Los hombres de mi vida

¿ Qué clase de mujeres somos? Si nos mirásemos con un espejo y una lupa, en todas nuestras reacciones, sentimientos y comportamientos en pos del sexo masculino, ¿nos reconoceríamos? O mejor, ¿reconoceríamos a los hombres que hemos conocido en nuestra forma de entender el amor?

Y es que últimamente me he dado cuenta que muchas de las opiniones, percepciones, que tengo sobre mí, se han ido formando a raíz de los hombres a los que he conocido, con los que he pasado más tiempo o menos. De las malas experiencias de algunos de ellos nació otra Laura que no es la fue antes y que de alguna forma está siempre en evolución.

El amor nos hace vulnerables y nos deja desnudas frente a hombres que quizá no lo merezcan. Normalmente esa historia termina mal y nos marca, dejando nuestro corazón hecho polvo. Más o menos nos reponemos, nos levantamos y seguimos caminando, aunque al principio lo hagamos con muletas. Pero creo conveniente que aprendamos de ellos. ¿ Y es que quién no se ha encontrado con un cabrón en su vida? La que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Podríamos pensar de él que perdimos el tiempo a su lado, llorando su ausencia o recordándole, pero quiero pensar que no: que todos esos crápulas nos pueden ayudar a valorar mejor a los hombres que se lo merecen, a saber lo que nos merecemos y lo que esperamos de un hombre. ¿No podemos aprender de todo esto? Caer en sus garras nos es a veces fácil, por no decir terriblemente seductor, pero no nos flagelemos. Aprendamos.

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¿ Y se puede aprender? Se puede si se quiere. Si sabemos sobreponernos al dolor y a los malos recuerdos, a no dramatizar la relación, a no castigarnos por nuestros actos y ver desde la perspectiva qué nos han hecho, cómo se han comportado con nosotras. Algunas mujeres se saltan estos indicadores de peligro y en lugar de usar su experiencia para no repetir errores, caen en los mismos estereotipos relación tras relación. Ahí están las que creen que todos los hombres son iguales y con el que fueron pasivas no fueron guerreras y con el que les trata  bien son más que guerreras, creyendo que así harán pagar a un hombre lo que les hicieron a ellas.

Es extraño en mí, pero no sé por qué me apetece decir todo esto. No es lo mío dedicarme aquí a las relaciones personales en este terreno, no me considero una experta ni mucho menos, pero siento desde hace días que este pensamiento se avalancha sobre mí. En el largo proceso del quién soy me he dado cuenta que no puedo, ni por asomo, separar de mi vida a los hombres que en algún momento quise, ya fuera un sentimiento romántico (recíproco o no) o de amistad, todos y cada uno de ellos me han hecho llegar hasta aquí. Los que fueron insoportables, los que me hirieron, los que me hundieron y los que me piropearon sin yo saberlo. Con los que compartí días o años. Todos ellos me han hecho verme a mí misma y ver la vida de una forma determinada y quizá, sin quererlo, me han ido llevando a mi estadio feminista que tanto disfruto. ¿ Se lo he de agradecer a los que fueron poco respetuosos? Tal vez.

Yo los reconozco a todos en mi espejo personal. Para bien o para mal.

Cola de león

Había una vez una mujer que era la modelo de tallas grandes más famosa del mundo, Crystal Renn. Había pasado por la anorexia, presionada ante las exigencias del mundo dictatorial de la moda. Entonces, se dedicó a pasearse por las pasarelas con este cuerpo que Dios le dio:

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Pero ahora, y sin anorexias por el medio, la chica ha vuelto a la talla 36:

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¿ Y qué es mejor ser? ¿ Cabeza de ratón o cola de león? O sea, ser la mujer más famosa entre las tallas normales, porque no las voy a catalogar de tallas grandes nunca más en la vida, o ser un esqueleto más entre las canijas modelos sin curvas ni gracia que se mueren de hambre por las pasarelas.

