De hogares de acogida y moscas, de Chad Lutzke (Dilatando Mentes)

Hoy quería hablaros de una cuenta pendiente, de una obra que leí hace tiempo y que debería haber tenido ya su reseña, porque merece ser conocida y leída por cualquiera que tenga un mínimo de criterio lector. Se trata de una novelita tan breve como intensa, dura y trágica, de las que te golpea con saña en el hígado como un ariete hecho de horror y tristeza, pero que a la vez, despierta en el lector una ternura y empatía absoluta por su protagonista.

De hogares de acogida y moscas es una delicada obra de orfebrería, que mezcla con tacto el horror costumbrista y el drama social, la soledad, lo grotesco y la necesidad de lograr esas pequeñas victorias, por minúsculas que sean, para sentir que el mundo tiene un mínimo sentido. Acierta al utilizar la perspectiva infantil para magnificar el desamparo. El autor maneja con habilidad la atmósfera sofocante del verano de Nueva Orleans, donde las moscas actúan como un símbolo omnipresente y repulsivo de la podredumbre moral y la negligencia adulta.

A nivel literario, no requiere de florituras ni ejercicios de estilo, sino que le basta la naturalidad y una voz honesta para contar una historia tan dura como creíble. La fuerza del relato recae por completo sobre Denny, un protagonista cuya ingenuidad (que en realidad no es tal, si no desesperación), choca brutalmente con su instinto de supervivencia y su necesidad de conseguir su objetivo a toda costa, pues ya no le queda nada más a lo que aferrarse. Solo ese sueño, esa meta, tan ridícula y obsesiva en apariencia, tan insignificante a ojos ajenos, es todo lo que queda de su mundo, que se ha derrumbado a su alrededor y del que es el único superviviente. Aunque la trama es bastante lineal y engañosamente simple, su brevedad funciona a favor del impacto narrativo, entregando un golpe emocional directo y brutal. Es una obra que incomoda, que deja un regusto amargo, cumpliendo su función de espejo social. Y aun así, se empeña en dejar un resquicio de esperanza, pese a todo, porque no existe otra opción que creer que es posible. 

Para el lector que busca explorar los márgenes del terror más allá de lo sobrenatural, este título es una elección acertadísima, una pequeña obra de arte. Cruda, emotiva y en cierto modo, tierna, donde lo perturbador se cubre con una sábana y el hedor lo delata.  Es una lectura que deja un poso del que es imposible librarse, perdurando en la memoria. Una jodida maravilla.

The Bear, de Christopher Storer

Pues que me estoy poniendo al día con The Bear y la verdad, si he de ser sincero, no sé muy bien qué decir de ella, porque no tengo una opinión cimentada ni clara al respecto.

A mi me tiene desubicado. En ocasiones me parece una puta joya y en otras un mierdolo infumable. Hay momentos que te gana por completo y otras que te preguntas porqué coño sigues perdiendo el tiempo con esta panda de inadaptados insufribles. Es rara de cojones, realmente inclasificable.

Me resulta una obra extraña, desbalanceada. Una calidad actoral sobresaliente frente a un argumento más básico que el mecanismo de un chupete, con un ritmo inexistente, pero con una profundidad tremenda con tantas capas que lo flipas y que funciona muchas veces, las que más,  por lo que se lee entre líneas que por lo que se dice. Y eso, a la vez que eres consciente de que hay momentos en los que no pueden ser más anodina, absurda y vacía, viendo a personajes con un desarrollo brutal, que luego no parece tal porque siguen actuando como imbéciles y cuyas experiencias vividas, no cambian quién son más allá de lo que requiere el guión del capítulo en cuestión. En ocasiones me saca por completo y mi cerebro desconecta de puro tedio y en otras me fascina de un modo que no alcanzó a comprender. 

Es rara. No sé cómo clasificarla. Y en fin, eso sería todo. La reseña, como la serie: sin tener claro por donde le da el aire.

