El Último Espejo de Shángdi: antesala de El Despertar del Dragón en el Roraima

El Último Espejo de Shángdi: antesala de El Despertar del Dragón en el Roraima

el VadeReto de este mes se llamará:
EL DESPERTAR

VadeReto (ABRIL 2026).- | Acervo de Letrashttps://jascnet.wordpress.com/2026/04/01/vadereto-abril-2026/

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La oscuridad no era ausencia, sino plenitud. Durante millones de años —cuántos, ni él podría calcularlo—, el Dragón Dormido había reposado en el corazón del Roraima, aquella montaña sagrada que los humanos llamarían más tarde «la madre de todas las aguas». Sus escamas, fundidas con la roca más antigua del planeta, latían al ritmo pausado de los movimientos tectónicos. Su aliento, suspendido, se había convertido en los vientos que durante eras enteras cruzaron continentes que aún no existían. Fue el primero. La criatura original. El aliento de Shángdi —el Dios Supremo, cuyo nombre ya ningún ser vivo recordaba— le había dado forma en los días en que el cosmos era todavía una pregunta sin respuesta. «Dormirás hasta que el mal corrompa el cielo mismo», le había dicho el Creador. «Entonces despertarás. Y purificarás.»

El Dragón no había preguntado qué significaba «mal». No hacía falta. En aquellos tiempos, todo era armonía. Las estrellas recién nacidas cantaban en frecuencias que ningún oído mortal podría jamás percibir. Los planetas giraban en danzas perfectas. No existía la ambición porque no existía la carencia. No existía la guerra porque no existía el miedo. Pero el Dios Supremo era también el Dios del Tiempo, y el Tiempo, justo ese artefacto cruel que él mismo había inventado, y que era el único mecanismo capaz de generar, lentamente, la imperfección. Y así, el Dragón durmió.

No fue un despertar voluntario, porque durante milenios, el sueño había sido profundo pero no vacío. El Dragón soñaba el universo. Soñaba cada vida que nacía y moría, cada imperio que se alzaba y caía, cada lágrima derramada por causas justas o injustas. Los sueños del Dragón eran el espejo del cosmos, y durante mucho tiempo, esos sueños habían sido hermosos. Pero, algo cambió. Primero fue un sabor metálico en la conciencia del durmiente: la guerra. No la guerra noble de los animales por territorio o apareamiento, sino la guerra ideológica, la guerra santa, la guerra por recursos que nunca fueron realmente escasos. El sabor se volvió amargo.

Luego, un hedor: la corrupción. Almas que se carcomían desde dentro, no por maldad innata, sino por el contagio de sistemas enteros que habían convertido la mentira en moneda corriente y la crueldad en virtud. Finalmente, un silencio incómodo: las personas habían dejado de pensar. Oh, claro, procesaban información. Resolvían problemas técnicos. Optimizaban algoritmos. Pero, el pensar, ese acto sagrado de cuestionarse el propio lugar en el todo,se había atrofiado. Los humanos (y otras especies, en otros mundos) se movían como autómatas en medio de una comedia que creían real. El Dragón sintió todo eso y, por primera vez en millones de años, sintió también repugnancia, y esa sensación lo despertó.

La roca se abrió sin estruendo. No hubo terremotos, ni explosiones. Simplemente, la piedra milenaria del Roraima esa meseta que los indígenas consideraban el árbol original del mundo se volvió porosa como esponja, y luego transparente como cristal, y luego inexistente. Dos figuras humanas lo observaban. El Dragón parpadeó con sus ojos verticales, cada uno del tamaño de un lago pequeño. Sus pupilas, contraídas durante eones, se dilataron lentamente para adaptarse a la luz —una luz distinta a la que recordaba. Más blanca. Más quieta. «Ha despertado», dijo la primera figura.

Era una mujer joven, de piel oscura como la tierra húmeda y cabello canoso antes de tiempo. Sus ojos tenían la calma de quien ha visto la muerte de cerca y ha decidido no tenerle miedo. Vestía un manto tejido con fibras que el Dragón reconoció como vivas plantas que aún respiraban, entrelazadas en un textil que no era ropa, sino jardín. 

«Lo sabíamos», respondió la segunda figura. Un hombre, también joven, pero con el rostro marcado por líneas que no correspondían a su edad. Sostenía una lámpara que no ardía con fuego, sino con agua —agua que brillaba con luz propia, como si contuviera fragmentos de luna.

El Dragón intentó hablar. Su garganta, sellada por milenios de inactividad, produjo primero un sonido que no era palabra sino geología: el crujir de montañas al nacer. Luego, el rumor de océanos al ser vertidos en cuencas aún vacías. Finalmente, una voz. «¿Cuánto…?» No necesitaba terminar la pregunta.

 Los dos humanos lo entendieron. "Han pasado doce mil ciclos desde que el último vidente predijo su regreso", dijo la mujer. "Pero el tiempo aquí no es como allá afuera. Usted ha dormido más que eso. Mucho más."

El Dragón intentó incorporarse. Sus extremidades —cuatro patas colosales, dos alas plegadas contra el lomo como montañas secundarias— respondieron con una lentitud que no era debilidad sino aliento primigenio, el orígen del todo. Cada articulación tuvo que recordar, célula por célula, qué significaba el movimiento. «¿Quiénes sois?», preguntó. El hombre y la mujer se miraron.

Sonrieron con la intimidad de quienes han compartido una misma verdad revelada. «Somos los últimos que aún piensan», dijo el hombre. «Somos los hijos destinados», completó la mujer, «los que la Pachamama eligió para esperarlo.»

El Dragón recordó entonces las palabras de Shángdi. No las había olvidado, porque era imposible olvidar la voz del Creador, por cuanto las había relegado al fondo de su conciencia, como quien guarda un objeto valioso en un cofre que sabe que no abrirá hasta dentro de mucho tiempo.
«Cuando el mal aceche al universo, serás la única criatura capaz de absorberlo y purificarlo. No por tu fuerza, sino por tu origen. Tú fuiste primero. Tú recuerdas cómo era el mundo antes de que el mal existiera. Y lo que recuerdas, puedes restaurarlo.»

«¿Acecha?», preguntó el Dragón. «¿El mal acecha ahora?»

Los dos humanos bajaron la mirada. La mujer habló primero, con voz quebrada pero firme:

El mal ya no acecha, señor. El mal gobierna. No hay rincón del cosmos que no haya sido tocado por la corrupción. Las guerras ya no se declaran; son el estado natural. La ambición ya no se oculta; se venera. Y las personas… las personas han dejado de preguntarse por qué.

Pero usted ha llegado, dijo el hombre. La profecía decía que despertaría cuando el mal hubiera alcanzado su punto máximo. Cuando ya no quedara esperanza humana. Porque entonces, solo un ser no humano podría salvarnos.

El Dragón sintió el peso de esas palabras. No el peso de la responsabilidad —eso lo conocía bien— sino el peso de la soledad. Era el único. El último designio del Dios Supremo, que había desaparecido del universo hace tanto tiempo que ni siquiera los dioses menores recordaban su rostro.

¿Y si me niego?», preguntó el Dragón, no por rebeldía sino por necesidad de saber si aún existía la libertad. 

Los dos humanos no respondieron. Simplemente lo miraron con una paz que solo pueden tener aquellos que han aceptado la posibilidad del fracaso.

Esa mirada fue la respuesta, ya nadie lo obligaría. La profecía no era una cadena, sino un espejo, y en ese espejo, el Dragón se vio a sí mismo como era: el Primero, el Dormido, el Único que podía hacer lo que debía hacerse, y no porque quisiera, sino porque recordaba. El Roraima, pensó el Dragón, mientras finalmente se ponía de pie (sus garras hundiéndose en la roca que durante eones había sido su lecho), seguía siendo el mismo y era completamente distinto.

