Si tengo suerte acabaré como él. Llegaré a viejo y saldré a pasear por las mañanas ayudándome de un bastón. Puede que alguien se asome a una ventana, como yo hago ahora mismo, y me observe desaparecer tras una esquina, y pensará que allá voy, tan bien vestido como siempre aunque lleve años solo, paseando el tiempo por las calles a paso lento. Después de haber vivido tan rápido.
Eso haré si tengo suerte. Deambular para no tener que acordarme de ella, porque ni tocarla con el recuerdo querré por si cambio algo. Me dedicaré solo a imaginarla amaneciendo nuevos días y caminando nuevos lugares. Así serán mis horas si tengo suerte y me queda algo de papel en blanco cuando ya no tenga ni lápiz ni ganas de seguir escribiendo.
Esperaré paciente a que alguien allí arriba cierre el libro de tanto esperar a que aparezcan nuevos párrafos. Se aburrirá como yo me aburriré si tengo suerte y el dolor me lo permite.
Inspirado en “Standby”, de Extremoduro, introducida por “Ideario” de Francisco M. Ortega

