A veces no son casualidades, son causalidades, dijo Yun mientras me regalaba su impresión acerca de un libro que tuvo impacto en su perspectiva de la vida. Quizá los sucesos, los libros, la música, no están ahí por el azar, sino que tienen una causa, un motivo. Dependiendo de nuestras circunstancias encontramos las lecciones, o mejor dicho, ellas nos encuentran, estoy siendo testigo de eso.
Como decía, iba con Yun, hablando de éso y más; buscando y dejándonos encontrar, y alguien me encontró, el Diablo de Hell’s Kitchen. Caminábamos por Donceles, buscando libros, yo buscaba su mano, yo la buscaba a ella, como siempre, a pesar de bueno, cosas que no serán expuestas aquí. Y entre tantas búsquedas, ahí estaban en el piso unas historietas de Marvel Cómics publicadas por Salvat hace un tiempo, y en oferta. ¿Qué llevar? ¿X-Men, Spider Man, Hulk? ninguno terminaba de convencerme, hasta que ví a Daredevil, en el arco Born Again, escrito magistralmente por Frank Miller y dibujado por David Mazzucchelli.
Una Karen Page caída en desgracia, vende la identidad de Matt Murdock a cambio de una dosis de heroína. La información llega a Fisk, el Kingpin, quién comienza a destruir poco a poco la vida del Diablo de Hell’s Kitchen. Destruye su reputación, su confianza en sí mismo, destruye su espíritu, destruye sus pilares, destruye su alma para de esa manera torturarlo, ver caer en desgracia a su peor enemigo es mucho mejor que matarlo. Matt está cansado, comienza a desconfiar, a dudar, cae en el juego del Kingpin, se desmorona, cae y actúa sin pensar en las consecuencias, eso lo arrastra al fondo, cae en desgracia; quizá sí, murió en cierta forma, murió su fe, su confianza, su identidad, la soledad le quita fuerza. Pero hay algo, una luz, aquella que estuvo cuando perdió la vista y adquirió sus poderes siendo un niño, un crucifijo dorado:
Su alma está afligida, pero es el alma de un hombre bueno, señor.
Sólo necesita que le sea mostrado tu camino.
Luego se levantará siendo tuyo y traerá luz a ésta ciudad envenenada.
Será cómo un relámpago hecho lanza en tu mano, señor.
La oración que la hermana Maggie, eleva al cielo para salvar a Matt, pidiendo el castigo para ella a cambio de la salvación del moribundo, de su hijo, un gran acto de amor. La Madre de Matt, cuidándolo, aún después de abandonarlo y él, no la juzga, la acepta. Daredevil logra recuperarse, se levanta y va en pos de quién lo puso en esa situación, pero no es el único; Ben Urich, lucha también, lucha contra el miedo, contra las amenazas, contra las voluntades compradas en Nueva York; Karen Page lucha para llegar a Matt y demostrar su arrepentimiento. Juntos, cada quién en su trinchera logran que Daredevil renazca.
Al principio, hablé de las causas y las casualidades, a mi modo, también estoy renaciendo, luchando. No me estoy comparando con Daredevil, pero los cómics son un reflejo ampliado de las emociones humanas, los bien escritos al menos. Hay una fuerza en la que a veces olvidamos apoyarnos, Dios, Divinidad, Consciencia, como quieran llamarle y les funcione. Para mi es Dios, no puedo explicarlo ni entenderlo, pero he sentido la calidez de su manto en momentos difíciles, he llorado en medio de oraciones, he pedido por otros y no para mi. Pero también he sido soberbio, egoísta, entre otras cosas. Born Again apareció mientras caminaba con Yun, mientras intento recuperar muchas de las cosas buenas de mi vida que ese Kingpin interno, mandó al infierno. Al final Karen y Matt van felices por la calle, caminan tomados de la mano. Todos tenemos derecho a la redención, a un renacimiento.