La meseta se extendía a su alrededor como un mundo flotante: lagos de aguas negras que reflejaban un cielo sin nubes, formaciones rocosas que parecían rostros petrificados de titanes olvidados, y una vegetación que había aprendido a vivir sin tierra, enraizada directamente en la piedra. Pero, algo había cambiado y el Dragón lo sintió en el aire, ya que no era el aire limpio y virgen de su juventud cósmica, pues era un aire denso, cargado de partículas invisibles que no eran contaminación química, sino espiritual. El sufrimiento de mil mundos se condensaba en la atmósfera como humedad antes de la tormenta. «¿Esto es un nuevo mundo?», preguntó, confundido.

La mujer negó con la cabeza. No, ancestro. Es un refugio. La tierra fue destruida hace mucho. Lo que queda son fragmentos: lugares como este, donde el mal aún no ha podido penetrar completamente. El Roraima es uno de los últimos. Pero incluso aquí, el aire se está pudriendo. 

El hombre añadió: Por eso lo necesitamos. No para pelear guerras, eso ya lo intentamos. Sino para recordarnos. Usted es el único ser vivo que ha conocido el mundo antes de la caída. Usted puede mostrarnos cómo era.

¿Y después?, preguntó el Dragón. ¿Después de que les muestre?

Los dos humanos volvieron a mirarse. Esta vez, sus sonrisas tenían un dejo de tristeza. Después, dijo la mujer:

Usted hará lo que los dragones hacen. Absorberá el mal. Lo purificará. Y tal vez, si el universo tiene suerte, podrá empezar de nuevo.» El Dragón cerró los ojos. En la oscuridad de sus párpados, vio el rostro de Shángdi. El Dios Supremo lo miraba con una expresión que el Dragón nunca había podido descifrar: ¿era orgullo? ¿era lástima? o ¿quizás, la certeza de que su creación más antigua estaba a punto de enfrentar la tarea más terrible?

Fuiste el primero, le había dicho. Y serás el último. Porque cuando el mal sea purificado, no quedará nada que necesite un guardián. Ni siquiera tú." El Dragón abrió los ojos. 

Bien, dijo, y su voz hizo temblar las aguas negras del Roraima. Llévenme a donde está el mal. Quiero verlo con mis propios ojos antes de decidir cómo purificarlo. Los hijos de la Pachamama asintieron. No ofrecieron mapas ni guías. Simplemente caminaron hacia el borde de la meseta, y el Dragón los siguió. Debajo, esperaba el mundo. No el mundo que él había conocido. Sino el que él tendría que salvar. O purificar. O, quizás, dejar morir.

Y mientras descendían, el Dragón habló para sí mismo, en una frecuencia que ningún humano podía oír:

Duermes millones de años y esperas despertar a un universo que te necesita. Pero lo que encuentras no es necesidad sino desesperación. No es una súplica, es un abismo. El Dios Supremo me creyó sabio. Me creyó fuerte. Me creyó puro. Pero no me preguntó si yo quería ser ninguna de esas cosas. No me preguntó si yo, el Primero, deseaba también ser el Único. Porque eso soy ahora. El único que recuerda. El único que puede.

El único que, al final de todo esto, probablemente dejará de existir cuando el mal que absorba sea también el mal que me constituye. ¿Acaso el mal no está en mí también? He dormido durante eones, sí, pero he soñado durante eones. Y en mis sueños, he sido testigo de todas las atrocidades. Las he visto con la claridad de quien está presente. Las he sentido. Las he, de algún modo, deseado en los rincones más oscuros de mi conciencia. Si soy honesto, y el momento exige honestidad, no sé si despierto para purificar el mundo o para purificarme a mí mismo. Tal vez sea lo mismo, o tal vez, nunca haya habido diferencia.

Cuando el Dragón puso una garra fuera del Roraima, la tierra entera contuvo la respiración. No fue un acontecimiento físico, sino espiritual. En cada rincón del planeta, en cada rincón del cosmos, la profecía era cierta. Entonces aquellos seres sintieron algo que no podían nombrar: un desplazamiento en el equilibrio, como si la balanza que había estado inclinada hacia la oscuridad durante milenios hubiera recibido, de repente, un contrapeso. Los corruptos sintieron miedo. Los ambiciosos sintieron vértigo. Los que habían dejado de pensar sintieron, por un instante fugaz, el recuerdo de lo que era tener una pregunta en la cabeza.

Y los puros de corazón, aquellos que aún existían, escondidos en los pliegues del mundo, al fin pudieron sentir esperanza. El Dragón avanzó. No sabía cuánto duraría su misión. No sabía si al final habría un mundo que salvar o solo cenizas que purificar. Lo que sí sabía, era una cosa que ningún otro ser vivo podía saber: había estado ahí al principio. Y el principio, aunque pareciera mentira después de tanto tiempo, seguía vivo dentro de él. Ahora solo tenía que recordárselo al universo. O, si era necesario, forzarlo a recordar.

Ver Saga 1. 

Mundo de dragones
Leer Calaméo – 43. Mundo de Dragones. Saga para Niños y Adolescentes

EL CARTERO 666

EL CARTERO 666

Entre esteros y leyendas bajo el sol de la sabana, había nacido a quien apodaron la bestia, ya que desde pequeño no temía a nada. Originario de Guanarito montaba un caballo rojo como el fuego, al que llamó Luzbel, era brioso, de crines incendiadas y galopaba sobre aquellas sabanas, dejando atrás almas marcadas: un hato abandonado, un jagüey seco y el eco del Silbón en la oscuridad. Fue en el llano donde hizo su primera entrega, era un sobre sin palabras sellado con la marca de nacimiento en forma de cuernos. 

Nunca más volvió, dejó atrás su caballo rojo, que se convirtió como por arte de magia en un carro blindado con vidrios oscuros, ya no vestía liquiliqui, ni alpargatas, ni su sombrero de cogollo. Ahora vestía un traje impecable y una corbata discretamente roja. Desde el Ávila contemplaba la Ciudad de los techos rojos, allí una brasa encendida, un hervidero de almas, ya mordían su condena cada mañana, no necesitaban tentación, solo un gobierno. Así llegó a su palacio con la carta marcada 666, un funcionario lo esquivó, sin ver su rostro, él sonreía, no era el maligno, era solo un cartero cumpliendo su oficio desde el principio de los tiempos. Aquella ciudad sería suya. 

GLOSARIO DE TÉRMINOS

Significados

Guanarito: Pueblo del estado Portuguesa, en los Llanos venezolanos. Fundado el 24 de enero de 1768 por el fraile Andrés de Grazalema como Nuestra Señora de La Paz de Guanarito . Es cuna de la leyenda del Silbón y tierra de hatos ganaderos, jagüeyes y sabanas infinitas. Su diputado José Luis Cabrera propuso la Declaración de Independencia en 1811 . Endémico de la Fiebre de Guanarito o Fiebre Hemorrágica Venezolana .

Ávila: Cerro que bordea Caracas por el norte, también llamado Warairarepano. Tiene 2.600 metros de altura y alberga el Parque Nacional Waraira Repano y el Hotel Humboldt . Desde ciertos ángulos forma la silueta de una mujer acostada, de allí el nombre «La sultana del Ávila» para Caracas.

Ciudad de los techos rojos: Apelativo para Caracas acuñado por el escritor Enrique Bernardo Núñez en su libro homónimo (1947-1949) . Remite a la antigua fisonomía de la capital venezolana dominada por construcciones coloniales y republicanas de tejas de arcilla roja, antes de los procesos de modernización urbana .

Liquiliqui: Traje típico del llanero venezolano, usado en fiestas y ocasiones formales. Consiste en chaqueta y pantalón de lino o algodón, generalmente blanco o beige . Junto al sombrero de cogollo conforma la vestimenta tradicional del hombre de los Llanos .

Alpargatas: Calzado tradicional de suela de fique o cuero y parte superior de lona, usado por campesinos y llaneros. Forma parte del atuendo cotidiano del hombre del Llano .