Todas las chicas descalzas, de Nieves Mories

Hoy quiero hablaros de Todas las chicas descalzas, un recopilatorio de relatos de Nieves Mories que me ha parecido una verdadera delicia, por bien escritos y por lograr un equilibrio casi imposible, siendo a la vez tan delicados como demoledores.   Unos textos que son pura emoción y sensibilidad,  realidad de la que hiere y duele, con una intencionalidad evidente y no por ello impostada, al contrario, mostrándose con una honestidad brutal y libre de etiquetas y condicionamientos, más allá de la voluntad de su autora por darle voz a quién  por norma, no la tiene.

Relatos crudos, descarnados, perversos, donde el amor, el dolor, la muerte y la expiación son moneda de cambio, motivo, consecuencia. Y culpa, siempre más de unos que de otros. La vida es una tragicomedia y Nieves nos lo recuerda con sus textos, en los que uno entiende que a veces se dice más por lo que se calla que por lo que se habla y que hay que temer los silencios. Una veces, son la calma y la tranquilidad. Otras, las más,  el preludio de la tormenta, de la explosión, del punto de inflexión en que todo cambia y la rabia acumulada, el resentimiento justificado, las ganas de gritar, las lagrimas más amargas o la carcajada desquiciada, son lo único que queda. Palabras. Silencios. Mujeres, que sufren y ríen, que retan al destino, pero aceptan su condición y no se rinden, pese a todo, pese a todos.

La forma en que se nos narran sus historias nos atrapa, juega con nosotros, nos hace sentir, creer y querer,  para burlarse en nuestra cara, por mezquinos. Y es que es imposible no sentir el dedo acusador de la autora, quien con una sonrisa cínica y socarrona y toda la mala hostia del mundo, se limita a exponernos frente a la realidad de un mundo en que permitimos que pasen cosas. Cosas que no deberían ser ni ocurrir, mientras disimulando, miramos hacia otro lado. 

Las chicas descalzas, las que no tienen ni siquiera nombre, pero a las que Nieves les ha dado voz y a las que mi querida Alicia Pérez Gil se encarga de presentar, mientras hurga en las heridas y mete el dedo en la llaga. 

Una antología imprescindible. Dura, incómoda, bellísima, cruel y necesaria. Que bien escribe, la muy cabrona. Mención a parte sobre la cuidadísima edición que se ha currado Dilatando Mentes, en tapa dura y unas ilustraciones preciosas de la propia autora.

Por todas mis muertas, de Darío Vilas

Acabo de terminar «Por todas mis muertas» y aunque sabía que el vigués siempre es una apuesta segura, admito sin reparo que no he salido indemne de su lectura. Cuanta belleza, cuanto dolor, cuantas cuestiones en este extraño viaje en el que nos embarca su autor, siguiendo esa voz suya, tan reconocible, que nos hace de guía, fría y cruda, tan veraz y honesta como terrible.

En su último trabajo, Darío Vilas lleva su obra un paso más allá, sin dejar el género fosco y ese realismo sucio que acostumbra, pero adentrándose en el drama costumbrista y coqueteando con la autoficción. La figura femenina como eje central sobre el que orbitan todos los relatos. Más que la muerte (que también), es la pérdida o la ausencia de ésta, de la mujer en sus distintas facetas, la que sirve de nexo, de hilo conductor, siempre desde el punto de vista del escritor, que juega con esos distintos roles e incluso se atreve a ficcionar algunos hechos reales, utilizándolos para rendir ofrenda y tributo, con un respeto absoluto y una belleza que estremece por lo real, lo cercana, lo creíble y dolorosa.

Darío es un excelente novelista, pero para mí, es en las distancias cortas donde realmente explota al máximo todo su talento narrativo como autor, con una voz como pocas cuando es tan de cerca y dando hostias como panes.

Una lectura intensa, para paladear sin prisa, regodeándose uno en la forma y en el fondo. Lentamente, sorbo a sorbo, dejándonos llenar por su intensidad. Como un prurito que pica y no podemos dejar de rascar, como la costra que nos arrancamos entre muecas de dolor y placer culpable. No diré más. Acercaos a ella, no os defraudará.