Por ahí he leído que nos ha traicionado y aunque no quiero usar esa palabra, sí que me siento un poco decepcionada. Pero bueno.

Un paseo entre detergentes

Anuncio sexista a más no poder:

  • Invita al hecho más que primitivo, que la mujer siempre es quien limpia la ropa, quien cuida de los hijos y quien está a disposición de la familia, perpetuando generación tras generación el hecho de encargarse de la mierda de los demás.
  • Para equilibrar, ¿ podría haber sido un niño en lugar de una niña no? Porque nos viene a decir en toda nuestra cara que seremos siempre, de madres a hijas, las lavadoras oficiales de la familia.

Anuncio medio sexista:

  • Un hermano es el chico que todas esperamos encontrar en el siglo XXI: un hombre hecho y derecho, que limpia su ropa sin pudor, se entretiene en cuidar sus prendas y es autosuficiente. Una palabra que muchos hombres encuentran extraña.
  • Sería un anuncio genial sino fuera por el otro hermano, que ha de jugar el papel de machito ibérico, que se ríe del otro hermano. Porque claro, poner un hombre a la plancha que lava sus cosas, así él solo, podría ser un poco «rarito», ¿no, señores publicistas?

Anuncio sexista-costumbrista-simple:

  • ¡ Cómo no! Las mujeres y sus compras a espaldas de los maridos. Como todas somos unas mano rotas que solo pensamos en trapos….

El mercado laboral en España (II)

Si tuviera que darle un consejo a la gente acerca de los cursos que estoy haciendo sería que no dejaran nunca de estudiar. El Mundo Actual ha muerto y las reglas del juego están obsoletas. No vivimos en Matrix, pero casi: vivimos un cambio tan rápido en la forma de vivir y actuar que no podemos bajo ningún concepto, quedarnos atrás. Quizá sea este un Mundo Ultra-Actual, un mundo en constante evolución que no perdona un paso en falso. Las oportunidades escasean tanto que nuestro paso ha de ser en firme y siempre hacia delante. Ese es mi consejo. Total y absoluto.

Ya nadie se puede sentar tras haber estudiado un FP, una carrera, un Ciclo Superior o lo que sea. Nadie que esté trabjando puede quedarse ahí y pensar que trabajará en eso siempre, pues es muy probable que si te despiden, nadie en tu sector te contrate. Lo cual me recuerda a aquellas clases de Prehistoria en la que nuestro profesor nos preguntaba si la especialización es buena o mala. Antes quizá podríamos haber discutido esta cuestión hasta hartarnos, pero ahora no hay discusión posible: la especialización es mala.

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Existen (o existían) sectores en los que la productividad y el empleo ha desaparecido. Sin más. No hay nada. Y has de buscarte la vida en aquello en lo que no habías pensado jamás. Pero las personas somos limitadas, en nuestro cuerpo y tiempo, y no podemos darnos más de sí. Todos hemos estudiado lo que hemos estudiado, nos hemos formado de lo que mejor hemos sabido, pero el mundo laboral nos exige que sepamos tocar todos los palos, y para algunos de nosotros eso es más que difícil. Por eso hemos de comenzar a interiorizar cuanto antes los cambios que nos amenazan.

He aquí mis teorías:

  • ANTES: si te quedas en paro, en breve encontrarás trabajo de lo que has estudiado. AHORA: como te despidan, olvídate de encontrar nada parecido.
  • ANTES: estudia una cosa y especializate, poco a poco tu carrera irá dando saltos en la escalera hacia el ascenso. AHORA: estudia, y como te especialices, te comerás las moscas de la patata. Diversifica algo tus intereses y estudios porque nos huevos no pueden estar en una sola cesta.
  • ANTES: trabájate una reputación en tu especialidad. Eso se valora. AHORA: trabájate una reputación en tu especialidad… mientras sellas el paro o das con tus huesos en trabajos de poca monta.
  • ANTES: quien ha tenido muchos empleos y diferentes, es un bala perdida. AHORA: quien ha tenido muchos empleos y diferentes, es un bala perdida. La única diferencia es que hoy día la gente ha de empezar a entender que la diversificación no es porque se provoque o se busque, sino una obligación del mercado actual.
  • ANTES: podías seguir las etapas de la vida religiosamente. AHORA: quizá no tendrás hijos, ni aguantarás una pareja mucho tiempo, tampoco llegarás a los 40 habiendo hecho carrera y podrás comenzar el puente a tu jubilación con tranquilidad. A los 40 no te vas a relajar en nada, ni a los 30, ni a los 50… las etapas de la vida están más difuminadas.