Sombrero de cogollo: Sombrero artesanal venezolano elaborado con las hojas tiernas (cogollos) de palmeras como la datilera o la palma sará. Tras cortarlas, se secan al sol de 2 a 4 días, luego se «repillan» (deshebran) y se tejen en crinejas que posteriormente se cosen en espiral para dar forma al sombrero . Tipos: corriente, pavo o perico (ala corta), casco de mula, pava o chambelona (para mujeres), ranchero moderno y pintamto . Protege del sol y la lluvia en las faenas del campo, símbolo de la venezolanidad y parte del traje típico llanero junto al liquiliqui .

NOCHES DE ECLIPSE

NOCHES DE ECLIPSE

«Cuando Kapai Muestra su Corazón»

Fragmento inspirado en la cosmovisión Pemón


Los abuelos dicen que Kapai —así llaman ellos a la Luna, en la lengua que susurran las piedras— no siempre fue una viajera solitaria.

Antes, cuando el mundo era nuevo y los animales hablaban, Kapai navegaba el cielo nocturno en una curiara de plata, remando lentamente sobre el gran río oscuro que los pemones llaman el mar de arriba. Cada noche, desde su canoa, Kapai miraba hacia abajo y veía a sus hermanos humanos encendiendo fogatas, durmiendo en los chinchorros, soñando con jaguares y anacondas.

Y Kapai, que es hermana de todos, sentía ternura.


Pero hay noches especiales, noches de eclipse, en que Kapai deja de ser la viajera distante.

En esa noche, Kapai acerca su curiara hasta tocarse con la sombra de su hermano mayor, la Tierra. Y entonces, por un momento, Kapai se detiene. Deja de remar. Inclina su rostro redondo hacia abajo y, en lugar de reflejar la luz de Wei (el Sol), decide reflejar algo más profundo: el color de sus propios sueños.


Por eso la Luna se pone roja.

No es sangre, como creen algunos. Es el color del corazón de Kapai, que ella guarda celosamente durante las noches comunes, pero que en el eclipse ofrece como un regalo a quienes la miran desde abajo.

—Miren —dicen los abuelos cuando el eclipse comienza—. Kapai nos está mostrando cómo es por dentro. Nos está contando sus sueños.

Y los niños aprenden que, cuando Kapai se tiñe de cobre y de arcilla, es porque ha llegado el momento de escuchar. Porque Kapai, la hermana que viaja en curiara, solo revela su corazón cuando la Tierra la abraza con su sombra y le recuerda que, aunque esté arriba, ella también es de este mundo.


Los más sabios añaden algo más:

En la noche del eclipse, Kapai no solo muestra su corazón. También escucha. Por eso, los pemones de Roraima, cuando la Luna está roja y suspendida sobre el tepuy, aprovechan para contarle sus propias penas. Saben que Kapai, en ese momento de intimidad cósmica, guardará sus palabras en el tejido de la curiara y las llevará, al amanecer, hasta el lugar donde los sueños se vuelven semillas.

Y así, cada eclipse es un diálogo: la Tierra abraza, Kapai se tiñe de rojo, y los humanos susurran.

Porque Kapai, la Luna de los pemones, no es solo una viajera. Es la memoria nocturna del mundo, la hermana que cada cierto tiempo baja su mirada para recordarnos que la luz y la sombra, cuando se encuentran, siempre dejan una enseñanza.


Así lo cuentan en las faldas del Roraima, donde Kapai es más que luna: es compañera de los que velan, es medida del tiempo, es canoa de plata en el mar de a



Glosario de la Leyenda

Términos extraídos del cuento «Cuando Kapai Muestra su Corazón»


Términos en Lengua Pemón

Kapai
Nombre de la Luna en la lengua pemón. En el cuento es una hermana viajera que navega el cielo en una curiara y que durante el eclipse muestra su corazón de color rojo. Es la memoria nocturna del mundo.

Wei
El Sol, hermano mayor de Kapai. Es quien presta sus colores para que, durante el eclipse, Kapai pueda teñirse de rojo y revelar su corazón.

Curiara
Embarcación pequeña o canoa. Kapai navega en una curiara de plata por el «mar de arriba», el cielo nocturno, remando lentamente sobre el gran río oscuro.

Tepuy
Montaña sagrada de cima plana. En el cuento, el Roraima es el tepuy que presencia el eclipse y desde donde los pemones observan a Kapai.

Chinchorro
Hamaca tradicional tejida donde los humanos descansan y sueñan, mientras Kapai los mira desde el cielo.


Conceptos del Eclipse

El Encuentro Verdadero
Nombre que los ancianos dan al eclipse total de Luna. Es el momento en que Kapai acerca su curiara hasta tocarse con la sombra de su hermano mayor, la Tierra.

El abrazo de la Tierra
Metáfora del eclipse: la Tierra extiende su sombra y envuelve a Kapai con ternura. Es el gesto de intimidad cósmica que permite que la Luna revele su corazón.

El corazón de Kapai
El color rojo que adquiere la Luna durante el eclipse. No es sangre, sino el color de sus propios sueños, que ella guarda celosamente durante las noches comunes y ofrece como regalo a quienes la miran.

Luna roja
El tono cobrizo, anaranjado o color de arcilla que Kapai muestra cuando está en el centro del abrazo. Es el color de los atardeceres de la Tierra reflejados en su hermana.

La sombra del hermano mayor
La umbra terrestre, el cono de oscuridad total que permite el eclipse y que los abuelos interpretan como un gesto de amor cósmico.


Lugares y Símbolos

Roraima
El tepuy sagrado, montaña madre donde habitan los pemones. Desde sus faldas, los abuelos y los niños observan a Kapai durante el eclipse y le susurran sus penas.

El mar de arriba
El cielo nocturno concebido como un océano por donde Kapai navega en su curiara de plata.


Cosmovisión Pemón

Los abuelos / Los ancianos / Los más sabios
Los guardianes del conocimiento tradicional, quienes explican el significado del eclipse y enseñan a los niños que Kapai, al ponerse roja, está contando sus sueños.

Parentesco cósmico
La red de relaciones que une a Kapai (hermana), Wei (hermano mayor), la Tierra (hermana que abraza) y los humanos (hermanos menores que susurran desde abajo).

Susurrar
La acción de los humanos durante el eclipse, que aprovechan el momento de intimidad para contarle a Kapai sus penas, sabiendo que ella guardará sus palabras.

Sueños que se vuelven semillas
Creencia de que Kapai, en su curiara, lleva las palabras susurradas hasta el lugar donde los sueños se transforman en futuros posibles.

Los que velan
Aquellos que permanecen despiertos durante la madrugada del eclipse para acompañar a Kapai en su momento de revelación.


Este glosario recoge los términos y conceptos tal como aparecen en el cuento «Cuando Kapai Muestra su Corazón», para que los lectores del blog puedan sumergirse en su significado poético y cultural.

MUNDO ESPEJO METÁFORA DE LA VIDA. METAVERSO DE LA COTIDIANIDAD

MUNDO ESPEJO METÁFORA DE LA VIDA. METAVERSO DE LA COTIDIANIDAD

Raquel Peña[1]

EL MUNDO ESPEJO COMO LA METÁFORA DE LA VIDA. METAVERSO EN LA COTIDIANIDAD.

A manera de introducción

            El mundo visto por la antigüedad, nos va develando que ha sido preocupación del hombre saber cómo es el universo, su origen y todo lo relativo a nuestro cosmo, y ha sido la física como ciencia que ha dado grandes aportes en esta materia. Un enigma que se planteaba era ¿cómo, si no, cuando se acerca un barco lo primero que se ve son las velas sobre el horizonte y solo más tarde se ve el casco?, y para dar respuesta a esta interrogante, vemos como Aristóteles, en su libro Sobre el cielo (340 a. C)  postula que la Tierra estaba en reposo y que el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas se movían en órbitas circulares alrededor de la Tierra, nos muestra además, dos argumentos en relación a la redondez de la tierra, el primer argumento explica  la causa de los eclipses de Luna, y señala que el fenómeno ocurre porque la Tierra se interponía entre el Sol y la Luna, y que por ello la sombra de la Tierra sobre la Luna era siempre redonda, lo que solamente podía ser cierto si la Tierra era esférica.