Cortar por la línea de puntos (Strappare lungo i bordi) Netflix

A ver, gentuza querida: ¿Por qué razón nadie me había hablado de esta maravilla de serie de animación en Netflix?

Joder, menuda macarrada. El autor de la serie y protagonista de la misma es un punketo antisistema, cagón y frikazo, artista frustrado y pringao vocacional. Un indigente emocional, hablando de todo y poniéndose y poniéndonos en evidencia. Crítica social, recorrido vital y drama soterrado que se va deshilachando entre risas, disfrazado de historia de amor y humor. Tragicomedia existencial con litronas, porros, helados, insultos y palabrotas, wc’s atascados y un armadillo que habla, a modo de Pepito Grillo.

En fin: culta y soez, divertida y grosera, dura y realista, triste y sin filtros, dando hostias a mano abierta y muy, muy, muuuuy disfrutable.

CINE: “MULA”, de Clint Eastwood

Por Fernando Codina.

Soy fan de Clint Eastwood desde casi antes de mi nacimiento, ya sea en su faceta como actor, con auténticas joyas del western (la famosa “Trilogía del Dólar”), o las impresionantes y siempre recomendables secuelas de “Harry el Sucio”; sin olvidarnos por supuesto de su crepuscral interpretación en “El gran Torino”, o la magnífica “Los Puentes de Madisson”. Como director, también he seguido sus películas, aunque algunas de ellas me han parecido un poco irregulares. Quizás porque a medida que ha envejecido, esto se ha notado en su personalidad o en su talento.

Pero lo que está claro es que no me ha dejado nunca indiferente. Aunque es la primera vez que casi me duermo en el cine, en mitad de una de sus obras. Y digo dormirme, hasta el punto de casi caerse la baba y empezar a roncar, no la cabezadita de rigor, por ejemplo en medio de una ópera de Mozart. Hablo de dormirme en el sentido literal.

He leído críticas muy variadas sobre “Mula”, su más reciente creación en su doble vertiente de actor y director, con su productora Malpaso. Hay quienes la ponen por las nubes, destacando hasta qué punto se mete en el personaje, o su ritmo sosegado en la dirección, situándola incluso entre sus mejores creaciones. Otros la critican desaforadamente.

Yo pienso que ni lo uno ni lo otro. Es sencillamente prescindible, es más, podría convertirse en un final de carrera no demasiado glorioso para un magnífico actor.

Quizás uno de los problemas sea el personaje protagonista, encarnado por Clint Eastwood, como un veterano de la guerra de Corea, que vive separado de su ex mujer en una pequeña granja donde cultiva extrañas variedades de orquídeas y otras plantas exóticas. Hasta que en la fiesta de compromiso de su nieta se entera de sus problemas de dinero, y uno de los invitados le da un número de teléfono, por si necesita un dinero extra. Agobiado por las deudas, decide llamar, poniéndose en contacto con el representante de un peligroso cártel de narcotraficantes mejicanos. A cambio de llevar de una ciudad a otra (en este caso, el destino es Chicago) un cargamento de drogas, recibirá una cantidad de dinero.

Es decir, se convierte en mula, y de aquí el título de la película, y la mayor parte de su argumento. Quitando un par de detalles costumbristas (como la primera aparición en el taller de los traficantes, o la fiesta de los veteranos), la película se reduce a una serie de viajes, en los que se ve a Clint Eastwood conduciendo, primero a bordo de su vetusta furgoneta, luego en una rutilante pick-up negra. Son trece viajes.

Afortunadamente hay dos tramas secundarias, que animan algo la cinta. Por una parte, la investigación del agente de la DEA (agencia anti drogas americana) Colin Bates (magistralmente interpretado por Bradley Cooper). Se pasan un buen rato jugando al gato y el ratón, intentando localizar a la esquiva mula, recurriendo a múltiples medios, desde el confidente hasta los controles de carreteras o el uso de helicópteros y vehículos camuflados. La segunda trama es la enfermedad de su ex mujer, y de qué manera les va uniendo al final de su vida, lo cual genera un par de escenas francamente interesantes.

