero de Islares sería un travesti, en contraposición a Catalina la magra y a las damas del club de golf, pero esta vez nos tocó un negro de una tranquilidad pasmosa. Al llegar no había nadie, sólo un papel y su teléfono móbil al que no contestaba y la gente que estaba un poco nerviosa. A las 16 había unas francesas durmiendo que se quejaban al menor ruído. Dejamos nuestros sacos encima de una cama para marcar territorio y nos fuimos a investigar el camping y la playa.


Cenamos bastante de lujo y vuelta al albergue.

Camino del norte - Día 6 - Lezama a Bilbao a Pobeña

Por la mañana nos despertó un guiri que subhastaba una tienda de campaña. Empezó en 20€ y acabó en 10€, pero al igual que él, nadie veía la utilidad de cargar con ese peso. Devolvimos lo prestado a Catalina que no nos reclamó unos besos. Vaya con Catalina la magra la autoritaria, por la mañana se le había ablandado el corazoncito. Ya no quedaba nadie en el albergue. Como siempre fuimos de los últimos y, como no, desayunito antes de salir.
A la hora de caminar encontramos la tienda del guiri tirada enmedio del camino. El cordobés nos alcanzó. Llegamos a Bilbao y bajamos hasta el Gugenheim, entramos sólo para ir al baño. Comimos unas hamburguesas y tomamos el metro hasta pasar el polígono industrial de Bilbao. Recuerdo mucha carretera al lado del mar, pero también de una especie de central energética, no era muy bonito el camino. Llegamos a un pueblecito y Mr. Cuestion preguntó. Tomamos por fin un camino de tierra que subía a otro pueblo. Nada más salir a la carretera paró un chico conduciendo un coche rojo y una taja muy importente. Insistía en que nos llevaría a Santiago, le explicamos que teníamos que caminar. Nicoletta entró en "un bar" para ir al baño y Aitor no le dijo que se trataba de una sociedad de hombres.
Más carretera y cuando por fin llegemos al tramo más bonito, con dunas, resulta que el río está en obras, la marea alta y hay que dar un rodeo del recopón por carretera. Tomamos el bus para hacer este rodeo hasta Pobeña.
Aquí nos esperaban las damas del club de golf. Habíamos hecho 2 etapas en un día y por supuesto no había sitio en el albergue. Encontramos a Marta, Evy y Karin. También llegó José e hizo su demostración de como se puede sacar una mochila de 50 Kg en unos segundos.
 Esa noche tocaba dormir en el pórtico de la iglésia. No sin  antes cenar un menú del peregrino en el bar con "un camarero muy borde". El camarero sucumbió a los encantos de Nicoletta y de la pechugona así que además de ser muy amable nos dió pan y preparamos unos bocatas para el día siguiente.

miércoles, diciembre 26, 2012

Camino del norte - Día 5 - Gernika a Lezama

Por la mañana desayuno en Gernika y a caminar. Se salía rodeando el jardín con la escultura de Moore y xxxx. Otra etapa sin ver el mar y esta vez con mucho calor.
Comimos unos pinchos en el pueblo justo antes de Lezama. La jefa del restaurante se apiadó de nosotros y nos regaló el helado que quisiéramos para poder aguantar la solana. Eso sí que fue una bendición. Yo no podía con el sol andando por el asfalto.
Fue llegar a Lezama y descubrir que el hospitalero era la prueba al final del día. Nos esperaba Catalina la magra, puro nervio. Nos recibío con un vaso de agua pero a partir de ahí las cosas no fueron tan faciles. Catalina esperó a las 16 o las 17 para explicar sus normas, porqué "aquí mando yo". Hubo un momento de tensión con un peregrino. También con Nicoletta que estaba trabajando en su palo y "los palos había que dejarlos delante". A nosotros sólo se nos asignó una cama qeu acabamos cediendo y dormimos en el pabellón. Nos reencontramos con la alemana de la bufanda, Gabriel y Leó (que había hecho trampas con buses, trenes, pero con camita). A una peregrina (Karin) le había mordido un perro y se montó un lío.
Fuimos a tomar algo y al lado teníamos a Fito, hombre del que apenas había escuchado el nombre y aposté con Aitor a que Marta de Girona tampoco sabía quien era. Nos fuimos a cenar por 6-7€. Perdí la apuesta, y no sólo esto, Marta volvió con un autógrafo y un dibujo. Volvimos más tarde de lo pactado con Catalina, las 21:30, casi no quedaban mantas ni colchonetas. A esa hora llegó el cordobés, machacadísimo y casi delirando. Nos repartimos las colchonetas y las mantas lo más sensato que pudimos y a dormir.
Fue la primera noche al aire libre.

Camino del norte - Día 4 - Markina-Xemin a Gernika

Salí pronto (7:00). Parecía más pronto que los otros días porqué todos se quedaban a desayunar, y el desayuno era más tarde, además de que se habían "regalado" un tiempo más de sueño después del esfuerzo del día anterior.
Muy orgullosa llené la cantimpora con el vino que había sobrado.
Nada más salir del pueblo me encontré a León. Se había quedado en el albergue de pelegrinos y por lo visto había habido mucha mucha fiesta. Nos cruzamos con Karin por primera vez, estaba maravillada contemplando la tela de una araña. Me dió la impresión de estar un poco empanada.
Paré para desayunar un bocadillo y allí perdí a León. El peor desayuno de todo el camino, queso que eran tranchetes :( pecado!
Y el camino otra vez cuesta arriba y cuesta abajo. Y enseguida me di cuenta de mi grave error, cargar vino en lugar de agua. Llegué a una iglésia, salía música. Lo interpreté como una grabación, luego supe que era Karin. Lo bueno es que había unos baños y convertí el vino en agua.
Durante un buen rato el camino era muy estrecho, mal indicado y transcurría entre arbustos. Me paré en una losa de piedra a comer un poco de fruta y remojarme los pies. Un momentito de paz. Y vi aparecer a Nicoletta y Aitor :) Íbamos al mismo ritmo y puesto que en Gernika el albergue estaba cerrado y no había nada buscamos una habitación para los 3 en un hostal. El último tramo por carretera se hizo eternoooooo.
Ya en Gernika tomamos un trago con unos abueletes y unos perros, y llamamos a la pensión Gernika. Era lo más barato aunque esa gente era un poco especial. En el pasillo vi a Leo de Barcelona. Esa noche nos dimos un homenaje: una buena cena y de chiquiteo. Así que acabamos un poco tarde... pero felices.