            En segundo lugar, los griegos afirmaban que, la estrella polar estaba más baja en el cielo cuando se veía en el sur que cuando se veía en regiones más septentrionales.  Pero, ya años más tarde Galileo descubrió cuando miró al planeta Júpiter, que éste estaba acompañado por varios satélites pequeños, o lunas, que orbitaban a su alrededor. Esto implicaba que no todas las cosas tenían que orbitar directamente en torno a la Tierra como habían pensado Aristóteles y Ptolomeo. Por supuesto, seguía siendo posible creer que la Tierra estaba en reposo en el centro del universo y que las lunas de Júpiter se movían en trayectorias extraordinariamente complicadas alrededor de la Tierra, dando

la impresión de que orbitaban en torno a Júpiter.

            Nicolás Copérnico, quien es el que cambia en su modelo la teoría aristotélica o de los antiguos, publicó su modelo de forma anónima, por miedo a ser acusado de herejía, ya que su idea era que el Sol estaba en reposo en el centro y que la Tierra y los planetas se movían en órbitas circulares alrededor del Sol, y pasó casi un siglo, para dar credibilidad a esta postura.

            En  1609, llega a su final la teoría aristotélico-ptolemaica, por cuanto dos astrónomos, uno alemán Johannes Kepler, quien modifica la teoría de Copérnico, y afirma que los planetas no se movían en círculos, sino en elipses, y el italiano Galileo Galilei empezó a observar el cielo nocturno con un telescopio, un instrumento que se acababa de inventar, y es así como apoyan en público la teoría copernicana, pese al hecho de que las órbitas que predecía no encajaban perfectamente con las observadas. No es hasta 1687, cuando Newton no solo proponía una teoría de cómo se mueven los cuerpos en el espacio y el tiempo, sino que también desarrollaba las matemáticas necesarias para analizar dichos movimientos, postulando así una ley de gravitación universal.

            Años más tarde, surgen posturas sobre universo estático infinito, se tiene la del filósofo alemán Heinrich Olbers (1823) quien la luz procedente de estrellas

lejanas estaría atenuada por la absorción por materia interpuesta, y que si eso sucediera la materia interpuesta acabaría calentándose hasta que brillara tanto como las estrellas. Pero, la ciencia avanza, la física evoluciona, y es así como Friedmann demostró que no deberíamos esperar que el universo fuera estático. De hecho, en 1922, varios años antes del descubrimiento de Edwin Hubble, Friedmann predijo exactamente lo que Hubble descubriría tiempo después. […] creencia en un universo estático estaba tan arraigada que persistió hasta principios del siglo XX. Incluso cuando Einstein formuló la teoría de la relatividad general en 1915, estaba seguro de que el universo tenía que ser estático. Por eso modificó su teoría para hacerlo posible, introduciendo en sus ecuaciones una denominada constante cosmológica. (Hawking, 2007:20-21).

            Entonces, se puede inferir de todos estos aportes que la existencia del hombre en el universo ha sido una constante duda e incertidumbre en la búsqueda de dar respuesta por qué son las cosas, por qué suceden. Por lo que todo esto es, y fue lo que llevó a la génesis de esta gran ciencia la: Física, es y sigue siendo una ciencia que evoluciona con las diferentes épocas.

La física teórica en la cotidianidad.    

            Es propicio iniciar con una interrogante: ¿Hay otras dimensiones más allá de las de nuestra experiencia cotidiana? Actualmente, se habla de la existencia de otras dimensiones, las cuales van más allá de las cuatro de nuestro espacio-tiempo, con las que puedan visualizarse en un todo las diversas fuerzas de la naturaleza, entre ella se menciona: teoría del hiperespacio o su derivación más reciente, la teoría de supercuerdas, quien es el ojo de este nuevo paradigma. También se habla de otras dimensiones como: agujeros de gusano que conectan universos paralelos o las máquinas del tiempo.Todas estas posturas se fundamentan en la búsqueda incesante de la verdad y, con el fin último de la perfección del ser, y estar, para una coexistencia que perdure en el tiempo.

            Ahora bien, los tiempos postmodernos emergen nuevos conceptos de la física, y estos han ocasionado una cosmovisión que conlleve a la metamorfosis social, donde prevalezca un pensamiento holístico y ecosófico al percibir los nuevos paisajes que se develan ante nuestros sentidos. Además, entendiendo que no vivimos en un universo lineal, sino que es un universo en red, donde la interrelación, es un bucle recursivo en este multiverso complejo de la existencia humana.

            En base a lo anterior, vale resaltar una frase de Steven Post en cita de Kaku (2011) donde éste señala que: “Desde Aristóteles hasta Tomás de Aquino, la perfección significa una sabiduría arraigada en la experiencia y en las relaciones mediante las cuales se aprende la vida moral a través del ejemplo. Nuestra perfección no se basa en la mejora genética, sino en la mejora del carácter”.

            Ahora bien, y si, viajamos en el tiempo podríamos decir, que es esta frase la que impulsa al hombre a sufrir una transformación, esa metamorfosis que lo lleva a ver su realidad, en ese mundo espejo, donde se reflejan sus acciones, y que le advierten, que la salvación de su mundo depende exclusivamente de él. Es así como esto se muestra en un fragmento de Kaku (2011) en su obra la Física del Futuro:

Un estremecimiento sacude a todo el grupo. Todos conocen los nombres de las grandes ciudades que tuvieron que ser abandonadas cuando subió el nivel de los mares. Aunque las energías renovables y la de fusión desplazaron hace muchas décadas a los combustibles fósiles como fuente principal de energía, la población todavía está padeciendo los efectos del dióxido de carbono que fue emitido a la atmósfera durante la primera mitad del siglo pasado.

            Como se aprecia en la cita anterior, ha sido una constante lucha en el planeta para sobrevivir, y como la acción del ser humano es el que ha dirigido la obra en ese gran teatro de la vida. Por tanto, es propicio resaltar que la humanidad desde tiempos antiguos se ha visto bañada de guerras, conflictos, crisis por poderes políticos, o dominios de territorio batallas que, en ciertas culturas aún persisten, por lo que ha sido la violencia el peor de los flagelos de todos los siglos. Cabe resaltar, lo que señala un gran pensador de la edad moderna Mahatma Gandhi, quien escribió: “Las raíces de la violencia:  la riqueza sin trabajar, el placer sin conciencia, el conocimiento sin carácter, el comercio sin moralidad la ciencia sin humanidad, el culto sin sacrificio, la política sin principios” (p. 161) en cita de Kaku (2011)

El Metaverso en la cotidianidad

            El hombre en su afán de hacer conocer las realidades, sus ideas, descubrimientos ha implementado diferentes recursos, y grandes inventos surgieron para difundirlas. Vale la pena trasladarse a 1440, con Gutenberg el padre de la imprenta moderna, quien generó en masa, aunque ya desde la edad media, se utilizaba la xilografía. Por ello, que Gutenberg, se le conozca como el padre del diseño gráfico. Y ya en el siglo XXI, gracias a la era digital se cuenta con textos digitales, podemos leer y escuchar la historia. Sin embargo, cabe preguntarse ¿la tecnología de ahora, será la misma para el siglo XXII o año 3000? al respecto señala Kaku:

En el futuro, lo que más abunde en la basura urbana no será el papel, sino los chips. El futuro del ordenador es desaparecer y convertirse en un servicio público, que se venderá como la electricidad y el agua. Los chips informáticos irán desapareciendo poco a poco, a medida que el procesamiento informático se haga «en las nubes», es decir, mediante la «informática en nube», o cloud computing. (p. 555)

            Si se parte, entonces de lo anterior no podemos seguir creyendo que el mundo seguirá igual, ya somos testigos de cómo se ha evolucionado, y que el ser de los nuevos milenios, no pueden ser como decía Platón unos moradores de una caverna que funge como espejo reflejando las sombras oscuras de su realidad. Ya muchos científicos, y en especial físicos de los tiempos postmodernos se han pronunciado, ya vivimos una época en donde no se somete a torturas por decir algo ya contemplado, sino que el científico de hoy debe asumir una actitud contemplativa, observar más, percibir más como lo dijo también Isacc Newton cuando cayó la manzana, y desarrolló la teoría de la ley gravitacional, claro está tal como analiza Freund al aseverar que  los científicos se  muestran escépticos respecto a las dimensiones más altas, porque no pueden medirse o cuantificarse, o la utilidad no se ha verificado.