Pero ya está. Es decir, Clint Eastwood interpreta el papel de un personaje decrépito, de andares lentos, casi sin voz, a quien prácticamente no se le entiende cuando habla en múltiples ocasiones de la película (por lo que es muy recomendable verla en versión doblada). Su deterioro físico y psicológico durante la cinta es muy evidente. No tiene nada que ver con sus otras interpretaciones de personajes de edad avanzada, como el protagonista de “El gran Torino”; ni siquiera con el bastante romántico fotógrafo del National Geographic.

No.

Es un paso más en la decrepitud de un gran actor, que me ha dejado seriamente preocupado, al no ser capaz de distinguir los límites entre el personaje que interpreta y la realidad. Si se encuentra así de mal, sería de lo más recomendable que esta fuera su última película, tanto como actor (da pena verle en todos los sentidos), como director (me ha parecido infumable).

Por una vez, y sin que sirva de precedente, aconsejo a quien tenga interés en verla que se ahorre el dinero del cine, saque de su colección de películas cualquiera de las que he mencionado anteriormente (las de Harry el Sucio, por ejemplo), y disfrute durante dos horas de una dosis de buen cine. Y dentro de seis meses, por ejemplo, la vea en streaming, que le resultará incomparablemente más barato y satisfactorio. Sobre todo porque podrá interrumpirla cuando quiera para echarse la siesta.

La Favorita, de Yorgos Lanthimos

Un artículo de Cristina Béjar

Muy buenas Incoherentes. Hoy me dejo caer por el blog, para traeros la reseña de la última película, nominada a diez Oscar, dirigida por el griego, Yorgos Lanthimos, conocido por obras como «Canino», «Alps», «Langosta» y «The Killing of a Sacred Deer».

Conocí al susodicho no hace mucho, creo que fue en 2017 en el Festival de Cine Sitges (¿dónde si no?), con el visionado de «The Killing of a Sacred Deer» y me disgustó muchísimo. No comprendía la historia, ni de qué iba la vaina. El ritmo era lento, las actuaciones extrañas… Me pasé flipándolo muy fuerte las dos horas que duró. PERO, y sí, pongo un PERO como la copa de un pino, al salir del cine e ir a hacer la post tertulia y desgranar la historia, comprendí que acababa de ver una puta obra maestra (¿se puede decir puta en un blog?). Una maravilla. Un puzzle que encaja a la perfección como por arte de magia.

También me dí cuenta de lo dormida y relajada que estaba frente a una proyección. Que si no me dan un blockbuster mascadito, la peli no me gusta. Me enfadé mucho conmigo misma. Me estaba volviendo perezosa y rechazaba un cine que me obligara a pensar y a reflexionar.

Lanthimos me abrió los ojos con su brutal contenido social, con su inconformismo, con su protesta, con su violencia y crueldad… Así que cuando supe que podría ver otra película de él, la emoción me embargó, porque volvería a tener un desafío delante de mí, y me preguntaba qué sería esta vez y cómo encajaría su universo en una historia de época.

Dejé el tema, no indagué más y hasta ayer no pude ir al cine a verla. «La Favorita» es diferente a lo que ha hecho antes, es mucho más accesible y esto es porque Yorgos, no es el guionista como suele ser habitual, así que la cinta no cuenta con la sinergia guión-dirección. Pero a pesar de que no es una obra 100% Lanthimos, es una película que nos ofrece muchísimo.

