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Archive for 10 de mayo de 2007

Hoy no sé sobre qué escribir. Tengo un mal día.

Me he levantado muy bien, con ganas de tirar de mi vida, con fuerzas, pero de repente algo que intento esconder en un rincón de mi memoria, ha conseguido asomarse a mi presente y me ha arruinado el día.

Es algo que me ha sucedido hace muy poco tiempo, tal vez por eso aún se sabe el camino de ir y venir.

Algunos ya sabéis que escribo algo que intenta parecerse a poesía, y de vez en cuando cuelgo alguna en un foro dedicado a ella, con la secreta esperanza de que a alguien le guste. Cinco o seis meses atrás, desde ese foro, me enviaron las bases para un concurso de poesía que se celebra en Torrejón de la Calzada, todo muy normal. Hasta ahí. Cuando me leí las bases y los premios, un detalle aceleró mis latidos, y otro me los paró de golpe. He de decir que en ese foro cuelgo como Malulha Guevara. Uno de los premios era la publicación de los poemas ganadores, y la editorial encargada de hacerlo, y aquí fue el acelerón, se llama Ediciones Vitruvio. Para alguien como yo, que cree ciegamente en el destino, esa era una señal que no podía obviar. Pero no había nada que hacer, volví a leer las bases: mínimo 500 versos, en poemas dedicados a un mismo tema o libres; y el plazo: 30 abril.

Mi vida es absolutamente absorvente. Supe en seguida que no me daría tiempo. Lo intenté, le robé al sueño horas que incluso no tenía, comimos más bocatas que nunca, pero cuando no puede ser es imposible.

Mi marido atravesaba una mala racha emocional y reclamaba mi atención más que nunca. Mi madre se operó de una rodilla y hube de atenderla durante dos meses. Y las niñas me «acusaban» de no hacerlas el caso que debía. Y para más inri, el único día que pude estar unas horas encerrada, y sacar algo que yo creí que merecía la pena, se me colgó el ordenador, no me dí cuenta y reinicié, perdiéndolo todo. Lloré toda la noche.

A quince días vista, tomé la decisión de no seguir. No tenía material suficiente. Un amigo me sugirió que lo completase con lo que tuviera ya escrito de antes, ya que las bases lo permitían. Pero yo no soy así. Si me propongo algo, o lo hago o lo dejo, pero no lo remiendo.

Hoy ha venido a mi mente la duda de si dejé pasar una vez más mi tren. Si debía haberlo intentado hasta el final.

 Nunca lo sabré.

El tema que elegí fué la inmigración. Aquí os dejo algo.

Ganas de nada

De noche y de día con frío en el alma,
sin más pertenencia
que tierra quebrada,
sedienta de muertos
a falta de agua.

Un negro horizonte con capa dorada,
efecto de un sol
que quema tu espalda,
que ciega tus ojos
que ahoga esperanzas.

Asomas al día con ganas de nada,
cubriendo tu cuerpo
con penas amargas,
la boca vacía,
la vida gastada.

El hambre te grita,
el hombre te calla.
El miedo te dicta,
la fuerza te falla.
El cuerpo tirita,
¡maldita batalla!.

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