            No obstante, en la actualidad los científicos han cambiado su percepción, más abiertos, y se han generado posturas de que cualquier teoría tridimensional es demasiado pequeña para describir las fuerzas que gobiernan nuestro universo, ya que, en el espacio ordinario, un lazo de cuerda siempre puede contraerse hasta un punto. Si esto es posible, entonces el espacio se denomina simplemente conexo, pero, si el lazo está colocado alrededor de la entrada del agujero de gusano, entonces no puede contraerse hasta un punto. Aunque la existencia de agujeros de gusano y el que nuestro universo sea o no múltiplemente conexo es todavía tema de controversia científica.

            Estos modelos, acá descritos son la réplica científica del espejo de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll, donde la escena del Conejo Blanco en la madriguera, cae realmente es en un agujero de gusano. (Kaku, 1994:46). Entonces, es ese mundo espejo donde se refleja otra realidad, donde lo real e irreal coexisten, y forman parte de los grandes misterios de la vida, en donde cabe la posibilidad de otra dimensión desconocida.  

A manera de reflexión

            El futuro de la humanidad es incierto, no sabremos cuantas predicciones se harán realidad, y cuantas seguirán si comprobarse, lo que si es cierto que el hombre seguirá inventando, buscando facilitar su vida, haciendo cosas que crea pueden salvar el planeta, pero también deberá asumir una actitud consciente ante esa realidad, ver los destellos de lo que ha hecho, captar los reflejos, ver las sombras que podrían ser la destrucción del universo, porque como analiza Kaku en su obra la Física del futuro en un fragmento que es digno de traer a colación, veamos:

Entonces Molly dice: «Hay un programa que puede analizar el ADN de un bebé y dar luego una aproximación razonablemente buena de cómo serán su rostro, la estructura de su cuerpo y su personalidad. ¿Desea descargar ese programa y ver qué aspecto tendría su hijo en el futuro?». «No —responde usted—. Algunas cosas es mejor dejarlas como un misterio.» (p.)

            Hoy es posible realizar muchas cosas que antes parecía ciencia ficción, por ejemplo, videoconferencias, hablar con otros utilizando traductores portátiles es posible, y quizás pronto podamos utilizar otros dispositivos más avanzados que traduzcan ante nuestros ojos, como lo dibuja Kaku en su obra para el año 3000, quizás sea antes de lo pensado, ya la robótica e inteligencia artificial ha dado grandes pasos, pero como se refleja en el fragmento anterior, es importante detenerse ante algunas cosas, y dejar que la naturaleza haga su trabajo.

Referencias

Hawking, S (2007). Teoría del Todo. Material PDF del Posdoctorado en Profundización Filosófica. UNITEC-REDIT.

Kaku, Michio (2011). La física del futuro. Preparado por Patricio Barros   DELBOLSILLO. www.librosmaravillosos.com

Kaku, Michio (1994). EL Hiperespacio. Preparado por Patricio Barros       DELBOLSILLO. www.librosmaravillosos.com


[1] Licenciada en Educación Integral (UNA). Magister en Orientación en Educación para Padres (CIPPSV). Magíster en Orientación de la Conducta (CIPPSV).  Diplomado en el Oficio del Escritor (Escriba Escuela de Escritores). Docente Investigadora y Escritora. Posdoctora en Investigación Emergente. (UNITEC- REDIT) Postdoctorado en Epistemología e Innovaciones Educativas (UPEL, Extensión Apure). Posdoctora en Sistemas y Corrientes Filosóficas. (UNITEC- REDIT) Orcid: 0000-002-7540-7820. Correo electrónico:raquelp2966@gmail.com

PERLA DEL CARIBE

PERLA DEL CARIBE

LA PERLA DEL CARIBE

         Contemplaba con sus ojos esmeraldas aquella fortaleza, la cual no era habitada ni por princesas, ni diosas, sino había sido construida para el dominio y conquista.  Pensó en voz alta, mientras se encontraba en el Castillo San Carlos Borromeo, y supo que desde sus inicios en el siglo XVI se construyó la atarazana o defensa, la cual sirvió como un sistema de trincheras, que la protegían de los piratas buscadores de perlas.

         Soy hija de la Diosa Vijirima, eso cuenta mi abuela. He nacido con el poder de la deidad de los mares del Caribe, y mi deber es proteger las Perlas del Caribe, de todos aquellos que la codician. No conocí a mis padres, fui criada por mis abuelos, y ellos me dijeron que mi padre fue elegido y cautivado por la belleza de mi madre, y se perdió en lo más profundo del Mar Caribe, por eso cada generación existe una elegida, quien viene a lo alto de este castillo, y se posesiona de la Ostra Sagrada, para ser su única dueña, y protectora del tesoro caribeño.

         Esta leyenda forma parte de nuestro pueblo, algunos cuentan que muchos pescadores se han perdido buscando la Ostra Sagrada. Otros dicen que, una melodía producida por un caracol de siete colores los conduce a lo más profundo del mar. Contaba con una narrativa fantasiosa el guía turístico.

         Mientras tanto, yo me había perdido en aquellas olas danzarinas, y fui atrapada por la dulce melodía. Un camino de algas marinas, en aquel hermoso arrecife como cual diamantes brillaban dentro de aquella ostra, caballitos de mar hacían de guardias imperiales custodiando un trono nácar que me daba la bienvenida como la nueva Emperatriz del Mar Caribe. Todo esto parecía un sueño o una historia fantasiosa, pero yo estaba allí, sin poder moverme, y tampoco quería escapar de aquel lugar de ensueño. Siempre desee ser alguien en la vida, ser tratada como una reina, poseer joyas, sirvientes, en fin, ser rica. Así que, si es un sueño, no quiero despertar, además haré justicia a mi pueblo, y protegeré los recursos del mar, pues ahora me pertenecen, soy su dueña. Musitó Sara en aquel lugar mágico.

         Había sido predestinada, y en aquel momento entendió porque sus ancestros habían guardado con tanto recelo aquel collar de ostras, que a simple vista no se veía tan valioso, pero que guardaban un gran misterio en su interior, y una conexión espiritual con aquel lugar sagrado de Punta de Ballena. Nadie puede escapar de su destino, y mucho menos cuando hemos sido elegidos por la deidad marina.

         Un eclipse solar se apoderó del cielo, un oleaje la había arrastrado, los rescatistas la encontraron inconsciente, entró en estado de coma. Nadie pudo contactar a sus familiares, pues no tenía ninguno. Pobre Sara, fue atrapada por el mar decían los pescadores lugareños, mientras otros más sabios decían es la elegida, ella es la Perla del Caribe.

̶  Es heredera de la Diosa Vijirima, sigue vive en cada generación, sigue protegiendo nuestro mar, dijo un viejo indígena, quien había visto el misterioso collar.

̶   ¿ a qué se refiere Don Antonio? Preguntó curioso el guía

̶    Cuando ví por primera vez a esa chica, caminando por la orilla de Punta de Ballena, percibí su poder espiritual, las olas le saludaban y ella bailaba al son de la brisa. Explicó Don Antonio.