A destacar:

  • El diseño de vestuario es magnífico, el cual corre a cargo de Sandy Powell («La Reina Victoria», «Velvet Goldmine», «Gangs of New York, «Shakespeare in Love«)
  • La fotografía es de Robbie Ryan: «Slow West», «Cumbres Borrascosas» entre muchas otras, quien también ha participado en videoclips de Massive Attack y How Destroy Angels
  • La banda sonora es exquisita
  • Las actuaciones de Olivia Colman, Rachel Weisz y Emma Stone, son alucinantes. Consiguen transmitir algo muy fuerte a través de pantalla, una reacción totalmente física, algo palpable… Fantásticas, poderosas, un tridente que se complementa a la pefección (por favor, por favor, vedla en VOSE)
  • La ambientación. Todo está muy recargado y lleno de detalles, es totalmente barroco, asfixiante, abrumador… Muy acorde con lo que nos quiere transmitir la historia
  • La dirección… Es impecable. La utilización de recursos como el gran angular, el ojo de pez, la elipsis, los planos en movimiento, la iluminación tan kubrickiana y que recuerda tanto a «Barry Lindon»… Todo esto te zambulle en ese momento histórico, en la vida de esas tres mujeres, te provoca vértigo, malestar, risa amarga…

Y ¿de qué va «La Favorita»?, pues nos encontramos en el siglo XVIII, Inglaterra está en guerra con Francia y la regente, Anne, tiene un delicado estado de salud. Lady Sarah es quien realmente gobierna el país, y su prima Abigail, aparece demandando un empleo ya que ha perdido su condición de Lady, debido al mal hacer de su padre.

Bajo esta premisa de se desarrolla una lucha de poder, una demostración del patetismo humano, de su crueldad, de su egoísmo, su inocencia, su lujuria, su soberbia. Nos habla del sometimiento, la humillación, el humor ácido y sarcástico, del amor, los celos… Resumiendo, habla de la realidad, de la propia naturaleza de las personas, de nuestra esencia, de quiénes somos y qué estamos dispuestos a sacrificar por nuestros deseos, por nuestras metas.

«La Favorita» no es totalmente Lanthimos, pero no por ello es una película para pasar por alto. Es brillante, elegante y sórdida, delicada y violenta, es un organismo vivo que provoca que no puedas apartar la mirada, es exigente con el espectador, es intensa; Es una tragi-comedia-negra.

Un «must» si amas el cine.

Los inmortales, de Chloe Benjamin

Por Soraya Murillo.

Nueva York, en 1969 es la era tumultuosa de los hippies, el amor libre y las drogas. En el cine se estrena la película Cowboy de medianoche. La gente protesta frente al Stonewall Inn. El hombre pisa la luna.

Los cuatro hermanos Gold, de entre trece y siete años, deciden visitar a la mujer de la calle Hester, una adivina que puede predecir la fecha de la muerte. Ellos no comprenden las posibles consecuencias que este conocimiento puede tener en sus vidas. Son demasiado jóvenes por lo que no han considerado la muerte como una posibilidad. Las respuestas que obtengan pesarán sobre ellos. Nosotros, como lectores, llevaremos esa carga en sus historias separadas.

Simón se encuentra en San Francisco a finales de los años 70. Su hermana Klara es más soñadora, un espíritu libre que cree en la magia, también en el destino. Daniel es un médico militar que soporta la presión de decidir quién va a la guerra. Varya es la hermana mayor. Cuidará de su madre viuda, aunque luego, buscando su libertad, se enfrentará a una vida que la consume.

Una novela profunda, escrita en tercera persona, con un fondo místico y una fuerte carga emocional. Estructurada en cuatro partes iremos conociendo la vida de los hermanos después de que ellos sepan la fecha de su muerte.

Una saga familiar judía. El judaísmo y el sida serán una parte importante de la historia. Ya no es tanto la pregunta de si deseas saber el día de tu muerte, sino más bien si eso condicionará el resto de tu vida. ¿Influye en nuestro destino la decisión que tomamos?

Cuando la primera muerte llegue a la familia a la edad exacta que la vidente predijo, todo cambiará. Quedará la cuestión en el aire de si esa mujer acertó o el miedo al saber la fecha hizo que se viviera la vida demasiado deprisa, precipitando así su muerte.

