Y a partir de aquí que sólo lean los que esten dispuestos a comerse el tarro conmigo. El párrafo en cuestión es el siguiente:
“No es exactamente así. Hubo un tiempo en que las palabras eran tan pocas que ni siquiera las teníamos para expresar algo tan simple como Esta boca es mía, o Esa boca es tuya, y mucho menos para preguntar Por qué tenemos las bocas juntas. A las personas de ahora ni les pasa por la cabeza el trabajo que costó crear esos vocablos, en primer lugar, y quién sabe si no habrá sido, de todo, lo más difícil, fue necesario comprender que se necesitaban, después, hubo que llegar a un consenso sobre el significado de sus efectos inmediatos, y finalmente, tarea que nunca acabará de completarse, imaginar las consecuencias que podrían advenir, a medio y a largo plazo, de los dichos efectos y de los dichos vocablos.”
.
Y así es tal como yo creo debería ser:
_______._____Y_____._______
Los cuadernos secretos de Agatha Christie, de John Curran
Y RELEO . . . (siempre)
- Levantado del suelo, de José Saramago
Y DESDE QUE ABRÍ EL BLOG ...
- Un árbol crece en Brooklyn, de Betty Smith
- La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes
- San Manuel Bueno, mártir y tres historias más, de Miguel
de Unamuno
-Cianuro espumoso, de Agatha Christie
- Primera memoria, de Ana María Matute
- El cuento de la criada, de Margaret Atwood
- Los gozos y las sombras III; La Pascua triste, de Gonzalo Torrente Ballester
- Los Gozos y las sombras II; Donde da la vuelta el aire, de Gonzalo Torrente Ballester
- Los gozos y las sombras I; El señor llega, de Gonzalo Torrente Ballester (relectura)
- La playa de los ahogados, de Domingo Villar
- A sangre fría, de Truman Capote
- Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute
- La mujer de la libreta roja, de Antoine Laurain
- Rendición, de Ray Loriga
- El retrato de Irene, de Alena Collar
- La Reina, de Pilar Urbano
- Absolución, de Luis Landero
- Anna Karenina, de Lev Tolstói
- El último pasajero, de Manel Loureiro
- El evangelio según Jesucristo, de José saramago
- Cuadernos de Lanzarote, de José Saramago
- Querido Bruto, de José Ramón Ayllón
- Una tienda en París, de Máxim Huerta
- La mancha humana, de Philip Roth
- Suite francesa, de Irène Némirovsky
- Yo, Cayetana, de Cayetana Stuart y Silva
- El río del olvido, de Julio Llamazares
- David Copperfield, de Charles Dickens
- El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald
- Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven, de Albert Espinosa
- El tiempo entre costuras, de María Dueñas
- Out, de Natsuo Kirino
- Sunset Park, de Paul Auster
- El Aleph, de Jorge Luís Borges
- De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami
- El bolígrafo de gel verde, de Eloy Moreno
- Expiación, de Ian McEwan
- In vino veritas, de Francisco Castro
- Vida con Picasso, de Françoise Gilot/Carlton Lake
- Non hai noite tan longa, de Agustín Fernández Paz
- La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera
- Las viudas de los jueves, de Claudia Piñeiro
- El viaje del elefante, de José Saramago
- El verano del inglés, de Carme Riera
- El diablo en la botella, de Robert Louis Stevenson
- Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, de Pablo Tusset
- Tren nocturno a Lisboa, de Pascal Mercier
- 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne
- A lagoa das nenas mudas, de Fina Casalderrey
- La sonrisa etrusca, de José Luis Sampedro
- El camino, de Miguel Delibes
- El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle
- Condenados a vivir, de José María Gironella
- La casa de los siete pecados, de Mari Pau Domínguez
- El hereje, de Miguel Delibes
- La muchacha de las bragas de oro, de Juan Marsé
- La catedral del mar, de Ildefonso Falcones
- La mano de Fátima, de Ildefonso Falcones
- Madame Bovary, de Gustave Flaubert
- La soledad de los números primos, de Paolo Giordano
- Contra el viento, de Ángeles Caso
- Cuentos, de Emilia Pardo Bazán
- Verdes valles, colinas rojas. La tierra convulsa, de Ramiro Pinilla