Con lo cual, hemos de buscar no un nuevo empleo, sino una nueva forma de ver la vida. Porque la vida ahora mismo es más cambio que nunca, porque nadie puede descolgarse de estos tiempos, más revueltos que un salteado de huevo, donde hoy la fortuna te sonríe y al día siguiente eres un número más del INEM. Y a pesar de todo esto, nadie nos garantiza ni trabajo, ni sueños, ni esperanzas. Muchos menos oportunidades.

Al menos moriremos con las botas puestas.

 

El mercado laboral en España (I)

Me gustaría hacer un pequeño inciso a la situación actual de España, este país desgarrado por el paro, que me afecta a mí y a otros seis millones de personas más, compartiendo con vosotr@s algunas de las ideas que rondan mi mente. Y es que estos días me he dedicado a asistir a unos cursos de Barcelona Activa, que por otro lado os recomiendo, que me han hecho salir un poco de mi zulo personal para estar más conectada con el mundo.

Los cursos son sumamente interesantes ya que nos ayudan a ver cómo están las cosas en este nuevo mundo que ha nacido de esa cosa llamada crisis y son todo un ejercicio de regeneración, pues te das cuenta de hasta qué punto han cambiado las cosas. Son amenos y gratuitos (algo más que importante) pero me chirrian algunas de sus teorías.

De todo lo que he oído hasta ahora lo que más claro me ha quedado es que si quieres hacer algo hoy día has de convertirte en una marca. Tal cual. Ya seas un emprendedor (cosa que se conoce que este país necesita como agua de mayo) o un simple currela que quieres destacar entre los otros 400 currículums que se han presentado para la oferta de limpiador en Infojobs, has de hacerte tu propio sello de identidad.

Esto me suena más bien a cachondeo si lo miramos desde la perspectiva de profesiones más «sencillas» digamos, como puede ser la mía o la de otros humanistas. En cambio, lo veo indispensable para las profesiones más «creativas» vengan del ramo que vengan.  Pero nada, nos hemos de convertir en una marca, sin pensarlo dos veces. Debemos tener Facebook, Twitter y blog, además de Linkedin, videocurriculum, aportar experiencias de debajo de las piedras y tener una imagen 10. Vamos, una burrada de esfuerzo para conseguir trabajar de conserje en la una fábrica de andamios (por decir algo). O sea, se acabó el estar frente al ordenador sin ser activo en tu búsqueda, has de ofrecer de todo, volcar todo tu contenido y ser el más original.

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Y es que cada vez el mundo es más complicado. Se nos pide ser las más originales, las que más preparación tengan, pero las que menos sueldos cobren. Por mi cabeza no ha pasado más que una pregunta estos días ¿ Y las empresas? ¿ Están preparadas? ¿ En España se va a comenzar a pagar lo mismo a hombres y mujeres? ¿ Se van a tener las mismas oportunidades? O quizá sea yo la única que vea que este cambio tan inmenso que se pide a los trabajadores no se está aplicando a los empresarios. Quizá sea yo. De momento, para que sigamos viendo que no somos iguales, en Barcelona el ayuntamiento ha empezado una campaña para pedir la igual colaboración de la gente en las tareas del hogar. ¿ Nos ponemos todos las pilas o solo nosotras?

De ahora en adelante me gustaría ir compartiendo con vosotras algunos de mis pensamientos y experiencias en estos cursos por si os pueden ayudar a formaros mejor. De momento, dejad que os enseñe un video curriculum de una maestra. Ahora entenderéis a qué me refiero:

 

 

El patriarcado: la violencia de (cualquier) género. Una reflexión.

