Noviembre es el mes de las flores


Siempre nos decías que las flores serían el último recurso; a pesar de lo mucho que te gustaban no querías ser otro nombre más en una losa que se llenara de flores cada uno de noviembre.
Además de optimismo y empatía, nos enseñaste a aplicarte MIMOMICINA, esa nueva medicación formulada con mimos, cariño y cuidados, que te insuflaba RESILIENCIA para superar la tentación de sentir MIEDO y hundirte, que ni lo uno ni lo otro vimos asomar en ti.
Tu capacidad para RENACER cada día nos llevó a VALORARTE como persona ejemplar.
Tus flores en noviembre aún tendrán que esperar.

©María José Gómez Fernández

Con este relato participo en la convocatoria del mes de noviembre del Concurso Microrrelato y Poesía 2025 de la ONG Cinco Palabras, con las palabras de Noelia Martínez Jáñez: MIMOMICINA, RESILIENCIA, MIEDO, RENACER, VALORARTE.
Publicado el 9 de noviembre de 2025.

Volar


Se despereza como una MARIPOSA que despliega sus alas. En la repisa, la CALABAZA del último Halloween es testigo mudo de cada ritual. Cuántas veces la ha pensado convertida en carruaje, y al PERIQUITO, inquieto en su jaula, en caballo de tiro. La imaginación es su único resorte para no anquilosarse en esta rutina. En la CAZUELA flotan restos del guiso de ayer, que comieron con pan, vino, golpetazos y desprecios. Se asoma con sus mejores deseos a la VENTANA, sintiendo que la vida invita. Coge el bolso y el pájaro, cierra la puerta y se va sin mirar atrás.

©María José Gómez Fernández

Con este relato participo en la convocatoria del mes de septiembre del Concurso Microrrelato y Poesía 2025 de la ONG Cinco Palabras, con las palabras de Mabel Cazorla: MARIPOSA, CALABAZA, PERIQUITO, CAZUELA, VENTANA.
Publicado el 14 de septiembre de 2025.

Superación


Calle cuatro, Pedro Aguado. Final masculina 100 metros MARIPOSA del Campeonato de España absoluto.
Estoy nervioso pero también orgulloso de haber llegado hasta aquí, aunque mi padre siga diciendo que le he salido CALABAZA. Él sabrá qué planes tenía para mí. Nunca me demostró su confianza ni su apoyo. «¡PERIQUITO!, ¿sabes dónde tienes la cabeza? ¡Acércame la CAZUELA grande!». Se la daba, mirándolo enconado, y salía a la puerta. Por la VENTANA del bar a rebosar retumbaba su voz escupiendo reproches a mi madre: «Tu hijo no llegará lejos». Hoy puede cocinárselos para él. Mi madre aplaude entre el público.

©María José Gómez Fernández

Con este relato participo en la convocatoria del mes de septiembre del Concurso Microrrelato y Poesía 2025 de la ONG Cinco Palabras, con las palabras de Mabel Cazorla: MARIPOSA, CALABAZA, PERIQUITO, CAZUELA, VENTANA.
Publicado el 13 de septiembre de 2025.

Evolución


En los bares, atendidos por seres sintientes clase servotecnoIA, las personas bebían, comían, fumaban, hablaban y reían, en una espiral de ocio sin fin; parecían felices.
Hacía tiempo que el trabajo había pasado a ser desempeñado por diferentes tipos de IA y el concepto talento solo existía en el diccionario de antiguas lenguas.
El liderazgo lo ejercían los MegaIA, también controladores de las fuentes de energía del planeta y de las manifestaciones de alegría, dolor, indiferencia, estupor y pasión de sus habitantes.
La humanidad había entrado en una nueva fase que, posiblemente, llegaría a anularla al cabo de varias décadas.

©María José Gómez Fernández

Con este relato participo en la convocatoria del mes de mayo del Concurso Microrrelato y Poesía 2025 de la ONG Cinco Palabras, con las palabras de Juan Carlos Cubeiro Villar: TALENTO, LIDERAZGO, ENERGÍA, PASIÓN, HUMANIDAD.
Publicado el 1 de mayo de 2025.

Operación Ancestro


Tras investigar en el archivo parroquial y hablar con los paisanos, conseguí que aquel hombre mayor y achacoso aceptara verme en la tasca del pueblo. Entre dos vasos de vino, plantó una fotografía deteriorada que fue señalando con su dedo. La HACIENDA de tu bisabuelo, que nunca heredarás, está tapada por este gran RISCO, dijo acercándome la imagen y su cara, tratando de ocultar su creciente CEGUERA. En ese ARROYO lavaba la MUJER que luego fue tu bisabuela. Él la engatusó, la abandonó, pero mantuvo al hijo. Soy hermanastro de tu abuelo. Esta foto, tu herencia. No preguntes más. Vete.

©María José Gómez Fernández

Con este relato participo en la convocatoria de abril del Concurso Microrrelato y Poesía 2025 de la ONG Cinco Palabras, con las palabras de Inma Chacón: HACIENDA, RISCO, CEGUERA, ARROYO, MUJER.
Publicado el 2 de mayo 2025.

