Se llama Cándido. Debe tener unos 82 u 83 años. Cada mañana, verano e invierno, le ves llegar con su carretilla cargada, tras haber ido al monte a por leña.
Su boina, su sempiterno cigarro en la comisura de los labios y un perrillo que siempre le acompaña. Dicen que a lo largo de su vida ha sido un hijo de puta, que tenía a su familia atemorizada. Ahora, solo da pena.
Soltero y con alguna deficiencia, no diagnosticada por médicos, sino por habladurías aldeanas, vive con su hermana y cuñado. Ella, sin ser mala gente, tampoco es una santa. Él es, simplemente, un gilipollas con frustradas aspiraciones políticas.
Cándido, a priori, parece fácil de manejar. Cada mañana, salvo los domingos, sale al monte a por leña para la calefacción, con su carretilla y su sierra manual. Regresa antes de que apriete el calor y, a lo largo del día, su ocupación es serrar esa leña y dejarla del tamaño adecuado para caber en la caldera. Eso sí, si llega su cuñado con el coche, debe salir corriendo, al primer toque de bocina, a abrirle el portal, para que el «señor» no tenga que bajarse del coche.
Los domingos le ponen ropa límpia, le dan dos o tres euros y el día libre. El tabaco se lo compran y administran ellos. Si alguien le invita a un vinillo en la taberna, sumado a los que se toma él con su paga, ya la hemos liado, porque se emborracha y se mea encima. Entonces oyes los gritos de las broncas cuando, tras alguna excursión, regresan su hermana y cuñado. Algunas veces he oido que le han dado alguna paliza, y que eso se sabe porque los días posteriores a ella no se ve a Cándido, no sale a por la leña, ni anda por la plaza del pueblo. Tambien he oído que se las merece, porque de joven más ha dado él.
Todo son habladurías, ciertas o no. Y aunque soy de las que piensan que una vida ociosa es lo peor para cuerpo y mente, no puedo evitar sentir pena de Cándido.
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Los cuadernos secretos de Agatha Christie, de John Curran
Y RELEO . . . (siempre)
- Levantado del suelo, de José Saramago
Y DESDE QUE ABRÍ EL BLOG ...
- Un árbol crece en Brooklyn, de Betty Smith
- La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes
- San Manuel Bueno, mártir y tres historias más, de Miguel
de Unamuno
-Cianuro espumoso, de Agatha Christie
- Primera memoria, de Ana María Matute
- El cuento de la criada, de Margaret Atwood
- Los gozos y las sombras III; La Pascua triste, de Gonzalo Torrente Ballester
- Los Gozos y las sombras II; Donde da la vuelta el aire, de Gonzalo Torrente Ballester
- Los gozos y las sombras I; El señor llega, de Gonzalo Torrente Ballester (relectura)
- La playa de los ahogados, de Domingo Villar
- A sangre fría, de Truman Capote
- Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute
- La mujer de la libreta roja, de Antoine Laurain
- Rendición, de Ray Loriga
- El retrato de Irene, de Alena Collar
- La Reina, de Pilar Urbano
- Absolución, de Luis Landero
- Anna Karenina, de Lev Tolstói
- El último pasajero, de Manel Loureiro
- El evangelio según Jesucristo, de José saramago
- Cuadernos de Lanzarote, de José Saramago
- Querido Bruto, de José Ramón Ayllón
- Una tienda en París, de Máxim Huerta
- La mancha humana, de Philip Roth
- Suite francesa, de Irène Némirovsky
- Yo, Cayetana, de Cayetana Stuart y Silva
- El río del olvido, de Julio Llamazares
- David Copperfield, de Charles Dickens
- El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald
- Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven, de Albert Espinosa
- El tiempo entre costuras, de María Dueñas
- Out, de Natsuo Kirino
- Sunset Park, de Paul Auster
- El Aleph, de Jorge Luís Borges
- De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami
- El bolígrafo de gel verde, de Eloy Moreno
- Expiación, de Ian McEwan
- In vino veritas, de Francisco Castro
- Vida con Picasso, de Françoise Gilot/Carlton Lake
- Non hai noite tan longa, de Agustín Fernández Paz
- La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera
- Las viudas de los jueves, de Claudia Piñeiro
- El viaje del elefante, de José Saramago
- El verano del inglés, de Carme Riera
- El diablo en la botella, de Robert Louis Stevenson
- Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, de Pablo Tusset
- Tren nocturno a Lisboa, de Pascal Mercier
- 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne
- A lagoa das nenas mudas, de Fina Casalderrey
- La sonrisa etrusca, de José Luis Sampedro
- El camino, de Miguel Delibes
- El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle
- Condenados a vivir, de José María Gironella
- La casa de los siete pecados, de Mari Pau Domínguez
- El hereje, de Miguel Delibes
- La muchacha de las bragas de oro, de Juan Marsé
- La catedral del mar, de Ildefonso Falcones
- La mano de Fátima, de Ildefonso Falcones