Hace unos días, Laura me contactó para comentarme con ilusión que el próximo post de este blog que tanto disfrutamos leyendo sería el número doscientos. Y me dio de nuevo amablemente la oportunidad de escribir algo para hacer aún más “redondo” ese número.

 De ahí que en un primer momento pensara en algo grandilocuente o simbólico: contaros un poco más sobre alguna feminista pionera (y por desgracia e inexplicablemente aún poco conocida) como Olympe de Gouges (autora de la “Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana”, 1791).

Otro día prometo hacer un post más completo sobre ella, su obra y el contexto histórico y social donde se movió, si así os interesa.

 Sin embargo pronto cambié de idea, porque de lo que realmente me apetecía hablaros hoy es de un tema que muchas veces, sobre todo las mujeres jóvenes, contemplamos indiferentemente desde la distancia. Me refiero a la violencia de género, sexista, o también llamada simplemente “doméstica” por los sectores más conservadores para tratar de quitarle hierro al asunto. Y es porque desde hace unas semanas he tenido el privilegio de poder tratar con una magnífica mujer que actualmente trabaja en un centro de reinserción de presos o penados leves como asistente social. Se encarga de imponer horas de servicio social o trabajos de voluntariado como alternativa a la cárcel en casos como infracciones de tráfico o denuncias por acoso o violencia verbal o física leves. De manera que a diario trata con hombres de toda nacionalidad, edad y condición y nos puede ofrecer una interesante perspectiva sobre el tema a nivel, digamos, extraoficial o “a pie de calle”.

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 En primer lugar, los “pacientes” que trata mi conocida son varones españoles, seguidos curiosamente con diferencia por marroquíes y latinoamericanos en general. Por razones obvias, me interesa especialmente ahora tratar el perfil de estos primeros. De media suelen moverse entre treinta y cincuenta años. De dos a tres hijos. Matrimonios fracasados o en fase de ruptura. Denuncias (mutuas) por violencia verbal o física leve (empujones, etc…). En muchos casos están allí por no haber podido pagar la manutención de los hijos o la propia multa por no pagarla dentro de los plazos establecidos por los jueces. Evidentemente, todas estas experiencias han creado, reforzado o radicalizado ideas misóginas en ellos. Le echan la culpa a las leyes, que aseguran están siempre a favor de la mujer y deja a muchos hombres, en algunos casos, al borde de la exclusión social, sin techo y privados del contacto y cercanía de sus hijos.

Aviso desde ya que no he escrito este post para dar mi opinión ni defender a ésta o aquélla parte, lo cual requeriría probablemente del espacio de muchas tesis doctorales. No, hoy tan sólo pretendo reflexionar sobre la relación entre violencia de género, roles tradicionales y, en fin, el matrimonio en sí mismo. Porque lo que une en muchos casos a estos hombres son las palabras desconcierto o desorientación. Se casaron asumiendo el papel de proveedor del hogar, el cual les aseguraría siempre teóricamente una posición moral elevada, de mando o pater familias. Sus parejas lo hicieron esperando de ellos a cambio protección y dependencia. La mayoría de ellas no trabajaron o lo hicieron muy esporádicamente. Alguna que otra se casó por puro interés en el patrimonio del futuro marido o por elección de los padres de él, que querían dejarlo al cuidado de una mujer fregona que asumiera el papel de madre con él, más que de esposa. Tan complejos como la vida y el ser humano son, a menudo se entremezclan muchos de estos factores a la vez. Hasta hacer lógicamente insostenible la situación. ¿Qué ocurre con los matrimonios de hoy en día? Simplemente que tal y como venían configurados (es decir, con los roles tradicionales asignados y actualmente asumidos a medias), no tienen razón de ser. Muchas mujeres no se dan cuenta de dónde están metidas hasta que tras la noche de bodas se les coloca automáticamente la fregona en una mano y el biberón en la otra. Y los maridos se desconciertan cuando con el tiempo ven que esa torre de naipes que pensaban tan “ideal” se les comienza a derrumbar por todos lados. Si las cosas no funcionan, curiosamente, la “solución” es ponerse a tener más hijos. Total, que al final los insultos, chantajes emocionales, la utilización de los propios hijos, o las discusiones po problemas de ingresos se convierten en una constante y, en cualquier momento álgido, aparece inesperada la bofetada o empujón de rigor.