- Cumbres borrascosas, de Emily Brontë (relectura)
- Jane Eyre, de Charlotte Brontë
- La elegancia del erizo, de Muriel Barbery
- Pedro Páramo, de Juan Rulfo
- La historiadora, de Elizabeth Kostova
- Diez negritos, de Agatha Christie (relectura)
- Cortafuegos, de Henning Mankell
- La montaña mágica, de Thomas Mann
- Tribulaciones de un sicario, de Eléna Casero
- Tango sin memoria, de Eléna Casero
- Gracias por el fuego, de Mario Benedetti
- La borra del café, de Mario Benedetti
- El guardian entre el centeno, de J D Salinger
- La tregua, de Mario Benedetti
- Presentimientos, de Clara Sánchez
- Días como todos, de Jorge Arbenz
- Nada, de Carmen Laforet
- El mundo, de Juan José Millás
- Mala gente que camina, de Benjamín Prado
- Relatos metroplitanos, de Mariano Vega
- Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez
- Diario, de Ana Frank
- La higuera, de Ramiro Pinilla
- La ladrona de libros, de Markus Zusak
- La Higuera, de François Maspero
- Blogs de papel, de varios autores
- El hombre duplicado, de José Saramago
- Una comedia ligera, de Eduardo Mendoza
- Erros e Tánatos, de Gonzalo Navaza
- Primavera con una esquina rota, de Mario Benedetti
- El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz
- El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
- El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
- Cuentos de sabiduría, de Miguel Adrover Caldentey
- La mujer justa, de Sándor Márai
- Tres contos á beira do medo, de Xesús Cameselle Ben
- Relatos a cuatro manos, de Carlos Arias y Mariano Vega
- Don Juan, de Gonzalo Torrente Balletser
- Tokio Blues, de Haruki Murakami
- Juegos de la edad tardía, de Luis Landero
- A era de Lázaro, de Paula Carballeira
- Tierra firme, de Matilde Asensi
- La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
- La tinta azul de la memoria, de Mariano Vega "El zurdo"
- Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
- De nuevo, el amor, de Doris Lessing
- El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
- Levantado del suelo, de José Saramago
- El alquimista, de Paulo Coelho
- La colmena, de Camilo José Cela
- Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós
- Niebla, de Miguel de Unamuno
- Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán
- La dama del Nilo, de Pauline Gedge
- Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
- Cartas para Claudia, de Jorge Bucay
- Memorias dun neno labrego, de Xosé Neira Vilas 
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa








Vitruvia, creo que la clave del texto está en qué donde dice «,fue necesario comprender que se necesitaban, » Creo que esa coma lo que hace es propiciar una dualidad en el texto, abre la puerta a una doble interpretación, que con el punto no queda tan «dual». ¿Los que se necesitan son los hombres y/o los vocablos?(¿los hombres entre ellos? ¿los hombres y los vocablos? ¿los vocablos entre ellos?) y esta observación la hago por la frase, a mi juicio más enigmática del texto, que es: «por qué tenemos las bocas juntas»(no entrecomilla, ni usa interrogaciones, se limita a comenzar la frase con mayúscula-para el entrecomillado-, y a no juntar el Porqué y utilizar el «por qué»-para evitar el signo de interrogación-, cosa del estilo saramago, supongo.), ¿cuándo juntamos las bocas lo humanos?.
Sinceramente creo que Saramago habla del lenguaje, pero subyace la importancia de este en las relaciones humanas, es decir, al final lo realmente importante no es la herramienta, si no la comunicación, y como afecta en la sociedad humana. Hay dos palabras clave al final del párrafo que también apuntalan este pequeño «comentario de texto» , son «consecuencias» y «efectos».(te has fijado que ahí separa los efectos, de los vocablos)
P.S. Utilizo la palabra Hombre como sinónimo de «humanidad», que engloba a los hombres y a las mujeres ( las que, intuitivamente, creo que tienen más «culpa» en la construcción del lenguaje).
Un beso y ¡que haría Saramago sin lectores como tu!.