- Madame Bovary, de Gustave Flaubert
- La soledad de los números primos, de Paolo Giordano
- Contra el viento, de Ángeles Caso
- Cuentos, de Emilia Pardo Bazán
- Verdes valles, colinas rojas. La tierra convulsa, de Ramiro Pinilla
- Cumbres borrascosas, de Emily Brontë (relectura)
- Jane Eyre, de Charlotte Brontë
- La elegancia del erizo, de Muriel Barbery
- Pedro Páramo, de Juan Rulfo
- La historiadora, de Elizabeth Kostova
- Diez negritos, de Agatha Christie (relectura)
- Cortafuegos, de Henning Mankell
- La montaña mágica, de Thomas Mann
- Tribulaciones de un sicario, de Eléna Casero
- Tango sin memoria, de Eléna Casero
- Gracias por el fuego, de Mario Benedetti
- La borra del café, de Mario Benedetti
- El guardian entre el centeno, de J D Salinger
- La tregua, de Mario Benedetti
- Presentimientos, de Clara Sánchez
- Días como todos, de Jorge Arbenz
- Nada, de Carmen Laforet
- El mundo, de Juan José Millás
- Mala gente que camina, de Benjamín Prado
- Relatos metroplitanos, de Mariano Vega
- Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez
- Diario, de Ana Frank
- La higuera, de Ramiro Pinilla
- La ladrona de libros, de Markus Zusak
- La Higuera, de François Maspero
- Blogs de papel, de varios autores
- El hombre duplicado, de José Saramago
- Una comedia ligera, de Eduardo Mendoza
- Erros e Tánatos, de Gonzalo Navaza
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- El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz
- El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
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- Relatos a cuatro manos, de Carlos Arias y Mariano Vega
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- Juegos de la edad tardía, de Luis Landero
- A era de Lázaro, de Paula Carballeira
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- La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
- La tinta azul de la memoria, de Mariano Vega "El zurdo"
- Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
- De nuevo, el amor, de Doris Lessing
- El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
- Levantado del suelo, de José Saramago
- El alquimista, de Paulo Coelho
- La colmena, de Camilo José Cela
- Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós
- Niebla, de Miguel de Unamuno
- Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán
- La dama del Nilo, de Pauline Gedge
- Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
- Cartas para Claudia, de Jorge Bucay
- Memorias dun neno labrego, de Xosé Neira Vilas 
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa








Joer pobre!!! snif snif… creo que nadie se merece palizas ni tratos degradantes, aunque haya sido un cabrón en sus tiempos.
En fin, no le invitéis a nada en la taberna que sino luego se lía 😉
Muakakiss
Hariel, no puedo comentar en tu blog, lo intentaré de nuevo más tarde. Bicos.
;( que sepas que no es porque no nos guste… será un error, pero tranqui, se que te pasas y nos lees 😉
Muakakiss
Para cándidos la hermana y cuñado, cuanta inquina acumulada. Jasús.
Y cuánta gente hay parecida por ahí perdida, verdad? La de historias mínimas que guarda cada pueblo, cada familia.
Demasiados Cándidos para este país. Y para cualquier otro.
Por cierto, necesito tu ayuda. No puedo entrar a leer a Jovekovic, me dice que no estoy invitado. Es un error o es que de verdad no estoy invitado?
Dime algo porfa. Gracias por el favor y perdona por la intromisión.
Triste historia ¿Es Cándido consciente de su existencia? Hay muchos Cándidos vagando por la tierra.
Besitos.
En mi aldea, desgraciadamente, abundan los Cándidos.
Clandestino, yo tampoco he podido entrar, le he dejado recado a él, esta mañana, en el blog de Banderas, porque sé que lo visitará, en cuanto sepa algo te aviso. Aunque se me ocurre algo que podemos hacer desde aquí…….
JOVEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!! A qué andas, leñe!!!!?
joer… que típico de Galicia… yo creo que en todos los pueblos de allí hay un ‘Cándido’… 🙂
Vaya una vida…no sabia que habia esclavos en España en pleno siglo XXI…
Un beso Vitru, y pasa buen fin de semana 😀
…ya ves, cada uno cosecha lo que siembra…
Ya vendrá algún día el que se plante en medio de la vejez de la hermana y el cuñado y les haga pagar factura por la factura que les debía Cándido.
Y a eso le llaman el ciclo de la vida.
Saludos, niña.
La idilica vida de los pueblos,
Jesus
Ya te he dejado respuesta en mi blog, pero quería entrar a comentar aquí también. No estoy de acuerdo con lo que le hacen a Cándido, pero por desgracia, y como ya han dicho aquí, en muchos lugares hay uno o dos… o más de esos cándidos.
Son una figura típica, incluso puede que tópica, pero real de los pueblos (y también, aunque menos) en las ciudades. Si tal en las barriadas y suburbios.
Bicos y ánimo tú también.