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 Estos son los casos que más abundan en la sociedad española y los que llenan los juzgados a diario. Por supuesto, luego están aquéllos donde hay detrás una mujer humillada que ha sido desprovista de autoestima y que, aunque necesariamente no sufra de malos tratos físicos, como ser humano está completamente anulada, a merced de la voluntad del marido o los hijos, según toque. También están aquéllos donde el maltrato físico es crónico y no se denuncia. Las que un “buen” día aparecen muertas sin que nadie del vecindario haya podido adivinar oscuridad tras aquel matrimonio “simpático y bien avenido, buena gente”.

 Por tanto, ¿es todo culpa de las leyes, como parece que nos quieren hacer creer? No. Las leyes en su creación no son buenas ni malas. De eso se ocupa su aplicación, el estudio de cada caso en concreto. Es decir, que para un trato más efectivo del problema (si en verdad hubiera voluntad de solucionarlo) harían falta más recursos, más personas preparadas para intervenir en estos casos. No vale con que las políticas de “prevención” de la violencia machista se limiten a poner policías como escoltas, pulseras radar, casas de acogida o actos institucinales donde se lee un manifiesto estándar, se sueltan unos cuantos globos y se echa la lagrimilla de rigor por las víctimas. Tiene que existir una prevención social real, tiene que invertirse en investigar adecuadamente cada caso, tiene que haber, en definitiva, una mayor conciencia en la sociedad sobre los nuevos roles de hombres y mujeres y por tanto, en lo que supone una relación sentimental o un proyecto de vida en común hoy día.

 Tanto mujeres como hombres tenemos que hacer de la igualdad una realidad, interiorizarla plenamente. Ya no podemos (ni queremos) volver atrás. Pensad bien antes de casaros o comprometeros con alguien, pensad bien qué esperáis del matrimonio, o simplemente qué rol queréis jugar hasta en una relación de novios. Y pensad que toda decisión tendrá “x” consecuencias, para ambos miembros de la pareja. Ambos sexos. Porque, efectivamente, el patriarcado tampoco beneficia a los hombres del siglo XXI.

Iris Rodríguez Alcaide

¿Los hombres, con qué piensan? El estúpido cartel del Carnaval

Es que no se me pasa por la cabeza otra pregunta que esa, ¿en qué piensan los hombres? Porque una mujer, pongo las dos manos en el fuego, no ha sido la que ha hecho esto.

Porque una mujer ve este cartel y se le remueven las tripas ante la utilización tan gratuita de los pechos de una mujer. Es sexista lo mires por donde lo mires, porque la utilización de unos exuberantes pechos operados para anunciar un Carnaval, es asqueroso e innecesario.

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Usar sin ton ni son los atrivutos sexuales de la mujer para vender es algo tan antiguo como denigrante, y me parece muy fuerte que desde un ayuntamiento catalán, se haya ni planteado eso.

Y digo catalán porque aquí siempre hemos sido como más recatados en estos temas, o al menos esa es mi impresión. Reus es una localidad muy famosa aquí, conocida por muchas razones y ninguna mala y es que en general, desde lugares como TV3 o otros medios de comunicación catalanes, siempre se es respetuoso y prudente con temas espinosos, por lo que me sorprende aún más que se haya presentado semejante monstrualidad.

Sea como fuera se ha retirado, pero no por sexista, sino por vulnerar los derechos de autor, pues se ve que la foto es propiedad de una web americana de pornografía. Es que cuando más ahondas en el tema, más sórdido me parece. ¿ Que un ayuntamiento ha usado esto? Es que por más lo que pienso no le encuentro el sentido.