̶   Lo cierto, que, si no despierta en un mes, los médicos la desconectarán porque no hay amigos, ni familiares que la cuiden, y eso representa un gasto para el hospital. Dijo preocupado el rescatista que escuchaba la versión de los testigos de aquel accidente lleno de misterio.

̶  No hay de qué preocuparse, si ella decidió quedarse, y no despertar su alma, ¡ya pertenece al mar!. Aseveró con sabiduría Don Antonio.  ̶

         En lo profundo del mar, estaba Sara vestida de un hermoso vestido nácar con perlas incrustadas, una corona que hacía juego con su traje y un cetro con forma de caracol, que brillaba cual arcoiris. Seguía en aquel lugar, sentía que allí pertenecía, por primera vez era feliz, era capaz de entender a todas las especies marinas. Por fin, era aceptada, por primera vez sentía un hogar, aquel hogar que nunca tuvo, desde que perdió a sus padres cuando iban a visitar la Isla de Coche, toda su familia era amantes del mar, todos eran pescadores, y todos cuidaban y cultivaban perlas, pues afirmaban eran las esencias vitales del mar, son ellas las piedras sagradas. Por ello, su ambición no era acabar con ellas, sino de cuidarlas.

         En el hospital estaba el cuerpo de Sara, se veía radiante mientras dormía, seguía inconsciente. No deseaba despertar, los esfuerzos de los médicos eran inútiles, no podían hacer nada por ella. Solo resignarse a aceptar su destino.

         Ese día el sol brilló más que nunca, un arcoiris apareció cerca del hospital, el collar de ostras desapareció del cuello de Sara, algunos dicen que se fue definitivamente, y otros siguen buscando quien robó el collar, aunque las cámaras de seguridad evidencian como una luz cubrió su cuerpo y desapareció, sin dejar rastros.

         Hoy Sara cuida el Mar Caribe, es la elegida de nuestro siglo, aprenderá a valorar el mundo, y que el tesoro más grande no es el oro, ni la plata, sino aquel que nos hace más felices. Una simple ostra puede contener la más bella joya.

Castillo San Carlos Borromeo
UN DESEO DE NAVIDAD

UN DESEO DE NAVIDAD

https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2021/12/concursoderelatoscuentodenavidad.html

Hoy les traigo un cuento de Navidad en el Concurso de Relatos XXIX Edición: Cuento de Navidad de Charles Dickens
Tintero de Oro

Este cuento me inspiro en una pregunta: ¿qué pasaría si se viajara al pasado en tiempos de prehistoria, y se llevara la Navidad? Espero lo disfruten.
A toda la Familia del Tintero de Oro les deseo una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo 2022 y que la Estrella de Belén ilumine el horizonte de todos nosotros. Abrazos virtuales.

Charles había nacido con el talento de poder viajar en el tiempo, desde niño al dormirse como cual argonauta navegaba por el cosmo conociendo ese mundo maravilloso llamado: Universo. Decía que sería astrónomo cuando se hiciera adulto a cada un de sus maestros, que lo interrogaban sobre sus interese profesionales.
Cada cumpleaños, su deseo era encontrar la Estrella de Belén, tenía que cumplir la promesa a un niño que conoció en uno de sus viajes, pero para cumplirlo debía encontrar tan preciada estrella, la cual tenía como propósito anunciar el nacimiento de buenas noticias, y el lugar donde ella iluminara sería sagrado, libre de egoísmo, lleno de paz y amor de todos los que allí habitaran.
Charles quería cumplir el deseo de navidad, de ese niño que lo salvó de ser devorado por un dinosaurio salvaje cuando llegó a la prehistoria por error, y aunque sabía que no podría cambiar la historia, solo quería que, aunque fuese por un día su amigo pudiera disfrutar del evento universal más importante de la historia, y que él por nacer en un tiempo distinto no pudo compartir con sus padres y hermanos. Aquella época la sobrevivencia era lo único que imperaba, y como juguetes tenían objetos de piedras o elaborados con troncos de madera. Su único fin era alimentarse para subsistir.
Faltaba poco para navidad y Charles le había prometido encontrar la Estrella de Belén, y que pudiera tener la dicha de conocer una parte de la historia de la Navidad, que aquel niño nunca conoció. Esa noche Charles imploró al cielo encontrar la Estrella. Sintió una fuerza extraña que lo llevaba a un lugar inimaginable y allí estaba ella radiante, y para su sorpresa le habló:

̶ Charles, te estaba esperando. Me he conmovido con tu deseo. Te acompañaré y llevaré mi luz a esa época.
̶ Se dice que para cambiar el presente y mejorar el futuro, debemos volver al pasado ̶ Respondió Charles.
̶ Así es mi estimado Charles. Las estrellas hemos sido creadas ante que los hombres, por tanto, si de mi depende influir un poco para cambiar el presente y mejorar el futuro, te apoyaré en viajar al pasado. ̶

Y fue así como Charles llevó la Estrella de Belén a los cielos de aquellas tierras donde Dinosaurios, animales salvajes, hombres y mujeres no conocían de normas y reglas sociales, donde las casas eran cuevas, no existían edificios, ni carros, ni trenes, ni aviones, ni barcos. Y para cocinar o darse calor usaban fogatas con troncos para hacer fuegos. Sus ropas elaboradas con pieles de animales para resguardarse del frío.
Aquel 25 de diciembre, la navidad llegó a la prehistoria gracias al deseo de Charles. Las estrellas se posaron en los árboles, juguetes que nunca habían visto aparecieron en las cuevas y los rostros de aquellos niños se iluminaron y una paz se adueñó del lugar. Todos asombrados de ver como la magia se apoderó del lugar agradecieron a la Estrella de Belén por un día único en su vida. Mientras tanto, Charles en su tiempo contemplaba el hermoso cielo estrellado, con una gran sonrisa y feliz por haber cumplido su deseo de navidad.

Estado

LEYENDA CARAQUEÑA: LA MUJER MULA

Abuela ¿ por qué te pones triste, cuando escuchas que apareció una mujer con aspecto de mula?
Hace muchos años una mujer, visitó a su hija en un restaurant de comida criolla, y quería comer una rica cachapa de queso de mano. Llamó a su hija, pero esta le preguntó:
¿pagarás? yo trabajo como una mula, para ganarme la vida. _ Gritó fuertemente, escuchándose en los cielos.
Aquella mujer salió con vergüenza, pensó que su hija, le haría ese regalo, ese día era su cumpleaños, pero ella lo olvidó. Su ira y egoísmo la cegaron. Afuera del restaurant, la detuvo un anciano y le obsequió una moneda. Pidió regresara al restaurant, pagara y dejara como propina el cambio.
Esa medianoche, se escuchó un relincho y un grito rebuznante en las calles de Caracas, y todos dicen que ronda por el restaurant una mujer con cara de mula, y aparece en la Catedral rezando.
Abuela, la moneda ¿tenía un hechizo?
Si, pero la mujer no lo sabía, y nunca más vio a su hija.
Abuela, fue ella la culpable
Si, mi niña por eso debemos honrar a nuestros padres
Yo nunca, te haría eso abuela, y la abrazó con ternura.

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Queso_de_mano

SUJETO SOCIAL COGNOSCENTE

SUJETO SOCIAL COGNOSCENTE

Sujeto social cognoscente y su sensibilidad en su cotidianidad.

El sujeto social cognoscente bajo una visión transepistemológica y sensible debe asumir su papel y llevar a cabo una verdadera Biometamorfosis (Peña, 2019), por cuanto es en su accionar que puede y es capaz de transformar su propia historia. Pero, tal transformación no se logra, si esta “sociedad, determinada fundamentalmente por procesos de producción y reproducción de la vida material, que a su vez determinan la reproducción de sus ideas, representaciones, valores”, tal como lo expresa (Marcuse, 1979, p. 49), es propicio que se apropie de aquellas vivencias que le permitan la posibilidad del cambio, para que de esta manera sea posible la biometamorfosis social.