La angustia será tal que uno de los hermanos buscará a la adivina para pedirle una explicación del porqué está destrozando su familia. Puede creer o no, ser más o menos supersticioso, pero cuando ve a la muerte llevarse a sus seres queridos, el miedo revive.

Un libro que nos habla de los lazos familiares, de desear volver atrás, abrazar o decirle aquello que nunca dijimos a las personas que amamos. Las oportunidades perdidas que no regresarán. La autora nos narra una tremenda tragedia, pero también nos advierte que estamos a tiempo; todavía hay gente a nuestro alrededor, en nuestra vida que nos importan esperando escuchar que los queremos.

Todos sabemos que vamos a morir, pero no lo pensamos ¿Para qué hacerlo?

La adivina les dijo qué si sabían cuándo iban a morir, podrían vivir. Pero si se pudiera saber cuándo moriremos, ¿malgastaríamos los días pensando que son ilimitados?

Hay antiguo cuento de origen persa, dentro de Las Mil y Una noches, que viene a decir “haz lo que quieras por huir, pues por mucho que sepas qué día o qué hora vas a morir no sabes cómo vas a llegar a la muerte y todo lo que hagas te llevará allí, porque esa es tu hora.»

Os recomiendo el libro. Me ha gustado la vida de esa familia, así como el fuerte, mensaje que lleva dentro. Leyendo las decisiones que tomaron cada personaje entenderéis muchas cosas.

No penséis en la muerte. Vivid como si no supierais que está ahí esperando, es la conclusión a la que yo he llegado. En realidad, el título de la novela es muy acertado, seremos inmortales mientras alguien nos siga recordando.

https://www.casadellibro.com/libro-los-inmortales

 

 

 

 

Son de mar, de Manuel Vicent

Por Soraya Murillo.

Una calurosa mañana de agosto, en un pueblo costero del Mediterráneo, mientras el sol no tiene piedad de los bañistas, un oleaje suave arrastra los cuerpos de un hombre y una mujer hasta dos calas diferentes.

Él, vestido de esmoquin, con zapatos de charol; ella con un hermoso vestido de Chanel y sin zapatos.

Al ahogado lo identifican como ciudadano griego por su pasaporte; ella no necesita documentación. Es Martina, la mujer de un millonario de la zona.

Pero el misterio comienza cuando un amigo del hombre muerto dice reconocerlo. No es por lo visto quien dice el pasaporte. Con estas dos muertes comenzará todo.

Leeremos una hermosa historia de amor. Sabremos cómo llegó ese joven Ulises, profesor de literatura griega y latín, un amante de la mitología, un soñador de héroes y de mundos más allá de las columnas de Hércules. Conoceremos a Martina, que quedará cautivada por todas las historias que le cuenta ese profesor en las tardes cálidas de verano, aromatizadas por el azahar.

Así, entre leyendas, héroes y navegantes, visitando un valle donde experimentarán el placer de sus cuerpos, sabrán de una misteriosa colonia de leprosos que viven todavía apartados del mundo. Amaneceres de diferentes tonalidades, rojos, violetas, brisas que envolverán sus cuerpos de salitre marino; llegará la desgracia, la tragedia

Diez años más tarde, dos cuerpos aparecerán, porque como bien dicen los pescadores de la zona, el mar no quiere a los hombres y los devuelve. Todos reconocen al ahogado, salvo por sus ojos, negros antes y ahora azules como el océano. ¿Puede el mar volver azules unos ojos por tenerlo en su interior tanto tiempo? Tal vez todo tenga una explicación más sencilla… Pero eso deberéis averiguarlo leyendo la historia.

Dejaos llevar por el olor salobre del mar, intentad escuchar el rumor de las olas, entended qué es el amor verdadero y quién sabe si lograreis descubrir la verdad…

Manuel Vicent es un escritor de ojos azules como el mar, tiene aspecto marinero. Es fácil imaginárselo sentado en una barca pescando. Él no debe inventar nada, conoce el mar como la palma de su mano, narra tal y como lo ve, lo siente, lo vive.