Alegato


Deshabitados, exóticos, mágicos
mundos diversos
albergan tus páginas,
junto al poder de salvaguarda
y transmisión del conocimiento,
plasmado letra a letra
por quien te parió,
ilustrado a veces, otras no.
Como ese buen amigo
que al lado y adentro se lleva,
enseñas, acompañas, consuelas.
Nos abres a experiencias
increíbles y diferentes.
Con tus discursos
nos haces pensar, filosofar, razonar,
replantearnos muchos porqués,
encontrar sentido a lo ininteligible,
resolver dudas,
saldar deudas,
perder el miedo a la muerte,
y celebrar la vida,
pudiendo vivir tantas como creatividad haya.
De la portada al colofón,
en papel, audible o digital,
eres patrón de una industria
que genera cultura y empleo.
Nada sin ti serían
editoriales, proveedoras,
librerías, bibliotecas,
ilustradores, traductoras,
encuadernadoras,
autores y autoras,
ni quienes te consultan o leen.
Antiguo o novedad,
dura tapa o tapa blanda,
como hace la vida cada día,
en cada página
nos envuelves y atrapas.

©María José Gómez Fernández

Con este poema participo en el Octavo Reto Poético: «Día del Libro y el Autor en Poémame» #retodiadellibro25 @poemame_poesia

Aquí, mi diploma de participación.

Sin sentido


Sentía como un golpe seco en el estómago con cada mirada de desprecio; cada desaire igual que una bofetada a mano abierta en la cara, como si el mar se estrellara contra las rocas, horadándolas, como cada silencio iba horadando su ánimo y su autoestima.

Las risas y las bromas, el ambiente distendido, la convivencia con empatía y comunicación, con cariño, se habían disuelto y parecían haberse escapado entre los dedos, entre las dudas de si alguna vez volverían a ser…

A dos manzanas de casa comenzó a desacelerar el paso, y hubiera querido caminar hacia el lado o hacia atrás, pero la inercia del caminante es continuar, aunque en ese momento percibiera que se iba acercando al borde escarpado de una costa, al límite de la tierra que pisaban con firmeza sus pies, y eso le causaba cierta ansiedad mezclada con curiosidad, temor y agotamiento en un cóctel perfecto de angustia líquida como el sudor que le provocaba la incertidumbre de qué encontraría al llegar a casa; ¿volvería a sentir el hueco sólido en el estómago, la gana contenida de llorar, la tremenda soledad de quien está siendo aislado sin consideración ni respeto?, ¿tal vez estaría ella o se habría ido para siempre?

En los últimos tiempos su rutina había dado tal giro que todo lo que antes era consistente ahora era fútil y absurdo. O estaba perdiendo la cabeza, o las cosas habían dejado de tener sentido e interés; la vida le estaba mostrando su faz más dura, lo estaba atrapando en un bucle del que no era capaz de salir.

El coche frenó en seco a cinco centímetros de sus piernas, el claxon se clavó en los oídos de la gente, en el pavimento, en los edificios, en los árboles, en todo, hasta que el conductor, realmente asustado, levantó la mano que lo presionaba y dejó de sonar, y le vociferó para que reaccionara y se disculpara por su despiste que casi le cuesta la vida. Pero él ni se inmutó, movió la mano saludando y terminó de cruzar la calle; es más, llegó a pensar que no le hubiera importado que el coche lo hubiera atropellado.

Las escaleras del edificio le parecieron acantilados inexpugnables.

Cuando llegó a casa se sintió agotado por el esfuerzo, y de nuevo, más que nunca, al borde del abismo, como una flor crecida en el precipicio.

©María José Gómez Fernández

Con esta aportación de #relatosAcantilados participo en la convocatoria de abril de @divagacionistas.bsky.social

Publicado en la recopilación de relatos de abril de Divagacionistas.

Día Mundial del Agua


Somos, en gran parte, agua,

agua, tejidos, huesos,

emociones, ilusiones y palabras.

Nuestra voz, nuestras palabras

tienen la fuerza del agua,

generando sequías si callan

o arrasando cuando estallan.

#DíaMundialDelAgua#22marzo

©Aji ~ ©María José Gómez Fernández

Día Mundial de la Poesía


Estamos hechos de emociones,

de ilusiones, de palabras.

Palabras que construyan, que unan,

que destierren el odio, la violencia,

la desigualdad, la insensatez, el egoísmo,

palabras para denunciar las guerras,

y a quienes siembran terror

desde la política o desde las armas.

#díamundialdelapoesía#21marzo

©Aji ~ ©María José Gómez Fernández

OLEAJE


Dicen que la VIDA te devuelve lo que le das, como hace el MAR con la humanidad, que, entre espuma y sal nos arroja la basura que tiramos, nos trae personas huyendo de barbaries, guerras, miseria, buscando salir de la precariedad.

A mi lado, una mujer otea lo que escribo:
-No merezco lo que me ocurre.
-Nadie lo merece -respondo–.
Sus ojos azules y profundos, como OCÉANOS dibujados en una obra de ARTE, imploran SALVAMENTO.
-Lo he perdido casi todo.
Entre lágrimas resbalando por sus mejillas emerge una fuerza inesperada, como oleaje de temporal:
-Tendré que regenerarme como el mar…

©Aji ~ ©María José Gómez Fernández

Participa en el II Concurso Literario Microrrelatos Cinco Palabras abril 2024

Con las cinco palabras de Rafael Lobeto Lobo: Vida, Mar, Océanos, Arte, Salvamento.

Publicado el 16 de abril 2024, a las 00:16.

Imagen creada con IA Photor