Por otro lado, es de suma relevancia que las sociedades despierten su sensibilidad ante los fenómenos que se le presentan, que aprenda a vivir en armonía en esa interacción que ejerce constantemente en la cotidianidad. El hombre común lleva una carga de vivencias a cuestas y su yo, que no le alejan de la verdad, por tanto, ese conocimiento le va a permitir enfrentar los fenómenos, si es un sujeto sensible con lo que sucede en su entorno, que pueda comprender que esas vivencias, son aprendizaje y, por tanto, su accionar va dirigir la brújula epistémica hacia la dirección correcta en la gestión de su propio conocimiento.

En la medida que despertemos nuestros sentidos, podremos ver las multirealidades de los fenómenos, que se nos develan ante ellos, y tomar así conciencia plena, en la espiralidad existencial. Vivimos tiempos de caos, desorden e incertidumbre, pero solo el individuo como sujeto social cognoscente, quien pertenece a ese colectivo con sus vivencias, y una nueva sensibilidad, ante los nuevos fenómenos que emergen en su cotidianidad, y que prevalezcan ojos que puedan captar esa realidad nítida, clara ante él, y que sea capaz mediante una reducción eliminar toda borrosidad de todo lo que percibe, y lo conduzca a la verdad.

EPÍSTEME DEL PENSAMIENTO COLECTIVO
¿Son tiempos de caos en las sociedades contemporáneas?

¿Son tiempos de caos en las sociedades contemporáneas?

Teoría Del Caos (1960): ¿ por un vicio se puede perder una nación?
La teoría del caos inicialmente se ideó de cara a explicar la existencia de divergencias en los resultados de la aplicación de modelos matemáticos, meteorológicos o astrológicos. Sin embargo, dicha teoría es aplicable a una gran cantidad de disciplinas, incluyendo las vinculadas a las ciencias de la salud y las ciencias sociales. Una de las disciplinas científicas en las que dicha teoría tiene cierta aplicabilidad es la psicología.
Las nuevas ciencias del caos y la complejidad tratan de establecer una teoría unificada de los sistemas no lineales, y reclaman ser tan trascendentes como la mecánica de Newton, la evolución de Darwin o la relatividad de Einstein. Buscan una teoría unificada de los sistemas complejos de adaptación basada en técnicas matemáticas como las involucradas en los algoritmos genéticos y digitales. Así lo señala Peat (1999):
(…) el término científico «caos» se refiere a una interconexión subyacente que se manifiesta en acontecimientos aparentemente aleatorios. La ciencia del caos se centra en los modelos ocultos, en los matices, en la «sensibilidad» de las cosas y en la reglas sobre cómo lo impredecible conduce a lo nuevo (…) La cultura científica que desde hace cien años nos domina cada vez con mayor intensidad –algunos dirían que incluso somos sus prisioneros– ve el mundo en términos de análisis, cuantificación, simetría y mecanismos. El caos nos permite liberarnos de esas limitaciones. Si sabemos apreciar el caos, podemos empezar al mundo como un flujo de modelos animados con giros repentinos (…) la idea se aplica desde la medicina y la economía, hasta la guerra, las dinámicas sociales o las teorías de cómo se forman y cambian las organizaciones. El caos está dejando de ser una teoría científica para devenir una metáfora cultural. En cuanto a metáfora, el caos nos anima a cuestionar algunas de nuestras creencias más queridas y nos incita a formular preguntas acerca de la realidad. (p. 4-8)

      De allí que en los sistemas sociales, así como en los sistemas naturales, la presencia y el consecuencial aumento de la entropía es un proceso constante. Así lo considera Balandier (2001) al considerar que la entropía social proviene tanto de la dinámica interna de las estructuras sociales como de medios externos a ella. En consecuencia, la complejidad es un efecto del abordaje aplicado a los objetos de estudio concebidos bajo el influjo de un modelo, no una propiedad ontológica intrínseca de aquello que se analiza. Según Reynoso (2004): 

No hay entonces una escala que pertenezca naturalmente al orden empírico que se somete a análisis. La complejidad, en estos términos, es básicamente un constructo teórico y el efecto circunscripto de una aplicación modélica, pero también un dispositivo analítico de extraordinaria ubicuidad epistemológica y poderosas consecuencias teóricas, ya que permite dar cuenta de procesos y fenómenos absolutamente disímiles entre sí.(p. 56)

     Los sistemas caóticos no provienen del azar tienen cierto espacio común que define sus características: algo que determina su comportamiento en un tiempo y espacio determinados. Son muy sensibles a las condiciones iniciales. Massé Narváez (2008), cuando expresa “….Dos fantasmas recorren el mundo. Es la Teoría del Caos y el Pensamiento Complejo. Tiemblan ante ellos los que se han formado en la regularidad de los fenómenos. La inseguridad que les genera hace crisis en sus paradigmas, a los que creyeron acabados y completos (...)”(p 8).
   Por lo que, un cambio muy leve en el punto de partida puede conducir a resultados enormemente diversos en el punto de llegada, lo que hace al sistema bastante imprevisible. Otro elemento que los identifica es que los sistemas caóticos, aparecen al azar desordenados pero de hecho no son así. 
    Debajo de la aparición por azar hay un sentido del orden y del modelo. Los sistemas regidos en verdad por el azar no son caóticos. Por el contrario, los sistemas ordenados predichos por la física clásica, se caracterizan por las anomalías, pues en este mundo del orden, como bien lo señala Gleik (1994) gobierna el caos: 

El caos salva las fronteras de las disciplinas científicas […] plantea cuestiones que desafían los usuales métodos científicos de trabajo. Defiende con vigor el comportamiento universal de lo complicado […] los defensores más entendidos de la nueva ciencia, llegan al extremo de declarar que el siglo XX se recordará sólo por tres cosas: la relatividad, la mecánica cuántica y el caos. Éste último, se ha transformado en sostén de la tercera gran revolución de la ciencia física en esta centuria.(p. 13)

   La enunciación del principio de entropía conmocionó a una ciencia que tenía como uno de sus principales bastiones la capacidad de predecir de manera determinista. Tan pronto como se conoció la tendencia al caos, se pensó en la autoaniquilación del universo. No obstante, existen posturas científicoepistemológicas optimistas, porque el caos no implica necesariamente la destrucción definitiva del sistema afectado. Del caos puede también surgir el orden. Mejor dicho, un nuevo orden. Rojas (2018):

Surgirán así, nuevas o renovadas formas sociales, bien para dar respuesta al caos originario, o para reafirmarlo en un retroceso histórico, usualmente incomprendido pero necesariamente útil para el crecimiento de la sociedad. Por ello, la entropía social es, por acción y definición, un fenómeno cíclico, complejo y dinámico, a partir del cual puede afirmarse que toda sociedad tiene en sí misma el germen de su diversidad, de su progresión, pero también del caos necesario para engendrarlo (p.1).