Una prosa casi poética os acompañará en toda la lectura. Sabremos en las primeras páginas de la tragedia de los protagonistas, pero su escritura es tan bella y fluida que simplemente nos dejaremos llevar como náufragos para saber qué misterio esconde su final.

https://www.megustaleer.com/libros/son-de-mar-premio-alfaguara-de-novela-1999/MES-063753

 

 

Trazos de sangre, de Poppy Z. Brite

Por Soraya Murillo.

Trevor regresa a Missing Miles, un pequeño pueblo de Carolina del Norte (USA). Veinte años atrás, cuando él tenía solo cinco años, su padre, un famoso dibujante de cómics, mató a martillazos a su madre y hermano pequeño, suicidándose luego.

Iremos leyendo lo que fue su pasado en un orfanato, cómo logró que el dibujo lo ayudara a evadirse de esa realidad en la que sufría. En el regreso a la casa, allí donde su padre cometió los asesinatos, conocerá a Zach, un hacker bisexual que huye de la justicia encontrando allí un escondite temporal.

Entre referencias musicales, literarias y alguna película, Poppy moverá unos protagonistas con inciertas preferencias sexuales, pero fascinantes, con una gran personalidad. Serán ellos los que den vida a toda la historia por su gran riqueza de matices.

Personajes que nos enseñarán lecciones de la vida, grandes verdades que muchos ignoran para justificar la violencia. Ellos entendieron que el alcohol no te vuelve violento. Ya lo eras, la violencia la llevas dentro de ti. Usas lo demás como excusa, para apoyarte en ella.

Leyendo sus historias, muchos daréis una patada en el suelo de rabia, de impotencia. “Sí, eso lo conozco, sé de qué habla”. Será duro leerlo, porque muchas veces leemos para olvidar cosas y aquí nos las devuelve, como una bofetada de realidad en toda la cara. Todos proceden de familias rotas. El terror viene de los humanos con los que les tocó convivir.

El terror llegará en las primeras páginas con la matanza; luego se irá suavizando para ir conociendo a los demás miembros que moverán el relato, con su vida actual junto a su pasado. Pero siempre destacando a los protagonistas principales, Trevor y Zach.

Ambos son supervivientes buscando respuestas. Sus encuentros sexuales serán desesperados, como dos caníbales hambrientos. La casa tiene vida propia, está embrujada con una presencia. Puede que no sea el escenario ideal para que ellos dos encuentren la paz, pero si algo enseña la vida es que al infierno se baja mejor acompañado que solo, pues siempre cabe la posibilidad de que uno de ellos queme sus demonios logrando ayudar al otro.

Estamos ante un asesinato como los que podemos leer cualquier día en la prensa. Tenemos unos personajes que podrían ser cualquiera de nosotros. Vais a leer una historia que os horrorizará y emocionará a partes iguales, donde las drogas simplemente son una salida más, una evasión, otra forma de escapar.

El estilo es magnífico, lleno de viveza e intensidad. Su prosa es natural, libre y de gran pureza, reflejo de una autora descarada y directa. Una novela de lectura fácil, las páginas pasan sin sentirlo, totalmente absortos en el texto. Su obsesión por los personajes es brutal, de esos que no olvidaremos al terminar el libro, pues seguirán ahí como algo vivo.

Nos contará unas vivencias duras, casi tocando la tortura, que adorna con los elementos sobrenaturales de la casa. Unos amigos que lo darán todo, protagonistas secundarios, pero con mucha fuerza y que deslumbran por si solos.

Una nueva joya literaria que nos trae de nuevo La Biblioteca de Carfax y una fantástica traducción de Carla Bataller Estruch.

Amaneceres que despertarán a dos chicos abrazados. Noches con pesadillas que vivieron de verdad. Tal vez les quede una nueva oportunidad, tal vez no sea demasiado tarde para ellos.

https://labibliotecadecarfax.com/tienda/es/poppy-z-brite/11-trazos-de-sangre.html

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