Joako, muda me he quedado. Ya quisiera yo tu capacidad de análisis. En serio, ahora mi lío es aun mayor, jajajaja, ya que tengo que asimilar tu explicación y aplicarla al texto.
Un millón de besos.
Espero impaciente que me digas que te han parecido estas reflexiones, Saramago tiene un estilo solo en apariencia fácil, tiene frases eternas que encierran más de una sorpresa, y creo que ese es su mayor tesoro, y el de cualquier escritor, los niveles de lectura me parecen siempre el summun de la literatura. Por jemplo, «Moby Dyck» de Melville nunca es la misma nobela dependiendo quien te la cuente…
Por qué no pruebas a adquirir la edición portuguesa original?
En Vigo no es difícil conseguirla, en O Andel do libro galego e portugués, por ejemplo. O en el Instituto Camoes, en el Casco Vello. Suelen ser más baratas y a los gallegos nos compensa leer de vez en cuando a Saramago en su lengua original.
Es un placer comprobar como él hace lo mismo por nosotros en su blog.
Un saludo.
yo habría dicho que el punto era un punto, pero vamos, seguro!! luego he leído a joako y ahora estoy liadísima jajaja
Joako, a mi me maravilla Saramago, sin más. Me enamoran esas largísimas frases con las que es capaz de contarte tres historias diferentes sin que te pierdas y sin que aparentemente cambie de tema, porque en realidad no lo hace. Consigue que reflexiones sobre cualquier asunto que nada tiene que ver con lo que está contando y sin que pierdas el hilo de lo que en un principio parece una historia más para entretenerte. Es, o a mi me lo parece, un genio.
Pablo, gracias, en serio, puede ser una buena solución para lo «mío», jajajaja. Hace tiempo que me ronda la idea de leerme Levantado do chao en portugués. Ahora que sé donde las puedo conseguir me pillaré las dos. Y gracias también por descubrirme que Saramago tiene un blog, no tenía ni idea, cosa nada extraña, porque no suelo tener idea de nada, jajaja. Gracias, un beso, y se bienvenido.
Géminis, sigue la línea de puntos…….., jajajaja
Un besazo, guapa.
Vitru: no acabo de verlo, hija, no sé si es que estoy alelao o qué. Yo de añadir un punto lo añadiría antes de “en primer lugar”, pero Saramago utiliza, fiel a su estilo, una coma en vez de un punto, y creo que también se entiende.
Rescribo a partir de ahí:
1.- En primer lugar … fue necesario comprender que se necesitaban (las palabras).
2.- Después, hubo que llegar a un consenso sobre el significado de sus efectos inmediatos.
3.- Finalmente… imaginar las consecuencias.
Insisto: “en primer lugar” es complemento de “fue necesario”.
No sé si me he explicao o lo he liao un poco más.
Besos enredados.
Estil, ahora que te leo lo leo todo tan claro y meridiano que hasta me da corte. Yo aplicaba ese ….. «en primer lugar» a ….»crear esos vocablos», osea, a la frase anterior, y claro, no me cuadraba el resto de la cuenta. Pero ahora que tú lo explicas es que no veo ni siquiera necesario el punto en… «en primer lugar», aunque podría ir ahí perfectamente.
Ahora ya estoy impaciente por seguir leyendo el libro, quelosepas. Te adoro, ¡lingüista, que eres un lingüista!
En serio, gracias, era muy importante para mi entender ese puñetero párrafo. Algo me decía que sí estaba bien y me dolía no entenderlo, de ahí el post.
Besos.
…anda, anda, sigue leyendo.
A mi me pasa a veces también, me encabezono en un sentido que le doy a alguna frase que en realidad no tiene, y te cuesta salir de ahí. Necesitas que alguien te venga por detrás y te suelte un pescozón. Así que toma pescozón.
Por cierto, ese libro lo tengo a medias. No sé si llegué a ese párrrafo, no lo recuerdo. Lo saqué de la biblioteca, se me acabó el plazo y lo devolví. Después me lié con otro (entiéndase bien esta frase, lo de «me lié con otro», no la vayas a liar) y no lo he vuelto a coger. Ahora ya m’as picao, así que lo volveré a coger.
Besos.
Sin duda alguna, Estili lo ha clavao.
😀
¡Si es que es el más mejor!
😛