    Desde la complejidad, la aparente ausencia de orden, dada por el caos, ya no resulta un fenómeno patológico sino un aspecto constitutivo de la realidad. La complejidad explicita, entonces, un orden radicalmente diferente. Un orden en el que la incertidumbre, llámese inestabilidad, espontaneidad o libertad, domina a la exactitud y a la certeza. Sin incertidumbre no sería factible la complejidad. Finalizada la prolongada etapa de la entropización de los sistemas sociales, llega irremediablemente el caos. Los esfuerzos por impedirlo, a pesar de los fenómenos que se enfrentaron al proceso que lo produce, ceden inevitablemente. Unas veces de manera progresiva y con una manifiesta resistencia al cambio. Otras, con ostensible inmediatez y violencia.
   Cabe destacar, que Prigogine (1977) considera que se pueden esperar nuevos equilibrios surgidos de situaciones críticas, caóticas o que tienden a la incomunicación. A partir de sus estudios sobre estructuras disipativas que son de sistemas altamente desordenados en los cuales la conducta imprevisible de un elemento del conjunto puede conducir a una reestructuración armónica. 
   Estos sistemas de reintegración de fuerzas han sido estudiados, entre otras disciplinas, en la física, la química, la informática, la biología y las ciencias sociales. En la ciencia social ocurre algo similar, el antropólogo y sociólogo Balandier (2001) ha visto un paralelismo entre la búsqueda del caos de los científicos contemporáneos y el vocabulario posmodernista, particularmente con el concepto de desconstrucción.
      En consecuencia, el caos debe ser definido como concepto abstracto, y al caos social como manifestación de la dinámica de las sociedades. Para un número cada vez mayor de personas, el mundo se percibe como un lugar en el que crece el caos y esto se ha acentuado junto con el aumento del ritmo del paso del cambio. Es entonces la forma de amplificación de las desviaciones o imprecisiones iniciales la que determina la sensibilidad del sistema caótico y por ende sus restricciones de predictibilidad. 
    Este aspecto del caos se conoce popularmente como la parábola del efecto mariposa: el aleteo de una mariposa bastaría para desencadenar un huracán. Es decir, en condiciones de caoticidad, una pequeña causa puede generar un gran efecto irreversible. Antes de la aparición de la teoría del caos se pensaba que la aleatoriedad de un sistema caótico se debía a la enorme complejidad del mismo, lo que se interpretaba como el gran número de factores aleatorios externos que incidían sobre el sistema y lo tornaban impredecible. 
    Hoy se sabe que la caoticidad es una propiedad inherente a la propia dinámica interna del sistema, es decir, a su configuración, o sea, las interacciones locales que producen, como propiedad emergente, la caoticidad del sistema integral. Sistemas muy simples pueden ser caóticos, y a la inversa, sistemas complejos pueden no serlo. Analicemos esta metáfora: 

Por un clavo se perdió la herradura
Por una herradura se perdió el caballo
Por un caballo se perdió el jinete
Por un jinete se perdió la batalla
Por una batalla se perdió el reino»
Conclusión:
Por un clavo se perdió el reino.

Y vinculemos lo que puede ocurrir en la familia, utilizando la metáfora anterior desde la perspectiva del caos:
Por un vicio se perdió un niño
Por un niño se perdió un hombre
Por un hombre se perdió la familia
Por una familia se perdió la sociedad
Por una sociedad,se perdió la nación
Conclusión
Por un vicio se perdió la nación

A partir de lo anterior, la autora llama a la reflexión, porque como bien nos señala la teoría, esta pone en claro que el sello del caos lo constituye, no la complejidad ni el elevado número de variables intervinientes en el proceso, sino la sensibilidad a las condiciones iniciales, lo cual depende, a su vez, de la configuración de sus interacciones locales y que un solo hecho, aunque sea aislado puede alterar el todo en esa espiral donde todos formamos parte y que estamos necesariamente conectados a un mismo punto.Por tanto, dejo la siguiente interrogante ¿ por un vicio se puede perder una nación?.

Fuente: https://www.academia.edu/40098818/TESIS_DOCTORAL_RAQUEL_PE%C3%91A_PLC_JUNIO_2019

SỲMPAN: UN UNIVERSO PARALELO

SỲMPAN: UN UNIVERSO PARALELO

Desde la ventana contemplaba el cielo estrellado, una luz brillante destacaba entre todas las demás, bajo el lente de su telescopio. Desde niña, mirar el cielo fue su mayor pasión. A cada estrella le había dado un nombre, y esa en particular, la que más brillaba y resplandecía ante sus ojos, le había llamado Ousía, fue el término que retumbó en su mente, en su mundo.
Decidió estudiar astronomía y fue reconocida por su gran talento y hablidad para distinguir y reconocer las estrellas. En este universo, ella era la Princesa del cielo, conocía a cada una como si, fuese parte de ellas. Sin embargo, no podía entender, porque Ousía, no se visibilizaba ante los demás, solo se develó ante ella dos veces, cuando tenía diez años, y ese día que cumpliría veinte años. Miró al cielo, y pidió un deseo, al cerrar sus ojos.
Sasha, se sumergió en el más profundo sueño aquella noche estrellada, sintió como cual argonauta, que su cuerpo salía del universo en el cual había vivido por esos veinte años. Ahora se veía, en un mundo mágico, aquellos seres eran formidables, de una belleza inigualable, se dijo para sí misma, este lugar debe ser Ousía. Mi deseo se ha cumplido, he venido hasta ella, como ella viene a mí. En ese instante, un joven apuesto le preguntó:
_ ¿ por qué deseas vivir en nuestro universo?
A lo que ella respondió:
_ Aquí pertenezco, este es mi lugar, es mi creación, es el mundo que siempre he soñado. Soy Sasha. ¿ quién eres?
_ Soy el Príncipe Astéri, pero ¿ por qué aseguras que es tu universo? no eres de nuestro espacio astral, eres de la Tierra, aunque te parezcas a nosotros. Refutó Astéri el hijo del astro rey Wells del planeta Sỳmpan.
_ ¿Sỳmpan? pero ese planeta no existe en mi universo.
_ Por supuesto, que si existe, pero solo es visible ante los ojos y corazones puros, por eso estás aquí. Eres la única, quien ha podido ver nuestro radiante planeta.
_ Quieres decir, que ¡ nadie podrá conocer su existencia, si no es buena persona!
_ Si, somos parte de un universo paralelo, y cuando tu mundo sea destruido por la maldad de sus habitantes, su codicia y egoísmo y ambición de poder. Todos los que nos hayan visto serán salvados en nuestro mundo.
_ ¿la tierra será destruida?
_ Sí, y no solo ella todo ese universo que los terrícolas han explorado, en su afan de conquistar el cosmo. Los seres de la tierra, no han aprendido a coexistir entre ellos, y aún así pretenden ir a otros mundos a conquistarlos, su ambición no tiene límites.
Pero, Príncipe Astéri moriran muchas personas. _No, Sasha, todos los terrícolas inocentes serán salvados en este nuevo universo por nuestro astro rey Wells, mi padre. Entonces, ¿no viviremos en la tierra?
_ No, se desatará la «Guerra de los 2 universos» y vencerá el bien, ante el mal. Antes de eso, yo te protegeré y a todos los buenos y puros de corazón.
_ ¿Me protegerás?
_ Si Sasha, serás mi esposa, y de esa manera nuestros mundos se unirán para poder salvar la existencia de nuestro planeta.
_ ¡ tu esposa! pero,…¡ si no me conoces!
_ Claro, que te conozco desde niña, te visitaba en tu cielo, y brillaba para ti.
_ Entonces, tú, eres mi Ousía ¿mi estrella brillante?
_ Si, soy tu Ousía, pero mi nombre es Astéri.

Sasha, lo miró a sus ojos azul cielo, y en efecto brillaban como su Ousía. Su corazón latió a prisa, se inmovilizó ante aquella declaración de amor. Se sumergió en los ojos de su adorado Astéri, quien la conquistó y se la llevó para siempre a Sỳmpan.
Se cuenta que en el cielo de la tierra, cada 10 años aparecen 2 estrellas brillantes, pero que son pocos los que han podido contemplarlas, después de la desaparición de Sasha los astrónomos siguen buscando la estrella de la que ella dejó en sus libros, la Ousía sigue invisible para los que desean conquistarla.
Porque lo que no saben los exploradores, astronautas, astrónomos y científicos, es que, ese nuevo universo, ya no será el mismo, será un universo donde se respire aire puro. El bien, será principio cósmico de todos los habitantes de la tierra.

SIGNIFICADOS EN GRIEGO DE LOS TÉRMINOS:

Astéri: Estrella

Sỳmpan: Universo

Ousía. Esencia

https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2021/10/laguerradelosmundosconcursoderelatos.html