La pena es que aunque retirado, el ayundamiento no ha reconocido lo inapropiado del tema. Lo cual, deja al ayuntamiento de Reus por debajo del umbral de la decencia. Asqueroso.

España, ese país de catetos

Y es que no es para menos.

De repente me topo con esta noticia en El País y se me llevan los demonios.

O sea, que unos cuantos hombres, que no se merecen ni el calificativo de señores, van a ser los que por sus convicciones de mierda que no importan una idem, van a decir quien aborta y quien no, metiendo su asqueroso rosarios en los ovarios de miles de mujeres, a las que no conocerán nunca y por las que no van a mover un dedo.

«El perfil se ha reforzado con los miembros elegidos por la Administración. Repiten el teólogo Carlos Alonso Bedate (uno de los que firmó contra la ley de Zapatero, propuesto ahora por Economía) y César Nombela (el otro que se opuso a la anterior reforma de la ley, elegido por Sanidad). El ministerio de Ana Mato ha incluido también a Teresa López López, de la Fundación Acción Familiar, de inspiración cristiana, que ya se ha manifestado a favor de la reforma anunciada por Gallardón, y a Miguel Serrano Ruiz-Calderón, profesor de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y con un blog en el que recoge posturas conservadoras

Este es el perfil de los sujetos que van a marcar los designios de las españolas, porque les sale de ahí, y nada más.

Santo Rosario

Siento cada día más vergüenza por este país, antro de retógradas machistas que solo apelan a leyes escritas por ves a saber quién, hace dos mil años, en lugar de mirar en las necesidades y problemas de las personas que viven cada día y que sienten.

Porque eso no importa. ¿Qué importa la vida de una mujer cuando se queda embarazada? No importa nada porque está cumpliendo con su mayor obligación: ser madre y futura cuidadora. Y a eso nos reducimos en España.

¡¡ Pues no me da la gana!! ¿ Quién se han creído estos esperpentos para llamar en nombre de Dios a la puerta de cada mujer para decirle lo que tiene que hacer? Y tanto se les llena la boca de pecados y penitencias y vidas legítimas, ¿acaso no tienen ellos nada que esconder? ¿o es que son castos y puros? Ojalá pudiéramos saber si ven porno, se la machacan cinco veces al día o acosan a chicas que les llevan treinta años. Porque el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Eso sí, no se va a hablar de ninguna ley de padres que abandonan a mujeres cuando saben que están embarazadas, porque ya se sabe: la mujer es Satán y cuando se queda embarazada ha sido solo cosa de ella.

Asco de país.

Gandía Shore y el sexo

Debo reconocer que estoy enganchada a Gandía Shore. Es así. No sé cómo ha sucedido pero es así. Supongo que el primer día lo vi con un poco de morbo y vi cosas que en mi vida sería capaz de hacer. Me fascina lo simples que son, la poca importancia que le dan a cosas que para mí son vitales pero en el fondo, excepto uno o dos, creo que son bueno chicos, lo que pasa es que no dan para más. Su vida se resume en beber y follar, lo cual creo que en alguna medida ha formado parte de la vida de casi todos. El problema es que ellos y sobre todo ellas, lo llevan a un extremo preocupante. Es un Gran Hermano pasado de rosca donde el objetivo es ver quien zumba más, todo ello aderezado con tupés, ropa de choni de tres euros y mucho, pero que mucho músculo y tatuaje. Al principio pueden resultar insoportables, pero no son más que chicos y chicas sin más objetivos en la vida que salir de fiesta, con todo lo que eso conlleva. No sé si a veces, hasta los envidio: yo no tengo esa capacidad de no preocuparme por nada, y al final del día me duele mucho la cabeza de tanto pensar y eso es algo que ellos no conocen.

Pues bien. Lo que más me sorprende viene por la parte femenina y es su predisposición hacia el sexo. Sé que estoy enganchada pero sé que no son un buen ejemplo, en absoluto, de la liberación sexual femenina. Porque una cosa es tener sexo cuando quieras y con quien quieras, pero otra muy distinta es tener sexo con alguien sin otras razones que una especie de obligación. Ahí viene mi lista:

  1. Se respira un aura de que el sexo se ha de hacer casi por obligación. Es su moneda de cambio con los chicos.
  2. No atraen a los hombres más que por su facilidad hacia el sexo. No demuestran otro tipo de atractivos que su disposición a hacerlo cuando sea. Los chicos jamás verán nada más en ellas.
  3. Utilizan el sexo no solo porque les apetece, sino a veces, como venganza. Aunque luego se arrepientan, el hecho de acostarse con alguien por despecho me parece un poco bestia.
  4. Van siempre mamadas cuando lo hacen. Sé que el alcohol desinhibe, pero también limita nuestros actos conscientes, lo cual, puede suponer un peligro.
  5. Para ellas el sexo es algo muy primitivo: solo hablan de las pollas y del sexo como coito, no parecen interesarse por otro tipo de sexo. Lo que quiero decir es que la mujer disfruta con muchas otras formas de sexo (como el oral) y ellas solo tienen el tipo de sexo que gusta a los hombres, por lo que percibo una especie de sumisión a los gustos masculinos.

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Que las mujeres nos podemos acostar con quien queramos, sí, que debemos tener una sexualidad libre y sin tapujos, sí. Pero que a la vez debemos ser conscientes de que no estamos al servicio de los hombres, que las precauciones que tenemos que tomar han de estar siempre presentes, que solo lo has de hacer porque a ti te apetezca, no porque haya otros intereses de por medio y que no hemos de estar supeditadas a sus gustos sino exigir que nuestras necesidades sean satisfechas.

Vamos, que es lo de siempre: las mujeres en el sexo nos llevamos la peor parte y debemos ser conscientes de ello. Que la liberación nos pertenece pero que la libertad no es follarse a todos los tíos para demostrar que eres la más, sino acostarse con quien se desee simplemente por el placer, no por crear una especie de competición. Y no olvidar jamás que el sexo es al cincuenta por ciento: si no recibes lo que das, pasa de él!!!!!!!!!!!!

Sofía Vergara y su novio el celoso

Leí esta noticia el otro día y desde entonces parece que lo más remarcable por parte de los medios de comunicación ha sido que a raíz del incidente la actriz se rompió el vestido y se le vieron los pechos en el restaurante.

Pero lo que realmente es destacable de esta historia es que unos fans de la serie que protagoniza le pidieron unos autógrafos a la actriz al verla en el conocido restaurante. El novio de Sofía no le gustó mucho esta interrupción y se lió a puñetazos con ellos. Como sucede en estos casos, todo lo escuchamos de boca de alguien, que se lo contó otro alguien y así hasta el infinito, pero las versiones oficiales solo dicen lo que ya he contado. Por supuesto que nos queda por ver si los que se acercaron fueron irrespetuosos o no, pero eso nadie lo ha dicho.

En fin, que lo que se rumorea es que este novio es muy celoso y que no es la primera vez que se ha enganchado con alguien que se acercaba a la actriz.

Pero a los medios de comunicación les importa más que en mitad de la pelea el vestido de ella se rompiera y mostrara sus pechos a todo el mundo, mucho más que el hecho de que una mujer reconocida por su trabajo no pueda hablar con las personas que se acercan a ella sin que el matón de turno la defiende de algo que no necesita ser defendido. O sea, que el machito que no deja que nadie se acerque a su mujer es algo que ha pasado desapercibido, en pos de los exhuberantes pechos de la chica.

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Sea como fuera lo imporante es que no hay que tener un novio posesivo, jamás de los jamases, ni pensar por un segundo que se comporten así por una es romántico o es señal de amor, sino que es algo propio del hombre de las cavernas y un hecho inadmisible en una relación madura.

Así que no confundamos amor con violencia, celos o posesión.